Alcázar: ¿turismo o patrimonio?

El Alcázar tiene 10 millones en el banco pero sólo un escáner para los turistas, con lo cual se crean las colas que “justifican” las demoliciones

 

En el Plan Director de 2007 se previó habilitar la guardería a los Jardines de Murillo para los grupos turísticos, sin que en 9 años se haya hecho nada

 

El alcaide del Alcázar, Bernardo Bueno, ha desmontado en unas recientes declaraciones las dos coartadas esgrimidas hasta ahora para tratar de justificar el proyecto de demoliciones en el Patio del León.

Ha argumentado que esas obras son necesarias porque la Puerta del León no reúne  condiciones para que los turistas entren por allí “y desde hace tiempo se nos reclama -afirma- una mejora en los accesos”. Según el alcaide, esta propuesta supondrá mejorar la atención a los turistas, que así podrían tener consigna para dejar las maletas (sic).

Queda claro, pues, que con las demoliciones proyectadas en el Patio del León con un argumento arqueológico/ arquitectónico ante la Comisión Provincial de Patrimonio se camuflaba realmente un mero propósito turístico-económico: potenciar aún más la explotación de las visitas al Alcázar, un monumento que no tiene un solo día de respiro a la semana y al que a su intensivo uso turístico se unen los más variopintos que se inventa o autoriza el Ayuntamiento.

Ha dicho también Bueno que el anterior director nombrado por Zoido, Jacinto Pérez Elliot, ya contactó con el arquitecto Francisco Reina para hacer cambios en los accesos, pero que aquel proyecto terminó olvidándose. “Ahora pensamos -afirma- que es una buena ocasión para retomarlo y mejorar la entrada por la Puerta del León”. El alcaide ha destrozado la tesis del gobierno de Espadas de que éste es un proyecto de Zoido, al revelar que fue desechado al tomar el PSOE el mando en el Ayuntamiento y encargar el suyo propio.

Sin embargo, el motivo principal que se da en el proyecto encargado a Reina recuerda, por incoherente, al que dio Zoido para la tala de los árboles de la calle Almirante Lobo: que los plataneros que databan de la Expo del 29 estorbaban la visión de la Torre del Oro desde la Puerta de Jerez, cuando realmente la Torre no se ve desde la Puerta de Jerez; en todo caso, desde su extremo Oeste.

UN EJE QUE NO SE VE

En el Alcázar, para ocultar -porque parece políticamente incorrecto decir a las claras que se trata de ordeñar aún más la vaca del turismo- que el objetivo es ampliar la estructura de acogida de visitantes (que aparece sólo como la consecuencia y no como la causa), se dice que se proyecta recuperar el carácter unitario y monumental creando un majestuoso eje visual que uniría la Plaza del Triunfo, el Patio del León, el Patio de la Montería y el Palacio Mudéjar.

En la realidad ese eje visual no existe, porque la Plaza del Triunfo no está alineada con la Puerta del León, ni con los patios citados ni con el palacio. En todo caso, lo que se vería desde el interior del Alcázar sería la prolongación de la calle Miguel Mañara o las estribaciones de asfalto de la plaza, que desembocan en la fachada Sur de la Catedral.  Item más, dado que el Patio de la Montería está rehundido a un nivel muy inferior al de la calle, lo que a través de ese supuesto eje (condicionado además por la anchura de la Puerta del León) liberado de construcciones intermedias y adosadas se vería serían las cresterías de la Catedral.

Se propone derribar los arcos intermedios y las construcciones del Patio del León con el argumento de que datan del siglo XIX y principios del XX y que carecen de valor arquitectónico, para así crear ese eje fantástico en que se viera con todo su esplendor el Patio de la Montería. No obstante, a continuación se dice que con esta reordenación se desviaría el paso por ese eje central, que se realiza actualmente a través de la Puerta de la Montería, el cual quedaría habilitado sólo en circunstancias puntuales, ya que la entrada al conjunto monumental se haría a través del ángulo Noroeste del Patio de la Montería, por el antiguo pasaje que en origen lo comunicaba con la Casa de la Contratación. La contradicción es evidente: demolerlo todo para crear un espacio majestuoso pero usarlo sólo en momentos puntuales e introducir a los turistas dando un rodeo por una esquina en la que desemboca un antiguo pasaje. ¿Tiene sentido?

PRECEPTO LEGAL

La ley 14/2007, de 26 de noviembre del Patrimonio Histórico de Andalucía, especifica en su artículo 20 que se procurará por todos los medios de la ciencia y de la técnica la conservación, restauración y rehabilitación de los bienes del Patrimonio Histórico Andaluz. Asimismo, que las restauraciones respetarán las aportaciones de todas las épocas existentes…. y que la eliminación de alguna de ellas sólo se autorizará, en su caso, y siempre que quede fundamentado que los elementos que traten de suprimirse supongan una degradación del Bien y su eliminación fuese necesaria para permitir su adecuada conservación y una mejor interpretación histórica y cultural del mismo.

¿Respeta este proyecto el espíritu y la letra de la ley? Porque con el argumento de la modestia de las construcciones adosadas para justificar su demolición se incumple el principio de conservación de todos los elementos que componen el Alcázar tal como ha llegado a nuestros días, y el de respeto a las aportaciones de todas las épocas. La eliminación de los elementos del Patio del León tampoco parece que se justifique por la adecuada conservación del Alcázar, sino para crear una nuestra estructura de recepción de turistas pero camuflada con la tesis de la recuperación de la antigua muralla y de una primitiva puerta islámica.

Se incurre en la contradicción, otra más, de proponer la demolición de las construcciones adosadas por su escaso valor arquitectónico y luego de recuperar sus materiales y piezas singulares (azulejos decorativos, sillares, columnas, fuentes, etc..). ¿En qué quedamos? Si carecen de valor, ¿cómo hay piezas singulares que desmontar previamente?

LAS MALETAS

Al margen de otras intervenciones polémicas que se plantean, como un nuevo acceso al Patio del Yeso, el desmontaje de la escalera de acceso a la Sala de la Justicia y de las columnas que la flanquean, y hasta el traslado de árboles del Patio del León (pensemos en las magníficas ‘chorisias’ existentes), con el riesgo de que se pierdan y los años que se necesitaría para que unos sustitutivos alcanzaran su misma altura y porte, las demoliciones tendrían como consecuencia la “necesidad” de convertir la Casa del Militar, que se cubriría con una montera acristalada, en el nuevo vestíbulo (cubierto) de acogida de turistas, en cuyos bajos se colocarían el control de seguridad, las audioguías, consignas, etc…

Bernardo Bueno dice que así los turistas podrían tener una consigna para dejar las maletas. No recordamos haber visto nunca en el extranjero a turistas que vayan con sus maletas a la cola de un gran monumento, pero si el alcaide quiere extremar sus atenciones a los turistas del Alcázar hasta ese punto, no hace falta que haga derribos en el Patio del León para ello: basta con habilitar para esos fines la parte alta del edificio donde actualmente está instalado el control de acceso.

La norma impide que haya más de 750 turistas simultáneamente dentro del Alcázar. Por tanto, este proyecto nunca acabaría con las colas que superaran ese número (pensemos en que hubiera 1.500 turistas en la puerta), y tampoco la Casa del Militar (que forma parte del Alcázar y está afectada por ese numerus clausus) tiene capacidad para acoger 750 turistas a la vez, salvo que se les meta como sardinas en lata.

UN SOLO ESCÁNER

Las colas ante los grandes monumentos y museos son prácticamente inevitables. Las que se forman ante el Alcázar son una broma comparadas con las que se forman en la explanada del Palacio de Versalles (tres y cuatro horas de espera bajo un sol de justicia en verano, donde ha habido que evacuar hasta desmayados por el calor), el museo del Louvre, los museos del Vaticano y la Sagrada Familia de Barcelona, por citar algunos ejemplos que hemos vivido en persona.

