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Educación, la clave

El único Plan Estratégico debe ser sacar de la lista de los más pobres de España a siete barrios sevillanos

Finlandia, Corea del Sur y Singapur abandonaron la pobreza gracias a su fuerte apuesta por la educación

 

Casualidad o coincidencia, justo en la víspera del acto de entrega de las medallas de la ciudad el Día de Sevilla con motivo de la festividad de San Fernando, el arzobispo y dirigentes de Comisiones Obreras presentaron la Memoria 2017 de Cáritas Diocesana y un informe sobre Rentas Salariales, respectivamente, que constituyen una doble enmienda a la totalidad al mensaje de salida de la crisis económica y de recuperación que emiten nuestros gobernantes.

Aunque oficialmente el paro ha bajado en Sevilla capital (71.755 parados todavía) y su provincia (198.031), los responsables de Cáritas han constatado el incremento de la pobreza, no ya sólo entre quienes carecen de ingresos por hallarse en desempleo (el 34% no perciben prestación alguna), sino también entre los aparentemente privilegiados que tienen un trabajo y cobran un salario: uno de cada cuatro sevillanos asalariados perciben una remuneración insuficiente para poder salir de la pobreza. Dicho de otro modo: tener un trabajo en Sevilla no es una garantía de poder llevar una vida digna.

Lo ratificó en paralelo Comisiones Obreras en su informe sobre las Rentas Salariales, nada tendencioso porque ha sido elaborado con los datos oficiales de la propia Agencia Tributaria: el 56,3% de los trabajadores sevillanos cobran menos de mil euros al mes (y de ellos, el 43,7% no cobran ni el salario mínimo interprofesional, que en 2016 fue de 655 euros), y un 30% no cobran, atención, ni 327 euros mensuales. ¿Se puede vivir con esta última cantidad, que supone menos de 11 euros al día? ¿Vivir o sobrevivir?

 

PRECARIEDAD

 

Item más, el sindicato ha alertado de que el número de trabajadores que cobran menos de mil euros mensuales no deja de incrementarse. En once años, los ni siquiera mileuristas han pasado de representar el 47% de todos los trabajadores sevillanos al 56,3%. Por ende, el 96% de los contratos de trabajo que se firmaron durante el último año en nuestra tierra fueron de carácter temporal. Y a todo ello hay que unir los 71.755 parados. Así queda de manifiesto quiénes han sido y siguen siendo las grandes víctimas de la crisis.

Por eso, Cáritas ha tenido que acudir en socorro de 16.119 familias y de 51.581 personas en Sevilla capital y provincia. El deprimente panorama se completa con el recordatorio por parte de aquélla de que tres barrios (Polígono Sur, Los Pajaritos y Torreblanca) de los cuatro más pobres de España están en Sevilla, y cuatro más figuran en la lista de los quince del país con más pobreza y exclusión social.

Con este doble aldabonazo, el de Cáritas y el de CCOO, recogido en las portadas de los periódicos, se celebró el Día de Sevilla y el acto de entrega de las medalla de la ciudad, donde se habló más del futuro futurible, valga el juego de palabras, que de este inhóspito presente en el que malviven demasiados millares de sevillanos.

 

MÍNIMA MENCIÓN

 

En su discurso de doce folios, Espadas sólo hizo una mínima mención a esta realidad, cuando dijo: “somos una ciudad de contrastes que pelea (no especificó cómo) por sacar a sus barrios más pobres de un ranking contra el que nos rebelamos, a la vez que es reconocida un día sí y otro también como ciudad que conocer y disfrutar por el New York Times, por el Financial Times, por Trip Advisor, por Lonely Planet y por algunos de los más importantes organismos internacionales y europeos que nos eligen para celebrar los congresos de investigación, turísticos, médicos, políticos… que traerán para la ciudad este año 200 millones de euros”.

El alcalde hizo diversas alusiones al Plan Estratégico 2030, pero tras los informes de Cáritas y de CCOO la estrategia de la ciudad debería ser sólo una: sacar de la vergonzante lista de los quince barrios más pobres de España a los siete barrios sevillanos que figuran en la misma y de la exclusión social a esas decenas de miles de convecinos nuestros que aún deben implorar caridad para sobrevivir.

Pero, y ésa es la pregunta (o más bien la respuesta) del millón: ¿cómo? ¿Qué se puede hacer? ¿Es posible salir de la pobreza? A lo largo de la historia se ha demostrado que es posible, y más recientemente tenemos tres casos dignos de estudio: Finlandia, Corea del Sur y Singapur.

 

FINLANDIA

 

Finlandia, un país otrora meramente maderero y que aún hoy es el 117º país menos poblado del mundo, con tan sólo 16 habitantes por Km2, tiene una renta per cápita de 40.600 euros, la 17ª más elevada del orbe. El vicepresidente del sistema universitario finés, Pasi Kaskinen, declaró recientemente: “Finlandia era uno de los países más pobres de Europa, un país realmente muy pobre, hasta que invirtió en educación. Nos llevó mucho tiempo (cambiar), pero la clave es tener buenos maestros en la escuela. El sistema se basa mucho en los profesores, en capacitarlos bien y tener un buen ambiente para ellos”.

El objetivo de Finlandia es que todos sus ciudadanos tengan tengan la misma oportunidad de acceder a una educación de buen nivel porque luego ellos, capacitados, se encargarán por sí mismos de hacer el resto.

 

COREA DEL SUR

 

¿Cómo logró Corea del Sur su milagro económico?, se preguntó la BBC hace tres años, teniendo en cuenta que cuando la guerra de Corea terminó en 1953, este país, destruido tras el conflicto, era más pobre que, por ejemplo, la mayoría de los iberoamericanos. Sin embargo, hoy su economía es la undécima del mundo en términos de Producto Interior Bruto (PIB) y goza de una renta per cápita de 26.448 euros, la 31ª más alta entre los 196 países de la clasificación.

 

Según Jasper Kim, profesor de la Universidad Ewha (Seúl), Corea del Sur ha conseguido llegar adonde está al apostar por el único recurso que tenía en abundancia: su gente. Tanto el Gobierno como las familias se percataron del valor de la educación e invirtieron en ella de modo extraordinario. Y esa apuesta por la educación fue la que suministró los ingenieros y los trabajadores industriales que necesita la base manufacturera, de donde sale la riqueza del país.

 

SINGAPUR

 

Singapur es un conjunto de islas de tan sólo 719 Km2 y, por tanto, uno de los países más pequeños del mundo. En 1959 la renta per cápita apenas llegaba a 500 dólares. Hoy es de 63.131: se ha multiplicado por 126 (la duodécima más alta del planeta). Singapur se ha convertido en la cuadragésima economía por el volumen de su PIB.

Hace casi seis decenios, cuando el país era uno de los más pobres del mundo, sus dirigentes elaboraron su particular Plan Estratégico, con algunas apuestas que han resultado decisivas. Una, declarar el inglés como lengua cooficial, junto a otras tres que se hablan en un estado multiétnico como éste, pero con la salvedad de que el inglés es la lengua principal en los colegios. Resultado: el dominio del idioma más utilizado en la economía y en las relaciones internacionales le ha dado una enorme ventaja competitiva sobre las naciones de su entorno.

En paralelo se hizo una fuerte apuesta por la educación, y con una política similar a la de Finlandia la figura de los profesores es enormemente respetada y valorada y su remuneración es similar a la que reciben los científicos. Los maestros son seleccionados entre el 5% de los graduados universitarios con mejores notas.

En el informe educativo internacional PISA (datos de 2015), los estudiantes de Singapur son los primeros en todas las clasificaciones: competencia en ciencia, comprensión lectora y competencia en matemáticas. Finlandia es la quinta, cuarta y duodécima, respectivamente. Corea del Sur, la undécima, séptima y séptima de nuevo. Y España, la 31ª, 25ª y 32ª, respectivamente.

EL PÁRRAFO

Así pues, las sociedades de Finlandia, Corea del Sur y Singapur supieron ver cuál debía ser la estrategia para salir de la pobreza y el subdesarrollo.

Por eso, entre tantas planificaciones estratégicas metropolitanas y demás lenguaje tecnocrático de Espadas en esa línea, me quedo sólo con este párrafo de su discurso en el acto de las medallas: “Sevilla es la constatación -afirmó- de que la educación mueve montañas, transforma la realidad de las familias de un barrio y supera desigualdades sacando partido al talento. De ello pueden dar fe los 50 años de vida del colegio Santa María de los Reyes, de Torreblanca, o del Instituto Martínez Montañés, en Ciudad Jardín, y los 125 de la Casa de la Trinidad de los Salesianos”.

Si Espadas constata que la educación, al igual que en los países citados, mueve montañas, transforma la realidad de un barrio y supera desigualdades, ¿a qué espera para  convertirla en el eje de su Plan Estratégico?

El Plan Estratégico Sevilla 2030

El Plan Estratégico fue un intento de Monteseirín de contrarrestar el PGOU, en manos del PA de Rojas Marcos

En un mundo globalizado e impredecible, la mejor estrategia es que Sevilla funcione con eficacia

 

Espadas, tras año y medio sin noticias al respecto, ha reactivado la redacción del Plan Estratégico Sevilla 2030 con el objetivo de “dibujar entre todos qué es lo que queremos ser y hacer”. Tras los precedentes de los planes anteriores (2010 y 2020) hay que preguntarse si estos textos sirven realmente para algo o equivalen a una carta a los Reyes Magos.

El primer Plan Estratégico conocido surgió como una copia institucional de las planificaciones estratégicas que hacían las grandes empresas norteamericanas, y por una necesidad: lo encargó el Ayuntamiento de San Francisco en 1982 a Andersen Consulting para que le dijera cómo relanzar la actividad económica de la ciudad, y de paso los ingresos municipales, tras los recortes al gasto público impuestos por la Administración de Ronald Reagan. Salvando las distancias, podría decirse que fue una situación parecida a la de España un cuarto de siglo después con la ley de Estabilidad Presupuestaria de Montoro para reducir el déficit a base de recortes al gasto público.

Barcelona, siempre atenta a los Estados Unidos, copió la iniciativa en 1988, y como en España se suele imitar a la capital catalana, en pocos años se anunciaron medio centenar de planes estratégicos, de todo tipo: municipales, metropolitanos, comarcales… Hasta hubo uno para el Bajo Guadalquivir y otro para la Sierra Sur.

