Cruceros

Barcelona recibió el pasado fin de semana 64.000 turistas de cruceros, que se gastaron allí 6 millones de euros. Tal ingente cantidad de cruceristas son cuatro veces más que todos los recibidos en Sevilla en 2012, lo cual indica que hay un crucerismo de Champions League, como habría dicho Zapatero, y otro de andar por casa. Y si se compara el número total de cruceristas arribados a la ciudad catalana el pasado año con los nuestros, la diferencia es de 154 a 1. El éxito barcelonés, merecedor de un estudio de la OMT  para ponerlo como modelo a los países emergentes en turismo, se atribuye en la capital catalana al trabajo conjunto de su Autoridad Portuaria y de los empresarios agrupados en el consorcio Barcelona Turisme y a haber sabido captar el mayor mercado emisor, el de EE UU. Y es que mientras los catalanes instan a los americanos a disfrutar de la vida y de Gaudí en Barcelona, cuando Goro Serrano va a Nueva York lo único que se le ocurre es invitarlos a pegarse una pechada de correr en la maratón de Sevilla. Y ya se sabe qué decía Rogelio sobre eso de correr.

 

La paciencia también se agota

El próximo día 11 de junio se cumplirán dos años desde la toma de posesión como alcalde de Juan Ignacio Zoido y, por tanto, el ecuador de su mandato. Al día siguiente se iniciará la inexorable cuenta atrás para una nueva cita con las urnas, porque a partir de ese momento el tiempo que le quede como alcalde será menor del que ya ha ejercido como tal.

El pórtico de ese cruce del ecuador puede situarse en el próximo miércoles, día 22 de mayo, cuando se cumplen dos años de las elecciones municipales que otorgaron a Zoido, con el voto prestado que él había pedido expresamente a los simpatizantes de otros partidos y a barrios tradicionalmente de izquierdas, la mayoría más absoluta que ha obtenido un alcalde (en puridad su partido, el PP) en la historia de nuestra Democracia: 20 concejales.

Juan Ignacio Zoido suscitó más ilusiones y esperanzas que ningún otro alcaldable en los 30 años anteriores, en parte por el agotamiento del proyecto encarnado por Monteseirín y los continuos despilfarros megalómanos de su final de ciclo (desde el sobrecoste multimillonario de las ‘Setas’ de la Encarnación hasta la ilegalidad de la biblioteca universitaria en el Prado, que impulsó desde el Ayuntamiento con la complicidad de un par de rectores políticamente afines); en parte por los efectos de la peor crisis económica que se recuerda y que, entonces en su tercer año, golpeaba a cada vez mayor número de sevillanos (77.000 parados en la ciudad en el momento de celebrarse las elecciones municipales el 22 de mayo de 2011); y, finalmente, porque Zoido le había prometido a todo el mundo durante los cuatro años que se llevó estrechando manos por los barrios lo que la gente quería oír, desde convertirse por oposición a Monteseirín y Torrijos en el ‘alcalde del empleo’, hasta satisfacer las demandas de equipamiento pendientes y el desbloqueo, en 15 ó en 60 días, de temas urbanísticos/económicos como Tablada y la segunda tienda de Ikea.

PIDE MÁS TIEMPO

Por prometer, al menos implícita o subliminalmente, Zoido prometió cuando se hallaba en la oposición hasta frenar la construcción de la por entonces incipiente torre Pelli -como hizo Monteseirín apenas convertirse en alcalde con el edificio proyectado por Moneo en el Prado-,  un rascacielos en la Cartuja sobre el que no ocultaba su disconformidad.

Con motivo del segundo aniversario de las elecciones municipales del 22 de mayo de 2011, que no realmente de su toma de posesión como alcalde, Zoido ha concedido unas declaraciones al diario ABC, tan faltas de contenido que el rotativo no ha podido encontrar mejor título que éste: “Lo único que le pido a los sevillanos es que tengan paciencia”.

