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La tasa

Como según el Charles Bronson municipal, Demetrio Cabello, el Ayuntamiento no tiene afán recaudatorio, en el intervalo de los tres minutos que median entre una multa de tráfico y otra se ha inventado la ‘tasa de acompañamiento’, otro ‘feliz’ hallazgo de la verborrea tecnocrática. El nuevo sablazo municipal se aplica a todo colectivo que ocupe la vía pública en actitud reivindicativa o lúdica (como si no existiera el constitucional derecho de manifestación y reunión) y que, en opinión del Gran Hermano que nos vigila desde la Plaza Nueva, precise de escolta policial, no se vaya a desmandar. Por cada hora de un guindilla siguiendo a quien no se lo ha pedido y que además le ha pagado el sueldo previamente con sus impuestos, ¡zas!, 35 euros de mordida municipal. A la marcha ciclista del domingo le quisieron clavar 3.000 euros, más que lo que valían las bicicletas, y previamente intentaron aplicarle la tasa sin tasa hasta a los patinadores y los domingueros del Parque del Alamillo. Y, mientras, Zoido, incapaz de cobrarle las deudas tributarias al Sevilla y al Betis.

El perro del…

…hortelano, que ni come ni deja comer. A esa figura se asemeja ahora Espadas con lo del túnel bajo la confluencia de la Avenida de Andalucía y la ronda del Tamarguillo. Juan lleva desde el regreso de las vacaciones machacando como un martillo pilón sobre las dos mismas piedras. “¡Metro por Pino Montano y túnel del Tamarguillo YA!”. Zoido, harto de que le zumben los oídos por idéntica cantinela día tras día, le ha concedido al fin uno de sus dos deseos y decretado que le abran el paso subterráneo, a ver si se calla. Pero, en vez de alegrarse y de festejarlo, el portavoz del grupo municipal socialista brama contra el alcalde: “¡Cinco meses tarde y a tres días de las elecciones!”. Si, tal como insinúa Espadas, abrir un túnel acabado una vez subsanadas las chapuzas y omisiones de Monteseirín es electoralismo, la puesta en servicio de un solo tramo de la ronda SE-40, a la que le faltan por rematar diez más y 66 kilómetros de asfalto, ¿qué es entonces? Pues la adaptación al siglo XXI y a Sevilla de la parábola bíblica de la paja (el túnel) y la viga (la SE-40).

El contador de coches

El técnico de Movilidad enfrentado al otro técnico de Movilidad (¿o fue al revés?) ha cantado la gallina en la Comisión de Investigación  al revelar ingenuamente (¿o no?) que las 22 cámaras instaladas en plan gran hermano por Monteseirín siguen captando todo lo que se mueve por el Centro. ¿No dijo el PP que estaban escacharradas y su destino era el desguace? Pues no estaban muertas, sino vivitas,  y grabando. Pillados en el tonto (¿o no?) renuncio por aquello de querer demostrar hasta a la Agencia de Protección de Datos que las imágenes eran borrosas, salieron por la tangente diciendo que usan las cámaras para contar coches, como otros cuentan ovejas o -el personaje de la novela de Burgos- sombras. ¿Y para éso hace falta gastar este dineral en vez de devolver el material a la fábrica, ahora que aún está en garantía? Bastaría con encargarle un baratito simulador numérico mediante algoritmos a la UPO o a la Hispalense. Al fin y al cabo, hasta Google no es más que un algoritmo matemático. El problema de fondo de este Ayuntamiento es que allí todos son de Letras.