 

FRENTE AL PGOU

 

Situémonos en 1999. Rojas Marcos (PA) no renueva la coalición de gobierno que mantenía desde hacía ocho años con Soledad Becerril (PA) y entrega la Alcaldía a Monteseirín (PSOE) previo pacto programático negociado en su casa cara a cara con Chaves y cuyo punto principal es el compromiso de la Junta de Andalucía de reanudar las obras de la línea 1 del Metro. En virtud de aquel acuerdo, el PA se quedó con las delegaciones municipales de mayor poder inversor, con la de Urbanismo y la Gerencia a la cabeza, claves para redefinir el futuro con la redacción de un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que sustituyera al previo a la Expo-92 y que se aprobó finalmente en 2006.

Para tratar de aparentar un poder que realmente no tenía, el PSOE imitó a Barcelona, Málaga (también iba por delante) y Valencia con el anuncio de un Plan Estratégico (octubre del año 2000) que presentar como el que marcara desde la Alcaldía las directrices sobre la ciudad en lugar del PGOU que preparaban los andalucistas desde las caracolas de la isla de la Cartuja.

Y es que a diferencia del PGOU, el Plan Estratégico no tiene poder normativo ni se puede financiar con cargo a convenios urbanísticos, por lo que se limita a expresar genéricas líneas de actuación, principalmente socioeconómicas, y en este caso con un lenguaje tecnocrático.

 

PROSPECTIVA

 

Frente a los arquitectos de la Gerencia y del PGOU, el Plan Estratégico se convirtió en reducto de geógrafos, con el valido del alcalde, Manuel Marchena, al frente. Este, en su presentación, dijo que el objetivo era realizar “una reflexión sobre la ciudad, un ejercicio de prospectiva acerca de sus opciones y posibilidades”, y que entre los retos a los que debía dar respuesta estaban el Metro (se apropiaba del logro de Rojas Marcos), el futuro olímpico (carrera abandonada tras tres fracasos consecutivos) y la articulación del área metropolitana, otra meta incumplida, ya que Espadas sigue hablando de lo mismo dieciocho años después.

 

El gobierno de Monteseirín, y máxime tras librarse del PA y coligarse con IU en los siguientes dos mandatos, convirtió el Plan Estratégico en un cajón de sastre con vasos comunicantes con el PGOU, donde podía caber cualquier cosa para atribuirse su paternidad.

Así, por ejemplo, en el balance final en 2010 se dice que se incluyó el objetivo del Metro “a pesar de que desde diversos sectores de la ciudadanía aconsejaban no incluirlo por haber fracasado el proyecto en no pocas ocasiones y por ello podía afectar la credibilidad del propio Plan Estratégico”, cuando era al revés: se incluyó porque se había anunciado públicamente como condición “sine qua non” para el apoyo del PA a la investidura de Monteseirín como alcalde y tras su paralización bajo el mandato de Del Valle en 1984, y la opinión pública sevillana no habría admitido una nueva frustración.

Y no hay que olvidar que en el periodo abarcado por el primer Plan Estratégico, gracias al ‘boom’ inmobiliario la corporación PSOE-IU tuvo la mayor capacidad inversora de la reciente historia de Sevilla: cuatro veces más que las corporaciones anteriores de PP-PA.

 

TECNOCRACIA

 

El lenguaje tecnocrático que se usa es genérico y bien intencionado para que las metas puedan ser compartidas por la inmensa mayoría y se pueda hablar de un alto grado de ejecución de las líneas estratégicas y proyectos siempre que no se entre a analizar en detalle.

Por ejemplo, la primera línea consistía en convertir Sevilla en nodo para promover el progreso humano. ¿Quién no iba a estar de acuerdo con esta declaración de intenciones? En este capítulo, lo mismo cabía impulsar la construcción del Metro que transformar la ciudad en nodo entre Oriente y Occidente y en una Factoría Cultural, amén de crear el Foro Metropolitano de Concertación de Políticas y Proyectos Estratégicos.

Otra línea que cualquiera suscribiría consistía en la modernización de la base productiva y el empleo, aunque ocho años después aún tenemos casi 72.000 parados. En este capítulo se hablaba de remodelar y crear nuevos parques empresariales y polígonos industriales; del centro histórico enclave @ (sic); desarrollar redes RICO; desarrollo aeronáutico y gestión integral del turismo. La tercera parece la aplicación a Sevilla de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: convertirla en la ciudad de la convivencia y el desarrollo social educativo incrementando la participación ciudadana, con el proyecto integral Polígono Sur y la ciudad espacio educativo. La cuarta línea, hacer de Sevilla una ciudad sostenible de alta calidad ambiental potenciando el ahorro de agua y la energía solar y promoviendo la arquitectura sostenible y el uso del transporte colectivo y la bici o ir a pie.

Y vamos a la quinta, en otro ejemplo de retórica tecnocrática: ciudad policéntrica que se expresa en sus barrios, un objetivo que debía lograrse mediante la creación de centros de tramitación administrativa municipal y de espacios artísticos, lúdicos y culturales.

LA REALIDAD

Si descendemos a los detalles, se observa que bastantes de los proyectos enumerados, por magníficos que fueran, no dependían de la ciudad, no había recursos para acometerlos o se gastaron en otra cosa (como los 138 millones de euros en las Setas de la Encarnación). Por ejemplo, optimizar las redes de autovías y disponer de velocidad alta entre las ciudades de Andalucía, Sur de Portugal y Extremadura; interconectar Sevilla con la Costa del Sol por ferrocarril y carretera; conexión del aeropuerto con la red de alta velocidad; proyecto centro logístico del Atlántico y del Mediterráneo; nuevas líneas de Cercanías; hacer de Sevilla un Distrito Financiero del Mediterráneo, y etcétera, etcétera.

Sobre todos estos bienintencionados deseos versó el primer Plan Estratégico y ahora el gobierno de Espadas se dispone a darle una nueva vuelta a la noria pensando en 2030, en un mundo cada vez más impredecible como el actual, donde  grandes empresas punteras hasta hace sólo unos años han desaparecido o ya carecen de importancia, como Kodak, Enron, Nokia, Pan Am, Olivetti, Lehman Brothers, Blockbuster….

¿Tiene sentido? ¿Se puede planificar el futuro cuando en gran medida no depende de nosotros? ¿Qué hacer si no?

REFLEXIÓN

Recordemos el artículo que en marzo de 2016 publicó en la Tribuna de Viva Sevilla el catedrático de Economía Manuel Alejandro Cardenete titulado ‘¿Políticas de empleo municipales?’ y en el que, entre otras cosas, decía lo siguiente:

“Desde el Ayuntamiento se vuelve a sacar a la palestra la elaboración de un Plan Estratégico y un Plan de Empleo Municipal. Perfecto, pero ¿con qué instrumentos de política económica? En los manuales de primero de Económicas, ya aparece claramente explicado cuáles son las políticas económicas. A saber. Políticas de demanda agregada, que comprenden las políticas fiscales, monetarias y comerciales, y las políticas de oferta agregada, que comprenden las de rentas y las estructurales.

Pues bien, ¿cuál de éstas son competencia de los ayuntamientos? Pues ninguna. O casi. De las de demanda agregada, sólo hay una leve competencia en materia fiscal con los tributos municipales, pero poco empleo genera esto. En todo caso, y desde el punto de vista del gasto, sí podría generarse algo, pero no es más que puestos de trabajo públicos que no son sostenibles en el tiempo.

Manuel Alejandro Cardenete

Las otras dos políticas, nada de nada. ¿Y de las de oferta? Pues poco que decir. De las de rentas, algo puede hacer un ayuntamiento con alguna ayuda social y poco más. Y de las estructurales, casi no tiene competencia para cambiar reglamentación directamente implicada con el mercado laboral.

Entonces, ¿qué puede hacer un ayuntamiento? Pues sentar las bases para que una economía local funcione. Que los servicios públicos sean efectivos y eficientes, que la administración local facilite la creación de empresas y negocios -y sobre todo que no ponga trabas- que el ayuntamiento haga de gran aglutinador de proyectos y que atraiga el enclave y localización de empresas y apuestas por sectores productivos que generen valor añadido productivo y empleo. Pero que no se pierda el norte. El empleo lo generan las empresas. Lo demás, es querer engañar al ciudadano y encima gastar del erario público que anda encima escaso“.

El mejor Plan Estratégico es que Sevilla funcione.

El tranvía de Sevilla sigue en caída libre

EVOLUCIÓN

En el primer cuatrimestre del año 2018 ha perdido 106.423 viajeros

MEDIA

No llega a los 11.000 diarios, cuando Monteseirín anunció 18.400
ALTERNATIVA

Los autobuses que unen San Bernardo y Santa Justa transportan 271.806 más

 

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, sigue empeñado en gastar más de 49 millones de euros en la ampliación de la línea del tranvía en un par de kilómetros desde la estación de San Bernardo a la de Santa Justa  pese a que, o quizás por eso mismo, la demanda de este medio de transporte ha caído en un 7,5% en el primer cuatrimestre (enero-abril) del año, al contrario de lo que ocurre con la de los autobuses que ahora cubren ese mismo trayecto entre ambas estaciones y cuya demanda se ha incrementado en una proporción casi similar (+ 7,12%).

 

Entre enero y abril de 2018 el tranvía ha transportado un total de 1.315.105 viajeros, a una media diaria de 10.959, cuando en el mismo periodo del año anterior el número de usuarios fue de 1.421.528, con una media diaria de 11.846, según reflejan las estadísticas de Tussam. Por tanto, el tranvía ha perdido 106.423 viajeros desde el año pasado y sigue en una línea descendente, salvo algún repunte, desde el año 2012.

Hace siete años, en la inauguración de la prolongación de la línea desde el Prado de San Sebastián hasta San Bernardo (25 de marzo de 2011), Monteseirín esgrimió un estudio de Tussam según el cual gracias a aquella decisión la demanda se iba a incrementar en un 15% y se pasaría de una media de 16.000 viajeros diarios a 18.400, y un incremento anual de 600.000 hasta al menos 5,1 millones en total anual.

Ha ocurrido todo lo contrario. El tranvía acabó aquel 2011 transportando 4,7 millones de viajeros, pero cada vez ha ido a menos, como demuestran las estadísticas anuales:  4,54 millones en 2012; 4,30 millones en 2013; 4,15 en 2014; 3,93 en 2015; 4,03 en 2016 y 3,97 millones en 2017.

Este año, la media de 10.959 viajeros al día es un 40,5% inferior a lo anunciado por Monteseirín cuando se inauguró la prolongación de la línea desde el Prado hasta San Bernardo.

AUTOBUSES

Mientras que la demanda de viajeros del tranvía ha continuado bajando en lo que va de año, la de las líneas de autobuses (la número 28; la Circular 1; la Circular 2 y la Especial al Aeropuerto o EA) que de forma más directa conectan San Bernardo y Santa Justa han experimentado en conjunto un crecimiento del 7,12% al pasarse de 3.815.941 pasajeros en el primer cuatrimestre del año pasado a 4.087.747 en el mismo periodo del año en curso.

