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Juez y parte

Zoido, alcalde, presidente del PP (A) y parlamentario andaluz, entre otros, se dispersa aún más y se mete a presidente de la Autoridad Portuaria en lugar de Manuel Fernández, a quien ha arrebatado la bandera del dragado, con lo cual se arriesga a atraer las iras de todos los contrarios. El también alcalde de Sevilla en los ratos que le dejan esas ocupaciones, organizó una cumbre en Madrid con Arias Cañete en la que vendió la burra de que estuvieron (esperemos que se pagaran el viaje de sus bolsillos y no del nuestro) todos los afectados por el proyecto, como la Confederación Hidrográfica, regantes y arroceros. ¿Todos? ¡Pero si dejó fuera a los ecologistas, los científicos del dictamen sobre el río, el Consejo de Doñana y hasta a la Junta de Andalucía! A esto se le llama tratar de ser juez y parte a la vez representando sólo a la mitad de la cuestión. Para colmo, Cañete le recordó que no puede haber dragado sin papeles (DIA) y sin blindar antes las márgenes, Doñana y el arrozal. O sea, que Zoido fuese y no hubo nada. Y Fernández, encantado de tenerlo de pararrayos.

 

Corpus con jura de bandera

 A Gregorio Serrano, el multidelegado de Zoido, se le encendió la bombilla cuando vio que por la conjunción astral este año coincidían en la misma fecha el Corpus Christi y el Día de San Fernando. Como el patrón de Sevilla lo es también del Arma de Ingenieros, aprovechó la ocasión para proponerle a la Capitanía General una mezcolanza festiva, de forma tal que tendremos Corpus con jura de bandera y desfile militar en la Plaza Nueva. Aunque Goro dice que nada tiene que ver una cosa con la otra (el Corpus con la parada militar y tal), el resultado es un ‘totum revolutum’ que hará las delicias de la Sevilla eterna, sobre todo si el invento es gratis total. Ahora que viene el Príncipe Heredero de Japón, esperamos que a Serrano se le encienda otra bombilla; a ser posible un poco menos festiva y más economicista, para cambiar de costumbre. Que recuerde que no sólo es delegado de Fiestas Mayores sino también de todo lo demás.

Zoido no ha cumplido aún la mayor parte de sus 135 promesas electorales

Ninguna de las iniciativas que le enfrentan a la Junta figuraba en el programa con que acudió a las elecciones

No ha acometido ninguno de los 29 parkings prometidos y ahora promueve dos fuera de programa, Alameda y Prado

No hace nunca referencia a las once promesas cuya realización condicionó al apoyo del Gobierno andaluz

Alude a su falta de competencias para justificar que no ha podido convertirse en el ‘alcalde del empleo’

La falta de competencias no le impidió prometer institutos de Secundaria, centros de salud y hasta un Servicio de Urgencias

 

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, afirmó durante su conferencia de prensa con motivo del segundo aniversario de su victoria en las elecciones municipales del 22 de mayo de 2011 que ya ha cumplido el 60% de su programa electoral y que lo mejor está por venir en los dos años de mandato que le restan.

El análisis de las 135 promesas electorales de Zoido para el conjunto de los once distritos de la ciudad demuestra que Zoido está aún lejos de alcanzar ese 60% que estima como cumplido y, sobre todo, que sólo ha cumplido una de las diecisiete promesas-estrella que hizo durante la campaña: la derogación del Plan Centro de Tráfico.

Según el aserto del alcalde, habría cumplido 81 puntos de su programa electoral y le faltarían 54 hasta mediados de 2015, fecha de las próximas elecciones municipales, pero en realidad son muchas más de 135 las promesas realizadas por escrito en sus once documentos para los once distritos de la ciudad, ya que muchos puntos  incluyen varios apartados. En sentido contrario, hay una misma promesa repetida once veces: la implantación de la Policía de Barrio. Asimismo, hay otra repetida para Los Remedios, Norte y Cerro-Amate: la reordenación de las líneas de autobuses de Tussam para prestar un mejor servicio a los vecinos de esos distritos.

Del análisis también se desprende la existencia de promesas genéricas como la recuperación de la tradición comercial de muchas calles de Los Remedios y del comercio tradicional del Distrito Norte, y velar por que la figura del comisionado especial para el Polígono Sur, en lugar de ser una cuarta Administración, sea el verdadero instrumento unificado de gestión eficaz para los vecinos de esta zona de Sevilla.

UN CONTEXTO DE CRISIS

Cuando Zoido ofrece estas 135 promesas electorales a los sevillanos lo hace en un marco general de tres años de crisis económica, en un país con cinco millones de parados y al borde de la intervención económica y en una ciudad, Sevilla, con 77.000 desempleados y con un Ayuntamiento cuya deuda está estimada por entonces en unos 600 millones de euros. Un hombre de su experiencia política, que ha sido delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha y en Andalucía, secretario general del PP (A) y líder de la oposición municipal durante cuatro años debía ser plenamente consciente de lo que prometía y de las posibilidades de cumplirlo.

Aunque ahora apela a la “herencia recibida” y a la “situación dramática” del Ayuntamiento para tratar de justificar el balance de estos dos años de gestión, en su programa electoral sólo condicionó cinco de sus 135 promesas (el 3,70% del total) a “las disponibilidades de recursos” que encontrara en caso de llegar a la Alcaldía, éstas: una piscina cubierta en el barrio de Begoña, equipamientos culturales en la Fábrica de Vidrio, pistas de pádel en Santa Justa, un bulevard sobre el canal abovedado de la Ranilla y un conjunto de instalaciones deportivas en Santa Aurelia, Padre Pío, La Música….

El segundo condicionamiento de su programa afecta a once puntos, todos relacionados con la Junta de Andalucía, a la que ahora amenaza con llevar a los tribunales tras acusarla de boicotear sus grandes iniciativas, cuya materialización -dice- le convertiría en lo que también prometió ser y aún no ha cumplido: ‘el alcalde del empleo’.

PROGRAMA OCULTO

La gran paradoja radica en que ninguna de esas iniciativas a las que alude (conversión de la antigua comisaría de la Gavidia en un centro comercial, construcción de aparcamientos rotatorios en la Alameda y el Prado de San Sebastián) figura en su programa electoral, ninguna. Es más, incluso lo incumplen, como es el caso del parking en la Alameda, ya que en su programa para el Casco Antiguo promete textualmente “dotación de aparcamientos en el perímetro del Casco Antiguo”. En el perímetro, no dentro. Zoido es perfectamente consciente de que el PGOU vigente prohíbe, por su efecto llamada sobre el tráfico (ejemplo, el parking de la Concordia y su efecto sobre la calle Baños), estacionamientos en el Casco Antiguo y por éso oculta su proyecto de parking en la Alameda.