Actualmente está contribuyendo a que sean más largas que antes el hecho de que pese a que el Alcázar tiene en el banco unos 10 millones de euros, no se invierte en la compra de más escáneres de seguridad para el control de acceso, con lo cual todos los visitantes, sean individuales o vayan en grupo, han de desfilar en fila india por ¡un solo escáner!. Consecuencia: la cola en las épocas de mayor flujo turístico (ojo: no todo el año pasa lo mismo) llega hasta la Catedral o le da la vuelta a la Plaza del Triunfo. En vez de comprar más escáneres para agilizar las entradas, se piensa en demoliciones  en el Patio del León. ¿O será que no los compran para así justificar las demoliciones?

La Dirección del Alcázar no se ha percatado hasta ahora de que existen sistemas de acceso como el que por horas de la Alhambra de Granada pretende copiar (parece demasiado restrictivo; quizás fuera más conveniente y flexible uno por turnos, de mañana o tarde) y que contribuiría a paliar la actual situación.

Hay una solución aún más lógica: habilitar para el acceso turístico las puertas que dan a los Jardines de Murillo, con lo que se descongestionaría la Puerta del León (el pasado viernes una de ellas, controlada por un vigilante, se abrió para excursiones de escolares). De hecho, en el Plan Director del Alcázar, del año 2007, se incluyó el acondicionamiento de la actual guardería inserta en los jardines como entrada aparte para los grupos turísticos.

Nueve años después, aún no se ha hecho nada en ese sentido para reducir las aglomeraciones ante el Alcázar. Y es que mientras haya colas se podrá justificar realizar demoliciones en el conjunto monumental con los turistas como coartada.

 

La Agencia Tributaria levanta el embargo sobre Emvisesa

El Consejo Rector de la Agencia Tributaria (Ayuntamiento de Sevilla) ha acordado  levantar el embargo que pesaba sobre la sede social de la Empresa Municipal de la Vivienda (Emvisesa) y aprobar dos planes de regularización de parte de la deuda que acumula desde el mandato anterior, con Zoido de alcalde, y que según fuentes municipales se aproxima a los 4,5 millones de euros.

Emvisesa presentó el 15 de septiembre de 2014 a la Agencia Tributaria de Sevilla, dependiente del propio Ayuntamiento, una solicitud de fraccionamiento del pago de una deuda tributaria que había contraído con la misma por valor de 417.601,46 euros.

Solicitó entonces abonarla en 36 mensualidades y como garantía propuso el embargo preventivo de su propia sede, en la calle Bilbao. La Agencia le concedió la solicitud de fraccionamiento, que expirará el 20 de diciembre de 2017 y que entre principal, intereses, apremios y costas elevarán la cantidad a 515.092,43 euros.

Pero éso era sólo una parte de la deuda total, que el nuevo gobierno de Espadas, tras casi un año analizando cifras, ha evaluado en próxima a 4,5 millones de euros.

A fecha 31 de marzo del año en curso, Emvisesa acumulaba otros once fraccionamientos/aplazamientos de pago por cuatro recibos del ICIO, dos del IAE, tres por el IBI y dos por el IIVTNU. Los responsables de la compañía han solicitado, y obtenido de la Agencia Tributaria, agrupar todos esos fraccionamientos pendientes, más los nuevos intereses de demora que correspondan, en un plazo de cinco años. El primer pago se realizará el 5 de diciembre de 2016, y el último, en la misma fecha de 2020.

Son dos operaciones de fraccionamiento en paralelo y con las mismas periodicidades. La primera, por todos los conceptos (principal más intereses, costas, etcétera), se elevará a 45.999,76 euros; la segunda, a 1.741.434,42 euros. En total, 1.787.434,18 euros.

La importancia de la operación radica en el levantamiento del embargo de la sede, que hasta ahora dificultaba la capacidad de maniobra de la empresa municipal, ralentizaba su actuación e impedía la adopción de determinados acuerdos por parte del Ayuntamiento.

Estos dos planes de regularización de la deuda pendiente se acompañarán de renegociaciones de los créditos con entidades bancarias con el fin de reducir la carga financiera que la empresa soporta cada año y poder ampliar su ámbito de actuación.

El gobierno local recuerda al PP que fue Zoido quien encargó el proyecto del Alcázar

El gobierno local de Sevilla ha expresado su sorpresa por las críticas del PP al proyecto de adecuación del área de recepción en el entorno de la Puerta del León del Alcázar y le recuerda que fue encargado durante el mandato de Zoido. Asimismo, asegura que al tratarse todavía de un proyecto básico no procede elevarlo al Patronato, algo que haría si se llegara a la fase de proyecto de ejecución y previa autorización de la Comisión de Patrimonio.

El equipo de Espadas no sale de su asombro por las declaraciones del PP en el sentido de exigir un análisis y debate previo “en el foro en el que se tratan estos temas” (en alusión al Patronato del Alcázar) sobre un asunto “de una magnitud tan importante” como las demoliciones en el Patio del León.

Rememora que el proyecto básico para adecuar la entrada al Real Alcázar por el Patio del León se encargó en junio de 2015 por al anterior alcaide nombrado por Zoido, si bien admite que ha sido la actual Dirección la que ha realizado todo el seguimiento con el arquitecto encargado y toda la tramitación administrativa. No se trata,  subraya, de un proyecto de ejecución de obras, sino de un proyecto básico sometido a los requerimientos de la Comisión Provincial de Patrimonio.

También se remite a que en el presupuesto de 2015, aprobado por el Consejo del Patronato del Real Alcázar y por el Pleno del Ayuntamiento de Sevilla (sesión del 21 de febrero de 2015) se incluía en su apartado de estudios y trabajos técnicos la reforma de la puerta y el patio del León.

Insiste en que se trata de un proyecto básico, “no proyecto siquiera”, y que fue elevado, como es preceptivo, ante la Comisión Provincial de Patrimonio, “que, a día de hoy, aún no se ha pronunciado oficialmente. En el Real Alcázar -añade- no hay constancia oficial de qué va a decir finalmente la Comisión”.

 

EL ROL DEL PATRONATO

Asegura que cuando se conozca la decisión de la Comisión Provincial de Patrimonio se someterá la misma ante la Comisión Ejecutiva del Real Alcázar de Sevilla, para que se pronuncie. Si el dictamen es afirmativo, hagrá que decidir si se sigue adelante con la ampliación y se presenta el proyecto de ejecución, que también estará sometido a autorizaciones administrativas; si hay condiciones, analizarlas para determinar si se sigue adelante con la ampliación; si el dictamen finalmente es negativo, decidir si se presenta un nuevo proyecto básico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con la decisión de la Comisión Ejecutiva del Real Alcázar sobre la mesa, se elevaría ante el Consejo de Gobierno del Patronato, para que éste se pronunciara al respecto. Según el Consistorio, “el Consejo de Gobierno del Patronato sabe de sobra desde hace años la necesidad que hay de acometer y dignificar la entrada del Alcázar”.  La intención del Ayuntamiento es dar a conocer también el futuro proyecto entre las asociaciones.

En cuanto a la demolición de un muro contemporáneo sugerida como fórmula para ampliar y dignificar la entrada por el Patio del León, y que desde la Dirección del Real Alcázar se entiende que no afecta a la esencia del monumento, “se respetará, como no podía ser menos, la decisión de la Comisión de Patrimonio. La Dirección del Alcázar -continúa- es consciente de que podría implicar la realización de excavaciones arqueológicas, y en tal caso se acometerían”.  Al tratarse de un monumento declarado Patrimonio de la Humanidad, la condición indispensable para abordar la ampliación es el visto bueno de la Comisión Provincial de Patrimonio.