Zoido ha pasado de decir “no hemos podido hacer más”, como balance-resumen que hizo del primer aniversario de su toma de posesión como alcalde hace ahora casi un año, a este ruego de paciencia, que viene a ser una variación de la frase anterior y que parece más propia de un alcalde recién llegado al cargo el 11 de junio de 2011 que de un regidor que lleva ya casi dos años gobernando los destinos de la ciudad. Tomando como referencia el propio discurso del alcalde, es como si aún estuviéramos en el kilómetro o minuto cero de su mandato, cuando en realidad ya ha recorrido la mitad del trayecto marcado sin que se haya apreciado un cambio significativo para mejorar la ciudad.

UN DATO OBJETIVO

Este es el típico momento/encrucijada en que para hacer un balance basta con preguntarse si Sevilla está mejor, igual o peor que antes de la llegada de Zoido. Independientemente de la percepción que tenga cada ciudadano, hay un dato objetivo de referencia, en línea con la principal promesa -y también principal problema que tenemos- durante su etapa en la oposición y en la campaña electoral: convertirse en el ‘alcalde del empleo’. Pues bien, cuando Zoido llegó a la Alcaldía Sevilla tenía 77.000 parados en números redondos. Dos años después tiene 89.661. Casi 13.000 más.

La variante del discurso de Zoido en este sentido es decir que carece de competencias en la materia, una afirmación con efecto ‘boomerang’ sobre su imagen, por dos razones esenciales.

1) Demostración de frivolidad política, por haber prometido algo que no estaba en su mano. Por lo tanto, habría firmado un contrato social fraudulento con quienes le votaron con esa esperanza, en una promesa similar a la del “pleno empleo” del que hablaba en su día Monteseirín.

2) Si carece de competencias, ¿no es una enorme contradicción que haya creado y mantenga una Delegación de Empleo, a cuyo frente ha puesto a Gregorio Serrano?

Zoido, con dos años a sus espaldas como alcalde, aún pide a los sevillanos un acto de fe en él, como cuando se encontraba en la oposición , y recurre a la metáfora del hortelano: “antes de recoger hay que sembrar, y nosotros estamos preparando la tierra, sembrando, y en los dos próximos años vamos a tener una buena cosecha en beneficio de todos los sevillanos, no de unos pocos…. Es ahora cuando hay que desarrollar los proyectos que hemos estado en los últimos años”.

SIN BROTES VERDES

El problema es que, de momento, la opinión pública no percibe qué ha estado gestando Zoido en estos años y que cuando le han pedido que cite al menos un proyecto no ya para este año, sino para 2014, se ha limitado a contestar con un genérico “habrá muchos”, pero sin concretar absolutamente nada. O hay brotes verdes pronto, o Zoido no va a tener tiempo de recolectar la cosecha para el mercado político y venderla dentro de dos años, cuando se celebren las próximas elecciones municipales.

Y el segundo problema que tiene Zoido en su cuenta atrás para la cita con las urnas es que su cosecha debe responder a las grandes expectativas que generó en su día, las mismas por las que consiguió 20 concejales. Para seguir con la metáfora hortelana, en la línea de Miguel Hernández y su Elegía, Zoido necesita una cosecha rápida y, además, abundante, con la que contentar a tantos votantes como los que tuvo el 22-M de 2011.

En previsión de que los brotes aún no nacidos no alcancen siquiera a madurar, el alcalde ya busca la tormenta perfecta de pedrisco a la que culpar de la falta de frutos de su gestión: la Junta de Andalucía, porque, según declara, boicotea sin sentido los grandes proyectos cuya ejecución habría revertido la situación si no hubieran sido obstaculizados por el Gobierno autónomo. En la lista negra que imputa a la Junta, Zoido incluye Altadis, la Gavidia, las Atarazanas, Ikea y los aparcamientos, por lo que amenaza con denunciarla ante los Tribunales y movilizar en su contra a los sevillanos.

