Dice ahora que «se encontró» el acuerdo con La Caixa cuando antes alardeó de haberlo «rescatado»
Afirma que el acuerdo era sólo «en aquel momento», cuando quiso ejecutarlo «cuanto antes» porque no había «ningún problema»
Asegura que La Caixa sólo pone 10 millones, cuando en la nota oficial de la Junta la cifra era de «hasta 12,8 millones»
Asevera que no se pueden cumplir las exigencias de Adepa, cuando se reconoció públicamente que el acuerdo recogía las sugerencias de los conservacionistas
Si el dinero pactado con La Caixa es insuficiente, el error de cálculo es de la consejera, la cual no debe seguir en el cargo
El pasado 6 de septiembre (2020), la consejera de Cultura y Patrimonio de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo, sorprendió a propios y extraños al decir en el curso de una entrevista concedida a la agencia Europa Press que la restauración de las Atarazanas de Sevilla no se puede realizar exclusivamente “con los 10 millones de euros previstos por La Caixa si se quiere cumplir todos los parámetros de conservación de Adepa”.
Patricia del Pozo añadió: “Se pusieron de acuerdo en un determinado proyecto que cumplía las exigencias de conservación de Adepa, un proyecto que hubo que reestructurar por completo, en el que La Caixa y la Junta estuvieron de acuerdo en aquel momento. Pero es un proyecto complicado; han pasado ya muchos años y económicamente no se puede llevar a cabo exclusivamente con los 10 millones de euros que tenía La Caixa previstos, es imposible si queremos cumplir todos los parámetros de conservación de Adepa (….). Estamos haciendo todo lo que se puede para cumplir con todos y sabiendo ya que el presupuesto inicial es inviable…”.

Recordemos que el 29 de diciembre de 2017, cuando todavía el PSOE gobernaba (Susana Díaz) en la Junta de Andalucía, la Consejería de Cultura, la Fundación La Caixa y la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa) firmaron un acuerdo con el fin de fijar los términos para una nueva redacción del proyecto básico para el centro cultural en las Reales Atarazanas. A cambio, Adepa se comprometió a desistir del procedimiento seguido en el Juzgado de lo Contencioso Administrativo Nº 9.
Y atención a partir de ahora a la cronología.
–El 22 de enero de 2019 tomó posesión como consejera de Cultura del denominado Gobierno del cambio (PP-Ciudadanos, con el apoyo parlamentario de Vox) Patricia del Pozo, la cual destacó que “la cultura y el patrimonio son uno de los principales pilares del desarrollo económico y de empleo de Andalucía, y como tal vamos a trabajarlo, para hacer de esa belleza que tenemos uno de los principales motores de nuestra tierra y que los andaluces puedan disfrutar de este patrimonio tan bello”.
–El 27 de marzo de 2019, al margen de Adepa y según el portal oficial de Noticias de la Junta de Andalucía la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y la Fundación Bancaria La Caixa firmaron “el acuerdo definitivo para el inicio de los trabajos de rehabilitación de las Reales Atarazanas de Sevilla con el fin de destinar a centro cultural los antiguos astilleros de l ciudad. El proyecto básico de reforma del histórico inmueble -se decía- se presentará en breve ante el Ayuntamiento de Sevilla para la obtención de la licencia municipal de obras”.
La nota de prensa/noticia de la Junta de Andalucía continuaba en los siguientes términos: “En dicho convenio, la Fundación reitera su compromiso de invertir hasta 12,8 millones de euros en la reforma de las Atarazanas, proyecto diseñado por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra que recoge los requerimientos de la Junta de Andalucía a partir de las sugerencias sobre la conservación y el uso del inmueble realizadas por la Asociación para la Defensa del Patrimonio Historico de Andalucía (Adepa).
La consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, se ha congratulado por el acuerdo con la Fundación La Caixa, institución que destinará un total de 60 millones de euros en 2019 al desarrollo de programas y actividades de Obra Social en Andalucía. “Al fin hemos logrado desbloquear un proyecto de enorme importancia para Sevilla y Andalucía”, ha señalado Del Pozo, quien ha vaticinado que la apertura del nuevo centro cultural coincidirá con la conmemoración del V Centenario de la Primera Circunnavegación de la Tierra.

