«No sin mi tranvía»

Espadas pidió justo en la víspera del estado de alarma dinero a la UE para la ampliación del tranvía

En sólo dos meses de coronavirus Tussam ha dejado de ingresar al menos 14 millones de euros

Por un gran sentido de la oportunidad o del oportunismo, por un fino olfato político, por gozar de información privilegiada, por casualidad o por un poco de todo o por todo eso a la vez, lo cierto es que Espadas se dio trazas para pedir el 13 de marzo, es decir justo en la víspera de la declaración del estado de alarma por causa del coronavirus, una subvención  a la UE (con cargo a los fondos Feder) de 19.608.000 euros para la primera fase de la ampliación del tranvía (desde la estación de San Bernardo hasta el centro comercial Nervión Plaza), en la que el Ayuntamiento desembolsaría el 20% restante (4.902.000 euros).

¿Tiene sentido todavía, si es que alguna vez lo tuvo, dedicar en la catastrófica situación actual  24,5 millones de dinero público, entre europeo y municipal,  a la primera fase de la redundante ampliación del tranvía cuando el coronavirus ha cambiado las condiciones del transporte en las grandes urbes y está obligando a revisar el modelo existente, tanto en este campo como en todos los de la vida? ¿Tiene sentido la huida hacia adelante de Espadas con el tranvía redundante cuando el confinamiento por el Covid 19 y el miedo al contagio en los transportes colectivos han provocado en tan sólo dos meses (desde mitad de marzo a mitad de mayo) una desbandada de usuarios y el  hundimiento de los ingresos de Tussam en al menos 14 millones de euros?

El proyecto de ampliación del tranvía en dos fases (San Bernardo-Nervión Plaza primero y Nervión Plaza-estación de Santa Justa después) tiene un coste total estimado superior a los 49 millones de euros y, aparte de solaparse en superficie con el Cercanías de Renfe que discurre soterrado y de suplir el servicio que ya prestan en conjunto una decena de líneas de autobuses de Tussam, carece de justificación económica, como pone de manifiesto el mismísimo Plan Especial y el Estudio Ambiental ¿justificativo?  redactado por la consultora Ayesa, tal como vimos en el informe ‘Ampliación del tranvía: 117 millones de euros de déficit de entrada’, publicado en mayo de 2018 y al que para mayor amplitud de detalles remito al lector:


DINERO INVISIBLE

En síntesis, Ayesa calculó que los costes globales de ampliar en 1,7 kilómetros la línea del tranvía desde San Bernardo a Santa Justa, más los de operación y mantenimiento hasta el año 2052, superarán en 117,4 millones de euros a los ingresos. Para tratar de justificar como sea el proyecto se ha recurrido a valorar económicamente intangibles como el ahorro de tiempo que generaría el tranvía (se le atribuye a este concepto ¡245 millones de euros!) y el de las emisiones de gases contaminantes (10,4 millones), como si ese supuesto dinero invisible pasara a engrosar las arcas de Tussam. 

Monteseirín junto al tranvía en unión de Fran Fernández

Los estudios de viabilidad realizados por la consultora de José Luis Manzanares omiten de forma escandalosa las estadísticas completas de viajeros transportados por el tranvía al reflejar tan sólo los del periodo 2009-2011 para poder presentarlo así como un éxito al decir: “los datos de explotación están poniendo de manifiesto cómo este nuevo modo de transporte ha conseguido incrementar, de manera notable, su participación en el transporte de personas dentro de la ciudad”. La realidad, sin embargo, es bien distinta: en los últimos nueve años (2011-2019), el tranvía ha tenido cada vez menor utilización y ha perdido 1,2 millones de viajeros, a un promedio superior a 133.000 anualmente, de modo que su demanda se reduce ya a 10.082 usuarios/día. Según expertos en transporte, la construcción de una línea de tranvía sólo se justifica cuando la demanda diaria está comprendida entre al menos 30.000 y 150.000 pasajeros. Esos números lo dicen todo, pero Espadas los ignora de forma deliberada, en su quijotesco plan de  “sostenella e no enmendalla”. 

Número de viajeros del tranvía

          (en millones)

Año                Viajeros

2008              4,46

2009              4,50

2010              4,70

2011              4,77

2012              4,54

2013              4,30

2014              4,15

2015              3,93

2016              4,03

2017              3,97   

2018              3,81

2019             3,68

FACTURA AÑADIDA

A los 49 millones de euros de coste de construir la infraestructura habrá que añadir el de los trenes. Los redactores del proyecto plantean la compra de tres convoyes para la primera fase de la ampliación y de dos más para cuando se complete la misma. En total, pues, cinco. ¿Y cuál podría ser su importe futuro? Veamos. En 2015, el fabricante CAF, suministrador de las unidades en circulación  del tranvía sevillano, vendió 21 vehículos del modelo Urbos 3 con tecnología ACR-Freedrive (similares a los de Sevilla, con cinco módulos y, para entendernos aunque no sea muy apropiado expresarlo así, sin catenaria) por 83 millones de euros, por lo que cada tren costó 4 millones en números redondos. A la ciudad de Nantes le vendió ocho trenes por 22 millones, con lo que en este caso el coste de cada tren salió por 2,75 millones. Si, dado el tiempo transcurrido, hacemos una estimación de 3 millones por unidad, el coste de los cinco trenes para dar servicio a la ampliación del tranvía sería de 15 millones. Sumados a los 49 millones de la infraestructura (vías y otros), elevarían la factura a 64 millones de euros.

Como anteriormente Monteseirín se gastó del orden de 93 millones en el tramo Plaza Nueva-San Bernardo, la línea extendida hasta Santa Justa (un total de 6 kilómetros en números redondos) supondría un coste de al menos 142 millones de euros, sin contar el de los trenes, antiguos, actuales y futuros. Piensen cuánto se podría haber hecho y hacer con ese dinero, antes y después del coronavirus, en una ciudad como la nuestra, con media docena de barrios entre los más pobres de España y cien mil sevillanos en riesgo de exclusión social, y máxime sabiendo todos que el tranvía es redundante con el Metro y el Cercanías, o sea perfectamente prescindible y no esencial. 

Tranvía fabricado por CAF

Para tratar de justificar la ampliación, los redactores del proyecto hicieron una comparación entre el tranvía, que sólo tendría que recorrer los citados 6 kilómetros, y las líneas de autobuses de Tussam C-1 y C-2, cada una de las cuales recorre 14,43 kilómetros. Y estimaron que con los cinco trenes del tranvía se podrán transportar un máximo de 2.614 viajeros a la hora (una media de 522 por cada unidad, que haría dos recorridos durante ese periodo de tiempo), mientras que los catorce autobuses que darían servicio a las líneas C-1 y C-2 (en más del doble de distancia) tendrían una capacidad de 1.600 pasajeros/hora (114 de media cada autobús).

PRECEDENTE COMPARABLE

Casualmente, el pasado 28 de febrero (2020) Tussam culminó la adquisición de catorce autobuses, cantidad que coincide con la tomada como referencia por los redactores del Plan de ampliación del tranvía. Se trata de vehículos de gas natural comprimido (GNC), un carburante mucho más ecológico que los tradicionales. La inversión fue de 4,5 millones de euros: en nueve autobuses Scania de 12 metros de longitud y habitualmente con capacidad para unos 85 viajeros (9 x 85 = 765) y en cinco articulados de 18,75 metros de Man, con capacidad para 142 viajeros cada uno (5 x 142= 710). En total estos catorce autobuses ecológicos podrán transportar 1.475 viajeros/hora.