Curiosamente, ni Zoido ni la patronal, denunciaron ante los Tribunales, ni antes ni ahora, la actuación sin precedentes de Monteseirín que sí puede acabar provocando un gran perjuicio a la ciudad y que si no se ha evidenciado ya es por el parón económico que ha supuesto la crisis: los 200 millones de euros recaudados por los convenios urbanísticos para desarrollar nuevos barrios en la ciudad y que el anterior alcalde gastó, en vez de en urbanizar los terrenos para facilitar la construcción de nuevas viviendas, en “la ciudad consolidada”, un eufemismo para ocultar que los asignó a las ‘Setas’ de la Encarnación y otros programas en el Centro.

EL PGOU, CLAVE

De los proyectos citados por Zoido, sólo el de la Gavidia y los aparcamientos en la Alameda y el Prado puede imputarlos a la oposición de la Junta, porque no se tienen noticias de iniciativas empresariales para Altadis; en Ikea, el Ayuntamiento no pidió hasta hace sólo unos meses el desvío de las vías pecuarias existentes en el terreno elegido, y sobre las Atarazanas cabe recordar que la demora y exigencias del Consistorio para conceder la licencia provocaron la huida de La Caixa a la torre Pelli, tan efusivamente saludada por el propio alcalde, el cual se olvida curiosamente de incluir en la lista otro proyecto frustrado por las mismas razones que el anterior: el de Decathlon en la Cartuja.

En una Democracia garantista como la nuestra, la Junta se remite a las disposiciones del propio PGOU de Sevilla y del modelo de ciudad diseñado en el mismo para fundamentar su rechazo a las pretensiones municipales de tratar de modificarlo por la vía de los atajos urbanísticos. Por eso el Ayuntamiento, en vez de acudir a los Tribunales, en un puro artificio político sin base jurídica, anuncia, sin mucha convicción, una “actualización” del documento urbanístico.

Pero, ojo, una cosa son modificaciones puntuales y recalificaciones (el gobierno local ha tramitado ya ocho) y otra muy distinta es redactar un nuevo Plan, que tiene una tramitación perfectamente reglada. Recuérdese que desde que se aprobó el llamado Metaplan durante los gobiernos de coalición PSOE-IU hasta que se aprobó de forma definitiva el PGOU vigente (2006) transcurrieron seis años, cuando a Zoido le quedan sólo dos de mandato. Por tanto, tampoco es probable que a Zoido le dé tiempo a rematar un nuevo PGOU ni que éste, cuando aún queda por desarrollar tanto del vigente, sea la panacea para los males de Sevilla.

Con un superávit de 45 millones de euros en el último ejercicio tras meter las tijeras por doquier, Zoido tampoco puede invocar ya la herencia recibida. Tiene aún dos años por delante y ya no puede pedirles más tiempo a los sevillanos como si éstos fueran el santo Job. La paciencia también tiene fecha de caducidad: las próximas elecciones municipales.

 

La ITB

El promotor de Sevilla Shipyard, que dice que su empresa comenzó a interesarse por los astilleros sevillanos hace tres años cuando realmente sólo existe como tal desde que se constituyó oficialmente en septiembre del año pasado con 4.000 eurillos de capital social, ha dicho, como sin darle importancia al asunto, una cosa que es para ponernos los pelos de punta: el 40% de los barcos que arriban al puerto sevillano necesitan reparaciones. Otra vez la típica historia del dedo y la luna: Manuel Fernández, Miguel Rus y Francisco Herrero nos señalan con  el dedo el dragado del río, cuando lo que realmente debería preocuparnos es la chatarra flotante que remonta el curso del Guadalquivir desde Sanlúcar de Barrameda. Ríanse del estado y antigüedad del parque automovilístico en comparación con el del parque naval, acorde con la proporción de buques con fatiga de material y los años que llevan con, probablemente,  una bandera de conveniencia. Aquí, más que reactivar el astillero en la dársena lo que hay que montar en la esclusa es una ITV pero con B, con b de barcos.