Según las previsiones, los trabajos de rehabilitación de las Reales Atarazanas de Sevilla podrían dar comienzo en los próximos meses y durarán aproximadamente dos años, por lo que su finalización estaría prevista hacia 2021. “El nuevo centro cultural es un ejemplo más del éxito de la colaboración público-privada por la que apostamos desde la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico”, ha señalado la consejera, quien ha firmado el acuerdo con el director corporativo de territorio y centros de la Fundación, Rafael Chueca.
El proyecto de ejecución y obras diseñado por Vázquez Consuegra para la rehabilitación de las Atarazanas como centro cultural contempla, entre otras actuaciones, la excavación de los niveles 6 y 7 hasta su cota original del siglo XIII y de la muralla almohade que se encuentran al fondo del recinto, que será iluminada y abierta a las visitas del público. En cuanto a la fachada de la calle Dos de Mayo, se acristalarán las actuales para vanos, aunque sólo dos permitirán el acceso”.
–El 12 de julio de 2019, la agencia Europa Press recogió unas declaraciones de Patricia del Pozo en las que ésta explicó que al llegar a Cultura “rescató” el proyecto surgido en diciembre de 2018 del “consenso” de todas las partes -Junta, la Caixa y Adepa- e “infinitamente” mejor que el inicial. Añadió que se puso en contacto con la entidad financiera para “terminar de firmar los últimos convenios y llevar a cabo el proyecto, que supera los 10 millones de euros”.
“Es un proyecto maravilloso -afirmó-que me gustaría que viese la luz antes de la celebración del V Centenario de la Primera Circunnavegación de la Tierra”. Según la consejera, el retraso se ha debido a que “fruto del consenso se requería una intervención arqueológica previa que -destacó-es muy importante para solicitar la licencia y faltaba terminar todos los detalles de esta primera intervención”.

Y prosiguió Patricia del Pozo en estos términos: “Tenemos el proyecto, el dinero y muchas ganas de empezar los trabajos de este proyecto precioso de consenso así que el tiempo que se tarde en perfilar esta intervención”. Por último, la consejera de Cultura subrayó que le encantaría que antes de acabar julio (de 2019) estuviera hecha la solicitud de la licencia para “empezar los trabajos cuanto antes”, porque “no hay ningún problema”.
CONCLUSIONES
La secuencia cronológica de nota de prensa y declaraciones nos permite comprobar las contradicciones y cambios de versión -por no emplear otra palabra mucho más rotunda- de la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía en el tema de las Atarazanas:
1.-Ahora dice que está trabajando muchísimo para cumplir el acuerdo firmado entre la Junta, la Caixa y Adepa “con el que yo me encontré”. Trata de desvincularse del mismo y de eludir cualquier responsabilidad al respecto. Sin embargo, en los meses siguientes a su toma de posesión y a la firma del acuerdo de financiación con La Caixa se expresó en términos como “al fin hemos logrado desbloquear un proyecto de enorme importancia” y que fue ella la que al llegar a la Consejería “rescató” el proyecto surgido “en diciembre de 2018 e infinitamente mejor que el inicial”.
2.-Ahora dice que el acuerdo era sólo “en aquel momento” pero que es complicado y han pasado ya muchos años. Sin embargo, en julio del año pasado afirmó que el proyecto surgido en diciembre de 2018 (¿hace de eso muchos años?) del “consenso” de todas las partes era “maravilloso”, que quería empezarlo “cuanto antes” porque “no había ningún problema”.

3.-Ahora dice que el proyecto no se puede llevar a cabo “exclusivamente con los 10 millones de euros de inversión de La Caixa”. Pero es que no son 10 millones. Si se repasa la nota de la Junta de Andalucía del 27 de marzo de 2019, en la misma se afirma que la Fundación La Caixa “reiteró su compromiso de invertir hasta 12,8 millones de euros en la reforma definitiva de las Atarazanas”.
Son, pues, casi 3 millones de euros más de la cifra que dice ahora la consejera. Ese dinero vale mucho más que antes en un contexto de depresión económica por el coronavirus (el IPC es negativo desde que empezó la pandemia en marzo y el acumulado anual hasta agosto ha sido del -0,52%), en el que las empresas constructoras perdieron 345 millones de euros por cada día que estuvo parado el sector por el confinamiento. Sólo en el primer semestre de este 2020 el impacto negativo en las cuentas de la empresa Acciona fue de 468 millones de euros; el beneficio de ACS cayó en un 30,9%; el de Ferrovial, en un 41,1%, y el de Sacyr, en un 12,9%. Por tanto, las grandes compañías constructoras estarían dispuestas a ajustar sus ofertas al máximo con tal de hacerse con un contrato como el de las Atarazanas.
