Las obras de acceso a Isla Natura agravan la situación del abandonado parque de Palmas Altas

La asociación Parque Vivo del Guadaíra denuncia que los trabajos cortan el parque en dos, lo ocupan parcialmente y afectarán a su arbolado

En el verano de 2022 se han iniciado las obras de los nuevos accesos desde Bellavista a la nueva urbanización denominada Isla Natura, promovida por la inmobiliaria Metrovacesa. Se trata de un viaducto de 350 metros de largo y de 14 de ancho sobre el río Guadaíra y que comporta una inversión de 9 millones de euros, según manifestó la
empresa en su momento (abril de 2019), una cifra probablemente superior dado el tiempo transcurrido desde entonces. La asociación Parque Vivo del Guadaíra denuncia que los trabajos iniciados han cortado el acceso a la banqueta derecha del parque de Palmas Altas de forma radical e impiden el tránsito, sin que se haya habilitado paso alguno, medida que a su juicio es del todo desproporcionada.

El cauce del río Guadaira, el segundo y desconocido curso fluvial de la ciudad de Sevilla, ha sido modificado radicalmente en el siglo XX para alejar sus peligrosas avenidas (la última, en 1962), provocadas tanto por el carácter torrencial de las precipitaciones como por ser esta cuenca una de las pocas de Andalucía que carecen de presas de laminación y regulación.

Para evitar esas avenidas, el río ha sufrido varios desvíos. Su desembocadura original tenía lugar en la actual Dehesa de Tablada. Pasó en 1951 al sur de la esclusa portuaria. Al ser esta última actuación una obra fallida, incapaz de soportar las avenidas de hasta 1.000 metros cúbicos por segundo, en 1977 el Guadaíra fue desviado de nuevo y con una obra más ambiciosa: un nuevo cauce de 22,5 kilómetros de longitud, con una capacidad de desagüe de hasta 2.000 metros cúbicos por segundo.

El curso del río Guadaíra tras el desvío de su cauce

Este desvío dejó casi 60 hectáreas del antiguo cauce sin uso o convertidas en un vertedero, hasta que dentro del ambicioso programa para la regeneración de cauces de dominio público, en el año 2007 se inicio su recuperación como espacio verde: https://www.miteco.gob.es/es/agua/planes-y-estrategias/informes-de-viabilidad-de-obras-hidraulicas/riberasguadairaf_tcm30-82408.pdf

Ese programa de regeneración de cauces dio como frutos los parques Riberas del Guadaíra y del Guadaíra, hoy piezas fundamentales de lo que pretende sea la gran
infraestructura o sistema verde de Sevilla y su área metropolitana.

EL PARQUE DE PALMAS ALTAS

Situado en las inmediaciones del Puente del Centenario, al sur del enlace ente la A-4 y la SE-30 y condicionado por el nuevo cauce del Guadaíra, el Parque de Palmas Altas es un espacio previsto en el PGOU de 1986, cuyo desarrollo no se inició hasta el año 2009 con la construcción del campus tecnológico de Abengoa. Los emblemáticos edificios de éste, diseñados por el premio Pritzker Richard Rogers y su singular jardín, hoy abandonado, languidecen a la espera de su reconversión como Ciudad de la Justicia.

En 2017 arrancaron los trabajos de la construcción de mayor centro comercial del área
metropolitana, el controvertido complejo Lagoh, que ha tensionado aún más la situación del Puente del Centenario y los nudos de conexión entre la SE-30, A-4 y la avenida de Las Razas.

Las prisas que el Ayuntamiento se dio en facilitar una rápida tramitación han provocado varias sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (recurridas ante el Tribunal Supremo) por un presunto trasvase irregular de edificabilidad y por la valoración de los aparcamientos subterráneos: https://www.manueljesusflorencio.com/2021/09/varapalo-judicial-al-gobierno-de-espadas-por-su-actuacion-en-favor-del-centro-comercial-lagoh/

Los nuevas desarrollos de Palmas Altas son de carácter residencial. Por un lado, las 3.000 viviendas de Isla Natura, el mayor desarrollo urbanístico de la ciudad , sobre unos terrenos de cerca de 70 hectáreas que Viapol intentó comercializar antes de la crisis de 2008 y que fueron traspasados a Metrovacesa https://www.manueljesusflorencio.com/2018/02/la-gerencia-de-urbanismo-de-sevilla-devuelve-el-equivalente-a-cuatro-campos-de-futbol-en-palmas-altas/; por otro, las expectativas existentes sobre los terrenos públicos clasificados como urbanizables de la Diputación de Sevilla en el Cortijo del Cuarto, con una carga prevista cercana a las 5.000 viviendas y que obligarían a transformar un espacio hoy de carácter forestal: https://www.manueljesusflorencio.com/2022/03/la-diputacion-ganara-una-franja-urbanistica-de-100-metros-de-anchura-en-cortijo-de-cuarto-gracias-a-la-modificacion-del-potaus-por-la-junta/

Para el impulso de estos terrenos se cuenta con el desarrollo de la línea 3 del Metro, dado que la apuesta por acercar el trazado a los nuevos desarrollos satisface a los intereses de los promotores sobre el de los habitantes de un barrio consolidado como es Bellavista.

