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Mejor callado

Espadas ha reprochado a Zoido que no haya organizado ni acudido como alcalde a un acto de inauguración oficial del paso subterráneo de las avenidas Bueno Monreal y La Palmera y que lo haya puesto en servicio sin más, sin ninguna pompa y circunstancia con música triunfal de Edward Elgar. Según el líder de la Oposición municipal, esta inauguración clandestina se ha debido a que “el PP no quiere que los sevillanos identifiquen que es una obra que lleva la marca socialista”. ¿Será ingenuo (con perdón) Espadas? Mira que quejarse de que los ciudadanos sigan sin asociar la marca PSOE a un túnel que se presupuestó en 5,8 millones de euros y que ha acabado costando 9 millones (una desviación del 55%); que se iba a abrir a principios del año 2010 (última de las sucesivas fechas anunciadas) y que ha acabado poniéndose en servicio con un año y medio de retraso. ¿Existe algún motivo para sentirse orgullosos de la gestión de Monteseirín y Fran Fernández? Hay ocasiones (y son ya demasiadas), Juan, en que lo mejor para la marca PSOE y para ti son los sonidos del silencio.

 

Doctrina Aguayo

Zoido, que a su calidad de alcalde une la de diputado autonómico, aprovechó el otro día que el Guadalquivir aún pasa por Sevilla pese a que lo gestiona la Junta, para desglosar en el Parlamento andaluz la deuda del Ejecutivo de Griñán con la ciudad por impago de tributos al Ayuntamiento: un total de 8,6 millones de euros. El alcalde se indignó por que mientras los sevillanos pagan religiosamente sus tributos, el Gobierno autonómico no se hace el aludido ni aunque le manden al cobrador del frac. Y en eso salió al quite de Griñán su ahijada política y consejera de Hacienda por la gracia de aquél, Carmen Martínez Aguayo, que sentó jurisprudencia con una frase para la posteridad, similar a la de la mano invisible de Adam Smith: “Para que exista una deuda debe estar reconocida también por el que debe pagar”. Ergo si no se reconoce una deuda, ¡no existe! Genial. La doctrina Aguayo está cosechando infinidad de adeptos desde su formulación parlamentaria. No es de extrañar que el Banco de España haya revelado que la tasa de morosidad ha crecido ya hasta casi el 7%.

 

 

 

 

 

100 días

Zoido ha cumplido 100 días de alcalde, el periodo de gracia otorgado a todos los políticos tras su toma de posesión. Y yo me pregunto: ¿quién si no ellos mismos se han concedido ese –otro más- privilegio de invulnerabilidad como Aquiles, talón aparte? Miren a su alrededor o a sí mismos:¿a usted le dieron 100 días de bula en su empresa? ¿O al maestro en el nuevo curso? ¿O al médico en el hospital? Cien días es ¡casi un tercio del año! Fíjense en lo que puede pasar tras las próximas elecciones autonómicas de marzo o abril. Quien las gane va a empalmar los 100 días de gracia con las vacaciones de verano. Total, intocables hasta septiembre. ¡Medio año! Noli me tangere. Esto de la política sí que es Jauja. Tal como está el patio es un lujo o una estupidez  darles una indulgencia plenaria de 100 días a quienes se presentaron –voluntariamente además- como unos salvadores y no precisamente como unos becarios aprendices. Aunque viendo cómo ha dejado Monteseirín Sevilla y las telarañas en las cuentas municipales, Zoido a lo mejor precisa no 100 días de gracia, sino 300.

A veces llegan cartas

Hace unos días, el alcalde  envió una carta de siete folios al presidente de la Junta para pedirle una entrevista y recordarle, como introducción, una lista de al menos dieciséis grandes cuestiones pendientes de resolución en la ciudad, en buena parte por falta de colaboración del Gobierno autonómico.

