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Cuarto a Espadas

Ha tardado casi el tiempo que dura un embarazo, pero al fin parece que Espadas, con la inestimable ayuda de Antonio Muñoz y del resto del equipo ya sin el abogado de Marchena a bordo, le ha cogido el tranquillo al Ayuntamiento y al palomar y ha empezado a meterle goles al también alcalde de Sevilla, el pluriempleado y confiado Zoido de los 20 concejales. Camarón que se duerme…. Espadas y sus galácticos independientes se han apuntado ante la opinión pública un doble tanto a domicilio al revelar el enchufismo en los talleres de Distrito y los 150.000 euros de sueldo que, para que el hombre llegue a final de mes en esta ciudad con más de 83.000 parados, le ha puesto Zoido al gerente de Fibes, amén de una directora de Operaciones (término éste de cuya existencia nos enteramos en la Expo, con Francisco Rueda mandando en la sombra) para que le cubra las espaldas cuando se vaya de tournée. Azorín dijo de Ignacio Agustí tras ‘Mariona Rebull’ aquello de “tenemos novelista”. Ahora, tras los dos éxitos de Espadas, bien podemos decir “habemus Oposición”.

Sillas vacías

El PSOE (A) pregona que la prueba de la superación de su crisis por la pugna entre rubalcabistas y chaconistas y la dimisión de Viera es que el Comité Director aprobó las listas electorales por aclamación, a mano alzada y sin que nadie pidiera la palabra. Claro, los ausentes no hablaron. Y es que se ha puesto sordina a la crisis de ‘la silla vacía’, protagonizada por los seguidores de Viera al modo de lo que, miren por dónde,  hicieron los franceses al no volver a ocupar sus asientos durante las negociaciones para la financiación de la PAC, ésa que trae por la calle de la amargura a nuestros agricultores y ganaderos. La mitad de los delegados sevillanos, que eran afines a Viera, no acudieron o no entraron en el Comité y dejaron sin ocupar sus puestos, para dejar patente que la guerra no ha terminado. Como ni siquiera han escenificado una paz aparente, le han dado a Susana la excusa perfecta para dejarse de integraciones y empezar a cortar cabezas a partir del día 26, si antes no le cortan la suya: quien no fue al Comité del PSOE de Sevilla perderá su silla.

El 7

El secretario de Política Institucional y Autonómica del PSOE, Antonio Hernando, ha reconocido que el partido tiene en Andalucía “un lío que es muy negativo para los socialistas”. Efectivamente, un lío que ha provocado la dimisión del secretario general de Sevilla, el portazo de la mitad de los miembros del Comité Provincial, la desautorización de la lista inicialmente aprobada para las elecciones del 25M, la intervención entre bambalinas de la recién nombrada Ejecutiva Federal de Rubalcaba desde Madrid…. Y todo este lío monumental se ha liado, valga la redundancia, porque Alfonsito Rodríguez Gómez de Celis iba en la lista de número 9  y él quería la camiseta del 7, como Raúl. Han tenido que acordar un cambio de cromos los vieristas y los susanistas para que el interventor de Rubalcaba ascienda en la lista conforme al principio de Celis: todo político sumergido en una lucha fratricida experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al del compañero (Carmen Tovar) que desaloja. Alfonsito: si después de la que has liado no sales elegido sería para matarte.

Trío

El resucitado y, casi sin solución de continuidad, él solito (Elena Valenciano dixit) dimitido al frente del PSOE de Sevilla, José Antonio Viera, ha denunciado -a buenas horas- que en el partido se estaba instalando la idea de que había tres secretarios provinciales: él mismo, el presidente de la Diputación Provincial (“invitado”, según Toscano, por Viera a presidir de forma meramente honorífica la Ejecutiva),  Fernando Rodríguez Villalobos, y la secretaria de (Des)Organización del PSOE andaluz y antigua mano derecha suya, Susana Díaz. Aunque, tal como ha subrayado Viera, el único elegido de forma democrática por la militancia en un congreso provincial era él, la constitución -por la fuerza de los hechos o  tras el escándalo de los ERE-  de este ‘ménage à trois’ político ha provocado que el partido acabe saltando  por los aires. Decía Giovanni Bocaccio en uno de sus relatos del Decamerón que en un corral puede haber numerosas gallinas, pero no más de un gallo. De lo que se infiere que en el PSOE sevillano deben leer menos a Tony Judt y más a los clásicos.

Isla Mágica bis

Debido a la rendición de Breda de Zoido, comerciantes, hoteleros y hosteleros piensan que todo el monte es orégano y que la ciudad está a su servicio. De ahí deriva la ocurrencia de la Asociación de Hoteleros  de que se dedique la Feria cada año a una ciudad  que tenga “puntos de conexión”. Según los hoteleros, a los que se les entiende todo, hay  que “conjugar” (verbo de moda que declina el alcalde hasta con la torre Pelli) los intereses de los sevillanos con una “dimensión comercial”, eufemismo que significa sus propios intereses. No hay nada más antitético: la fiesta, ocio, con el no-ocio latino, del que deriva la palabra ‘negocio’. La Feria derivó del negocio ganadero inicial al ocio, y no es cuestión de invertir ahora el sentido de 165 años de historia. Además, como su nombre indica, la Feria es de Sevilla, no de Sevilla para Madrid, Zaragoza o cualquiera otra ciudad con estación de AVE; de a ver si viniendo más gente ellos hacen más caja. Los hoteleros, en su afán de lucro, han acabado confundiendo la Feria con Isla Mágica o ‘Sevilla son sus pueblos’.

