Un tiro en el pie

Juan Ignacio Zoido se estrenó el pasado viernes en el primer Pleno municipal de la ‘era Espadas’ como en un viaje a tiempos pretéritos: portavoz del primer partido de la oposición, lo cual no dejó de resultar extraño tras verlo ejercer durante cuatro años como el alcalde con la mayoría más absoluta de la historia (20 concejales).

Zoido, que progresivamente va digiriendo el resultado electoral que le privó de revalidar la Alcaldía pese a haber logrado la (insuficiente) victoria en las urnas el pasado 24 de mayo, se mantuvo en un tono institucional al anunciar que no estrenaría el mandato votando en contra de la primera decisión del nuevo gobierno local, por lo que su grupo se abstendría, pero ello no fue óbice para que hiciera constar en acta el descontento del PP por el hecho de que sólo cinco de sus doce ediles vayan a tener dedicación exclusiva al poder contar con un sueldo del Ayuntamiento y reclamó los medios necesarios para ejercer la oposición en función de su representatividad y con un criterio de proporcionalidad.

La queja de Zoido ha estado motivada por la aprobación de la estructura de la nueva corporación municipal, en la que los veintidós concejales con dedicación exclusiva al Ayuntamiento, y por tanto con un salario público, se han repartido de la siguiente forma: los once ediles del PSOE, en cuanto partido en el gobierno; dos ediles por cada grupo minoritario de la oposición (Ciudadanos, Participa e Izquierda Unida), y los cinco restantes, por el PP, con lo que el grupo mayoritario en el Pleno, el de los populares, se encuentra con que siete de sus ediles han de ‘buscarse la vida’ fuera del Consistorio y no podrán dedicarse al 100% a fiscalizar la labor del gobierno de Espadas.

LEY DEL PP

Aunque a Zoido no le sirve de consuelo, el resto de grupos políticos municipales mostraron su disgusto con la situación creada, que atribuyeron única y exclusivamente a los efectos de la denominada ‘ley Montoro’ (por su promotor, el ministro de Hacienda y diputado por Sevilla, Cristóbal Montoro), técnicamente la ley 27/2013, de 27 de diciembre, de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local.

Aprobada en un momento político en que la gaviota del PP revoloteaba por encima de la mayoría de las instituciones del país y antes de que la progresiva desafección ciudadana le haya hecho perder 2,5 millones de votos en los últimos comicios, esta norma se ha acabado revelando como un tiro en el pie de los propios populares, que jamás pensaron que tendrían que aplicársela a ellos mismos. Si el PP se hubiera mantenido en el gobierno de Sevilla y de otro gran número de municipios, la ley apenas habría tenido efecto sobre sus grupos municipales y sí en los de la oposición, pero allí donde ha perdido el gobierno la norma ha tenido un efecto ‘boomerang’, de cuya magnitud empiezan a percatarse ahora.

Esta ley, tal como se reconoce en su préambulo, es consecuencia de otra anterior, la de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, que ‘obliga’ a mejorar el control económico-financiero de la Administración Local y a racionalizar su funcionamiento.

Dicho de otro modo, se trata de trasladar los recortes económicos a los ayuntamientos con la aprobación de numerosas modificaciones a la ley de Bases de Régimen Local, entre las que destacan cuatro:

  1. Sobre el régimen retributivo de los miembros de las corporaciones locales y del personal al servicio de las entidades locales (nuevo artículo 75 bis): Se fijan límites en función de la población. En el caso de Sevilla (más de 500.000 habitantes) es el sueldo de secretario de Estado.

2) Limitación en el número de los cargos públicos de las Entidades Locales con dedicación exclusiva (nuevo artículo 75 ter): En el caso de Sevilla (municipio con población comprendida entre 500.001 y 700.000 habitantes) no podrá exceder de 22, a pesar de que la corporación hispalense tiene 31 capitulares, con lo que de entrada ya se obliga a dejar sin retribución municipal a nueve.

3) Personal eventual de las Entidades Locales (nuevo artículo 104 bis): En el caso de Sevilla, podrá incluir en sus plantillas puestos de trabajo de personal eventual por un número que no podrá exceder al 0,7% del número total de puestos de trabajo de la plantilla.

4) Coste efectivo de los Servicios (se añade un nuevo artículo, el 116 ter): El nombramiento de los coordinadores generales y de los directores generales, atendiendo a criterios de competencia profesional y experiencia, deberá efectuarse entre funcionarios de carrera…. de las Entidades Locales o con habilitación de carácter nacional que pertenezcan a cuerpos o escalas clasificados en el grupo A1.

CRITERIO “DE MÍNIMOS”

Estos son, en esencia, los cuatro artículos que han condicionado la estructura del nuevo gobierno de Espadas y de la nueva corporación en cuanto a concejales liberados, en cumplimiento de una ley aprobada en las Cortes por la mayoría absoluta del PP, como el resto de grupos se encargó de recordarle a Zoido.

Hasta el portavoz de IU, Daniel González Rojas, se pronunció a favor de que todos los concejales, sean de la formación que sean, tengan dedicación exclusiva al Ayuntamiento y no ocurra como en los tiempos de Franco, “donde sólo los señoritos -dijo- podían dedicarse a la política”.

El criterio de Espadas ha sido el de que, al margen del partido en el gobierno (PSOE), donde todos los ediles tienen dedicación exclusiva justamente por sus responsabilidades en la gestión de la ciudad, cada grupo político tenga una estructura mínima e igual por ejercer su labor fiscalizadora, número cifrado en dos personas (portavoz más un edil de apoyo), con lo cual el tercer edil de Ciudadanos y de Participa Sevilla ha tenido que buscarse acomodo en la Diputación. Este reparto “de mínimos” deja inevitablemente también a siete de los doce concejales del PP ‘fuera’ del Ayuntamiento.

PROPORCIONALIDAD

Para el PP, el criterio que se debería haber seguido era el de la “proporcionalidad”, ya que su grupo tiene seis veces más ediles que IU y cuatro veces más que Participa y Ciudadanos. Estableciendo una proporción entre el número de votos, de concejales y de ediles con dedicación exclusiva, si a los 77.971 votos cosechados en conjunto por Ciudadanos, Participa e IU le han correspondido seis capitulares liberados en el Ayuntamiento, al PP deberían haberle correspondido ocho en vez de cinco, pero para no superar los límites legales ello habría obligado a dejar un solo concejal con dedicación exclusiva en los otros tres grupos: el portavoz.

La propuesta de Participa Sevilla de que todos los ediles cobren sólo tres veces el salario mínimo interprofesional con el fin de obtener un ahorro con el cual retribuir a los 31 concejales tampoco se atiene a la ley, que especifica claramente que el número de ediles a sueldo exclusivo del Ayuntamiento en el caso de Sevilla “no podrá exceder de veintidós”, por lo que daría igual lo que cobraran. El objetivo del legislador está claro: forzar un ahorro del gasto público  al obligar a un tercio en números redondos de la corporación a no cobrar de las arcas municipales.

Por más vueltas que se le ha dado a la cuestión y pese al reconocimiento de Espadas del perjuicio sufrido por el grupo mayoritario del Ayuntamiento, la ley Montoro ha acabado volviéndose contra Zoido: con cinco ediles a tiempo completo deberá esforzarse en controlar un gobierno de once, a razón de dos delegaciones por edil. Nunca le fue al PP más duro remar en los bancos de la oposición.

