Archivo por meses: mayo 2011

Arcas vacías

Zoido  ha anunciado una auditoría para averiguar cómo está el  Ayuntamiento, pese a que Monteseirín dijo en el Pleno del 23 de abril: “Dejaré las arcas municipales en infinitamente  mejores condiciones de lo que yo me las encontré”. Y añadió: “¿Han oído hablar de los bonos samurái, a los que yo llamaba bonos harakiri? ¿Y de la deuda con ACS por una importante infraestructura de esta ciudad?”

Al acabar la Expo, el Ayuntamiento presidido por Rojas Marcos sufrió la grave crisis post-92, que se prolongó hasta 1998 y que obligó a Felipe González a tres devaluaciones consecutivas de la peseta, por lo que los tipos de interés se situaron en el entorno del 15-20%..

Las arcas municipales estaban vacías, casi ni había dinero para pagar a los funcionarios y la deuda heredada del socialista Del Valle ascendía a 31.000 millones de pesetas (186 millones de euros).

Al prohibitivo precio que estaba el dinero en España, el Ayuntamiento optó por  lo mismo que hizo el Gobierno socialista para tapar el ‘agujero’ de 20.000 millones de pesetas como balance –no fue precisamente cero, como prometió Olivencia- de la gestión de Pellón: recurrir a los mercados internacionales, donde los tipos de interés eran bastante más bajos.

 

 

SIN SEGURO DE CAMBIO

 

Fue así como la banca japonesa prestó 10.000 millones de yenes, los bonos samurái citados por Monteseirín, al Consistorio hispalense, mientras que el Reino de España avaló un crédito multidivisas de una treintena de bancos internacionales para afrontar los nunca oficialmente reconocidos números rojos de la Expo.
Curiosamente, ambas Administraciones cometieron el mismo error, hasta cierto punto comprensible, tanto por la falta de liquidez como por el elevado coste de la medida, que hubiera disparado aún más la factura de ambas operaciones: no suscribieron un seguro de cambio en previsión de que una subida de tipos multiplicara el pago de los intereses. No parecía probable, pero ocurrió, de ahí que todavía en la recta final del primer mandato de Monteseirín (1999-2003)  quedaran por pagar 82,5 millones de euros, por lo que éste calificó los bonos japoneses como ‘harakiri’.

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ESCONDER LA MANO

 

La  gran infraestructura adeudada a  ACS era el Estadio Olímpico, con un coste de 20.500 millones de pesetas (123 millones de euros), inferior al de las ‘setas’ (140 millones incluyendo el valor de las cesiones en especie a Sacyr).

Aunque imputado en exclusiva a Rojas Marcos, la financiación de este coliseo para el Mundial de Atletismo de 1999, y de matute para la candidatura olímpica, fue acordada por todas las Administraciones,  incluida la Diputación  presidida entonces por Monteseirín, que el 20 de marzo de 1997 había defendido en Turín ante la IAF no sólo la candidatura para acoger la competición atlética, sino el estadio  en construcción como futurible núcleo del anillo olímpico para los deseados Juegos de 2004.

Monteseirín tiró la piedra del Mundial y del estadio y luego escondió la mano, al igual que hizo años después votando cinco veces a favor de que se construyera un parking subterráneo sobre los restos arqueológicos de la Encarnación pero, con esa extraordinaria habilidad del PSOE para el marketing y la manipulación, traspasó luego toda la responsabilidad y la factura política del proyecto de su gobierno de coalición con el PA exclusivamente a los andalucistas.

 

FIN DE LA ESTABILIDAD

 

Aun incluyendo los bonos samurái  pendientes de pago, en 2002 el Ayuntamiento tenía una deuda de unos 200 millones de euros (33.000 millones de pesetas), equivalente a la dejada por Del Valle a Rojas Marcos.

Así pues, en el primer decenio transcurrido desde la Expo y hasta avanzado el primer mandato de Monteseirín la deuda no crece, entre otras razones porque recibe una Tussam con el contador a cero tras el saneamiento practicado por las corporaciones del PP y del PA.

Sin embargo, en los posteriores ocho años de gobiernos de coalición con Torrijos, Monteseirín ha realizado una faraónica política de obras de dudosa utilidad o a su mayor gloria personal pensando en pasar a  la posteridad como el alcalde que modernizó Sevilla y rellenó sus vacíos urbanos (las ‘setas’ en la Encarnación, la biblioteca en los jardines del Prado) o duplicando infraestructuras (el tranvía que discurre sobre el mismo trazado del Metro); ha dado barra libre a los sindicatos con onerosos convenios colectivos muy por encima del IPC en empresas municipales (Tussam es el máximo exponente, al pasar del balance cero a deber más de 100 millones de euros, casi otras ‘setas’) y también manos libres a sus socios de IU para sus componendas en fundaciones (DeSevilla) y sociedades públicas (Sevilla Global).