El gobierno de Espadas afirma que  con la ampliación, además de dignificar la entrada, se pretende canalizar mejor la entrada de turistas a un monumento con más de 1,5 millones de visitas anuales, aunque siempre teniendo claro que, por motivos de seguridad, el aforo máximo permitido es de 750 personas. Las obras implicarían también un refuerzo de la seguridad en el recinto.

El proyecto de demoliciones en el Alcázar no pasó por su Consejo de Gobierno

El proyecto de demoliciones de las construcciones adosadas internamente a las murallas del Alcázar por el patio del León y de reformas de la Casa del Militar y de la Sala de Justicia, entre otras actuaciones, ha provocado malestar en el seno del Consejo de Gobierno del Patronato del monumento, que no tenía ningún conocimiento al respecto, y en grupos políticos del Ayuntamiento, los cuales ya piden una reunión urgente del Patronato.

El máximo órgano responsable del Real Alcázar, el Consejo de Gobierno de su Patronato, no tenía conocimiento oficial del denominado “proyecto de adecuación del área de recepción en el entorno de la Puerta del León”, que se presentó hace casi dos meses ante la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y que ha adelantado Viva Sevilla.

Esta iniciativa unilateral y al margen del Consejo de Gobierno, cuya responsabilidad asumió ayer el delegado de Cultura, Antonio Muñoz, en un intento de exonerar al tándem formado por el alcaide, Bernardo Bueno, y la directora, Isabel Rodríguez, ha provocado un profundo malestar en miembros del Patronato, los cuales se han sentido orillados y se preguntan si su función es meramente decorativa y de asentimiento a las decisiones que adopte el gobierno municipal.

 

El Consejo de Gobierno del Patronato, que preside Juan Espadas, está compuesto por dieciséis miembros, entre ellos un representante por cada uno de los cinco grupos municipales, exalcaldes como Uruñuela y Del Valle y representantes del mundo de la cultura, como la catedrática Pilar León-Castro y la presidenta de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría, la marquesa de Méritos.

El descontento se ha extendido a grupos de la oposición municipal, especialmente los de Participa Sevilla  e IU. Susana Serrano, portavoz de Participa y miembro del Consejo del Alcázar, y Daniel González Rojas, portavoz de IU y miembro suplente, han coincidido en criticar las formas del gobierno municipal y la “poca transparencia” de Espadas, al que “se le olvida -dicen- que está gobernando en minoría”.

Participa e IU exigen la urgente convocatoria del Consejo de Gobierno del Patronato del Alcázar para que la directora del conjunto monumental explique oficialmente el proyecto de demoliciones que alteraría la actual fisonomía de este Bien de Interés Cultural, declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

Por su parte, el Consejo Asesor de la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa) ha mostrado su preocupación por esta forma de proceder al impulsarse obras impactantes en edificios teóricamente muy protegidos, como las Atarazanas y ahora el Real Alcázar, sin conocimiento previo de las organizaciones representativas de la sociedad civil, y se plantea la petición urgente al Ayuntamiento y a la directora del Alcázar del proyecto íntegro de intervención para analizarlo en profundidad.

 

RESPUESTA DE PATRIMONIO

La Comisión Provincial de Patrimonio, dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, ha analizado ya el proyecto y ha dictaminado que, previamente a cualquier pronunciamiento por su parte, se deberá realizar una intervención arqueológica puntual, consistente en un análisis de las estructuras emergentes de las construcciones que se pretende demoler, con objeto de que en base a sus resultados se puedan adoptar las correspondientes decisiones sobre su posible demolición o conservación.

La Comisión le recuerda al Ayuntamiento que, en virtud de la Ley del Patrimonio Histórico de Andalucía, la eliminación de algunas aportaciones (arquitectónicas) de todas las épocas existentes sólo se autorizará siempre que quede fundamentado que los elementos que tratan de suprimirse supongan una degradación del bien y que su eliminación fuese necesaria para permitir su adecuada conservación o una mejor interpretación histórica y cultural del mismo.

El Consejo de Gobierno del Patronato

Los dieciséis miembros que componen el Consejo de Gobierno del Patronato del Alcázar, teórico máximo organismo rector de sus destinos, son los siguientes:

Presidente: Juan Espadas, alcalde de la ciudad.

Alcaide: Bernardo Bueno, ex delegado de Cultura de la Junta de Andalucía.

Directora: Isabel Rodríguez

Vocales por los grupos políticos municipales: Juan Ignacio Zoido (PP), Antonio Muñoz (PSOE, y delegado de Cultura del Ayuntamiento), Susana Serrano (Participa Sevilla), Javier Millán (Ciudadanos), Eva María Oliva (Izquierda Unida).

Vocales ex alcaldes: Luis Uruñuela y Manuel del Valle

Resto de vocales: Pilar León-Castro (catedrática de la Hispalense), Román Fernández-Baca (director del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico), José María Cabeza (ex director conservador), Isabel León Borrero (presidenta de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría), Javier Benjumea Llorente (teniente de hermano mayor de la Real Maestranza de Caballería) y Gustavo Medina (presidente de Aset).

Demoliciones en el Real Alcázar de Sevilla para ampliar el patio del León

Se liberarían lienzos de la muralla al eliminar construcciones adosadas como la que sirve de control de entrada de los turistas

 

Conversión de la casa del Militar en el nuevo vestíbulo de acceso mediante la instalación de una montera acristalada

 

Las dependencias inferiores se habilitarían para los puntos de información, audioguía, seguridad, consigna y similares

 

Recuperación “hacia el interior” de la puerta islámica original que da a la actual calle Miguel Mañara

 

Creación de un eje visual entre la plaza del Triunfo, el patio del León ampliado, el patio de la Montería y el palacio Mudéjar

 

Nuevo acceso al patio del Yeso a través del patio de la Montería

 

Desmontaje de la escalera de acceso a la Sala de la Justicia y de las columnas que la flanquean

 

Habría que trasladar de forma “puntual” algunos de los árboles de las zonas ajardinadas

 

El acceso al Alcázar se cambiaría y se ubicaría en el ángulo Noroeste del patio de la Montería

 

La dirección del Real Alcázar de Sevilla presentó el pasado mes de abril de 2016 a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía un denominado “Proyecto básico de adecuación del área de recepción en el entorno de la puerta del León”, que está redactado a veces en un lenguaje equívoco que se presta a todo tipo de interpretaciones, especialmente cuando se hace referencia a una antigua puerta cegada que da a la actual calle Miguel Mañara.

El objetivo declarado formalmente consiste en la recuperación del carácter unitario y monumental de la puerta del León, por la que acceden los turistas al monumento, con el fin de abrir un eje que una la plaza del Triunfo, el patio del León y el patio de la Montería, que preside la portada del palacio Mudéjar.

Del patio del León se destaca “la recuperación hacia el interior de la puerta islámica original (hacia la calle Miguel Mañara)”. También se plantea como objetivo la “significación” (sic) de la torre intermedia demolida en el frente Este, actualmente en niveles de cimentación; la restauración de la fachada de la puerta de la Montería y la relación histórica de los patios del León y de la Montería con el palacio del Yeso, “reconsiderando el acceso actual”.

En el proyecto se afirma que las construcciones adosadas a la puerta del León no resuelven las necesidades actuales para la acogida de visitantes, ya que por su modestia (en su origen estaban destinadas a usos domésticos y auxiliares) y por el hecho de haber sido intensamente reformadas a lo largo del siglo XX, se hace compleja su adaptación a funciones que requieren cierta flexibilidad. En vez de estas construcciones modestas existentes tras la entrada de la puerta del León se preconiza “un espacio digno, un lugar que anuncie la monumentalidad del Alcázar”.

