Entre dos aguas

Como el alcalde interino se quita del medio siempre que huele a chamusquina –y en esta ocasión el quemado era él- y se fue a Nápoles tan (in)oportunamente –según se mire-, se perdió el congresillo de adhesión inquebrantable de los socialistas sevillanos  a su defenestrador, Griñán. Monteseirín, al que su designación como delegado le habrá parecido como otra dosis de hiel en su cáliz de la amargura -¿se dejará ver para que todo el mundo le compadezca por los pasillos?-, se perdió el cónclave del que fue ausente protagonista, por alusiones y sin alusiones. Cuentan las gacetas que, de entre la quincena de oradores, quienes más le defendieron fueron su enemigo íntimo, José Antonio Viera, y su amigo íntimo, Fran Fernández. Un señorial detalle por parte del secretario general frente al rebelde ángel caído y pese a haberle soportado su guerra de guerrillas durante los últimos años. Y dicen las crónicas que Celis guardó un elocuente silencio. Ya ves, Alfredo, tu delfín prefirió nadar entre dos aguas en vez de significarse por ti. Antes de que cante el gallo…..

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