 

CAJONES LLENOS DE FACTURAS

 

Sevilla está hoy en la lista negra del Tribunal de Cuentas por no haberle remitido aún sus datos de 2008, y la deuda acumulada por el Ayuntamiento y su consorcio asciende, que se sepa,  a 633 millones de euros. ¿Cuánto no se sabe aún? Eso es lo que pretende averiguar Zoido con la auditoría al Consistorio y a las empresas municipales, vedadas en estos años  a la fiscalización de la Oposición. Sólo en las semanas previas a las elecciones, Monteseirín sacó del cajón facturas pendientes de pago -incluso desde 2004- por valor de 15 millones de euros.

Monteseirín ha triplicado los números rojos a su paso por el Ayuntamiento y, parafraseándolo, deja a Zoido las arcas municipales en infinitamente peores condiciones de cómo él se las encontró.

Ya lo hizo en la Diputación y ahora lo repite: política de tierra quemada para quienes vengan detrás. Es un experto en hacerle el harakiri a las cuentas, y sin necesidad de irse a Japón.

 

Fin de ciclo

El (sin) alcalde en funciones ha escrito en su blog una entrada a modo de despedida en la que dibuja un panorama de Sevilla tras su paso por el Ayuntamiento más idílico aún que el del cartel diseñado por José Ramón Sánchez para el PSOE en las primeras elecciones democráticas (1979) y que fue una auténtica preciosidad, en plan medio ‘naif’, con sus pajaritos, arboledas, huertos urbanos, teatrillo de marionetas en el parque, ciclistas hollando el césped, estatuas a los poetas…. El (sin), que desvió el dinero del PGOU para su faraónico mausoleo de las ‘setas’ en la Encarnación, cuenta el cuento de que su mayor satisfacción es por lo que ha hecho en los barrios durante estos años y por cómo ha mejorado sus calles, plazas y aceras. Sin embargo, los vecinos han respondido a esa Arcadia alfrediana con una ingratitud tal que tras estas elecciones el PSOE ha dejado de gobernar en nueve de los once distritos de la ciudad. Los resultados del 22-M son la demostración de la distancia entre la Sevilla oficial que pinta Monteseirín y la Sevilla real que perciben los sevillanos.

 

Descontrol

Una de las estrategias del sector crítico del PSOE, encastillado en el Ayuntamiento junto a Monteseirín como bastión rebelde contra Viera, consistía en usar su presunto dominio de las agrupaciones de distrito, que a su vez garantizaban los graneros de votos al partido, para forzar el nombramiento del candidato a la Alcaldía de Sevilla al margen de la Ejecutiva Provincial. En esa estrategia, Celis, el delfín de Alfredo cuando éste fue  defenestrado por el teletipo de Europa Press, pasaba por ser el controlador de los controladores socialistas en los barrios. Este mito también se ha derrumbado el 22-M. En el distrito donde Celis es el mandamás, San Pablo-Santa Justa, el PSOE ha perdido casi 3.000 votos, los mismos –e incluso más- que ha ganado el PP. Y eso que Alfonsito, en plan hijo pródigo vuelto al redil del oficialismo por aquello de sálvese quien pueda (aunque no ha caído esa breva), hizo campaña puerta a puerta en plan Avon pidiendo el voto para Espadas. Si como alcaldable ‘in pectore’ no tuvo futuro, parece que tampoco lo tiene como vendedor a domicilio.

 

Pretérito

La duquesa de Alba no quiso perderse el acto de presentación de la estatua de bronce erigida en su honor en los remozados Jardines de Cristina y, pese a sus problemas de salud y dicción y avanzada edad, pronunció de pie un discurso de agradecimiento a la ciudad en el que se refirió a Monteseirín como “el que fue alcalde”, todo un hallazgo semántico muy comentado entre murmullos por la numerosa concurrencia. No dijo el aún alcalde, el alcalde en funciones, ni el alcalde saliente, sino el pretérito alcalde, pese a que sólo habían pasado poco más de 48 horas desde las elecciones del domingo. Y a Zoido, apelado como “el nuevo alcalde”, Cayetana de Alba le pidió que mantenga el estilo de la ciudad y que no tire más casas antiguas, “porque Sevilla, como Venecia, sólo hay una”. Estas palabras fueron toda una carga de profundidad contra Monteseirín, el dilapidador de 140 millones de euros en su muy moderno mausoleo de las ‘setas’ de la Encarnación, y al que ya le pasan factura estando aún políticamente  de cuerpo presente tras el 22-M. ‘Sic transit gloria mundi’.

 

Las Cruces reconoce que fluye 10 veces más agua

El nuevo consejero delegado de Cobre las Cruces, el ingeniero de Minas australiano Damien Marantelli, ha reconocido en declaraciones al diario Expansión que las previsiones del modelo matemático en que se basó el sistema de drenaje y reinyección no se están cumpliendo porque del acuífero Niebla-Posadas brota diez veces más agua de la esperada. Este reconocimiento público del nuevo mandatario de la mina avala las informaciones publicadas en el diario El Mundo desde hace más de un año sobre los problemas que tenía el yacimiento con el exceso de agua.