 

ELIMINACIÓN

 

Con esta argumentación se está proponiendo lisa y llanamente la eliminación de esas construcciones adosadas a la puerta del León y a las murallas medievales, lo que a juicio del redactor del proyecto permitirá la “puesta en valor” de los paramentos de la misma (actualmente ocultos) y “la integración de los restos de la puerta islámica (calle Miguel Mañara), así como sus niveles de uso originales, que se situarían aproximadamente a menos de un metro de profundidad respecto a los actuales”.

Para tratar de justificar estas demoliciones y, por decirlo así, la “liberación” del patio del León, el autor se remite a la historia: “la propuesta -asegura- establece lazos con la operación arquitectónica realizada en tiempos de Pedro I, que supuso la eliminación de las edificaciones islámicas precedentes para crear un espacio unitario y simbólico, intermedio entre el Palacio y la ciudad, que queda limitado por la portada de la Montería”.

Plantea, además, un nuevo acceso al patio del Yeso, que se haría desde el patio de la Montería, porque el actual desde el patio del León se realiza de manera directa a través de la Sala de la Justicia y utilizando para ello un antiguo hueco de ventana reformado en tiempos recientes (el importante desnivel se salda mediante un tramo recto de escalera).

 

TRASLADO DE ÁRBOLES

 

Así pues, el proyecto consiste en eliminar las edificaciones adosadas en el entorno de la puerta del León para crear ese eje visual y grandioso entre la plaza del Triunfo y el patio de la Montería, con recuperación de materiales y piezas singulares durante la demolición o previamente (azulejos decorativos, sillares, columnas, fuentes) y desmontaje de la escalera de acceso a la Sala de la Justicia y de las columnas que la flanquean.

Asimismo, se procedería al desmontaje con recuperación de solerías en el patio del León (se pondría un pavimento de piedra natural) y entorno de la puerta de la Montería y también a la limpieza de las zonas ajardinadas y a la conservación de los árboles. No obstante, se desliza que habría que trasladar algunos ejemplares “de manera puntual”.

En los lienzos de muralla afectados por el adosamiento de edificios se haría un picado integral. En los medievales se haría una restauración con fábricas originales, y donde no hubiera elementos originales se procedería a revestir con mortero de cal coloreado en masa entonado con el color de las fábricas.

 

LA CASA DEL MILITAR

Toda esta operación obligaría a crear una infraestructura de acogida de los turistas en otra parte y a establecer nuevas rutas de acceso al interior del Alcázar.

El redactor del proyecto, el arquitecto Francisco Reina, ha puesto sus ojos en la casa del Militar, de la que dice lo siguiente: “Por su inmediatez (sic) con el Patio del León se valoran los espacios situados en los niveles inferiores de la Casa del Militar para su uso complementario al sistema de accesos al recinto (información, control, audioguía, consigna, etcétera). La crujía Oeste (Sala de los Abanicos) debe permitir, al menos, la relación visual con el Patio de la Casa de la Contratación”.

Explica que la casa del Militar, situada en el ángulo Suroeste del patio del León y con acceso directo a través de un patio porticado, ofrece en sus dependencias de planta baja  condiciones favorables para resolver las necesidades de acogida del público.

Por ello, plantea que su patio se convierta en un vestíbulo de acogida y que se acondicione mediante la instalación de una montera acristalada, así como ampliando y adaptando el actual punto de acceso. De este modo, el patio del León quedaría liberado de funciones y se convertiría, según el autor, en el espacio de recibimiento y estancia del público previo al acceso al Alcázar.

 

NUEVA ENTRADA

 

La entrada al conjunto monumental se haría a través del ángulo Noroeste del patio de la Montería, por el antiguo pasaje que en origen comunicaba el patio de la Montería y de la Casa de la Contratación (sic) y que en la actualidad separa la Casa del Militar del Cuarto del Almirante.

Con esta reordenación se desviaría el paso por el eje central que se realiza actualmente a través de la puerta de la Montería, el cual quedaría habilitado sólo en circunstancias puntuales.

Habría que hacer también reformas y demoliciones “puntuales” de elementos constructivos de la casa del Militar, como la eliminación de los peldaños de acceso desde el patio del León, ampliación del hueco de acceso y apertura de huecos “puntuales” (sic). Asimismo, habría que desmontar solerías y carpintería y, en general, reubicar piezas arqueológicas descontextualizadas y mobiliario diverso, que se vería afectado por los trabajos.

 

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL ÁMBITO DE ACTUACIÓN

 

Para justificar el proyecto de intervención en el patio del León, el arquitecto Francisco Reina ha incorporado al mismo un Anexo denominado “Antecedentes históricos del entorno de la Puerta del León”, que ha sido redactado por los arqueólogos Miguel Ángel Tabales y Cristina Vargas y en el que se pretende demostrar que se han producido modificaciones y reformas prácticamente hasta nuestros días.

Según este Anexo, los patios del León y de la Montería son el resultado de la ampliación almohade del antiguo alcázar abbadí, en el siglo XII, que supuso la construcción de un tercer recinto hacia el Oeste del arco de Miguel Mañara, en la actual Avenida de la Constitución.

Ambos patios quedaron separados por una muralla de tapial con puerta lateral que los comunicaba. Se organizaban con construcciones adosadas a las murallas. En el patio de la Montería se ubicó un palacio con patio central rehundido y en el patio del León se dispusieron construcciones relacionadas con las caballerizas, apeaderos y tránsitos.

El inicio de la etapa castellana no supuso en principio grandes transformaciones en los palacios de la antigua alcazaba almohade, pero el sector de la puerta del León manifestó (sic) una reforma integral a partir de 1365, durante el reinado de Pedro I, desapareciendo definitivamente el esquema urbano islámico en este ámbito.

La demolición de los edificios almohades del interior de los recintos de los patios del León y de la Montería supuso un aumento considerable de la cota del terreno y un intento de homogeneizar la cota del patio del León con los espacios vecinos.

Se crea la puerta del León, habilitada como puerta principal de acceso al recinto. Tras cruzar la puerta se accedía a un patio amplio y diáfano, conocido por extensión como patio del León, cuyo límite Sur era la antigua muralla almohade ejecutada en la última ampliación del recinto, que se acondicionó en esos momentos como antesala del llamado “Patio de la Montería”, al final del cual se levantó el Palacio Real con su majestuosa fachada.

Este tramo de muralla es lo único que fue conservado de los palacios almohades, aunque fue restaurada con una nueva configuración arquitectónica. En ella se libraron dos hornacinas laterales, abiertas como puertas en 1936 por Juan Talavera. Se reviste de ladrillo para enlucir, y en la portada central se utilizan sillares y se introduce una bóveda, erigiéndose como elemento escénico y parte esencial del nuevo acceso axial al recién creado patio de la Montería.

En 1626 se levanta un enorme teatro de madera en el patio del León, el Corral de Comedias de la Montería. En paralelo se realiza la Puerta del Patio de Banderas y el Apeadero, generándose un nuevo acceso al Alcázar. El teatro se destruye por un incendio en 1691.

A partir del incendio, en el recinto que acogió el teatro se ubican almacenes, caballerizas y edificaciones de carácter secundario que se adosan a lo largo de ambos lados de las murallas que delimitan el patio del León, según plano de Van der Borth, de 1759. Se observa en el mismo la ausencia de zaguán y el mirador superior de la construcción que actualmente se adosa interiormente a la Puerta del León.

