El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, es también diputado por Sevilla, condición que no sabemos si habrá influido en que presentara el balance de las declaraciones de la renta (IRPF) justo a las 48 horas del inicio de la huelga de Lipasam, que vino precedida de una polémica sobre sus sueldos.
Además, el Gobierno ha incluido esta semana en el anteproyecto de ley para la Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local unas normas de transparencia por las que obligará a los ayuntamientos a publicar el coste de sus servicios, para que se puedan compararlos con los de otros municipios. Entre ellos, la recogida de residuos y limpieza viaria, el objeto social de Lipasam. Las corporaciones deberán demostrar mediante una Memoria que en el caso de que los presten sociedades mercantiles municipales (como Lipasam) lo harán de manera eficiente.
Así pues, esta ley va a abocar a que se desmenucen públicamente los costes de Lipasam, Tussam, Emvisesa, Emasesa…. y se comparen con los de compañías homólogas, para ver si están fuera de ‘mercado’ y si se despilfarra el dinero de los contribuyentes, los cuales podrán exigir así medidas correctoras, por más que los sindicatos y la oposición hablen de “satanización” cuando se sacan a colación los sueldos en nuestras empresas municipales.
Según Hacienda, éstas son las cantidades que declaran percibir anualmente los 19.315.000 contribuyentes, por tramos de renta y número de ellos:
-Menos de 10.000 euros perciben al año 6.560.000 españoles.
-Entre 10.000 y 20.000 euros, 6.104.000.
-Entre 20.000 y 30.000 euros, 3.254.000.
-Entre 30.000 y 40.000 euros, 1.664.000.
-Entre 40.000 y 50.000 euros, 700.000.
Quedan seis tramos más, hasta la minoría de 7.000 afortunados que declaran unos ingresos superiores a los 600.000 euros, pero el conjunto de los perceptores de más de 50.000 euros (incluyendo los de 600.000) supone sólo el 9% del total.
En la guerra de cifras por la huelga de Lipasam, el Ayuntamiento difundió que el salario medio anual per cápita en la empresa pública de la limpieza es de 30.000 euros, cantidad calificada por el delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, como privilegiada y que ya querrían para sí en las actuales circunstancias de crisis la mayoría de los sevillanos.
DATOS QUE NO CUADRAN
Sin embargo, cunde la sospecha de que esta cifra haya sido incluso maquillada a la baja, pues posteriormente el Consistorio ha filtrado que el gasto en personal asciende a 65 millones de euros en números redondos. Este redondeo también podría haber sido realizado a la baja si tomamos
como referencia que la previsión de gastos de personal para 2013 es de 64.359.019 euros contando ya con la obligada reducción del 5% en las nóminas, que los empleados rechazan y que es uno de los motivos invocados para la huelga. Si esta cifra equivale a un 95% de la masa salarial previa, ello significaría que ésta habría sido realmente de unos 67,7 millones y no 65.
Dado que con Zoido como alcalde la plantilla no sólo no se ha reducido, pese a la inversión de 8 millones en maquinaria que los sindicatos interpretan destinada a la futura privatización, sino que incluso se ha incrementado, aun aceptando un gasto en personal de ‘sólo’ 65 millones, el resultado de dividirlos entre los 1.517 empleados arroja una media no de 30.000 euros per cápita, como divulgó el Consistorio, sino de 41.374 euros.
¿Cómo calificaría entonces Maximiliano Vílchez esta cifra si para él la de 30.000 euros ya era un privilegio?
CONTRADICCIONES
Si se compara ese salario medio de 41.374 euros con las tablas del IRPF difundidas esta semana por Cristóbal Montoro, se deduce que esa retribución es superior a la que cobra el 91,02% de los contribuyentes españoles (17.582.000 personas) y se inscribe en la de la selecta minoría del 9% que ingresa más de 40.000 euros anuales.
Volvamos, no obstante, a la cifra presuntamente oficial revelada por el Ayuntamiento de 30.000 euros anuales, que todavía superaría a la que perciben casi 16 millones de contribuyentes (el 83% del total). En tal caso la masa salarial no podría ser de 65 millones, sino tan sólo de 47 millones, que no cuadran con la previsión de Tesorería para 2013 (64,3 millones), pues en un escenario de recortes supondría un incremento anual de 17 millones. Cabría pensar entonces que la diferencia de 18 millones de euros sería la destinada a pagar a los eventuales que suplen a la plantilla en los festivos, pero de nuevo aparece otra contradicción: el gobierno local viene sosteniendo que la supresión de los eventuales (ojo, sumada al recorte salarial del 5%) supondría un ahorro de sólo 3,3 millones de euros, por lo que aún quedarían 15 millones en el aire.