Dimisionario

Una de las leyendas negras de España, tan negra como las que levantan los guiñoles de Canal+ Francia sobre nuestros deportistas, es que aquí no dimite nadie y que ni con agua hirviendo se puede despegar a un carguillo de su sillón. La prueba de que no es más que eso, una leyenda, es Viera. O será que el resucitado y autoenterrado en sólo siete días es la excepción que confirma la regla, porque el ya ‘ex’ del PSOE local tiene un largo historial de espantadas y de tirarse al callejón. Primera dimisión, que recuerde: como delegado del Gobierno para dar el (a)salto al PSOE de Sevilla. Segunda: Viera ‘el breve’ le da con la puerta del Ayuntamiento en las narices a Monteseirín y abandona como concejal sin tiempo ni para calentar la silla. Tercera: se larga de Cartuja 93 para quedarse en el Parlamento andaluz. Cuarta: se va del PSOE de Sevilla cinco minutos antes de que lo eche Susana, sin respeto para esas canas. Ahora sólo le falta dimitir como diputado si la juez Alaya lo empura por los ERE, pero en tal hipótesis sospecho que se acabaría su carrera dimisionaria.

Perfiles

Hay que tener más moral que el Alcoyano o haberse inyectado una sobredosis en vena de lecturas de Antonio Gramsci (su frase: “contra el pesimismo de la inteligencia está el optimismo de la voluntad”) para, tras la nefasta gestión del dúo Monteseirín-Marchena y los pésimos augurios que daban todas las encuestas, haber formado un equipo pensando en que iba a ganar las elecciones municipales en Sevilla y gobernar. Así se colige del intento de justificación dado por Espadas a la dimisión de uno de sus fichajes galácticos, el abogado independiente Suárez Palomares: “Se va porque su perfil no encajaba con el PSOE en la Oposición”. O sea, que unos nacen para el ERE y otros sólo para las mieles del poder. Y que peguen carteles y se chupen las jornadas electorales como apoderados en las mesas los militantes de base. Cuando se dio la noticia del fichaje-estrella, Palomares habló de un compromiso de cuatro años con Sevilla. No ha durado ni uno. En el PSOE vuelve a haber síndrome Luis Yáñez. En política, como en la vida, hay que saber estar a las duras y a las maduras.

El portazo

Al igual que el también alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, el líder de la Oposición municipal, Juan Espadas, tiene sus semanas ‘horribilis’, y una de ellas está siendo ésta. Primero se dejó engatusar y apostó a caballo perdedor en el congreso del PSOE y luego, casi sin solución de continuidad, dimite uno de sus fichajes galácticos –el abogado Eugenio Suárez Palomares- y abandona el palomar de Plaza Nueva diciendo que falta cohesión en el partido. “El ya me había trasladado su decisión en otras ocasiones –confiesa Espadas- y ha decidido hacerlo ahora. Está en su perfecto derecho”. Pues si le había trasladado su intención de largarse desde hacía tiempo y lo ha hecho ahora y no antes ni después, el momento no ha podido ser más inoportuno, con Espadas proyectando una imagen de derrotado dentro y fuera del PSOE. Aparte de evidenciar el error estratégico en la confección de la lista electoral, plagada de independientes, este portazo demuestra que Espadas o no sabe manejar su banquillo o no sabe administrar uno de los aspectos clave en política: los tiempos.

Ojo clínico

El resucitado Viera, que fue quien lo puso de alcaldable, divulgó que su ya exprotegido Espadas le había dicho que iba a dar su voto a Rubalcaba en el congreso del PSOE. Pero en las vísperas, el portavoz municipal socialista se pasó con armas y bagaje al bando de Carmeli Chacón y se retrató como su palmero en la famosa foto de la Buhaira. Dijo Juan que dio su apoyo a la oriunda de Olula porque “conecta mejor con la imagen de renovación que debe transmitir el PSOE”. ¡Qué gran ojo clínico!, porque resultó que el partido, donde se cuecen las habas y los cargos, conectaba mejor con Rubalcaba. Y Espadas, con esos pelos, sin enterarse. Quizás porque como se rodeó de una cohorte de independientes, alguno de los cuales ya ha volado del palomar,  se trata poco con las bases y no capta, como Alfonsito R.G. Celis, por dónde sopla el viento, que no era de cambio precisamente. A Espadas se le nota demasiado que pisa poco el fango y que, contrariamente a su apellido, no se pone el cuchillo en la boca porque es un político de moqueta. De la moqueta de la Junta de Andalucía.

Vivos y coleando

Pues resultó, como en la canción de Peret, que no estaban muertos. O si lo estaban, se alzaron de sus tumbas y protagonizaron una película de terror para los ‘griñaninis’ y ‘susanistas’ del PSOE de Sevilla en el XXXVIII congreso federal del partido, convertido en un ‘remake’ de ‘La noche de los muertos vivientes’. Así los había adjetivado Villalobos, el ‘cortijero’ de la Diputación según Toscano. Lo que nunca podía imaginar el presidente por invitación del partido en Sevilla  y la cohorte de partidarios de Carmeli Chacón por decreto del ‘aparato’ y de las instituciones por ellos controladas, es que los ‘zombies’ iban a perpetrar una ‘vendetta’ bajo la bandera de un Rubalcaba al que, como los mercados la quiebra de Grecia, daban por descontado. A los chaconistas sevillanos se les aparecieron los fantasmas de Viera, Caballos, Toscano, Limones…. y hasta de Alfonsito Rodríguez Gómez de Celis. Y han acabado con los pelos de punta, sobre todo de cara al 25M. A Villalobos hay que decirle la frase atribuida al Tenorio: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”.