 

Patios

Trescientas mil personas se han inscrito en la página web creada en Córdoba para los interesados en visitar los preciosos patios floridos, declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Trescientas mil personas son casi un tercio de ese millón que, según el tópico, desfilan por la Feria de Abril. Pues bien, en esta moda por los estudios de impacto económico de fiestas, monumentos y eventos, en Córdoba también han hecho el suyo sobre la repercusión de la fiesta de los patios merced al turismo que llega en mayo a la ciudad de la Mezquita atraído por la vistosidad de sus macetas de geranios y gitanillas. Resultado de la estimación: impacto de 3,3 millones de euros. Cuando en Sevilla se alardea de que la Feria genera 675 millones de euros y en Granada de que la Alhambra mueve 750 millones, aún contrastan mucho más estos escuálidos 3,3 millones de los patios cordobeses. Una de dos, o los dineros de Sevilla y Granada son una exageración andaluza o los 3,3 millones de Córdoba son deliberadamente bajos para no llamar la atención de los inspectores de Hacienda.

 

Trigo

La Bolsa Andaluza de las Materias Primas se reúne en Sevilla para cerrar operaciones de compraventa de trigo, oportunidad que no es desaprovechada para sumarse a la campaña en pro del dragado del Guadalquivir. Se dice que su ejecución permitiría que llegaran buques de gran tonelaje (con los) que podrían exportar el producto a los países americanos, pero que ahora esos barcos se quedan en Huelva o Cádiz, con el consiguiente incremento de costes para los operadores de materias primas. Tiremos de hemeroteca. Nota oficial del puerto de Sevilla sobre el buque ‘Corinth’, al que presenta como el carguero de mayores dimensiones y capacidad de carga que ha navegado por la Eurovía del Guadalquivir, con sus 177 metros de eslora (casi tan largo como dos campos de fútbol) y sus 30 de manga. ¿Adivinan qué mercancía venía a cargar el inmenso barco en el puerto de Sevilla? Pues 14.000 toneladas de trigo, esa materia prima que según los de la Bolsa sólo parte de Huelva o Cádiz. Para la próxima entrega de la campaña invéntense una mejor. Esta tenía también las patitas muy cortas.

 

Dos Tabladas y media

El Instituto Nacional de Estadística ha colgado en su página web el Censo de Población y Vivienda referido al año 2011 -tercero de la crisis económica-  provincia por provincia y municipio por municipio. Aunque el uso de términos similares como edificios, inmuebles y viviendas induce a confusión y no siempre cuadran las cifras cuando se segmentan por categorías distintas, ‘grosso modo’ hay datos muy llamativos.

Por ejemplo, que en Sevilla capital hay 48.178 viviendas vacías, entre las que se colige que habría que incluir las 18.394 de nueva construcción y que se han quedado sin vender tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, según el INE.

Dado que los promotores querrían haber construido 20.000 nuevas viviendas en Tablada, puede decirse con propiedad que nuestro actual parque de pisos desocupados equivale a casi dos veces y media el nonato plan de llenar de ladrillos la antigua dehesa. La pregunta del millón es la de qué les habría ocurrido a esos promotores si la crisis les hubiera pillado con los 20.000 pisos en construcción o recién construidos y hasta dónde se habría disparado el número de viviendas vacías e invendidas en la ciudad.

Al final, por mucho que se hayan quejado, hasta va a ser una suerte que la calificación del suelo se haya mantenido como rústica y no urbanizable, porque en caso contrario y de haberse lanzado a construir habría habido muchas probabilidades de que buena parte  de ellos (algunos ya han caído) hubiera acabado en la quiebra.

RUINOSAS Y DEFICIENTES

Segunda lectura del Censo: entre ruinosas (1.296), en mal estado (4.835) y deficientes (20.134), tenemos en Sevilla un total de 26.265 inmuebles necesitados de rehabilitación. Esta cifra equivale a casi los pisos de otra Tablada y media. Y ya van cuatro Tabladas en esta metáfora ladrillera.