Sólo cuando ha ganado las elecciones saca a relucir su programa oculto, la venta de la Gavidia para centro comercial y el parking en la Alameda, contrarios al PGOU, por lo que la Junta se ve obligada a rechazarlos, con lo cual el alcalde tiene la excusa perfecta para culpar al Gobierno autónomo de “un boicot a Sevilla”.

Curiosamente, de las once promesas electorales que condiciona al apoyo de la Junta de Andalucía y que beneficiarían a otros distritos o sectores que no sean el comercial del Centro no dice absolutamente nada. Son éstos: centro de día para mayores y guarderías en el Casco Antiguo, un nuevo centro de salud así como guarderías, comedores y colegios en Los Remedios, equipamientos para la Macarena, centro de día en San Pablo y San José Obrero, reurbanización integral de Heliópolis, centros de salud e instituto en Los Bermejales, centros de salud en Valdezorras y Pino Montano, equipamientos para el distrito Este-Alcosa-Torreblanca y rehabilitación de viviendas en la calle Neblí (Nervión).

UNA TREINTENA DE PARKINGS

Zoido ha convertido en arma arrojadiza contra la Junta sus proyectos de aparcamientos que no figuraban en su programa electoral por vulnerar el PGOU (la Alameda, el Prado de San Sebastián), y no habla -y cabe deducir que tampoco incluye en ese 60% de su programa electoral cumplido teóricamente porque no ha construido aún ninguno- de los 29 estacionamientos prometidos durante la campaña, de ellos 18 subterráneos (dos en Triana, tres en Macarena, uno en Bellavista-La Palmera, cinco en Sur, tres en Norte, uno en Cerro-Amate y tres en Nervión) y once en superficie (uno en Triana, uno en Los Remedios, dos en Norte y siete en Cerro-Amate), a los que hay que añadir los genéricamente prometidos en el perímetro del Casco Antiguo sin especificación de cantidad.

De todos ellos, el único que hasta ahora tiene visos de iniciarse es el de la Plaza San Martín de Porres, en Triana. Del resto, ni noticia. Prácticamente, Zoido carece ya de tiempo suficiente para ejecutar cualquiera de estos estacionamientos, con lo cual el fiasco en este capítulo puede acabar recordando al de Monteseirín, si bien éste, en su desastrosa gestión al respecto, prometió 40 más que Zoido y acabó amargando la vida de centenares de vecinos que entregaron una fianza por adelantado y que si recuperarán será gracias al actual alcalde.

Zoido, que dice haber cumplido el 60% de su programa, prometió además cinco centros cívicos  (San Pablo/Santa Justa, Cerro-Amate y Nervión), cinco centros de mayores (Los Remedios, Este y Sur), tres centros de día (Casco Antiguo y San Pablo), cinco guarderías (Casco Antiguo, Los Remedios, Este/Alcosa/Torreblanca), una escuela de adultos (Nervión), una escuela-taller (San Pablo) y cinco parques infantiles (Triana), en su mayoría pendientes de ejecución.

EDUCACIÓN Y SANIDAD

En materia de educación y enseñanza prometió luchar por el incremento de la ratio en Los Remedios, cuatro guarderías más (Los Remedios y Sur), un colegio infantil y de Primaria y un comedor escolar en Los Remedios, sendos institutos en Los Bermejales y Distrito Este, tres centros de educación de adultos en Sur y la renovación del CEIP San Pablo.

Aunque a la hora de la verdad se escuda en que carece de competencias, como en materia de empleo, también prometió nuevos centros de salud o mejora de los existentes, en su caso, en Los Remedios, Este, Valdezorras y Las Estrellas y un Servicio de Urgencias en Pedro Vallina.

El alcalde prometió también nuevos centros deportivos o mejora de los equipamientos existentes en Triana (nada menos que seis nuevas instalaciones), Macarena (tres, incluyendo una piscina cubierta), Los Bermejales (todo un pabellón que cabría calificar como olímpico, mucho mejor que el de San Pablo y hasta con pistas de nieve artificial para esquiar), Este y otra piscina cubierta en El Cerro-Amate. La gran mayoría de estas promesas siguen pendientes de materialización cuando sólo quedan dos años para el final del mandato.

El otro gran capítulo de promesas, algunas ya cumplidas como en los casos del Porvenir y la Buhaira, es el de las reurbanizaciones: Paseo de Juan Carlos I, Plaza de Armas, Ronda de Triana, Heliópolis, Pineda, Jardines de Hércules, entorno de la Ronda del Tamarguillo, Jesús, María y José, El Trébol, San Pablo-Santa Justa…..

Los sevillanos también pueden comprobar si el alcalde ha cumplido otra gama de promesas, entre las que figuran sendos parques de bomberos en Triana y Los Remedios, un mercado de abastos en la barriada Villegas, la remodelación de los del Arenal y Huerta Santa Teresa, un vivero de empresas en Alcosa y una comisaría de la Policía Local en Triana (a base de desmantelar ahora la existente en Los Remedios, frente al Parque de Los Príncipes).

Sin incluir aquí los proyectos-estrella, tan sólo este repaso al programa electoral demuestra que a Zoido aún le queda una enorme tarea pendiente en los dos años finales de mandato si quiere cumplir el 100% de las promesas que hizo a los sevillanos para auparse a la Alcaldía.

Una sola promesa-estrella cumplida en dos años

El alcalde sólo ha cumplido una de sus promesas-estrella del programa electoral, la de derogar el Plan Centro de Tráfico, y se halla en trance de cumplir otra, si bien es un proyecto que data de la era de Monteseirín: la finalización del Museo de Cerámica de Triana, que debe llevar anexa una escuela-taller.

El resto de proyectos estrella prometidos por el alcalde aunque en algún caso no tuviera competencias para ello y todavía incumplidos es el siguiente, por distritos:

Casco Antiguo: Dotación de aparcamientos en su perímetro y Líneas 2 y 3 de Metro.

Triana: Parque de bomberos.