En el plano de J. Fernández de 1872 se observa que se han eliminado en su mayor parte las construcciones adosadas al lienzo de muralla Este del patio del León y que aparece la configuración actual del zaguán de acceso a continuación de la Puerta del León y el mirador actual sobre el zaguán. Se observa también el acceso a la Sala de la Justicia desde este patio. Existe una fotografía del año 1862 en la que igualmente se observa dicha edificación adosada a la puerta con la misma configuración volumétrica actual.

En una fotografía del año 1920 se observan todavía construcciones adosadas al lienzo Oeste, caballerizas, y la puerta de acceso al zaguán de la construcción adosada a la Puerta que se configura con un arco apuntado.

Es con la intervención de Juan Talavera y Heredia en 1936 cuando se realiza el derribo de las caballerizas adosadas al lienzo Oeste, se modifican los huecos de paso al zaguán con arcos de medio punto y se ejecutan los jardines previos al Patio de la Montería, llegando hasta nuestros días con esta configuración del Patio del León.

En los años 70 del siglo XX, una intervención de Rafael Manzano Martos modificó la apariencia interior de las construcciones adosadas a la Puerta del León con la construcción de un elemento columnado apoyado sobre un zócalo o poyete revestido de azulejos, que se ha mantenido hasta la actualidad y enmarca el ámbito de la antigua puerta cegada de entrada por Miguel Mañara recreando la escenografía de un patio porticado.

Remata su composición del nuevo patio una fuente de piedra apoyada sobre el muro de cegamiento. Más recientemente, las columnas reciben el adosamiento de un mostrador de madera. Durante el año 2011, con la intención de reorganizar funcional y, espacialmente, este área, se traslada el puesto de expedición de audioguías al pabellón Este, situado al otro lado del patio, compartiendo el amplio espacio disponible con la tienda.

De este modo se libera funcionalmente la planta baja del edificio de accesos (Oeste) con la finalidad de destinarlo exclusivamente a venta de tickets y zona de tornos.

 

Sevilla sufre un déficit de 55 litros de agua pese a las lluvias récord de mayo de 2016

Écija es el municipio de la provincia donde más ha llovido, con 633 litros por m2

A Cazalla de la Sierra, pese a los 136 litros en una semana, aún le faltan 167

En Gines, con bastante pluviosidad en los últimos años, ha llovido un 10% menos

 

 

Las precipitaciones récord recogidas durante la primera quincena del mes de mayo en prácticamente toda Andalucía Occidental no han servido para acabar con el déficit de agua en Sevilla capital y su provincia, debido a la escasez de lluvia que se había producido en el otoño y el invierno conforme a la estadística a partir del 1 de septiembre de 2015, fecha en que se da habitualmente por iniciado el nuevo año agrícola.

Al finalizar la primera semana del mes de mayo, en Sevilla capital sólo se habían recogido desde septiembre unos 389 litros de agua de lluvia por m2, cuando lo normal para esa fecha debió haber sido 569 litros. Una semana después, a fecha 15 de mayo, habían caído 119 litros más, por lo que el balance global es ahora de 508 litros. La estadística indica que, al aproximarnos un poco más al verano, el dígito normal debería ser algo menor, unos 563 litros.

Por tanto, las mayores precipitaciones en el mes de mayo desde que se llevan registros pluviométricos (año 1959) no han servido todavía para lograr un año pluviométrico normal y la capital de Andalucía todavía sufre un déficit de 55 litros de agua.

La situación ha mejorado un poco más en el conjunto de la provincia, donde hasta la primera semana de mayo había un considerable déficit en todas las comarcas, salvo en la de Écija. Paradójicamente, la ciudad del sol era la única donde había llovido algo más de lo normal, y lo ha seguido haciendo posteriormente. Entonces, los 563 litros/m2 recogidos en la ciudad astigitana suponían un superávit de 23 litros, que al concluir la primera quincena de mayo se ha elevado hasta los 117 litros.

Lo normal habría sido que se hubieran registrado 516 litros/m2; se han recogido 633 litros, lo que significa un 23% más. Los datos demuestran que en Écija ha sido donde más ha llovido este año agrícola en toda la provincia de Sevilla, más incluso que en la Sierra Norte, donde en Cazalla se han recogido sólo 575 litros. Lo habitual allí a estas alturas del año son 742 litros/m2, por lo que sufre un déficit de 167 litros: ha llovido un 23% menos de lo habitual.

En el Aljarafe, Gines se había caracterizado en los últimos años por un elevado índice de pluviosidad, pero en este año agrícola 2015/2016 se han invertido las tornas, hasta el punto de que al finalizar la primera semana del mes de mayo tenía un déficit de 184 litros. En tan sólo una semana (la segunda del mes) se han recogido en la cornisa aljarafeña 114 litros de agua por m2. Aun así, en Gines, con 552 litros acumulados hasta la fecha, sufren un déficit de 63 litros, lo que significa que esta temporada ha llovido allí un 10% menos de lo normal.

En la Vega del Guadalquivir, las lluvias han servido para Lora del Río pase de un balance hídrico negativo a otro positivo en tan sólo siete días, con las recientes lluvias récord. Acumula 526 litros en el año agrícola, con un superávit ya de 39 litros, lo que significa que ha acabado lloviendo un 8% más de lo habitual.

En otro municipio representativo de la provincia, Marchena, las precipitaciones de la última semana han servido para paliar el déficit acumulado en 40 litros de agua, pero aun así en este pueblo ha llovido un 3% menos de lo normal: 436 litros/m2, 14 menos de lo esperable.

En la Sierra Sur, Morón secundaba a Cazalla, en la Sierra Norte, en cuanto a escasez de lluvia durante el año agrícola. En la primera semana de mayo sufría un déficit de 163 litros, que se ha reducido ahora a 73. Allí se han recogido 464 litros en total esta temporada, cuando lo normal son 538. Esto significa que ha llovido un 14% menos de la cuenta.
Dentro de los municipios representativos con déficit de agua, Pilas es, junto con Marchena, el que no sale demasiado mal parado. En tan sólo una semana ha recuperado nada menos que 127 litros con las lluvias récord de la segunda quincena de mayo, hasta situarse en 515 en lo que va de año agrícola, 18 menos que lo normal (-3%).

Hacer por hacer

Espadas ha confesado que en su anuncio del tranvía ha pensado en que los sevillanos deben ver algo antes de votar
Y mientras, los turistas esperando veintitrés minutos en una parada del Paseo Colón a que pase un autobús

 

Atención a la frase pronunciada por el alcalde en un reciente desayuno informativo en el que estuvo acompañado por Susana Díaz: “El tranvía no significa que se renuncie al Metro, pero debo pensar que el ciudadano va a ir a votar. ¿Y qué va a ver? ¿Que no se ha hecho nada?”.

Esta frase es esencial porque revela la concepción que de la política tiene Espadas: hacer no porque haga falta o sea realmente prioritario, sino para mostrar algo que justifique la petición del voto en la próxima cita con las urnas y garantice la reelección. En resumen, hacer en clave electoralista y no en clave de necesidad, una concepción que creíamos caducada tras los más de 100 millones de euros despilfarrados por Monteseirín en las Setas de la Encarnación pero que tristemente vuelve a poner de moda Espadas. ¡Quién lo habría   dicho!

Esto nos llevaría a un debate aún más de fondo sobre el modelo de ciudad, el que ya tímidamente se suscitó tras la frustración que supuso el incumplimiento de las enormes expectativas generadas por la Expo-92. Sevilla, ¿sólo se mueve o puede moverse a golpe de eventos (de ahí la idea sucesiva de organizar unos Juegos Olímpicos, para repetir aquellos fastos) o, por el contrario, debe aspirar a crecer ofreciendo los mejores servicios e infraestructuras posibles, siempre que su coste esté plenamente justificado, como en el metafórico “reloj suizo” invocado por Zoido?