Cobre las Cruces ha tratado siempre de vincular la causa de sus problemas con el agua dentro de la corta minera a las lluvias extraordinarias caídas en los últimos años en Andalucía Occidental, pero en las informaciones publicadas en El Mundo hemos  cuestionado esta versión oficial y sostenido que el problema de fondo al que se enfrentaba el complejo minero era que “los aportes de agua que se acumulan en el fondo de la corta, procedentes del acuífero Niebla-Posadas, supondrían una detracción del mismo mucho mayor que la autorizada y, además, superarían con creces la capacidad de tratamiento del sistema existente”.

En otra de las informaciones publicadas en el último año y medio decíamos que el SDR –Sistema de Drenaje Reinyección- ideado por FRASA   no estaría siendo  capaz de cumplir los objetivos previstos de deprimir suficientemente el nivel piezométrico del acuífero Niebla-Posadas en el entorno de la explotación minera: “Se iban a detraer unos 5 litros/segundo pero el aporte de agua a la corta estaría ya por encima de los 60 litros/segundo. Además, la empresa no ha podido impedir hasta ahora que el agua llegue a la explotación a cielo abierto tal como se comprometió  en su Plan Global de Gestión de Aguas, presentado en Septiembre de 2008, mientras estaban suspendidas las autorizaciones de operación (el parón duró un año)”.

“Tampoco –decíamos- ha funcionado tal como se preveía el Plan de Gestión de Aguas de Contacto diseñado por MP MEDIOAMBIENTE y presentado en Enero de 2009.  La capacidad de tratamiento de  aguas contaminadas mediante el Sistema de Ósmosis Inversa se ha mostrado completamente insuficiente a la vista de la situación existente. El Plan preveía un máximo de 90 m3/hora cuando los responsables de la mina deben enfrentarse a un flujo de 220 m3/hora, volumen que más que duplica la capacidad de tratamiento de la planta”.

 

PÚBLICA ADMISIÓN

 

 

Estos extremos han sido corroborados ahora por el nuevo consejero delegado de Cobre las Cruces, Damien Marantelli, en una entrevista concedida al diario Expansión, al que ha declarado lo siguiente: “La estimación inicial era que brotaran 5 litros por segundo y la realidad es que están fluyendo diez veces más. Para eso, estamos en conversaciones con el Ejecutivo autonómico y podemos acreditar buena fe y un tremendo esfuerzo en inversión”.

En relación con el último expediente sancionador por haber superado los niveles de arsénico en el agua del acuífero, Marantelli afirma que “en ningún caso se ha causado daño al medio ambiente. Hemos superado algún día –reconoce- los límites que nos ha impuesto la Administración que, por cierto, son extremadamente más restrictivos que para cualquier otra industria. Si alguna vez los hemos excedido, ha sido mínimo y muy por debajo de la media de otras actividades productivas de la región”.

No obstante, el nuevo consejero delegado afirma que para no volver a tener problemas con el agua y eliminar dudas y sospechas, CLC ha realizado una inversión de 40 millones de euros en una planta de tratamiento “que es capaz de depurarla al nivel de agua mineral”.

En cuanto a las doce reclamaciones judiciales existentes, según sus declaraciones ocho se han fallado a favor de la compañía minera y cuatro “aún están en el proceso”.

 

DISEÑO TEÓRICO

 

 

La explotación minera a cielo abierto pretende extraer el cobre contenido en 17,6 millones de toneladas de mineral  con una ley del 6,2% y presenta básicamente el problema de la interacción entre una sección del cono invertido que es la Corta proyectada y el acuífero de Niebla-Posadas, justo en el contacto de unas margas azules de edad terciaria y unos materiales paleozoicos (la Faja Pirítica Ibérica) en los que encajan las  mineralizaciones  que pretenden aprovecharse. Tal como reza en la autorización administrativa de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, se trata de “un proyecto de una complejidad técnica inusual”, puesto que “resulta difícil encontrar a lo largo del mundo actuaciones similares y del mismo orden de magnitud”.

Básicamente, la idea que soporta la viabilidad de la explotación es el establecimiento de un Sistema de Drenaje-Reinyección –SDR- del agua del acuífero para rebajar su nivel de forma que la mina, según el Instituto Geológico y Minero de España, “quede en seco”. Teóricamente el objetivo se conseguía  mediante un anillo perimetral de 69 sondeos en torno a la explotación minera, que extraen el agua primero y la reinyectan después, a una distancia aproximada de 2,5 kms. de la corta. El sistema descrito, simple conceptualmente, es, sin embargo, muy complejo en su ejecución por la gran cantidad de factores y parámetros que intervienen, y su validez se basaba en un modelo matemático que supuestamente preveía el comportamiento del acuífero.

