“Yo nunca he ido con nocturnidad y alevosía o provocando deslealtades. ¿En qué estamos pensando, en el día 25 o en el 26? Entiendo desde el punto de vista personal que haya gente que en algún momento tenga que anteponer el interés de su familia al interés del partido y a su propia dignidad. Si vamos a seguir pidiendo a la gente el pedigrí de su grado de lealtad según se haya acompañado o no, según hayan cambiado las condiciones personales o económicas de alguno, esta organización, si no se mueve en otra dirección, no se parece a la sociedad a la que queremos representar”.
Así anunció Viera su dimisión como secretario general del PSOE de Sevilla, unas esclarecedoras palabras que revelan que el navajeo en el seno del partido que gobierna Andalucía desde hace 30 años no se debe a discrepancias ideológicas, de táctica o estrategia, sino al afán por situarse en las listas electorales en puestos de salida que garanticen un medio de vida los próximos cuatro años, por pánico a que el Titanic socialista se hunda el 25 de marzo.
Y como no hay sitio para todos en los botes salvavidas, de ahí que, como ha denunciado Viera, los candidatos ya piensan más en sí mismos que en el partido. Sálvese el que pueda.
DOS FASES DE LA BATALLA
La batalla es feroz. La primera fase consiste en asaltar un escaño en el Parlamento andaluz. La segunda, en controlar el partido desde el más que posible último reducto de poder institucional y de recolocación de cargos tras el 25M, la Diputación. Esta singular condición de Alcázar socialista de la Corporación Provincial ha acabado confiriendo a su titular, Fernando Rodríguez Villalobos, un poder orgánico que ha sobrepasado con creces el que le otorgaba su título meramente honorífico de presidente de los socialistas sevillanos.
El propio Viera ha reconocido que entre la militancia se había extendido la idea de que en el PSOE local ejercían en realidad tres secretarios generales, cada uno apoyado por diferentes tribus: él mismo, Villalobos y Susana Díaz, la secretaria de Organización regional y que ha pasado de ser su mano derecha en la organización provincial a querer liquidarlo políticamente.
DISTANCIARSE DE ZAPATERO
Si en el PSOE sevillano se piensa ya más en clave personalista es porque las últimas encuestas conocidas varios días antes del cónclave socialista en que Viera arrojó la toalla auguran, incluso sin recoger todavía el efecto de estas disputas entre el electorado, un ‘tsunami’ del PP que se va a llevar por delante al partido del puño y la rosa no sólo en toda Andalucía, como en las generales de noviembre, sino también en el metafórico Ararat donde siempre ha encontrado refugio la nave socialista incluso en las peores tormentas: Sevilla.
Griñán convocó elecciones separadas en Andalucía y las fijó cuatro meses después de las generales con el objetivo de que la desastrosa gestión/negación de la crisis por Zapatero no le arrastrara en el inevitable naufragio que se avecinaba. Y, asimismo, con la esperanza de que las inevitables, impopulares y dolorosas medidas de ajuste económico ‘impuestas por Bruselas a Rajoy provocaran un rechazo que se expresara en forma de voto de castigo en las urnas y le permitiera al PSOE el mantenimiento de la Junta de Andalucía.
MINIMO DESGASTE
Sin embargo, el barómetro del CIS divulgado siete días antes de la dimisión de Viera demuestra que pese a la subida del IRPF y del IBI, la moratoria de un año en las ayudas a la dependencia y restantes medidas del primer gran recorte del nuevo Gobierno, el PP apenas ha sufrido erosión entre el electorado y que el PSOE sólo ha podido reducir en dos puntos la ventaja con que Rajoy ganó las elecciones el 20 de noviembre. Los socialistas todavía están a 14,7 puntos del PP en intención de voto en todo el país.
Tan sólo tres días más tarde, en la antevíspera de la reunión del Comité Provincial del PSOE sevillano, el Capdea divulgó los datos provincializados del sondeo realizado en diciembre y que revelan que, por primera vez en la historia, el PP ganaría también en la provincia de Sevilla además de cosechar una holgada mayoría en el conjunto de Andalucía (47% frente al 37,6%). En la tierra de Felipe González y Alfonso Guerra, el sondeo atribuye al PP el 32,3% de los votos, frente al 25,1% del PSOE y, además, revela que el 60% de los sevillanos creen en la victoria de los populares, frente a sólo un 22% que aún confían en un triunfo socialista en nuestra provincia.
SEVILLA TAMBIÉN CAE
Y en tan sólo un lapso de cuatro días, otro sondeo, esta vez de NC Report, venía a coincidir en lo esencial con el de Capdea al otorgar al PP en el conjunto de Andalucía un 47,4% de intención de voto frente al 34,2% del PSOE, con una atribución de 57 escaños frente a 41. La presumible debacle socialista se traduciría en Sevilla en la pérdida de cuatro escaños, al pasar de once a siete diputados. En 30 años de elecciones autonómicas, el partido que ha conseguido al menos un 47% de los votos (caso del PSOE en 1986) ha logrado la mayoría absoluta en el Parlamento regional, habida cuenta de que la ley D´Hont prima siempre las listas más votadas.