Espadas planteará al arzobispo de Sevilla la “sobrerrepresentación” municipal en procesiones

El nuevo alcalde de Sevilla, Juan Espadas, aprovechará su inminente reunión con el arzobispo, monseñor Asenjo, para abordar no sólo el polémico convenio sobre la restauración de la iglesia de Santa Catalina (423.500 euros) que Zoido le obligó a firmar a Emasesa, sino también cómo rebajar el, a su juicio, exceso de representación del Ayuntamiento en las ceremonias de carácter religioso que se celebran en la ciudad.

Juan Espadas ha adelantado su posición sobre lo que entiende como un excesivo peso de los concejales del Ayuntamiento en la procesión del Corpus y en otras ceremonias religiosas en el curso de su participación en el programa ‘El Objetivo’, de La Sexta Televisión.

Al referirse a la relación entre las instituciones y la Iglesia, el nuevo alcalde de Sevilla afirmó que “la verdad es que respecto a las tradiciones hay que saberlo situar en un marco institucional. Se puede hablar con mucha cabeza también con la iglesia”. Aunque según Espadas “no sería lógico que desapareciéramos de las ceremonias religiosas”,  matizó  que se puede rebajar “la sobrerrepresentación que puede haber de instituciones de determinadas funciones religiosas”, y mostró su convicción de que “cuando uno está en calidad de alcalde en una ceremonia, tiene que separar su vida privada y sus creencias de su posición ahí”.

La cuestión que plantea Espadas no es nueva, ya que, como el Guadiana, ha aparecido y desaparecido en el debate público en diversas ocasiones desde la restauración de la Democracia, especialmente con motivo del Corpus Christi, tal como reflejan en cada momento los medios de comunicación cuando “se tira de hemeroteca”.

La presencia en la procesión del Corpus desde la llegada de la democracia ha sido una elección personal de cada concejal. El andalucista José Luis Ortiz Nuevo, miembro de la primera corporación municipal (1979) que presidió Luis Uruñuela, recordaba al diario El País  que en los primeros años “fueron hasta los comunistas”. Para el escritor Antonio Rodríguez Almodóvar, candidato socialista en las primeras elecciones y primer teniente de alcalde hasta 1982, entonces estaba “más justificada” la presencia de los concejales de partidos de izquierdas “porque había que demostrar que no había ningún intento de que volvieran las dos Españas”.

A lo que no accedieron todos los concejales de los primeros mandatos fue a vestir de chaqué, el uniforme actual de la representación municipal masculina. Al principio, el protocolo sólo exigía traje oscuro. “Nosotros nos negamos a ponernos chaqué”, aseguraba  Rodríguez Almodóvar, quien rememoraba que el primer alcalde socialista que usó esa prenda fue Manuel del Valle, el cual estuvo al mando del gobierno entre 1983 y 1991.

El chaqué se fue imponiendo y hasta que, según fuentes del Ayuntamiento, el siguiente alcalde, el andalucista Alejandro Rojas Marcos, lo declaró obligatorio a partir de 1992. La asistencia a la procesión es voluntaria, pero quien va ha de vestir chaqué. Además, los hombres llevan fajín, guantes grises (puestos o sujetos en la mano) y la medalla capitular, que también cuelga el cuello de las concejalas que procesionan. Las mujeres deben vestir traje de ceremonia y los tenientes de alcalde, tantos hombres como mujeres, portan bastón.

La Corporación sale a pie del Ayuntamiento camino de la Catedral a las ocho de la mañana del día del Corpus, presidida por el alcalde y encabezada por dos maceros. Delante, abre el paso la banda municipal de música, y detrás, lo cierra una representación de agentes de la Policía Local con traje de gala. Una vez en el templo, los miembros del gobierno se integran en la procesión y cuando ésta completa su recorrido, vuelve en formación hasta el Ayuntamiento.

La procesión del Corpus tarda en pasar de dos a tres horas y el cortejo, según opinión cada vez más extendida, resulta cada año más tedioso por el incremento de participantes. El Ayuntamiento ya planteó durante el mandato de Monteseirín la necesidad de regular la participación en la procesión, pero ya entonces algunos opinaron que  la primera que debería disminuir era la de la propia Corporación municipal. “Va siendo hora de que los representantes de la sociedad civil dejen de ir a las procesiones”, declaró Antonio  Rodríguez Almodóvar, para quien la presencia de concejales en el cortejo puede considerarse hasta una “falta de respeto a la Constitución”.

(El eje) Sevilla-Málaga

El día de la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta coincidieron en el Parlamento andaluz el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y el de Sevilla, Juan Espadas. De aquel encuentro surgió una declaración compartida y reiterada en diversas ocasiones en los últimos días: la conveniencia de crear un eje Sevilla-Málaga/Málaga-Sevilla que acabe con la estéril rivalidad entre las dos grandes ciudades andaluzas, fomentada por cierta clase política miope como mecanismo de autoafirmación frente al otro.

“Siempre he tenido la mayor disposición a sacar partido de la potencia de las ciudades andaluzas y de los ejes que puedan unirnos. Trabajar juntos para ofrecer un mejor servicio a los vecinos. Lo mejor es ponerse a andar”, afirmó Francisco de la Torre.

Por su parte, Juan Espadas dijo: “hay que cambiar el ‘chip’ de la relación entre ambas ciudades; pensar en planes estratégicos y tejer una alianza como la de las universidades de Málaga y Sevilla. Con la ayuda de la Junta seríamos mucho más potentes”.

Este tipo de declaraciones de buenas intenciones no es nueva. Ya se escucharon anteriormente en boca del propio De la Torre y de los alcaldes sevillanos que precedieron a Espadas y coincidieron en el tiempo con el regidor malagueño, Monteseirín y Zoido, pero luego no se fue más allá de la retórica, ni se concretó ningún tipo de acción conjunta.

UNIVERSIDADES PRIMERO

Sin embargo, esta vez el clima es diferente y ya se han puesto en marcha, o están a punto de ponerse, iniciativas que han demostrado que es posible y deseable un eje sevillano-malagueño, como ha ocurrido con la alianza forjada entre las dos grandes universidades de cada ciudad, la Hispalense y la de Málaga, con el proyecto Andalucía Tech, reconocido como Campus de Excelencia Internacional.

Meses antes de que Zoido accediera a la Alcaldía, los entonces rectores de las dos universidades, Joaquín Luque (Sevilla) y Adelaida de la Calle (Málaga), suscribieron lo que, dada la artificial rivalidad creada por los políticos, parecía impensable: un acuerdo para formar entre ambas instituciones uno de los mejores campus tecnológicos de España, Andalucía Tech.

Ambos rectores designaron una comisión de expertos para que elaboraran un catálogo de titulaciones conjuntas, tanto en grados como en másteres oficiales y doctorados, así como proyectos de investigación e innovación en campos como la energía, la biomedicina y los estudios sobre Asia oriental, hasta donde se está desplazando la geopolítica mundial debido al auge económico de China y de los denominados tigres asiáticos (Taiwán, Corea del Sur, Singapur, Malasia…).

Esta apuesta por la internacionalización superando los estrechos límites localistas se plasmó en la apertura de sedes en China y Corea y en la alianza con VLC-Campus para la apertura de una sede en los Estados Unidos.