 

Cobre las Cruces  incumplió las condiciones impuestas por la Administración, que llegó a suspender el sistema de drenaje-inyección de agua (SDR), por lo que se vio obligada a realizar un nuevo planteamiento que redefine y cambia la situación prevista inicialmente: el denominado Plan Global de Gestión de Aguas –PGGA-, presentado en Septiembre de 2008 suponía una inversión añadida de 15 millones de euros para depurar aguas –mediante un proceso de ósmosis inversa- previamente a su reinyección en el acuífero en sectores distintos a los de extracción. La concesión de aguas otorgada a CLC limita su extracción neta a 5 litros/segundo (equivalentes a 160.000 metros cúbicos/año, incluyendo  aguas de contacto) para usos minero-industriales, pero esta cantidad se ha multiplicado por 10, según reconoce ahora la compañía.

La concesión de aguas TC-17/2017 de 2004 le autorizaba a extraer del acuífero los citados 160.000 m3/año para usos industriales-mineros y 20.000 m3/año para usos domésticos, más el uso de 2.600.000 m3/año procedentes de la EDAR de San Jerónimo, también con fines minero-industriales.

 

Graneros

Uno de los muchos mitos de  ‘Sevilla la roja’ destruidos por Zoido en estas elecciones municipales ha sido el de los barrios calificados como inevitables graneros de votos del PSOE. De los once distritos en que está dividida la ciudad, el PP gobernará en nueve, tras arrebatar a los socialistas sus otrora cotos privados de Macarena, San Pablo-Santa Justa y Este-Alcosa-Torreblanca y duplicar su número de sufragios en los dos únicos islotes con el emblema del puño y la rosa que aún emergen en un mar plagado de amenazantes gaviotas como en la película ‘Los pájaros’, de Alfred Hitchcock: Cerro-Amate y Macarena-Norte. Si, metafóricamente, los medios de comunicación  han calificado de ‘tsunami’ la histórica victoria pepera, en la mayor parte de los distritos de la ciudad al menos también simbólicamente  podría colocarse en las paredes la siguiente leyenda, similar a la de las grandes riadas: “El día 22 de mayo del año 2011, a las 23 horas, llegaron los sufragios del maremoto de Juan Ignacio Zoido a los 20  concejales marcados en la línea inferior de este azulejo”.

 

Tsunami

El (sin) alcalde más en funciones que nunca dijo en cierta ocasión que el resultado de estas elecciones municipales sería el mejor balance de sus doce años de gobierno. Pues el pueblo de Sevilla ha hecho en el 22-M balance de la gestión de Monteseirín, el único aún no imputado de su gobierno, y de qué manera: le  ha dado a Zoido una mayoría absolutísima de veinte concejales (récord histórico, uno más que los obtenidos por Del Valle en 1983, aprovechando la estela de Felipe González), con lo que aquél casi dobla en ediles a Espadas;  67.000 votos más que al PSOE y la victoria en todos los distritos menos en dos para que, como se susurraba en la antigua Roma a los oídos de cada nuevo césar, sea consciente de que no es inmortal. Estos resultados, por tanto, más que una debacle para los socialistas, son un tsunami. Bueno, pues conociendo al personaje que aún está de interino en la Plaza Nueva, es capaz de atribuir la catástrofe a que lo quitaran a él del medio (demasiado tarde) o de ir al partido a pedir  un cargo en agradecimiento (¿?)  a los servicios prestados.

Zoido, el triunfo de la micropolítica

Juan Ignacio Zoido, que pasa oficialmente por ser un juez en excedencia, es en realidad un ‘banquero’, un ‘banquero’ muy particular que se ha hecho con la Alcaldía de forma arrolladora tras una campaña electoral marcada por el movimiento juvenil del 15-M, cuyo lema original era ‘Democracia real ya; no somos mercancía en manos de políticos y banqueros’.

Pues bien, Sevilla está desde ahora en manos de un político y ‘banquero’ cuyo estilo representa el triunfo de la micropolítica, simbolizado en el banco estropeado de una plaza de Bellavista. Frente a la indiferencia del Ayuntamiento por una de tantas quejas vecinales por aparentes pequeñeces, en este caso por un banco roto en aquel barrio, Zoido desconcertó al Poder municipal y a la opinión pública al hacer suya la causa vecinal y desafiar al gobierno PSOE-IU de Monteseirín-Torrijos con un reto: si pasado cierto plazo de tiempo el Consistorio no arreglaba el banco o no lo reponía, lo haría él con sus propias manos.

El PSOE, sorprendido por lo que consideró una tontería del juez en excedencia, se lo tomó a chacota y lo bautizó como el ‘banquero’ de Bellavista. Fue sólo el principio, porque al banco siguieron en otros barrios farolas, losas, todo tipo de mobiliario urbano, jardines y hasta la basura del Vacie, que el hoy nuevo alcalde retiró de forma voluntaria con una pala porque el asentamiento chabolista más antiguo de España estaba dejado de la mano de Dios y de la de Monteseirín.

COMO LA MANZANA DE NEWTON

El sarcástico Alfonso Guerra se ha burlado en los mítines de este estilo de hacer política de Zoido al decir que su única preocupación era  “mirarle el culo a las papeleras a ver si estaban rotas”, pero en su continuo patearse los barrios en estos cuatro años, el líder local del PP y sus colaboradores comprobaron que a la gente no le interesaban en demasía o le sonaban a música celestial los grandes proyectos de transformación de la ciudad, casi siempre asociados al centro, sino que le arreglaran sus problemas más cercanos. Y la micropolítica  cayó por su propio peso  como la ley de la gravedad derivó de la caída de la manzana de Newton.

