Una de las vecinas de Los Pajaritos invitó expresamente a la ministra de Sanidad y Servicios Sociales, Ana Mato, y al alcalde, Juan Ignacio Zoido, a que entraran en su infravivienda para que comprobarán por sí mismos cómo, a pesar de la sequía, los techos se caen por la humedad, al tiempo que lamentaba que en los últimos diez años ha escuchado muchas promesas de los políticos pero que, como no han hecho nada, los residentes son ya como Santo Tomás: ver para creer. Zoido, al anunciar la reconstrucción integral de la barriada, confesó sentirse avergonzado por el estado de los pisos, cuyo propietario es el Consistorio. A ver si al alcalde le va a pasar con Los Pajaritos lo mismo que con la torre Cajasol, que se va a echar sobre sus hombros las cruces dejadas por Monteseirín mientras que éste, responsable por acción u omisión, sigue lavándose las manos ayer, hoy y mañana. Zoido debió decir que sentía vergüenza, sí, pero vergüenza ajena, la que no ha tenido Monteseirín por no haber hecho nada por Los Pajaritos en los doce años que ha estado en el Ayuntamiento.
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El pulso
Zoido ha dicho que si existiera una causa para paralizar la torre Cajasol “la hubiéramos parado ya”, y que él no va a “mirar para otro lado ni me va a temblar el pulso”. Si busca un motivo, la ministra de Fomento ya le dio uno al decir que la torre “está fuera del ordenamiento jurídico” por interferir en el tráfico aéreo, pero como el alcalde no ha querido enterarse, cuando Monteseirín no necesitó motivo para cargarse el proyecto de Moneo, sigue con su doble discurso. Matiza que hay que transmitir seguridad jurídica y generar confianza, “por lo que no se puede estar revisando los temas caprichosamente”. Si no puede generar desconfianza, ¿por qué colocó el rascacielos bajo sospecha desde la precampaña? Si no puede estar en permanente revisionismo, ¿por qué intentó frenarlo tras el informe de Icomos para la Unesco? Zoido siempre amaga y luego retrocede, en su habitual intento de tratar de contentar a tirios y troyanos para al final defraudar a unos y a otros. A estas alturas ya sabe toda Sevilla que por mucho pulso que invoque, este pulso se lo ha ganado Cajasol.
Ikea dinamita el discurso de la ‘Gran Sevilla’
Si aún proyectaran las películas premiadas en los Oscar, quizás más de un sevillano decidiría ir a verlas a multicines como Metromar, Abaco o Al Andalus También podría haber optado ayer sábado por un día de compras en Airesur, acercarse a ver gangas en el ‘Factory’ del aeropuerto, buscar ‘gadget’ electrónicos en el Mediamarkt de la autovía del 92, ver la nueva oferta de MerKmueble al pie de la carretera de Huelva, hacer deporte en el Sato del polígono Pisa, darse una vuelta por el ‘outlet’ de La Cartuja en la antigua ruta a Mérida, llevar a los niños a la bolera del Megaocio, comprar productos ‘made in Germany’ en el Lidl frente a la arrocería de Herba o acabar la tarde en un asador argentino del extrarradio.
Cada día, miles de sevillanos se desplazan con total naturalidad para comprar, comer, trabajar, vestirse, practicar deporte o divertirse en cualquiera de los sitios citados sin reparar en el hecho, o no darle mayor importancia, de que radican en Castilleja de la Cuesta, Mairena del Aljarafe, Bormujos, La Rinconada, Bollullos de la Mitación, Salteras, San Juan de Aznalfarache o cualquiera de los otros 46 municipios del área metropolitana, eso que los políticos llaman la ‘Gran Sevilla’.
En sentido inverso, si cada día 200.000 vehículos acceden desde el alfoz a Sevilla capital es porque decenas de miles de residentes en ésos y otros pueblos vienen de igual modo a la metrópolis a trabajar, comprar, pasearse o divertirse, sin sentirse forasteros, sino como cualesquiera otros vecinos de la ciudad.
UNA CONURBACIÓN
La construcción de urbanizaciones de adosados y de barrios enteros a continuación o extramuros de los pueblos, han convertido Sevilla y su área metropolitana en una conurbación, donde millón y medio de personas comparten el mismo espacio físico, los equipamientos comerciales, culturales y de ocio y las infraestructuras, hasta el punto de que un macroatasco, como el famoso de Ikea, colapsa el tráfico en la capital y buena parte de su área de influencia.