Estos datos vienen a avalar la tesis de la consejera de Fomento de la Junta de Andalucía, Elena Cortés, cuya condición de “comunista” se complacen en subrayar los empresarios. En su reciente conferencia en el Foro Antares, ante una nutrida representación de constructores y promotores, la titular de las competencias en el sector en Andalucía sostuvo que, en materia de viviendas, hay que pasar de la especulación a la rehabilitación, en línea con la política que se practica en buena parte de Europa. Esta alternativa -afirmó-  crea más puestos de trabajo que la propia construcción;  en pro de la misma demandó al Gobierno de la nación que la potencie con mayor desgravación fiscal.

COINCIDENCIA

Además, ha acabado resultando que la consejera “comunista” y la ministra del PP, Ana Pastor, coinciden en propugnar la misma politica, ya que la responsable de la cartera de Fomento en el Ejecutivo de Rajoy ha destacado esta semana en su comparecencia parlamentaria la apuesta del Gobierno por el alquiler y la rehabilitación en el nuevo Plan de la Vivienda.

A través de la Ley de Rehabilitación y Regeneración Urbanas, el Gabinete del PP intentará mejorar la “deficiente” situación de muchas viviendas españolas, ya que hay más de 5 millones que tienen más de 50 años de antigüedad y están en malas condiciones. Según Ana Pastor, cada mil euros en ayuda directa a la rehabilitación generan una inversión productiva superior a los tres mil euros.

Así pues, cuando Madrid y Andalucía, en las antípodas ideológicas, coinciden en recetar rehabilitación, el sector sevillano debe tomar buena nota y dejar de soñar de una vez con los ‘pelotazos’ inmobiliarios de antaño, que difícilmente volverán.

LA FACTURA CRECE

La versión oficial del Ayuntamiento es que las ‘Santas de Zurbarán. Devoción y Persuasión’ han costado 425.000 euros, de los que el Consistorio ha aportado 275.000 y el BBVA, 150.000. Sólo este coste de la exposición y sus complementos ya equivaldría al presupuesto del que dispone el Museo de Bellas Artes de Sevilla para organizar exposiciones temporales durante cuatro años, pero es que la factura se va incrementando a medida que se conocen más detalles o hablan los protagonistas.

El director territorial del BBVA, la entidad patrocinadora, ha declarado en una reciente entrevista que el banco ha desembolsado en realidad 215.380 euros, con lo cual el gasto total se elevaría realmente a 490.380 euros.

Y todavía quedan por sumar la celebración de un simposio sobre Zurbarán, el espectáculo de Eva Yerbabuena, el coste de cancelación de otros actos programados previamente en el convento de Santa Clara y el de las propias obras realizadas allí para acoger la exposición.

EL PRETEXTO TURÍSTICO

Dado que, según el gobierno local, este tipo de eventos, como fue el caso de la organización de la final de la Copa Davis en el estadio de la Cartuja, se organizan para allegar clientes al sector 

turístico de la ciudad y que los presidentes de las patronales de hoteleros y hosteleros proclamaron su disposición a sufragar el coste no de una, sino de tres Copas Davis, cabe preguntarse cuándo Zoido les va a exigir que se retraten y que no sean siempre el Ayuntamiento con el dinero de todos los contribuyentes y una gran entidad foránea (Movistar patrocinó el ‘mapping’ que se proyectó en Navidad sobre la fachada de las Casas Consistoriales y ahora ha sido el BBVA el que sufraga parte de las ‘Santas’) los que acaban aflojando la bolsa.

Las ‘Santas de Zurbarán’ habría sido una magnífica oportunidad para que el alcalde hubiera demandado al sector turístico el cumplimiento de aquella promesa o para que quedara en evidencia que iban de farol.