La segunda clave del éxito de Zoido ha sido su campechanía y capacidad de conexión con los vecinos de unos barrios hasta entonces considerados cotos exclusivos del PSOE y en los que los vecinos acabaron viéndolo no como un pijo de Los Remedios, un juez que podía infundir miedo o todo un exdelegado del Gobierno, sino como a un hombre de pueblo, cercano y sin aristas, ataviado con una simple cazadora, capaz de escuchar y de comprometerse hasta el punto de remangarse para echar una mano, lo mismo apaleando basura en El Vacie que despegando caramelos sin recoger por Lipasam tras el paso de una cabalgata de Reyes por Su Eminencia. Zoido predicaba con el ejemplo.

DOBLE TRAGEDIA

No era una pose ni marketing político, porque no en vano el nuevo alcalde nació en un pueblo (Montellano, 21 de enero de 1957) y se crió en otro, Fregenal de la Sierra. Zoido es un hombre con el alma marcada por dos tragedias familiares que  le han hecho aún más humano y que se reflejan en el poso de tristeza  de sus ojos: perdió a su padre, Florentino, de profesión pastelero, cuando él era aún un zagal, el mayor de cuatro hermanos varones,  y su progenitor contaba 44 años de edad. Y perdió en un accidente de tráfico a su hijo José María, de 17 años, aunque le queda el consuelo de que vive en las siete personas que tras su muerte contribuyó a salvar con la donación de sus órganos.

Padre de otros dos hijos, el posterior nacimiento del pequeño Fernando le insufló nuevos ánimos para seguir adelante. Ha confesado que la persona que más le ha influido  ha sido su padre, aunque no le diera mucho tiempo a aprender de sus consejos por su temprana muerte (tenía él entonces 12 años), de tanto como sus parientes y amigos suyos le han hablado de él y de su forma de entender la vida.

De su progenitor, el confitero de Fregenal (su hermano regenta el negocio familiar), Zoido guarda en secreto, como si fuera la fórmula de la Coca Cola, una receta de confitar carne de membrillo. Quienes han tenido la suerte de probarla dicen entusiasmados que es pura delicatessen. Zoido en persona va a las plazas de abasto y a las fruterías, elige los membrillos, los monda y en plan Arguiñano crea su dulce, que luego regala a quienes distingue con su amistad. Los afortunados se chupan los dedos y se aprestan a tomar nota, pero él no revela la receta ni a tiros.

LA VENA DE JUEZ

Si había quienes iban por atún y a ver al duque, Zoido es al revés: va a los mercados a pasearse y comprar fruta –le encanta hacer la compra, previa llamada a su esposa, Beatriz, para ver qué falta en casa- y, de paso, a dar un mitin. De esa soltura para moverse entre los tenderos y placeros –para colmo, también entiende de pescado- le viene su capacidad para conectar con el pueblo llano en los barrios; incluso con quienes no comulgan con sus ideas y se lo espetan en la cara. No sólo no se inmuta ni le molesta esa franqueza con que le disparan buscando su desconcierto, sino que, sin perder la sonrisa, no ha dudado en pedirles prestado el voto a quienes iban predispuestos contra él.

Por su propio carácter y más aún tras su paso por el Juzgado de Familia, Zoido es una persona conciliadora que procura evitar los conflictos o resolverlos con la mediación. Es más un gestor de la Justicia que un juez propiamente dicho. Muy afable de trato, sus colaboradores dicen que es casi imposible enojarse con él y verlo enojado con ellos, y que libera las tensiones poco a poco, tratando de buscar siempre el lado positivo o poniendo un toque de humor. Cuando le domina la preocupación, opta por refugiarse en el silencio, meditativo.

FÚTBOL Y PÁDEL

Le encanta el fútbol. ‘Palangana’ confeso (fue el primer presidente del Foro Sevillista), mantiene desde hace años el mismo asiento en el estadio de Nervión. Es hincha apasionado, y es secreto del sumario y políticamente incorrecto plantear la cuestión de cómo un juez, aunque sea en excedencia , se refiere en el graderío al juez árbitro durante los partidos del club de sus amores, y máxime en caso de pitar un penalti en su contra.

No es tan aficionado a los toros como al balompié y sí fan del pádel, aunque la falta de tiempo por la actividad política y las sobrecargas musculares le impiden practicarlo tanto como él quisiera. Parece que en materia de libros pica de todo un poco y que en cuestiones de música le gustan especialmente las bandas sonoras de las películas que forman parte de la memoria de su vida, como ‘Love story’.