La transferencia de conocimiento y la cooperación con las empresas andaluzas han sido otros de los pilares de Andalucía Tech, que firmó con Eticom (la patronal andaluza de las tecnologías de la información) un convenio sobre iniciativas estratégicas en torno al ‘cloud computing’, los contenidos digitales y la calidad del software; y otro con la multinacional Ericsson para el desarrollo de proyectos singulares. En esta línea, el acuerdo más reciente es el nuevo convenio marco firmado con la Fundación Sando, que aportará anualmente 7.500 euros para la movilidad internacional de los estudiantes malagueños y sevillanos.

CINCO AÑOS

El quinto aniversario de Andalucía Tech, el próximo mes de octubre, es una ocasión excelente para hacer balance de este lustro de imbricación entre las dos universidades y de lanzar nuevos retos conjuntos con el deseable apoyo de la Junta. No parece casual que Susana Díaz haya nombrado consejeros de su nuevo Gobierno a los rectores de Sevilla (Antonio Ramírez de Arellano era la mano derecha de Joaquín Luque) y Málaga (Adelaida de la Calle, ya rectora entonces), las dos universidades que crearon Andalucía Tech y demostraron que era posible vertebrar académicamente Andalucía Occidental y la Oriental , si bien los medios de comunicación sólo han interpretado estos nombramientos en clave de rebeldía frente a las políticas del ministro Wert.

La elección del malagueño Javier González de Lara como presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), cuya sede está en Sevilla, también ha contribuido a difuminar la interesada imagen del centralismo sevillano en todos los órdenes. González de Lara, con una labor callada, está sentando las bases para salvar a la CEA de la difícil situación económica en que se hallaba tras los excesos previos al estallido de la crisis. El presidente de la patronal andaluza viene y va continuamente de Málaga a Sevilla y ha dotado a la institución de una visión más amplia, que aúna mejor los intereses de los empresarios de las dos mitades de Andalucía, una región tan extensa como Portugal.

Y AHORA LOS EMPRESARIOS

Venciendo suspicacias y tendiendo puentes, se ha ido creando en los últimos tiempos un terreno abonado para la creación de un eje empresarial Sevilla-Málaga que suceda al universitario Andalucía Tech y preceda al político-cultural preconizado por Espadas y De la Torre. Se trata de la denominada Unión Cívica del Sur, constituida oficialmente el pasado 4 de mayo con el número 607708 en el Registro Nacional de Asociaciones, tres semanas después de haber sido recibidos sus promotores en San Telmo por Susana Díaz, entonces presidenta en funciones. Copresiden este foro empresarial dos abogados y exalcaldes de cada una de las dos ciudades, de signo ideológico opuesto, para demostrar aún más que no hay diferencias insalvables: Luis Merino (político de UCD que fue regidor malagueño entre 1977 y 1979) y Manuel Del Valle (político del PSOE, que fue alcalde de Sevilla entre 1983 y 1991).

En su manifiesto fundacional, proclaman lo siguiente: “(….) Es el tiempo de las ciudades andaluzas; de que se constituyan en potentes elementos de vertebración  de toda la Autonomía. Nuestra red de ciudades, equilibradamente ubicadas sobre el conjunto del territorio y que hoy cuenta con más dotaciones de servicios públicos y una amplia mejora de sus comunicaciones ha de ser la urdimbre sobre la que tejer un proceso de colaboración y cooperación libre, sin más protagonismo que los que generen las propias capacidades de cada una.

En este proceso de cooperación urbana hacia el desarrollo equilibrado de Andalucía, Málaga y Sevilla, Sevilla y Málaga, están llamadas, conjuntamente, a ejercer el liderazgo.  Por sus poblaciones, por la calidad y diversidad de sus sistemas productivos, por su realidad universitaria cooperativa, por la demostrada capacidad  creativa e innovadora de sus habitantes y la evidente atracción que tienen para los de fuera. Existen, además, entre la una y la otra un significativo número de ciudades medias que articulan el territorio entre ambas, un espacio geográfico en el que viven más de tres millones y medio de personas. Un conjunto que, de actuar al unísono, tiene extraordinarias posibilidades de futuro.

Málaga y Sevilla, Sevilla y Málaga… Por la cooperación entre ambas ha de discurrir el futuro de Andalucía…”.

HACIA LA CONVERGENCIA

Así pues, se están produciendo las circunstancias idóneas, desde los ámbitos académico y empresarial, para que se genere una convergencia de intereses entre Sevilla y Málaga, a la que han de poner la guinda política los dos alcaldes, Juan Espadas y Francisco de la Torre, con acciones concretas que superen el mero plano de las palabras.

Al igual que cuando se celebra una cumbre política entre dos gobernantes previamente sus equipos han trabajado al alimón durante meses para llenarla de contenido y que se plasme en la firma de acuerdos, los grupos de Espadas y De la Torre han de trabajar sobre fórmulas que permitan materializar ese eje entre las dos grandes urbes andaluzas en todos los campos posibles, máxime teniendo activos culturales y turísticos que potenciarse mutuamente, y aún más cuando el ‘bypass’ del AVE en Almodóvar permitirá unirlas por alta velocidad en poco más de una hora.

Málaga puede ser la gran puerta de entrada a Sevilla del turismo internacional y Sevilla articular con Málaga una oferta cultural conjunta con los museos de las dos ciudades, el Alcázar, el espacio Santa Clara, el Maestranza…..

Los nuevos tiempos de Andalucía propician el fin de una era en que Sevilla y Málaga han vivido como durante siglos, hasta su integración en la UE, se decía que vivían España y Portugal: de espaldas la una a la otra.

La Iglesia incumple el convenio de Santa Catalina

Hoy, 22 de junio de 2015, se cumple un mes desde que en vísperas de las elecciones municipales del pasado 24 de mayo el consejero delegado de Emasesa, Jesús Maza, y el arzobispo, monseñor Asenjo, firmaron junto con el entonces alcalde en funciones, Juan Ignacio Zoido, un controvertido contrato de patrocinio por el que la empresa metropolitana de aguas se comprometió a patrocinar la restauración integral de la iglesia de Santa Catalina con 423.500 euros (IVA incluido).

Como contrapartida, la Archidiócesis de Sevilla se obligaba a realizar en favor de Emasesa una campaña publicitaria equivalente en términos económicos al importe del patrocinio recibido.

Según el convenio, Emasesa adquirió el compromiso de entregar la mitad del dinero (211.750 euros, IVA incluido) a los 15 días de la firma del mismo, plazo que se cumplió el pasado 6 de junio, una semana antes de la toma de posesión de Espadas como nuevo alcalde. Los 211.750 euros restantes los debe abonar la empresa metropolitana cuando la Archidiócesis haya acreditado la ejecución de la campaña publicitaria por valor equivalente en favor de Emasesa.

Entre las acciones publicitarias se incluyeron, según las fuentes consultadas, acciones como una cartelería especial en la iglesia de Santa Catalina donde quedaría expresamente de manifiesto ante los sevillanos que la restauración está patrocinada por Emasesa; la inserción en la publicación semanal de la Archidiócesis de la actividad desarrollada por la empresa y de los servicios que presta en la ciudad y en su área metropolitana, y el nombre y el logotipo de la misma en cualquier actividad que realice la Archidiócesis.

Sin embargo, la Archidiócesis todavía no ha cumplido al 100% los términos del acuerdo, como, por ejemplo, demuestra el hecho de que la publicación Iglesia en Sevilla correspondiente a la semana del 21 al 27 de junio no incluye ni anuncio ni logotipo ni referencia alguna a las actividades de Emasesa.

