El comité de empresa de Mercasevilla asegura que los dos intrusos que habrían cobrado prejubilaciones sin haber trabajado allí nunca no figuraban en la lista cerrada para los dos expedientes de regulación de empleo y que, por consiguiente, como diría Felipe González, debió de haber listas paralelas: la que el comité cerró y la que pasaron (desde la Junta) al Banco para el pago de las pólizas. ¿Y quién hizo la lista paralela? ¿Ven como hay motivo para hablar de una Administración paralela en Andalucía? ¿O será que ha vuelto la ‘mano negra’? Pero esta vez para blanquear pasta, que a estas horas puede estar hasta en algún paraíso fiscal. Dicen que ya se han evaporado 282.000 euros, pero nadie se acuerda de que un conseguidor de Jaén, de Jaén tenía que ser, cobró 143.145 (y ya van 425.000) por asesorar en el expediente de regulación de empleo. ¿Asesorar? ¿Pero es que acaso la Consejería de Ídem no sabe hacer un ERE? Según la Academia, la palabra ‘conseguidor’ no está en el Diccionario. No estará en el suyo. Aquí abajo todos sabemos su significado: Mercasevilla.
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Alien en Mercasevilla
En la película ‘Alien, el octavo pasajero’, de Ridley Scott, los siete tripulantes de una nave espacial descubren con horror que llevan un intruso a bordo: un extraterrestre que se camufla en los conductos de ventilación. Mercasevilla se parece cada vez más a esta pesadilla de la ciencia-ficción, y hasta la supera, ya que en 48 horas han sido descubiertos dos alienígenas camuflados entre los prejubilados por la Junta pese a que jamás trabajaron en la compañía. El primer alienígena era un carguete del PSOE de Baeza que ya ha devuelto hasta el carnet del partido, pero no la pasta (131.550 euros), y el segundo es una fémina que por tal condición la pusieron la primera de la lista a la hora de cobrar y en cuya cuenta habrían ingresado al menos 156.749 euros. Houston, tenemos no un problema, sino dos, y a medida que se vaya escarbando en el estiércol acumulado en el Merca pueden aparecer alienígenas por todas partes. Y eso pese a que Torrijos, que estaba de político de guardia, dijo aquello de “en Mercasevilla no se mueve un papel sin que yo me entere”.
Alien en Mercasevilla
En la película ‘Alien, el octavo pasajero’, de Ridley Scott, los siete tripulantes de una nave espacial descubren con horror que llevan un intruso a bordo: un extraterrestre que se camufla en los conductos de ventilación. Mercasevilla se parece cada vez más a esta pesadilla de la ciencia-ficción, y hasta la supera, ya que en 48 horas han sido descubiertos dos alienígenas camuflados entre los prejubilados por la Junta pese a que jamás trabajaron en la compañía. El primer alienígena era un carguete del PSOE de Baeza que ya ha devuelto hasta el carnet del partido, pero no la pasta (131.550 euros), y el segundo es una fémina que por tal condición la pusieron la primera de la lista a la hora de cobrar y en cuya cuenta habrían ingresado al menos 156.749 euros. Houston, tenemos no un problema, sino dos, y a medida que se vaya escarbando en el estiércol acumulado en el Merca pueden aparecer alienígenas por todas partes. Y eso pese a que Torrijos, que estaba de político de guardia, dijo aquello de “en Mercasevilla no se mueve un papel sin que yo me entere”.
El calvo de la Navidad
Clive Arrindell fue durante años ‘el calvo de la Navidad’, el protagonista de los spots publicitarios que anunciaban el sorteo extraordinario de lotería en la tradicional fecha del 22 de diciembre. El personaje cobraba un dineral por la exclusiva de rodar única y exclusivamente ese anuncio, sólo ése, en todo el año. Al calvo lo quitaron del medio porque los publicistas llegaron a la conclusión de que la gente acababa recordándole más a él que lo que anunciaba. Contrariamente a la teoría de Marshall McLuhan, en este caso el medio no era el mensaje, sino el personaje. Lo canibalizaba hasta tal punto que él era por sí mismo la Navidad en vez de la lotería. Por ironías del destino, la fecha del 22 de diciembre de 2010 va a quedar asociada en Sevilla a otro calvo que también cobra una morterada y que lo ha fagocitado todo durante la reciente etapa de la ciudad, la era de Monteseirín como (sin) alcalde. Ese calvo, ni en sus peores pesadillas pudo imaginar que el 22 de diciembre le iba a tocar una lotería muy diferente a la de Navidad: la de Mercasevilla.