EL VENENO DE LA POLÍTICA

Culpa a Javier Arenas de haberle inoculado el veneno de la política, en la que dijo una vez que se había visto metido “sin saber muy bien cómo”, tras cruzar el Rubicón que supuso la aceptación de un cargo técnico en el Ministerio de Justicia. Acabó de delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha y en Andalucía; de secretario general del PP (A); de diputado en el Parlamento de Andalucía y, ahora, de alcalde.

Es toda una metáfora política que el hombre que al cabo de doce años ha arrebatado la capital de Andalucía a los socialistas y fuera calificado por éstos despectivamente como el ‘banquero’ de Bellavista, haya dado este golpe de mano iniciando su asalto a la Plaza Nueva en esta segunda etapa justamente desde el mismo barrio en que nació Felipe González, que es tanto como ganar por goleada a domicilio.

Si el PP tuviera la misma capacidad marketiniana que el PSOE, que convirtió en todo un símbolo la foto del clan de la tortilla en los pinares de La Puebla del Río, hoy ese banco de Bellavista (donde, por cierto, ningún periódico  ha fotografiado aún al nuevo alcalde)  sería ya su particular icono de la reconquista de Sevilla.

El último ‘marrón’ de Espadas

Juan Espadas  cuenta en su blog que nació en un barrio obrero, junto a la avenida de Miraflores, en 1996, y añade: “Bueno, exactamente en el hospital de las Cinco Llagas, hoy Parlamento de Andalucía, que digo yo que de ahí vendrá la vocación política”. Osea, que si Espadas se considera predestinado por su lugar de nacimiento, también podría haber dicho que lo estaba para la política dentro del PSOE y al lado de Zapatero, pues no en vano su segundo apellido es Cejas. De hecho, tras su afiliación al partido del puño y la rosa (1997), fue nombrado coordinador federal de Medio Ambiente, cargo que desempeñó hasta 2009 y que le permitió codearse con los equipos de Almunia y de ZP.

Al igual que el presidente del Gobierno, Espadas presume de abuelo, llamado Manolo, un modesto funcionario municipal que fue represaliado durante el franquismo. La debacle del PSOE en estas elecciones municipales del 22-M le impedirá ofrecerle a modo de desagravio  el deseo expresado en su blog: “Paradojas de la vida. 75 años después, en la primavera de 2011, su nieto Juan Espadas Cejas será alcalde de Sevilla, si los sevillanos y las sevillanas así lo quieren”. Y no han querido.

En sus pinceladas autobiográficas, Espadas  rememora: “Con una familia de las que inculcan que ‘el que tiene la cara honrada no encuentra puerta cerrada’, mi juventud fue feliz en el colegio de mi barrio, los salesianos, en el que aprendí la cultura del esfuerzo para conseguir las metas y, en mi caso, ser licenciado en Derecho con 22 años. Por cierto –añade- una promoción, la 84-89, que estaba en la Facultad a las 7 de la mañana para escuchar, aunque fuese desde las escaleras, a Clavero Arévalo, Pérez Royo, Carrillo Salcedo o Rosi Valpuesta”.

VÍCTIMA DE LA CRISIS

Juventud, o más bien adolescencia, no tan feliz, porque su padre, empleado de Muebles Rodri en Miraflores, acabó en el paro, víctima de la crisis económica que aún persistía en 1982, año de la histórica llegada de Felipe González a la Moncloa. Es una etapa que a Espadas no le gusta recordar salvo para decir que en esta España de los 5 millones de parados, él ya sufrió en sus propias carnes aquella crisis postpetróleo que, como casi todo, nos vino con retraso.

Su padre, del que dicen que era muy apuesto, muy alto, muy rubio y muy delgado, acabó como consecuencia de aquel golpe de la vida recolocándose como ordenanza en la Consejería de Medio Ambiente, donde pudo ver con orgullo el fichaje de su hijo Juan, abogado recién titulado: primero, como asesor jurídico de la Agencia del Medio Ambiente (1989), y ya convertida ésta en Consejería, como jefe de Gabinete (1994-1996)  del consejero Manuel Pezzi, si bien el progenitor de Espadas falleció antes del nombramiento de éste como viceconsejero (2004).

Y es que el nuevo líder de la Oposición en el Ayuntamiento de Sevilla había tenido el buen ojo clínico de especializarse en Derecho y Gestión Medioambientales cuando la ecología era ya una cuestión emergente. No se sabe si fue antes el huevo o la gallina, pero lo cierto es que el recién titulado inicia su carrera profesional en el AMA y colabora con el PSOE como simpatizante en el grupo sectorial de Medio Ambiente y en la redacción del programa del partido a las elecciones autonómicas (1990) y del manual del concejal de Medio Ambiente para las elecciones municipales (1991).

Esta colaboración se transforma en militancia cuando decide afiliarse al PSOE en 1997, siendo ya secretario general de Egmasa, el brazo ejecutivo de la Consejería de Medio Ambiente, donde durante catorce años ha ocupado todo tipo de cargos hasta ser su número dos con Fuensanta Coves como consejera.