LUCES Y TAQUÍGRAFOS
¿Por qué el Ayuntamiento habla de una media de 30.000 euros, con lo cual el ciudadano piensa que es lo que cobra también un barrendero, y no desglosa los salarios reales por categorías, con y sin pluses? ¿Disparan la media los directivos? ¿Cuál es el miedo, ya que el convenio es una herencia de Monteseirín, que compró así la paz social con el dinero de los contribuyentes, y Zoido prometió “luces y taquígrafos”?
Desde 2009, los salarios públicos -y no digamos los privados, amén de los millones de despedidos en las empresas- han perdido casi un 24% de poder adquisitivo. En Lipasam, el recorte del 5% no ha tenido aún incidencia en las nóminas porque “fue diluido” (¿?) en 2012 en diferentes aspectos. Al negarse a aceptar siquiera esa reducción, los sindicatos pretenden que esta empresa municipal (y hasta con más plantilla, sumada a los eventuales) sea la única inmune a la crisis.
En 2002, Schröder tenía las elecciones perdidas frente a Stoiber, pero mientras éste se quedó en la retaguardia sin hacer nada, el canciller se metió hasta el fango durante las inundaciones por las crecidas del Danubio y del Elba y el pueblo alemán valoró su liderazgo frente a la adversidad y le dio la victoria. En 2005, Bush pasó tan olímpicamente como Stoiber de otra inundación, la de Nueva Orleans tras el huracán ‘Katrina’, y su partido perdió las siguientes elecciones. En 2012, el huracán ‘Sandy’ inundó Nueva York. Obama suspendió su campaña para acudir a la Gran Manzana y junto a su alcalde del rival Partido Republicano. Revalidó la Presidencia. No estamos en vísperas electorales ni los casos son equiparables, en magnitud y en consecuencias, pero a su manera Sevilla está sufriendo otra inundación, la de las toneladas de basura sin recoger por la huelga de Lipasam, y Zoido no tiene mejor ocurrencia que irse al tercer día del conflicto a Madrid y rodearse de los modistos de la ‘jet’ para presentar una exposición pictórico-textil sobre las ‘Santas de Zurbarán’.
Zoido dice que no permitirá que las Atarazanas se hundan, por lo que mantiene una negociación con el presidente de la Junta y su consejero de Cultura para buscarle una solución a los astilleros medievales. Hay que ver cómo ha cambiado la percepción del alcalde, que antes de su escena del sofá en San Telmo con Griñán para el pasteleo por Andalucía sostenía que el monumento era de competencia exclusiva de la Junta, no del Ayuntamiento, y que “habían firmado un contrato que ahora se les ha caído y no saben cómo sustituirlo”, en alusión a la ‘espantá’ de La Caixa, que él mismo bendijo con aquella foto equivocada en plan baloncesto cuando lo que se iba a celebrar en Sevilla era el mundial de balonmano y no el de la canasta. A mí me parece bien que Zoido quiera ahora, en su luna de miel con Griñán, hacer de cirineo de la Junta para sobrellevarle el peso de las Atarazanas sin el Caixafórum, pero si es por la solidez del monumento, no debe tener miedo: los viejos astilleros llevan 800 años aguantando toda clase de gobernantes y políticos que aún no han podido hundirlos.
para anunciar su presentación en la Casa de la Provincia, con Felipe Alcaraz (IU) y Mercedes de Pablos (PSOE) como maestros de ceremonias, García declaró: “No creo que sea un atentado a la libertad religiosa, sino más bien una falta de educación que busca propaganda gratuita para un acto al que en circunstancias normales no iría nadie”.
Cuentan las crónicas que él fue el primero en dar la voz de alarma a través de Twitter, desde la que lanzó este mensaje: “La libertad de unos termina donde empieza la de otros. ¿Hay necesidad de ofender los sentimientos de los sevillanos? Es una falta de respeto muy grave y, sobre todo, innecesaria y gratuita”. El alcalde no dejó de remarcar que el acto lo organizaba la Diputación de Sevilla (PSOE).
demostrar con tan sólo remitirse a la página web de la Casa de la Provincia que se había limitado a ceder el espacio para un acto cuyo cartel oficial únicamente reflejaba un grupo de personas, con sombrero y de espaldas, y la indicación de la fecha, hora y lugar de la presentación, también con ‘bocadillos’, bajo el llamamiento de ‘Sevillanos, el Medicine Show de Mongolia llega a vuestra ciudad’.