Ello no ha sido óbice para que el pasado jueves, con motivo de la presentación de la encíclica en defensa de la Naturaleza del Papa Francisco, el arzobispo declarara lo siguiente: “Espero que se cumplan los compromisos adquiridos cuando con el anterior alcalde firmamos, con cierta solemnidad, un protocolo en el que nos obligábamos a terminar las obras compartiendo el presupuesto. Espero que el Ayuntamiento se comprometa en la conservación de este edificio”.

Monseñor Asenjo hizo un llamamiento a las instituciones para que ayuden a mantener el patrimonio, ya que de no ser de esa manera “nos vamos a tener que acostumbrar -dijo- a ver iglesias en ruinas”.

El convenio con Emasesa ha sido muy polémico, por entenderse que escapa al objeto social de la empresa el patrocinio de restauraciones arquitectónicas y por su elevada cuantía en tiempos de crisis y de vigilancia de quienes no pueden pagar el recibo del agua. El comité de empresa lo ha criticado duramente y ha acusado a la dirección de usar ese dinero tras haber recortado el sueldo a los trabajadores con el argumento del ahorro de costes, mientras que la asociación vecinal del casco antiguo La Revuelta lo puso directamente en conocimiento de la Fiscalía.

Espadas, por su parte, ha declarado que analizará el convenio, al que ha calificado de “extraño”, para ver si está ajustado a Derecho y si es necesario acometer alguna modificación “para hacer bien las cosas”. El nuevo alcalde quiere reunirse esta misma semana con monseñor Asenjo para abordar el polémico asunto.

 

La ley impide a Espadas bonificar las multas a los sevillanos

Espadas no podrá cumplir el anuncio realizado en la Jefatura de la Policía Local de rebajar en un 50% las multas de tráfico que los agentes impongan a los sevillanos, siempre que se trate de la primera sanción del año y de que la infracción sea de carácter leve, porque medidas de este tipo quedaron abolidas en la reforma de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial de 2009, según le recuerda el presidente de Automovilistas Europeos Asociados, Mario Arnaldo.

Arnaldo rememora que como en la ley se estipulaba que las infracciones leves serían sancionadas con multas de hasta 100 euros y los ayuntamientos podían desarrollar el texto del artículo mediante su propia ordenanza de Tráfico o Circulación, los alcaldes jugaban con la palabra “hasta” y decidían rebajas sin sobrepasar el límite del centenar de euros.

Desde mayo de 2010, sin embargo, esto ya no es posible porque en el Parlamento se aprobó una reforma a fin de evitar que una misma infracción al Código de la Circulación pudiera tener una sanción distinta según el lugar donde se hubiera cometido, y a fin de equiparar a todos los municipios del territorio nacional, por lo que de facto quedaron prohibidas las bonificaciones, rebajas, aminoraciones…. en general de la cuantía de la sanción por infracción de carácter leve.

En las multas por infracciones graves o muy graves, el legislador no había dejado lugar a  ningún tipo de interpretación o de margen de maniobra por parte de los ayuntamientos, ya que fijó sanciones de 200 y 500 euros, respectivamente, sin que mediara la palabra “hasta”.

MULTAS INCREMENTADAS

No sólo no se pueden rebajar las sanciones por infracciones leves de tráfico, sino que la única opción posible es justo la contraria: se podrán incrementar en un 30% en atención a la gravedad y trascendencia del hecho, los antecedentes del infractor, su condición de reincidente, el peligro potencial creado por él mismo y para los demás usuarios de la vía y el criterio de proporcionalidad.

Mario Arnaldo comparte y apoya el espíritu de la iniciativa de Espadas, pero al tiempo de ratificar que es ilegal desde hace cinco años,  plantea “si no vamos a tener que quitarles puntos a nuestros parlamentarios y políticos en general, por su desconocimiento de las normas que ellos mismos aprueban y de su aplicación”.

Arnaldo lamenta que Espadas no hubiera alzado la voz cuando no era alcalde sobre el artículo que permite incrementar las multas, la única opción posible ahora, en un 30%. “Nosotros -afirma- protestamos contra esa ley y nos dejaron solos. Es la demostración del afán recaudatorio de nuestros gobernantes a costa de los automovilistas. Ahora no nos vale con que un político llegue a la Alcaldía o a otro cargo e intente congraciarse con los ciudadanos anunciando rebajas o bonificaciones, cuando no dijo nada ante el abuso del incremento del 30%, que no tenía más objeto que engordar las arcas públicas”.

Mario Arnaldo apoya medidas como la que plantea Espadas, que obligarían a cambiar la ley, porque a su juicio hay que ser indulgentes con quien comete un primer error de tipo leve y perseguir y ser implacables con los “garbanzos negros” que con su conducta temeraria e irresponsable ponen en riesgo a los demás y a ellos mismos.

El Ayuntamiento de Espadas costará dos millones menos que el de Zoido

La nueva corporación municipal, presidida por Juan Espadas, costará a los sevillanos 5,3 millones de euros, frente a los 7,4 millones que costaba en el anterior mandato bajo la presidencia de Juan Ignacio Zoido, según las primeras estimaciones tras las grandes líneas maestras que van perfilándose en las reuniones mantenidas hasta ahora por el alcalde con todos los grupos políticos.

La corporación emanada de las urnas el pasado 24-M está condicionada por la aplicación de la ley promovida por el Gobierno del PP de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que sólo permite retribuir con un sueldo fijo a 22 de los 31 ediles del Ayuntamiento. Además hay que tener en cuenta otros factores condicionantes, como los compromisos electorales de los partidos políticos, los pactos de la investidura de Espadas, la inexistencia de ediles de libre designación (los conocidos como ‘dediles’) que puedan desempeñar tareas de gobierno y que este gobierno local es el de menos concejales (11) de la historia (el de Manuel Del Valle en 1987, también en minoría, tuvo 13).

Conforme a la RTP del Ayuntamiento y sin tener en cuenta trienios y casuísticas particulares, aparte del alcalde (sueldo de 59.831 euros, aunque a la hora de la verdad cobraba 10.000 euros más por sus trienios como funcionario, como le ocurría a Asunción Fley, exdelegada de Hacienda), había 19 ediles (los del PP) y los dos portavoces de la oposición con sueldos de concejales de gobierno (50.629 euros), y once capitulares sin responsabilidad de gobierno pero con dedicación exclusiva que cobraban cada uno 34.604 euros. El coste total, pues, era de 1.503.684 euros anuales.

El planteamiento actual es que, alcalde aparte, haya 10 ediles (del PSOE), más cuatro portavoces (PP, Participa, Ciudadanos e IU) y 7 concejales que cobren un sueldo del Ayuntamiento, con lo que el coste total sería de 1.010.865 euros, con un ahorro respecto al mandato anterior de 492.865.

REDUCCIÓN DE EVENTUALES

En el caso de los eventuales (desde directores de distrito hasta miembros del gabinete de prensa), había 60 asignados al gobierno de Zoido y 48 a la oposición (total, 108), con unas retribuciones de entre 22.000 y 50.000 euros por lo general (con excepciones de 60.221 euros), y a una media de 33.000 euros, por lo que el coste total estimado es de 3.564.000 euros.

Ahora, la idea es que se queden 62 eventuales a repartir entre el gobierno y la oposición y con la misma escala retributiva, por lo que el coste total será de 2.046.000 euros, con un ahorro de 1.518.000 euros.