Los Remedios: Proyecto Fábrica de Arte Elcano (Altadis), con un centro de día para mayores, un centro cultural, auditorio y centro de arte contemporáneo.

Macarena: construcción del paso subterráneo de San Lázaro.

San Pablo-Santa Justa: Terminación del Plan de Barrios y ‘Welcome Sevilla’ en la estación de Santa Justa.

Bellavista-La Palmera: Club Deportivo Multidisciplinar con piscina olímpica, pista de esquí artificial, gimnasio, pádel y aparcamientos.

Sur: Solventar los casos de los gorrillas, botellonas, prostitución y tráfico de drogas y proyecto Corazón Parque Central María Luisa, para unirlo con el Prado de San Sebastián, Jardines de Murillo, ribera del Guadalquivir, Jardines de San Telmo y Jardines de la Casa Rosa.

-Norte: Red completa de Metro subterráneo ampliada a Torneo Parque Empresarial y San Jerónimo.

Este: Escuela Internacional de Idiomas y reurbanización del canal de La Ranilla.

Cerro-Amate: Nueva construcción de 540 viviendas en Los Pajaritos.

Nervión: Nuevo Distrito judicial en el Prado  y remodelación de la antigua Fábrica de Artillería incluyendo espacios culturales y de ocio.

Más promesas para el Casco Antiguo y menos para Macarena

El Casco Antiguo es el distrito que figuraba con más promesas en el programa electoral de Zoido para las municipales de mayo de 2011, con un total de 15, y Macarena, el que menos, con 10. Además de por la cantidad, las promesas para el Casco Antiguo, que incluían la derogación del Plan Centro de tráfico, también destacan por el coste de su ejecución, ya que entre las mismas se incluían las líneas 2 y 3 de Metro, la construcción de aparcamientos en su perímetro, la reurbanización del Paseo Juan Carlos I, la remodelación del mercado del Arenal y la reurbanización de Plaza de Armas.

Por el lado contrario, en el Distrito Macarena lo más destacable era el paso subterráneo de San Lázaro y un mercado en la barriada de Villegas, mientras que la construcción de una piscina cubierta se supeditaba a la disponibilidad de dinero.

El resto de las 135 promesas electorales de Zoido se distribuyen de la siguiente forma: 13 en Los Remedios, Nervión, Este-Alcosa-Torreblanca y Norte; 12 en Triana, San Pablo-Santa Justa y Cerro-Amate, y 11 en Bellavista-La Palmera y Sur.

El ‘sin’ de Los Pajaritos

El PSOE denunció el mes pasado que después de dos años el programa de rehabilitación de Los Pajaritos sigue “sin plazos, sin proyecto y sin presupuesto”, pese a que en marzo del año pasado el alcalde acudió al barrio con la ministra de Sanidad y Asuntos Sociales, Ana Mato, para reiterar su promesa de reconstrucción.

La Ranilla, el precedente

El gobierno local prometió un “se arreglará” cuando a principios de año se suscitó un vivo debate sobre la promesa de Zoido de convertir en canal de La Ranilla en un parque verde en el plazo de un año (2012) con 1,5 millones de euros de fondos europeos. Fue el precedente de la petición de paciencia hecha ahora por el alcalde.

El color de Sevilla

Zoido, al igual que Los Del Río en su famosa canción, piensa que Sevilla tiene un color especial. Quizás por éso una de sus más curiosas promesas electorales, en concreto formulada para el Distrito Casco Antiguo, fue la de homologar criterios y colores en el mobiliario de terrazas y también en el mobiliario urbano.

Hasta ascensores

El programa electoral de Zoido para el Distrito Sur también incluía la promesa de otorgar ayudas y apoyo para la rehabilitación de viviendas, especialmente para la colocación de ascensores en bloques de pisos de las barriadas de El Juncal, El Tiro de Línea y Las Letanías, medidas que habrían paliado la crisis de la construcción.

* PDF: Las 135 promesas electorales de Zoido_

* Participe en la encuesta del diario Viva Sevilla: ¿Ha cumplido Zoido con tu barrio?

http://andaluciainformacion.es/sevilla/310293/cumple-zoido-sus-promesas-en-tu-barrio/

 

 

La paciencia también se agota

El próximo día 11 de junio se cumplirán dos años desde la toma de posesión como alcalde de Juan Ignacio Zoido y, por tanto, el ecuador de su mandato. Al día siguiente se iniciará la inexorable cuenta atrás para una nueva cita con las urnas, porque a partir de ese momento el tiempo que le quede como alcalde será menor del que ya ha ejercido como tal.

El pórtico de ese cruce del ecuador puede situarse en el próximo miércoles, día 22 de mayo, cuando se cumplen dos años de las elecciones municipales que otorgaron a Zoido, con el voto prestado que él había pedido expresamente a los simpatizantes de otros partidos y a barrios tradicionalmente de izquierdas, la mayoría más absoluta que ha obtenido un alcalde (en puridad su partido, el PP) en la historia de nuestra Democracia: 20 concejales.

Juan Ignacio Zoido suscitó más ilusiones y esperanzas que ningún otro alcaldable en los 30 años anteriores, en parte por el agotamiento del proyecto encarnado por Monteseirín y los continuos despilfarros megalómanos de su final de ciclo (desde el sobrecoste multimillonario de las ‘Setas’ de la Encarnación hasta la ilegalidad de la biblioteca universitaria en el Prado, que impulsó desde el Ayuntamiento con la complicidad de un par de rectores políticamente afines); en parte por los efectos de la peor crisis económica que se recuerda y que, entonces en su tercer año, golpeaba a cada vez mayor número de sevillanos (77.000 parados en la ciudad en el momento de celebrarse las elecciones municipales el 22 de mayo de 2011); y, finalmente, porque Zoido le había prometido a todo el mundo durante los cuatro años que se llevó estrechando manos por los barrios lo que la gente quería oír, desde convertirse por oposición a Monteseirín y Torrijos en el ‘alcalde del empleo’, hasta satisfacer las demandas de equipamiento pendientes y el desbloqueo, en 15 ó en 60 días, de temas urbanísticos/económicos como Tablada y la segunda tienda de Ikea.

PIDE MÁS TIEMPO

Por prometer, al menos implícita o subliminalmente, Zoido prometió cuando se hallaba en la oposición hasta frenar la construcción de la por entonces incipiente torre Pelli -como hizo Monteseirín apenas convertirse en alcalde con el edificio proyectado por Moneo en el Prado-,  un rascacielos en la Cartuja sobre el que no ocultaba su disconformidad.