Sevilla es una ciudad con 88.000 parados que tiene una deuda de 500 millones de euros y graves problemas de toda índole, cuyo alcalde, por aunar también la condición de presidente del PP (A) y de parlamentario andaluz, carece de tiempo para atender tantos frentes como tiene abiertos. Diez días antes de la polémica por el cartel, Zoido había llegado casi una hora tarde a la inauguración del Museo del Mudéjar y algunos de sus selectos invitados, hartos de esperarle, se fueron y lo dejaron plantado.
Zoido se ha dedicado a sembrar en Twitter la polémica sobre una imagen de la Macarena usada por la revista satírica Mongolia para un anuncio (que no el anuncio oficial) de su presentación en la Casa de la Provincia, dependiente de la Diputación (PSOE), y al que asistirá Felipe Alcaraz (IU). Al margen de meterle el dedo en el ojo a sus rivales aprovechando que el Guadalquivir pasa por Sevilla y de las supuestas heridas en los sentimientos de cada uno -como si a estas alturas no estuviéramos ya curados de todos los espantos menos el de la corrupción-, me pregunto cómo es posible que con la que está cayendo en la Sevilla de los 88.000 parados y en todo el país el alcalde de la capital de Andalucía y presidente del PP (A) no tenga cosas mucho más importantes que hacer que tuitear sobre superficialidades irreverentes como ésta, en vez de aplicarse a las cuestiones estratégicas de la ciudad. Si yo fuera el director de Mongolia, le pondría a Zoido un piso por la publicidad gratuita que le ha reportado y le haría una oferta para ‘community manager’ de la publicación.
Zoido cogió carrerilla en el desayuno del ‘Fórum Europa. Tribuna Andalucía’ y como llegó sin haber probado bocado aún se comió de una tacada 200 millones de deuda municipal. El alcalde dijo que cuando aterrizó se encontró con más de 700 millones de euros en números rojos pero que ya ha logrado reducirlos a unos 500. Menos lobos, Juan Ignacio. Si las cuentas que le hice en su día al manirroto de Monteseirín, justo antes de tu desembarco en la Plaza Nueva, son correctas, la lápida municipal (Ayuntamiento más consorcio de empresas) ascendía a unos 633 millones de euros. Como al 31 de diciembre de 2012 la deuda (sólo la del Consistorio, sin empresas ni organismos autónomos) era de 519 millones en números redondos, resulta que en el mejor de los casos se habría reducido en 114 millones, no en 200. Si fuera verdad éso de que estás recortando déficit público a un promedio de 10,5 millones de euros mensuales (y los mercados, sin saberlo), habría que convenir en que Sevilla habría ganado contigo un alcalde, pero España se estaría perdiendo un ministro de Hacienda.
La primera oportunidad perdida por el alcalde en esta materia fue la de haber gestionado la venida a Sevilla del celebérrimo cuadro de Leonardo da Vinci ‘La dama del armiño’, probablemente el único del genio renacentista que aún es de propiedad privada y que formó parte de la exposición ‘Polonia. Tesoros y colecciones artísticas’, que albergó el Palacio Real de Madrid desde el 1 de junio hasta el 4 de septiembre de 2011, justo al inicio del mandato de Zoido como nuevo alcalde de Sevilla.
¿Y cómo es posible que un sevillano haya llegado a ser príncipe de Polonia? La historia es más bien al revés: el príncipe nació en Sevilla por los avatares del Destino. Durante la II Guerra Mundial, tras la invasión del país eslavo por las tropas de Hitler, la familia principesca huyó de su país en un barco que rindió viaje en Cádiz y luego se asentó en Sevilla, donde nació el príncipe, a cuya saga los nazis le arrebataron todo su patrimonio, incluidos el cuadro de Leonardo y otro de Rafael.
que está reciente en la memoria de los sevillanos la supuso el aplauso dado a los directivos de La Caixa cuando fueron a verlo al Ayuntamiento para informarle del abandono del proyecto del Caixafórum en las Atarazanas y su traslado a la torre Pelli.
A su muerte, su fabulosa colección, fruto del pillaje en los países invadidos por Napoleón, fue sacada a subasta. Cuentan las crónicas que por la Inmaculada de Los Venerables (rebautizada por los franceses como ‘de Soult’) pujaron el zar de Rusia, la National Gallery de Londres y el museo del Louvre, que finalmente se hizo con la tela al astronómico precio entonces de 586.000 francos, lo que la convirtió en la más cara de la institución y en su gran estrella, prueba de la cotización alcanzada por el maestro sevillano.