El edil Nº 21

Los relucientes pivotes de diseño bajo las ‘setas’ de la Encarnación han sido desplazados para que el espacio así recortado a los peatones lo ganen los vehículos y, en especial, los autobuses. Lo más llamativo es que la medida se ha adoptado no porque la pidiera la Delegación de Movilidad o Tussam, sino Aprocom. Voy a tener que darle la razón a Espadas cuando se hace la clásica pregunta de la Roma antigua: “qui prodest? (¿a quién beneficia?”. Sí, porque buena parte de las decisiones del gobierno local del PP  benefician en último extremo a los comerciantes del Centro, desde la eliminación del Plan ídem de tráfico hasta la reinstauración de los autobuses a la Encarnación, el Duque y la Magdalena, pasando por el gasto de 300.000 euros en flores de Pascua para exornar las plazas y calles del Casco Antiguo. Alien era el octavo pasajero; Aprocom parece el concejal número 21 de Zoido, con más poder que los otros 20 porque gobierna desde la sombra. Si en el Betis de antaño era “lo que diga don Manué”, en la Sevilla de hogaño se hace “lo que diga don José. (Cañete)”.

Mejor callado

Espadas ha reprochado a Zoido que no haya organizado ni acudido como alcalde a un acto de inauguración oficial del paso subterráneo de las avenidas Bueno Monreal y La Palmera y que lo haya puesto en servicio sin más, sin ninguna pompa y circunstancia con música triunfal de Edward Elgar. Según el líder de la Oposición municipal, esta inauguración clandestina se ha debido a que “el PP no quiere que los sevillanos identifiquen que es una obra que lleva la marca socialista”. ¿Será ingenuo (con perdón) Espadas? Mira que quejarse de que los ciudadanos sigan sin asociar la marca PSOE a un túnel que se presupuestó en 5,8 millones de euros y que ha acabado costando 9 millones (una desviación del 55%); que se iba a abrir a principios del año 2010 (última de las sucesivas fechas anunciadas) y que ha acabado poniéndose en servicio con un año y medio de retraso. ¿Existe algún motivo para sentirse orgullosos de la gestión de Monteseirín y Fran Fernández? Hay ocasiones (y son ya demasiadas), Juan, en que lo mejor para la marca PSOE y para ti son los sonidos del silencio.

 

Casualidades

Antonio Pardal, dueño de Larena 98, reveló que le impusieron el patrocinio del Patín Macarena para entrar en Mercasevilla. Ahora se descubre que Monteseirín adjudicó el Plan Centro a una empresa que financiaba al equipo de fútbol del Cerro del Aguila, el barrio del delegado de Movilidad, Fran Fernández. La beneficiaria alega que no hay caso porque su patrocinio – “una acción social sin ánimo de lucro”, dice- se inició seis años antes del contrato. Sí, pero seis años antes el Cerro era tan coto de Fran Fernández como seis años después, y será casualidad, pero entre todos los equipos de Sevilla el patrocinado fue el del Cerro y no otro. Y también fue  casualidad que justo en la temporada pasada, a finales de la cual se adjudicó el Plan, el patrocinio se firmó a través del Ayuntamiento “para darle oficialidad a la colaboración”. ¿Por qué, si era una acción social sin ánimo de lucro? Aunque daba la casualidad de que así la empresa  permitía a Fran trasladar la imagen de que el barrio le debía a él la financiación del equipo. ¿No habrá alguna casualidad más?

 

 

Una es poco

El Ayuntamiento presidido entonces por Monteseirín adjudicó en enero de 2010, por 956.926 euros, el sistema de cámaras de vigilancia  de los automóviles que accedieran al Casco Antiguo, fundamental para la aplicación a partir de diciembre del Plan Centro.

Tras la llegada de Zoido, el área de Movilidad ha descubierto que Monteseirín, con claros fines electoralistas, dejó de tramitar multas desde finales de marzo de 2011, cuando ya se habían impuesto en los tres meses de vigencia del Plan un total de 7.285 sanciones y, peor aún, que el máximo índice de fiabilidad alcanzado por el sistema de vigilancia -y en una sola cámara- era del 86,5%, cuando el pliego técnico exigía un mínimo del 97%.

Esta es sólo una de las 18 irregularidades detectadas en el sistema, que podrían obligar al Ayuntamiento a devolver en torno a medio millón de euros por multas ilegales, con el coste añadido en tiempo y dinero para subsanar los efectos de tal cúmulo de despropósitos.