REDUNDANTE

Tal como en mayor profundidad analizamos en este mismo espacio, en el artículo “Tranvía al cubo”, Espadas ha definido como máxima prioridad de su mandato la prolongación de la línea del tranvía desde San Bernardo hasta Santa Justa, a lo largo de 1.800 metros, para lo que se necesitaría una inversión estimada de entre 40 y 76 millones de euros.

Se trata, como vimos, de una infraestructura redundante, ya que uniría en superficie dos estaciones que están conectadas bajo tierra por los trenes de Cercanías de Renfe, en un trayecto servido además por cuatro líneas de autobuses. Como las vías discurrirían por la mediana de las avenidas, habría que eliminar unos 200 árboles y arbustos. Parece, pues, que cada alcalde ha de protagonizar un “arboricidio” en sus mandatos.

Frente a este anuncio de Espadas de un tranvía redundante pero que serviría, según su propia confesión, esencialmente de reclamo electoral, veamos un ejemplo real de mitad de la pasada semana.

Un grupo de turistas estaba esperando en una parada del Paseo de Colón desde antes de las 11 de la mañana a que pasara un autobús de la línea 3 Pino Montano-Bellavista y que les transportara hasta el hotel Al-Andalus. Llegó un sevillano al que al poco tiempo, tratando de hacerse entender en su idioma y por señas, le preguntaron cuánto tiempo podría tardar todavía el autobús. Aquél, valiéndose de la magnífica aplicación de Tussam, consultó en su teléfono inteligente. Respuesta: 23 minutos de espera.

La lluvia había dado una tregua. La circulación era fluida a esa hora de la mañana. Entre la espera (que debió de ser más larga por el tiempo que los turistas ya llevaban en la parada) y el tiempo que el autobús tardó en cubrir el trayecto, los turistas se bajaron en la parada del hotel Al-Andalus, en Heliópolis, a las 11:45 horas. Necesitaron, pues, tres cuartos de hora netos para llegar desde el Centro a Heliópolis. ¿Cuánto habrían necesitado para llegar hasta Bellavista o, en sentido contrario, hasta Pino Montano? ¿Y cuánto se habría necesitado para cruzar Sevilla de una punta a otra, desde Pino Montano hasta Bellavista?

TAMBIÉN SON SEVILLA

Extrapolemos este caso al resto de barriadas del extrarradio. ¿Cuánto tiempo tarda en pasar -y cuánto en llegar hasta el Centro o el Prado de San Sebastián- el autobús de Sevilla Este, el del Polígono de San Pablo, el de Padre Pío, el del Polígono Sur o el de la mismísima isla de la Cartuja de la Exposición Universal?

Si en vez de gastarse entre 40 y 76 millones de euros en una nueva línea de tranvía que dé servicio a la “ciudad consolidada” el alcalde empleara al menos una parte de ese dinero en incrementar la flota de Tussam con autobuses ecológicos, de modo que en vez de esperar 23 minutos el paso de un autobús por el Paseo de Colón (o por cualquier otro punto de la ciudad) turistas y nativos sólo tuvieran que hacerlo cinco minutos, que es la frecuencia preconizada para el tranvía, la vida de los sevillanos mejoraría exponencialmente y se facilitaría la actividad turística, comercial, empresarial, docente….. la vida en todos los órdenes.

Aparentemente, nada habría cambiado porque no habría nada nuevo en la ciudad, salvo los autobuses pasando con mayor frecuencia, y Espadas no podría concurrir a las elecciones mostrando un elemento diferente que vieran los sevillanos como fruto de su gestión como alcalde, pero en la práctica la ciudad habría mejorado ostensiblemente al gozar de un servicio de transportes muchísimo más rápido y eficaz, en línea con el de otras urbes europeas que nos impactan cuando las visitamos.

Esto último supondría un modelo de ciudad tipo “reloj suizo”, en que lo esencial es la optimización de los servicios básicos porque mejoran la calidad de vida de todos.

Lo otro significaría una apuesta por una política de hitos, símbolos y novedades, como si la ciudad fuera el equivalente a Isla Mágica, en que cada temporada hay que inaugurar una nueva atracción para así atraer la atención de los visitantes y que compren el pase de día o de noche.

Desde esta concepción de la política, Sevilla equivaldría a un parque temático en el que habría que ofrecer novedades en forma de grandes obras cada mandato, cuesten lo que cuesten o esté o no justificada su necesidad, para así llamar la atención de los votantes y garantizarse el pase de otra temporada en el Ayuntamiento.

¿Hacer por hacer para las elecciones o hacer de forma “invisible” que funcione mejor la ciudad?

¿Cuál es la cuestión?

Espadas deberá pagar otro pleito heredado y suma ya 18 millones de euros

El Ayuntamiento es condenado a abonar 521.501 euros a Aussa por el parking del Arenal

 

La filial de Tussam exigía cuatro indemnizaciones por un valor superior a los 2,6 millones de euros

El gobierno está afrontando cada mes un coste judicial promedio de 1,6 millones por pleitos antiguos

 

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo Nº 5 ha estimado parcialmente un recurso interpuesto por la empresa Aparcamientos Urbanos de Sevilla (Aussa) y ha condenado al Ayuntamiento a pagarle una indemnización de 521.501,89 euros por un conflicto que data del año 2009, con Monteseirín de alcalde. Con esta nueva sentencia judicial contraria, Espadas debe afrontar ya el pago de más de 18 millones de euros por pleitos perdidos y que datan de gobiernos anteriores.

Aussa, sociedad participada de forma mayoritaria por Tussam (el otro socio es el grupo Azvi), podría decirse que es una empresa municipal de segundo grado, pero esa afinidad con el Ayuntamiento no ha sido óbice, ni mucho menos, para que no lo llevara a los tribunales, disconforme con la decisión de la Junta de Gobierno de fecha 12 de marzo de 2009 (último mandato de Monteseirín) de declarar caducada la concesión que le otorgó el 10 de septiembre de 1998 (último mandato de Soledad Becerril) para explotar el aparcamiento del Arenal.

La empresa de estacionamientos exigía cuatro indemnizaciones:

 

  1. Recibió el aparcamiento de manos del Consistorio y a través de Tussam el 26 de febrero de 1999, pero estaba en tan mal estado que tuvo que realizar obras de acondicionamiento y mejora durante un total de once meses, con un coste de 529.501,89 euros, cantidad que reclamó ante los tribunales un decenio después.

 

     2)  La fecha de explotación expiraba el 11 de febrero de 2009, pero a juicio de Aussa debió ampliarse por la necesidad de realizar durante esos once meses los trabajos de acondicionamiento. Por ese acortamiento del período de explotación exigía una indemnización de al menos 221.760,84 euros.

3) La sociedad constituida por Tussam y Cointer (grupo Azvi) se vio sorprendida desagradablemente por la decisión del Ayuntamiento de autorizar la construcción, a 50 metros de su estacionamiento del Arenal, de otro aparcamiento subterráneo, concretamente en el Paseo de Colón, cuya explotación fue concedida al grupo Sando. La consecuencia inmediata fue que el nivel de ocupación de sus plazas de garaje descendió a la mitad, lo que a su vez supuso una merma del 50% en los ingresos. Por esa ruptura del equilibrio económico financiero, Aussa exigió al Consistorio una indemnización de 1.695.469,65 euros.

4) Dos años antes de que expirara el contrato, el Ayuntamiento le impuso las tarifas por minuto, con lo cual además de la reducción de ingresos que le provocó esta decisión a su juicio unilateral también tuvo que comprar nuevas máquinas expendedoras de ticket, que le costaron 57.209,69 euros. Entre una cosa y otra, estimó un perjuicio de 109.143,10 euros.