Esta realidad se ha formado como un magma con irracional voluntad propia y se ha extendido como mancha de aceite, sin orden ni concierto, superando los tímidos intentos de las Administraciones por domesticarla, siempre a destiempo y con planes urbanísticos o de ordenación del territorio (Potaus) que no han pasado de meros diseños sobre el papel.
DOBLE CAPITALIDAD
El caso de Ikea en Sevilla capital ha demostrado que mientras los ciudadanos tienen más que asumida el área metropolitana y se mueven por ella como peces en el agua, el discurso político sobre la ‘Gran Sevilla’ ha saltado hecho añicos a las primeras de cambio.
Fue muy significativo que Zoido hiciera en su investidura como alcalde un alegato en defensa de Sevilla como capital de Andalucía y reclamara una ley específica de capitalidad y olvidara subrayar el rol de la urbe como genuina capital de su gran área metropolitana, que le aporta 800.000 habitantes más (1,5 millones en el global) y la dota de un peso demográfico y económico contra el que Málaga no puede competir por la primacía regional.
Por contraste, quizás por su experiencia previa como presidente de la Diputación, Monteseirín siempre hizo referencias en sus tomas de posesión al papel que debía jugar Sevilla como representante y valedora de los municipios de su entorno.
ALCALÁ EN ESCENA
Ante las dificultades que está teniendo el Ayuntamiento sevillano para satisfacer las exigencias que en suelo y comunicaciones plantea desde hace meses Ikea para construir en San Nicolás Oeste un nuevo complejo comercial, el Consistorio hermano (¿o no?) de Alcalá de Guadaíra, dirigido por el socialista Gutiérrez Limones, divulgó que dispone de 3 millones de m2 de terrenos ya urbanizados al borde de dos vías estratégicas, la A-92 y la SE-40, y con el Plan Parcial aprobado en fase inicial.
Limones advirtió que su ofrecimiento tenía por objeto “evitar que se pongan en peligro (7.000) puestos de trabajo por los problemas de Sevilla”, dado que en reiteradas ocasiones la multinacional ha amenazado con llevarse su inversión a otra parte. El alcalde de Alcalá, que ha esperado ocho meses a que Zoido solucionara en sus prometidos “quince días” el bloqueo de Ikea, ha actuado con visión metropolitana al declarar: “Aquí debe primar el interés general por encima de cualquier ayuntamiento y de cualquier color político, porque es una gran oportunidad para la provincia de Sevilla, y Alcalá tiene la posibilidad de que esta actuación se realice de inmediato”.
RIVALIDAD
No lo ha entendido así Zoido, que ha visto a Limones como un competidor “por oportunismo político” y a Alcalá como una amenaza para Sevilla en vez de cómo extensión de sí misma. Pidió en el Pleno a la Oposición formar un bloque común para “ir juntos” por el proyecto de Ikea frente a la ciudad del Guadaira. Hasta el portavoz socialista, Espadas, se ha alineado con él y contra su correligionario Limones, con el argumento de que el proyecto debe desarrollarse en la capital “al haber sido el PSOE el que logró traerlo a esta ciudad”. Se da la circunstancia de que Espadas ha sido consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio (¿?) y, por tanto, se le suponía una visión supramunicipal y metropolitana y menos localista.
Probablemente, a los ciudadanos les resultará indiferente que el híper del mueble se instale junto a la SE-35 o la SE-40, en término de Alcalá o de Sevilla, porque irán a comprar igual en un sitio que en otro, como ya lo hacen en el Ikea ‘de’ Castilleja.
Cualquier día los suecos anuncian que ni en Sevilla ni en Alcalá, que se van a Córdoba o a otra parte, pero la clase política seguirá con su pomposo discurso de la ‘Gran Sevilla’.