Aunque se descontara el autobús especial al aeropuerto, que en consonancia con el ‘boom’ que vive San Pablo, ha crecido nada menos que en un 40,22% de un año para otro, el resto de líneas de autobús también han tenido un mayor número de viajeros, especialmente la Circular 2, con 110.308 más, cifra incluso superior a la de la línea especial al aeropuerto.

Pese a estos datos, el gobierno de Espadas ha sacado a información pública el proyecto de prolongación de la línea del tranvía, un medio de transporte que al contrario de lo que ocurre con los autobuses a los que sustituiría, no deja de perder pasajeros desde que Monteseirín trató de justificar la primera ampliación hasta San Bernardo.

Demanda de viajeros del tranvía

 

2017                          2018                          Balance                     %

 

Enero            333.553                    319.749                    -13.804                     -4,0

 

Febrero         321.939                    315.109                    – 6.830                      -2,0

 

Marzo            398.140                    354.674                   – 43.466                      -11,0

 

Abril               367.896                    325.573                    -42.323                      -11,5

 

TOTAL         1.421.528               1.315.105                  -106.423                     – 7,5

 

Media                11.846                    10.959

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Demanda de viajeros líneas bus San Bernardo/Santa Justa

(Nº 28, C1, C2 y EA; Enero-Abril 2018)

 

2017                          2018                          Balance                     %

 

N 28               861.341                    863.118                    + 1.777                      +0,20

 

C1               1.332.667                1.388.863                    +56.196                     +4,21

 

C2               1.364.554                1.474.862                   +110.308                   +8,08

 

EA                   257.379                    360.904                    +103.525               +40,22

 

TOTAL        3.815.941                4.087.747                    +271.806                  +7,12


Número de viajeros del tranvía

(en millones)

 

Año                Viajeros

 

2008              4,46

2009              4,50

2010              4,70

2011              4,77

2012              4,54

2013              4,30

2014              4,15

2015              3,93

2016              4,03

2017              3,97

Feria de Abril y Mayo

Con la regla de las dos semanas de Espadas, mayo le disputará la Feria a abril

Sevilla gana en certidumbre sobre el festejo, pero pierde en una seña de identidad

 

Beltrán Pérez, el portavoz y alcaldable del PP, declaró hace unos días que Espadas, su gran rival en las próximas elecciones municipales, sólo será recordado como el alcalde que convocó el referéndum sobre la Feria de Abril. Obviamente, Espadas ha hecho bastante más que convocar aquella consulta ciudadana, pero la irónica o malévola (según se mire) frase de Pérez refleja también la amplia dedicación del alcalde a la segunda (o primera en opinión de otros) fiesta mayor de la ciudad.

Y es que cuando todavía no ha cumplido su tercer año como regidor de Sevilla, Espadas ha convocado un referéndum sobre la Feria, le ha cambiado el formato ampliándola en un día y con un festivo en medio como norma, ha modificado la Ordenanza municipal del festejo una vez y ahora ha de modificarla de nuevo para dar rango normativo a un segundo cambio de formato que establece como regla una separación de dos semanas entre el Domingo de Resurrección y el inicio de la Feria.

Para justificar este nuevo cambio de formato del festejo, el segundo en tres años de mandato, Espadas invoca razones de seguridad y un informe del Centro de Coordinación Operativa (Cecop) según el cual la Feria de 2019 no debería celebrarse a partir de las cero horas del domingo 28 de abril porque la Semana Santa concluirá el domingo previo, el 21, y no habría tiempo suficiente para el montaje del festejo en el campo de Los Remedios.

“La actual concentración de personas, la seguridad, la demanda creciente de los turistas….exige -ha afirmado Espadas- que no se puede terminar la Semana Santa el Domingo de Resurrección y que en cuatro días tengamos que poner todas las placas en Los Remedios, que los bomberos revisen las casetas, que Emasesa compruebe los imbornales. Ya no es una cuestión de gustos, sino de responsabilidad y seguridad”.

 

SEGURIDAD

 

La seguridad, pues, y máxime con el recuerdo de los incidentes en la Madrugá, se ha convertido en el nuevo argumento por excelencia para justificar cualquier decisión, porque ¿quién osa correr un supuesto riesgo contra el consejo de los expertos en la materia y asumir la responsabilidad si luego ocurre cualquier problema en tal sentido?

Cuando el alcalde lanza el mensaje de que “esta ciudad no se puede jugar la Feria, no se puede improvisar”, indirectamente o inconscientemente sitúa en el plano de la improvisación a alcaldes que le precedieron, como ha sido el caso de Monteseirín, a cuyo gobierno le tocó en dos ocasiones organizar la Feria tan sólo nueve y siete días después del Domingo de Resurrección, concretamente en los años 2011 y 2000.

Quizás Juan Carlos Cabrera, el actual delegado de Fiestas Mayores, debería preguntar a los delegados de aquellos años, Rosamar Prieto y Juan Ortega, cómo entonces los Servicios Municipales sí eran capaces de colocar las placas en Los Remedios y revisar las casetas y los imbornales y no será posible hacerlo en los siete días que mediarían en 2019 entre el Domingo de Resurrección (21 de abril) y el que podría haber sido inicio oficial de la Feria (cero horas del domingo 28 de abril) para haber cumplido lo que dispone la actual Ordenanza municipal de que la fiesta ha de hacer honor a su nombre y celebrarse siempre en abril salvo que circunstancias excepcionales lo impidan.

 

TRAJES DE FLAMENCA

 

Para justificar la implantación como norma de que deben transcurrir siempre catorce días entre el final de la Semana Santa y el comienzo de la Feria, Espadas ha llegado a decir que las familias necesitan más tiempo para comprar los trajes de flamenca. Si, según el alcalde, las sevillanas no deciden el modelo de traje de flamenca que van a lucir en la Feria hasta que no acaba la Semana Santa, ¿qué sentido ha tenido entonces organizar siempre con tanta antelación el Salón Internacional de la Moda Flamenca (Simof)? Este año, por ejemplo, se ha celebrado del 1 al 4 de febrero, cuando la Feria no se inició hasta la medianoche del 15 de abril, dos meses y medio después.

Si los diseñadores siguieran el razonamiento del alcalde, Simof tendría que celebrarse el año que viene entre la Semana Santa y la Feria en el supuesto periodo de elección y compra de trajes por las mujeres sevillanas, esto es entre el 22 de abril y el 4 de mayo.

El último argumento de Espadas ha consistido en citar los precedentes de algunos de sus antecesores, como Monteseirín, que organizó la Feria del 3 al 8 de mayo en 2011, y Zoido, que la organizó del 6 al 11 de mayo en 2014.

Lo que no dijo Espadas es que si Monteseirín organizó la Feria a partir del 3 de mayo de 2011 fue porque ese año el Domingo de Resurrección “cayó” el 24 de abril, pero sólo dejó pasar el tiempo justo que mediaba hasta el entonces lunes del “alumbrao”, el 3 de mayo, pero no pidió dos semanas de plazo como hace Espadas.

 

CALOR

 

En cuanto a la Feria de mayo (2014) de Zoido, fue la consecuencia de haberse plegado a los intereses del sector turístico de la ciudad, que hace mucho tiempo que ha subordinado la Feria de Sevilla al calendario festivo de Madrid con el fin de captar el máximo de visitantes procedentes de la capital de España.

El resultado fue la Feria más calurosa que se recuerda en los últimos años, con crónicas periodísticas impactantes sobre el efecto de las altas temperaturas en los caballos. Aquel 6 de mayo se registró una temperatura máxima de 33,5 grados (recuérdese que la sensación térmica suele ser siempre superior), y al día siguiente, de 32,7 grados.

El factor climático no se está teniendo en cuenta, pero con una Feria cada vez más en mayo en el futuro, conforme a este nuevo formato, se corre el riesgo de sufrir olas de calor en ese mes, máxime por el cambio climático en curso. Así, por ejemplo,  el 13 de mayo de 2015 se registró una máxima de 40,3 grados.

Independientemente del informe del Cecop, con la tesis de la seguridad y del margen operativo, a nadie se le oculta que también ha convenido a los intereses del sector turístico, ya que si la Feria se celebrara en 2019 a partir del 28 de abril, coincidiría con el primero  de mayo, pero al retrasarse a partir del 5 de mayo, aquél espera beneficiarse de los turistas madrileños en la víspera de la Feria, y de los sevillanos luego, especialmente por el día de fiesta en medio.

Así pues, en el pulso político entre los delegados Cabrera y Muñoz, ha ganado el primero al conseguir que el alcalde acepte el “margen de seguridad” de las dos semanas para siempre, pero la consecuencia de esa decisión será que a partir del año que viene una de cada 2,3 ferias se celebren total o parcialmente en el mes de mayo.

 

CERTIDUMBRE

 

Sin embargo, como toda decisión tiene sus ventajas y sus inconvenientes, con la nueva norma de los 14 días entre Semana Santa y Feria, Espadas instaura un fiable e importante principio de certidumbre, en virtud del cual todo el mundo sabrá a partir de ahora y a años vista cuándo empezará y terminará la Feria y se podrá hacer un “calendario perpetuo” de la misma, porque ya no se estará al albur de que medie una semana, dos o diez días en función del capricho de un alcalde o de las presiones del sector turístico, sino que siempre imperará la misma regla.

El reverso de la moneda es que la Feria ya no podrá llamarse con total propiedad de Abril, como en los 171 años de su historia, porque en el futuro casi una de cada dos se celebrará en mayo. Recuérdese que hubo años, como en 2000, en que se adelantó el festivo tan sólo una hora con tal de que oficialmente empezara en abril y no en mayo. Ahora eso será posible con la nueva regla de los 14 días. Mayo le disputará la Feria a abril.

 

Sevilla ganará en certidumbre, pero (pese a la leyenda sobre la preservación de la tradición y las esencias como norma), a costa de perder señas de identidad históricas.

Feria 2019: ¿Abril o mayo?

Los delegados Muñoz y Cabrera han expresado en público sus discrepancias sobre la fecha de la próxima Feria

El de Turismo es partidario de adelantarla una semana y el de Fiestas Mayores, de iniciarla dos semanas después de Semana Santa

 

No se habían acabado de desmontar todavía las casetas de la Feria reciente y ya teníamos una nueva polémica a cuenta de la fecha de celebración de la del año próximo, y protagonizada por dos miembros del propio gobierno local.

