El nuevo Plan de Movilidad (PMUS) se basa en una proyección de Sevilla con 720.009 habitantes en 2030

Y en un incremento del empleo del 12,8 por 100

La hipótesis es que a más trabajo y más habitantes, más viajes, que justificarían la ampliación del tranvía

La cifra de habitantes sería un récord histórico y para alcanzarla habría que ganar 2.861 al año, diez veces más que el promedio de los últimos 29

En los tres últimos lustros, seis años han acabado con más de 80.000 parados; cuatro, con más de 70.000; tres, con más de 60.000, y otros tres con más de 45.000

El nuevo Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Sevilla (PMUS) que impulsa Espadas para sustituir el vigente redactado en tiempos de Zoido (en el que no se contempla la ampliación del tranvía) se basa en una serie de hipótesis o proyecciones de futuro. Ya vimos en un anterior informe la relativa al deseado funcionamiento de la línea 3 del Metro para el año 2030:

https://www.manueljesusflorencio.com/2021/01/el-plan-de-movilidad-de-espadas-desautoriza-indirectamente-la-ampliacion-del-tranvia/

Otras dos hipótesis son que la ciudad tendrá dentro de un decenio 720.009 habitantes merced a un incremento del empleo del 12,8%. La cuarta hipótesis, que abordaré en otro informe, es que este incremento demográfico será posible también debido al supuesto cumplimiento de las previsiones del Plan General de Ordenación Urbana de 2006 (PGOU) sobre la construcción de nuevos barrios y, por tanto, de una mayor oferta de vivienda. Más habitantes como consecuencia del crecimiento económico/oferta de empleo necesitarán viviendas, y a más viviendas, más posibilidades de retener/atraer población que antes emigraba al área metropolitana o no venía desde la misma a la capital por falta de oferta y por el precio de los inmuebles.

Para comprender la importancia de esta proyección demográfica en el caso del PMUS hay que partir de los cálculos de los redactores del mismo, según los cuales cada sevillano realiza una media de 1,95 desplazamientos diariamente, ya sea de forma obligada (por razones de trabajo, el 31%; de estudios, el 8,7%. Subtotal, 39,9%) o de forma no obligada (por ocio, el 20,8%; por compras, el 12,2%; por asuntos personales, el 9%; por razones médicas, el 5%. Subtotal, 60,1%).

Si Sevilla, según el PMUS de Espadas, va a tener en 2030 un total de 720.009 habitantes, serían 28.614 más que los actuales 691.395 (revisión oficial del padrón por el Instituto Nacional de Estadística a 1 de enero de 2020, publicada en el BOE el 30 de diciembre pasado).

Esas 28.614 personas harían un promedio de 1,95 desplazamientos diarios, con lo cual al cabo del año resultarían 20.366.014. Ahora bien, según los redactores del PMUS, actualmente se realizan a pie el 28,62% de los desplazamientos; en vehículo privado, el 40,51%; en transporte público, el 24,09%; y en bicicleta o moto, el 6,8%.

El tranvía, a su paso por la Avenida, entre peatones y ciclistas

Por tanto, en esa misma proporción los futuribles 28.614 nuevos sevillanos harían el 24,09% de sus desplazamientos en un transporte público como, por ejemplo, el tranvía. Ese porcentaje equivaldría a 4.906.173 desplazamientos. Sin embargo, como toda la “filosofía” del PMUS consiste en hacerle la vida imposible al automovilista (restricciones para acceder al Casco Antiguo, velocidad máxima a 30 kilómetros/hora, mayores costes por aparcar en la zona azul, etcétera, etcétera) para que deje el coche y se pase al transporte público o la bici, o camine, en la hipótesis sería probable que en vez de 4,9 millones de usuarios del transporte público en 2030 hubiera 6 o 7 millones, como consecuencia de varios millones de exiliados forzosos del automóvil.

Esos al menos 4,9 millones de desplazamientos en transporte público ( si no 6 o 7 millones) superarían con creces los 3,68 millones de viajeros que transportó el tranvía de Monteseirín en el último año anterior al Covid (2019), el cual distorsionó todas las estadísticas.

Conclusión: con esa proyección de población para 2030 de 720.009 habitantes, traducida en proyección de incremento de la demanda de transporte público (superior y hasta puede que dos veces la actual del tranvía), Espadas podría justificar teóricamente la ampliación de la línea del tranvía para satisfacer aquélla.

MERAS SUPOSICIONES

¿Y cuál es la base de dichas proyecciones? ¿En qué se fundamentan? En la página 112 del Documento de Propuestas del Plan puede leerse lo siguiente: “Se ha considerado en el modelo una matriz de viajes para el año horizonte 2030 teniendo en cuenta las proyecciones de las variables socioeconómicas de población y empleo. Tanto a la proyección tendencial de la población como a la del empleo futuro se han añadido los adicionales estimados para los nuevos desarrollos urbanísticos señalados en el PGOU y que se suponen estarán ejecutados para el horizonte del plan en 2030 y a un cierto porcentaje de carga”.