Autobuses fabricados por Man y Scania adquiridos en febrero de 2020 por Tussam

Hagamos unas simples reglas de tres: con los 15 millones de euros que costarían las cinco unidades para la ampliación del tranvía (capacidad, 2.614 pasajeros/hora) se podrían comprar 47 autobuses tipo GNC que podrían transportar 4.916 viajeros/hora, casi el doble que el tranvía. Y si en vez de gastar 64 millones en las vías y en los trenes del tranvía hasta Santa Justa se dedicara ese dinero a autobuses ecológicos en la misma proporción que los comprados por Tussam el pasado febrero (los catorce por 4,5 millones), el dinero daría para adquirir nada menos que 199 autobuses (la flota actual de Tussam es de 410, por lo que se podría incrementar en un 48,5%) con capacidad para transportar 20.977 pasajeros/hora.

FACTOR DIFERENCIAL

Y hay un factor diferencial importantísimo. Mientras que con los 64 millones de euros que habría que gastar para, a la postre, poner en servicio tan sólo cinco trenes más del tranvía y que únicamente  podrían circular a lo largo de los 6 kilómetros entre la Plaza Nueva y Santa Justa, con los 199 autobuses que se podrían adquirir por ese mismo dinero se podría reforzar el servicio e incrementar la frecuencia de paso en cada línea de Tussam o en las que en cada momento hiciera más falta y beneficiar a todos los barrios de la ciudad. Esto es aún más destacable en la era del transporte público marcada por el coronavirus, la mascarilla obligatoria en los viajes y la limitación del aforo, ya que disponer de más autobuses permitiría recoger más viajeros en menos tiempo y paliar así las restricciones impuestas por la pandemia. 

Aviso de Tussam sobre mascarillas y limitación de aforo en todos sus vehículos a partir del 4 de mayo de 2020

Justamente por eso el Covid-19 ha convertido en todavía más papel mojado argumentos y datos del proyecto de ampliación del tranvía presentado a la Unión Europea, el cual  ha quedado más desfasado que antes. Debido al Covid 19, con la entrada del mes de mayo el aforo máximo permitido por unidad tranviaria es de 90 pasajeros, por lo que si la línea del tranvía ya estuviera ampliada y en servicio los cinco trenes previstos, a razón de dos viajes /hora cada uno su capacidad máxima de transporte sería de 900 viajeros/hora en vez de los 2.614 que calcularon los redactores del proyecto. Así pues, un gasto de 64 millones para incrementar la capacidad de transporte en la era del coronavirus en 900 viajeros cada hora. 

Por lo que se refiere a los autobuses, el aforo máximo permitido tras la pandemia es de 35 viajeros para los de 12 metros de longitud y de 50 para los de 18 metros. Por tanto, si los 64 millones de euros de coste estimado para la ampliación del tranvía y sus cinco trenes se dedicaran a la compra de autobuses en la misma proporción que en la adquisición del pasado febrero (nueve de doce metros y cinco articulados de dieciocho en cada catorce unidades), esos vehículos podrían transportar con la limitación de aforo por el coronavirus 8.035 pasajeros/hora, nueve veces más que el tranvía ampliado. La proporción en favor del autobús ecológico incluso se incrementaría en un punto con las actuales limitaciones de aforo.

Espadas, en la presentación del proyecto de ampliación del tranvía

Con estos datos se pone de relieve una vez más que el  proyecto-estrella de Espadas para las pasadas elecciones municipales (se lo tumbó la oposición, el ahora arrepentido Ciudadanos incluido) de ampliar el tranvía redundante carece de sentido y de lógica, sobre todo económica, y máxime tras la catástrofe provocada por el coronavirus. Si con una estimación de 2.614 viajeros/hora ya iba a tener un déficit a largo plazo de 117 millones de euros, de mantenerse de forma indefinida el aforo limitado por causa de la pandemia los números rojos podrían ascender a 351 millones de euros, el equivalente a tres veces el gasto de Monteseirín en las faraónicas Setas de la Encarnación. ¿Acabará siendo el tranvía para Espadas el equivalente a lo que supusieron las Setas para Monteseirín?

Más de 25.000 árboles están demasiado cerca de las fachadas de los edificios en Sevilla

PROPORCIÓN

Suponen el 43% de los medidos en la vía pública

EFECTO

Hay que podarlos para contener su expansión natural

REVERSO

Otros 34.000 están en una situación aceptable o adecuada

De 59.836 árboles existentes en las calles de Sevilla y cuya distancia a las fachadas ha sido medida por los redactores del Plan Director del Arbolado Urbano más de 25.000, que suponen el 43% del total, están demasiado cerca de los edificios para el volumen natural de sus copas y en una situación calificada de inaceptable o inadecuada. Por el contrario, del 57% restante se puede decir que han sido plantado de forma adecuada o aceptable. Equivalen a 34.242.

Según los técnicos que han redactado el Plan del Arbolado de Sevilla, la información del inventario obtenida ha permitido analizar la adecuación de los ejemplares existentes en la vía pública al espacio disponible mediante la comparación del porte en su fase de madurez, teniendo en cuenta la especie de que se trata y la distancia a las fachadas.

Conforme al Plan, uno de los objetivos del nuevo modelo que se propugna es que los árboles en la vía pública dispongan de suficiente espacio para su desarrollo sin necesidad de realizar podas que contengan su tamaño a un espacio menor al que necesitan, con los consiguientes daños fisiológicos y estructurales que sufren y el coste asociado a este tipo de intervenciones.

Los técnicos han definido las siguientes categorías de árboles:

-Inaceptable: situaciones en las que no es compatible el árbol con el espacio disponible porque es claramente insuficiente para su desarrollo.

-Aceptable: Situaciones en las que sería más adecuado tener otra especie de menor porte, pero la presencia del arbolado actual no es del todo incompatible con el espacio. Probablemente precisen actuaciones periódicas para evitar interferencias reduciendo sus dimensiones.

-Adecuada: El porte del árbol es el que mejor se adapta al espacio existente.

-Inadecuada: El porte es menor al tamaño que permite el espacio, aunque puede ser que otros factores (paisajísticos, históricos, etcétera) justifiquen su presencia.

Aplicando estos criterios a todos los árboles del viario urbano en los que el inventario realizado recoge el dato de distancia a la fachada de los edificios (un total de 59.836 ejemplares), el 35,05% están en una situación inaceptable; el 22,89%, en una situación que puede calificarse como aceptable; el 34,34% han sido plantados de forma adecuada, y, por último, el 7,72% están en una situación que puede calificarse como inadecuada.

Fuente: Plan del Arbolado Urbano de Sevilla

Las obras en la calle Cuna no están aprobadas por la Comisión Local de Patrimonio

El Ayuntamiento de Sevilla proyecta su inicio para el lunes 25 de mayo

El Ayuntamiento de Sevilla mantiene la previsión de iniciar el lunes 25 de mayo del año en curso las obras de sustitución de diversas redes de infraestructuras en la calle Cuna, que obligarán a levantar el adoquinado tradicional, pese a que no cuenta todavía con la aprobación de la Comisión Local de Patrimonio.