Según el contrato, la empresa operadora del sistema es responsable de cualquier fallo durante dos años (el plazo expira dentro de cinco meses), pero mientras los servicios municipales estudian cómo proceder, el Pleno ya ha acordado por unanimidad la creación de una comisión de investigación sobre “un fraude de principio a fin”, en palabras del portavoz del gobierno, Francisco Pérez.

PSOE e IU, los partidos gobernantes en la etapa anterior y como tales promotores del Plan Centro y contratantes del sistema presuntamente fraudulento, han votado a favor de la comisión propuesta por el PP pero, paradójicamente, denostando su creación, lo cual es un contrasentido.

Espadas y Torrijos subrayan con asombro que es la primera vez que un gobierno impulsa una comisión de investigación (su asombro quizás provenga de que esa práctica democrática lleva años vetada por el rodillo socialista en el Parlamento andaluz) y que con ella Zoido demuestra que aún no se ha quitado el ‘chip’ de oposición, porque se empeña en seguir controlando lo que hizo el Consistorio anterior en vez de pasar página y gobernar el presente pensando en el futuro.

Sorprende que dos formaciones empeñadas en remover la guerra civil con la ley de la Memoria Histórica y las últimas medidas de Griñán al cabo de 75 años de aquella contienda fratricida felizmente superada con la reconciliación  que supuso la  Democracia, exijan ahora que no se someta al escrutinio del nuevo Ayuntamiento la nefasta gestión plagada de sombras y despilfarro de Monteseirín, cuando continuamente saltan nuevos escándalos y va ‘in crescendo’ el ‘agujero’ económico dejado con su política de tierra quemada, tal como ya anticipamos conforme a sus antecedentes en la Diputación.

Al dar cuenta durante el traspaso de poderes de que en tan sólo cinco meses se había gastado ya el 90% del presupuesto, Monteseirín dijo con total cinismo que era “la costumbre” en un año electoral. Ahora se descubre que no sólo casi agotó el dinero disponible para todo 2011, sino que también dejó un remanente negativo de tesorería de 31,4 millones de euros en 2009 y de 50,9 millones en 2010. ¿Acaso no sería conveniente investigar la forma en que Monteseirín generó este ‘default’ municipal?

El penúltimo (a poco que se escarbe a buen seguro saldrán más) escándalo conocido ha sido el del cobro por personal de confianza (¿?) de PSOE e IU a vecinos del Sur y San Pablo-Santa Justa de una ‘tasa de reserva’ en los autobuses que los llevaban de excursión a la playa, pese a que todos los gastos corrían previamente por cuenta de las respectivas Juntas de Distrito.

A esa ‘tasa’ se unía otra, cobrada a escote en el interior de los autocares, para pagar sobre la marcha el peaje de la autopista Sevilla-Cádiz, pese a que también estaba incluido en los gastos. Con estas prácticas irregulares se habrían recaudado a lo largo de los últimos años varias decenas de miles de euros de los que no existe asiento contable y tan sólo en estos dos distritos. ¿Acaso no sería conveniente crear otra comisión para investigar si este ‘modus operandi’ era generalizado en todos los distritos y no sólo en los viajes recreativos, sino también en la prestación de otros servicios gratuitos?

¿Qué decir del escándalo de las cuentas de Giralda TV, la ‘caja tonta’ creada por Monteseirín a su mayor gloria  y que en su corta existencia ya ha precisado de una inyección de casi 7,8 millones de euros para tapar un ‘agujero’ contable al que, según denunciaba el PP cuando estaba en la oposición, habrían contribuido los costes artificialmente inflados y las duplicidades de gastos en beneficio de ciertas productoras ‘patas negra’ afines ideológicamente a Monteseirín?

¿Sabemos realmente cuánto han costado a la ciudad las ‘setas’ de la Encarnación? Recuérdese que el Consejo Consultivo de Andalucía no avaló que el Ayuntamiento asumiera el último sobrecoste (más de 30 millones de euros) y que había informes del secretario municipal planteando la exigencia de responsabilidades, pero el Consistorio aprobó ese pago merced al voto de calidad (¿?) de Monteseirín. Este prometió abrir una investigación cuando se acabaran los trabajos para no interferir en su ejecución y…..hasta hoy.