Escándalo
Yo creía que era una inocentada, porque el acuerdo lo llevaron a una Comisión Ejecutiva el 28 de diciembre, pero al final va a ser cierto que la quebrada Tussam, con 70 millones de euros de deuda, 40 de déficit y más agujeros que un queso gruyère firmó un patrocinio de la Davis, asunto de Estado para el alcalde, por 63.500 euros, más dinero que nadie. El objeto de tal dispendio pese a sus arcas vacías fue el transporte de los tenistas, los directivos o quien indicasen. Y, cuchillo de palo, ¡subcontrató los conductores y los vehículos a un tercero! ¿Dónde, pues, el retorno publicitario para (in)justificar la operación? Se trataba, claro, de no cantar la gallina mientras preparaba el plan de saneamiento y el recorte en un 5% de los sueldos del personal. Estas trampas en el solitario y camuflajes a través de la AIE se ve que no eran exclusivas de Marchena y Monteseirín y que, enchufados aparte, éstos ya están tan viciados como sus predecesores en sólo 8 meses. Zoido prometió un cambio y luces y taquígrafos, pero ahora sí pienso que se trataba de una inocentada.
Recochineo
El horno del PP no debió estar para bollos en el último Pleno, celebrado 24 horas después de que Zoido forzara la dimisión de cinco familiares de ediles de su partido enchufados en los distritos. El caso ha indignado a la opinión pública, fiada de las promesas de Zoido sobre regeneración y de que no todos los políticos son iguales. Hay algunos que se esfuerzan en ser todavía peores, como Beltrán Pérez. Las crónicas y fotos del Pleno demuestran que en vez de hacer mutis por el foro se dedicó a abrazar -y hasta besar- entre risas, junto con Juan Belmonte, al delegado del Distrito Sur, José Luis García, que tenía colocadas a su prima y a su novia en los distritos. Mutatis mutandi, es como si Monteseirín se hubiera recochineado delante de Zoido y Beltrán haciéndole carantoñas a su primo, o Torrijos a Lolo Silva, tras las acusaciones de enchufismo que en su día les hicieron a ellos. Con ese abrazo solidario en el Pleno, el PP avalaba la conducta de su cachorro de Nuevas Generaciones. Hay imágenes que producen vergüenza ajena, y no sólo la de la mariscada de Torrijos.
Primos, hermanos, hijos, novias, cuñados
Buceando en la Hemeroteca, encuentro una noticia del 13 de mayo de 2008 sobre la campaña ‘Todos queremos ser el primo de Monteseirín’. Fue presentada por los entonces presidente y secretaria de Nuevas Generaciones (NNGG) del PP, José Manuel Luque y Virginia Pérez, respectivamente. Aludía a Félix Alfredo Sánchez, primo del entonces alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, que había sido contratado para realizar la página web del Plan Estratégico Sevilla 2020 a cambio de 5.500 euros y pese a que, según los populares, no tenía experiencia informática previa.
La campaña estaba ilustrada con un vídeo en la que se parodiaba la entrevista de selección de personal a la que supuestamente se había presentado Félix Alfredo y con unas sevillanas con letra alusiva al escándalo. NNGG repartió más de 30.000 folletos en los campus universitarios y centros de FP para condenar “la obtención de empleo por amistad o influencia política”.
Esta acción formó parte de una serie de iniciativas sostenidas en el tiempo por el PP para destacar el clientelismo y el enchufismo que, según denunciaba, imperaban en el Ayuntamiento de Monteseirín y Torrijos. Así, registró una propuesta para el Pleno del día 16 de mayo en la que reclamó que el alcalde compareciera ante la Corporación para “aclarar” la polémica suscitada por el contrato adjudicado por Emasesa a su primo hermano Félix Alfredo Sánchez Tavira; que se aprobara una declaración institucional condenatoria de “este tipo de prácticas”; que se rescindiera el contrato suscrito en su momento y que se “desterraran” las contrataciones “de esta naturaleza” porque “ponen en tela de juicio” la objetividad, transparencia y claridad de las contrataciones vinculadas a la Administración.
Y tras el primo del alcalde, el de Francisco Manuel Silva, concejal de IU. El PP consideró escandaloso que David Domínguez Silva, primo segundo del delegado de Deportes, hubiera sido contratado como asesor del IMD, del que era vicepresidente el edil, y que además fuera secretario de la entidad ‘Club Deporte Sur’, que había sido beneficiaria de convenios con el Ayuntamiento para la organización de actividades de senderismo y de las Olimpiadas Escolares.