4.- Ahora dice la consejera que con los 10 millones de euros (la Junta contó en su día que eran 12,8 millones) previstos por La Caixa no se pueden cumplir todos los parámetros de conservación de Adepa. Sin embargo, cuando el 27 de marzo del año pasado firmó el acuerdo financiero con la entidad catalana, en la nota oficial se especificó que el proyecto diseñado por el arquitecto Vázquez Consuegra recogía las sugerencias sobre la conservación y el uso del inmueble realizadas por Adepa y contemplaba, entre otras actuaciones (demandadas por la entidad conservacionista), la excavación de los niveles 6 y 7 hasta su cota original del siglo XIII y de la muralla almohade.
Y ¿cómo hace poco más de un año (julio de 2019) decía Patricia del Pozo que “tenemos el proyecto, el dinero y muchas ganas de empezar los trabajos cuanto antes porque no hay ningún problema” y ahora se descuelga con la afirmación de que no se puede ejecutar por la falta de suficiente dinero?
La secuencia cronológica de declaraciones de Patricia del Pozo demuestra cómo se ha ido negando a sí misma sobre el proyecto de las Atarazanas, del que dice -ahora- “haberse encontrado” (también lo de que “me he encontrado con una situación muy complicada”), como si no fuera con ella la historia, cuando hasta hace unos meses alardeaba de haber sido ella quien lo había “rescatado” y la que se puso en contacto con La Caixa para “terminar de firmar los últimos convenios” con dicha dotación financiera.
Por tanto, si ahora resulta que el dinero pactado con La Caixa es insuficiente, el error de cálculo (“me congratulo -afirmó- por el acuerdo con la Fundación La Caixa”) es exclusivamente suyo, por haber firmado el convenio en tales términos.
Se trata, pues, de un error que no debe pagar Sevilla y que en política debería tener una clara consecuencia: la dimisión (o destitución por el presidente de la Junta, Juanma Moreno) de la consejera de Cultura, por no haber sabido defender los intereses de la ciudad y de Andalucía y haberse conformado frente a La Caixa con menos dinero del necesario para la restauración de Las Atarazanas.


















en el plazo límite de noviembre de 2009, por lo cual puede imponerle una sanción de 6.000 euros si califica la infracción como muy grave. Además de a la Junta, está incoando expedientes sancionadores a propietarios de otros edificios sin ITE, a los que estaría proponiendo multas de unos 4.500 euros. Paradójicamente, hay edificios municipales cuya ficha en Urbanismo figura en blanco como muestra de que no han sido sometidos o no han superado la inspección técnica.
propia Ordenanza: la sede del Consistorio en la Plaza Nueva, el edificio municipal de la calle Pajaritos, la sede del Distrito de Triana, el antiguo mercado de la Puerta de la Carne, el teatro Lope de Vega, el mercado del Arenal, la sede del Servicio de Estadística (calle El Jobo) y la estación de autobuses del Prado de San Sebastián.
La ficha del mercado del Arenal demuestra que todos los edificios de Sevilla sin excepción, aunque sean de titularidad pública, deben pasar y superar la ITE, pero no aclara la sanción que Urbanismo habría debido imponer al gobierno municipal por estos cuatro años de demora, en línea que la que podría aplicar a la Junta de Andalucía por su dejación en las Atarazanas y a todos los sevillanos a los que se ha expedientado por no cumplimentar este trámite.
empresa privada pese a que no ha pasado la Inspección Técnica. Igualmente, el Consistorio ha alegado el mal estado de la estación de autobuses del Prado de San Sebastián en su conflicto con la Junta por cambiarla de uso, pero tampoco consta que pasara la ITE, cuya consecuencia debería ser la reparación inmediata de los desperfectos detectados. En ninguno de los siete casos en que la ficha aparece en blanco como no realizada la inspección pese a los años transcurridos desde la fecha límite consta la incoación de expedientes sancionadores.