Con motivo del segundo aniversario de las elecciones municipales del 22 de mayo de 2011, que no realmente de su toma de posesión como alcalde, Zoido ha concedido unas declaraciones al diario ABC, tan faltas de contenido que el rotativo no ha podido encontrar mejor título que éste: “Lo único que le pido a los sevillanos es que tengan paciencia”.

Zoido ha pasado de decir “no hemos podido hacer más”, como balance-resumen que hizo del primer aniversario de su toma de posesión como alcalde hace ahora casi un año, a este ruego de paciencia, que viene a ser una variación de la frase anterior y que parece más propia de un alcalde recién llegado al cargo el 11 de junio de 2011 que de un regidor que lleva ya casi dos años gobernando los destinos de la ciudad. Tomando como referencia el propio discurso del alcalde, es como si aún estuviéramos en el kilómetro o minuto cero de su mandato, cuando en realidad ya ha recorrido la mitad del trayecto marcado sin que se haya apreciado un cambio significativo para mejorar la ciudad.

UN DATO OBJETIVO

Este es el típico momento/encrucijada en que para hacer un balance basta con preguntarse si Sevilla está mejor, igual o peor que antes de la llegada de Zoido. Independientemente de la percepción que tenga cada ciudadano, hay un dato objetivo de referencia, en línea con la principal promesa -y también principal problema que tenemos- durante su etapa en la oposición y en la campaña electoral: convertirse en el ‘alcalde del empleo’. Pues bien, cuando Zoido llegó a la Alcaldía Sevilla tenía 77.000 parados en números redondos. Dos años después tiene 89.661. Casi 13.000 más.

La variante del discurso de Zoido en este sentido es decir que carece de competencias en la materia, una afirmación con efecto ‘boomerang’ sobre su imagen, por dos razones esenciales.

1) Demostración de frivolidad política, por haber prometido algo que no estaba en su mano. Por lo tanto, habría firmado un contrato social fraudulento con quienes le votaron con esa esperanza, en una promesa similar a la del “pleno empleo” del que hablaba en su día Monteseirín.

2) Si carece de competencias, ¿no es una enorme contradicción que haya creado y mantenga una Delegación de Empleo, a cuyo frente ha puesto a Gregorio Serrano?

Zoido, con dos años a sus espaldas como alcalde, aún pide a los sevillanos un acto de fe en él, como cuando se encontraba en la oposición , y recurre a la metáfora del hortelano: “antes de recoger hay que sembrar, y nosotros estamos preparando la tierra, sembrando, y en los dos próximos años vamos a tener una buena cosecha en beneficio de todos los sevillanos, no de unos pocos…. Es ahora cuando hay que desarrollar los proyectos que hemos estado en los últimos años”.

SIN BROTES VERDES

El problema es que, de momento, la opinión pública no percibe qué ha estado gestando Zoido en estos años y que cuando le han pedido que cite al menos un proyecto no ya para este año, sino para 2014, se ha limitado a contestar con un genérico “habrá muchos”, pero sin concretar absolutamente nada. O hay brotes verdes pronto, o Zoido no va a tener tiempo de recolectar la cosecha para el mercado político y venderla dentro de dos años, cuando se celebren las próximas elecciones municipales.

Y el segundo problema que tiene Zoido en su cuenta atrás para la cita con las urnas es que su cosecha debe responder a las grandes expectativas que generó en su día, las mismas por las que consiguió 20 concejales. Para seguir con la metáfora hortelana, en la línea de Miguel Hernández y su Elegía, Zoido necesita una cosecha rápida y, además, abundante, con la que contentar a tantos votantes como los que tuvo el 22-M de 2011.

En previsión de que los brotes aún no nacidos no alcancen siquiera a madurar, el alcalde ya busca la tormenta perfecta de pedrisco a la que culpar de la falta de frutos de su gestión: la Junta de Andalucía, porque, según declara, boicotea sin sentido los grandes proyectos cuya ejecución habría revertido la situación si no hubieran sido obstaculizados por el Gobierno autónomo. En la lista negra que imputa a la Junta, Zoido incluye Altadis, la Gavidia, las Atarazanas, Ikea y los aparcamientos, por lo que amenaza con denunciarla ante los Tribunales y movilizar en su contra a los sevillanos.

Curiosamente, ni Zoido ni la patronal, denunciaron ante los Tribunales, ni antes ni ahora, la actuación sin precedentes de Monteseirín que sí puede acabar provocando un gran perjuicio a la ciudad y que si no se ha evidenciado ya es por el parón económico que ha supuesto la crisis: los 200 millones de euros recaudados por los convenios urbanísticos para desarrollar nuevos barrios en la ciudad y que el anterior alcalde gastó, en vez de en urbanizar los terrenos para facilitar la construcción de nuevas viviendas, en “la ciudad consolidada”, un eufemismo para ocultar que los asignó a las ‘Setas’ de la Encarnación y otros programas en el Centro.

EL PGOU, CLAVE

De los proyectos citados por Zoido, sólo el de la Gavidia y los aparcamientos en la Alameda y el Prado puede imputarlos a la oposición de la Junta, porque no se tienen noticias de iniciativas empresariales para Altadis; en Ikea, el Ayuntamiento no pidió hasta hace sólo unos meses el desvío de las vías pecuarias existentes en el terreno elegido, y sobre las Atarazanas cabe recordar que la demora y exigencias del Consistorio para conceder la licencia provocaron la huida de La Caixa a la torre Pelli, tan efusivamente saludada por el propio alcalde, el cual se olvida curiosamente de incluir en la lista otro proyecto frustrado por las mismas razones que el anterior: el de Decathlon en la Cartuja.

En una Democracia garantista como la nuestra, la Junta se remite a las disposiciones del propio PGOU de Sevilla y del modelo de ciudad diseñado en el mismo para fundamentar su rechazo a las pretensiones municipales de tratar de modificarlo por la vía de los atajos urbanísticos. Por eso el Ayuntamiento, en vez de acudir a los Tribunales, en un puro artificio político sin base jurídica, anuncia, sin mucha convicción, una “actualización” del documento urbanístico.

