La Alameda de Hércules es el paseo urbano más antiguo porque el madrileño del Prado se formó extramuros de la ciudad y no intramuros como el sevillano

El Ayuntamiento de Sevilla no se ha preocupado de destacar y defender el valor histórico de la popular alameda creada oficialmente en 1574

La tesis defendida por Madrid ante la Unesco de que el eje Prado-parque del Retiro es el paseo arbolado urbano más antiguo de Europa en vez de la sevillana Alameda de Hércules, que sería su copia posterior, ha suscitado diversas reacciones contrarias entre los lectores de este blog. El argumento definitivo contra el planteamiento de la capital de España consiste en negar justamente el primitivo carácter urbano del Paseo del Prado.

El geógrafo, historiador minero e experto cartógrafo Francisco José Sánchez Díaz ha desmontado el punto básico del dosier presentado por Madrid ante la Unesco para la declaración como Patrimonio de la Humanidad del Paseo del Prado https://www.manueljesusflorencio.com/2021/07/madrid-le-quita-a-la-sevillana-alameda-de-hercules-el-titulo-de-paseo-arbolado-mas-antiguo-de-europa/ al sostener que aquél no se formó como un paseo propiamente urbano antes que la sevillana Alameda de Hércules, por la sencilla razón de que se hallaba fuera del perímetro de las murallas de la capital, es decir extramuros, y por tanto no tuvo esa condición de espacio interior de la villa y corte, al contrario que la Alameda de Hércules, que fue creada desde sus orígenes dentro del recinto amurallado de Sevilla, intramuros, y por tanto ha sido siempre un paseo arbolado urbano.

Francisco José Sánchez Díaz

Esta es, a juicio de Francisco José Sánchez Díaz, la diferencia esencial entre un espacio y otro y que permite defender el título de la Alameda como paseo arbolado más antiguo de España, Europa y del mundo, un valor histórico y patrimonial que el Ayuntamiento de Sevilla no ha defendido ni destacado hasta ahora como se merece y que debería hacer cuanto antes a la luz de la posición de Madrid y para evitar interpretaciones erróneas de la historia.

Efectivamente, si se consulta cualquier mapa histórico se comprueba que la Alameda de Hércules, creada oficialmente en 1574 para sanear un cenagoso brazo del río Guadalquivir, siempre estuvo dentro del recinto amurallado (que perduró en su práctica totalidad hasta la revolución de 1868) y por tanto nació con un carácter plenamente urbano.

El círculo verde señala la posición de la Alameda en el interior de la muralla islámica (línea marrón)

Por su parte, otra geógrafa, Dolores Brandis (Universidad Complutense de Madrid), publicó en su día un estudio titulado ‘Los tiempos y los ritmos del paisaje. Los paseos del eje Prado-Recoletos-Castellana de Madrid’ https://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-36035/2018_Art%C3%ADculo%20Er%C3%ADa%20LOLA.pdf , en el que identifica los orígenes del Paseo del Prado como una vaguada situada “en el borde oriental de la villa de Madrid”, es decir fuera del casco urbano y con una función equivalente al sevillano ejido del Prado de San Sebastián, con el que comparte la denominación de Prado: “El fuero de 1202 -afirma- describe una vaguada ocupada por eriales, baldíos y suelos de
labor de los territorios comunales de la villa”.

El primer testimonio que identifica con nombre propio el lugar lo aporta en 1548 Pedro de Medina en su obra ‘Grandezas y cosas memorables de España’, reproducido
por Madoz (1861, p. 222): “Llaman a estas alamedas el Prado de San Hierónimo, en donde de invierno al sol y de verano a gozar de la frescura, es cosa muy de
ver y de mucha recreación la multitud de gente que sale, de bizarrísimas damas, de bien dispuestos caballeros, y de muchos señores y señoras principales en coches y carrozas”.