Los trabajos abarcarían en principio el tramo entre la Plaza del Salvador y la calle Cerrajería y se enmarcan en un proyecto que afectará de forma inevitable a los característicos adoquines de esta vía situada en pleno corazón del Casco Antiguo de Sevilla, ya que hay que levantarlos para proceder a la sustitución de las redes de media y de baja tensión eléctricas y a las tuberías de abastecimiento de agua potable al vecindario. Las obras se aprovecharán también para mejorar  el sistema de evacuación de aguas pluviales e instalar bocas de riego para el baldeo con agua no potable.

Antonio Muñoz, delegado de Urbanismo, departamento responsable de las obras en Cuna

Sin embargo, el proyecto no está exento de polémica, y en diversos frentes, empezando por el patrimonial. Debe ser sometido al dictamen de la Comisión Local de Patrimonio Histórico de la Ciudad de Sevilla, conforme al Reglamento publicado en el Boletín Oficial de la Provincia Nº 92, de 23 de abril de 2009. De hecho estaba incluido en el orden del día de la reunión prevista para el pasado 18 de mayo y que tenía carácter presencial. Sin embargo, por razones de seguridad sanitaria se desconvocó la reunión y se anunció que se acordaría fecha para una nueva cita, pero hasta la fecha la Comisión no ha vuelto a ser convocada, por lo que si el Ayuntamiento inicia las obras en Cuna el lunes 25 de mayo lo haría obviando a aquélla.

Según el artículo 2 de su Reglamento, el objeto de la Comisión Local de Patrimonio Histórico es el informe y asesoramiento, en los términos establecidos en la delegación de competencias efectuada por la Consejería competente en materia de patrimonio histórico, en virtud del artículo 40 de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía de las obras y actuaciones que desarrollen o ejecuten el planeamiento urbanístico aprobado, excepto cuando afecten a monumentos, jardines históricos o zonas arqueológicas o estén comprendidas en su entorno, o en el ámbito territorial vinculado a una actividad de interés etnológico.

Vista de la calle Cuna

Por otra parte, sectores conservacionistas de la ciudad, como la asociación Ben Baso, y la corriente arquitectónica liderada por Javier Queraltó, ex concejal de Infraestructuras y Equipamiento Urbano, se oponen a la sustitución de los tradicionales adoquines, y especialmente en el Casco Histórico, por lo que estarán pendientes de lo que haga al respecto el Ayuntamiento en la calle Cuna. Si el Consistorio decide por fin atender estas demandas y conservar los adoquines, habría que acopiarlos al levantarlos para actuar en el subsuelo (una zona “sensible” desde el punto de vista arqueológico) y no proceder a la adquisición de un material sustitutivo, generalmente granito gris procedente de Extremadura.

El grupo municipal de Ciudadanos alertó por su parte de que los comerciantes de la calle Cuna están preocupados “por la falta de claridad e información sobre el inicio, y especialmente la duración, de las obras” y habrían expresado su falta de participación en este proyecto, que puede afectar negativamente a sus ventas.

Según el grupo naranja, los negocios de la calle Cuna, como los del resto de la ciudad, ya han perdido las ventas de la primavera debido a la pandemia del coronavirus, por lo que si las obras se prolongan en el tiempo su situación empeoraría todavía más.

La pirámide de la «nueva realidad»

El coronavirus debe obligar a revisar qué es básico para Sevilla y qué no

El casi olvidado Zoosanitario Municipal ha sido vital para desinfectar la ciudad

Se cree que la pandemia del coronavirus va a suponer un antes y un después en las sociedades humanas porque va a obligarlas a revisar gran parte de los supuestos en que se ha basado su organización y su economía y por el temor, como auguran expertos epidemiólogos, a que no será la última, sino que es probable que a partir de ahora estaremos de forma permanente bajo la espada de Damocles de nuevos virus que infecten y/o maten a millones de personas (la mal denominada gripe “española” habría causado al menos 50 millones de muertos en todo el mundo hace un siglo). Por de pronto, el coronavirus ha dejado más de 27.000 muertos en España y un impacto económico estimado inicialmente en 300.000 millones de euros.

Sanitarios protegiéndose del coronavirus con bolsas de basura por falta de equipos

Con motivo de esta crisis, que ha sorprendido a nuestro país sin apenas equipamientos básicos para el sector sanitario (mascarillas, guantes, equipos de protección individual…), creo que es más oportuno que nunca volver a referirme a la jerarquía de las necesidades humanas que acuñó el sociólogo Abraham Maslow, jerarquía  más conocida como la pirámide de Maslow.

CINCO CATEGORÍAS

En esa jerarquía o escala, las necesidades del ser humano definidas por el sociólogo van ascendiendo desde la base hasta el vértice de la pirámide imaginaria. Obviamente, lo primero de todo es la satisfacción de las necesidades básicas: comer, beber, vestirse, calzarse…. Cuando el ser humano satisface en ese primer escalón sus necesidades fundamentalmente biológicas se pasa al segundo nivel en la jerarquía: la seguridad en todos los órdenes de la vida, la personal, la familiar y la social.

En la tercera categoría de la jerarquía aparecen las necesidades que Maslow califica como las sociales, cuya función consiste en trascender la individualidad y no quedar condenado a la soledad, una categoría puesta más de manifiesto que nunca durante el confinamiento por el coronavirus: nos ha privado de la interacción social más allá de hablarnos a distancia desde los balcones (quienes los tengan, ya que el urbanismo depredador y especulativo ha acabado en demasiados inmuebles con este elemento arquitectónico por considerarlo superfluo en su política de ahorro de costes y multiplicación de beneficios). Para no condenarse a la soledad el ser humano procura formar una familia e integrarse en el conjunto de la sociedad a través de colectivos diversos (miembro de un club, de una caseta, de una cofradía…). 

En el cuarto nivel de la pirámide el ser humano busca el reconocimiento social a su actividad y en el último, ya en el vértice, el sociólogo Maslow sitúa la necesidad de trascendencia espiritual una vez que se han satisfecho en los niveles inferiores las necesidades de tipo personal y social.

TRASLACIÓN

Vuelvo aquí y ahora a plantear que la clase política debería hacer el ejercicio de trasladar la pirámide individual de Maslow al ámbito comunitario -ya sea un municipio como Sevilla, una región como Andalucía o un país como España- para colocar en cada nivel de la pirámide colectiva las necesidades del conjunto de la población y a partir del principio de que hasta que no estén satisfechas las necesidades del nivel precedente, empezando por las básicas, no se pueden destinar recursos a los niveles siguientes o destinarlos en muchísima menor proporción.

Un político, un partido, un gobernante…deben ser juzgados y valorados en función de si sus decisiones y el empleo de los recursos colectivos están orientados de forma prioritaria a satisfacer las necesidades básicas de la sociedad  en que se halla o, por el contrario, se destinan al vértice de la pirámide, como si ya estuvieran resueltos todos los problemas y sólo quedaran pendientes aspectos a mayor gloria de los mismos. Un ejemplo de libro lo tenemos en Sevilla, ciudad con siete de sus barrios entre los diez más pobres de España y con 100.000 habitantes en riesgo de exclusión social pero donde Monteseirín se permitió el dispendio de gastar al menos 120 millones de euros en sus faraónicas Setas de la Encarnación, sin funcionalidad alguna.