Pero, ojo, una cosa son modificaciones puntuales y recalificaciones (el gobierno local ha tramitado ya ocho) y otra muy distinta es redactar un nuevo Plan, que tiene una tramitación perfectamente reglada. Recuérdese que desde que se aprobó el llamado Metaplan durante los gobiernos de coalición PSOE-IU hasta que se aprobó de forma definitiva el PGOU vigente (2006) transcurrieron seis años, cuando a Zoido le quedan sólo dos de mandato. Por tanto, tampoco es probable que a Zoido le dé tiempo a rematar un nuevo PGOU ni que éste, cuando aún queda por desarrollar tanto del vigente, sea la panacea para los males de Sevilla.

Con un superávit de 45 millones de euros en el último ejercicio tras meter las tijeras por doquier, Zoido tampoco puede invocar ya la herencia recibida. Tiene aún dos años por delante y ya no puede pedirles más tiempo a los sevillanos como si éstos fueran el santo Job. La paciencia también tiene fecha de caducidad: las próximas elecciones municipales.

 

Una oportunidad perdida

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, ha perdido la magnífica oportunidad que le proporcionaba la obligada sustitución -por la sentencia del Tribunal Constitucional- del delegado de Seguridad y Movilidad, Demetrio Cabello, para haber hecho una remodelación profunda de su gobierno de cara a afrontar la segunda parte de su mandato, ya que en puridad no ha hecho cambio alguno, sino que se ha limitado a nombrar como sustituto, pero sin relevarlo de sus funciones actuales, al actual portavoz del grupo municipal Popular, Juan Bueno.

El único movimiento de pieza en el tablero subraya algunas paradojas por parte de Zoido:

1) El nombramiento inicial de un comisario de Policía jubilado, como era Demetrio Cabello, y pese a que no era concejal electo ponía de manifiesto el desequilibrio en la confección de la lista electoral, ya que en el equipo con más concejales de la historia reciente de nuestra Democracia (20, incluido el propio Zoido), el alcalde no había pensado en nadie durante sus cuatro años de oposición para ocupar una de las delegaciones más importantes en cualquier gobierno y tuvo que recurrir a un externo, un ‘dedil’, figura que ha sido tumbada ahora por el Tribunal Constitucional en su sentencia.

2) En ese grupo de la mayoría súper absoluta y compuesto por veinte ediles, en vez de repartir las competencias de gobierno entre un mayor número de concejales para que así, y al menos teóricamente, le pudieran dedicar más tiempo y servir mejor a los ciudadanos, Zoido optó por lo contrario: la figura de los ‘macrodelegados’ que concentran en su persona el ejercicio de variadas funciones.

Es el caso de Gregorio Serrano, que ostenta nada menos que cuatro competencias: Empleo, Economía, Turismo y Fiestas Mayores. En paralelo a su figura está la de Maximiliano Vílchez, delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, a quien compete desde la aplicación y revisiones del Plan General de Ordenación Urbana, hasta los Parques y Jardines, pasado por el ahora súper conflictivo tema de la vivienda a través de la empresa pública Emvisesa y el no menos históricamente conflictivo asunto de la limpieza de la ciudad por medio de Lipasam, que a principios de año desató la peor huelga que se recuerda en el servicio de recogida de basuras.

3) Zoido, ahora, acentúa la concentración de poder  en pocas manos con el nombramiento de Juan Bueno como nuevo delegado de Seguridad y Movilidad en vez de repartir juego entre sus concejales. Bueno sigue siendo el portavoz del grupo municipal del PP y, de puertas afuera, presidente provincial del partido en Sevilla.

Con esta decisión, el mensaje que lanza Zoido, interna y externamente, es que su equipo está claramente diferenciado entre un núcleo duro de personas de su máxima confianza (Juan Bueno, Gregorio Serrano, Maximiliano Vílchez y Asunción Fley, la dama de hierro encargada de meter las tijeras en las cuentas de cada delegación, sin compasión) y el resto. La misión de estos últimos se circunscribe a gestionar los distritos, donde a medida que el tiempo corre hacia una nueva cita con las urnas se pelea ya a cara de perro con la oposición, como demuestra la bronca política en las últimas semanas en el distrito Macarena.

SIN BANQUILLO

El PP y algunos analistas políticos venían destacando la falta de banquillo del PSOE en el Ayuntamiento con Juan Espadas al frente, pero cabe hacerse la misma reflexión mirando al grupo municipal Popular. Pese a que casi duplica en número al Socialista, tres personas de un equipo de veinte son las responsables de nueve áreas distintas, incluida la Portavocía del grupo municipal, lo cual puede redundar en un menor grado de eficacia por pura razón matemática: no es lo mismo dedicar todo el tiempo a atender una sola función que a repartirlo entre tres.

Ese grado de dispersión puede volver en contra de los intereses del propio Zoido, que en el ecuador de su mandato necesita darle un mayor impulso a la gestión de su gobierno para que los ciudadanos perciban algo más que una política de recortes y remisiones a la herencia recibida y a la crisis económica, máxime cuando el alcalde pregonaba en sus tiempos de oposición que tenía plena consciencia de cómo iba a dejarle Monteseirín la ciudad y que tenía previsto cumplir todas sus promesas pese a las ya por entonces adversas circunstancias existentes.

APUESTA FRUSTRADA

La obligada salida de Demetrio Cabello como delegado de Seguridad y Movilidad ha supuesto un indisimulado contratiempo para Zoido. Primero, porque este edil no electo, de perfil puramente técnico y a veces hasta políticamente incorrecto en sus expresiones, era su gran apuesta personal para tratar de domeñar al díscolo cuerpo de la Policía Local. Segundo, porque le ha obligado a esta remodelación, aunque haya sido mínima, y a concentrar aún más el poder en un reducido número de personas. Esta concentración, aun siendo obvia, no deja de generar tensiones internas en el conjunto del grupo Popular, donde hay ambiciones insatisfechas y expectativas creadas durante el periodo de oposición que no se han cumplido. Y, tercero, porque por su carácter y su bonhomía personal, de Zoido cabría decir lo mismo que se dice de Rajoy: no se conoce que nunca haya destituido a nadie.

Zoido, más que gobernar con mayoría absoluta, demuestra que gobierna sólo con una minoría dentro de su grupo y el nombramiento de Juan Bueno vuelve a acentuar la sensación de postergación  que experimenta buena parte de sus concejales.

QUEBRADEROS DE CABEZA

Pese a las loas con que el alcalde ha despedido a Demetrio Cabello -”llegó con una misión y se va con la cabeza muy alta”, ha dicho del antiguo comisario de Policía-  lo cierto es que la de Seguridad y Movilidad ha sido el área más conflictiva y que más quebraderos de cabeza ha dado al gobierno del PP en estos dos años de mandato.