La guerra librada en Sevilla entre por ocupar el séptimo puesto de la lista electoral (Carmelo Gómez o Celis, siendo finalmente éste) demuestra que el propio PSOE asume la validez de estos sondeos y, por tanto, su derrota ya no sólo en Andalucía, sino también en su feudo por antonomasia.
Por eso denunció Viera que ya hay gente que antepone “el interés de su familia al interés del partido y a su propia dignidad”.
El secretario de Política Institucional y Autonómica del PSOE, Antonio Hernando, ha reconocido que el partido tiene en Andalucía “un lío que es muy negativo para los socialistas”. Efectivamente, un lío que ha provocado la dimisión del secretario general de Sevilla, el portazo de la mitad de los miembros del Comité Provincial, la desautorización de la lista inicialmente aprobada para las elecciones del 25M, la intervención entre bambalinas de la recién nombrada Ejecutiva Federal de Rubalcaba desde Madrid…. Y todo este lío monumental se ha liado, valga la redundancia, porque Alfonsito Rodríguez Gómez de Celis iba en la lista de número 9 y él quería la camiseta del 7, como Raúl. Han tenido que acordar un cambio de cromos los vieristas y los susanistas para que el interventor de Rubalcaba ascienda en la lista conforme al principio de Celis: todo político sumergido en una lucha fratricida experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al del compañero (Carmen Tovar) que desaloja. Alfonsito: si después de la que has liado no sales elegido sería para matarte.
El resucitado Viera, que fue quien lo puso de alcaldable, divulgó que su ya exprotegido Espadas le había dicho que iba a dar su voto a Rubalcaba en el congreso del PSOE. Pero en las vísperas, el portavoz municipal socialista se pasó con armas y bagaje al bando de Carmeli Chacón y se retrató como su palmero en la famosa foto de la Buhaira. Dijo Juan que dio su apoyo a la oriunda de Olula porque “conecta mejor con la imagen de renovación que debe transmitir el PSOE”. ¡Qué gran ojo clínico!, porque resultó que el partido, donde se cuecen las habas y los cargos, conectaba mejor con Rubalcaba. Y Espadas, con esos pelos, sin enterarse. Quizás porque como se rodeó de una cohorte de independientes, alguno de los cuales ya ha volado del palomar, se trata poco con las bases y no capta, como Alfonsito R.G. Celis, por dónde sopla el viento, que no era de cambio precisamente. A Espadas se le nota demasiado que pisa poco el fango y que, contrariamente a su apellido, no se pone el cuchillo en la boca porque es un político de moqueta. De la moqueta de la Junta de Andalucía.
Pues resultó, como en la canción de Peret, que no estaban muertos. O si lo estaban, se alzaron de sus tumbas y protagonizaron una película de terror para los ‘griñaninis’ y ‘susanistas’ del PSOE de Sevilla en el XXXVIII congreso federal del partido, convertido en un ‘remake’ de ‘La noche de los muertos vivientes’. Así los había adjetivado Villalobos, el ‘cortijero’ de la Diputación según Toscano. Lo que nunca podía imaginar el presidente por invitación del partido en Sevilla y la cohorte de partidarios de Carmeli Chacón por decreto del ‘aparato’ y de las instituciones por ellos controladas, es que los ‘zombies’ iban a perpetrar una ‘vendetta’ bajo la bandera de un Rubalcaba al que, como los mercados la quiebra de Grecia, daban por descontado. A los chaconistas sevillanos se les aparecieron los fantasmas de Viera, Caballos, Toscano, Limones…. y hasta de Alfonsito Rodríguez Gómez de Celis. Y han acabado con los pelos de punta, sobre todo de cara al 25M. A Villalobos hay que decirle la frase atribuida al Tenorio: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”.
El congresillo del PSOE de Sevilla ha confirmado la validez de aquella frase del recién fallecido Manuel Fraga de que “la política hace extraños compañeros de cama”. Veamos. Viera se cargó hace ocho años a Caballos; y hace cuatro a Monteseirín y su cohorte de críticos (Celis, Evangelina, Demetrio…) con el apoyo como fieles ejecutores de Susana Díaz y Fernando Rodríguez Villalobos. Sin embargo, las cañas se han tornado lanzas –y viceversa- y ahora resulta que Susana y el ‘cortijero’ (Toscano ‘dixit’) de la Diputación han querido ejecutar a Viera, a cuyo toque de socorro han acudido, en plan Séptimo de Caballería, gente otrora víctima del aún secretario general sevillano (un ‘muerto viviente’, según la jerga de su ‘invitado’ como presidente de la Ejecutiva y que, pasando por cordero, ha hecho honor a su apellido de lobo múltiple) como Caballos, Celis y Evangelina, mientras que Carmelo Gómez ya no se sabe si es represaliado o represor de los dos bandos indistintamente. En el PSOE de Sevilla uno puede acabar como (que no con) Julia Roberts: durmiendo con su enemigo.