El alcalde se lamentó, no obstante, de que mientras el Ayuntamiento de Málaga ha sabido invertir en tiempos de bonanza económica, “nosotros estamos pagando aún proyectos de esa época, como las Setas o Fibes, que no se pueden destinar a uso museístico”. Zoido no desaprovechó la ocasión para culpar de nuevo a la Junta, de la que dijo “está aportando poco en Sevilla y mucho en Málaga”, y le pidió que desbloquee la construcción de un museo en las Atarazanas.
Cuando Zoido hizo este anuncio, las Setas de la Encarnación llevaban casi cinco años en obras, hasta el punto de que Monteseirín las inauguró ya casi acabadas el 27 de marzo de 2011 por aquello de que eran el icono de su último mandato, y el actual alcalde era consciente de las modificaciones presupuestarias que habían tenido que aprobarse en los Plenos municipales para rematarlas y que dispararon su coste a más de 100 millones de euros. Lo mismo cabe decir sobre las obras de Fibes. Por tanto, el alcalde no puede ahora llamarse a engaño sobre su promesa electoral de convertir el mercado de la Puerta de la Carne en el equivalente a un Pompidou, cuanto más de que albergara una sede del museo parisino. Esto denota una vez más la escasa seriedad de Zoido, por hacer promesas infundadas económicamente y por incumplir al menos el 70% del programa con que concurrió a las elecciones.
Y, sin embargo, ¿qué ha hecho el alcalde? Pues traicionar su programa electoral y en vez de invertir fondos municipales en la restauración, obrar al revés: privatizar el antiguo mercado de la Puerta de la Carne al sacarlo a concesión -tan sólo dos semanas antes de que Málaga anunciara el fichaje del Pompidou- para su reconversión en otro mercado gourmet y reservándose para usos culturales municipales tan sólo 200 m2 del espacio y únicamente durante 73 días del año. A eso ha quedado reducida la promesa de Zoido de un Pompidou sevillano, sin que haya influido nadie (¿o también va a echarle la culpa a la Junta de Andalucía?) en su decisión: ha preferido destinar el antiguo mercado a gastronomía para ricos en vez de al arte contemporáneo.
¿Y cuánto le cuesta traerse el Pompidou al Ayuntamiento de la Costa del Sol? Pues un millón de euros al año por un periodo de cinco, en concepto de canon, alquiler o como queramos llamarlo. Un millón de euros en una operación de esta envergadura, con los réditos que puede reportar a la ciudad al potenciar su ya amplia oferta museística (el Picasso y el Thyssen, entre otros), no es tan gravoso. Equivale al coste del alumbrado de Navidad de Sevilla más el de instalar en el Parque de los Príncipes la cubierta de la Copa Davis. Pero, claro, cada ciudad demuestra con sus obras y proyectos cuál es su modelo urbano y cuáles sus prioridades.
Contrastan las palabras de Zoido con las de Francisco de la Torre tras conocer las declaraciones de aquél: “Yo siempre me alegraré de cualquier avance en Granada, Sevilla o Córdoba, por decir alguna ciudad andaluza”. Antes eran los políticos sevillanos los que se mostraban con altura de miras hacia Málaga frente al victimismo de los malagueños y ahora empieza a ser al revés, lo cual no deja de ser significativo a la vez que preocupante.
El Ayuntamiento de Madrid ha cedido por 75 años un espacio de 3.600 m2, y la Fundación del gran arquitecto argentino Emilio Ambasz (paisano de César Pelli, autor del rascacielos de la isla de la Cartuja pero en las antípodas en su concepción de la arquitectura) se hará cargo íntegramente del diseño y construcción del futuro museo (cinco plantas, con la fachada y el techo totalmente recubiertos de jardines por este pionero de la denominada ‘arquitectura verde’, que ha declarado que el edificio debe ser fácilmente recordado por un niño) y de su funcionamiento durante los próximos tres cuartos de siglo.
verde en la sevillana finca de ‘La Roda’, sita entre los términos municipales de Guillena, El Ronquillo y Burguillos, y con unas espectaculares vistas sobre el pantano de La Minilla y Sierra Morena. Por esta pequeña maravilla, con la que el arquitecto dijo que quería recuperar el sentido primitivo de la arquitectura, Ambasz obtuvo el ‘Progressive Architecture Award’ en el año 1980. Su proyecto formó parte de una exposición organizada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) y ha sido incluido en numerosos libros sobre la arquitectura contemporánea.