El hoy concejal de Participación Ciudadana y Coordinación de Distritos de Zoido, Beltrán Pérez, exigió “la dimisión de inmediato” del concejal Silva porque, a su juicio, el trato de favor a su familiar era evidente. Y lanzó el siguiente mensaje a Torrijos: “Se pasa el día dando lecciones con altas dosis de incontinencia verbal, pero cuando se habla del primo del alcalde y del primo de Francisco Manuel Silva se queda más callado que el mudo de los hermanos Marx en la escena del camarote lleno de primos en que están convirtiendo este Ayuntamiento”.
VUELTA A LA TORTILLA
Cuatro año después de aquellas acusaciones de enchufismo, y con el PP en el Ayuntamiento desde hace ocho meses, la Oposición socialista ha descubierto que en los talleres de al menos siete de los once distritos municipales hay ya colocada una más que significativa muestra (una treintena) de parientes, militantes y simpatizantes del nuevo gobierno local y/o del partido que lo sustenta como coordinadores (sueldo de 18.000 euros) o monitores (pagos de entre 7,5 y 10,5 euros la hora) de los talleres de distrito, a saber:
-La prima del delegado del distrito Sur, José Luis García, y la novia de éste.
-La hermana del presidente de Nuevas Generaciones de Andalucía, Luis Paniagua.
-El responsable de Actos Públicos de Nuevas Generaciones de Sevilla, Saulo Fraga.
-El vicesecretario general de Nuevas Generaciones de Sevilla, Alberto Galbis.
-El cuñado del delegado del distrito Norte, Juan García Camacho.
-La hija de un miembro de la Junta Municipal del distrito Norte.
-La exprimera teniente de alcalde de Cazalla.
-Candidatos del PP que fueron en las listas de Zoido, militantes y simpatizantes del partido.
El gobierno local y el propio alcalde trataron en primera instancia de minimizar el escándalo diciendo:
1) Que la mayoría de los contratados ya estaban trabajando en los distritos antes de que se constituyera el nuevo Ayuntamiento, obviando que todos los coordinadores habían cesado en sus puestos al tiempo que la corporación anterior.
2) Que el Ayuntamiento no había efectuado de forma directa ninguna de esas contrataciones, sino las empresas a través de las cuales está externalizado este servicio desde 2005. O sea, el mismo procedimiento por el que fue contratada como portera de la piscina de San Pablo la madre del edil de IU Silva y que escandalizó tanto a Zoido cuando era líder de la Oposición que declaró: “Si mi nombre o el de alguno de mis concejales estuviera en tela de juicio, yo mismo pedía una comisión de investigación y firmaría el decreto de creación si fuera el alcalde de Sevilla”.
Los argumentos defensivos eran tan endebles y el escándalo iba tan ‘in crescendo’ a medida que el PSOE escudriñaba distrito a distrito y revelaba nuevos casos de clientelismo político que, finalmente, el Ayuntamiento no ha tenido más remedio que forzar la dimisión de varios coordinadores que son familiares de cargos electos del PP.
Naturalmente, al contrario que en el caso de los primos de ediles de PSOE e IU, aquí, según Beltrán Pérez, otrora fustigador del enchufismo, no ha habido irregularidad alguna y estas dimisiones “voluntarias” han sido sólo por una mera cuestión de “estética”.
Y es que, como dijo Zoido, para trabajar en su Ayuntamiento el único carnet que se pide es el de identidad.
El chocolate del loro
A finales de agosto de 2011, el hoy ministro de Hacienda y diputado por Sevilla, Cristóbal Montoro; el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, y el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, visitaron el complejo termosolar que en Sanlúcar la Mayor ha alzado la multinacional sevillana Abengoa, con cuyo presidente, Felipe Benjumea, posaron al pie de una hilera de helióstatos.
Arenas declaró que Andalucía atesora “grandes recursos naturales” como los que le permiten tener “todas las condiciones para ser líder en energías renovables” y abogó por estar permanentemente estudiando la obtención a partir de estas riquezas naturales de elementos que “incentiven el crecimiento económico y el empleo”.
Montoro, por su parte, dijo que la política económica del futuro Gobierno de España “tiene que estimular las capacidades de emprender, innovar e internacionalizarse como salida a esta crisis”.