Sardinas y marisco
Como sardinas en lata. Así vamos los usuarios de Tussam en el autobús si por cualquier circunstancia no podemos subirnos a él antes de las 9 de la mañana, porque una vez rebasada la hora límite laboral-estudiantil, las frecuencias de paso se han alargado notablemente para ahorrar a costa de los sufridos pasajeros -y después piden que no se utilice el coche privado- lo que no han tenido valor de ahorrar en las nóminas infladas por encima del IPC en toda la era Monteseirín hasta desembocar en el pozo sin fondo de 130 millones de euros en pérdidas, equivalentes al coste de las setas de la Encarnación. Tras media hora o más esperando desesperadamente a la intemperie, una masa vociferante toma al asalto el atestado autobús tratando de hacerse un hueco a empellones y desafiando las leyes de la física. La bronca es monumental. El conductor se escuda en que él es un mandado y que las quejas, al (sin) alcalde. Pero las iras no se vuelven contra Monteseirín, Arizaga o Troncoso, sino ¡contra Torrijos y la mariscada! Decididamente, Antonio, creo que tienes un problema.
Torrijos agita a la tribu
La gran antropóloga norteamericana Margaret Mead contaba que en las sociedades primitivas, cuando el jefe de la tribu veía cuestionado su liderazgo, se inventaba la amenaza de un enemigo exterior para unir a todos los miembros del poblado en torno a él, que de esta manera, ante la situación de excepción creada, quedaba reafirmado como el cacique del grupo para organizar la defensa.
A este mismo primitivismo atávico ha recurrido Torrijos tras el amplio eco de la foto de su mariscada en Bruselas a un coste estimado de unos mil euros. Torrijos ha escrito ahora en su página web: “La semana pasada he denunciado en este blog la campaña de acoso y difamación emprendida contra los miembros de Izquierda Unida y contra mí mismo como su portavoz. Sin volver a entrar en detalles, se trata de erosionar planificadamente nuestra imagen y tratar de influir en los resultados electorales de mayo”.
Obsérvese cómo Torrijos presenta la supuesta campaña como dirigida contra sus correligionarios (su tribu) de IU y sólo secundariamente, contra él, para movilizar así a sus afines.
UN PRECEDENTE
El candidato de IU tiene razón en alguna de sus quejas, como la malintencionada interpretación de sus palabras sobre el solsticio de invierno y la Navidad, pero en el ‘affaire’ de la mariscada no son ‘los otros’ quienes erosionan la imagen de su coalición, sino él con su torpeza política y la foto de la ostentación en plan nuevo rico.
Torrijos sigue sin comprender que comunicamos sobre nosotros mismos no sólo con palabras, sino también con el silencio, los gestos y, en fin, con nuestras obras y hasta nuestras omisiones, conforme al clásico libro de Flora Davis ‘La comunicación no verbal’.
Bien lo comprendió antes que él y a su pesar Javier Arenas, a cuenta de otra fotografía: la del limpiabotas del Hotel Palace de Madrid arrodillado y dándole lustre a sus zapatos mientras el político del PP leía tranquilamente el periódico sin ser consciente del daño que podría causar a su imagen aquella escena y cómo iba a ser voceada, altavoceada y requetedifundida por sus adversarios ideológicos.
Todavía hoy circulan por Internet comentarios del siguiente tenor: “la foto con el betunero ha sido una de las imágenes que mejor han reflejado a Javier Arenas, un señorito andaluz al que le gusta que de rodillas le limpien los zapatos”. O: “Arenas se convirtió en un perdedor sempiterno en Andalucía el día en que se publicó aquella foto”.