Será que a Zoido, tan devoto de comerciantes, hoteleros y hosteleros, le falta persuasión.

Una oportunidad perdida

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, ha perdido la magnífica oportunidad que le proporcionaba la obligada sustitución -por la sentencia del Tribunal Constitucional- del delegado de Seguridad y Movilidad, Demetrio Cabello, para haber hecho una remodelación profunda de su gobierno de cara a afrontar la segunda parte de su mandato, ya que en puridad no ha hecho cambio alguno, sino que se ha limitado a nombrar como sustituto, pero sin relevarlo de sus funciones actuales, al actual portavoz del grupo municipal Popular, Juan Bueno.

El único movimiento de pieza en el tablero subraya algunas paradojas por parte de Zoido:

1) El nombramiento inicial de un comisario de Policía jubilado, como era Demetrio Cabello, y pese a que no era concejal electo ponía de manifiesto el desequilibrio en la confección de la lista electoral, ya que en el equipo con más concejales de la historia reciente de nuestra Democracia (20, incluido el propio Zoido), el alcalde no había pensado en nadie durante sus cuatro años de oposición para ocupar una de las delegaciones más importantes en cualquier gobierno y tuvo que recurrir a un externo, un ‘dedil’, figura que ha sido tumbada ahora por el Tribunal Constitucional en su sentencia.

2) En ese grupo de la mayoría súper absoluta y compuesto por veinte ediles, en vez de repartir las competencias de gobierno entre un mayor número de concejales para que así, y al menos teóricamente, le pudieran dedicar más tiempo y servir mejor a los ciudadanos, Zoido optó por lo contrario: la figura de los ‘macrodelegados’ que concentran en su persona el ejercicio de variadas funciones.

Es el caso de Gregorio Serrano, que ostenta nada menos que cuatro competencias: Empleo, Economía, Turismo y Fiestas Mayores. En paralelo a su figura está la de Maximiliano Vílchez, delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, a quien compete desde la aplicación y revisiones del Plan General de Ordenación Urbana, hasta los Parques y Jardines, pasado por el ahora súper conflictivo tema de la vivienda a través de la empresa pública Emvisesa y el no menos históricamente conflictivo asunto de la limpieza de la ciudad por medio de Lipasam, que a principios de año desató la peor huelga que se recuerda en el servicio de recogida de basuras.

3) Zoido, ahora, acentúa la concentración de poder  en pocas manos con el nombramiento de Juan Bueno como nuevo delegado de Seguridad y Movilidad en vez de repartir juego entre sus concejales. Bueno sigue siendo el portavoz del grupo municipal del PP y, de puertas afuera, presidente provincial del partido en Sevilla.

Con esta decisión, el mensaje que lanza Zoido, interna y externamente, es que su equipo está claramente diferenciado entre un núcleo duro de personas de su máxima confianza (Juan Bueno, Gregorio Serrano, Maximiliano Vílchez y Asunción Fley, la dama de hierro encargada de meter las tijeras en las cuentas de cada delegación, sin compasión) y el resto. La misión de estos últimos se circunscribe a gestionar los distritos, donde a medida que el tiempo corre hacia una nueva cita con las urnas se pelea ya a cara de perro con la oposición, como demuestra la bronca política en las últimas semanas en el distrito Macarena.

SIN BANQUILLO

El PP y algunos analistas políticos venían destacando la falta de banquillo del PSOE en el Ayuntamiento con Juan Espadas al frente, pero cabe hacerse la misma reflexión mirando al grupo municipal Popular. Pese a que casi duplica en número al Socialista, tres personas de un equipo de veinte son las responsables de nueve áreas distintas, incluida la Portavocía del grupo municipal, lo cual puede redundar en un menor grado de eficacia por pura razón matemática: no es lo mismo dedicar todo el tiempo a atender una sola función que a repartirlo entre tres.