Cabello ya se estrenó con la polémica derogación del Plan Centro de tráfico por la falsedad del argumento de que las videocámaras no funcionaban, un ‘affaire’ que derivó en una no menos polémica comisión de investigación que ha tardado en cerrarse en falso casi toda esta primera etapa del mandato. Otro escándalo de la Delegación fue el expolio sufrido por la antigua sede de la Policía Municipal en la isla de la Cartuja en vísperas de su devolución a la empresa constructora Detea y cuando aún se hallaba en manos del Ayuntamiento. La empresa acabó demandando una indemnización multimillonaria ante los tribunales.

Cabello tampoco ha podido acabar con las botellonas juveniles en la ciudad, pese al incremento de las sanciones  a quienes para desesperación de los vecinos  afectados siguen ingiriendo alcohol en las calles, ni con los gorrillas de Bami y otras zonas conflictivas, pese a incrementar exponencialmente el número de multas y hasta realizar una base de datos sobre los guardacoches como instrumento preventivo y de control.

Hasta el sector del taxi se ha adelantado a amargarle la hora del adiós a Demetrio Cabello presentando contra él una denuncia judicial por el cobro de tasas de ocupación en la vía pública, que tacha de abusivas, con afán meramente recaudatorio y al margen de la Ordenanza Municipal.

INFLEXIBILIDAD

El ya ex-delegado ha sufrido el disgusto de ver cómo el Defensor del Ciudadano, José Barranca, señalaba dos sectores bajo su competencia, el del taxi y el de la Policía Local, como los de peor imagen entre los sevillanos por una actitud para la que aquél no ahorró en calificativos. El episodio de los policías haciéndose la foto con la señal de la victoria y con el fajo de multas impuestas durante la Feria ha acabado por demostrar el fracaso del delegado en su intento de cambiar la conducta y la imagen externa de la Policía, el objetivo principal que le había marcado Zoido. Además, su inflexibilidad con las multas de tráfico (adquirió un segundo coche ‘ponemultas’) ha acabado por erosionar al propio Ayuntamiento.

Su sucesor, Juan Bueno, encuentra pendientes prácticamente todas las asignaturas en la delegación. El sindicato de la Policía Municipal le ha dado la bienvenida ensalzando su carácter dialogante y el hecho de que es un político en vez de un técnico como Cabello, hombre honesto que no entendía de componendas y que por eso mismo carecía de mano izquierda, la que precisará el nuevo delegado para cerrarle uno de los habituales focos de conflicto al alcalde.

 

 

 

La ventanilla

Los medios se hacen eco de una nota/noticia del Ayuntamiento según la cual “la ventanilla única empresarial creó en el mes de marzo 80 empresas, a las que hay que sumar las 13 que se encuentran a expensas de algún trámite y 88 simulaciones de proyectos empresariales”. Yo me felicito y felicito al delegado de Empleo por estos datos, pero debo llamar la atención sobre un pequeño detalle: quienes han creado las empresas no es la ventanilla única del Ayuntamiento, sino los emprendedores que con la que está cayendo se han liado la manta a la cabeza y se han lanzado a constituirlas arriesgando su dinero, poniéndoles muchas ilusiones y dedicándoles el tiempo robado a sus familias y todo su esfuerzo. Decía en el postpartido Real Madrid-Borussia la prensa deportiva que si el Madrid hubiera ganado la Copa de Europa, no habría sido la Décima del club merengue, sino la Tercera de Mourinho, que como es sabido no tiene abuela. A ver si va a resultar también que Goro se apunta todas las empresas que se fundan en Sevilla como si fueran de su paternidad, cual Mourinho municipal.

El CIS y la margarita de Zoido

El secretario general del PP andaluz y alcalde de Tomares, José Luis Sanz, ha vuelto a resucitar el debate interno sobre la candidatura de Zoido a la Presidencia de la Junta de Andalucía en el peor momento posible para los populares en nuestra comunidad autónoma: el mismo día en que se difundía el último Barómetro Autonómico del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

El alcalde de Sevilla había despejado prácticamente esa incógnita en el sentido de concentrarse en sus tareas como regidor de la capital de Andalucía cuando, con motivo de la Feria de Abril, concedió una entrevista a la Cadena SER en la que, tras aludir a su doble condición de alcalde y de líder de la oposición a Griñán, le plantearon si se veía como candidato al sillón de San Telmo. Contestó que su preferencia era la Alcaldía de Sevilla. Su razonamiento era sencillo pero contundente: él es alcalde porque los sevillanos lo han elegido con sus votos en las urnas, mientras que es presidente del PP (A) porque así lo han querido sus compañeros de partido. El mensaje implícito era obvio: tiene un compromiso con los votantes sevillanos mayor que con sus correligionarios, lo cuales habían acudido a él como solución de emergencia tras la dimisión de Javier Arenas y para evitar un vacío de poder interno.

EL PARTIDO MANDA

Aunque todavía quedan, salvo adelanto del calendario por disolución del Parlamento y convocatoria de elecciones anticipadas, casi tres años para la cita con las urnas, la declaración de Zoido reconociendo implícitamente su interinazgo como líder del partido volvió a agitar las aguas internas y a dar bríos a quienes, sobre todo en Andalucía Oriental, propugnan que el PP andaluz tenga una cabeza visible proyectándose hacia las elecciones autonómicas como alternativa a Griñán antes que un líder que proclama sin ambages que su prioridad es sucederse a sí mismo como alcalde de Sevilla en unos comicios para los que sólo faltan dos años y ante los que debe echar el resto en su ciudad en el tiempo que le falta de mandato si quiere ser reelegido.

Quizás para acallar esas voces y poner freno a cualquier movimiento interno para tomar posiciones de cara a la batalla por el control del partido, José Luis Sanz concedió una entrevista a Canal Sur en la que dejó abierta la candidatura de Zoido a la Presidencia de la Junta. El también alcalde de Tomares, que sufre en el seno de su Ayuntamiento la polémica por las facturas de las mariscadas cargadas a las arcas municipales en plena crisis económica, afirma que aunque Zoido ha expresado su deseo de seguir siendo alcalde de Sevilla, “también ha afirmado que está a disposición del partido”.