Por mucho que Espadas y Torrijos sostengan que con la  comisión de investigación sobre el Plan Centro el nuevo Gobierno se dedica a hacerle oposición al anterior, su creación está más que justificada.

La cuestión de fondo no es ésa, sino por qué, a la vista de tantos escándalos, sólo se ha creado una.

 

Sí pero no

El portavoz de la Oposición, Espadas, tachó la derogación del Plan Centro de “imposición” y medida “objeto de campaña electoral”. Es una “imposición” en la misma medida en que lo fue su aprobación por Monteseirín, y es “objeto de campaña electoral” ‘a posteriori’ por cuanto supone el cumplimiento del programa con el que el alcalde concurrió a las municipales.

Desmintiendo la cínica frase del socialista Tierno Galván de que las promesas electorales se hacen para no cumplirlas (de este tipo de actitudes deviene el desprestigio de la clase política), Zoido ha sido consecuente al derogar el Plan y en este sentido se diferencia de los políticos que  hacen lo contrario de lo que dijeron.

Se ha intentado que  incumpliese su programa electoral esgrimiendo un sondeo de tan sólo 440 encuestas telefónicas del Centro Andaluz de Prospectiva  en el que el 53,8% de los encuestados se mostraba a favor del Plan. Ese porcentaje son 236 sevillanos, frente a los 166.000 que apoyaron el programa de Zoido en las urnas. Quienes citan el sondeo obvian un dato revelador: en el ditrito Centro, el sufridor/beneficiario del Plan, sólo cuatro de cada diez encuestados se muestra partidario de mantenerlo. Es decir, apoyan el Plan desde fuera quienes menos se ven afectados por sus medidas.Monteseirín dio alas a los sectores contrarios a la limitación del tráfico, una tendencia irreversible en Europa, al aplicarla de forma precipitada e improvisada, marca de la casa, y sin haber creado previamente las alternativas de transporte y aparcamientos  que habrían permitido su implantación sin división social.El clamoroso fracaso en la construcción de 60 aparcamientos en el entorno del Centro es la mejor demostración de su huida hacia adelante. A ello hay que añadir que, al contrario que en la mayoría de las ciudades europeas con planes similares, no existe un Metro que penetre en el casco antiguo, sino que lo bordea. También los autobuses dejaron de acceder hasta lugares estratégicos como la Encarnación y la Magdalena.

La reordenación del tráfico se ha hecho de tal forma que para trasladarse de un punto a otro  del casco antiguo primero hay que salir a la Ronda. Los taxistas ponían como ejemplo una carrera de la calle Feria a la Alameda. Otrosí, los sentidos únicos obligan a tener que circular por la periferia para llegar desde ciertas zonas del Centro hasta la Macarena.

La pretensión de los impulsores del Plan de que los conductores y los profesionales podían realizar una gestón en tan sólo 45 minutos era irreal, hasta el punto de que fontaneros y electricistas han preferido dejar de hacer pequeñas reparaciones en el Casco Antiguo por temor a sanciones de 70 euros si sobrepasaban el tiempo de estacionamiento.

 

DEFICIENCIAS

 

Prueba de las deficiencias del Plan es que el propio Espadas había propuesto  su modificación para que se incrementara el tiempo de circulación de 45 a 60 minutos, la disminución del horario restrictivo en una hora (desde las 8 a las 21), la introducción de permisos especiales para los profesionales y bonificaciones para los familiares de los residentes en el  Centro y trabajadores y clientes de los parkings.

Además, Monteseirín ha hecho un uso torticero del Plan, como demuestra el hecho de que entre diciembre, fecha de su inicio, y marzo  impuso 7.000 multas a infractores y que a partir de primavera dejó de tramitar sanciones porque faltaban dos meses para las elecciones de mayo y no era cuestión de irritar a los votantes.