Monteseirín, orgulloso de haberse gastado más de 120 millones en las Setas de la Encarnación

La crisis del coronavirus debe servir al menos para que la sociedad sevillana se plantee cuál debe ser la jerarquía de necesidades de la ciudad, el orden de prioridades, su particular pirámide de Maslow, partiendo del principio de que los recursos del Ayuntamiento deben destinarse de forma prioritaria a resolver los problemas  insertos en la base de aquélla como condición “sine qua non” antes de poder pasar al siguiente nivel.

ACTIVIDADES ESENCIALES

Tras la declaración del estado de alarma con motivo de la pandemia, que obligó al confinamiento de la inmensa mayoría de los 47 millones de españoles, el Gobierno de la nación aprobó un Real Decreto (el 463/2020, de 14 de marzo) por el que una serie de actividades y servicios fueron declarados esenciales, para que el país pudiera seguir mínimamente funcionando. Esos servicios y actividades esenciales constituirían la base de la pirámide colectiva, a imitación de la individual de Maslow, la primera categoría en el orden jerárquico.

Y bien, ¿qué ha sido esencial para Sevilla durante esta pandemia y volvería a serlo en caso de otras similares en el futuro? ¿Habría sido disponer de más carriles en el puente del Centenario a un coste superior a los 100 millones de euros? ¿Para qué, si sólo han podido circular camiones de suministro de vez en cuando? ¿Habría sido tener un redundante tranvía ampliado hasta la estación de Santa Justa a un coste de 48 millones de euros? ¿Para qué, si el existente circulaba prácticamente vacío, sin demanda que atender?

El tranvía ha circulado prácticamente vacío durante la pandemia del coronavirus

¿Haberle comprado a la Junta de Andalucía un tercio de la sede de la Consejería de Gobernación en la Plaza Nueva por 6 millones de euros y alquilado los dos tercios restantes para concentrar allí los funcionarios municipales? ¿Para qué, si la mayoría han estado confinados y teletrabajando desde sus casas sin necesidad de acudir a  un despacho fuera?

Uno de los servicios que se han demostrado esenciales para Sevilla durante la pandemia ha sido el cuasi olvidado Zoosanitario Municipal, cuya labor ha sido calificada por el propio Ayuntamiento como “vital para frenar la propagación del virus, dada la importancia de la desinfección que, en unión con Lipasam y la Unidad Militar de Emergencias (UME), ha acometido en vías públicas, colegios, mercados y edificios municipales”.

Trabajadores del Zoosanitario de Sevilla, en labores de desinfección del coronavirus

En la primera semana del estado de alarma, el equipo del Zoosanitario desinfectó más de medio centenar de inmuebles públicos, todos los parques de bomberos, las comisarías de la Policía Local, las plazas de abasto, las sedes de los distritos, las unidades de trabajo social y 40 vehículos de los bomberos, la Policía y otros servicios, los entornos de los hospitales, las residencias de ancianos y las calles peatonales. Además, repartió 1.125 mascarillas y 27.700 guantes de protección entre los empleados del Ayuntamiento, a fin de que pudieran trabajar en condiciones de seguridad.

ABANDONADO

Ha quedado claro que el Zoosanitario es esencial y debería formar parte de la base de la pirámide colectiva de Sevilla en que se insertan las actividades que constituyen la primera de las jerarquías. Sin embargo, el Zoosanitario ha estado abandonado a su suerte desde hace demasiado tiempo. En 2017, el PP denunció que por su falta de medios y personal tenía más de cien avisos sobre enjambres de abejas sin atender; sólo había operativos dos de los cinco equipos de desratización y desinsectación prometidos por el gobierno local, carecía de teléfonos móviles para que los operarios pudieran coordinarse entre ellos y el camión plataforma para realizar tratamientos a más de tres metros de altura llevaba más de un año averiado.

Manifestación en protesta por la situación del Zoosanitario de Sevilla

En septiembre de 2018, varios centenares de personas se manifestaron desde la Puerta de Jerez hasta la Plaza Nueva para protestar por la “crítica situación del Zoosanitario”, que achacaban a su falta de medios y de personal. Y el pasado 30 de enero, los ediles Susana Serrano y Daniel González Rojas, del grupo Adelante Sevilla, denunciaron las vacantes de personal sin cubrir y la precariedad de sus instalaciones, que a su juicio incumplen la Ley de Protección Animal de Andalucía,la cual  se aprobó en 2011.

Esta es la situación de un Servicio que ha sido y está siendo esencial durante la pandemia del coronavirus  pese a hallarse bajo mínimos. Y al igual que el Zoosanitario podríamos citar  otras áreas sin cuya actividad Sevilla no habría podido funcionar durante las semanas de mayor confinamiento por causa del virus. Cuando se instaure la “nueva normalidad” de que habla el presidente del Gobierno, ¿resolverá Espadas las carencias del Zoosanitario y de otros servicios auténticamente  fundamentales o, por el contrario,  seguirá creyendo  que es más importante  gastarse 48 millones de euros en ampliar de forma redundante el tranvía? ¿Dónde colocará sus prioridades el alcalde, en la base de la pirámide colectiva de Sevilla, la ciudad con los barrios más pobres de España y cien mil sevillanos en riesgo de exclusión social,  o bien en el vértice, por pensar, como Monteseirín con las Setas, que debe hacer algo que se asocie para siempre con su figura y con sus mandatos?

Sevilla tiene diez veces más contagiados con síntomas de coronavirus que identificados

Hay 45.000 infectados según el estudio serológico pero sólo 2.895 positivos oficiales

El estudio de seroprevalencia realizado por el Instituto Carlos III y el Centro Nacional de Epidemiología pone de manifiesto que en la provincia de Sevilla el número de personas contagiadas por el coronavirus supera en diez veces el de los reconocidos oficialmente por la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía-.

La provincia sevillana tiene 1.949.860 habitantes. Si, según el estudio serológico, sólo el 2,3% de los sevillanos han sufrido la pandemia del coronavirus, el resultado global es de 44.846 infectados.

Sin embargo, a fecha 13 de mayo de 2020, el número oficial de casos positivos reconocidos por las autoridades sanitarias andaluzas para la provincia de Sevilla es de 2.895. Por tanto, el 6,39% de los infectados sevillanos han sido identificados como tales y hay un 93,61% que no lo ha sido y permanecen ignorados y no tratados médicamente. Si se toma como referencia el número de positivos oficiales y se compara con la proyección del estudio serológico, la cifra real de infectados sería 15,5 veces mayor (aquí se contabilizarían todos, incluyendo los asintomáticos).

Ahora bien, suponiendo, siempre según el estudio serológico, que el 26% hayan sido asintomáticos, la cifra resultante todavía  sería de 30.291 personas (el 74% de 44.846 menos los 2.895 identificados) de casos sintomáticos a los que no se les ha hecho test ni han sido atendidos. Tomando esta referencia (contabilización de únicamente los sintomáticos), se trata de una cifra casi 10,5 veces  superior a la declarada oficialmente.

