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SE-40

Al igual que en el Parlamento andaluz, la mayoría socialista en la Diputación ha tumbado una iniciativa de la Oposición en defensa del proyecto original de la SE-40 y contraria al recorte de dos de los cuatro túneles que deben salvar el Guadalquivir entre Coria y Dos Hermanas, acordado por Fomento para ahorrarse un dinero a costa, una vez más, de Sevilla. Al PSOE le parece de perlas que nos metan las tijeras porque –argumenta- la Administración “debe optimizar sus recursos”. Igual de bien lo ha acogido uno de los alcaldes afectados por la poda (aunque sarna con gusto no pica), el de Dos Hermanas. Este Toscano que aplaude que el Gobierno le deje un cuello de botella en la SE-40 que puede crear aún más embotellamientos que el puente del Centenario, es el mismo que se opuso a que se inaugurara la línea 1 del Metro hasta que no se remataran las tres últimas estaciones (Montequinto, Europa y Olivar de Quintos), sitas en su término municipal, y aunque el suburbano estuviera siete meses más parado. Supongo que a ese parón lo llamaba él “optimización de los recursos”.

DeSevilla

El Ayuntamiento, basándose en un informe “interno” sobre la situación económica (agujero de 1,5 millones de euros) y laboral (pesebre para enchufados) de la fundación DeSevilla en la era Monteseirín, ha decidido elevarlo a la Fiscalía por haber detectado indicios de hasta cinco delitos. Nada que objetar, sino todo lo contrario. Se ha comprobado que se borraron datos informáticos contables el 28 de julio a las 22 horas, en vísperas de la llegada del nuevo gerente. Muy grave tendría que ser el asunto como para que alguien dependiente del Ayuntamiento estuviese trabajando a tales horas en pleno período estival. Me llama la atención que tratándose de un informe “interno” sobre una fundación municipal aparezca en las referencias que lo ha elaborado una consultora privada y externa como Garrigues, no barata precisamente, ignorándose (al menos yo, por torpe), cuándo se sacó el contrato a concurso público y a qué precio pese a contar el Consistorio con sus propios Servicios Jurídicos y Financieros. ¿No decía Zoido que éste iba a ser el gobierno de los funcionarios?

 

 

 

Listillo

Cuando estalló la polémica sobre Ikea y Max Vílchez pretendió darle lecciones de Urbanismo a Espadas diciendo que el tema lo despachaba él con una mera modificación puntual del PGOU, el portavoz municipal del PSOE le reconvino con argumentos de autoridad y justificó sus conocimientos de los procedimientos administrativos por su condición de exconsejero de la Junta. Ahora, Espadas recoge firmas entre los vecinos de Pino Montano para que insten a Zoido a que concierte cita con la consejera de Obras Públicas y le pida que las obras del Metro empiecen ya y por ese barrio. ¿Y por qué tiene que mover ficha el alcalde si la competencia sobre el Metropolitano es de la Junta? Espadas no puede ignorar con el Metro los procedimientos sobre los que alardeaba con Ikea, pero, listillo él, se hace el tonto (útil) para que a ojos de los sevillanos parezca que la culpa de que no se reanude el Metro es de Zoido y no de Griñán o la Villalón. Espadas, como Monteseirín, se pliega a su partido y a la Junta. Sigue pensando en clave de consejero antes que como concejal de Sevilla.

 

 

Axioma

El Diccionario de la Academia define ‘axioma’ como “cada uno de los principios fundamentales e indemostrables sobre los que se construye una teoría”.  Uno de los principios fundamentales del movimiento socialista es que el PP nunca puede lograr la victoria en Sevilla. Alfonso Guerra lo repitió en su conferencia en el Foro Antares ante un auditorio repleto de viejas glorias del partido (Del Valle, Caballos, Montaner, García Garrido…), casi tan viejos como él: “Es difícil concebir que el PP gane en Sevilla al PSOE”. Este mantra socialista es parangonable a ese otro económico según el cual la vivienda nunca bajaba de precio. Estos mitos han saltado hechos añicos, como demuestran el estallido de la burbuja inmobiliaria por una parte y los veinte concejales de Zoido en Sevilla tras una barrida histórica al PSOE por otra. El problema de Alfonso Guerra es, como el de aquellos soldados japoneses de la II Guerra Mundial perdidos durante 40 años en la jungla, que no se ha enterado de que los tiempos están cambiando y de que en política tampoco hay ya verdades inmutables.

 

Sevilla pura

Los comerciantes del mercado de Triana, al que tan asiduo era Zoido cuando iba repartiendo abrazos por las calles como líder de la Oposición, han optado ahora por enviarle un vídeo con el título ‘Zoido, no nos falles. Confiamos en tus promesas”, para recordarle cuanto les dijo ‘in illo tempore’ sobre las goteras, los charcos, la falta de aparcamientos y demás problemas y carencias de la plaza de abastos. Lo más demoledor, con serlo, no es el vídeo –visible en Vimeo-, sino la frase del presidente de los placeros sobre el alcalde: “Desde que gobierna ya no viene por aquí”. Súper Zoido, que en la misma noche de su clamorosa victoria prometió no ser un regidor de despachos y seguir tomándole el pulso a la ciudad en la calle, está perdiendo el contacto con la realidad y olvidándose de las bases y descontentos que le auparon al poder. Esto no es Triana pura, es Sevilla pura. Z está tan ocupado en la alta política como parlamentario y presidente de la FEMP que no tiene tiempo para el arrabal. Peligrosamente está evolucionando de la micropolítica a la macropolítica.