VALORES
¿Qué código de valores transmite Torrijos, que quiere pasar por adalid del comunismo y de la izquierda, con la foto de la gran mariscada que tan torpemente o con total desfachatez se dejó hacer? El líder de IU planteó primero la cuestión de forma demagógica al decir que la derecha no quería que los comunistas comieran marisco, sin reparar en que no se trataba de un asequible platito de gambas, sino de pantagruélicas fuentes de todo tipo de ‘delicatessen’ marinas, el símbolo de la riqueza y de los nuevos triunfadores.
Torrijos no dijo toda la verdad cuando alegó que lo normal en una feria del marisco era ir a comer marisco, porque apenas pisó el certamen, se dedicó a hacer turismo la mayor parte del tiempo según las crónicas y se dio la gran mariscada en un restaurante del centro de Bruselas sito a 7 kilómetros. Después trató de reducir la cuestión a un asunto privado, cuando su viaje y el de sus acompañantes costó 7.064 euros a las arcas de Mercasevilla, empresa municipal sostenida por los sevillanos, que por ende repartió talones de 500 euros entre los expedicionarios como anticipos a cuenta.
El primer teniente de alcalde, que por definición es un fiscalizador del dinero público, se sentó a la misma mesa con mayoristas de Mercasevilla y, según su versión, se levantó ignorando siquiera quién y con qué dinero pagó la factura. Si, como gato panza arriba sostiene que no fue con dinero municipal y “supone” que alguien invitó, ese alguien sólo podían ser los mayoristas con sus particulares intereses, y que para colmo lo niegan y devuelven la pelota a su tejado.
CRISIS COMO TRASFONDO
El líder de IU, que colgó la foto en su blog primero que nadie para reventar una exclusiva periodística, denunció luego que en su publicación por los medios había manipulación política porque irritaban al electorado en plena crisis, cuando la imagen se tomó en un momento, 2008, en que aún no había estallado la burbuja inmobiliaria. Tal como ha recordado el PA, Torrijos también sufre desmemoria selectiva, ya que IU sostuvo en la campaña electoral de aquel año que la crisis ya había llegado a España.
Si después de todo su discurso de ‘sostenella y no enmendalla’ de que se trataba de un asunto personal, que los comunistas también pueden hartarse de marisco y que en 2008 no había crisis económica que le coartase, ¿qué sentido tiene entonces pedir ahora perdón públicamente por una foto ‘entre amigos’? Es el último de una amplia cadena de errores de los que él es único responsable, por más que agite el fantasma de las campañas judeomasónicas.
En la invocación a esos fantasmas ha encontrado un inesperado aliado en Juan Espadas. El alcaldable del PSOE ha pensado ahora que fue demasiado lejos en su condena al edil piquetero y que podría poner en peligro una futurible coalición con IU, de ahí que haya dicho sobre Torrijos que ha sido víctima de “una campaña de la derecha, a la que no hay que hacer el juego dándole vueltas a este asunto”. Si para Enrique IV París bien valía una misa, para Espadas la Alcaldía de Sevilla bien vale para justificar la gran mariscada.
El túnel
El túnel de la Avenida de las Tres Mil Palmeras según (in)Movilidad se ha retrasado tanto que, miren qué inocente casualidad, puede acabar inaugurándose justo en vísperas de las elecciones municipales según la última (im)previsión municipal. Dicen que primero dijeron que lo iban a rematar en junio de este año, pero yo oigo hablar del túnel tan inacabado como la sinfonía de Schubert desde que el (sin) alcalde se peleaba con Viera y con Carrillo, antes de acabar K.O. a manos de Griñán con un simple teletipo de Europa Press. Para justificar los retrasos del túnel estratégico desde los tiempos del Plan ídem que iba a liquidar los atascos en las Tres Mil Palmeras y aledaños, el último hombre de Filipinas del (sin), Fran Fernández, alega que los contratistas acometen las obras al ritmo que estiman oportuno y que el Consistorio apenas puede hacer nada ante ello. El mundo al revés: no es la corporación municipal la que marca los plazos y penaliza por los retrasos, sino las empresas las que imponen su calendario a la ciudad. Sevilla, sin alcalde y sin Ayuntamiento.