Jesús Aguirre, consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía

Hay, pues, una inmensa mayoría de afectados que han quedado sin identificación ni atención médica y cuyos contactos tampoco han sido rastreados. 

Este ejercicio matemático podría hacerse en las restantes provincias andaluzas comparando el porcentaje de su población total que ha estado contagiada por coronavirus según el estudio serológico del Instituto Carlos III y el Centro Nacional de Microbiología con el número oficial de positivos dado para cada una de las mismas por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.

Por otra parte, el estudio serológico refleja que un 3,2% de la población andaluza ha generado anticuerpos contra el coronavirus y está ya  inmunizada.  El dato va en línea de lo estimado por el modelo epidemiológico desarrollado por Joan Corominas, ex director de la Agencia Andaluza del Agua, y publicado por Viva el pasado fin de semana.  Corominas avanzó que se habría inmunizado entre un 3% y un 4% de la población de Andalucía (de 253.000 a 338.000 andaluces, en números redondos), por lo cual entre un 96% y un 97% de andaluces ( unos 8,2 millones) aún son susceptibles de sufrir la enfermedad. 

Esta situación se debe a que nuestra comunidad autónoma ha sido una de las que menos casos de contagios ha tenido. En opinión de Corominas dicha situación se puede mantener si los andaluces siguen extremando las precauciones, se protegen y respetan la denominada distancia social: “cuanto más nos mezclemos -afirma-, mayor riesgo de infección; cuanto más nos aislemos, aislamiento que ha sido la base del confinamiento, menor riesgo de infección”. La clave, a su juicio, es ser cuidadosos en las relaciones sociales y velar especialmente por los mayores.

Por lo que se refiere al conjunto de España, el 5% de habitantes que, según el estudio serológico, habría pasado la enfermedad equivale a 2.350.000 personas de una población total en números redondos de 47 millones.

Cuatro millones de infectados y 43.000 muertos por Covid-19 en España según el modelo matemático SIR

El Gobierno minusvalora el impacto del coronavirus  por la poca extensión de los test

Haber adelantado el estado de alarma cinco días habría reducido la pandemia a un tercio

Sin el confinamiento se habría contagiado toda España y habrían muerto 530.000 personas

Al cabo de un mes de “desescalada” habrá 5 millones de afectados y 54.000 muertos

Los efectos del coronavirus se prolongarán entre seis meses y un año

Más de 4 millones de españoles estarían ya inmunizados frente a la enfermedad

Un modelo epidemiológico desarrollado durante el último mes por Joan Corominas, ingeniero e hidrogeólogo que fue director de la Agencia Andaluza del Agua, señala que el impacto del coronavirus en España es muy superior al detectado por las estadísticas oficiales: unos cuatro millones de contagiados (el 8,5% de la población nacional) y 43.500 muertos (0,92 por cada mil habitantes).

Corominas, actualmente vicepresidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua, ha analizado la incidencia de la enfermedad en 56 países del mundo para, mediante un modelo matemático denominado SIR (Susceptibles a infectarse, infectados y recuperados), realizar su ‘Aproximación al análisis estadístico de la pandemia del coronavirus’. El Covid 19 se ha cebado en las naciones ricas del hemisferio Norte y su impacto se reducirá con el avance del verano, aunque podría acelerarse en los estados situados en la franja de 35º a 55º Sur en su invierno.

El ex director de la Agencia Andaluza del Agua ha actualizado los datos a fecha 3 de mayo, cuando la estadística oficial reflejaba tan sólo 217.466 infectados y 25.264 muertos (confirmados con test PCR, excluyendo a infectados con síntomas ligeros o asintomáticos y a los fallecidos en residencias de mayores o en sus casas con síntomas compatibles con el coronavirus). Asimismo, ha adaptado el modelo a las fases de “desescalada” aprobadas por el Gobierno de España.

A juicio de Corominas la información estadística oficial minusvalora el impacto en la infección de la población y las muertes causadas por el coronavirus debido al desconocimiento sobre el mismo, su propagación y efectos, y también a la poca extensión de los test a buena parte de la población, por lo que no se contemplan los pacientes asintomáticos o con patologías leves. Estima el ingeniero que si no se hubieran tomado las medidas de mitigación desarrolladas por el estado de alarma, a la fecha actual prácticamente toda la población habría sufrido la epidemia y se habría dado por concluida la misma, pero con una espantosa cifra de fallecidos: unos 530.000 (el 1,13% de los españoles).

LA “NUEVA NORMALIDAD”

En cuanto al plan del Gobierno para la transición a una “nueva normalidad”, que se llevará a cabo en cuatro fases escalonadas desde el 11 de mayo hasta finales de junio, el modelo matemático de Corominas apunta a un aumento moderado de los infectados y fallecidos, “soportable -afirma- para nuestro sistema sanitario al estar ya más preparado y fortalecido”. La curva de este nuevo aumento será muy aplanada pero de larga duración (unos ocho meses), por lo que habrá que convivir durante bastante tiempo con la pandemia y mantener el nivel de protección social adecuado. En los dos primeros meses después del inicio de la recuperación parcial de la actividad se mantendrá el impacto del coronavirus de manera similar al momento actual, quizás con un leve repunte.

El autor del modelo afirma que para el éxito de esta operación de “desescalamiento”, además de las medidas contempladas en el ‘Plan para la transición a una nueva normalidad’ se deberán aplicar medidas activas de mitigación (pruebas masivas de test a los grupos más vulnerables y confinamiento de todos los infectados, incluidos los asintomáticos, muy superiores a los sintomáticos).

Hacia el 10 de junio, tras un mes de aplicación del plan gubernamental, el modelo epidemiológico refleja del orden de 5,15 millones de infectados y unos 54.550 muertos. El promedio de muertes diarias sería del orden de 377, si bien es probable que el menor estrés del sistem sanitario, la anticipación de los diagnósticos y la entrada en la UCI y las mejores prácticas clínicas reduzcan bastante los fallecidos. La recuperación media de los infectados tarda unos veinticinco días desde la fecha del contagio y al ser una curva más aplanada la total recuperación de la población infectada se alargará hasta finales de julio.

SIMULACIONES

El modelo matemático da la oportunidad de simular alternativas a la capacidad infecciosa del coronavirus o a las medidas de mitigación adoptadas por el Gobierno. Corominas ha estudiado las alternativas de haber adelantado cinco días el estado de alarma (al 10 de marzo), adelantar o retrasar la fase de retorno parcial a la actividad y la de ampliar o reducir las medidas de protección a la población.

Haber adelantado cinco días el estado de alarma (al 10 de marzo) habría reducido las infecciones y las muertes a una tercera parte a fecha 3 de mayo. “No obstante -asevera Corominas-, a toro pasado todos podemos ser profetas, pero la realidad era que el 10 de marzo se habían contabilizado en España 1.695 infectados y 28 fallecidos y no era previsible la gran aceleración de la pandemia, ni seguramente la sociedad habría entendido aquel día unas medidas tan drásticas como las del estado de alarma”.