Así, dice la historiadora, el término «prado», arraigado en el imaginario popular para identificar el sector de la vaguada frente al monasterio de San Gerónimo, alude en estos momentos no solo a la presencia de humedad en el suelo, sino también a las plantaciones de árboles que favorecen el carácter de lugar transitado. Será más tarde, en 1611, cuando el vocablo «paseo» se recoja por primera vez en el diccionario de Covarrubias (Brandis, 2010).

Atención, la identificación del lugar extramuros como paseo no se recoge hasta 1611, es decir 37 años después de la creación como tal de la Alameda de Hércules.

Y continúa Dolores Brandis: “En 1635 se diferencian en la vaguada dos tramos
en cuanto a su habilitación como lugar de paseo. Mejor acondicionado el septentrional por la función política asociada y menor el meridional donde abundan las huertas. Y estas condiciones inciden en los nombres que se les atribuye. Se denomina «Prado de San Gerónimo» el primero, mientras que el segundo, sin nombre propio, se
le identifica como «Prado desde la Puerta de Nuestra Señora de Atocha hasta San Gerónimo». A este tratamiento desigual contribuirá la decisión de fijar en 1570 la entrada oficial y representativa de la villa en la puerta ubicada al norte, en el camino de Alcalá, que motiva intervenciones para regularizar el suelo y dotarle de árboles, tal
y como acredita López de Hoyos en 1572″.

El título de este plano del hoy Paseo del Prado ya lo dice todo: Paseo de Estramuros

Este último párrafo confirma la tesis de Francisco José Sánchez Díaz de que esa primitiva plantación de árboles en el camino hacia la puerta de Alcalá se produjo extramuros de la ciudad, no en su interior.

Y añade la historiadora: “A finales del siglo (XVI) los viajeros Enrique Cock, Diego Cuelvis o Camilo Borghese elogian el Prado, aludiendo el último que «las damas, el día de fiesta, van al prado de San Jerónimo que figura entre las cosas más célebres de Madrid» (Brandis, 2011). Y no hay más alusiones. Ningún otro detalle reclama su atención, pues no veían más allá de las tapias que cerraban las huertas de las fincas de recreo instaladas en el flanco occidental de la vaguada”.

Nueva alusión, pues, al carácter todavía no urbano del futuro Paseo del Prado.

Como continuidad al plan de reformas decretado para el conjunto de Madrid en 1610 se proyectan el ensanchamiento del Prado de San Gerónimo y su prolongación hacia el norte, hasta el límite de la villa. En ambos casos hubo que expropiar parte de las fincas de recreo que interrumpían los nuevos trazados, no afectando a sus construcciones que, huyendo de la humedad del suelo, se localizaban lejos del fondo de la vaguada. El nuevo tramo adopta el nombre de Prado de los Agustinos Recoletos al discurrir por terrenos del convento fundado en 1592.

En un artículo dedicado a las murallas, cercas y puertas de Madrid https://www.unaventanadesdemadrid.com/murallas-cercas-y-puertas-de-madrid.html#cercafelipeii aparece un mapa esclarecedor en el que en diversos colores se han reproducido los trazados de los perímetros defensivos de la Villa y Corte y también puede verse, como elemento central del eje Prado-Retiro (el ahora declarado Patrimonio de la Humanidad) el Museo Nacional del Prado.

En el mapa aparecen delimitadas por colores:

-Verde: muralla árabe (siglo IX).

-Azul: muralla cristiana (siglo XII).

-Rojo: cerca del arrabal (1438).

-Violeta: cerca de Felipe II (iniciada en 1566).

-Naranja: cerca de Felipe IV (iniciada en 1625).

La cronología de las murallas y cercas de Madrid demuestra sin lugar a dudas que si el ahora denominado Paseo del Prado (en sus orígenes, plantación de árboles en una vaguada en medio de baldíos y terrenos comunales) se data en 1570, no tuvo, como sostiene el geógrafo e historiador Francisco José Sánchez Díaz, un origen urbano, ya que se hallaba aún lejos de los límites de lo que entonces (1561) constituía la capital de España, mientras que la Alameda de Hércules estuvo plenamente integrada en el interior del casco urbano de Sevilla desde su creación (1574).

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