Inmediatamente, desde el PSOE se le ha descalificado. El portavoz del grupo municipal, Espadas, ha declarado que no aceptará que el PP y el alcalde de Sevilla conviertan la relación institucional entre la Junta y el Ayuntamiento en “un elemento de confrontación electoral”. La consejera para la Igualdad, Micaela Navarro, ha llegado a adjetivar de “frivolidad” la “carta a los Reyes Magos, en la que cualquier cosa cabe”. El consejero de Justicia, Francisco Menacho, ha tachado a Zoido de “desleal”, y el propio Griñán ha dicho que Zoido ostenta la Alcaldía para gobernar y “no para hacer oposición”.Mientras Zoido es asaeteado por reclamar como alcalde en beneficio de Sevilla, en el entorno de Griñán y en medios afines se saludaban las exigencias formuladas sólo unos días antes por el presidente andaluz al Gobierno de Zapatero en pro de Andalucía.

El 30 de agosto, ‘El País’ titulaba: “Griñán retoma el perfil reivindicativo de Andalucía frente al Gobierno central”. Y en la información se decía: “A poco más de dos meses de las elecciones generales, José Antonio Griñán ha retomado el perfil reivindicativo de Andalucía frente al Gobierno central, incluso en asuntos sobre los que se consideraba que ya no había mucho que decir. En la apertura oficial del curso político  el presidente de la Junta anunció que promoverá una iniciativa legislativa autonómica para que Andalucía siga siendo la “protagonista” en la gestión del río Guadalquivir….

Griñán anunció también que exigirá al Gobierno 500 millones de euros, cantidad en lo que cifra lo que éste ha dejado de ejecutar de los Presupuestos Generales de 2008…La tercera pata de la lista de peticiones es el traspaso de edificios sanitarios, que significará una importante aportación patrimonial. La Seguridad Social tiene 98 edificios que Andalucía puede reclamar…”.

Cuando Griñán reclama a Madrid, el PSOE andaluz y sevillano aplaude o asiente. Cuando Zoido reclama a la Junta, el PSOE se lanza en tromba contra el alcalde de Sevilla. Una misma actuación merece reacciones opuestas en función del color político. Lo que en uno es reivindicación, en otro es confrontación.

Al alcalde también se le ha reprochado el momento elegido para su carta, interpretado como el pistoletazo de salida de la campaña electoral para erosionar a Griñán en el asalto de Arenas a San Telmo; el tono y las formas. ¿Cuál habría sido el momento oportuno entonces? ¿Esperar a que pasen las elecciones generales y autonómicas para que no se le tache de electoralista?

Si Griñán apura los plazos, podría retrasar los comicios autonómicos hasta el 8 de abril de 2012. El calendario político continuaría con la constitución del Parlamento andaluz, la formación del nuevo Consejo de Gobierno, el aterrizaje de los nuevos consejeros y otros cien días de gracia para que se enteraran de los asuntos de su competencia…. Y se echaría el verano encima, con lo que entre una cosa y otra Zoido perdería un año o casi año y medio en plantear sus reivindicaciones históricas a la Junta en nombre de Sevilla y los sevillanos.

Por tanto, la carta la ha enviado en “el momento procesal oportuno”: con el inicio del nuevo curso político (¿acaso no ha hecho lo mismo Griñán para plantear sus exigencias a Zapatero?) y cuando a punto de cumplir sus primeros cien días como alcalde ha tenido ya un conocimiento más detallado de la (pésima) situación del Ayuntamiento.

Zoido, sin embargo, se ha equivocado en las formas al enviar la carta a los medios antes o al mismo tiempo que a Griñán, por lo que el presidente andaluz se enteró de su existencia y contenido por los teletipos; y en el tono empleado, con reproches de tipo personal que no facilitarán precisamente un clima propicio al entendimiento, una química entre mandatarios que a veces es más importante que todo lo demás, como en tiempos recientes quedó demostrado por la amistad desarrollada entre políticos ideológicamente opuestos y que redundó en beneficio de España: Felipe González con Helmut Khol y Aznar con Blair.Formas aparte, Zoido está cargado de razones para reivindicar las grandes cuestiones de fondo irresueltas de Sevilla. La capital de Andalucía no puede disponer tan sólo de una línea de Metro incompleta 36 años después de que las Cortes aprobaran la ley del Metropolitano hispalense. Tras once años y el paso de seis consejeros por el departamento aún no hay ni siquiera un acuerdo sobre la sede de la Ciudad de la Justicia.

