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San Hermenegildo

Urbanismo ha enviado al Consejo de Cofradías un informe en el que evalúa en 1,62 millones de euros el coste de la rehabilitación de la antigua iglesia de San Hermenegildo, a cuya concesión aspiraba éste para convertirlo en sala multiusos. El presidente del Consejo ha reconocido que hace unos años, cuando la bonanza económica, habría podido contar con medios para restaurarla, pero que ahora, con la crisis, es imposible. Lo que no dice es que en aquel entonces y sin atender al sabio lema de Santiago Montoto (“ni fías, ni porfías, ni cuestión con cofradías”), el Parlamento de Andalucía se metió por medio y fastidió la operación. Aun teniendo metros cuadrados de sobra en el antiguo hospital de las Cinco Llagas, la Cámara autonómica deseó también la cesión de la iglesia desacralizada, su sede ‘in illo tempore’, por lo que Monteseirín optó por la solución salomónica de no dárselo ni a uno ni a otro. Mucho piar en sede parlamentaria y fuera de ella contra el centralismo sevillano, pero a la hora de la verdad el Parlamento también quería tener un escaparate en el Centro.

Desprecio

El Ayuntamiento de Camas está organizando para el próximo mes de abril una exposición sobre el tesoro del Carambolo, su rol en la historia y génesis del municipio -en cuyo término se descubrió aquél en el año 1958- y de las antiguas culturas de la comarca del Aljarafe. Por este motivo ha pedido a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y a la Corporación municipal sevillana que por lo menos les cedan alguna de las réplicas que del tesoro talló el gran orfebre Fernando Marmolejo, pero ninguno de las dos se ha dignado contestarle. El Consistorio sevillano y la Consejería se pavonean por que el Metropolitan Museum de Nueva York haya solicitado  la cesión no de la réplica de las joyas milenarias, sino del original del Carambolo, pero pasan olímpicamente cuando la solicitud de la copia proviene del pueblo al que moralmente pertenece el tesoro por haberse extraído de sus tierras. Y luego en Sevilla se escandalizan por que el Museo del Prado desoye su reivindicación sobre la Inmaculada de Los Venerables, uno de los murillos expoliados por los franceses.

Campanas

El manifiesto fundacional de Iniciativa Sevilla Abierta, titulado ‘Sevilla, algo más que tradiciones’, incluía entre las propuestas de la progresía local a las Administraciones Públicas la lucha “en particular contra la contaminación acústica generada por las campanas de la Giralda y de diversas iglesias sevillanas (que) superan con creces los límites legales…”

Uno de los promotores, que había fijado su residencia en el entorno de la catedral, coló  esta exigencia pese a que las campanas llevan tañendo desde hace casi 500 años con similar volumen de sonido, sin que en estos cinco siglos constara queja alguna por tal circunstancia y pese a que el alérgico al repiqueteo del metal podría haber fijado libremente su residencia lo más lejos posible del antiguo alminar almohade. La pretensión así hecha pública de que enmudecieran las campanas de la Giralda en vez de que quien no las soportaba se mudara de collación denotaba en el fondo la misma intransigencia en quienes tachaban de intolerantes a los guardianes de las tradiciones. En el fondo, se trata de un fenómeno  típicamente sevillano de exclusiones mutuas: el anverso y el reverso de la misma moneda.

Si la Giralda, símbolo de la ciudad por excelencia, existe tal como la conocemos es justamente por el cuerpo superior añadido en el siglo XVI por el arquitecto Hernán Ruiz como campanario para albergar las campanas, rematado por la veleta del Giraldillo, la victoria de la Fe. Y las campanas dejaron de ser exclusivamente un símbolo meramente religioso para convertirse en insólito instrumento musical el 20 de octubre de 1990, cuando el maestro valenciano Llorenc Barber organizó un concierto de tañidos, el ‘Amare Mariam’, en el que sonaron a los cuatro vientos 159 campanas de 56 campanarios y espadañas de la ciudad. Aquel día enmudecieron hasta los veladores de los bares para escuchar la sinfonía de tantos  volteos al unísono o intercalando sones distintos.