En el caso de los gerentes de las empresas municipales, sin contar el de Aussa ni el de Mercasevilla, sus sueldos ascendían en conjunto a 1.200.000 euros en números redondos, que se quedarán ahora en 660.000 euros, debido a que ninguno podrá cobrar más de los 59.831 euros del alcalde. El ahorro sería de 540.000 euros en este capítulo.

Los directores generales deben ser funcionarios de carrera del grupo A o titulados superiores y se perfilan como el gran soporte del gobierno de Espadas. Hasta ahora había 15, con unas retribuciones muy dispares, que oscilaban entre los 63.364 euros como mínimo y los 102.712 como máximo. El coste total con Zoido era de 1.136.994 euros.

El criterio ahora es incrementar su número, pese a lo cual costarán menos que en el anterior mandato. Habrá tres coordinadores generales con el mismo sueldo que el alcalde (59.831 euros) y 18 directores generales con sueldos equivalentes a los de los concejales de gobierno (50.629 euros). Así, ahora el coste total queda en 1.090.815 euros, con un ahorro de 46.179.

Por último, los distritos serán gestionados por once directores generales (anteriormente eran personal eventual), que cobrarán como tales (56.629 euros), por lo que sus emolumentos ascenderán a 556.919 euros en total. 

El coste del Ayuntamiento

 

                                   Con Zoido                   Con Espadas              Diferencia

 

-Corporación              1.503.684                  1.010.865                    – 492.819

 

-Eventuales                3.564.000                  2.046.000                  – 1.518.000

 

-Gerentes*                  1.200.000                      660.000                  - 540.000

 

-Dtores. Grales.          1.136.994                  1.090.815                    -    46.179

 

-Directores

Grales. Distritos**                      0                    556.919                  +   556.919

 

Total                           7.404.678                  5.364.599                  -2.040.079

Notas: Entre los gerentes no están incluidos los de Aussa ni Mercasevilla. Los directores generales de distrito en el mandato de Zoido estaban incluidos en el personal eventual. Las cifras son ‘grosso modo’ y no incluyen casuísticas particulares de concejales ni del resto de personal.

Cuerda al reloj

 

El reloj es la metáfora política más usada por los últimos alcaldes sevillanos. Zoido, para contraponer su gestión a la improvisación de que acusaba a Monteseirín, acuñó la imagen de que Sevilla funcionaría en su mandato con la precisión y regularidad de un reloj suizo.

En el programa con el que se se presentó a las elecciones, bajo el lema ‘gobernar para la mayoría’, el nuevo alcalde, Juan Espadas, se preguntaba: ¿Qué se ha hecho en Sevilla en estos cuatro años? Y se daba él mismo la respuesta: “Desgraciadamente, en la mayoría de los asuntos cruciales de esta ciudad, no hemos avanzado nada. El reloj se ha parado y los que prometieron todo ahora están disculpándose porque no han podido o no han tenido tiempo y siguen buscando culpables para eludir su responsabilidad con argumentos peregrinos o manidos….. Hay que recuperar el tiempo perdido…”.

Esa recuperación del tiempo perdido pasa por dar cuerda al simbólico reloj de Sevilla en los tres ejes prioritarios de su discurso de investidura: políticas que fomenten el empleo y la vivienda y que palien la situación de emergencia social en que se encuentran muchos colectivos ciudadanos, empezando por los 85.694 sevillanos en paro.

A todos ellos lanzó un mensaje especial el pasado sábado, tras ser elegido alcalde: “A quienes llevan años buscando un puesto de trabajo; a esos hogares que tienen que recurrir a ayudas sociales urgentes porque carecen de recursos; a quienes no pueden pagar la luz, el agua o el gas; a quienes no pueden mantener una vivienda. Sois mi prioridad. Sois la prioridad de este gobierno. Y sois la prioridad de esta nueva corporación municipal”.

LA VIVIENDA

¿En qué medidas concretas se va a plasmar esa prioridad? Preguntado en un coloquio periodístico en vísperas de las elecciones sobre cuál sería la primera medida que adoptaría en caso de que fuera elegido alcalde, Espadas contestó que entregar todas las viviendas vacías en el parque de Emvisesa, una medida que tiene fecha límite en su programa electoral y que además le han exigido cuanto antes en los pactos de investidura tanto IU como Participa: el 31 de diciembre de 2015. A tal fecha, que muy probablemente se adelantará en el reloj político del nuevo alcalde, no debe quedar ninguna vivienda municipal desocupada.

La vivienda se convertirá además en un instrumento de reactivación económica para crear empleo y atender a los 17.000 demandantes que había inscritos en el Registro de Emvisesa, la cual no ha construido una sola nueva VPO en los cuatro años del mandato de Zoido, pese a que éste prometió 1.000 anuales, hasta un total de 4.000.

Conforme a su programa electoral, Emvisesa recuperará el liderazgo perdido, con dos grandes líneas de actuación: la elaboración de un nuevo Plan Municipal de Vivienda, que sirva también de orientación a los promotores privados, y la rehabilitación de barriadas en colaboración con la Junta de Andalucía. Aquí, el nuevo alcalde podrá añadir el plan que defendió en el Senado de rehabilitación energética para propiciar el ahorro de energía y, de paso, impulsar todo el tejido productivo especializado en este campo.

EMPLEO PÚBLICO

Sevilla tiene en esta corporación municipal 31 concejales, dos menos que en las anteriores porque por primera vez desde las elecciones municipales de 1991 su población ha bajado de los 700.000 habitantes, en otro síntoma de los efectos de la crisis y de su estancamiento como ciudad. Según el diagnóstico del equipo de Espadas, a esta caída demográfica ha contribuido la emigración de 9.000 jóvenes en los últimos años, de ahí que la juventud fuera destinataria de otra parte de su discurso de investidura, en estos términos: “No podemos seguir así. Tenemos que encontrar oportunidades para vosotros, porque Sevilla os necesita… La ciudad del futuro la vais a construir vosotros”.

Independientemente del empleo privado que pudiera crearse, el nuevo gobierno local va a procurar impulsar el empleo público, empezando por el propio Consistorio. El mandato de Espadas en su programa es que “todo el patrimonio y todos los recursos deben ponerse al servicio de la generación de empleo, y el Ayuntamiento debe empezar por el empleo público, que se ha reducido sensiblemente en estos cuatro años, causando un grave deterioro a los servicios municipales y la pérdida de cientos de puestos de trabajo”.

El equipo de Espadas ha evaluado en más de 120 millones de euros los recortes realizados en el anterior mandato en gastos de personal, y en más de 800 las plazas vacantes, muchas de ellas pertenecientes a servicios declarados esenciales.

REVISIÓN

El nuevo gobierno va a revisar cuanto antes la plantilla municipal, con el fin de proceder a la cobertura progresiva de las plazas vacantes, priorizando los servicios esenciales, y a activar las bolsas de empleo. La apuesta por un carácter público en la prestación de los servicios va a implicar la revisión de la política de privatizaciones y de reducción de plantilla municipal, fundamentalmente en el ámbito de las instalaciones deportivas y del macrocontrato de jardinería como el firmado con Fitonovo, para fomentar la economía social mediante su adjudicación a pymes y cooperativas.

Espadas va a hacer lo que tampoco hizo Zoido en su mandato alegando que carecía de competencias pese a haber prometido convertirse en el alcalde del empleo: un Plan Municipal de Empleo, con la participación de los agentes económicos y sociales, a través de contrataciones directas, bolsa de empleo e incentivos a la contratación de parados en asociaciones y empresas y bonificaciones fiscales.