Ese grado de dispersión puede volver en contra de los intereses del propio Zoido, que en el ecuador de su mandato necesita darle un mayor impulso a la gestión de su gobierno para que los ciudadanos perciban algo más que una política de recortes y remisiones a la herencia recibida y a la crisis económica, máxime cuando el alcalde pregonaba en sus tiempos de oposición que tenía plena consciencia de cómo iba a dejarle Monteseirín la ciudad y que tenía previsto cumplir todas sus promesas pese a las ya por entonces adversas circunstancias existentes.

APUESTA FRUSTRADA

La obligada salida de Demetrio Cabello como delegado de Seguridad y Movilidad ha supuesto un indisimulado contratiempo para Zoido. Primero, porque este edil no electo, de perfil puramente técnico y a veces hasta políticamente incorrecto en sus expresiones, era su gran apuesta personal para tratar de domeñar al díscolo cuerpo de la Policía Local. Segundo, porque le ha obligado a esta remodelación, aunque haya sido mínima, y a concentrar aún más el poder en un reducido número de personas. Esta concentración, aun siendo obvia, no deja de generar tensiones internas en el conjunto del grupo Popular, donde hay ambiciones insatisfechas y expectativas creadas durante el periodo de oposición que no se han cumplido. Y, tercero, porque por su carácter y su bonhomía personal, de Zoido cabría decir lo mismo que se dice de Rajoy: no se conoce que nunca haya destituido a nadie.

Zoido, más que gobernar con mayoría absoluta, demuestra que gobierna sólo con una minoría dentro de su grupo y el nombramiento de Juan Bueno vuelve a acentuar la sensación de postergación  que experimenta buena parte de sus concejales.

QUEBRADEROS DE CABEZA

Pese a las loas con que el alcalde ha despedido a Demetrio Cabello -”llegó con una misión y se va con la cabeza muy alta”, ha dicho del antiguo comisario de Policía-  lo cierto es que la de Seguridad y Movilidad ha sido el área más conflictiva y que más quebraderos de cabeza ha dado al gobierno del PP en estos dos años de mandato.

Cabello ya se estrenó con la polémica derogación del Plan Centro de tráfico por la falsedad del argumento de que las videocámaras no funcionaban, un ‘affaire’ que derivó en una no menos polémica comisión de investigación que ha tardado en cerrarse en falso casi toda esta primera etapa del mandato. Otro escándalo de la Delegación fue el expolio sufrido por la antigua sede de la Policía Municipal en la isla de la Cartuja en vísperas de su devolución a la empresa constructora Detea y cuando aún se hallaba en manos del Ayuntamiento. La empresa acabó demandando una indemnización multimillonaria ante los tribunales.

Cabello tampoco ha podido acabar con las botellonas juveniles en la ciudad, pese al incremento de las sanciones  a quienes para desesperación de los vecinos  afectados siguen ingiriendo alcohol en las calles, ni con los gorrillas de Bami y otras zonas conflictivas, pese a incrementar exponencialmente el número de multas y hasta realizar una base de datos sobre los guardacoches como instrumento preventivo y de control.

Hasta el sector del taxi se ha adelantado a amargarle la hora del adiós a Demetrio Cabello presentando contra él una denuncia judicial por el cobro de tasas de ocupación en la vía pública, que tacha de abusivas, con afán meramente recaudatorio y al margen de la Ordenanza Municipal.

INFLEXIBILIDAD

El ya ex-delegado ha sufrido el disgusto de ver cómo el Defensor del Ciudadano, José Barranca, señalaba dos sectores bajo su competencia, el del taxi y el de la Policía Local, como los de peor imagen entre los sevillanos por una actitud para la que aquél no ahorró en calificativos. El episodio de los policías haciéndose la foto con la señal de la victoria y con el fajo de multas impuestas durante la Feria ha acabado por demostrar el fracaso del delegado en su intento de cambiar la conducta y la imagen externa de la Policía, el objetivo principal que le había marcado Zoido. Además, su inflexibilidad con las multas de tráfico (adquirió un segundo coche ‘ponemultas’) ha acabado por erosionar al propio Ayuntamiento.