Sanz se ha esforzado en transmitir el mensaje de que la decisión de Zoido sobre su futuro político no depende única y exclusivamente de él mismo, sino también de los dirigentes de su partido, por lo que si Rajoy, Cospedal, Arenas y los ocho secretarios provinciales andaluces acuerdan que el alcalde de Sevilla debe ser también el aspirante a la Presidencia de la Junta, tendrá que acatar esa decisión “sí o sí”.

PELIGRA LA MAYORÍA ABSOLUTA

El intento de reforzamiento de la dimensión andaluza de Zoido por parte de su mano derecha en el partido se ha producido justamente el mismo día en que se conocía el Barómetro Autonómico del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), al tiempo que su estudio general de opinión. Este último refleja un nuevo descenso en la intención de voto del PP, pero el partido del Gobierno incrementa paradójicamente su ventaja porque la caída del PSOE de Rubalcaba es aún superior a la suya, mientras siguen trasvasándose votos desde los partidos mayoritarios a los minoritarios, en especial IU y UPyD.

Se está dibujando un escenario político cada vez más fragmentado y con la posible necesidad en el horizonte de recurrir a coaliciones de dos e incluso más de dos fuerzas políticas para obtener una mayoría parlamentaria suficiente para gobernar. Un panorama a la italiana, con los movimientos alternativos, como les ha demandado María Dolores de Cospedal, pensando en concurrir a las elecciones para tratar de repetir el fenómeno de Beppe Grillo en Italia capitalizando el descontento popular con los políticos y la vieja política.

El PP, pues, teme perder la mayoría absoluta tanto en el conjunto de España como en algunos de sus feudos tradicionales, especialmente Madrid tras la marcha de Esperanza Aguirre, y Valencia, tras la salida de Camps y el escándalo de la trama Gürtel. El mantenimiento de la Moncloa en manos de Rajoy pasa por revalidar los gobiernos autonómicos madrileño y valenciano y de lograr al menos el mismo techo de votos que había logrado Arenas en Andalucía, donde superó en sufragios al PSOE en las tres últimas convocatorias electorales.

VARAPALO DEL CIS

Sin embargo, las perspectivas que se deducen del Barómetro Autonómico del CIS no son muy halagüeñas para el PP en Andalucía, el cual es percibido falto de liderazgo. A escala regional, el estudio del CIS muestra la misma desafección a la política y a los políticos que el nacional, donde ahora las instituciones más valoradas son la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas y donde caen la Monarquía, los partidos políticos y el Parlamento.

Así, sólo el 18,8% de los andaluces califica de buena/muy buena la gestión de Griñán al frente de la Junta de Andalucía y tan sólo un 14,07% opina lo mismo de la labor del Gobierno autónomo; el presidente de la Junta inspira poca/ninguna confianza al 62,6% de los andaluces y el 40,01% de ellos cree que la situación política en nuestra comunidad es peor que la de España, y un 55,3% estima que la situación económica es peor/mucho peor que la del conjunto del país.

Esta percepción tan negativa de la realidad andaluza debería ser el caldo de cultivo idóneo para la oposición y su líder, pero no se traduce en un mayor apoyo para el PP (A) y Zoido, a los que, mutatis mutandi, les ocurre en Andalucía lo mismo que a Rubalcaba y al PSOE en el ámbito de España: que al ser peor valorados aún que el presidente y su Gobierno acaban por mejorar su posición relativa.

Y es que tan sólo un 5,2% del electorado estima que Zoido realiza una buena/muy buena gestión como líder de la oposición a Griñán; un 48,5% opina que su labor es mala/muy mala; un 35% la califica de regular y el resto, no sabe/no contesta.

El PP a las órdenes de Zoido no es percibido ahora como alternativa de Gobierno en Andalucía, porque cuando el CIS pregunta a los encuestados si creen que lo haría mejor que la Junta en caso de que los populares estuvieran en el Gobierno autonómico en vez de Griñán, hay una diferencia de entre 15 y más de 20 puntos en quienes piensan que lo haría peor en materias como vivienda, seguridad ciudadana, educación, desempleo, infraestructuras, sanidad, ecología, economía e inmigración. O sea, en ningún capítulo hay una mayoría de andaluces que piensen que Zoido lo haría mejor que Griñán.

VOTO VERGONZANTE

En las pasadas elecciones autonómicas andaluzas, el PP ganó con el 40,7% de los votos -si bien la posterior coalición PSOE-IU le privó de gobernar- en la comunidad, mientras que el PSOE obtuvo un 39,5%; IU, un 11,4%; UPyD, un 3,4%, y el PA, un 2,5%. Cuando ahora el CIS pregunta a quienes votaron en esas elecciones por el sentido de su voto entonces, un 2,5% reconoce haber votado a UPyD; un 10,5%, a IU y un 40,6%, al PSOE. Estas cifras, con pequeñas desviaciones arriba o abajo por el tiempo transcurrido, vienen a coincidir con aquellos resultados electorales. Y atención a los datos del PP: sólo un 24% reconoce haber dado su voto a los populares, ¡un 16,7% menos que en la realidad!

Esto significa que hay un voto vergonzante que ya no se reconoce en el PP, como ocurría a los simpatizantes socialistas en la última etapa de Zapatero, un votante que quiere olvidarse del apoyo otorgado al PP hace poco más de un año, en parte por las políticas de Rajoy y en parte por el bajo perfil de Zoido como sustituto de Arenas. Además, un 46,1% de los encuestados asegura que jamás votará al partido que preside Zoido en Andalucía, frente a un 25,9% que dice lo mismo del PSOE. Por tanto, el grado de rechazo visceral al PP supera en 20 puntos al que inspiran los socialistas.

Esta es la situación que refleja el CIS para el PP en Andalucía en el año transcurrido desde las últimas elecciones, la evolución del partido con Arenas como líder y con Zoido como sucesor, un líder de la oposición que no sólo no aprovecha el desgaste de Griñán por la crisis económica y otros factores, sino que es peor valorado aún que el presidente y por lo tanto no se erige como su posible alternativa.

Con este panorama de un PP (A) huérfano de liderazgo regional a ojos del electorado, cabe preguntarse cómo, según Sanz, dentro de su partido aún se deshoja la margarita de si Zoido debe ser también el candidato a la Presidencia de la Junta en San Telmo en vez de concentrarse en retener la Alcaldía de Sevilla.