Asimismo, va a contar con el sector de la Construcción para reformar y adecuar locales municipales vacíos para alquilarlos a precios asequibles a emprendedores y autónomos mediante una convocatoria pública a través de Emvisesa. El nuevo gobierno local va a aprovechar también las posibilidades de la ley de Cooperativas para fomentar este tipo de entidades creadoras de empleo y utilizar espacios públicos como laboratorios de innovación por parte de jóvenes emprendedores.

En esta línea, el Ayuntamiento va a crear una red de ‘coworking’ (espacios de trabajo en común) por los distritos y completar la red de centros permanentes de formación y empleo, y reactivar los existentes, como el del Polígono Sur.

PUERTO, CARTUJA Y US

El nuevo alcalde ha repetido por activa y por pasiva que considera esenciales para la reactivación económica de la ciudad y la creación de puestos de trabajo el puerto y el parque científico y tecnológico de la Cartuja, con el apoyo de las universidades sevillanas.

La Zona Franca, que Zoido fue incapaz de materializar en cuatro años, será impulsada como espacio de desarrollo industrial, mientras que Altadis será replanteado como un espacio de servicios vinculado a la innovación, lo que supondrá la liquidación del convenio firmado en el anterior mandato con la multinacional tabaquera.

La incertidumbre también se cierne sobre Sevilla Park y el dragado del río, dos proyectos que no están expresamente apoyados, sino más bien todo lo contrario, por IU y Participa, con cuyos votos ha logrado Espadas la Alcaldía. Quizás previendo tal posibilidad, el programa con el que el alcalde se presentó a las elecciones no los cita por su nombre, sino sólo con expresiones eufemísticas: “apoyaremos proyectos estratégicos como el nuevo auditorio para grandes espectáculos … (alusión a Sevilla Park); la mejora de los accesos marítimos al puerto… (alusión al dragado del río)”, si bien en otro punto se afirma, en línea con el pacto firmado con Participa, que el dragado sólo se podrá ejecutar si se cumplen todas las cautelas ambientales previstas en la declaración de impacto ambiental.

Con un nuevo impulso al Polígono Arte Sacro y al PTC de la Cartuja, el desårrollo urbanístico del Higuerón Sur y San Nicolás Oeste (Ikea) y la puesta en carga de al menos parte de los dos millones de m2 de suelos productivos del PGOU, el nuevo gobierno local confía en que las manecillas del reloj de Sevilla echen a andar, para que así la ciudad se suba al tren de la recuperación en vagones de primera y no en el furgón de cola.

El intercambio

El presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, declaró hace unos días en el curso de una entrevista en la cadena SER que “si Zoido no gobierna (en Sevilla capital), los puentes con (Susana) Díaz se romperán”. “Si Espadas es el próximo alcalde de Sevilla -añadió-, el PP nunca se abstendrá” en el Parlamento de Andalucía para permitir la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta.

El líder regional del PP propone lisa y llanamente, sin subterfugios ni ambigüedades, eso que los políticos tratan de denostar cuando no son ellos o sus partidos los beneficiarios con la expresión “un cambio de cromos”: la Presidencia de la Junta para el PSOE a cambio de la Alcaldía de Sevilla para el PP.

Desde el punto de vista de Juan Manuel Moreno Bonilla no se trata en puridad de “un cambio de cromos”, sino de una propuesta coherente con la posición sostenida por los populares de respeto a la lista más votada, aunque ello suponga obviar que nuestro sistema electoral no es mayoritario (lo gana todo el partido más votado) ni que el alcalde no es elegido en votación directa por los ciudadanos, sino por los concejales elegidos por estos últimos, en lo que se denomina una elección de segundo grado que no resta legitimidad al candidato finalmente elegido en el Pleno siempre que obtenga el apoyo de la mitad más uno de los concejales.

EQUIPARACIÓN

El PP, que hasta ahora, salvo con la excepción de un PA ya al borde de la desaparición, nunca ha tenido potencial pareja de baile para pactos postelectorales, defiende a capa y espada su tesis de la lista más votada porque no le queda otra opción en caso de obtener una mayoría simple y no la absoluta, como esta vez le ha sucedido en todas las capitales de provincia andaluzas salvo en Huelva, donde Pedro Rodríguez ha sido incapaz de revalidar su victoria, se ha quedado en minoría y condenado a la oposición.

Por tanto, en la lógica política de los populares, la propuesta de Moreno Bonilla es coherente con la doctrina del partido y no implica canje de ningún tipo: el PP respetaría en el Parlamento andaluz la lista más votada del PSOE, dando así la Presidencia de la Junta a Susana Díaz, y, en justa correspondencia, el PSOE debería hacer lo mismo en el Ayuntamiento de Sevilla para propiciar que Zoido sea de nuevo alcalde como cabeza de la lista más votada.

Una consecuencia de esta propuesta sería la equiparación de Sevilla, la ciudad más importante de la región y la capital de Andalucía, a la Junta. El mensaje que traslada el PP a sus electores sevillanos es el de que Sevilla vale tanto como el gobierno de la comunidad autónoma.

No lo han interpretado así el resto de las fuerzas políticas. El alcaldable del PSOE, Juan Espadas, sostiene que el Ayuntamiento de Sevilla y la Presidencia de la Junta de Andalucía son instituciones completamente diferentes y no homologables entre sí, por lo que el planteamiento de Moreno Bonilla “es una falta de respeto a Sevilla”. Por su parte, el secretario de Organización del PSOE (A), Juan Cornejo, ha respondido a la propuesta del líder regional del PP diciendo que el PSOE no acepta “ni cambalaches ni chantajes”.

Susana Serrano, la candidata de Participa Sevilla, franquicia de Podemos, ha dicho de Moreno Bonilla que “trata de tomarle el pelo a la ciudadanía” porque para él “no vale nada la opinión de los sevillanos que con sus votos dijeron qué querían el pasado día 24 de mayo”. IU, por boca de su secretario de Organización en Sevilla, Ismael Sánchez, afirma que “Sevilla y Andalucía no se pueden intercambiar, por no hablar de la falta de respeto al sistema electoral y a la ciudadanía que ha decidido con sus votos el escenario que quiere para los próximos cuatro años: es lamentable que se use la ciudad como moneda de cambio”.

EL AÑO 1979

Sin embargo, Sevilla ya fue utilizada como moneda de cambio o cambio de cromos tras unas elecciones municipales, por lo que el recuerdo de aquel precedente histórico podría servir de referencia ante una posible operación similar a la que ahora ha planteado Moreno Bonilla.

Sucedió en los primeros comicios locales celebrados tras el final de la dictadura de Franco y el advenimiento de la Democracia, en abril de 1979. La Unión de Centro Democrático, el partido del por entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, ganó las elecciones con Rafael López Palanco de cabeza de lista y en unas condiciones, salvando las distancias, parecidas a las actuales de Zoido: por mayoría simple y con un concejal más (9) que el segundo partido más votado, el PSOE, liderado por el catedrático de instituto y escritor Antonio Rodríguez Almodóvar, con 8 ediles, los mismos que los andalucistas, entonces bajo las siglas PSA (Partido Socialista de Andalucía) y con Luis Uruñuela de alcaldable, si bien con menos votos que el PSOE (56.957 frente a 60.116).

Para evitar que gobernara la UCD de López Palanco, las tres fuerzas de la izquierda con representación en el Consistorio (el entonces Partido Comunista de España había obtenido seis concejales) acordaron un pacto de gobierno que debía poner la vara de alcalde en las manos del candidato socialista, Rodríguez Almodóvar, pero….