Por una parte, el delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo y portavoz del equipo de Espadas, Antonio Muñoz, declaró que se está barajando un posible adelanto de la fecha de inicio de la Feria de 2019 en una semana, de modo que se incluya en la misma el festivo nacional del 1º de mayo y sirva de colofón a la celebración en nuestra ciudad de la denominada cumbre mundial del turismo, el World Travel & Tourism Council.

Mientras Muñoz se expresaba de esta forma en una rueda de prensa para hacer balance de la caseta del turista, su compañero de gobierno y delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, declaraba que su recomendación al alcalde ya ha sido “que haya dos semanas entre ambas fiestas para dar un mejor servicio a la ciudad, tener tiempo de que todo esté listo y garantizar el éxito de planificación”. Y añadió: “será el alcalde quien decida tras escuchar a las partes”.

La situación es insólita: dos miembros del gobierno de Espadas expresando públicamente sus discrepancias sobre un asunto capital para los intereses de la ciudad y la oposición, todavía entonces en la resaca de la Feria, sin enterarse o sin hurgar en esa división interna. Así de fácil puede gobernar el alcalde con tan sólo once concejales.

En el mejor de los casos, la exhibición de opiniones contrarias en el equipo de gobierno denota cuanto menos descoordinación y proyecta la imagen de una jaula de grillos. En el peor (¿no suele decirse que en política nada ocurre por casualidad?), nos hallaríamos ante un pulso de poder entre los dos delegados, pensando en el puesto en la lista para las elecciones municipales del año que viene y después de que tras la reciente remodelación y reasignación de funciones decidida por el alcalde Antonio Muñoz saliera debilitado y Cabrera, reforzado.

¿Quién tiene razón de los dos?

 

LA ORDENANZA

Veamos primero qué estipula la Ordenanza Municipal de la Feria de Abril, la cual fue modificada por la Corporación el 28 de octubre de 2016 tras el referéndum sobre la misma promovido por Espadas y que concluyó el 23 de septiembre de aquel año:

Artículo I. Fecha de celebración de la Feria:

 

1.- La Feria de Abril de Sevilla se celebra cada año desde el segundo domingo posterior a la Semana Santa hasta el sábado siguiente, ambos inclusive.

 

2.- En aquellos casos en que el incumplimiento de esta norma obligara a celebrar la Feria de Abril íntegramente en el mes de mayo, se adelantará su celebración una semana comenzando, por tanto, el primer domingo posterior a la Semana Santa.

 

3.-En los supuestos en que fuera imposible el cumplimiento de lo dispuesto en los preceptos anteriores, se faculta a la Junta de Gobierno de la Ciudad de Sevilla para que acuerde la fecha de celebración de la Feria de Sevilla en el caso concreto.

 

EL CALENDARIO

 

Vayamos ahora al calendario de 2019. El Domingo de Resurrección será el 21 de abril, luego si se respetan las dos semanas estipuladas en la Ordenanza, la Feria debería celebrarse desde el domingo 5 de mayo hasta el sábado 11 de dicho mes (las fechas defendidas por Cabrera) y por tanto íntegramente en el denominado mes de las flores, pero  para que hiciera honor a su nombre de Feria de Abril y conforme al punto segundo de la Ordenanza, debería adelantarse su inicio una semana y la fecha de comienzo tendría que ser el domingo 28 de abril (la fecha defendida por Muñoz).

Obsérvese que el punto 1-3º de las Ordenanzas sólo especifica que en los supuestos en que fuera imposible el cumplimiento de lo dispuesto en los preceptos anteriores, se faculta a la Junta de Gobierno para que acuerde otra fecha de celebración.

¿Se conoce algún supuesto que permita calificar de imposible el cumplimiento del punto 1-2º, según el cual habría que adelantar la Feria una semana para que sea de Abril en vez de Feria de Mayo? En principio, no. Las razones que esgrime Cabrera son muy genéricas, esas de “dar un mejor servicio a la ciudad, tener tiempo de que todo esté listo y garantizar el éxito de planificación”, pero al mismo tiempo transmiten un mensaje a la opinión pública local y foránea de que el gobierno de Espadas es incapaz de organizar la Feria con tan sólo un margen de una semana tras la Semana Santa.

PRECEDENTES

Porque otros gobiernos anteriores sí fueron capaces. Mi compañero Moisés Ruz me apunta, sin necesidad de remontarnos a épocas más pretéritas en que incluso llegaron a coincidir en algunas fechas ambas fiestas primaverales, que en 2011, el último año del mandato de Monteseirín y con Rosamar Prieto de delegada de Fiestas Mayores, el Domingo de Resurrección se celebró el 24 de abril (la Semana Santa más tardía de los últimos tiempos) y el lunes del ‘Alumbrao’ (en el antiguo formato festivo) iluminó el Real el 3 de mayo.

Item más. En el año 2000,  también con Monteseirín en la Alcaldía y con el andalucista Juan Ortega como delegado de Fiestas Mayores, la Semana Santa terminó el 23 de abril y para que la Feria “pisara” al menos una hora del mes que hace honor a su nombre, la prueba del ‘Alumbrao’ se fijó para las 23 horas del día 30 de abril, con lo que técnicamente hubo un día (de una hora) más de fiesta de lo habitual, antes de que se le ocurriera a Espadas.

Así pues, en el aire queda planteada la cuestión: si con Monteseirín se pudo organizar dos veces la Feria tan sólo una semana después de la Semana Santa, ¿por qué, según Cabrera, Espadas necesita al menos dos semanas? ¿Va a ser Espadas menos que Monteseirín?

PROS Y CONTRAS

Si, tal como propugna Cabrera, la Feria se celebra dos semanas después de Semana Santa y por tanto del domingo 5 al sábado 11 de mayo de 2019, coincidiría con el inicio de la campaña electoral (6 de mayo) para los comicios locales, previstos para el 26 de dicho mes y obligaría, conforme al referéndum de Espadas, a sacrificar de nuevo el Día de San Fernando para decretar festivo local el miércoles 8 de mayo, tan sólo siete días después del festivo nacional del 1º de mayo (también un miércoles).

Asimismo, coincidiría con la Feria del Caballo de Jerez (del 4 al 12 de mayo), declarada de interés turístico internacional y que podría restar un mismo tipo de público a la de Sevilla.

Item más, como en paralelo a la Feria se desarrolla la temporada taurina en la Maestranza, si aquélla se celebrara del 5 al 11 de mayo, como propone Cabrera, las corridas de toros sevillanas tendrían que competir con las de Madrid, donde la temporada suele iniciarse una semana antes del día de San Isidro (15 de mayo). Por ejemplo, este año el ciclo taurino madrileño se compone de 34 festejos, que se inician el 8 de mayo y concluyen el 10 de junio.

 

Si, tal como desea Muñoz y en línea con la Ordenanza Municipal, la fiesta se adelanta una semana y se celebra del domingo 28 de abril al sábado 4 de mayo, pasaría lo siguiente:

 

1.- Al ser el miércoles 1 de mayo festivo nacional habría un día de fiesta a mitad de la Feria y se podría declarar festivo el Día de San Fernando, el jueves 30 de mayo.

 

2.- Al ser el jueves 2 de mayo fiesta en Madrid se propiciaría la ocasión de un desembarco de madrileños en Sevilla, para alegría de nuestro sector turístico, oportunidad que se perdería con la otra opción.

3.- La Feria se libraría de la campaña para las elecciones municipales (inicio, 6 de mayo), siendo indiferente a mi juicio la cumbre mundial del turismo, porque se celebraría con mucha antelación (del 2 al 4 de abril).

 

Pero como según el filósofo Giambattista Vico rige la ley del eterno retorno, este tipo de debates ya lo hemos vivido antes. Sin ir más lejos en 2013 para el año 2014, y entonces ¿qué hizo el gobierno de Zoido? Pues pedir la venia a las patronales turísticas, que prescribieron dejar dos semanas de margen “para hacer -dijo el delegado de Fiestas Mayores- un uso más estratégico de las dos “excusas” que Sevilla ofrece al exterior en primavera para atraer visitas”.

 

Así pues, aquí no se va a hacer lo que preconicen Muñoz o Cabrera, sino lo que recomienden Cornax (presidente de los hoteleros) y Arenas (presidente de los hosteleros). Ellos aconsejarán y Espadas ejecutará. De paso, uno de sus dos delegados quedará desautorizado, salvo que luego salga algo mal y pueda esgrimir: “si ya lo decía yo”.

Blindados

Espadas pone de ejemplo al Maestranza pero allí no se cierra el ambigú para que no venda bebidas en el entreacto

La diferencia radica en que el público del Teatro sabe cómo comportarse y el de las cofradías hace tiempo que no

 

El pasado lunes se produjeron comparecencias del delegado de Cultura, Antonio Muñoz, y del alcalde, Juan Espadas, que tuvieron como trasfondo un denominador común: el vandalismo/incivismo que está condicionando nuestra vida cotidiana  y frente al cual desde el Ayuntamiento se trata de paliar sus consecuencias pero se ve en la incapacidad de abordar su causa más profunda, la falta de educación y de lo que antiguamente se llamaba urbanidad (etimológicamente, saber comportarse en la urbe y, por extensión, en cualquier ámbito).

Muñoz presentó ante los medios de comunicación convocados en el parque de María Luisa la tercera fase de la restauración del magnífico monumento en honor a Bécquer, esculpido por Coullaut-Valera. Desde el año 2016 el Ayuntamiento ha destinado 101.534 euros a, en palabras del delegado, “la recuperación de la imagen original y el esplendor de principios del siglo pasado”, que tenía el conjunto escultórico, afectado por: el crecimiento del tronco del taxodio al que abraza, las inclemencias meteorológicas y los vándalos, que incluso rompieron un dedo a una de las esculturas tras la primera restauración, sin contar a lo largo del tiempo episodios como pintadas y robo de piezas.

Esta no es la primera vez que, por las causas citadas, ha habido que restaurar el monumento. Sin ir más lejos, en 1988, con la Expo-92 en lontananza, el entonces gerente de Urbanismo y posterior presidente de El Monte, Isidoro Beneroso, firmó en nombre del Ayuntamiento un convenio con el Banco Vitalicio por el que éste patrocinó el proyecto de restauración que redactó el arquitecto Víctor Díaz López por valor de 9.485.000 pesetas, que hoy serían el equivalente a unos 120.000 euros.

Tras presentar los trabajos en curso de los restauradores, el delegado anunció que para evitar en lo posible la acción de los vándalos se reforzará la vigilancia del conjunto escultórico, especialmente de noche, y se impondrá un horario propio de visitas (en principio podría ser de 10 a 20 horas) al margen del general del parque de María Luisa y aprovechando la verja perimetral que hubo que construir en derredor del monumento.