En cada capítulo Aussa pedía ese mínimo o incluso más, amén del abono de los intereses de demora por el tiempo transcurrido.

INDEMNIZACIÓN GLOBAL

En total, pues, Aussa pedía una indemnización por valor superior a los 2,6 millones de euros (la cuantía del recurso quedó fijada en 2.613.085,17 euros, aunque no era el resultado exacto de la suma de las peticiones parciales).

Sin embargo, al cabo de siete años el Juzgado sólo ha estimado la primera de las reclamaciones, por considerar que el objeto social de Aussa es la explotación de aparcamientos y no su construcción o adecuación, a lo que se vio obligada durante casi un año por el pésimo estado de las instalaciones del Arenal.

Desestima el resto de exigencias porque ya el Ayuntamiento amplió en un año la concesión de la explotación del recinto y porque Aussa debe competir en un mercado que está sujeto a todo tipo de cambios, desde la entrada de nuevos competidores hasta modificaciones en la normativa, y no puede pretender que se le garantice la ganancia de unas cantidades fijas. Está sujeta al mismo riesgo que el resto de empresas mercantiles.

Pese a que el Ayuntamiento ha sido condenado a pagar sólo el 20% de la indemnización global exigida por Aussa, ha decidido interponer un recurso de apelación.

Con esta nueva sentencia negativa por causa de pleitos heredados de anteriores corporaciones, el gobierno de Espadas, sin tener arte ni parte en ninguno de ellos, ha visto cómo, de promedio, cada mes de estos once que lleva rigiendo los destinos de la ciudad le ha caído un fallo judicial negativo encima, a un coste promedio también de 1.654.135 euros y por un total de 18.195.487,86 euros. A este paso, Espadas va a necesitar un Presupuesto aparte, sólo para abonar las sentencias que se van dictando en contra del Ayuntamiento.

De los once fallos negativos, a uno por mes, siete provienen de pleitos contra los gobiernos de Monteseirín, tres por el mandato de Zoido y uno se remonta a la época de Rojas Marcos, por la expropiación del edificio Laredo en vísperas de la Exposición Universal de 1992.

 

El Ayuntamiento de Sevilla se persona en el caso del expolio en la isla de la Cartuja

Estarían implicados dos policías locales y tres empleados de Mantenimiento

Es la segunda orden de Espadas en tal sentido tras la del caso Carretero

 

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, ha ordenado a los Servicios Jurídicos municipales que el Ayuntamiento se persone, como responsable civil subsidiario y acusación particular, en la causa incoada por el expolio de las antiguas sedes de la Delegación de Gobernación en la isla de la Cartuja antes de su entrega a a Detea, durante el mandato de Zoido. Es la segunda personación ordenada por Espadas en tan sólo unos días, tras otra en el mismo sentido por la actuación de Rafael Carretero en el montaje de la Feria de Abril.

El Juzgado de Instrucción Número 10 ha notificado al Ayuntamiento una providencia de fecha 29 de abril en la que, entre otros extremos, le comunica que en los hechos objetos de instrucción (daños en unos edificios) aparecen indiciariamente implicados una serie de personas que tienen relación de servicio con el Consistorio.

La titular del Juzgado está investigando la posible participación en el expolio de los edificios denominados “Charly”, que en la isla de la Cartuja ocupó la Policía Local hasta su devolución a la constructora Detea, de un intendente y de un agente de la Policía Local, de un cuñado de este último y de tres empleados del Servicio de Mantenimiento de Edificios Municipales, ya que desde aquí se habría dado, presuntamente, la orden de retirar de los edificios policiales todos los enseres que pudieran ser reutilizados en otras dependencias del Consistorio.

La retirada de los enseres acabó convirtiéndose en un auténtico expolio, ya que cuando los responsables de la compañía Detea acudieron a tomar posesión de los edificios una vez que había entregado a la Policía la nueva sede que le construyó en la Ranilla, se encontraron con que se habían llevado puertas, ventanas, el cableado eléctrico, los sanitarios de los cuartos de baño y todo elemento que pudiera ser vendido en una chatarrería o colocado en algún mercadillo.

Tras una prolija investigación, el Grupo Especial de la Policía Local (el Gepol) descubrió que una persona había utilizado un vehículo propiedad del Ayuntamiento para vender cobre en un establecimiento del Polígono Calonge. Fue la pista que sirvió para establecer una presunta conexión entre los expoliadores y empleados de la Corporación Municipal.

El alcalde ha ordenado que “sin perjuicio de atender el requerimiento efectuado por el Juzgado, y como quiera que la mera sospecha de intervención de personal municipal en hechos que son objeto de una instrucción penal requiere de la máxima diligencia por parte de la Corporación para el esclarecimiento de los mismos y para la depuración de responsabilidades a que hubiera lugar”, el Ayuntamiento se persone en la causa.

 

Tranvía al cubo

 

Espadas ha anunciado su propósito de prolongar el tranvía desde San Bernardo hasta Santa Justa, en línea con el proyecto auspiciado en su día por Monteseirín y, después, por Zoido. Recuérdese que si Monteseirín (PSOE), cuya lista no fue la más votada en las elecciones municipales de 1999, accedió a la Alcaldía en detrimento de la candidata que sí lo fue, Soledad Becerril (PP), fue merced a un pacto entre el andalucista Rojas Marcos y Chaves por el que, a cambio, la Junta se comprometió a reanudar las obras de la línea 1 del Metro, que en los años 80 había paralizado otro alcalde socialista, Manuel del Valle.

Sin embargo, la tuneladora no empezó a funcionar realmente hasta seis años después (agosto de 2005), cuando ya Monteseirín había cambiado de pareja de baile politico para librarse del PA de Rojas Marcos y echarse en brazos de la IU de Torrijos. Como el entonces alcalde veía que el prometido Metro tampoco iba a estar listo para las elecciones municipales de mayo de 2007 (acabaría inaugurándose, todavía inacabado, en abril de 2009) y temía que una posible frustración de los sevillanos por tal incumplimiento se pudiera volver contra él, se le ocurrió un sucedáneo de Metro en forma de tranvía, al que sin ocultar su propósito denominó Metrocentro.

Y lo uno llevó a lo otro: la supuesta peatonalización de la Avenida (convertida en un caos circulatorio y en el que los peatones tienen menos sitio para moverse, y con mucho más riesgo, que antes) para permitir así tender las vías desde el Prado hasta la Plaza Nueva.  Como había que tratar de llegar con el tranvía acabado como fuera a la fecha electoral, cortó sin los informes técnicos previos y preceptivos que lo justificaran todos los árboles y destruyó los hornos almohades hallados en la Puerta de Jerez durante las obras, pese a lo cual se retrasó, ya que el tranvía no se inauguró hasta el 28 de octubre de 2007, cinco meses después de la cita con las urnas.

COSTES OCULTADOS

Nunca se informó sobre el coste real de las obras. La cifra generalmente aceptada fue de unos 80 millones de euros (años después se rebajó extraoficialmente a 60,5 millones) para un recorrido del que también se dieron cifras dispares y que se ha cifrado en 1.300 metros en números redondos. La desproporción entre el coste del tranvía y su escasa utilización inicial en una distancia tan corta que podía cubrirse dando un paseo o usando una lanzadera de Tussam como la que durante las obras se puso en servicio entre la avenida de Roma y la Magdalena, provocó críticas y chanzas como aquella frase del tranvía que iba “de ningún sitio a ninguna parte”.