El poblado de El Vacie, el asentamiento chabolista más grande de Europa, es la eterna asignatura pendiente de la ciudad. Ni siquiera Franco, que se comprometió públicamente, logró erradicarlo pese a sus poderes omnímodos como dictador. Ninguno de los variados proyectos de ampliación del Museo de Bellas Artes, la segunda pinacoteca de España, se ha materializado a lo largo del tiempo y la iglesia de Santa Catalina lleva ya más de siete años cerrada. Dos años después de que se prometiera el inicio de las obras de conexión entre Santa Justa y el aeropuerto para el AVE con un túnel de 10 kilómetros el proyecto duerme en los cajones……

Zoido cumple con su obligación, que es pedir para Sevilla.

Es preferible para la ciudad un alcalde reivindicativo como Zoido a un alcalde sumiso como Monteseirín.

 

El cameo

El entorno del alcalde ha jaleado mucho el amago de cameo de Zoido en la película ‘El dictador’ al irrumpir en el rodaje en la Plaza de España y lograr hacerse una -dicen- muy publicitada foto en Internet con el protagonista, Sacha Cohen, mientras éste se encasquetaba un sombrero con el lema ‘Ven a Sevilla’. Según las crónicas,  mientras el actor se quitó del medio, el alcalde se convirtió en el centro de todos los flashes a falta de algún astro del cine que se dejara ver. No sé si el oficio de alcalde, que habría dicho Cesare Pavese, obliga a estos gestos, si son exigencias del guión de Plaza Nueva o Sevilla bien vale una instantánea, pero nunca habría imaginado a Luis Uruñuela, Manuel del Valle y Soledad Becerril yendo a chupar cámara a un rodaje sino, en todo caso, recibiendo con la solemnidad del cargo y en su despacho de la Alcaldía al director y al actor principal de la película como gesto de cortesía institucional y sin incurrir en un populismo mediático que ha merecido de un lector este mordaz comentario: “Pronto empieza Zoido a hacer de Monteseirín”.

Sí pero no

El portavoz de la Oposición, Espadas, tachó la derogación del Plan Centro de “imposición” y medida “objeto de campaña electoral”. Es una “imposición” en la misma medida en que lo fue su aprobación por Monteseirín, y es “objeto de campaña electoral” ‘a posteriori’ por cuanto supone el cumplimiento del programa con el que el alcalde concurrió a las municipales.

Desmintiendo la cínica frase del socialista Tierno Galván de que las promesas electorales se hacen para no cumplirlas (de este tipo de actitudes deviene el desprestigio de la clase política), Zoido ha sido consecuente al derogar el Plan y en este sentido se diferencia de los políticos que  hacen lo contrario de lo que dijeron.

Se ha intentado que  incumpliese su programa electoral esgrimiendo un sondeo de tan sólo 440 encuestas telefónicas del Centro Andaluz de Prospectiva  en el que el 53,8% de los encuestados se mostraba a favor del Plan. Ese porcentaje son 236 sevillanos, frente a los 166.000 que apoyaron el programa de Zoido en las urnas. Quienes citan el sondeo obvian un dato revelador: en el ditrito Centro, el sufridor/beneficiario del Plan, sólo cuatro de cada diez encuestados se muestra partidario de mantenerlo. Es decir, apoyan el Plan desde fuera quienes menos se ven afectados por sus medidas.Monteseirín dio alas a los sectores contrarios a la limitación del tráfico, una tendencia irreversible en Europa, al aplicarla de forma precipitada e improvisada, marca de la casa, y sin haber creado previamente las alternativas de transporte y aparcamientos  que habrían permitido su implantación sin división social.El clamoroso fracaso en la construcción de 60 aparcamientos en el entorno del Centro es la mejor demostración de su huida hacia adelante. A ello hay que añadir que, al contrario que en la mayoría de las ciudades europeas con planes similares, no existe un Metro que penetre en el casco antiguo, sino que lo bordea. También los autobuses dejaron de acceder hasta lugares estratégicos como la Encarnación y la Magdalena.