Por eso tiene razón Zoido cuando dice que ‘de facto’ Monteseirín ya había derogado el Plan, aunque como los automovilistas no lo sabían se siguieron comportando como si siguiera vigente. Pese a sus deficiencias, el Plan ha cumplido el objetivo de reducir la afluencia de vehículos, como reconoce el nuevo director de Movilidad: “Desde 2007 a 2011 se ha producido un descenso del 48% del tráfico de vehículo particulares a la zona Centro de Sevilla”. Un informe de la anterior Delegación realizado en  febrero estimaba que se había pasado de unos 200.000 vehículos diarios a 97.900. De esta cantidad, 22.000 sobrepasaban el límite de tiempo. Además, esta disminución del tráfico habría redundado  en la eliminación de 3.800 toneladas de CO2.

Es indudable, pues, que la reducción del tráfico ha mejorado la calidad de vida en el Centro (menos contaminación, menos ruido, más seguridad) y que si Zoido tenía razones (su programa electoral) para derogarlo, Espadas, Torrijos y los 23 colectivos  que han abogado por su mantenimiento previa corrección de sus errores también tenían argumentos  para defenderlo, en línea con las políticas internacionales de movilidad. Cabe preguntarse hacia dónde va el sentido de la historia, si por que los coches sigan tomando el centro de las ciudades o al contrario.

Una vez cumplida su promesa, el reto de Zoido debe consistir en crear cuanto antes las condiciones que permitan disfrutar de un Centro sin automóviles. En su apresurada derogación del Plan por la misma vía del decreto con que Monteseirín lo implantó (pese a lo cual, un error político al darle munición a la Oposición por sustraerse al debate), sorprende su anuncio de que estudiará la alternativa después del verano, cuando se suponía que la debería tener más que estudiada desde su etapa en la oposición. Las asignaturas troncales nunca deben dejarse pendientes para septiembre.

 

No por mi calle

Un dicho popular inglés dice ‘pero no en mi patio trasero’, en alusión a que los apoyos que se brindan a cualquier tema genérico se tornan de inmediato en oposición cuando obligan a la implicación personal o afectan a los intereses particulares de las supuestas personas solidarias. Los comerciantes del Centro achacan todos sus males a las peatonalizaciones, la limitación de acceso al tráfico impuesta (de mentirijillas) por Monteseirín y la falta de autobuses y de Metro. Ha llegado Zoido, ha empezado a hablarse de implantar líneas de microbuses eléctricos como alternativa al derogado Plan Centro e ‘ipso facto’ los comerciantes de O’Donnell han dicho que los buses de Tussam crucen por cualquier sitio, pero no por su calle. Osea, que han dejado a Aprocom sin argumentario por esta rebelión en plan ‘Boston Tea Party’ de la movilidad. Como ven, pese a ser O’Donnell un patriota irlandés, allí se rigen por el mismo principio de los ingleses y, además, no quieren que, con el paso de  microbuses, les consideren el patio trasero de las calles Rioja, Tetuán y Velázquez.

Vehículos

El Foro ‘Taxi Libre’ denuncia ante el Ayuntamiento la tiranía de los ciclistas y exige que suscriban un seguro de responsabilidad civil para afrontar los daños que puedan causar y que se matriculen las bicicletas para que sean identificables. Como peatón militante, y por tanto en un grado evolutivo superior al automovilista y al ciclista en la escala de Jacob de la movilidad sostenible, me cruzo a diario por las calles con bastantes (ojo, no estoy diciendo todos) ciclistas incívicos que no respetan ni la prioridad de paso del viandante ni el límite de velocidad en zonas compartidas, y con otros que por su impericia (su novelería se les nota a la legua) constituyen un peligro ambulante. Mi admirado Ricardo Marqués, gran impulsor de la bicicleta desde los viejos tiempos, decía que con los carriles bici por fin se había reconocido en Sevilla que aquéllas no son juguetes de paseo, sino vehículos para circular. Pues si las bicicletas son vehículos, en pura lógica y como piden los taxitas debe aplicárseles -a ellas y a quienes las manejan-  el Código de Circulación.