La Junta de Gobierno del Ayuntamiento aprobó el proyecto de nueva Ordenanza contra la contaminación acústica, que exime del cumplimiento de los límites de emisiones de ruido al toque de campanas de los templos, con lo cual ya nadie podrá acusar a las campanas de la Giralda de vulnerar la legalidad.

Mira que si a Zoido, además del ‘mapping’ y los copitos de nieve en la Plaza de San Francisco, se le ocurre organizar otro concierto magno, como el de hace 23 años, con todas las campanas de la ciudad para celebrarlo….

Alguien hasta puede exiliarse.

 

Zoido, sin argumentos en la Alameda

La primera gran decisión de Zoido tras asumir la Alcaldía el 11 de junio de 2011 fue la derogación del Plan Centro de restricciones al tráfico en el Casco Antiguo, que había aprobado el gobierno anterior presidido por Monteseirín. Para acallar las protestas de los partidos de la oposición y de los sectores ciudadanos contrarios a que el coche volviera a enseñorearse de las calles del Centro sin ningún control, el alcalde prometió  a finales de julio de aquel año la redacción de un nuevo Plan de Movilidad. El factor diferencial de este Plan en relación con el precedente era que debía ser fruto de un proceso participativo de todos los sevillanos, al contrario de lo que, a juicio del gobierno del PP,  había ocurrido con el anterior durante la coalición PSOE-IU en el Ayuntamiento: era consecuencia de una imposición de las fuerzas de izquierda a quienes no compartían su misma ideología.

El nuevo Consistorio gobernado por el PP pregonaba que el alcalde se había limitado a cumplir su promesa electoral de derogar el Plan Centro para, una vez retrotraídos a la situación anterior, partir de cero y tratar de lograr un consenso participativo en el diseño de las políticas de movilidad en la ciudad, de forma que nadie se sintiera excluido, como había ocurrido en la etapa de Monteseirín como alcalde.

PROMESA INCUMPLIDA

Pues bien, casi dos años después de formulada aquella promesa, tanto la oposición como colectivos ciudadanos, cansados de esperar, han empezado a demandarle a Zoido su cumplimiento,  y están dispuestos a abrir un frente de batalla contra el gobierno del PP, máxime tras la adopción de dos decisiones vinculadas entre sí: la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para la recalificación de la antigua comisaría de la Gavidia como zona comercial (actualmente, el suelo que ocupa está calificado como superficie de interés público y social o SIPS, y el edificio, protegido como un Bien de Interés Cultural) y la derogación de la prohibición de construir aparcamientos rotatorios en el Centro, con lo cual se daría cobertura legal al futurible parking subterráneo en la Alameda de Hércules. Y es que el delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, incurrió en un lapsus freudiano durante el Pleno municipal y confesó que el estacionamiento en el bulevar estaba relacionado con la recalificación de la antigua comisaría de Policía.

El Grupo Municipal Socialista ha logrado que en la Junta Municipal del distrito Casco Antiguo se apruebe la comparecencia del delegado de Seguridad y Movilidad, Demetrio Cabello, para que explique de una vez por todas sus planes de tráfico para el Centro, ya que cuando se acerca el ecuador del mandato de Zoido el único plan existente es, justamente, la ausencia de plan alguno y la mera adopción de medidas puntuales cuando llegan las fechas señaladas de Semana Santa y Navidad. O sea, lo mismo que se ha hecho durante toda la vida. En puridad, las novedades aplicadas son los dos coches ponemultas en servicio, cuando antes había uno solo, y la mayor actuación de la Policía Local y de la grúa multando y retirando vehículos para cumplir el objetivo recaudatorio de los 25 millones de euros en sanciones a final de año.

La solicitud del PSOE en la Junta de Distrito no parece que preocupe en absoluto a la mayoría gobernante, por cuanto hace casi un año se aprobó prácticamente la misma exigencia y el delegado Demetrio Cabello aún no se ha dignado comparecer para rendir cuentas sobre su política de movilidad, pese a la promesa inicial de Zoido y a sus continuas apelaciones a las “luces y taquígrafos”.