Por otra parte, haber adelantado el inicio parcial de la actividad al 28 de abril habría incrementado en un 35% la cifra de infectados y fallecidos al cabo de un mes (para el 28 de mayo) respecto de la opción elegida por el Gobierno (11 de mayo). Retrasarla hasta final de mayo reduciría en un 40% el impacto de la pandemia al cabo de un mes (final de junio).

“Considero, a la vista de las salidas del modelo -afirma Corominas- que la opción elegida por las autoridades representa un equilibrio adecuado entre impactos sobre la salud, el bienestar social y la economía. Tendremos que prepararnos para hacer frente a la larga duración de la pandemia -continúa-, que probablemente durará entre seis meses y un año, salvo que la implantación de medidas activas de confinamiento de todos los infectados sintomáticos, el surgimiento de tratamientos eficaces o la obtención de una vacuna alivien el impacto y la duración”. 

La diversa incidencia del Covid-19 en las comunidades autónomas parece deberse a las diferencias de PIB per cápita, el porcentaje de población rural y la proporción de gasto sanitario sobre el PIB. Los factores climatológicos representan un tercio de la influencia y con el aumento de la temperatura disminuye el impacto de la pandemia. 

Corominas calcula que un 9% de la población española se ha inmunizado ya frente al coronavirus (unos 4,2 millones de habitantes), pero hay zonas como Andalucía, con menos contagios al tiempo que menos inmunizados (un 3% de sus habitantes), por lo que hay más personas indefensas frente a un nuevo brote. “Las autoridades y toda la sociedad deberemos acertar en las medidas a implementar para retomar la actividad social y económica sin asumir riesgos importantes de recaer en la pandemia”, concluye el autor del modelo epidemiológico.

La curva del coronavirus se aplanará en Andalucía hacia el 20 de mayo

Un modelo epidemiológico achaca al menor desarrollo económico y a las temperaturas la baja tasa de contagios

El número de inmunizados andaluces sería tres veces menor que en España, pero es un riesgo mayor para el futuro

La bajada de la temperatura media a partir de noviembre podría crear las condiciones para un rebrote

El modelo epidemiológico SIR que ha desarrollado durante el último mes el ingeniero e hidrogeólogo Joan Corominas, ex director de la Agencia Andaluza del Agua, apunta a que la curva que refleja el número de contagiados por la pandemia del coronavirus en Andalucía se aplanará hacia el 20 de mayo, fecha en torno a la cual es previsible que se registren menos de una decena de nuevos infectados al día.

Corominas, actualmente vicepresidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua, ha analizado el impacto de la enfermedad en 56 países del mundo para, mediante un modelo matemático, realizar su ‘Aproximación al análisis estadístico de la pandemia del coronavirus’. Ha actualizado los datos a fecha 3 de mayo y ha adaptado el modelo a las fases de “desescalada” aprobadas por el Gobierno de España.

Joan Corominas Massip

El modelo, al que ha denominado SIR (Susceptibles a infectarse, infectados y recuperados), ha detectado grandes diferencias entre las comunidades autónomas españolas, con variaciones en una relación de 1 a 12. Canarias, Murcia y Andalucía figuran con las tasas de contagio más bajas, del orden de 1.000 a 1.400 infectados por millón de habitantes; País Vasco, Cataluña, Castilla y León, Navarra y Madrid tienen entre 5.800 y 9.300, y en La Rioja se ha registrado la tasa más elevada, al acercarse a 12.500 infectados por millón.

Según Corominas, hay una correlación casi perfecta entre los infectados en las provincias andaluzas y el indicador sintético por él elaborado a nivel mundial, si bien ha ponderado los diversos indicadores en Andalucía de modo que las características socioeconómicas representen el 50% del peso en el mismo y la temperatura media diaria de marzo-abril otro 50%. Entre los indicadores soecioeconómicos ha usado el PIB per cápita (15%), el porcentaje de población mayor de 64 años (15%), el porcentaje de población que vive en pueblos con menos de 10.000 habitantes (11%) y la densidad de población (9%). 

Cuando crecen los indicadores socioeconómicos crece el impacto de la pandemia. Lo contrario ocurre con el aumento de la temperatura media diaria, ya que reduce las infecciones. Para el autor del modelo epidemiológico, por encima de entre 15 y 17 grados disminuye muchísimo el número de infectados.

EVOLUCIÓN

Conforme a su investigación, la curva de la pandemia en Andalucía se aplanará en torno al 20 de mayo, cuando se registrarán menos de una decena de nuevas infecciones diariamente en el conjunto de la comunidad autónoma. De hecho, la tasa de incidencia en la región en el periodo (catorce días) comprendido entre la última semana del mes de abril y la primera del mes de mayo bajó casi un punto y medio en un día (7 de mayo), hasta los 9,35 casos por cada cien mil habitantes, cifra cuatro veces inferior a la media nacional (38,39).

Para el ex director de la Agencia Andaluza del Agua ,pues, en torno al 20 de mayo podría empezar a darse por controlada esta oleada de la pandemia, si bien la recuperación de los infectados y nuevos decesos se prolongarán entre dos y tres semanas más. La subida de la temperatura media en junio (generalmente entre tres y cuatro grados en cada una de las provincias andaluzas) respecto de mayo debe de evitar nuevos rebrotes, salvo que la población se comporte de manera harto imprudente.

Corominas estima que actualmente se ha inmunizado entre un 3% y un 4% de la población de Andalucía (de 253.000 a 338.000 andaluces, en números redondos), número tres veces inferior al de inmunizados en el conjunto de España, por lo cual entre un 96% y un 97% de andaluces ( unos 8,2 millones) aún son susceptibles de sufrir la enfermedad. Esta situación se debe a que nuestra comunidad autónoma ha sido una de las que menos casos de contagios ha tenido. En opinión de Corominas dicha situación se puede mantener si los andaluces siguen extremando las precauciones, se protegen y respetan la denominada distancia social: “cuanto más nos mezclemos -afirma-, mayor riesgo de infección; cuanto más nos aislemos, aislamiento que ha sido la base del confinamiento, menor riesgo de infección”. La clave, a su juicio, es ser cuidadosos en las relaciones sociales y velar especialmente por los mayores.

No obstante, el autor del modelo epidemiológico cree  que cuando las temperaturas medias bajen de entre 17 y 15 grados centígrados a partir del otoño e invierno es probable que se produzca un rebrote de la pandemia en Andalucía, aunque para entonces nuestro sistema sanitario estaría mucho mejor preparado y con más conocimiento de la enfermedad. 

La tabla climática de la temperatura media en las provincias de Andalucía elaborada con datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) entre 1981 y 2010 indica que las condiciones para el resurgimiento del coronavirus se producirían entre noviembre del año en curso y marzo/ abril de 2021.

Abril 2020: La crisis del coronavirus deja en Sevilla capital 82.307 parados pero golpea menos que la de 2008

Hubo en años anteriores cinco meses de abril con más desempleados que ahora

El mecanismo de los ERTE estaría funcionando como colchón amortiguador

El mes de abril de 2020, el primero que ha transcurrido íntegramente bajo el estado de alarma que se decretó el 14 de marzo como consecuencia del coronavirus, se ha cerrado en Sevilla capital con 82.307 parados, una cifra que supera en 3.227 a la de marzo y que supone una subida de algo más de cuatro puntos (+4,08%), menos de la que “a priori” se temía.