 

Vidas rotas

Yo, aún estudiante de Periodismo a distancia, estaba alojado en la misma pensión a la que él, dependiente de un comercio del Centro, y su novia, sobrina lejana de las patronas, iban a comer, como tantos otros de su gremio, por turnos. Un día, los comensales de aquella España de finales de los 70 supimos que, en busca de mejores condiciones de vida, había decidido ingresar en la Policía. Nunca más lo volví a ver, hasta que años después su foto en primer plano me golpeó brutalmente desde la primera noticia del Telediario. Había sido asesinado por ETA en el País Vasco y aquella novia, ya su viuda, aparecía en las imágenes enlutada y derrumbada sobre el féretro que lo traía de vuelta a Sevilla. Más de 30 años después, al anunciar ETA su renuncia a la lucha armada, lo primero que me vino a la mente fue el rostro de aquel policía de Olivares, antiguo dependiente de comercio que, buscando un futuro mejor, halló la muerte y dejó tras de sí las vidas rotas para siempre de sus familiares. Hoy sabemos que su sacrificio, como el de tantos andaluces como él, no fue en vano.

 

Biacs-2

En una página laboralista leo esto sobre la sucesión de empresa: “Nos encontramos a menudo que cuando una empresa entra en crisis irreversible, en ocasiones pretende ‘desaparecer’ y se constituye una nueva forma societaria con la injusta finalidad de evitar responsabilidades de cara a los trabajadores”. Sustituyan “trabajadores” por “proveedores” y parece mismamente que el texto lo redactaron pensando en la Biacs. Sí, porque la Biacs, que debe más de 500.000 euros a sus proveedores, pretende sucederse a sí misma en forma de consorcio con más dinero público aún pero sin asumir deuda alguna de la actual etapa, como si fuera a nacer exnovo mañana por la mañana. ¿Se hará cómplice el Ayuntamiento de la jugada, por más que Zoido diga eso de que hay que pagar puntualmente las facturas a las pymes y autónomos, mientras le mete las tijeras a tantos proyectos culturales? ¿Habrá dinero para la Biacs cuando se le monta un cirio a la Junta por 700.000 euros para la Davis? Pase lo que pase, seguro que alguien seguirá siendo tan incombustible como siempre: Juana de Aizpuru.

Dodotis

Los turistas japoneses caminaban confiadamente por la Avenida de la Constitución al tiempo que apuntaban sus cámaras fotográficas hacia lo alto, a la Giralda y los arbotantes de la Catedral; por eso no repararon en que se iban metiendo de lleno en una extensa ristra de cagajones frescos, con las consecuencias imaginables. ¿Qué imagen de Sevilla pregonaron luego en Japón? En todas las ciudades turísticas que conozco –y son algunas- los coches de caballos circulan con pañales, vulgo ‘dodotis’, y las calles no están alfombradas de excrementos secos de equinos ni emanan insoportables efluvios. El nuevo Ayuntamiento, con un criterio que responde al sentido común del que carecen algunos, ha anunciado que impondrá pañales a los équidos. Los cocheros, que llevan veinte años boicoteando la medida en plan vasco (“se acata, pero no se cumple”), vuelven a oponerse con argumentos tan peregrinos como el de que el problema lo causan las yeguas por excretar como excretan. Pues entonces la solución es muy sencilla: que los coches sean, como su nombre indica, de caballos.

 

 

 

Lo que no hizo

El cabeza de lista a perpetuidad del PSOE en Sevilla, Alfonso Guerra, alardea de que fue él quien trajo el AVE a Sevilla contra la opinión de políticos del PP, que supuestamente lo habrían acusado de llevar la alta velocidad hacia Africa en vez de hacia Europa. En ese saco ha metido a “un tal Javier” ahora más conocido que antes (alusión a Arenas) y que cuando se ven en el tren le dice que es magnífico (el AVE, no él). Guerra, en un ejercicio de memoria selectiva, se atribuye lo que se hizo por Sevilla, pero calla lo que no se hizo. Por ejemplo, que se boicoteó un tren-bala que un grupo japonés quería construir entre Sevilla y la Costa del Sol, quizás porque podía ser más veloz que el nuestro. O que, alegando que era un espectáculo para señoritos, se cargó un teatro para la ópera diseñado por Eleuterio Población y cuyas escalinatas besaban el Guadalquivir. Luego, contra el reloj, hubo que recrecer el Maestranza en forma de ‘olla exprés’. Por cierto, el teatro de la ópera vetado por Guerra se iba a alzar donde ahora la torre Pelli. Ironías de la historia.

 

 

 

Coto privado

Un lector denunciaba que  se le ocurrió subir a la Plaza Mayor (pero, ¿estamos en Madrid o Salamanca o en Sevilla?) de las ‘setas’ y que tres guardas de seguridad le prohibieron el paso porque aquello estaba acotado para un acto privado de la Cruzcampo. Y se preguntaba: “¿De carácter privado en una obra que más que duplicó su presupuesto inicial y que se ha financiado con dinero público?”. Pues, sí, enojado –con razón- lector. Acto privado y en una plaza particular, pues si usted y ‘cienes’ y ‘cienes’ de miles de sevillanos aún no se han enterado, el dúo viajero Monteseirín&Marchena no sólo financió con dinero nuestro la obra en beneficio de Sacyr, sino que además le ha permitido convertirla en el equivalente al patio de su casa por los próximos 40 años. Y no únicamente  ese remedo madrileño de Plaza Mayor, sino todo lo que de forma cursi llaman ahora el ‘espacio Encarnación’. Decían con su habitual  demagogia que iban a democratizar (¿?) las vistas de los tejados y ocultaban que era a costa de crear un coto privado en el corazón de Sevilla.