La puesta en escena no podía ser más simbólica, ya que Abengoa es pionera y líder de la energía termosolar, un sector en el que Sevilla va a la vanguardia mundial y que se desarrolla ya con un 80% de tecnología nacional. La compañía sevillana no sólo tiene 15 centrales termosolares aprobadas en España (siete en nuestra provincia), sino que también construye a 150 kilómetros de Los Angeles y por encargo de la Administración Obama el mayor complejo termosolar del planeta –Mojave-, de 280 MW y con una inversión de 1.600 millones de dólares. Recientemente ha ganado el concurso internacional convocado por Suráfrica para montar las dos primeras termosolares de ese país por 1.000 millones de euros, con lo que abre el continente africano a la exportación de la tecnología termosolar ‘made in Sevilla’.
HECHOS Y PALABRAS
Tan sólo cinco meses después de aquella foto en Abengoa y de las declaraciones de Montoro, el Ejecutivo de Rajoy ha decretado una moratoria al estímulo de las energías renovables, con el fin de reducir el déficit público en 160 millones de euros. El anuncio era un error técnico, porque confundía el déficit público (saldo negativo entre los ingresos de la Administración y sus gastos) y el déficit de tarifa eléctrico ( saldo negativo entre los ingresos de las empresas eléctricas y los costes que las normas les reconocen, lo cual no significa que sean sus costes reales).
Políticamente también ha sido un error mayúsculo y supone la culminación de la deriva del PP en materia energética: ha pasado de instaurar con Aznar el sistema de primas que ha permitido a España ponerse a la cabeza del mundo en energías renovables (primera en termosolar, tercera en eólica y entre las cinco primeras en fotovoltaica) a frenarlas en seco, sin revisar el sistema para corregir los errores en su aplicación durante la era Zapatero que, con su habitual dominio del marketing, arrebató al PP la bandera de las renovables y lo dejó ante la opinión pública como el negacionista del cambo climático.
Aunque la moratoria no afecta a las centrales termosolares por haber sido ya preasignadas en el Registro de Industria hasta 2013, deja sin perspectiva a este sector y sin presente a la fotovoltaica, eólica, biomasa, cogeneración…. con unos efectos demoledores para el empleo y la inversión.
España, falto de petróleo, gas y uranio y peligrosamente dependiente de estas fuentes de energía extranjeras, debe incentivar el desarrollo de las energías renovables, basadas en recursos inagotables y no contaminantes como el sol y el viento, hasta que maduren tecnológicamente y ya no necesiten más apoyo público.
Las grandes eléctricas las culpan del déficit de tarifa, pero sendos estudios de la consultora Deloitte sobre la termosolar y la eólica en 2010 desmontan esta leyenda negra y revelan sus efectos positivos. La termosolar, que percibió 185 millones de euros en primas, aportó al PIB 1.650 millones y sólo con los ahorros generados a la Seguridad Social, a Hacienda, en CO2 dejado de emitir y en toneladas de petróleo equivalente no importadas más que duplicó las subvenciones recibidas.
La eólica ahorró en importaciones de combustibles fósiles 1.616 millones de euros, exportó por valor de 1.105 millones, ahorró 329 millones en costes de CO2 y aportó 2.984 millones al PIB. Pero lo más importante de ambas renovables es la actividad generada en todo el país y, especialmente, en las regiones más deprimidas como Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha: 24.000 empleos la termosolar y 30.747 la eólica.
REBELIÓN DE LOS BARONES
Por eso la moratoria a las renovables decretada por el Gobierno ha provocado la rebelión de los barones del PP en todas sus Autonomías, hasta el punto de que la secretaria general, María Dolores de Cospedal, y el ministro Soria tuvieron que convocar una ‘cumbre’ anticrisis en Madrid, abortada ‘in extremis’ cuando trascendió su celebración. La Fundación Renovables calcula que hasta 2020 se perderán 62.000 millones de euros en inversión privada y 300.000 empleos.
Sólo en Andalucía se frenará una inversión de 14.700 millones de euros que generaría más de 51.000 empleos. La primera víctima ya ha sido Foret, que ha cerrado en Huelva al convertirse en inviable su alianza con Fertinagro. Once parques eólicos se paralizan en Sevilla. Y en Almería, sede con la PSA de la I+D que dio pie a la industria termosolar, Arenas concurrirá a las elecciones del 25M con el ‘handicap’ de que el ministro Soria liquida allí 217 proyectos fotovoltaicos, 45 parques eólicos y 24 proyectos de cogeneración.