Su sucesor, Juan Bueno, encuentra pendientes prácticamente todas las asignaturas en la delegación. El sindicato de la Policía Municipal le ha dado la bienvenida ensalzando su carácter dialogante y el hecho de que es un político en vez de un técnico como Cabello, hombre honesto que no entendía de componendas y que por eso mismo carecía de mano izquierda, la que precisará el nuevo delegado para cerrarle uno de los habituales focos de conflicto al alcalde.

 

 

 

Langostinos

Manuel Baena Cobos, parlamentario cordobés de IU, participó en el debate sobre el dragado del Guadalquivir suscitado en las Cinco Llagas tras la intervención de Luis Planas, consejero de Medio Ambiente. El político de izquierdas expresó su temor por el riesgo de que con el proyecto de la Autoridad Portuaria de Sevilla se puedan perder los langostinos de Sanlúcar de Barrameda, con la preocupación que ello causaría a quienes habitualmente los consumen. Con este supremo argumento ya no ha lugar a más polémica, por mucho que les pese a Manuel Fernández, Miguel Rus y Francisco Herrero. Es obvio que los partidos políticos cerrarán filas con Baena Cobos en contra del dragado del estuario, dado que, como demuestran las facturas que se conocen de todos los que viven de la cosa pública, desde ayuntamientos hasta sindicatos pasando por el Gobierno y los Gobiernillos autonómicos, la ingesta de marisco, gambas y langostinos a costa de los contribuyentes es una inveterada tradición de nuestra clase política. Y no es cuestión de ponerla en peligro por falta de materia prima.

 

Rus

En la zona Sur hay una gran satisfacción por el apoyo de los Príncipes de Asturias a la construcción de la Politécnica en Los Bermejales, por el dinero que van a mover los universitarios y los empleos que se van a crear. Ah, ¿que los Príncipes no han dicho nada sobre la Politécnica? No importa. Por el helicóptero que sobrevoló la zona y el cortejo de vehículos oficiales en su obligado paso por allí en dirección al puerto es de aplicación ‘el principio de Rus’. Sí, ése acuñado por el presidente de la CES y según el cual los Príncipes apoyan el dragado de la que ahora llaman Eurovía del Guadalquivir, aunque no hayan dicho ni una sola palabra al respecto, sólo porque estuvieron de paso o de visita a la esclusa. Así que desde ahora  tengan mucho cuidado con el principio del presidente de la patronal sevillana, tanto como con los coches ‘ponemultas’. Sólo con que les hagan una foto o les vean paseando por la Encarnación o la Cartuja, aunque estén más mudos que el mudo de Triana, se les atribuirá automáticamente que ustedes son fans de las ‘Setas’ y/o de la torre Pelli.

 

Paro

Sevilla ha sido durante abril la segunda provincia española que ha registrado mayor caída del paro (5.891 personas salieron de las listas del Inem) y mayor número de contratos laborales (24.444), si bien el 97% de los mismos tuvieron carácter temporal. Tanto en general como para sectores como la construcción y la industria han sido las mejores cifras en muchos años desde que se llevan este tipo de estadísticas. Y ¿a quién se ha debido este machadiano milagro de la primavera? Las centrales sindicales, libres en este sentido de toda sospecha, lo atribuyen a los hombres de negro enviados por el ministro de Hacienda y diputado por Sevilla, Cristóbal Montoro, a la Feria de Abril, los cuales obligaron a dar de alta a todo el que pintara algo en una caseta, desde el montaje al desmontaje. Mientras que en el resto del país sube el pan (y los impuestos) cuando don Cristóbal habla con su risa de conejo, aquí resulta que baja el paro. Con este precedente, Sevilla va a ser el único lugar del mundo donde acabemos felicitándonos por que nos metan una inspección de Hacienda.