NO TAN BUCÓLICO

La vida de Espadas en la Consejería verde no transcurre de forma bucólica y pendiente de los pajaritos, las flores y los linces, sino más bien todo lo contrario. Fuensanta, que por cuyo nombre también parecía predestinada a este departamento, le encomendó la parte ‘marrón’ del medio ambiente ya desde la Dirección General de Prevención y Calidad Ambiental, donde debió ocuparse de la contaminación, los vertidos, los residuos tóxicos y peligrosos, el ruido, los gases de efecto invernadero….

Dotado de una gran inteligencia natural, con don de gentes, cercano, equilibrado, afable, sereno, sin perder nunca el dominio de la situación ni la sonrisa, de Espadas sus colaboradores destacan además de éstas y otras cualidades una muy en especial: es un trabajador infatigable. En él se cumple el dicho de que apaga la luz por ser el último en abandonar el despacho.

Cuentan en la Consejería de Medio Ambiente que cuando fijaron los consejos de dirección a las 20 horas pensando en rematar cuanto antes la jornada laboral nunca se imaginaron que el ‘fatigas’ de Espadas los podía tener ocupados con debates y papeles hasta las 12 de la noche o la una de la madrugada. Un periodista que lo ha tratado a fondo lo califica de ‘bulldozer’, por su capacidad para desbrozar y resolver problemas, y recuerda que ni siquiera pudieron librarse de él cuando, ya viceconsejero, se fracturó el calcáneo al caerse por unas escaleras.

Estuvo ingresado dos semanas en el hospital con el pie inmovilizado, preludio de dos meses escayolado y en silla de ruedas, pero se dio trazas para convertir la habitación hospitalaria en una especie de anexo de la Casa Rosa, sede de la Consejería. Aquello era una romería de funcionarios llevando y trayendo papeles al ‘vice’, que se pasaba el día estudiando expedientes y dando instrucciones por el teléfono móvil, para estupefacción del paciente de al lado.

PERFIL HUMANO

Celoso de su vida privada, la deslinda de su actividad pública hasta el punto de que sus dos hijos han ido a algunos de sus mítines al margen de la caravana electoral, como si no lo conocieran de nada y como unos espectadores más. Aunque le gusta el fútbol (tuerce por el Betis y el Barça), por su mesura de carácter le chirría tanto el forofismo de este deporte que se inclina más por el baloncesto, menos exaltado.

Su vocación frustrada es la de escritor, hasta el punto de que se escribe sus propios discursos en vez de encomendar la tarea a los típicos ‘negros’ que tienen los políticos, y además le mete la pluma a todos los papeles que le ponen por delante, sean del tipo que sean.

Durante la campaña electoral ha leído a salto de mata el libro ‘Ciudades creativas’, buscando en Londres, Nueva York y otras grandes urbes modelos para Sevilla. Ahora tiene en lista de espera ‘La catedral del mar’, de Ildefonso Falcones.

Sus últimas películas preferidas han sido ‘La vida es bella’ y, en especial, ‘Invictus’, basada en la vida de Nelson Mandela y que pone como ejemplo de cómo cuando se comparte un objetivo común, no necesariamente político, se puede lograr un cambio social.

Tras 14 años en Medio Ambiente, Chaves, que se sacó de la manga la promesa de vivienda gratis para todos, le encomendó el ‘marrón’ de ser consejero de la Vivienda justo cuando estaba estallando la burbuja inmobiliaria (2008), la banca cerraba el grifo del crédito y no se sabía cómo sacar del estancamiento a las VPO.

Allí ensayó su forma de gobernar: convocó a todos sus altos cargos y delegados a una ‘cumbre’ interna y les ordenó que escribieran en un papel (del que se quedó con copia) cuáles eran los objetivos que iban a cumplir en sus áreas respectivas teniendo en cuenta el programa del partido y el de la Junta. Tras leerse los papeles, les dio a cada uno año y medio para cumplir las metas e implantó una especie de súper programa de seguimiento donde puntualmente llevaba la cuenta de los avances y retrasos de su equipo.

El resto de su historia es ya más conocido. El PSOE le encargó el ‘marrón’ de conservar la Alcaldía de Sevilla, una misión imposible tras la última y desastrosa etapa del dúo Monteseirín-Marchena, monta tanto tanto monta, y ahora le deja un ‘marrón’ aún más negro:  administrar la debacle socialista en las urnas, que se ha saldado con la mayoría súper absoluta para Zoido, con 20 ediles y 67.000 votos de diferencia.

La batalla de Sevilla

Griñán ha subrayado el papel clave que juega la ciudad en estas elecciones al decir: “ésta es la gran batalla, la batalla de Sevilla”.

Sevilla es vital para todos los partidos, tanto por ser una de las grandes urbes del país y capital de Andalucía como por la fuerza simbólica de estos  resultados cara a las autonómicas dentro de diez meses.

Los analistas coinciden en que la votación en este bastión de la izquierda  durante los últimos 12 años será, con gran probabilidad, un anticipo de lo que ocurrirá en la lucha por la Junta de Andalucía entre Griñán y Arenas tras 30 años de gobiernos socialistas.