Ante la falta de suficiente demanda, dado que muchos usuarios que arribaban en autobús al Prado llegaban desde allí andando antes o simultáneamente que el tranvía a la Plaza Nueva y además se ahorraban el transbordo, el gobierno de Monteseirín decidió prolongar la línea hasta San Bernardo y quitar todas las paradas de autobús que pudiera en el Prado, con lo que se incrementó progresivamente el número de usuarios del tranvía (ya había que caminar dos kilómetros en caso de no tomarlo), para así justificar ante la opinión pública su construcción (3,94 millones de pasajeros en el año 2015).

Tampoco se reveló el coste de prolongar en unos 885 metros la línea del tranvía desde el Prado hasta San Bernardo, hasta sumar en total los 2.000 metros que le atribuye Tussam en su página web (apartado “Características del tranvía”), aunque también extraoficialmente se habló de unos 13 millones de euros. Así pues, en total los dos kilómetros de tranvía habrían costado entre un mínimo de 73,5 millones de euros y un máximo de 93 millones.

El despilfarro realizado únicamente por los intereses electoralistas de Monteseirín pero siempre con el dinero del contribuyente y dejando la deuda multimillonaria a sus sucesores se pone aún de manifiesto cuando se comprueba que el 70% del itinerario que recorre en superficie el tranvía es el mismo que cubre bajo tierra el Metro desde la Puerta de Jerez hasta San Bernardo, y que el único tramo en que no coinciden son los 600 metros hasta la Plaza Nueva, sustituibles ahora mismo por varias líneas de autobuses que unen el Paseo de Colón con la Plaza de la Magdalena, aún más al interior del Centro.

COPIANDO A MONTESEIRÍN

Ahora llega Espadas, como antes Zoido (que pasó de incrédulo a converso), y en vez de molestar al gobierno socialista de la Junta de Andalucía para que empiece de una vez alguna de las tres líneas de Metro pendientes tras siete años de espera acumulada, hace lo mismo que su correligionario Monteseirín: a falta de Metro, un Metro “light”, o sea, más tranvía. Así que retoma el proyecto de aquél de unir San Bernardo con Santa Justa (unos 1.800 metros) como primera etapa de una segunda posterior, en la que se llevaría hasta el aeropuerto.

Esta es la misma opción que poco antes de las elecciones municipales de 2015 presentó Zoido en el Foro Gaesco, la patronal de la construcción: una línea (la tercera ya) con cuatro paradas (dos en San Francisco Javier, una en Luis de Morales en la puerta de El Corte Inglés, y la última cerca de Santa Justa), para la que se necesitarían 36 meses (casi tres años) de trabajos y a un coste de 76 millones de euros.

Un punto muy importante y que pasó casi inadvertido en su intervención fue que la ejecución de este proyecto permitiría construir unas nuevas cocheras para el tranvía en el entorno de Santa Justa, dado que en sus prisas electoralistas para construir la línea Monteseirín usó el subterfugio de “subsanar a posteriori” un supuesto error en el PGOU de 2006 y recalificó como terrenos “dotacionales con carácter de sistema de equipamiento” los suelos que estaban calificados en el Plan como residenciales en el Prado de San Sebastián.

Aquella argucia le permitió improvisar allí la construcción de las cocheras del tranvía, con todas las molestias de ruidos y olores desde la madrugada hasta altas horas de la noche para los vecinos. Estos, que contaron con el apoyo de Zoido cuando estaba en la oposición pero que luego los dejó vendidos cuando llegó a la Alcaldía, llevan envueltos desde hace nueve años en una batalla urbanística y jurídica contra el Ayuntamiento que recuerda a la ya librada, con éxito, contra la Biblioteca universitaria en la misma zona. Si los tribunales fallan a favor del vecindario, sería el fin de las cocheras y, por tanto, del tranvía, de ahí la necesidad política que tiene el Ayuntamiento de prolongar la línea hacia Santa Justa para llegar hasta suelos donde levantar unas cocheras alternativas para el caso de que perdiera el pleito.

A COSTE DE LOS ÁRBOLES

Zoido presupuestó en 76 millones el coste de prolongar la línea, que, entre otros, incluía un paso subterráneo en Ramón y Cajal para evitar un cruce con semáforos y una afección al tráfico rodado. Espadas, en sus comparecencias periodísticas, ha rebajado el coste a unos 40 millones, quizás porque en su afán de inaugurar la línea antes del final de su mandato quiere hacerla por la mediana arbolada (IU estimó en su día que esa solución suponía la eliminación de unos 208 árboles y arbustos, aunque a saber los que queden dado nuestro proverbial maltrato al patrimonio vegetal). En vez de quitarle carriles a los coches para prolongar el tranvía, quitamos el espacio de los árboles. Esta es la Sevilla sostenible signataria de la Agenda XXI.

Si sumamos los entre 73 y 93 millones ya gastados en el tranvía con los entre 40 y 76 millones de la nueva línea la factura ascendería a entre 113 y 169 millones de euros, cifra equivalente a entre la cuarta parte y un tercio de la cantidad por la que se adjudicó la primera línea de Metro (después, como suele ocurrir, hubo un sobrecoste de 196 millones).

 

Una vez más se pretende gastar el dinero en duplicar en superficie lo que ya está comunicado bajo tierra. Actualmente, en un día laborable, las estaciones de San Bernardo y Santa Justa están comunicadas por aproximadamente 200 trenes de Cercanías (100 en cada sentido) de las líneas C-1, C-4 y C-5 y que prestan servicio entre las 5:08 y las 23:41 horas. La frecuencia de paso está en una media de un tren cada 15 minutos, aunque en las horas-punta hay hasta siete trenes (paso de uno cada menos de 9 minutos). El tiempo de viaje es de 4 minutos (aunque los trenes de la C-4 emplean en torno a 20 porque el recorrido es distinto). El precio del billete sencillo es de 1,80 euros si no se aplican los descuentos que permiten abonos y tarjetas. Además, existe la ventaja añadida de que la estación de San Bernardo se comunica directamente con la del Metro.

A esta conexión directa que ya existe entre las dos estaciones y que se solaparía con la prolongación del tranvía hay que unir la que en superficie permiten al menos, salvo error u omisión, cuatro líneas de autobuses: la 28, C-1, C-2 y la del aeropuerto, pero los usuarios carecen de información combinada en los paneles luminosos de las paradas de Tussam (donde los haya) de los horarios ferroviarios y del autobús para optar por uno u otro en función del tiempo de paso. Si en último extremo se quiere que haya más frecuencia de paso entre una y otra estaciones, bastaría con incrementar el número de autobuses de Tussam o/y de trenes de Renfe, mediante un convenio con esta última, en vez de gastar entre 40 y 76 millones de euros en prolongar en superficie un tranvía para conectar lo que ya está conectado. Desde el punto de vista económico, ese gasto es difícilmente racional y justificable, por más que el dinero lo ponga la UE o el Ayuntamiento, ya que al fin y al cabo son fondos públicos.

LA ALTERNATIVA

Partiendo de la base de que a medida que el Ayuntamiento más prolongue el tranvía más coartada le dará a la Junta para que no construya nuevas líneas de Metro, si Espadas quiere extender aquél debería pensar en opciones que no supusiesen duplicar en superficie los trayectos que ya cubren el Metro y el Cercanías ferroviario. Por ejemplo: extenderlo por la Avenida de Hytasa hasta las cocheras del Metro. Podría así compartirlas con éste, , desmontar las del Prado y dar servicio al Cerro del Aguila y los polígonos industriales de Hytasa, Navisa y Su Eminencia.

O bien invertir los entre 40 y 76 millones de euros del tranvía en la compra de autobuses articulados ecológicos de 18 metros (tendría para entre 114 y 217 unidades) para mejorar el servicio que presta Tussam a los barrios más alejados del Centro.  En clave electoral, los políticos siempre hablan de los barrios, pero a la hora de la verdad destinan las inversiones a, como dijo Monteseirín, la “ciudad consolidada”.