PLATAFORMA CIUDADANA

Mayores dolores de cabeza puede producirle al alcalde y su equipo la movilización acordada por las 26 asociaciones y colectivos ciudadanos que se integran en la Plataforma No Parking Alameda, cuyo pistoletazo de salida será fijado por la asamblea que ha sido convocada para el próximo miércoles, a las 7 de la tarde, en el Centro Vecinal Pumarejo.

La movilización ciudadana es la respuesta de la Plataforma a la aprobación provisional por parte del Pleno municipal, en su reunión del pasado 22 de febrero, de la modificación del Plan General que permitirá la construcción de aparcamientos rotatorios en el Centro y, por lo tanto, también en la Alameda de Hércules, el objetivo indisimulado declarado por el gobierno de Zoido para que preste servicio fundamentalmente al nuevo centro comercial que pretende implantar en la Gavidia, edificio que carece de estacionamiento propio.

El Ayuntamiento resucita un proyecto que, como ha recordado en estas páginas el arquitecto José García-Tapial, ya fue incluido en el PGOU del año 1962 (2.500 plazas distribuidas en cinco plantas) y rechazado por los ciudadanos, la mayoría de los partidos políticos y el Colegio de Arquitectos en los albores de la Transición.

MEDIO SIGLO ANTES

García-Tapial, rememorando la frontal oposición de aquel entonces, ha aseverado lo siguiente: “Hoy tenemos muchos más datos que entonces para desaconsejar este tipo de propuesta. Como la segura aparición de restos arqueológicos. O el riesgo que para el caserío próximo supondría alterar el curso fluvial subterráneo que aún subsiste. O las numerosas plazas vacantes aún en el vecino aparcamiento municipal de Mendigorría. ¿Se han estudiado todos estos aspectos? ¿Cómo se compatibilizaría, por ejemplo, el acceso de vecinos, carga y descarga, transporte público y usuarios del aparcamiento rotatorio por la angosta calle Calatrava, ya hoy congestionada?”.

Igualmente, la Plataforma ciudadana considera que la construcción de un aparcamiento subterráneo y rotatorio en la Alameda plantearía problemas geotécnicos y de destrucción del arbolado y que su posterior explotación provocaría la saturación de los accesos y limitaría el amplio uso que ahora tiene este espacio.

A su juicio, existen alternativas más coherentes, simples y austeras para favorecer la accesibilidad al Centro, como el fomento del transporte público -primando los autobuses de Tussam en vez de los coches privados-, la potenciación de los itinerarios con prioridad peatonal -manteniendo los carriles-bici- y la construcción de los inconclusos aparcamientos en el borde del Casco Histórico, a pesar de que los de carácter rotatorio existentes en el Centro registran un bajo grado de ocupación.

La Plataforma estima que, desde que derogó el Plan Centro, el gobierno local actúa de forma errática, por la falta de un modelo global, y que los cambios en la política de movilidad son contrarios a las determinaciones del PGOU vigente, a las directrices estatales y europeas y a la tendencia en las ciudades de nuestro entorno.

PLAN DE ACCIÓN

Por ello, los 26 colectivos ciudadanos plantean de entrada las siguientes actuaciones:

-Solicitud a la Junta de Andalucía de que no apruebe con carácter definitivo las modificaciones del Plan General y, por el contrario, que declare la Alameda Sitio Histórico.

-Presentación de un recurso en vía judicial contra el acuerdo del Pleno del 22 de febrero de 2013.

-Campaña informativa entre los vecinos de la ciudad sobre las alternativas al aparcamiento subterráneo y rotatorio en la Alameda.

-Reclamación de la elaboración participativa del Plan de Movilidad prometido por el alcalde.

-Acción de ocupación del espacio público y defensa de su uso peatonal.