REFUGIO PARA LA FAUNA

El nuevo cauce del río Guadaíra se ha convertido en poco tiempo en un ecosistema valioso, ya que la magnitud de la zona inundada y de la vegetación palustre han favorecido su rápida naturalización y que se haya convertido en hábitat de una rica avifauna con innumerables especies, algunas raras como la cigüeña negra, la espátula, el calamón y otras.

La permanencia de la lámina de agua y la interacción con los espacios forestales del Cortijo del Cuarto ha permitido que incluso se convierta en espacio refugio de las aves de Parque Nacional de Doñana y del Bajo Guadalquivir , y todo ello a unos pocos
kilómetros del centro de la ciudad de Sevilla. Doñana, a las puertas de la capital.

El nuevo cauce del Guadaira, ejemplo de rápida naturalización que lo ha convertido en un
ecosistema valioso, especialmente por la riqueza de su avifauna

Dentro del convenio firmado en el año 2003 entre la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el Ayuntamiento de Sevilla se incluyó un proyecto de actuación para la creación del parque de Palmas Altas. Tenía como objetivo la regeneración ambiental de las márgenes del cauce del río Guadaíra y convertir éste en un elemento integrador mediante un parque en sus márgenes que permitiese su aprovechamiento como zona de recreo.

Se construyó un parque lineal de 15,5 hectáreas, comprendido entre el puente del ferrocarril portuario y la estación impulsora de EMASESA (muy próximo a la sede de Abengoa) y el cruce con la A4. Se trazaron caminos peatonales y ciclistas y dos pasarelas para poder conectar las dos orillas; se creó un paisaje más diversificado con la reforestación con especies autóctonas y ornamentales y se aseguró su supervivencia con una red de riego.

El valor de este parque se ve acrecentado por la proximidad de los terrenos públicos del Cortijo del Cuarto, hoy forestales, donde se encuentran dos elementos
patrimoniales de valor simbólico y patrimonial: el Cortijo Viejo del Cuarto y la ermita de Valme, ambos de origen medieval, además del humedal de la Fuente del Rey, ya en el término municipal de Dos Hermanas.

El cortijo viejo del Cuarto y la finca forestal de propiedad pública, colindante con el parque de
Palmas Altas, completan un conjunto de gran valor paisajístico

Sin embargo, el acceso a este espacio, abierto en el año 2012, no se ha resuelto bien desde Los Bermejales, y los de Bellavista son precarios o están en mal estado de conservación, por lo que el parque Palmas Altas ha permanecido como un espacio oculto, marginal, de espaldas a la ciudad y ello pese a que la Consejería de Medio Ambiente, dentro del programa Puertas Verdes, lo consideró como un corredor verde de interés metropolitano al conectar la ciudad con espacios de ocio y naturales como La Corchuela, el Brazo del Este y las islas del Guadalquivir, e invirtió en señalética
y en la mejora de la conectividad al parque.

ABANDONO

La situación de este espacio hoy día es de un abandono total, hasta el punto de que se puede dudar de la titularidad municipal del mismo: la falta de rótulo alguno, e incluso de presencia en la página web municipal en la relación de los espacios públicos de gestión municipal puede generar la duda.

Pero el parque aparece en el SIG de arboles públicos y en la documentación técnica sobre la obra a la que ha tenido acceso la asociación Parque Vivo del Guadaíra se hace constar el compromiso de que el Ayuntamiento de Sevilla se hará cargo de su mantenimiento y conservación una vez recibidas las actuaciones.

Buena parte de los 1.899 árboles plantados han muerto (la asociación estima que al menos el 30 por ciento), ya que el sistema de riego hace mucho que no funciona. Ello afecta especialmente a los olmos y fresnos y, en menor medida, a especies autóctonas como algarrobos, melias, gravelias, tarajes y pinos. Otra parte del arbolado, que aparentemente no se poda ni se mantiene, ha sido pasto de las llamas por
incendios locales, como el que ha sucedido en este verano de 2022.

El parque muestra una situación de abandono con numeroso árboles secos, caídos o afectados por
incendios

En los últimos años no consta ni una sola reposición de ejemplares. Se observan además algunos deterioros en los taludes, erosionados puntualmente por arroyadas, sin que se corrijan estas afecciones. Las pasarelas de madera localizadas sobre el
mismo cauce como observatorios fueron arrasadas por las crecidas del río y no se han repuesto, ni han sido trasladadas, al menos a sitios más adecuados.

El espacio carece ya de cualquier tipo de equipamiento: iluminación, señalética, fuentes, bancos, papeleras o contenedores, por lo que la presencia de restos es notable.

Se observa la construcción sobre el mismo cauce de empalizadas para guardar ganado. La asociación Parque Vivo del Guadaíra duda que cuenten con autorización de Costas, al ser el cauce parte de la Zona Marítimo-Terrestre. Dichas empalizadas pueden menoscabar los valores ambientales de estos humedales.