Y todo por la decisión de Industria de ahorrarse 160 millones de euros: el chocolate del loro.
Isla Mágica bis
Debido a la rendición de Breda de Zoido, comerciantes, hoteleros y hosteleros piensan que todo el monte es orégano y que la ciudad está a su servicio. De ahí deriva la ocurrencia de la Asociación de Hoteleros de que se dedique la Feria cada año a una ciudad que tenga “puntos de conexión”. Según los hoteleros, a los que se les entiende todo, hay que “conjugar” (verbo de moda que declina el alcalde hasta con la torre Pelli) los intereses de los sevillanos con una “dimensión comercial”, eufemismo que significa sus propios intereses. No hay nada más antitético: la fiesta, ocio, con el no-ocio latino, del que deriva la palabra ‘negocio’. La Feria derivó del negocio ganadero inicial al ocio, y no es cuestión de invertir ahora el sentido de 165 años de historia. Además, como su nombre indica, la Feria es de Sevilla, no de Sevilla para Madrid, Zaragoza o cualquiera otra ciudad con estación de AVE; de a ver si viniendo más gente ellos hacen más caja. Los hoteleros, en su afán de lucro, han acabado confundiendo la Feria con Isla Mágica o ‘Sevilla son sus pueblos’.
El portazo
Al igual que el también alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, el líder de la Oposición municipal, Juan Espadas, tiene sus semanas ‘horribilis’, y una de ellas está siendo ésta. Primero se dejó engatusar y apostó a caballo perdedor en el congreso del PSOE y luego, casi sin solución de continuidad, dimite uno de sus fichajes galácticos –el abogado Eugenio Suárez Palomares- y abandona el palomar de Plaza Nueva diciendo que falta cohesión en el partido. “El ya me había trasladado su decisión en otras ocasiones –confiesa Espadas- y ha decidido hacerlo ahora. Está en su perfecto derecho”. Pues si le había trasladado su intención de largarse desde hacía tiempo y lo ha hecho ahora y no antes ni después, el momento no ha podido ser más inoportuno, con Espadas proyectando una imagen de derrotado dentro y fuera del PSOE. Aparte de evidenciar el error estratégico en la confección de la lista electoral, plagada de independientes, este portazo demuestra que Espadas o no sabe manejar su banquillo o no sabe administrar uno de los aspectos clave en política: los tiempos.
La margarita de Zoido
El debate sobre la torre Pelli, que algunos, como José Luis Manzanares en las páginas de El Mundo, tratan de reorientar a su terreno, me recuerda la historia de los campesinos a cuenta de un burro:
-¿Eh? ¡Oiga! ¡Que ese burro se ha metido en mi trigal!
-Pero…. ¡si está capado!
-¿Y qué tienen que ver los c…. con el trigo?
A Sevilla han venido los inspectores de Icomos y han dicho:
-Hay que frenar las obras del rascacielos y revisar su altura porque al afectar al paisaje histórico, la Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias pone en peligro la declaración de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad.
-Pero…¡si da de comer a Sevilla! (replica el presidente de Ayesa).
Desvía así la atención sobre la cuestión de fondo, pero aunque es muy fácil hacer demagogia con un tema tan delicado como el pan de las personas, veamos la auténtica realidad. Los 600 trabajadores en la torre y los 1.000 a los que indirectamente ocupa, según las cifras de Manzanares, equivalen al 0,17% de la población activa de Sevilla. Esta ‘ración alimenticia’ supone su construcción, a pesar de la cual el paro no deja de crecer (8.075 desempleados más en enero, con la torre a toda máquina).
LA SEGURIDAD JURÍDICA
A Manzanares, al igual que a mí, le parece absolutamente digna tanto la postura del partidario como la del detractor de la torre, porque “todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión”. Y añade: “Lo provinciano no es eso, sino pretender que un proyecto, una inversión con licencia, se pare, con el riesgo de que aquí no venga un inversor nunca jamás sin otra sustentación que la de una opinión”. E insiste: “una vez que se da la licencia, el proyecto debe ir a misa….¿hay algún ayuntamiento del mundo democrático que pararía una obra con licencia por miedo al vacío?”.