Así pues, los vándalos han conseguido que se imponga una restricción más, en un intento de proteger nuestro patrimonio histórico, como ya consiguieron que se enrejaran los jardines de Murillo en el mandato de Soledad Becerril y los de las Delicias en el de Monteseirín. La ciudad va alzando rejas y blindándose ante la imposibilidad de frenar a los incívicos porque en una ciudad narcisista como la nuestra, cuyos habitantes la califican como la más hermosa del mundo, una parte de los mismos se dedican a destrozarla o afearla con reiteración, luego algo está fallando colectivamente.

El incivismo no se erradicará con vallas ni rejas, sino con una labor educativa redoblada, con programas específicos de educación ambiental y patrimonial.

 

METÁFORA MUSICAL

 

La otra comparecencia fue la del alcalde, que se felicitó por el éxito del plan de seguridad de la Semana Santa, que evitó que se repitieran las masivas avalanchas de la Madrugada del año pasado y que empezaron en la del año 2000.

Como se recordará, entre las medidas de blindaje de la Semana Santa se impuso a los bares de medio centenar de calles del Casco Antiguo la obligación de cerrar un par de horas antes de lo habitual para evitar que el posible consumo de alcohol en la calle derivara en altercados que desembocaran en estampidas, conforme a la versión de que una pelea a las puertas de un bar de la calle Arfe degeneró en el pánico de la Madrugada de 2017.

En este sentido, el alcalde expresó que la mal llamada “ley seca” es una medida “que ha llegado para quedarse” en el futuro. E hizo la siguiente comparación: “Lo mismo que en el Teatro de la Maestranza no se pueden comer palomitas ni beber refrescos mientras se asiste a la representación  de una ópera, las hermandades por la calle tienen derecho a que respetemos y generemos confianza y la convivencia y el respeto suficiente por el que va a transcurrir. Y ello es incompatible con personas bebiendo alcohol en la calle durante horas previas, con el vidrio o el cristal en lugares por los que pasan nazarenos”.

Espadas omitió un detalle esencial en su comparación con el Teatro de la Maestranza: allí, al contrario que con el decreto municipal sobre los bares en la Madrugada, no se cierra el ambigú, por lo que los espectadores pueden comprar y consumir libremente en los entreactos cualquier tipo de bebida y de productos alimenticios, pero no se les ocurre consumirlos en el interior  de la sala por respeto a los artistas y a los demás. A la dirección del teatro no se le ha pasado por la cabeza clausurar el ambigú porque todo el mundo sabe cómo comportarse.

 

El problema, por tanto, no radica en la existencia de un local que expida bebidas, refrescos, tapas, pasteles y palomitas, sino en el civismo/incivismo del público. El Maestranza no necesita blindarse cerrando el ambigú porque los espectadores constituyen un público culto y educado que ha asumido de forma natural cómo ha de estar en el teatro. Ese es el factor diferencial y el que desde hace tiempo falla en el público que acude a contemplar las cofradías.

APRENDIZAJE INNATO

 

Hasta no hace mucho se decía que los sevillanos eran los únicos que de forma natural sabían comportarse y moverse en medio de la bulla de la Semana Santa, porque habían mamado desde niños ese saber estar, que se transmitía de generación en generación.

Ese mito se derrumbó en la Madrugada del año 2000 con las “carreritas” y con la aparición de nuevos hábitos, impensables otrora, como el de la acotación del espacio de todos mediante las sillitas, que impiden la circulación y son un factor de riesgo ante cualquier acontecimiento imprevisto.

Hay que preguntarse si el Ayuntamiento no está confundiendo las causas con las consecuencias con el cierre anticipado de los bares, a los que otorgó licencia de apertura y de actividad, y si esa imposición no sólo coarta la libertad empresarial sino que también supone de alguna manera un traslado de responsabilidad a terceros de lo que pueda acontecer en la vía pública con la ingesta de alcohol, cuando justamente es competencia del Ayuntamiento impedirla, en virtud de la ley Antibotellón.

 

Hay que preguntarse si no es contradictorio que el Ayuntamiento autorice a esos establecimientos a vender bebidas para luego obligarles a cerrar en vez de actuar contra quienes infrigen la ley sacándolas a la calle y si en el fondo no resulta más cómodo y barato imponer la clausura anticipada en vez de desplegar  una dotación policial a las puertas de cada uno de ellos para controlar y sancionar a quienes salgan fuera copa en mano.

 

Obviamente, los propietarios de los bares con cierre anticipado en esas 49 calles del Casco Antiguo han perdido facturación, aunque sea exagerado por su parte hablar de un 20,3% por tan sólo un par de horas de inactividad. Para más irritación de aquéllos, han visto cómo los vendedores ambulantes, legales o no, han aprovechado la ocasión para vender todo lo que pudieron en la vía pública.

 

FUNCIÓN SOCIAL

El Ayuntamiento tampoco ha tenido en cuenta lo que podríamos denominar “función social” que realizaban los bares obligados al cierre anticipado sirviendo refrigerios al público y poniendo los aseos a su disposición para paliar la manifiesta insuficiencia de los habilitados por el Consistorio.

Curiosamente, el gobierno local no impuso restricciones a los locales existentes junto a los palcos de la Carrera Oficial, donde al contrario que en el Teatro de la Maestranza, se comen palomitas, pipas y demás cuando pasan las cofradías, como demuestran los restos que quedan tras su paso, pero parece que del millón de kilos de residuos sólidos que recoge Lipasam durante la Semana Santa no tenemos que avergonzarnos y sí sólo de la ingesta de líquidos.

 

Hemos de reflexionar como sociedad si los blindajes de nuestro patrimonio material e inmaterial son la respuesta adecuada al incivismo o más bien la expresión de un fracaso colectivo y si no sería mejor dedicar muchos más medios y esfuerzos en la educación cívica desde la escuela.

Tranvía a Los Pajaritos

Hay que reconocerle a Rus su sensibilidad social al ofrecer el apoyo de la CES para regenerar Los Pajaritos

Con la mitad del coste de la ampliación del tranvía se podría evitar que el barrio se convierta en otro gueto

 

En la reciente asamblea general de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES) pasó prácticamente inadvertido un pasaje de gran calado social del discurso que pronunció su presidente, Miguel Rus, el que dedicó a la situación de Los Pajaritos. Rus se expresó en los siguientes términos: “Debemos cortar de raíz la degradación de la barriada de Los Pajaritos para que no se convierta en un gueto inaccesible como el existente en una parte del Polígono Sur. Los reportajes con los que la prensa nos ha hecho conocer la verdadera realidad del problema demuestran los límites de una degradación en donde los clanes de la droga están haciéndose fuertes en esta zona.

El problema -continuó- no debe ir a más y es fundamental el papel que, en este terreno, tiene que jugar y liderar el propio Ayuntamiento, y para ello puede contar con la colaboración del empresariado, dispuesto a trabajar en un plan de choque, reurbanización y recuperación de esta zona. A medida que pase el tiempo, más difícil será la solución. Ya tenemos experiencia.

Desde la Confederación de Empresarios de Sevilla nos negamos a instalarnos en la comodidad o en la autocompasión.

No se nos puede achacar inmovilismo o que no pasemos a la acción en muchos de los problemas planteados y en numerosos de los frentes que tenemos aún abiertos”.

Por más que pueda decirse que Rus, como empresario de la construcción barre para casa al proponer un plan de reurbanización y de recuperación de Los Pajaritos para evitar que más pronto que tarde se convierta en otro gueto de la ciudad como las Tres Mil Viviendas, hay que reconocerle que haya dado este ejemplo de sensibilidad social cuando podía haberse ahorrado perfectamente sus palabras sobre este barrio degradado y concentrado únicamente en las reivindicaciones habituales de los empresarios en materia de obras e infraestructuras, que no dejó de citar: el Metro, la SE-40, el dragado del Guadalquivir…

 

NO A LA AMPLIACIÓN

 

A esta sensibilidad social hay que unir la sensatez al pronunciarse en contra del plan del alcalde de gastar 48 millones de euros (prácticamente los 50 millones del superávit acumulado por el Ayuntamiento por las restricciones económicas durante la crisis y que ahora le permitirá gastar el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro) en la ampliación del tranvía hasta Santa Justa. “Una obra de gran envergadura, pero en nuestra opinión -aseveró Miguel Rus- no prioritaria en estos momentos para Sevilla. Opinión que ya hicimos pública el 14 de junio de 2016, como acuerdo de nuestra Junta Directiva”.

Y añadió el presidente de la patronal sevillana: “Como ya apuntamos en aquel momento, y recogen algunos medios de comunicación, ese recorrido está lo suficientemente cubierto ya por las líneas de trenes de Cercanías C-1, C-4 y C-5, que ofrecen una más que amplia alternativa desde San Bernardo a Santa Justa con frecuencias semejantes a la del tranvía, mientras que en superficie Tussam tiene destinados a este recorrido  varias líneas de autobuses y además la línea 1 del Metro cubre ya el trayecto San Bernardo-Eduardo Dato”.

Rus, quizás sin pretenderlo, ha señalado indirectamente el mejor destino posible para los 50 millones de euros del superávit municipal: basta con quitarlos de la casilla del innecesario tranvía redundante y colocarlos en la casilla de la necesaria reurbanización y recuperación de Los Pajaritos para evitar su conversión en un nuevo gueto de Sevilla.

 

LA BASE DE LA PIRÁMIDE

 

Esta reasignación de recursos casaría además con el orden de prioridades sociales extrapolable de la pirámide de Maslow, ya desarrollado en esta misma página ( http://andaluciainformacion.es/sevilla/711605/la-piramide-de-maslow/ ) y que se fundamenta  en el principio de que no se debe dedicar dinero público a los estratos superiores de la pirámide si previamente se han dejado sin cubrir las necesidades elementales, radicadas en la base de la misma. Y en este caso es mucho más importante para Sevilla salvar a Los Pajaritos y a sus habitantes que prolongar el tranvía en un tramo servido con creces por los trenes de cercanías de Renfe, líneas de Tussam y hasta, parcialmente, por el Metro.

Nos hallamos ante una paradoja: Espadas pretende hacer de Rus pensando en que gastando el dinero en su plan de ampliación del tranvía va a complacer a los empresarios, y Rus hace de Espadas al proponer para Los Pajaritos una política de reurbanización y rehabilitación de viviendas como el que en sus tiempos de senador proponía el hoy alcalde tomando como experiencia-piloto el Polígono de San Pablo.