La reordenación del tráfico se ha hecho de tal forma que para trasladarse de un punto a otro  del casco antiguo primero hay que salir a la Ronda. Los taxistas ponían como ejemplo una carrera de la calle Feria a la Alameda. Otrosí, los sentidos únicos obligan a tener que circular por la periferia para llegar desde ciertas zonas del Centro hasta la Macarena.

La pretensión de los impulsores del Plan de que los conductores y los profesionales podían realizar una gestón en tan sólo 45 minutos era irreal, hasta el punto de que fontaneros y electricistas han preferido dejar de hacer pequeñas reparaciones en el Casco Antiguo por temor a sanciones de 70 euros si sobrepasaban el tiempo de estacionamiento.

 

DEFICIENCIAS

 

Prueba de las deficiencias del Plan es que el propio Espadas había propuesto  su modificación para que se incrementara el tiempo de circulación de 45 a 60 minutos, la disminución del horario restrictivo en una hora (desde las 8 a las 21), la introducción de permisos especiales para los profesionales y bonificaciones para los familiares de los residentes en el  Centro y trabajadores y clientes de los parkings.

Además, Monteseirín ha hecho un uso torticero del Plan, como demuestra el hecho de que entre diciembre, fecha de su inicio, y marzo  impuso 7.000 multas a infractores y que a partir de primavera dejó de tramitar sanciones porque faltaban dos meses para las elecciones de mayo y no era cuestión de irritar a los votantes.

Por eso tiene razón Zoido cuando dice que ‘de facto’ Monteseirín ya había derogado el Plan, aunque como los automovilistas no lo sabían se siguieron comportando como si siguiera vigente. Pese a sus deficiencias, el Plan ha cumplido el objetivo de reducir la afluencia de vehículos, como reconoce el nuevo director de Movilidad: “Desde 2007 a 2011 se ha producido un descenso del 48% del tráfico de vehículo particulares a la zona Centro de Sevilla”. Un informe de la anterior Delegación realizado en  febrero estimaba que se había pasado de unos 200.000 vehículos diarios a 97.900. De esta cantidad, 22.000 sobrepasaban el límite de tiempo. Además, esta disminución del tráfico habría redundado  en la eliminación de 3.800 toneladas de CO2.

Es indudable, pues, que la reducción del tráfico ha mejorado la calidad de vida en el Centro (menos contaminación, menos ruido, más seguridad) y que si Zoido tenía razones (su programa electoral) para derogarlo, Espadas, Torrijos y los 23 colectivos  que han abogado por su mantenimiento previa corrección de sus errores también tenían argumentos  para defenderlo, en línea con las políticas internacionales de movilidad. Cabe preguntarse hacia dónde va el sentido de la historia, si por que los coches sigan tomando el centro de las ciudades o al contrario.

Una vez cumplida su promesa, el reto de Zoido debe consistir en crear cuanto antes las condiciones que permitan disfrutar de un Centro sin automóviles. En su apresurada derogación del Plan por la misma vía del decreto con que Monteseirín lo implantó (pese a lo cual, un error político al darle munición a la Oposición por sustraerse al debate), sorprende su anuncio de que estudiará la alternativa después del verano, cuando se suponía que la debería tener más que estudiada desde su etapa en la oposición. Las asignaturas troncales nunca deben dejarse pendientes para septiembre.