DOCUMENTO MUNICIPAL

Paradójicamente, el gobierno de Zoido ha remitido a la Junta de Andalucía un estudio de movilidad para justificar la recalificación comercial de la antigua comisaría de la Gavidia que supone el mejor alegato contra el parking en la Alameda.

Según el Ayuntamiento, la apertura de un centro comercial en la Gavidia sólo generaría 1.605 desplazamientos más a la semana, debido al gran número de establecimientos ya existentes en la zona, desde grandes almacenes (El Corte Inglés) hasta pequeños y medianos comercios.

El Consistorio subraya la existencia de varios aparcamientos públicos en el intercambiador de transportes de la estación Plaza de Armas, los carriles-bici, los itinerarios peatonales, las paradas de autobuses en la citada plaza amén de las del Duque y Magdalena, más la del tranvía en la Plaza Nueva, para llegar a la conclusión de que la mitad de los 1.605 desplazamientos se realizarían en transporte público;  el 40%,  de forma no motorizada (a pie o en bicicleta) y sólo un 10% en automóvil privado.

Ese 10% supone, por tanto, tan sólo 160 desplazamientos en coche privado semanalmente o, lo que es lo mismo, 27 por cada día de la semana de apertura del centro comercial. Y, ¿está justificado levantar la Alameda para que albergue en sus entrañas 27 coches diarios?

En su afán por minimizar el impacto sobre el tráfico de un centro comercial en la Gavidia, el Ayuntamiento se ha quedado sin argumentos para justificar el parking rotatorio en la Alameda de Hércules.

Sevilla Global

El 18 de abril de 2012, el Ayuntamiento organizó una subasta de muebles del hotel Alfonso XIII  para que cualquier interesado, sevillano o no, pudiera tener la misma oportunidad de adquirirlos, y de paso, mediante la puja, incrementar los potenciales ingresos de la Hacienda municipal. En contraste, casi un año después y amparándose en leguleyismos de que es municipal pero como si no lo fuera, el Consistorio liquida los bienes de Sevilla Global a precio de saldo entre quienes gozan de información como para saber que se pueden llevar una lavadora casi nueva al ridículo precio de 60 euros. Dicen que gracias al ‘efecto llamada’ del boca/oreja en los límites interiores del parque empresarial Arte Sacro, tan sólo 18 proveedores del Ayuntamiento se están quedando con todo por cuatro perras. ¡ Y pensar que creíamos que estas cosas sólo ocurrían con Monteseirín! Bueno, pues éstas son las monteseirinadas de Zoido o las Zoidoirinadas. El alcalde de las luces y los taquígrafos le ha dado la vuelta al proverbio bíblico: pocos son los llamados y menos aún los elegidos.

Tics

Zoido ha aplaudido el cambalache entre el presidente de la Junta, Griñán, y el de La Caixa, Fainé, para trabajar en el diseño de una nueva propuesta conjunta que permita poner en valor las Atarazanas (sic), porque por la asfixia financiera del Gobierno andaluz éste nunca va a morder la mano de su prestamista, por más amenazas que tronara el consejero de Cultura, Luciano Alonso, tras la espantá de los catalanes. La pela siempre será la pela. Ha dicho el alcalde que el acuerdo “es el mismo al que se llegó conmigo”. Y ha subrayado que los antiguos astilleros son de la Junta. Si son de la Junta (la misma cantinela de Goro con el empleo), entonces ¿cómo Zoido llegó a acuerdo alguno con La Caixa? ¿Cómo lo calificamos, de invasión de competencias, deslealtad institucional o puro farol de cara a la galería? Y, en todo caso, el acuerdo al que dice haber llegado no fue para la puesta en valor de las Atarazanas, sino para bendecir el traslado del Caixafórum a la torre Pelli, que no es lo mismo ni por asomo. Zoido, con esta frivolité, tiene cada día más tics de Monteseirín.