Pero había ocurrido que en Granada se daba otra situación similar. UCD también ganó las elecciones en la ciudad de la Alhambra, pero igualmente con una mayoría insuficiente de ediles (11) frente hasta cuatro formaciones de la izquierda: PSA (21.088 votos y 6 capitulares), PSOE (19.903 sufragios y 6 concejales), PCE (3 ediles) y Candidaturas Granadinas de Trabajadores (un concejal). En virtud de otro pacto de la izquierda, la Alcaldía iba a ser entregada al alcaldable del partido de esta ideología más votado, que era el del PSA.

LA PERMUTA

Antes de la constitución de los nuevos ayuntamientos, las direcciones regionales de los partidos andaluces de izquierda acordaron una permuta entre Sevilla y Granada. El PSA aceptó entregar la Alcaldía granadina al PSOE, que tenía menos votos que los andalucistas, a cambio de que el PSOE, que tenía más votos que el PSA en Sevilla, le cediera la Alcaldía de la capital de Andalucía a Luis Uruñuela, que de esta forma se convirtió en el primer alcalde democrático de Sevilla.

El Ayuntamiento de Granada sufrió un inicio de mandato municipal de enorme inestabilidad. El primer alcalde democrático fruto de aquel pacto, el socialista Antonio Camacho García, narró años después lo sucedido en un artículo titulado ‘Los alcaldes de Granada del siglo XX’: “El 19 de abril (de 1979) abrimos un nuevo periodo democrático saliendo elegido el abajo firmante pese a encabezar la tercera lista en votos detrás de UCD y PSA, todo ello tras permutar la Alcaldía de Granada por la de Sevilla. Tras dimitir seis meses después alegando motivos personales, se produce el mandato más breve de un alcalde granadino, el de Juan Tapia Sánchez, quien tomó posesión por imperativo legal al ser el siguiente en la lista y dimitió en el mismo acto, tomando posesión Antonio Jara Andréu….”.

Granada, que se sintió despreciada por el PSA y cromo de segunda categoría frente a Sevilla, castigó duramente a los andalucistas cuatro años después, dejándolos fuera del Ayuntamiento en las elecciones municipales de 1983: pasaron de segunda fuerza más votada, con 21.088 sufragios y 6 ediles, a la octava, con tan sólo 726 votos y ningún concejal. Sevilla infligió un castigo semejante a los andalucistas tras el cuatrienio en el poder de Luis Uruñuela tras aquel intercambio con Granada: el PSA también se quedó fuera del Ayuntamiento sevillano, al pasar de 56.975 votos y 8 ediles a 8.080 y ningún concejal.

Así pues, el precedente histórico invita a pensar que los electores no son dados a perdonar las permutas, intercambios, monedas de cambio, cambio de cromos o como quiera denominarse a operaciones políticas en que las direcciones de los partidos no tienen en cuenta el voto expresado en las urnas por los ciudadanos en sus municipios, por lo que aunque en este caso no haya dos ciudades en juego, sino la Junta y Sevilla, la percepción de un canje, que a buen seguro amplificarían el resto de fuerzas, podría tener un efecto ‘boomerang’ para el partido proponente, en este caso el PP, en la próxima cita electoral.

El problema añadido, que demuestra incoherencia o descoordinación interna, es que Moreno Bonilla se ha lanzado a hacer esta propuesta pese a que Zoido había declarado en reiteradas ocasiones durante la campaña electoral que no permitiría que Sevilla se usara como moneda de cambio “porque es demasiado importante”.

 

Mayo de 2015 deja 498 parados más en Sevilla capital

El número de desempleados asciende ahora a 85.694

 La provincia, con 1.122 parados menos, se queda con 240.677

Contraste entre Sevilla capital y su provincia en el mes de mayo de 2015: mientras en la gran urbe hay 498 parados más, hasta un total de 85.694, en la provincia el número de desempleados ha caído en 1.122 y se sitúa en 240.677, según los datos oficiales del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, que dirige la onubense Fátima Báñez. Esta disparidad no es frecuente, ya que habitualmente el desempleo sube o baja al alimón en la capital y en la provincia, en función de la coyuntura, o en su defecto suele ser la gran ciudad la que obtenga mejores datos, pero esta vez ha sido al revés.

El alcalde que tome posesión el próximo 13 de junio en Sevilla capital iniciará su mandato con una losa de 85.694 parados, casi 500 más que en el mes de abril (concretamente, 498 más), lo que supone un incremento del 0,58%, cifra que resalta frente al descenso del 0,46% en el conjunto de la provincia.

En el balance interanual, o sea de mayo de 2014 a mayo de 2015, se ha registrado una reducción de 2.298 parados, al pasarse de los 87.992 de hace un año a los 85.694 actuales.

Sion embargo, en mayo de 2014, la estadística reflejó un notable descenso del número de parados: 1.578 menos en comparación con abril, frente a la subida de 498 al cabo de un año. El factor diferencial entre un mayo y otro es que entonces la Feria de Abril se celebró íntegramente en el mes de las flores, desde el 6 al 11 de mayo, lo cual redundó en una mayor ocupación en el sector Servicios, habitual talón de Aquiles de nuestra economía, por el impacto del festejo en el turismo, el comercio y la hostelería.

Este incremento del paro en mayo rompe con la tendencia habitualmente favorable para el empleo en Sevilla capital en los meses primaverales (marzo, abril y mayo) aunque no se celebre la Feria en el último de los citados, por lo que habría que analizar en mayor profundidad cuál ha sido la causa de este cambio en negativo este año.

Por sexos, hay 38.169 hombres en paro (35 menos que en abril) y 47.525 mujeres (+533).

El paro cae en Agricultura, Construcción y el colectivo Sin empleo anterior, pero crece en la Industria y, sobre todo, en los Servicios, el termómetro del estado de salud de nuestra economía. Si los Servicios van mal, acaban arrastrando el balance general a datos negativos, como se ha vuelto a demostrar en esta ocasión.

Los datos específicos son los siguientes: Agricultura, 1.435 parados (-58); Industria, 5.272 (+ 61); Construcción, 7.649 (-177); Servicios, 58.906 (+769), y Sin empleo anterior, 12.432 (-97).

Por edades, el paro ha golpeado a todos los grupos salvo dos en concreto, en que ha crecido el número de ocupados: los comprendidos entre los 30 y los 39 años. Por el contrario, aumenta hasta superarse las 12.000 personas desocupadas en el grupo que frisa los 50 años.

 La distribución es la siguiente: Parados menores de 20 años,  1.466 (24 desempleados más); de 20 a 24 años, 6.670 (+168); de 25 a 29 años, 8.740 (+401); de 30 a 34 años, 9.250 (+46); de 35 a 39 años, 10.527 (-240); de 40 a 44 años, 10.744 (-67); de 45 a 49 años, 12.149 (+71); de 50 a 54 años, 10.973 (+15); de 55 a 59 años, 9.375 (+58); mayores de 59 años, 5.770 (+22).

Al distribuir el número de parados por grandes franjas de edad se observa que hay 16.876 desempleados menores de 30 años, cantidad que supone el 19,69% del total, con un crecimiento del 0,47% respecto del mes de abril. Así pues, el paro juvenil ha vuelto a crecer tras los descensos de marzo y abril, y los jóvenes desempleados son casi la  quinta parte del total.