En aquella reunión de hace siete meses en el polígono El Pino, el delegado de Economía destacó la importancia que los polígonos industriales tienen para Zoido, con estas palabras: “El alcalde tiene un especial interés en los polígonos industriales porque no son sólo realidades urbanísticas, sino también económicas y de convivencia, y son una parte fundamental del desarrollo económico de la ciudad”.
Y ahora, cuando por la crisis la ciudad necesita más que nunca que los polígonos emerjan como focos de dinamización para tratar al menos de contener un paro que afecta a casi 90.000 sevillanos, la situación apenas ha mejorado. Durante su mandato, Monteseirín, a la vista de la marcha de empresas emblemáticas y de la recalificación de sus suelos para su conversión en las mucho más lucrativas viviendas de la época de los ‘pelotazos’ inmobiliarios, prometió una apuesta por la economía productiva en vez de por la especulativa o suntuaria.
Durante un acto celebrado en los Jardines de la Buhaira en marzo de 2011 y en el que estuvo acompañado de la alcaldesa valenciana, Rita Barberá, Zoido defendió la necesidad de aprender de experiencias como las protagonizadas por la capital del Turia en la obtención de fondos comunitarios, sobre todo porque en su opinión el gobierno de coalición PSOE-IU había omitido esta fuente de financiación. El Gobierno municipal que encabezaba Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE) había sido «muy poco activo» -dijo- a la hora de buscar y cosechar ayudas derivadas de los fondos comunitarios, y «se ha limitado a recibir los fondos que le han llegado de alguna u otra manera».
El sondeo del IESA ha provocado una marejada interna en el PP andaluz, con mayor o menor sordina, y en el partido se da ya por descontado que Zoido, sin arraigo en el conjunto de Andalucía y sin ‘punch’ en el Parlamento autonómico frente a un Griñán cada vez más cómodo por la falta de una oposición de peso en la Cámara y en la sociedad andaluza, no será finalmente el candidato popular a la Presidencia de la Junta. El problema para el PP no sólo es encontrar un candidato alternativo a Zoido en su propio seno y foguearlo con tiempo suficiente para darlo a conocer en las ocho provincias, sino cuándo presentarlo en sociedad y organizar la convivencia con el actual presidente si éste quiere mantener el poder orgánico del que goza actualmente tras haber sido refrendado por un congreso regional su designación a dedo realizada previamente por las altas instancias del partido.
Como no dejan de repetir los politólogos, un sondeo de opinión no augura como un acto de fe lo que va a ocurrir en el futuro y no es más que una ‘fotografía’ del sentir ciudadano en un periodo determinado, pero lo cierto es que la ‘fotografía que ha salido es pésima para el alcalde, como máximo responsable de la ciudad y cabeza visible de su partido, más pésima aún si se consideran las altas expectativas creadas en su día por el propio Zoido y que le llevaron a ser aclamado y vitoreado por las masas al paso de la procesión del Corpus: el hoy alcalde prometió todo lo que sus interlocutores querían oír de su boca, hasta acabar con el paro en la ciudad, y llegó a pedir prestado el voto a los socialistas descontentos para, con su apoyo, transformar Sevilla.
Por tanto, invocar de nuevo la herencia recibida a estas alturas de su mandato no parece una excusa muy convincente a ojos del electorado, que esperaba muchísimo más de su gestión como alcalde y que ve cómo pasa el tiempo y la vida sigue igual o peor, bastante peor.
Torrijos ha anunciado que preguntará en el Pleno por el coste, duración, acompañantes y motivos de los viajes realizados por Zoido y su equipo desde la toma de posesión del nuevo gobierno. Aunque Juan Bueno, portavoz del PP, haya reaccionado con indignación y se haya referido a los antecedentes turísticos (¿quizás alguna mariscada en Bruselas?) y oscurantistas del portavoz de IU, el alcalde debería responder con el clásico “me alegro de que me haga usted esa pregunta”, porque así, en aras de su promesa de luz y taquígrafos, podrá aclarar sus escapadas al torneo tenístico de Roland Garros, en París, y a los Juegos Olímpicos de Londres, de los que la opinión pública tuvo noticia por la canallesca y no por el Consistorio, y la repentina fiebre viajera de su delegado multiusos y chico para todo, Gregorio Serrano, por más que sea el titular de Turismo. A ver si va a resultar que sus concejales, en vez de llegar al cargo “comidos y viajados”, como prometió cuando estaba en la oposición, en realidad estaban tan ayunos de excursiones como los del gobierno de Monteseirín.