Recuérdese que Espadas prometió en 2011 que si ganaba las elecciones municipales de aquel año (tampoco las ganó en 2015 pero finalmente pudo ser elegido alcalde) aplicaría en el Polígono de San Pablo un programa de rehabilitación energética de viviendas que, en su opinión, permitiría recuperar el sector de la construcción, crear empleo, solucionar el problema del arreglo de las viviendas antiguas “y mejorar la calidad de vida de los vecinos, sobre todo los de la clase trabajadora, con recursos económicos limitados”.

EL PLAN DEL SENADOR


El plan de Espadas consistía en rehabilitar las 3.500 viviendas del Polígono de San Pablo con un coste promedio de 20.000 euros cada una (inversión total, 70 millones de euros) mediante un sistema de financiación público-privada: las Administraciones aportarían el 55% del capital necesario y el 45% la empresa constructora adjudicataria de los trabajos. Los vecinos, por su parte, pagarían unos 6.000 euros en números redondos en cuotas mensuales de 24 euros durante 20 años.

La empresa constructora amortizaría en ese mismo periodo de 20 años el coste de la rehabilitación mediante el ahorro que se conseguiría en la factura energética por las mejoras introducidas (aislamiento, bombillas LED y otros) y la gestión de aparcamientos y de locales comerciales.

Es paradójico también comprobar cómo las magníficas ideas que algunos políticos conciben cuando se hallan en la oposición acaban en el cajón de los olvidos o en la papelera cuando llegan al Poder, justo en el momento en que podrían empezar a hacerlas realidad.

INFRAVIVIENDAS

Como se recordará, existe un plan municipal  de regeneración de Los Pajaritos que, desgraciadamente, marcha a paso de tortuga y que consiste en demoler los 524 pisos de la barriada, auténticas infraviviendas con menos de 45 m2 y donde pueden hacinarse tres generaciones de una misma familia, y reconstruir los bloques con menor número de pisos pero más espaciosos (más de 60 m2) y dotados de todas las comodidades posibles.

En agosto de 2014 comenzaron los derribos de las manzanas 8 y 9, con un total de 96 pisos. Las familias ocupantes han sido alojadas en edificios-puente sitos en la Avenida de Andalucía, Nuevo Amate y Torreblanca mientras se levantan los nuevos inmuebles que acogerán a 62 de ellas tras redistribuirse el espacio en viviendas más amplias.

Esta primera fase de la operación se adjudicó por 5,2 millones de euros, pero tras los problemas de la primera empresa adjudicataria y un nuevo concurso se rebajó la cifra en segunda instancia a 3,2 millones de euros.

Los Pajaritos es casi siete veces más pequeño que el Polígono de San Pablo, por lo que Espadas podría ensayar aquí su programa de rehabilitación energética que ideó cuando se hallaba en la oposición y del que se ha olvidado al llegar a la Alcaldía.

 

FUNCIÓN SOCIAL

 

Hagamos una regla de tres: si con 3,2 millones se puede realojar a 62 familias en Los Pajaritos, con 27 millones de euros se podría rehabilitar toda la barriada de una vez: la mitad prácticamente del coste de la ampliación del tranvía. Esa regeneración urbana, más acorde con el ideario socialista del alcalde, iría en línea con su programa electoral, en el que afirmaba que “es imprescindible trabajar en la rehabilitación y renovación urbana de barriadas, el reciclaje de espacios públicos, el desarrollo de equipamientos públicos y, en definitiva, el desarrollo de una ciudad inclusiva y educativa”.

Si Espadas decía que “hay que devolver a la ciudad su función social”, qué mejor sitio para esa devolución que Los Pajaritos, donde además de crear empleo en la construcción (tenemos en el sector 5.640 parados) como preconizaba cuando era senador, contaría con el apoyo de la patronal y hasta tiene para ello 50 millones de euros ahorrados en el banco.

Así pues, metafóricamente hablando y en consonancia con las palabras de Rus, el tranvía de Espadas no debe ir camino de Santa Justa, sino de Los Pajaritos.

 

El tranvía millonario

El kilómetro de tranvía prolongado a Santa Justa va a acabar costando casi tanto como el del Metro

Los autobuses que cubren el mismo tramo transportan el doble de viajeros que los previstos para el tranvía

Espadas se ha empecinado en gastarse 48 millones de euros en prolongar el tranvía desde San Bernardo hasta Santa Justa en dos fases y con el único argumento tras su lapsus inicial (cuando dijo que algo habría que hacer de cara a las elecciones municipales, sin pensar en la necesidad o en su coste) de que cuando se ejecute al completo la ampliación se podrá dar servicio a 3,5 millones de pasajeros más, con lo que toda la línea (Plaza Nueva-Santa Justa) tendría 8 millones de usuarios al año.

Viajemos en el tiempo al 25 de marzo de 2011. Aquel día, el entonces alcalde, Monteseirín, anunció la entrada en servicio para el Viernes de Dolores de la ampliación de la línea del tranvía en 885 metros más, desde el Prado hasta San Bernardo. Esgrimió unos estudios de demanda encargados por Tussam, la empresa municipal gestora de este medio de transporte, según los cuales con la ampliación la demanda se iba a incrementar en un 15%, de modo que se pasaría de 16.000 viajeros diarios a 18.400, con un incremento anual de 600.000 hasta un total de 5,1 millones.

Que tome nota Espadas. Las previsiones anunciadas entonces por Monteseirín nunca se han cumplido en el septenio transcurrido. No sólo no se han alcanzado los 5,1 millones de viajeros, sino que la demanda fue cayendo prácticamente año tras año a partir del pico de 4,77 millones alcanzado en 2011.

INCUMPLIMIENTO

Esta ha sido la evolución: año 2011 (el de la ampliación a partir del segundo trimestre a San Bernardo), 4,77 millones de pasajeros; año 2012, 4,54 millones; año 2013, 4,30 millones; año 2014, 4,15 millones; año 2015, 3,93 millones; año 2016, 4,03 millones, y año 2017, 3,97 millones de viajeros.

Si tomamos como referencia los 4,70 millones transportados durante el año anterior a la ampliación, esto es en 2010, los 3,97 millones del año pasado suponen 730.000 menos (Monteseirín anunció 600.000 más); una caída del 15,53% (Monteseirín anunció justamente lo contrario: un incremento del 15%), y una media de 10.876 viajeros diarios (Monteseirín anunció una media de 18.400).

Así pues, han fallado todas las previsiones de Monteseirín y de Tussam, pero como parece que aquí da todo igual se emprende una huida hacia adelante, a ver si prolongando cada vez más el tranvía, enterrando más millones en el mismo y eliminado las líneas de autobuses que prestaban o prestan aún servicio antes que aquél, se logra algún día justificar un proyecto que en su origen sólo tuvo una motivación electoralista, casualmente la misma que inconscientemente se le escapó a Espadas: Monteseirín también necesitaba presentarse con algo a las elecciones municipales y concibió el tranvía como sucedáneo del Metro que no llegaba al Centro (de ahí su denominación de Metrocentro) a costa de los contribuyentes sevillanos. Total, como él no iba a poner el dinero de su bolsillo.

El ingeniero al que le encargó el proyecto, Miguel Vidal, confesó en 2013, en unas Jornadas celebradas en Málaga, que por petición municipal la obra del tranvía tenía que realizarse en un año, “lo que requería -dejó escrito- trabajar a tres turnos todos los días del año”. Los trabajos empezaron en marzo de 2006 y las elecciones municipales estaban previstas para el 27 de mayo de 2007, pero Monteseirín, a pesar de sus prisas electoralistas, no pudo inaugurar su tranvía hasta el 28 de octubre, ya pasados los comicios.

CUATRO FASES

Confome a lo acaecido hasta ahora y a los planes anunciados, ésta va a ser la historia del tranvía, por fases:

– Entrada en servicio el 28 de octubre de 2007 a lo largo de entre 1.115 y 1.368 metros (el baile de cifras es una constante en cualquier concepto; aquí, según se compute o no el ramal a las cocheras) entre la Plaza Nueva y el Prado de San Sebastián, a un coste (otra vez versiones dispares) de entre 80 y 83 millones de euros. Como el tranvía no cumplió las expectativas (en tres años la demanda de viajeros sólo se incrementó en 240.000), porque numerosos usuarios potenciales preferían ir andando desde el Prado o la Puerta de Jerez hasta la Plaza Nueva, Monteseirín decidió quitar el mayor número posible de autobuses del Prado y prolongar el tranvía hasta San Bernardo, para forzar su mayor utilización.

– Segunda fase: 15 de abril de 2011. Entra en servicio la prolongación en 885 metros hasta San Bernardo, a un coste de entre 10 y 13 millones de euros.

Balance a los diez años del tranvía (2007-2017): La media diaria de viajeros transportados ha sido de 11.660. La media diaria de las once líneas de autobuses a los que sustituyó: 53.097. Conclusión: Monteseirín se gastó unos 93 millones en un tranvía que transporta al Centro 41.437 viajeros menos cada día que los antiguos autobuses de Tussam que rendían viaje en la Plaza Nueva.

-Tercera fase: Años 2019-2020. Espadas anuncia para entonces la prolongación en 1.440 metros más desde San Bernardo hasta la confluencia de Luis de Morales con Luis Montoto, a un coste de 35 millones de euros.

-Cuarta fase: Año 2021. Prolongación en 720 metros más hasta Santa Justa, con un coste de 13 millones de euros.

141 MILLONES DE EUROS

Por tanto, si no hay desviaciones presupuestarias, el coste acumulado por el tranvía será de entre 138/141 millones de euros para salvar una distancia de entre 4.160/4.413 metros, a razón de 34 millones de euros en números redondos el kilómetro, casi tanto como el Metro (658.020.037 euros para 18,1 kilómetros), con un coste promedio éste por kilómetro de 36,5 millones de euros.

Al final va a tener razón Monteseirín en bautizar su tranvía como Metrocentro, porque es casi tan caro como el Metro de la Junta de Andalucía.

Para hacer más digerible la ampliación a Santa Justa, Espadas nos cuenta que el tranvía, gracias a que se van a cortar los más de 200 árboles y arbustos (¿les suena?; qué gran aval para la candidatura de Sevilla a Capital Verde de Europa) existentes en la mediana de las avenidas para que aquél corra a sus anchas, circulará a una media de 21,6 Kms/hora, por lo que los pasajeros sólo tardarán 5 minutos entre San Bernardo y la estación del AVE. Lo dudo: a esa media de velocidad y para esa distancia no resultan 5, sino 6 minutos, a los que habrá que añadir el tiempo de carga y descarga de pasajeros en las cuatro paradas proyectadas.

¿Hace falta gastarse 48 millones en prolongar el tranvía 2.160 metros hasta Santa Justa? ¿Tiene Sevilla un problema de conexión entre San Bernardo y Santa Justa? La respuesta es un no rotundo.