Tala fantasma
Si Marx -Karl, no Groucho, aunque ésto es más propio del cómico que del ideólogo- acuñó aquello de que la historia acaece primero como tragedia y se repite como farsa, la falsa factura falsa por los 3.000 árboles talados para el túnel de la Avenida de la Palmera demuestra que tras el escándalo por las facturas ídem del caso Macarena, que acabó con algún colaborador del (sin) alcalde en la cárcel, éste hay que tomárselo no como drama, sino a chacota. En La Palmera-Bueno Monreal no hay ni 3.000, ni 300, ni 30 ni creo que 3 árboles talados, por la sencilla razón de que ya se ahorraron plantar alguno en su día y porque las obras del túnel no afectaron a las aceras, habitual ubicación de los vegetales cuando los plantan. Pero como a (in)Movilidad le cabe el Titanic de los atascos, le cupo hasta que le colaran la factura de la tala fantasma. Parafraseando a Jardiel, podríamos preguntar: “pero…¿hubo alguna vez 3.000 palmeras en La Palmera?”. El delegado de (in)Movilidad es el único que cree que los reyes magos son Marchena y que hay 3.000 palmeras en La Palmera.
El ‘rey’ destronado
Monteseirín llega a la Alcaldía por un pacto entre Chaves y Rojas Marcos tras el hartazgo de Becerril para reeditar el pacto con los andalucistas. El PA lo analizó todo como si fuera una partida de ajedrez: si piden esto, contraofertamos aquello; si rechazan tal cosa, ofrecemos esta otra…..Esta sucesión de tableros políticos visualizados previamente permitió cerrar la coalición en 48 horas, una rapidez que dio pábulo a la tesis del PP de que había sido acordada antes de las elecciones y no después.
Monteseirín, una marioneta de Caballos contra Borbolla, se vio así con el bastón de mando, pero sitiado por un PA que controlaba las delegaciones clave, Urbanismo en especial para redactar el nuevo PGOU, y el 70% de las inversiones.
ESTRUCTURAS PARALELAS
Ya contamos cómo el PSOE diseñó estrategias para romper el férreo control andalucista. Una fueron las inversiones en los barrios a través de los Distritos, raíz del caso Macarena. Otra, la creación de estructuras paralelas de poder aparente, como el Plan Estratégico para contrarrestar a la Gerencia de Urbanismo y lanzar el mensaje de que el diseño de la Sevilla del futuro estaba en sus manos.
La Oficina del Plan Estratégico se constituyó en noviembre de 1999, con Alfonso Yerga como director, pero Monteseirín se desembarazó pronto de él. Yerga acabó refugiado en la Junta para dejarle vía libre al valido del alcalde, Manuel Marchena, su ‘eminencia gris’. Marchena, un oscuro y ambicioso profesor de talante chulesco, medró por los vericuetos administrativos del turismo tras escribir un libro sobre el tema, aparte de por sus vinculaciones al partido, y medrando medrando acabó relacionándose con Monteseirín a través del Patronato Provincial de Turismo, dependiente entonces de la Diputación, que aquél presidía antes de saltar al Ayuntamiento.
SIMBIOSIS
Monteseirín, psicológicamente un pusilánime, pronto estableció una relación simbiótica de dependencia con Marchena, su antítesis y a la vez alma gemela, individuo sin escrúpulos y ‘bon vivant’, capaz de cualquier cosa con tal de no volver a la tiza, pues con el magro sueldo de PNN no podía aspirar a trepar socialmente, comer en restaurantes de cinco tenedores, vestir a la última y lucir macizos relojes y gafas de marca. Al cabo de diez años se ha sabido que Monteseirín le había puesto un sueldo en Emasesa de 170.749 euros (declaración de 2009) y que ese dinero aún le parecía poco al alcalde “para lo que valía” su ‘alter ego’.