Alfonsito Rodríguez Gómez de Celis ha escrito en su blog que se avecinan dos elecciones (generales y autonómicas) en el momento más grave que han tenido los socialistas en democracia y ha apelado a la Ejecutiva Provincial del PSOE con un “debemos mirar hacia el futuro…”. Tanto caso le ha hecho Viera al niño Celis en eso de mirar al futuro que su Ejecutiva ha nombrado como cabeza de lista al Congreso de los diputados a Alfonso Guerra, que tiene 71 años y lleva ininterrumpidamente en las Cortes unos siete lustros, desde las primeras elecciones democráticas. Cuando Monteseirín y sus acólitos los críticos reclamaban más cuota orgánica e institucional dentro del partido (eso sí, sin ganar ningún congreso previo, ni siquiera vicariamente para no dar la cara) decían metafóricamente que el PSOE sevillano (Viera) y andaluz (Griñán) es tan atípico que el poder se va a transmitir de los abuelos a los nietos sin pasar por la generación intermedia, osea, la suya. Se equivocaban. El nombramiento de Guerra demuestra que va a pasar no a los nietos, sino a los bisnietos.
El exdelegado ha aclarado una cuestión esencial: que los promotores inmobiliarios entregaron más de 200 millones de euros. Y es que en la última etapa de Monteseirín, a medida que crecía el escándalo por el sobrecoste de las ‘setas’, el Consistorio rebajaba a 172 millones el dinero de la denominada ‘hucha del PGOU’, cuando otrora se habló de una recaudación de entre 230 y 240 millones como fruto de la firma de entre 55 y 70 convenios urbanísticos.
El último sofisma de Celis es decir que una vez que los empresarios desarrollen los suelos, el Ayuntamiento invertirá en la infraestructura necesaria. ¡Si es justamente al revés! Hasta que no se hayan desarrollado los sistemas generales no se puede autorizar ningún desarrollo urbanístico nuevo.
Alfonsito R. Gómez de Celis, animado por la debacle electoral de su partido -en su lectura particular, debacle de la corriente oficialista del PSOE- ha reaparecido en la escena política dando lorquianos saltos jabonados de delfín. El niño Celis ha declarado que “históricamente, en el PSOE se ha demostrado que cada vez que se ha propuesto la sucesión de un alcalde con un candidato por fuera ha sido catastrófico”. El mensaje subliminal está muy claro: si en lugar de Espadas –el candidato por fuera- el alcaldable hubiera sido él mismo –el candidato por dentro-, el resultado no habría sido una catástrofe. Celis, que ha sido siete años hombre de confianza del peor alcalde de la historia de Sevilla tal como reflejaban sistemáticamente todas las encuestas, calla lo que le dijeron en el PSOE cuando se postuló como alcaldable: “Quien forma parte del problema no puede ser la solución”. Celis ha sido tan torpe que es el único que ha salido en la foto de cuantos homenajeron a Monteseirín en lo alto de las setas. Demuestra así que aún sigue siendo parte del problema.
Cuentan las crónicas que el autohomenaje que Marchena le organizó en lo alto de las ‘setas’ a Monteseirín junto con los últimos de Filipinas (desde el delfín Celis hasta el hombre grande, que no al revés, Fran Fernández) del Régimen demolido por los sevillanos el 22-M se inició y acabó como el rosario de la aurora. El valido expulsó con cajas destempladas a la prensa que quería democratizar las vistas del ágape en el mausoleo alfrediano y la entrega del regalo de recuerdo (¿sería acaso el teletipo de Europa Press enmarcado?), y uno de la claque del (ex) lió una bronca con los indignados del 15-M que derivó en heridas a un camarero y forzó la intervención de los antidisturbios. Todo un numerito. Y mientras los miembros de su club de fans político daban la cara por él, o trataban de partírsela los desafectos del Régimen, el muy heroico e ‘invictus’ exalcalde hizo la jugada de baloncesto que siempre ha hecho a lo largo de su vida cada vez que olía a chamusquina: meterse en las ‘setas’ por la puerta de atrás. Osea, la misma por la que ha salido del Ayuntamiento.
Una de las estrategias del sector crítico del PSOE, encastillado en el Ayuntamiento junto a Monteseirín como bastión rebelde contra Viera, consistía en usar su presunto dominio de las agrupaciones de distrito, que a su vez garantizaban los graneros de votos al partido, para forzar el nombramiento del candidato a la Alcaldía de Sevilla al margen de la Ejecutiva Provincial. En esa estrategia, Celis, el delfín de Alfredo cuando éste fue defenestrado por el teletipo de Europa Press, pasaba por ser el controlador de los controladores socialistas en los barrios. Este mito también se ha derrumbado el 22-M. En el distrito donde Celis es el mandamás, San Pablo-Santa Justa, el PSOE ha perdido casi 3.000 votos, los mismos –e incluso más- que ha ganado el PP. Y eso que Alfonsito, en plan hijo pródigo vuelto al redil del oficialismo por aquello de sálvese quien pueda (aunque no ha caído esa breva), hizo campaña puerta a puerta en plan Avon pidiendo el voto para Espadas. Si como alcaldable ‘in pectore’ no tuvo futuro, parece que tampoco lo tiene como vendedor a domicilio.