POR ABAJO Y POR ARRIBA

Bajo la superficie, al igual que el Metro, en un día laborable circulan entre ambas estaciones 140 trenes de Cercanías de Renfe (líneas C-1, C-4 y C-5), a una media de un tren pasando cada 10 minutos y con un tiempo de viaje de 5 minutos, inferior por tanto al que tardará el tranvía. El primer tren parte a las 5:08 horas y el último, en función de la línea, circula a las 23:30 horas.

El año pasado, sólo en Santa Justa se subieron a los trenes de Cercanías 1,3 millones de  viajeros, y 1,4 millones en San Bernardo, por lo que el trasiego entre ambas estaciones es de 2,7 millones de viajeros.

En superficie cubren el mismo itinerario que el futuro tranvía tres líneas de autobuses, con el siguiente número de pasajeros transportados en 2016 (datos de la Memoria de Tussam): la número 28, Prado-Alcosa (2.384.920 viajeros); la Circular 2 (3.789.341) y el autobús especial al aeropuerto (769.017). En total, 6.943.278 viajeros, casi el doble que esos 3.500.000 que dice Espadas transportará el futuro tranvía en ese mismo tramo.

¿Habrá que suprimir entonces las líneas de autobús  para trasvasar los pasajeros al tranvía y así justificar el gasto de 48 millones de euros en su prolongación? Pero como el tranvía y los autobuses los gestiona Tussam, ello equivaldría a hacerse trampas en el solitario. ¿O pasará como ahora con el tranvía de Monteserín, que transporta cinco veces menos pasajeros que los antiguos autobuses?

Gobernar es también establecer un orden de prioridades y no parece que en la Sevilla de los casi 74.000 parados, con siete de los barrios más pobres de España y con decenas de miles de bloques sin siquiera ascensor sea una prioridad gastarse 48 millones en construir una redundante línea de tranvía en un tramo servido con creces por los trenes de Cercanías y los autobuses de Tussam.

Trasvase de memoria

Espadas dice que la memoria de los presos de la Gavidia se puede reflejar en la plaza o en San Hermenegildo

La iglesia del antiguo convento no es equiparable en tamaño para equipamiento al de la antigua comisaría

 

Espadas ha defendido en recientes declaraciones a Onda Cero su pacto presupuestario con el PP, que le obliga a recalificar la Gavidia y a venderla antes de fin de año. Ha empleado el eufemismo de que lo mejor es buscar “un socio o aliado de la iniciativa privada” porque rehabilitar y poner en uso desde lo público el edificio supondría un coste de unos 14 millones de euros.

No existe ninguna asociación en la enajenación. Socio es el que forma parte de una compañía o de un proyecto, y aquí el gobierno pretende justamente lo contrario: salirse de la Gavidia cuanto antes. En todo caso cabría hablar de búsqueda de una complicidad en la operación de venta.

Es preferible que Espadas, cuyas palabras denotan cierto complejo de culpa por deshacerse del inmueble, hable a las claras en vez de con juegos semánticos. Podría decir que vende la antigua comisaría obligado no sólo por su pacto con el PP, sino también porque es un problema para el Ayuntamiento, no creado por él como alcalde, sino heredado de Monteseirín, el cual se gastó 9,9 millones (más la cesión al Ministerio del Interior de cinco parcelas valoradas en 2,3 millones) hace doce años sin saber qué destino darle y que sólo en este periodo el gasto en vigilancia ha supuesto otro millón más.

Ni Monteseirín, ni Zoido, ni Espadas. Como ningún alcalde sabe qué hacer desde lo público con un edificio protegido ubicado en una situación privilegiada y que podría suponer una gran oportunidad pero que se ha convertido en una patata caliente, la única opción aparentemente posible es su venta para los habituales usos en nuestra ciudad de hotel, comercio, gimnasio o similar, aunque para ello haya que inflar las cifras.

CIFRA INFLADA

Y es que el alcalde dice ahora que rehabilitar la Gavidia le costaría al Ayuntamiento 14 millones de euros. Cuando a finales de 2015 él mismo suscitó el debate sobre la posible demolición/venta de la antigua comisaría y se encargó un informe a los técnicos de Urbanismo sobre su estado de conservación y coste de rehabilitación, informe nunca desvelado, extraoficialmente se dijo que la operación podría ascender a entre 8,5 y 10 millones de euros. Espadas, con tal de venderla, eleva la cantidad a 14 millones en sólo un par de años (entre un 40% y un 65% más). No sabíamos que los costes en la construcción se habían disparado de esta forma.

Si el Ayuntamiento no puede dedicar 14 millones de euros a recuperar la Gavidia para equipamiento público del Casco Antiguo y/o concentración de los funcionarios municipales dispersos en sedes cuyo alquiler le cuesta 650.000 euros anuales, ¿cómo Espadas sí podía tratar de comprarle a la Junta la sede de la Consejería de Gobernación en la Plaza Nueva para ubicar allí a todos los funcionarios en una operación a nueve años vista que habría supuesto un gasto de 17,3 millones de euros?

Con ese mismo planteamiento, a razón de una inversión por fases y no toda de golpe, destinando dos millones de euros anuales de los Presupuestos (¿no dice que los de 2018 supondrán una inversión de 100 millones?), el Ayuntamiento podría recuperar la Gavidia en un periodo de cinco años (a un coste total de 10 millones y no del inflado de 14). Y además de crear con ello empleo en la ciudad, podría tratar de hacerlo con fondos europeos, acogiéndose a uno de esos programas de la UE de ayudas a la recuperación de cascos históricos o similares. Y concentrando allí los funcionarios dispersos y ahorrándose esos 650.000 euros anuales en alquileres podría amortizar la operación en 15 años, un plazo de tiempo inferior a los 16 que llevamos sin hacer nada desde que Monteseirín compró a tontas y locas el edificio y le quitó un “marrón” al Ministerio del Interior (obligado a conservarlo como su propietario hasta entonces) para echárselo encima a Sevilla.

Por tanto, la operación de rehabilitación y puesta en uso de la Gavidia desde lo público sería perfectamente posible y viable económicamente y no generaría más gastos al Ayuntamiento, sino un ahorro, al tiempo que supondría un hito y un cambio de política que lanzaría un poderoso mensaje a la opinión pública: el gobierno es capaz de salvar edificios abandonados y de reutilizarlos para la ciudad. Sin embargo, ¿cuál es el mensaje que sin otra iniciativa que la venta para lo de siempre, con lo cual se equipara al Zoido al que tanto criticó, está lanzando Espadas a los sevillanos?

MENOR SUPERFICIE
En la segunda parte de sus declaraciones, el alcalde dijo lo siguiente: “La idea es hacer una modificación urbanística que recoja el conjunto de la plaza de la Concordia, con el edificio de la Gavidia y el convento de San Hermenegildo, para lograr un socio privado que invierta; conseguir la rehabilitación del antiguo convento y destinarlo a un equipamiento vecinal y cultural y tener en cuenta que la antigua comisaría es un lugar de memoria democrática, con lo que en ese entorno, en el edificio, la plaza o San Hermenegildo, debemos buscar un espacio para el recuerdo”.

La antigua comisaría, que mide 7.462,59 m2, está calificada como suelo de interés público y social para equipamiento del distrito Casco Antiguo. Un equipamiento no puede suprimirse sin más. Puede cambiarse de ubicación, pero sin merma. Sin embargo, el alcalde está planteando una merma cuando habla de, en la operación de venta, rehabilitar el antiguo convento (en realidad la antigua iglesia del convento) de San Hermenegildo y destinarlo a equipamiento vecinal y cultural, ya que no llega ni de lejos a los 7.462 m2 de la Gavidia, porque es unas diez veces más pequeño.

Item más. Ambos edificios, la comisaría y San Hermenegildo, están dentro del ámbito del Plan Especial de Protección del Sector 8.2 “San Andrés-San Martín”, que fue aprobado definitivamente el 29 de noviembre de 2013, y con las competencias delegadas en el Ayuntamiento. Este, por tanto, podrá entender, a través de la Comisión Local de Patrimonio, en lo tocante a la Gavidia (con protección parcial C, grado 1), que es un Bien de Catalogación General en virtud de la Disposición Adicional 6ª de la Ley 14/2007 de 26 de noviembre de Patrimonio Histórico de Andalucía (BOJA Nº 248, del 19 de diciembre de 2007).

No obstante, la Sala de San Hermenegildo es un Bien de Interés Cultural (BIC) y sujeto por tanto a la competencia de la Comisión Provincial de Patrimonio, por declaración como tal efectuada el 13 de mayo de 1959 (BOE Nº 130, de 1 de junio de 1959). Así la intervención en este BIC ha de limitarse a su conservación, por lo que sería muy problemática su transformación interior para equipamiento vecinal, tal como pretende el alcalde.

LOS TRASVASES
El pasado 15 de febrero, Urbanismo aprobó un trasvase de edificabilidad de 12.000 m2 desde una parcela propiedad de Viapol a la parcela propiedad de LAR España  (gran negocio para la inmobiliaria de Ricardo Polo) donde se construye el centro comercial Palmas Altas. Es una práctica urbanística aceptada siempre que no suponga un incremento de la edificabilidad total del ámbito y que las condiciones (altura, distancia a linderos, etc..) en la parcela destinataria lo permitan.

Influido quizás por esa noticia, el alcalde ha propuesto un trasvase de la memoria histórica o democrática desde la antigua comisaría de la Gavidia, en cuyos calabozos se torturó a los presos antifranquistas y que lucharon por la restauración de la democracia que hoy disfrutamos, cuando se ha expresado en los siguientes términos: “(hay que) tener en cuenta que la antigua comisaría es un lugar de memoria democrática, con lo que en ese entorno, en el edificio, la plaza o San Hermenegildo, debemos buscar un espacio para el recuerdo”.

La edificabilidad se puede trasvasar bajo ciertas condiciones, pero la memoria histórica, con tal de liberar de esa “hipoteca” a la antigua comisaría y facilitar su venta no, como apunta Espadas cuando habla de un espacio de recuerdo en el entorno, la plaza o San Hermenegildo y liquidar la cuestión con ¿qué? ¿una placa? ¿un monumento? Eso supondría una falsificación de la historia, porque donde las víctimas de la Dictadura fueron torturadas fue en la Gavidia, no en San Hermenegildo ni en ninguna de las plazas colindantes.