Ya refugiado en la Junta, a Yerga empezaron a llegarle noticias del Plan Estratégico. Su sucesor había pedido una Visa Oro y el alcalde quería adscribir un coche y un chófer a la Oficina del Plan. ¿Un coche? ¿Para qué? Pronto comprendió la razón: Marchena no tenía carné. Visa y coche a las primeras de cambio.
Y cuando Monteseirín, para guardar las apariencias, instó a una comida de confraternización entre Marchena como responsable del Plan Estratégico y el andalucista del PGOU, el valido no tuvo el menor empacho en decir que él tendría que comer muchos langostinos para llevarse las papas a su casa. Una declaración de intenciones que ha cumplido a rajatabla durante 11 años.
VALIDO DEL ALCALDE
En 2003, tras las elecciones en que el PSOE demolió al PA con el ‘urbanismo bajo sospecha’ pese a haber sido corresponsable como socio de gobierno, Monteseirín puso a su valido al frente de la Gerencia y lo erigió en el interlocutor ante los poderes fácticos de la ciudad, cuyos representantes no dudaron en adularlo, tratarlo como un igual (‘Manolo’ por aquí, ‘Manolo’ por allá) e invitarlo a los reservados de los mejores restaurantes. No era para menos, si desde Urbanismo había miles y miles de millones en juego con el nuevo PGOU y el alcalde no se recataba en decir que quien quisiera algo del Ayuntamiento, que hablara con Marchena en vez de seguir los cauces administrativos.
Con ese poder delegado, acentuado tras su posterior nombramiento como vicepresidente de la AIE y viéndose servilmente halagado, no es extraño que la altanería de Marchena haya crecido hasta extremos desorbitados y que se vanagloriara de utilizar la publicidad institucional para silenciar voces críticas y comprar periódicos. El valido del alcalde ha procurado tejer una red clientelar particular al presentarse como el desatascador de los problemas de los administrados que recurrían a él como atajo. De esta manera, convertía lo que era un derecho en un favor personal a él debido: un neocaciquismo.
PRINCIPIO DEL FIN
Mediante esta cadena de favores (promesa de patrocinar publicaciones del Ateneo con dinero de Emasesa) se hizo nombrar rey Melchor en la Cabalgata, un peldaño más en su escala de trepa social, pero tras su imputación en el caso Mercasevilla el Ateneo le ha retirado el nombramiento haciendo caso omiso a sus bravatas.
Marchena, que merece la presunción de inocencia pese a ser uno de los adalides del ‘urbanismo bajo sospecha’ sin pruebas, no debió verse en esta tesitura, no por estar imputado, sino porque jamás debió ser nombrado rey mago, ya que encarna lo peor de la era Monteseirín y su corrupción moral, y ninguno de los valores que ha de proyectar la Cabalgata.
Su destronamiento como rey mago puede significar el principio del fin de Marchena, por no inspirar ya temor y haber ligado su destino a un alcalde con fecha de caducidad. Más pronto que tarde, comprobará que quienes le adularon lo ignorarán o despreciarán, porque ha dejado de serles útil. Sic transit gloria mundi.
Penitencia
Mientras Mercasevilla dice tras 7 días que no le consta se pagara la mariscada con cargo a sus fondos y los mayoristas de pescado en la comilona sostienen lo contrario, Torrijos se presenta como víctima de una campaña mediática y “supone” que “pagaría algún comensal”, si bien se niega a identificarlo porque el ágape “forma parte de su vida privada”. ¿Cómo que “supone”? Un primer teniente de alcalde no debe ser tan ingenuo como para sentarse ante una mariscada de mil euros en cama redonda con empresarios con intereses en su empresa municipal, hacerse una foto en plan nuevo rico y despreocuparse de si se paga con fondos de reptiles, con factura, en dinero negro o es sospechosamente gratis. En su pecado, por torpe o cínico, lleva ahora la penitencia. Y tampoco cuela eso de que es objeto de una campaña mediática al tratarse de “una comida privada”. Comilona en el marco de un viaje oficial, ante lo cual cabe recordar el principio aplicado por un periódico americano a los políticos: “Borrachera en su casa, asunto suyo; borrachera en la calle, asunto nuestro”.