EL PSOE

Sevilla, tal como subrayó Zapatero en su mitin, es para el PSOE algo más que la capital de Andalucía en cuanto cuna de Felipe González. Un descalabro que diera el Ayuntamiento al PP, según vaticinan las encuestas, sería interpretado como la confirmación de la tendencia al cambio también en la Junta, apuntada sistemáticamente por los sondeos desde diciembre de 2009.

La pérdida de Sevilla podría a los pies de los caballos a Viera, impulsor del relevo de Monteseirín, laminador del sector crítico y avalista de una lista electoral plagada de independientes en los puestos altos en detrimento de las agrupaciones socialistas, que han adoptado un rol más bien pasivo durante la campaña al sentirse preteridas por el secretario provincial.

Una derrota sin Alcaldía rearmaría a los críticos y cuestionaría la sustitución de Monteseirín por Espadas –o incluso por qué faltó autoridad para haberlo relevado a mitad de mandato por Carrillo – y pondría a prueba la solidez del alcaldable socialista y de su grupo de independientes, que ante el panorama de cuatro años en el duro banco de la oposición podrían verse tentados a dar la ‘espantá’ como en su día Luis Yáñez.

EL PP

La ‘batalla de Sevilla’ es no menos esencial para que el PP, embalado en la hipótesis de conquistar la Alcaldía, pueda ganar el año próximo la ‘guerra de Andalucía’ y tomar el palacio de San Telmo tras seis lustros de derrotas, y se consolide en la capital tras doce años en la oposición. Porque si el PP no logra hoy la mayoría absoluta   después de las encuestas tan favorables;  con casi 100.000 parados en la ciudad, que teóricamente deberían propiciar un cambio político;  tras escándalos como el de Mercasevilla y sus variadas ramificaciones, y los despilfarros (140 millones de euros en las ‘setas’) de la era Monteseirín y su socio Torrijos (éste, imputado judicialmente por partida doble, como imputados buena parte del gobierno municipal, con Nieves Hernández como último caso), entonces no la logrará nunca.

A la frustración por la hipótesis de una victoria pírrica –que no le otorgara a Zoido la Alcaldía- y el efecto en la moral de su militancia, se uniría la necesidad de fabricar en los próximos cuatro años un nuevo candidato.

El juez en excedencia ya anunció hace bastantes meses, con la comprensión de Javier Arenas, que de no ser alcalde dimitiría, por el agotamiento de cuatro años pateándose los barrios de Sevilla, nunca hollados anteriormente por los alcaldables del partido de la gaviota, y la perspectiva de tener que pateárselos cuatro años más.

IZQUIERDA UNIDA

Para IU, mantenerse como la formación que tiene la llave de la Alcaldía  en caso de un escenario sin mayoría absoluta ni de PP ni de PSOE es más vital que nunca, ya que Torrijos  ha adelantado que, en tal hipótesis, vincularía su presumible apoyo al PSOE en el Ayuntamiento a otro pacto de mayor calado con los socialistas para la gobernación de Andalucía. Sevilla, pues, sería la moneda de cambio en la estrategia de IU de sentarse en el Consejo de Gobierno de la Junta.

Por otra parte, en ese supuesto de dependencia socialista de IU en Sevilla, Torrijos sacaría mucha mayor tajada que de sus pactos con Monteseirín, y aspiraría a gobernar delegaciones clave y a administrar mucho más presupuesto, máxime después de ver cómo Espadas ha pasado de no querer saber nada de él y proclamar su aspiración a gobernar en solitario a reconocer su disposición a renovar el pacto de izquierdas.

Por el contrario, perder esa condición de partido-llave del Ayuntamiento y con  ello todas las parcelas de poder, cuotas de colocados en delegaciones y fundaciones municipales y los correspondientes recursos económicos que a la postre contribuyen a la financiación indirecta de su organización, supondría, probablemente, el final de Torrijos en el Consistorio al concluir el mandato que se iniciará en junio.

EL PA

Y para los andalucistas de Pilar González, estas elecciones son incluso más fundamentales que para el resto,  porque tras cuatro años fuera del Ayuntamiento se juegan el ser o no ser como partido en la capital, que es casi tanto como decir en Andalucía. ¿Resitiría el PA otro cuatrienio de travesía por el desierto sin representación ni en el Consistorio sevillano ni en el Parlamento andaluz?

Sin embargo, este partido, que cual ave Fénix ha renacido de cenizas aún peores (en 1983 sólo obtuvo 8.000 votos y ningún concejal, y ocho años después había multiplicado esa cifra casi por diez y con Rojas Marcos de alcalde), incluso podría conseguir una carambola sorprendente de confirmarse el concejal que le da la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO.

En la hipótesis de un empate a dieciséis ediles entre el PP y el bloque PSOE-IU, un solitario concejal andalucista tendría en sus manos la llave del Ayuntamiento. Nunca un capitular valdría tanto.

Todos tienen tanto que perder y tanto que ganar que con razón ha dicho Griñán que la de Sevilla es ‘la gran batalla’ del 22-M.