91.398

El delegado de Empleo, Economía, Fiestas Mayores y Turismo  y chico para todo de Zoido, Gregorio Serrano, dice tras conocerse los 91.398 parados de Sevilla capital en febrero que la oposición no puede exigirle responsabilidades al alcalde por esta cifra que clama al cielo porque las políticas activas de empleo son “una competencia clarísima de la Junta de Andalucía”. Y si son de la Junta, ¿por qué acusa él a Torrijos de la “desastrosa gestión en materia de empleo que desarrolló durante sus años de gobierno”? ¿Cómo iba a gestionar empleo alguno si era incompetente (sin doble sentido, aunque cada uno interprete lo que quiera)? Si son de la Junta, ¿por qué él se arroga el título de delegado municipal de Empleo? ¿Puede ser delegado de unas competencias que no tiene delegadas? Y si son de la Junta, ¿por qué Zoido prometió que sería “el alcalde del empleo”? Como hizo tal promesa, que la cumpla. Y si no puede cumplirla, aparte de que los sevillanos se lo demanden en las urnas, habrá que recordarle el dicho popular: “Manolete, si no sabes torear, ¿pá qué te metes?”.

El pan nuestro de cada día

El sindicato Comisiones Obreras presentó en vísperas del Día de Andalucía un estudio sobre el balance laboral del año 2012, basado en los datos del Servicio Andaluz de Empleo (SAE) y de la Encuesta de Población Activa (EPA). Como es sabido, debido a su diferente metodología y a que el primero sólo registra los parados realmente inscritos como demandantes de trabajo y no a quienes estando en edad de trabajar no se han registrado por la falta de expectativas o han dejado de hacerlo tras haber tirado la toalla por la desesperanza, las cifras no suelen concordar: el SAE estimaba en 254.855 el número de parados en toda la provincia y la EPA, en 302.500 (sólo en Sevilla capital, 89.332). En cualquier caso, ambas cifras son de récord absolutamente negativo, hasta el punto de que el secretario general de CCOO de Sevilla, Alfonso Vidán, ha calificado 2012 como el ‘annus horribilis’ del paro.

Entre el conjunto de cifras abrumadoras que reflejan el drama de tantos miles de sevillanos afectados por la lacra del paro destacan especialmente dos:

-Prácticamente uno de cada tres desempleados (en concreto 92.632) es mayor de 45 años, y,  tal como ha expresado Vidán, si ya en los tiempos de bonanza económica era difícil hallar ocupación para este colectivo, en las actuales circunstancias tienen escasas posibilidades de trabajar y su paro se convertirá en estructural. Su único horizonte son los lunes al sol.

-El 43% de los sevillanos en paro (entre 109.587 y 130.075 según la fuente que se tome como referencia) llevan tanto tiempo en el desempleo que han agotado las prestaciones y o carecen de ingreso alguno (dependen de la caridad de familiares y amigos y/o de las organizaciones asistenciales), o sólo cuentan con los 420 euros de ayuda que ha prorrogado ‘in extremis’ el Gobierno hasta que la tasa de paro nacional no baje del 20%.

Este es, pues, el telón de fondo, una situación de auténtica emergencia social, en que se desarrollan las negociaciones entre los grupos políticos del Ayuntamiento de Sevilla para acordar un Pacto por el Empleo a cuatro meses de que se cumplan los dos años de Zoido como alcalde.

LA PROPUESTA DEL PP

El grupo municipal del PP ha llevado a la mesa tripartita una propuesta que no sólo no afronta la urgencia del gravísimo problema socioeconómico que sufre la ciudad, sino que trata de descargar en otras Administraciones Públicas, fundamentalmente la Junta de Andalucía, la responsabilidad de acabar con el paro y no ahora, mañana o dentro de unos meses, sino a varios años vista. Así, el equipo de Zoido promete la creación de 46.000 empleos siempre que se acometa la ejecución de los grandes proyectos pendientes, a los que el Ayuntamiento aportaría una financiación de 70 millones de euros.