Ambasz pensó además en máquinas productoras de niebla que, de paso, habrían generado sombra para defenderse del tórrido calor sevillano en el estío, reducido la temperatura en otros seis-ocho grados, ofrecido sensación de frescor sin llegar a la humedad y creado un arco iris permanente sobre la futura Expo-92, que habría quedado así envuelta en una especie de halo mágico. El sistema de transporte entre la ciudad y las lagunas de la isla de la Cartuja y sus pabellones habría sido cubierto por ferries, para evitar el uso del automóvil. Conforme a su lema de “para poder diseñar 1992, primero debemos concebir 1993”, Emilio Ambasz ideó su proyecto tras comprobar que Sevilla tenía algunos jardines históricos pero que le faltaba un gran parque suburbano (en ese lema está el germen de lo que hoy es el parque del Alamillo, del que este año se conmemorará el XX aniversario), por lo que pensó en que una vez clausurada la Muestra Universal quedara como herencia un gran parque acuático suburbano rodeado de jardines casi selváticos.
de lo imaginado por el arquitecto argentino, como puede apreciarse con tan sólo una visita aún hoy a la isla de la Cartuja. Prácticamente, la única concesión que se le hizo fue la de excavar un solo lago interior, el de España (en torno al cual se construyeron los pabellones nacional y autonómicos y que luego, reducido más todavía, ha seguido articulando el parque temático Isla Mágica), y el agua micronizada (el famoso microclima de la Expo), mediante la instalación de microaspersores para rebajar la temperatura en el verano sevillano y que hoy utilizan numerosos bares y restaurantes de la ciudad en sus veladores y terrazas.
Por ironías del destino, el MAADU en la ‘milla de oro’ de la cultura madrileña se situará enfrente del Caixafórum que La Caixa instaló en la capital del Reino rehabilitando para ello la antigua central eléctrica de Mediodía y encargando el trabajo a los prestigiosos arquitectos suizos Herzog & De Meuron, autores, entre otros, del conocido estadio ‘El nido del pájaro’ en los Juegos Olímpicos de Pekín y distinguidos con el premio Pritzker, considerado el equivalente al Nobel de la arquitectura.
Zoido dice que no permitirá que las Atarazanas se hundan, por lo que mantiene una negociación con el presidente de la Junta y su consejero de Cultura para buscarle una solución a los astilleros medievales. Hay que ver cómo ha cambiado la percepción del alcalde, que antes de su escena del sofá en San Telmo con Griñán para el pasteleo por Andalucía sostenía que el monumento era de competencia exclusiva de la Junta, no del Ayuntamiento, y que “habían firmado un contrato que ahora se les ha caído y no saben cómo sustituirlo”, en alusión a la ‘espantá’ de La Caixa, que él mismo bendijo con aquella foto equivocada en plan baloncesto cuando lo que se iba a celebrar en Sevilla era el mundial de balonmano y no el de la canasta. A mí me parece bien que Zoido quiera ahora, en su luna de miel con Griñán, hacer de cirineo de la Junta para sobrellevarle el peso de las Atarazanas sin el Caixafórum, pero si es por la solidez del monumento, no debe tener miedo: los viejos astilleros llevan 800 años aguantando toda clase de gobernantes y políticos que aún no han podido hundirlos.
Cuando gran parte de Italia estaba integrada en el imperio austro-húngaro, la censura austriaca era tan estricta que rechazó una ópera de Verdi, temerosa de que los italianos convirtieran cualquier pieza en otro himno contra los ocupantes extranjeros, como habían hecho con el coro de esclavos, ‘Va pensiero’, de ‘Nabucco’. Furioso, Verdi fue a exigir explicaciones. Los censores se justificaron diciendo que lo que en realidad rechazaban era el libreto, pero no su música, que el compositor podría adaptar sin problemas a otro texto. El genio se indignó más aún al comprobar que los cuadriculados represores no comprendían que música y libreto eran todo uno y que otro texto le inspiraría una música diferente. A Luciano Alonso le ha pasado con La Caixa lo mismo que a Verdi con los austriacos: los banqueros catalanes le han regalado el diseño de Vázquez Consuegra para otro proyecto en las Atarazanas sin reparar en que, como les ha respondido el consejero, si era para el Caixafórum no vale para algo distinto, aunque a La Caixa no le importe irse con su música a otra parte.