Algo deberá decir al respecto la Junta de Andalucía, ya que en virtud de la ley 2/2017 de Memoria Histórica y Democrática, para salvaguardar los valores históricos, etnográficos o antropológicos de los lugares declarados de Memoria Democrática -y la Gavidia lo está- “será necesaria la autorización de la Consejería competente con carácter previo a las restantes autorizaciones o licencias para cualquier cambio o modificaciones que se desee llevar a cabo, tanto se trate de obras de todo tipo, incluyendo remociones de terreno, como de cambios de uso”.

En otros países se preservan los lugares de Memoria por respeto a la historia y a las víctimas y ejemplo para las nuevas generaciones de lo que no debe volver a ocurrir. En Suráfrica, cuatro barcos parten cada día con destino a la isla-cárcel de Robben, donde estuvo preso Nelson Mandela durante 18 años y donde antiguos reclusos compañeros suyos explican a los impresionados turistas el complejo carcelario del apartheid. Uno de esos turistas, ahora hace un año, fue el líder del PSOE y correligionario de Espadas, Pedro Sánchez, que expresó su emoción al hallarse en la celda de Mandela con estas palabras: “Sirva su ejemplo y su memoria para mantener viva esa llama: la fraternidad entre los seres humanos. Para que no haya más discriminaciones ni presos políticos en el mundo”.

¿Será Espadas capaz de mantener viva la llama de los presos de la Gavidia o reducirá su memoria a una mera placa en un muro de San Hermenegildo?

Abrazos (casi) gratis

El pacto presupuestario con el PP sólo tiene un impacto de 4 millones y a partir de 2019

Espadas hasta ha desvinculado la reclamación de la Patrica de inversiones del PP

Si para Enrique IV París bien valía una misa y por eso, para poder tomar pacíficamente la capital de Francia ante la imposibilidad de hacerlo por la fuerza debido a la resistencia de los parisinos ante un hugonote como él, hubo de abjurar de su fe y convertirse al catolicismo, para Espadas los Presupuestos municipales de 2018 pueden valer una reelección a cuenta de las inversiones previstas en los mismos, de ahí que haya aceptado el abrazo del PP para sacarlos adelante, máxime si el abrazo de Beltrán Pérez le sale prácticamente gratis y no le provoca el temor de que se convierta en el abrazo del oso.

El portavoz del PP ha vendido por muy poco, casi nada (como decía el Beni de Cádiz), su abstención, que ha permitido la aprobación de las Cuentas pactadas por el PSOE y Ciudadanos y que, paradojas de la política, llevan incorporadas las enmiendas de Participa Sevilla e Izquierda Unida pese a que estas dos formaciones acabaron votando en contra. Así pues, nos hallamos ante unos Presupuestos de la izquierda que salen adelante merced al apoyo y/o el no rechazo de la derecha.

Aunque Beltrán Pérez ha publicitado que su abstención se ha debido a un ejercicio de responsabilidad y de altura de miras para no dejar a la ciudad sin nuevos Presupuestos (técnicamente, como dice el PP nacional, se puede gobernar 150 años con los Presupuestos antiguos prorrogados), ello ha sido la consecuencia de su decisión política, pero no la causa, ya que su motivación principal habría sido no aparecer ante sus votantes

en particular y los sevillanos en general alineado con las fuerzas radicales de la izquierda en su rechazo al proyecto de Espadas.

 

ERROR DE ESTRATEGIA

 

Y una vez más se pone de manifiesto el error estratégico del PP por su empecinamiento en la política del todo o nada con su denominado Presupuesto alternativo y su negativa a negociar y presentar enmiendas al proyecto redactado por el gobierno conforme a los cauces reglamentarios. Ni siquiera tras el dictamen jurídico negativo emitido por el secretario y el interventor municipales el PP se avino a razones, y se quedó voluntariamente en fuera de juego, por lo que al final no ha colocado ninguna enmienda a los Presupuestos definitivos, ha tenido que negociar la abstención renunciando a su supuestamente innegociable Presupuesto alternativo que tanto trabajo le costó elaborar y ha acabado permitiendo que se aprueben unas Cuentas que incorporan las enmiendas por valor  superior a 8,5 millones de euros de esa izquierda radical (Participa e IU) a la que tanto descalifica.

Veamos qué supone para Espadas la aceptación de las condiciones “light” de Beltrán Pérez, que en cualquier caso nunca se podrán aplicar durante este año sino, en la mejor de las hipótesis, en 2019.

 

1.- Reclamación de la red completa de Metro: Antes de que la negativa de Participa e IU a los Presupuestos provocara el giro del PP y su decisión de abstenerse para facilitar su aprobación con sólo los votos de PSOE y Ciudadanos, Espadas ya declaró públicamente que no tenía inconveniente alguno en suscribir cualquier pacto sobre el Metro que propusiera Beltrán Pérez para que éste “saliera en la foto” del desbloqueo de la línea 3 del Metro en el tramo Pino Montano-Prado de San Sebastián. Y es que Espadas nunca ha renunciado al resto de líneas ni a la posible ampliación de aquélla a San Jerónimo y a Bellavista (sin esos dos posibles nuevos tramos el coste de todo lo pendiente ya asciende al menos a 3.700 millones de euros en un escenario con un Gobierno nacional, éste sí, sin Presupuestos aprobados), pero tiene muy claro que sólo tras el inicio del primer tramo de la línea 3 será posible continuarla hasta Los Bermejales y empezar a activar las restantes.

 

Recordemos la estrategia del Gobierno de Felipe González con la línea ferroviaria de alta velocidad que se construyó con motivo de la Expo-92. La lógica económica invitaba a que la primera línea española de AVE se tendiera entre Madrid y Barcelona, para así conectar a través de su prolongación a Francia con el resto de la alta velocidad europea.

 

Cuando a Alfonso Guerra, con la acusación implícita de favoritismo a Sevilla por la condición de sevillanos tanto de él como de Felipe González, le preguntaron la razón de empezar el AVE entre Sevilla y Madrid, Guerra explicó sin complejos de que ésa era la única forma de garantizar que algún día el tren de alta velocidad llegara a la capital de Andalucía, porque si se hubiera elegido Madrid y Barcelona no habría habido ninguna seguridad de su prolongación futura hacia el Sur. De la otra forma se acabaría imponiendo la presión por conectar las dos grandes capitales españolas, como así acabó ocurriendo (el AVE llegó de Madrid a Barcelona en el año 2008, más de tres lustros después de inaugurada la línea a Sevilla).

 

En el Metro pasa lo mismo: la única forma de que algún día se complete la línea 3 y toda la red es al menos empezar el tramo Pino Montano-Prado de San Sebastián, porque hoy por hoy no hay dinero para todas las líneas a la vez ni es viable poner patas arriba con obras toda la ciudad.

 

2.- Reclamación de la actualización de la participación de Sevilla en los tributos distribuidos por la Junta de Andalucía (la Patrica). El pacto con el PP obliga a Espadas a “iniciar los trámites” institucionales operativos con el objeto de remitir petición formal a la Junta de Andalucía para que se reconozca la cantidad que corresponde al Ayuntamiento de Sevilla en concepto de Patrica…”.

Mandar una carta a la Junta con esta reclamación (recuérdese las que enviaba Zoido a Griñán cuando aquél era alcalde y éste presidente) no le supone coste alguno a Espadas (si acaso, el del franqueo) porque la decisión de ese reconocimiento de cantidad, estimada por el PP en 14 millones de euros, no está en sus manos sino en las de Susana Díaz.

Es más, Espadas ha conseguido que esta reclamación genérica sea sólo eso y no, como pretendía el PP cuando en diciembre ofreció un pacto basado en su Presupuesto alternativo, vincular una serie de inversiones en la ciudad al potencial dinero que pudiera librar el Gobierno andaluz, un dinero que en tal hipótesis sería administrado por el alcalde y en función de sus prioridades políticas, no de las del PP, luego todavía más en su beneficio.

 

3.- Revisión de las Ordenanzas Fiscales, con el pequeño, o gran, matiz de que como ya está todo el pescado fiscal y económico vendido para el año en curso, las exigencias del PP no podrían ser satisfechas hasta 2019. Los populares han exigido a cambio de su abstención a los Presupuestos que el IBI se reduzca en un 5% y el ICIO al 3,25% (está en un 3,5%), la supresión de la tasa que grava los convenios urbanísticos y otras medidas menores.

El impacto de estas exigencias ha sido estimado por el gobierno socialista en unos 4 millones de euros (dos millones y pico por los dos puntos adicionales de rebaja del IBI a los tres ya acordados con Ciudadanos y, el resto, por el ICIO y demás medidas).

 

4.- La Gavidia: Según el pacto, se debe iniciar durante el primer semestre del año en curso “los trámites para la modificación puntual del PGOU a fin de calificar la Gavidia como edificio terciario para su enajenación de acuerdo con los usos específicos que prevé el Plan General y para que la reducción fiscal acordada en el punto anterior no impida el desarrollo de inversiones públicas efectivas durante el próximo ejercicio presupuestario 2019”.

Este texto es la mejor demostración de que el pacto con el PP no tiene ninguna consecuencia para el año en curso. Independientemente de otras consideraciones sobre las que no es el momento de extenderse (incumplimiento del acuerdo del Pleno sobre la antigua comisaría, pérdida de un equipamiento para el Casco Antiguo) ¿recuerdan quién fue el primero que en este mandato planteó la venta/demolición del edificio y reabrió así el debate sobre su uso y destino futuro? ¿Recuerdan quién fue el que trasladó a los grupos municipales varias ofertas para la enajenación de la Gavidia? Pues, por más señas, el mismísimo Juan Espadas, al que la exigencia del PP (¿o la habrá metido él?) en el pacto le sirve de perfecto  camuflaje para ese mismo propósito, ya que se encontraría así con 10 millones de euros más para invertir en 2019 en proyectos que llevar al balance con el que se presentará ante los sevillanos en las elecciones municipales de mayo del año próximo.

Pero no sería ése el dinero importante, ya que con la tramitación que exigiría la aprobación del Presupuesto de 2019 apenas le quedaría margen temporal para gastarlo antes de las elecciones municipales  del 9 de junio del año próximo, sino el del Presupuesto para este 2018, gracias al cual Espadas va a llenar de obras los barrios y materializar todo el gasto social que repercute en aliviar tantas necesidades en una ciudad con 73.000 parados, su mejor aval para aspirar a la reelección.

Estos Presupuestos, los del tercer año, son la clave de todo el mandato, de ahí el afán del alcalde en ofrecerse a pactarlos con quien fuera, con la izquierda o la derecha, porque conforme a la máxima de Deng Xiao Ping, gato negro o blanco no importa con tal de que cace ratones.  Y sí, Sevilla para Espadas bien valía el abrazo de Participa por la izquierda o del PP por la derecha, abrazo que en este último caso le ha salido (casi) gratis.