El estado de la calzada destinada a peatones y ciclistas de ambas banquetas muestra deterioros, ya que cada vez se observan más vehículos motorizados que utilizan este espacio para actividades de ocio nocturnas.

LOS NUEVOS ACCESOS A ISLA NATURA

El aspecto abandonado del Parque se ve ahora acentuado por el tránsito de maquinaria pesada para las obras de los accesos a Isla Natura, así como por el acopio de material y maquinaria de obra en numerosos lugares, probablemente más numerosos de los estrictamente necesarios, a juicio de la asociación Parque Vivo del Guadaíra.

Vallas impidiendo el paso al parque

Según esta entidad, se ha procedido a afectar al mismo cauce de Guadaíra con un gran movimiento de tierras que incluso ha desviado las corrientes, con un imprevisible impacto sobre un ecosistema tan frágil, Por todo ello, Parque Vivo del Guadaíra solicita a las Administraciones Públicas que den a conocer el seguimiento ambiental que se está realizando, tanto por la misma promotora como por las instituciones competentes: la Dirección General de Costas y el Mar, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (ambos dependientes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico) y el Ayuntamiento como titular del Parque. Igualmente, la asociación estima que se debe exigir la restauración ambiental de los terrenos afectados.

Las obras del viaducto de acceso a Isla Natura han comportado daños al parque y al mismo cauce,
según denuncia la asociación Parque Vivo del Guadaíra

Otro asunto que preocupa a esta entidad es que los estribos del viaducto no se conviertan en un obstáculo al paseo de peatones y ciclistas usuarios del parque. Dado que el gálibo proyectado sobre el cauce del río lo marca la cota estricta de inundabilidad del Guadaíra (10, 40 metros), éste podría ser corto y los estribos interrumpir el paseo. Además, por la sección del viaducto -350 metros-, ésta es inferior a la del cauce con sus áreas arboladas ( unos 500 metros), por lo que el trazado de la calzada de estos accesos se va hacer en parte sobre la rasante del parque, afectándolo
gravemente (movimiento de tierras, pérdida de árboles, efecto barrera, contaminación acústica y ambiental…).

Por último, Parque Vivo del Guadaíra teme que el movimiento de tierras afectará a los valores paisajísticos , ambientales y de ocio del Cortijo del Cuarto, siendo en este
asunto el principal garante el propietario del suelo: la Diputación Provincial de Sevilla.

Para esta entidad, el estado de abandono del parque de Palmas Altas y el escaso compromiso de los gestores municipales favorece que las incidencias de las obras de los nuevos accesos a Isla Natura agraven su situación, cuando sus valores ambientales y paisajísticos lo hacen merecedor a que, junto con el Cortijo del Cuarto, constituya una pieza singular del Anillo Verde metropolitano: un corredor ambiental que junto con la dehesa de Tablada y otros territorios conecte con el sistema de espacios verdes de Sevilla y su Área Metropolitana.

Afectación aproximada del parque de Palmas Altas, ocupado y fragmentado por el viaducto y el
acceso Sur a Isla Natura

Para ello es necesario que el nuevo cauce del Guadaíra deje de ser un territorio oculto, poco accesible, abandonado por las administraciones y ahora amenazado por grandes infraestructuras y desarrollos urbanísticos.

PETICIONES

La Asociación Parque Vivo del Guadaíra plantea las siguientes demandas:

  • Que exista un seguimiento ambiental exhaustivo de las obras de los nuevos accesos a Isla Natura y se proceda a la restauración de sus posibles efectos: ocupación del parque por los accesos, pérdida de arbolado y fragmentación del corredor. Que en ningún momento se impida la circulación de los usuarios por el parque, habilitándose los pasos necesarios. Parece necesario que el viaducto sobre el
    Guadaíra debería tener mayor gálibo y longitud, para que los estribos y la misma calzada de los accesos no interrumpan los paseos por el Parque de Palmas Altas y su afección a este espacio público sea mínima.
  • Que se mejore la accesibilidad al Parque de Palmas Altas Sur, tanto desde Los Bermejales y el Parque de Guadaíra como desde Bellavista a través del Cortijo del Cuarto.
  • Que se proceda a la reposición y el cuidado del arbolado plantado en el 2009, muy mermado por el abandono.
Maquinaria pesada trabajando en los accesos a Isla Natura, con el puente del Centenario al fondo
  • Que se le dote de un equipamiento básico que permita un uso satisfactorio, especialmente de las actividades de observación de avifauna , y que se cuente con los medios de control para evitar riesgos para los usuarios y daños a las instalaciones por usos indebidos.
  • Por último, dado que las expectativas urbanísticas generadas sobre los espacios forestales del Cortijo del Cuarto por las determinaciones del PGOU de 2006 comprometen el futuro de este espacio de interés natural, parece necesario que se abra un debate político y ciudadano para intentar revertir las amenazas y convertir este espacio del Sur del Área Metropolitana en un territorio naturalizado
    de uso público compatible con un desarrollo urbanístico sostenible.

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