Respuesta: Sí. ¿Dónde? En la misma Sevilla. ¿O es que ya no recuerda que apenas llegado Monteseirín a la Alcaldía en 1999 lo primero que hizo (y sin polémica previa como la de Zoido con la torre, ni debate, ni aviso, ni nada de nada), sólo por, como diría Torrijos, “tufillo de venganza” contra Soledad Becerril, fue paralizar la obra recién iniciada del edificio de Moneo en el Prado?
Y Moneo era premio Pritzker, equivalente al Nobel en Arquitectura. Y Dragados, la constructora más importante del país. ¿Alzaron la voz entonces Manzanares y la CES contra aquella quiebra de la seguridad jurídica? Silencio, como en la frase de Bertolt Brecht, que aún no han venido por mí y no es cuestión de señalarse ante el Poder.
Y SIGUIERON INVIRTIENDO
Y, ¿no vino un inversor nunca jamás a Sevilla? Hagamos memoria de todas las empresas que han invertido desde 1999 hasta hoy, empezando por la propia Dragados, involucrada desde 2003 en el Metro. Una gran empresa prefiere llegar a acuerdos extrajudiciales con la Administración y no enfrentársele, porque sabe que a la larga pierde. Basta con que no la contrate más.
Ahora que se cumple el XX aniversario de la Expo, las cinco sociedades de servicios que crearon bancos y constructoras para el 92 me confesaban que no tenían interés en acometer muchos de los ‘marrones’ a que las obligaba Pellón, pero que no tenían más remedio porque así funciona el sistema: hazme tal infraestructura y por este dinero en Sevilla por el supremo interés del Gobierno en quedar bien ante el mundo, que ya te daré una autopista, un pantano, un aeropuerto, un Metro…. en otra parte.
¿O es que acaso a Manzanares no le han dado la obra de la torre Pelli para compensarle por haberle frustrado su inicial proyecto de Puerto Triana, que además chocaba contra el PGOU entonces vigente al demandar más edificabilidad comercial de la permitida? El principio de la seguridad jurídica se invoca o cuestiona según convenga.
LUZ Y TAQUÍGRAFOS
Zoido le ha ‘comprado’ a Manzanares su argumento de que la torre “no se puede parar porque costaría un dineral” al decir que el Ayuntamiento no tiene fondos para indemnizar a Cajasol. ¿Y cómo sabe el alcalde –y Manzanares- que el Consistorio no tiene dinero para frenar el rascacielos si aquí nadie ha cuantificado objetivamente, partida por partida y concepto por concepto, el coste de la presunta indemnización? Zoido, que prometió ser el alcalde de la “luz y taquígrafos”, no ha dado cifra alguna. ¿Por qué?
No hace falta dinero. Se puede compensar en suelo. Recuérdese el antecedente del traslado de la edificabilidad a la Buhaira para compensar por la paralización de la torre diseñada por Pérez Escolano en la Plaza de Armas. Otro ejemplo también de Sevilla.
La plataforma ‘Túmbala’, que tiene recurrida la licencia urbanística de la torre Pelli, sostiene que el coste de frenarla ahora es de cero euros, porque como la parcela sobre la que se alza mide 41.400 m2 permitiría sobradamente que en otras zonas de la misma se pudiera materializar la edificabilidad que se ‘perdiera’ en la torre si se recortara su altura. Y da una solución gratis: incrementar en dos plantas la altura de los dos ‘edificios podio’ que se construyen a sus pies y así no habría lucro cesante ni perjuicio para Cajasol.
Según Icomos, la torre pone en peligro la Sevilla Patrimonio de la Humanidad. La ciudad no está obligada a permanecer en el exclusivo club del Patrimonio Mundial, pero si quiere seguir ha de cumplir sus reglas. Si, por el contrario, valora más el pan para hoy que significa la torre y no sufrir publicidad negativa como el reportaje del ‘Guardian’, que se salga. Zoido no puede perder más tiempo y oportunidades deshojando la margarita. Debe optar entre el rascacielos y la Unesco, entre el ladrillo y el patrimonio, porque gobernar es elegir.