 

La playa

Apenas proclamar solemne y públicamente el alcalde que la recalificación a la carta (¡Uy, perdón! ¿Debo decir ‘modificación puntual’  para ser políticamente correcto, Maximiliano?) que prepara el Ayuntamiento para Ikea no generará un ‘efecto llamada’, Isla Mágica anunció que se pone en la cola para pedir el mismo trato igualitario (artículo 14 de la Constitución). Por de pronto ya están formados en esa fila Ikea, el Sevilla F. C., el Real Betis, Altadis, Primark, Tablada Híspalis y el Parque Temático. Siete, como los siete niños de Écija. Zoido dijo aquello de que “el que quiera ver oleadas (de recalificaciones), que se vaya a la playa”. Ya no hace falta, Juan Ignacio: al fin la tenemos aquí, aunque sea sin arena y con mucho polvo de ladrillo en ciernes. Los revolucionarios del mayo francés intuyeron que había que escarbar porque debajo de los adoquines estaba la playa. En Sevilla ya se ha corrido la voz de que la playa urbanística está en la Plaza Nueva, debajo o dentro de las Casas Consistoriales. Ya se sabe qué se suele decir del último. ¿Quién da la vez?

 

 

Sobresaltos

Zoido ha confesado en su primer cumplemes como alcalde que no gana para sobresaltos con la herencia recibida de Monteseirín. No sólo es que no le haya dejado un euro en la caja ni para los colegios de nuestros niños, sino que cada tarde se le presenta “una ristra –me encanta el lenguaje (Monte)llano del alcalde- de personas que quieren cobrar, y esas deudas no se han generado en este mes. Las sorpresas que nos estamos llevando…¡Con lo fácil que habría sido contar la verdad desde el primer momento!”. Ya que es tan fácil contar la verdad, pues díganosla con pelos y señales sobre los métodos con que el (ex), su predecesor, ha provocado el vaciamiento de las cuentas municipales. Ardemos en deseos de llevarnos, informativamente hablando, las mismas sorpresas que usted, señor Zoido, y saber cómo Monteseirín le ha dejado reducido a la condición de pagador del frac. Hable ahora o calle para siempre, en aplicación del principio americano aplicado a la política: pasados seis meses, la Administración entrante ya no tendrá como coartada echarle la culpa a la saliente.

 

Tam-tam digital

Atención a la nueva moda que está causando furor y que es más peligrosa aún que las ruedas de prensa sin preguntas de los políticos, que digo yo que eso no será una rueda periodística, sino un monólogo como el de Lola Herrera en ‘Cinco horas con Mario’.Recordarán que Monteseirín se enteró de su defenestración como alcalde por un teletipo de Europa Press en vez de por un motorista como en los tiempos de Franco, un mensajero de Seur o un telegrama en mano presidido por una cruz en señal de R.I.P. Pues ahora, el aún gerente de Tussam, que ha tenido que lidiar con la peor época de la empresa bajo las despilfarradoras directrices de Monteseirín, se ha enterado de que le van a cortar la cabeza merced a una de esas charletas de Zoido en Facebook. Así que usted y yo, quizás  antediluvianos miembros de la Galaxia de Gutemberg, podemos estar tan tranquilos sin saber que acaso en este mismo momento estén doblando las campanas por nosotros en ese tam-tam digital que es Internet. Creo que me voy a dar de alta en el Twitter de Pedro J. Ramírez. Por lo que pueda pasar.

 

‘Excepcionar’

De la polémica sobre el nombramiento de varios funcionarios como altos cargos y la morterada que van a cobrar, más aún que con Monteseirín (a quien Juan Ignacio se la dé, Asunción Fley se la bendiga),  me llama la atención hasta el lenguaje administrativo para estas designaciones: “Excepcionar, en base a la ley, los siguientes puestos…”. ‘En base a’ es uno de esos latiguillos copiados por los tecnócratas del inglés. ‘Excepcionar’, aunque admitido por la Academia, es un palabro jurídico que viene a significar que se alega una excepción legal durante un juicio, pero lo suyo habría sido el verbo ‘exceptuar’. ¿Qué está denotando el uso de esta terminología en la nueva corporación dominada por abogados y presidida por un juez? La traslación del argot jurídico al lenguaje oficial, de lo que se infiere la ‘judicialización’ de la vida política municipal. Yo creo que en la RPT de los altos cargos de Zoido falta, como en las modernas Redacciones de los periódicos, un corrector de estilo, si se me permite ‘excepcionar en base a’ nuestra lengua la justificación del puesto.