En contraste, con la actividad económica paralizada  durante la segunda mitad del mes, el número de parados se incrementó en marzo en la capital de Andalucía en 10.018 personas (un 14,50%). Con ese precedente de tan sólo una quincena sin actividad, podía esperarse que a lo largo de todo el mes de abril, con la economía prácticamente paralizada salvo en las actividades esenciales, el impacto en el empleo sería muchísimo más grave. Afortunadamente no ha sido así y los 3.227 nuevos parados tan sólo equivalen  a un tercio de los que se registraron en marzo.

Item más, los 82.307 parados del mes pasado quedan por debajo de los que se registraron en abril durante cinco años consecutivos de la crisis económica que estalló en 2008, en concreto los de 2012 (hubo entonces 85.852 desempleados), 2013 (89.661), 2014 (89.575), 2015 (85.200) y 2016 (83.051). Así pues, este abril de 2020 es “sólo” el sexto peor abril de la serie histórica de los últimos quince años. 

Por tanto podemos decir que hasta ahora la crisis por el coronavirus está golpeando en Sevilla capital menos que la crisis provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria hace doce años. Ello se debe a que el mecanismo de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) está funcionando como colchón amortiguador. Dicho de otro modo, gracias a que no se están contabilizando oficialmente como paradas las personas que han quedado desocupadas como consecuencia de la pandemia pero cuyas empresas se han acogido a ERTEs, y porque la mayoría de estos expedientes temporales ya se computaron en marzo, tras la declaración del estado de alarma. Fue entonces, en ese mes de marzo cuando se registraron más de diez nuevos parados en Sevilla capital y por consiguiente el mayor impacto de la pandemia.

COMPARATIVAS

Pero los 82.307 desempleados no dejan de ser un drama social, por mucho que tratemos de consolarnos pensando en que la cifra podría haber sido mucho peor.

La magnitud del impacto del coronavirus en el empleo se comprende mejor cuando se hace una mayor proyección en el tiempo. El dato interanual, es decir de abril de 2019 a abril de 2019, refleja un incremento en 13.817 desempleados (se pasa de 68.490 a 82.307), lo que significa un 20,17% más.

Peor aún es la evolución del paro en lo que va del segundo mandato de Juan Espadas como alcalde. Cuando tomó de nuevo posesión, a mitad del año 2019, había en Sevilla capital 67.708 sevillanos sin empleo, por lo que los citados 82.307 suponen 14.599 más, un incremento del 21,56%.

EDADES

Por otra parte, hay que destacar que la Delegación del Gobierno en Andalucía no ha facilitado el dato del paro por sectores económicos, lo que impide conocer la evolución que se ha producido en agricultura, industria, construcción, servicios y el colectivo sin empleo anterior, al contrario de en anteriores estadísticas divulgadas por la Administración, lo cual es harto significativo y denota un menor esfuerzo y mayor oscurantismo por parte de los actuales responsables. Además, la Delegación sólo da cifras sobre tres grandes segmentos de edad, lo que impide ver la situación de colectivos más reducidos. En conclusión, cada vez menos datos y con un espectro más amplio para no poder entrar en detalles.

Con estos impedimentos estadísticos, en el cuadro sólo aparecen los siguientes grandes grupos de edad:

-Menores de 25 años: Hay un  6.119 desempleados, que suponen el 7,43% del total.

-De entre 25 y 44 años: La cifra de parados en estas edades asciende a 36.680, que supone el 44,56% del global.

-Mayores de 44 años: Hay 39.508 desempleados, que suponen el 48% del total. En este segmento está el grupo más afectado, el de las mujeres, con 23.097 parados.

Evolución del paro en abril en Sevilla capital antes de 2008,

Durante la crisis económica y tras el coronavirus

Abril Año                              Número de parados

2006                          44.563

2007                          44.615

2008                          48.241

2009                          65.735

2010                          72.730

2011                          78.175

2012                          85.552

2013                          89.661

2014                          89.575

2015                          85.200

2016                          83.051

2017                          75.139

2018                          71.755

2019                          68.490

2020                          82.307

El 87% de los andaluces muertos por coronavirus tenían más de 65 años

Un 10% contaba entre 50 y 64 años

No hay ninguna víctima menor de 15

Han fallecido 159 hombres más que mujeres

La pandemia del coronavirus se ha cebado en Andalucía especialmente con las personas mayores, ya que el 87% de los 1.253 fallecidos a fecha 1 de mayo de 2020 en toda la comunidad autónoma tenían más de 65 años de edad, según los datos que obran en poder de la Consejería de Salud y Familias del Gobierno autónomo y del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.

Los números reflejan que al cabo de mes y medio de decretado el estado de alarma en toda España por el Gobierno de Pedro Sánchez han muerto en Andalucía 159 hombres más que mujeres, en concreto 706 varones (el 56,34% del total) y 547 féminas (el 43,66%).

El denominador común en uno y otro sexos es el enorme impacto de la enfermedad en las personas mayores de 65 años. En este gran grupo de edad, que llega hasta los 100 años y más en el sexo femenino, han fallecido 587 varones y 507 mujeres. En total, pues, 1.094 personas, que suponen el 87,31% de todas las víctimas mortales en nuestra tierra.

Si afinamos un poco más y vemos franjas de cinco años, el colectivo más golpeado ha sido el de los hombres de entre 75 y 79 años, en el que se ha registrado el 11,09% de todas las muertes en Andalucía por coronavirus. Le sigue el colectivo de varones de entre 80 y 84 años, con el 10,85% de todos los fallecimientos por causa de la pandemia, y luego el de las mujeres de entre 85 y 89 años, con el 10,06% del total de víctimas mortales en la comunidad autónoma.

Muertos por coronavirus en Andalucía por sexo y edad a fecha 1 de mayo de 2020

El segundo gran grupo más afectado por la pandemia ha sido el de quienes tenían entre 50 y 64 años de edad. En este segmento han muerto 98 hombres y 32 mujeres. En total, 130 personas, que han supuesto un 10% del número global de víctimas mortales por el coronavirus.

Si de nuevo analizamos con más detalle observamos que el colectivo más afectado en este segundo gran grupo ha sido el de los varones con entre 60 y 64 años, que representan el 3,59% del total de fallecidos por la pandemia. En contraste, entre las mujeres la proporción es de menos de la mitad que entre los varones: el 1,60% de todas las víctimas mortales con esa misma edad.

Por otra parte, entre los 49 y los 40 años el impacto del virus baja ya de forma considerable. En este gran grupo de edad sólo se han registrado 12 hombres muertos y 6 mujeres, para un total de 18 que no llegan ni al 1,50% de la estadística global en Andalucía.

Y no suponen ni medio punto las víctimas mortales de entre 39 y 30 años: un total de seis (5 hombres y una mujer). Lo mismo ocurre entre los menores de 29 años: un total de cinco (cuatro hombres y una mujer). No ha fallecido ninguna mujer menor de 20 años y ningún hombre menor de 15.