El gobierno local sabe que en un sistema democrático y garantista de los derechos como el nuestro la ejecución de cualquier obra sólo es posible tras el cumplimiento de trámites administrativos y urbanísticos que requieren de unos plazos que no pueden saltarse a la torera (como apenas aterrizado en la Alcaldía pretendía Zoido con la segunda tienda de Ikea) y de una dotación presupuestaria inexistente en las actuales circunstancias socioeconómicas, máxime cuando el ministro de Hacienda y diputado por Sevilla, Cristóbal Montoro, acaba de anunciar que exigirá a la Junta de Andalucía más sacrificios y más recortes presupuestarios en aras del cumplimiento del déficit público.

Por tanto, el planteamiento de Zoido y de su equipo de que si la Junta construye la Ciudad de la Justicia y la red completa del Metro contribuiría a crear 46.000 empleos en Sevilla no deja de ser un brindis al sol al tiempo que una trampa política: mientras el alcalde le exige al Gobierno andaluz inversiones en infraestructuras y equipamientos, el Gobierno de la nación que es sustentado por el mismo partido de Zoido exige a la Junta de Andalucía que meta aún más las tijeras y ahorre más, que no gaste.

Por pedir la Luna de Valencia, los populares del Ayuntamiento sevillano también achacan al Ejecutivo de Rajoy la responsabilidad de reducir a casi la mitad el paro en Sevilla a medio plazo con la aprobación del polémico dragado del río, en la estimación no contrastada científicamente de que permitiría crear 20.000 puestos de trabajo. Se trata de otro proyecto ‘ad calendas graecas’, cuya materialización aún ha de superar los pertinentes trámites administrativos y la supervisión europea y sobre el que pende la amenaza de impugnación judicial por parte de ecologistas y arroceros, por su potencial impacto en Doñana y en las tablas del arroz.

EL PLAN DE CHOQUE

Frente a estas propuestas irrealizables a corto plazo por falta de presupuesto para acometerlas aunque hubiera voluntad política por parte de la Junta de Andalucía y del Gobierno de la nación, los grupos municipales de PSOE e IU tratan de, como se dice vulgarmente, bajar la pelota de las nubes de la irrealidad a que la ha lanzado el PP hasta el suelo, para tratar de pactar al menos un plan de choque que permita contratar a entre 3.600 (PSOE) y 4.000 (IU) parados, sobre todo de larga duración y que hayan perdido sus prestaciones y a los que habría que procurar  “el pan nuestro de cada día” subveniendo a sus necesidades básicas.

Los socialistas plantean esencialmente:

1) Que el Ayuntamiento financie el salario mínimo interprofesional (634 euros) durante los seis primeros meses de las personas que sean contratadas de entre parados de larga duración sin prestaciones o mayores de 35 años con más de uno en el paro.

2) Que aplique una bonificación del 95% en impuestos y tasas municipales para aquellas empresas que acrediten un aumento de plantilla durante la segunda mitad de 2013.

3) Que asuma durante medio año  los gastos de contratación de diez personas con el salario mínimo interprofesional en proyectos de innovación que se presenten en el marco de un convenio a tal efecto.

El coste de este plan para las arcas municipales sería de 10 millones de euros en subvenciones y la renuncia a ingresar 4,6 millones por las bonificaciones en impuestos y tasas.

RESPONSABILIDAD PROPIA

La ‘filosofía’ de IU es similar: dotar con 15 millones de euros un plan de choque que permita dar a entre 3.000 y 4.000 sevillanos excluidos del mercado laboral la oportunidad de hallar una ocupación, siquiera temporal, en obras menores y de embellecimiento de la ciudad, y así salvarlos de la marginación y el paro estructural.

Las propuestas de PSOE e IU centran el tiro en la responsabilidad del Ayuntamiento y de Zoido, que prometió ser “el alcalde del empleo”, en vez de lanzar balones hacia la Junta y el Gobierno. La respuesta del PP a este planteamiento ha sido la de que se trata de empleos efímeros que no solucionan el problema de fondo y que de dónde va a sacar el Ayuntamiento los 15 millones de euros que pide la oposición.