Gracias a la caída del paro entre los treintañeros (de 30 a 34 años y de 35 a 39), también desciende en el conjunto de quienes tienen entre 30 y 49 años, cuando habitualmente es la franja más castigada por el desempleo. En este gran grupo de edad hay ahora registrados 42.700 desocupados, que suponen el 49,82% del total de parados de Sevilla, cuando en el mes de abril suponían más del 50% (el 50,34%). Aun así, en todos los grupos de edad de esta franja se superan los 10.000 parados, destacando los 12.149 entre aquellos que tienen entre 45 y 49 años.

El tercer gran segmento es el de los mayores de 50 años, que aportan 26.118 parados a la estadística y suponen más de un tercio  (el 30,47% del total), apenas tres centésimas menos que hace un mes. Aquí está el otro grupo con más de 10.000 desempleados, el comprendido entre los 50 y 54 años (10.958 parados).

 DATOS DE LA PROVINCIA

 El mes de mayo ratifica la tendencia iniciada ya en abril de que en la provincia se registren mejores datos en materia de empleo que en la capital. En abril el paro dejó de golpear a 5.330 personas, y en mayo otras 1.122 han salido de las listas del antiguo Inem, con lo que el número total de desempleados es ahora de 240.677.

El descenso ha beneficiado exclusivamente a los hombres, con 1.156 varones que han salido del paro, hasta situarse la cifra total en 109.420. Por el contrario, las 131.257 mujeres desempleadas son 34 más que las registradas en el mes pasado.

 Por sectores, el paro baja en todos menos en Servicios, cuya fuerte alza es más que compensada por el descenso en el resto. La distribución en el mes de mayo queda de la siguiente forma: Agricultura, 13.403 (-1.435); Industria, 17.579 (-161); Construcción, 27.478 (-825); Servicios, 151.860 (+1.774), y colectivo Sin empleo anterior, 30.357 (-475).

 

Sin ‘efecto Zoido’

Zoido logró en 2007 su primera victoria en unas municipales, por 4.242 votos de diferencia y empatado en concejales (15) con Monteseirín, por lo que el pacto de éste con Torrijos le privó de la Alcaldía. Por eso, en 2011 pidió el voto prestado de los cinco distritos que habían sostenido al PSOE cuatro años antes, con el fin de desalojar a los socialistas tras los escándalos y delirios (Setas) de Monteseirín.

Zoido ganó por mayoría absoluta (20 ediles) porque prometió aquello que todos querían oír y porque atendiendo a su llamamiento tres distritos socialistas (Este, Macarena y San Pablo) le prestaron sus sufragios, frente a dos (Cerro-Amate y Norte) que no lo hicieron pero donde el PP logró grandes avances (4.457 votos más en Cerro y 4.371 más en Norte).

Cuatro años después Zoido ha ganado por tercera vez, pero por una mayoría insuficiente de 12 ediles, tras perder 59.782 votos, que muy probablemente le privarán de la Alcaldía frente al pacto de la izquierda. Ha tenido suerte, ya que si la izquierda radical hubiese concurrido en candidatura única en vez de en tres listas (Participa, Ganemos y Equo), sus 45.518 votos habrían dejado al PP con once ediles (empatado con el PSOE) y a aquélla con cuatro.

A derecha e izquierda

En una corporación con dos concejales menos (31), Zoido ha perdido tres por el centro-derecha que representa Ciudadanos, en cuyos brazos y/o la abstención (ha habido 20.000 votantes menos) se han arrojado los desencantados con el PP; y otros tres por la izquierda, fruto de la devolución del voto prestado en distritos rojos cuatro años atrás. Sólo ha retenido uno de ellos, San Pablo-Santa Justa, pero con 5.888 votos menos que entonces, y ha devuelto al PSOE el distrito Este (-7.142 votos) y Macarena (-6.285).

Por ende, en los distritos tradicionalmente del PP, en que ha ganado, ha obtenido peores resultados incluso que en 2007, con la excepción de Bellavista, con 43 votos más que hace 8 años. Sus distritos le han dado menor apoyo que en su primera victoria: 12 puntos menos en Casco Antiguo; 10 menos en Los Remedios; nueve menos en Nervión; 18 puntos menos en Sur y 8 menos en Triana.

Zoido ha tenido la mayoría más absoluta y la ha dilapidado. ¿Por qué? Porque no ha respondido a las grandes expectativas que suscitó. Basta comparar el programa del PP en 2011 con la realidad para ver su enorme grado de incumplimiento.

Promesas

Prometió convertirse en el alcalde del empleo e incluso creó una Delegación de tal nombre para a continuación alegar que el Ayuntamiento carecía de competencias o presentarse como el alcalde de la menor destrucción de empleo sin importarle manipular los datos. Dijo que con Monteseirín se habían destruido 40.000 empleos (fueron 31.378) y que con él sólo 4.000, diez veces menos (pero eran 8.507).

Prometió presentar un plan municipal de empleo a la vuelta del verano de su primer curso, del que nada más se supo, y desoyó la petición de que al menos hablara con las grandes empresas para tratar de paliar la situación, pero sólo recibió a Heineken, Persán, Renault y Cobre las Cruces al final de su mandato, que cierra con 85.196 parados, tras ver que se habían reunido en San Telmo con Susana Díaz.

Prometió 4.000 viviendas para los 17.000 sevillanos demandantes, a razón de 1.000 anuales, con las que podía haber revitalizado el sector de la construcción, pero no ha hecho ninguna.

Prometió una treintena de aparcamientos y no ha hecho ninguno, salvo empecinarse en el único que no podía por vulnerar el PGOU: el de la Alameda.

Prometió acabar con los arboricidios de Monteseirín y perpetró el de Almirante Lobo, podas primaverales de naranjos aparte.

Prometió un nuevo Palacio de los Deportes en Los Bermejales, con pistas de nieve artificial incluidas, y en su lugar cedió los terrenos para una escuela privada de golf.

Prometió arreglar la cuestión de Ikea en dos meses y dos años después todavía no se había enterado de la obligación legal del Ayuntamiento de deslindar las vías pecuarias de San Nicolás Oeste: los dos meses serán seis años.

Prometió que Altadis no se llevaría un duro de Sevilla y le ha preparado un convenio a la carta para que dé un pelotazo de 35 millones de euros.

Prometió parar la torre Pelli y la defendió ante la Unesco.

Defecto Monteseirín

Fomentó la imagen de boicot permanente de la Junta a Sevilla y fracasó allí donde la Junta no pintaba nada y era su proyecto estrella, para el que bastaba una orden en el BOE y levantar una valla con que captar cien empresas que generarían 1.000 millones de euros: la Zona Franca.

Para tratar de justificarse, alimentó la leyenda de que halló una deuda oculta de 400 millones (¿?) en el Ayuntamiento, hasta los 790 millones, y de que por Eso sólo ha tenido tiempo de sanear las cuentas. La deuda del Consistorio era de 502 millones y la previsión es que quede en 500,5 millones a fin de año. La de las empresas municipales era de 143 millones y quedará en unos 54 millones. Habrá reducido unos 90, sobre todo en Tussam y Lipasam para así garantizarse la paz social en las empresas públicas.

Con 12 ediles, Zoido devuelve al PP a 2003, en la demostración de que el efecto Zoido fue realmente el defecto Monteseirín. Una vez que éste y Torrijos salieron del Ayuntamiento, Zoido no supo qué hacer con todo el poder en sus manos. Era un líder para la oposición, pero no para la gestión.