Atención: se supone que los nuevos desarrollos del PGOU (data de 2006, han pasado 14 años y todavía no se han ejecutado una mayoría de los mismos) estarán por fin listos dentro de un decenio, pero eso es una mera suposición, no una evidencia científica. Abordaré el asunto, la cuarta hipótesis, en otro informe. Continuemos.

En el ángulo superior derecho, suelos de Villanueva del Pítamo, pendientes de desarrollar con el PGOU de 2006

En la página 59 de otro documento del PMUS, el relativo a la Evaluación del Plan, se abunda sobre el tema, de esta forma: “Se distinguirán dos escenarios, el tendencial que es aquel en el que no se realiza ninguna actuación en materia de movilidad, por tanto, el sistema de transportes es el existente en el año base del plan 2017 y el escenario del Plan en el que sí se llevan a cabo las actuaciones descritas anteriormente en materia de movilidad. pero en ambos escenarios evolucionan los parámetros socioeconómicos como la población y el empleo que como ya se ha dicho anteriormente se prevé que crecerán un 4,4% y un 12,8% respectivamente para el año horizonte 2030 por tanto, eso tendrá una repercusión en el número de desplazamientos que también aumentará respecto al año base 2017.

Esta es la tabla del PMUS en la que se reflejan las proyecciones para 2030:

Recientemente he analizado los datos del padrón municipal de habitantes y los he comparado con los de Zaragoza y Málaga, por lo que remito a los mismos para quien quiera profundizar más en el asunto:

https://www.manueljesusflorencio.com/2020/12/sevilla-cada-vez-mas-amenazada-de-sorpasso-demografico-por-zaragoza/

https://www.manueljesusflorencio.com/2021/01/malaga-le-ha-recortado-a-sevilla-una-diferencia-de-47-985-habitantes-desde-las-visperas-de-la-expo-92/

En resumen, en los últimos 29 años (1991-2020), periodo en el que viviendas e incluso barrios se han construido en la ciudad, la población de Sevilla se ha incrementado a razón de una media anual de 288,5 personas y en total al cabo de esos 29 años hay 8.367 habitantes más, con un pico poblacional alcanzado en el año 2003: 709.975 personas, tal como se aprecia en el siguiente cuadro:

Para lograr esa proyección a 720.009 -que sería el récord histórico demográfico- en 2030, en un decenio la población de la ciudad tendría que crecer año tras año a una media anual de 2.861 habitantes, es decir diez veces más de lo que lo ha hecho en los últimos 29 años, por lo cual la hipótesis demográfica del PMUS no es muy acorde con la reciente historia de Sevilla.

MÁS EMPLEO, MENOS PARO

La segunda hipótesis es la de que se va a incrementar el empleo en un 12,8%. La consecuencia debería ser una bajada en el número de parados, parados que en el argumentario de los redactores del PMUS apenas realizan viajes porque no están obligados al desplazamiento diario al carecer de ocupación.

Si analizamos la estadística del Servicio Público de Empleo Estatal sobre el número de parados con que concluyó cada año en Sevilla entre 2005 y 2020 se observa que seis años terminaron con más de 80.000 desempleados; cuatro, con más de 70.000; tres, con más de 60.000, y otros tres con más de 45.000.

Los redactores del PMUS toman como cifra de referencia 67.846, que ha sido superada en once de los dieciséis años de la serie histórica reciente, un periodo en el que la ciudad ha sufrido la crisis financiera de 2008 (dada oficialmente por finalizada en 2014) y la actual del coronavirus, cuyos efectos directos no sabemos hasta cuándo se prolongará, más el corolario de sus secuelas. Por de pronto, en el sector turístico, uno de los pilares de nuestra economía, no ven el inicio de la recuperación hasta al menos 2023.

Para que el crecimiento del empleo se tradujera en una apreciable bajada del paro en 2030 tendría que producirse un escenario similar al de la época previa a la crisis de 2008, cuando el paro afectaba a 45.000 sevillanos en números redondos. Actualmente, incluso con el colchón amortiguador de los ERTE, tenemos 82.188 desempleados. Habría que crear 36.441 empleos hasta 2030 sólo para sacar de las listas del paro a otros tantos sevillanos y llegar al nivel previo al de la crisis de 2008, algo que no se ha conseguido en los trece últimos años y que se pretende lograr en los próximos diez.

La hipótesis en que se basan los redactores del PMUS tampoco parece muy realista. Por tanto, si no se logra ese crecimiento del empleo/reducción de paro que incremente el número potencial de compradores de viviendas para que crezca la población y a su vez se multiplique el número de desplazamientos en transporte público al menos en 5 millones anuales para 2030, ¿cómo se van a sustentar el resto de previsiones del Plan de Espadas?

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