Los empleos así creados serían efímeros, obviamente -y nadie se llama a engaño al respecto-, pero al menos paliarían la situación de varios miles de familias sevillanas en riesgo de exclusión social, mientras que los 46.000 hipotéticos que promete el PP a años vista son de momento pura entelequia. Y en cuanto al dinero necesario para abordar el plan de choque, los populares incurren en una flagrante contradicción, ya que si el Consistorio no puede obtener 15 millones de euros, ¿cómo promete que librará 70 millones si la Junta y el Gobierno se pliegan a sus exigencias?

EXCEDENTES FINANCIEROS

El gobierno local dice no saber de dónde sacar 15 millones de euros, pero mantiene 20 millones de excedente de tesorería a plazo fijo y alardea de que el Ministerio de Hacienda ha estimado en 83 millones de euros el superávit obtenido por el Ayuntamiento en 2012 tras la aplicación del plan de ajuste, lo cual le permitiría pedir nuevos créditos por hasta un máximo de 30 millones de euros.

También en víspera del Día de Andalucía una señera empresa sevillana como Merkamueble presentó concurso de acreedores. Su presidente, Francisco León, explicó las razones con una frase que resume la situación en Sevilla: “Si no hay ahora ni para las necesidades primarias, ¿cómo va a haber para comprar muebles?”.

Noventa mil sevillanos en paro en la capital no tienen ni para las necesidades básicas, pero el Ayuntamiento, en vez de tratar al menos de paliar esta situación con medidas de urgencia propias, remite a lo que pudieran hacer en un futuro incierto otras Administraciones con el Metro, la Ciudad de la Justicia, el dragado del Guadalquivir…..

La respuesta de Zoido a los parados de Sevilla son castillos en el aire: ni pan para hoy ni para mañana.

La Síndone

Abro el periódico y junto a una foto de Gregorio Serrano, el multiusos, aparece el siguiente titular: ‘Sevilla lleva a Fitur una muestra sobre la Sábana Santa de Turín’. ¿No es un contrasentido que por muy interesante que sea la exposición sobre la Síndone turinesa  promocionemos algo foráneo en vez de lo sevillano? Aunque con Goro  ya no me extraño de  nada. Recordarán que en unas Jornadas económicas instó a los empresarios sevillanos a invertir en México en vez de al revés. Y mira que el delegado de Turismo podría publicitar en Fitur, por ejemplo, la exposición sobre García Ramos en el Museo de Bellas Artes o incluso ese invento pictórico-textil municipal sobre ‘Santas de Zurbarán: devoción y persuasión’, pero se presenta en la capital como el mejor embajador de Turín en vez de como delegado de Sevilla. Zoido va a tener que imitar a Bilardo, aquel entrenador argentino que tuvieron los palanganas, y a sus instrucciones al médico y los masajistas blancos, y gritarle desde la bancada municipal: “¡Gregorio, que los coloraos, no los de Turín, son los nuestros!”.

La Copa

 El debate tras la eliminación copera de los palanganas a pies de los colchoneros era dónde se va a jugar la final. El Atlético no quiere jugar en el Bernabéu; el Real, tampoco en el Calderón. Hay, pues, que buscar una sede fuera de la capital de España. Los merengues, que vienen de darse el gustazo de eliminar a domicilio a los blaugranas en este torneo, quieren rematar la faena levantando la copa (con permiso del Atleti) en el Nou Camp, pero se teme que, al igual que hizo el año pasado el Real para no ver en su campo al Barça ganar el trofeo, su eterno rival lo boicotee inventándose unas obras en los vestuarios o resembrando el césped. Conclusión: sólo quedan Valencia….. y Sevilla. Al contrario que con la Davis de tenis, donde había que pagar por albergar la final, aquí pagan un millón de euros al que organice la finalísima de la Copa del Rey. Un chollo para el sector turístico (60.000 hinchas consumiendo) y para el estadio ‘Olímpico’. Bueno, pues Zoido, que estuvo raudo para birlarle la Davis a Valencia, aún no ha reaccionado. Está en más baja forma que Messi.