Coronavirus: muertos en Andalucía por sexo y edad

(A fecha 1 de mayo de 2020)

Edad                                      Hombres                  Mujeres            Total              %

+65 años                              587                             507                 1.094             87,31

De 50 a 64                             98                               32                    130             10,37

De 40 a 49                             12                                 6                       18               1,43

De 30 a 39                               5                                 1                         6                0,47

Menores 29                             4                                 1                         5                 0,39

Total                                      706                             547                 1.253

                                          (56,34%)                (43,66%)

San Juan de Aznalfarache y El Pedroso son los municipios sevillanos con mayor impacto del coronavirus

Su tasa de defunciones casi triplica a la de los siguientes y es once veces mayor que la media provincial

Arahal, Paradas, Lebrija y El Viso figuran también entre los más afectados

La pandemia se nota especialmente en cuatro manchas de municipios limítrofes

La A-92 cruza cuatro de los términos municipales con incidencia destacada del Covid-19

Los 17 pueblos sin ningún contagio sólo tienen el 2% de los habitantes de Sevilla

A fecha 1 de mayo de 2020, en la provincia de Sevilla se habían registrado 2.662 casos de contagio por coronavirus y 255 muertes, según las estadísticas oficiales difundidas por la Junta de Andalucía. Ahora bien, la incidencia de la pandemia en números absolutos no es lo más significativo. Sevilla capital, que tiene el 35% de la población de toda la provincia, tendrá en condiciones normales, por su volumen demográfico, más casos de contagios y de muertes que cualquier otro municipio. La clave que hay que analizar, conforme a los criterios sanitarios, es la tasa de contagios y de muertes por cada cien mil habitantes, ya que es la que mejor refleja en qué sitios está teniendo mayor incidencia la enfermedad.

Conforme a este criterio universalmente aceptado y con los datos recopilados por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía a fecha 1 de mayo de 2020 hemos realizado la clasificación de los 106 municipios de Sevilla de mayor a menor por número de contagios y de muertes a causa del coronavirus por cada 100.000 habitantes. El criterio de la tasa revela que San Juan de Aznalfarache es el municipio que más ha sufrido el impacto de la epidemia, tanto en la proporción de contagios (723,76 por cada cien mil habitantes) como en la de muertes (154,09), pese a que en números absolutos sus 155 contagiados están por debajo de los 1.300 de Sevilla capital y los 179 de Dos Hermanas. Asimismo, en números absolutos sus 33 muertos también están por debajo de los 116 de Sevilla capital.

San Juan de Aznalfarache, municipio sevillano con mayor tasa de muertes y contagios por coronavirus

De forma más clara todavía se aprecia el impacto de la pandemia en El Pedroso. En este municipio de la comarca de Sierra Morena (nueva denominación de la Sierra Norte) se han registrado tres muertes, pero para una población de tan sólo 2.018 habitantes ese número de víctimas mortales suponen 148 por cada cien mil, tasa que lo lleva al segundo puesto de los 106 municipios de la provincia. A título comparativo, los 255 muertos en Sevilla capital suponen 13 por cada cien mil habitantes, por lo que el impacto del coronavirus en una gran urbe de 688.592 habitantes se diluye mucho más en comparación con San Juan de Aznalfarache y El Pedroso. Este municipio de Sierra Morena es, además, el tercero en tasa de contagios por cien mil habitantes, con 346.

El Pedroso, segundo municipio con mayor tasa de defunciones por la pandemia

La tasa de defunciones en San Juan y El Pedroso casi triplica a la de los siguientes municipios en la clasificación de mayor a menor: Arahal (61 por cada cien mil habitantes) y Paradas (casi 58). Luego aparecen, ya con menor impacto que los anteriores, Lebrija (47), El Viso del Alcor (36), Estepa (31), Marchena (casi 31), Alcolea del Río (casi 30), Peñaflor (27), Cazalla de la Sierra (21), La Puebla de Cazalla (18), Sevilla capital (casi 17), Almensilla (16), Aznalcóllar (16), Herrera (15) y Montellano (14 por cada 100.000 habitantes).

Muertos por cada cien mil habitantes en los municipios de la provincia de Sevilla

La mayoría de estos municipios aparecen también encabezando la lista de aquellos con mayor número de contagios por cada cien mil habitantes, aunque hay excepciones. Así, La Roda (301), Tomares (161), Mairena del Aljarafe (147), Gelves (147), Dos Hermanas (133) y Aznalcázar (130) están entre los 17 con, proporcionalmente, mayor tasa de contagios, pero no entre aquellos en los que se ha registrado mayor tasa de muertes por cada cien mil habitantes.

Contagios por cada cien mil habitantes en los municipios de la provincia de Sevilla

CUATRO MANCHAS

La tasa de defunciones por cada cien mil habitantes revela la existencia de, por llamarlas así, cuatro manchas de municipios limítrofes o muy cercanos entre sí que están proporcionalmente más afectados por la pandemia del coronavirus que el resto, a saber y por agrupación geográfica:

1ª.-El Visor del Alcor, Marchena, Paradas, Arahal y La Puebla de Cazalla.

2ª.-Estepa y Herrera

3ª.-Sevilla capital, San Juan de Aznalfarache, Tomares, Gelves y Almensilla.

Itinerario de la A-92

Como dato que puede ser significativo, la autovía A-92 discurre por algunos de los términos municipales con mayor tasa de defunciones por Covid, como Sevilla capital, Arahal, La Puebla de Cazalla y Estepa.

4ª.-El Pedroso y Cazalla de la Sierra.

MINORÍAS

Por otra parte, cuando la Junta de Andalucía divulgó por primera vez hace casi una semana la estadística del coronavirus por municipios se destacó entre los medios de comunicación que había una veintena sin ningún contagiado. Esa cifra suponía prácticamente el 19% del total de los 106 pueblos de la provincia de Sevilla.

A fecha 1 de mayo, los municipios libres de la pandemia se han reducido a diecisiete (Aguadulce, Algámitas, Almadén, Badolatosa, La Campana, Castilleja del Campo, El Coronil, El Garrobo, Guadalcanal, La Lantejuela, El Madroño, Los Molares, El Palmar de Troya, Pruna, La Puebla de los Infantes, El Real de la Jara y san Nicolás del Puerto), pero en conjunto sólo tienen 39.381 habitantes, que equivalen al 2,02% del total de la provincia.  Dicho de otro modo, el 98% de los sevillanos (un total de 1.903.541) viven en municipios (89) en los que se han registrado contagios por el coronavirus.

Si se observa la estadística de defunciones, hay 62 municipios sin ninguna víctima mortal. Suponen el 44% del total, pero por el conjunto de sus habitantes (383.885) no llegan ni al 20% de la población de Sevilla. Por tanto, el 80% de los sevillanos residen en municipios (44) donde se han producido muertes por la pandemia.

En conjunto y tomando como referencia la estadística del 1 de mayo de 2020, en la provincia de Sevilla se han producido 2.662 contagios y 255 muertes, con una tasa provincial de 136,52 contagiados por cada cien mil habitantes y de 13,08 muertos por el mismo concepto.

MUERTES POR CORONAVIRUS EN SEVILLA A 1 DE MAYO DE 2020

CONTAGIOS POR CORONAVIRUS EN SEVILLA A 1 DE MAYO DE 2020