Cultura de pasarela

Aún resuenan los ecos de la polémica entre el Ayuntamiento, propietario del Tesoro del Carambolo, y la Junta, su tutora legal, a cuenta de los 150.000 euros necesarios para pagar el servicio de vigilancia que permitiría su exposición en el Museo Arqueológico y convertirlo así en un atractivo turístico que genere riqueza durante todo el año para la ciudad.

Con lo fácil que sería acordar el abono al 50% de la factura de seguridad (75.000 euros cada uno), pero en último extremo el pretexto invocado para no hacerlo es que carecen de presupuesto cultural suficiente debido a la necesidad de recortar el déficit.

En los últimos años, el Estado, la Junta y el Ayuntamiento le han reducido en conjunto el presupuesto a los dos buques-insignia sevillanos, el Teatro de la Maestranza y la Real Orquesta Sinfónica, en cuatro millones de euros al primero y en un millón de euros a la segunda.

Para tratar de sobrevivir a las tijeras de los políticos, el Maestranza ha tenido que lanzar una campaña de captación de micromecenazgo entre las empresas y particulares en la declarada por la Unesco Ciudad de la Música, un título al que no le hacen honor en sus Presupuestos ni el Ayuntamiento ni la Junta.

      TIJERETAZOS POR DOQUIER

      Falta de dinero y necesidad de afrontar la herencia recibida fueron los argumentos de la delegada municipal de Cultura, Mar Sánchez Estrella, cuando el año pasado presentó las grandes líneas de su gestión, basada en un recorte generalizado en las ayudas a la creación, festivales y salas culturales.

Para ahorrar, abogaba por convertir en bienales festivales con la promesa de incrementar la aportación más adelante. El South Pop, Alamedeando, el Fest, Zemos 98, Perfopoesía, la Muestra Internacional de Investigación Teatral….. fueron las principales víctimas de la nueva política de austeridad, y luego las promesas se las llevó el viento.

A Perfopoesía le negaron los 18.000 euros prometidos; al Mes de la Danza lo dejaron con 20.000 euros menos; Territorios ha pasado en un trienio de contar con una ayuda de 182.000 euros a 90.000 primero y a 75.000 después. El Southpop no se celebró bajo la promesa de que este año le otorgarían 45.000 euros, luego reducidos a 38.000; el salón del Manga fue dejado en cero euros; a Escena Mobile los recortes le privaron del 50% de la asignación; a Circada le rebajaron un 38%….

Tampoco es de extrañar el cierre de Endanza y del teatro-sala Fli, y que las bibliotecas municipales no se hayan abierto  durante meses por las tardes, coincidiendo además con la época de los exámenes estudiantiles, debido a la falta de personal, al no haber dotación económica para cubrir el déficit de 32 bibliotecarios existentes de atender lo dispuesto en el Plan Director.

      Y EN ESTO, LAS ‘SANTAS’

      No hay dinero, pues, para el Carambolo, el Maestranza, la Sinfónica, los festivales, las salas, las bibliotecas….. y, sin embargo, el Ayuntamiento ha destinado 275.000 euros, más 150.000 (en total, 425.000) de un patrocinio del BBVA a organizar en el convento de Santa Clara el evento ‘Santas de Zurbarán. Devoción y Persuasión’, que desde el 3 de mayo hasta el 20 de julio (dos meses y medio ) combina pintura, moda, música y danza. El presupuesto no incluye otros gastos asimilables a la iniciativa, tales como los arreglos y obras de adaptación realizados en el espacio expositivo, más la devolución del dinero a los espectadores de otros actos culturales que ha habido que cancelar por coincidir con las ‘Santas’.

Tampoco tengo claro si abarca el espectáculo-prólogo  encargado a Eva Yerbabuena (podría haber costado 70.000 euros)  y que según quienes pueden opinar con criterio logra momentos fascinantes pese a estar condicionado por la exhibición de un vestuario poco apropiado para el baile.

Al tratarse de una inversión de dinero público y de un espectáculo representado sólo cuatro noches en un aforo de 400 localidades, el Ayuntamiento debería haber tratado con antelación suficiente de invitar a productores y programadores culturales europeos para que, tras presenciarlo en vivo, hubieran considerado la posibilidad de incorporarlo a sus ofertas el próximo verano.

Sin embargo, Zoido convirtió la noche inaugural en un acto de relumbrón social para los invitados exclusivos del Ayuntamiento. Así se perdió, probablemente, la oportunidad de exportarlo más allá de Málaga y, quizás, de Roma.

      ORDEN DE PRIORIDADES

      El evento tiene aspectos positivos, desde haber logrado la restauración de los cuadros de Zurbarán existentes en nuestro Museo de Bellas artes hasta la cesión y exposición en Sevilla de las ‘Santas’ que cuelgan en museos del extranjero; la proyección mediática por la fama de los diseñadores de papel cuché elegidos para inspirarse en los diseños del pintor y la demostración de que es posible la producción propia de eventos culturales con recursos endógenos, porque uno de nuestros activos menos aprovechados es justamente nuestro potencial cultural.

Ahora bien, a la espera de hacer balance en julio, cabe preguntarse si en el orden de prioridades de Sevilla debe ocupar el vértice de la pirámide las ‘Santas’ o bien nuestras recortadas estructuras culturales; si un evento a un coste superior a esos  425.000 euros oficiales para sólo dos meses y medio o todo lo que da vida a la ciudad durante un año entero.

Las ‘Santas’ se me antoja una buena y original idea para tiempos de bonanza económica pero cuestionable en época de crisis y recortes. Son como la guinda del pastel cultural. El problema es cuando la guinda crece a costa del pastel que la sostiene.

Farol (as)

Tras las sentencias del Tribunal Supremo que ratifican el carácter no urbanizable de Tablada, Torrijos, con memoria de elefante, le ha recordado a Zoido su promesa de que él resolvería la cuestión de la dehesa en 15 días. Tiro de hemeroteca y entresaco una entrevista que le hicieron al alcalde en El Correo tan sólo cuatro días después de su toma de posesión y donde le mentaron lo mismo que ahora el portavoz de IU. He aquí su cuca respuesta: “Sí, pero yo estableceré cuándo empiezan a contar los 15 días. Hay otras prioridades, otros problemas. Si alguien quiere hacer ver que Tablada es una prioridad, le digo que no lo es. Como tampoco lo es cambiar farolas del Centro”. El alcalde que iba a poner a funcionar la ciudad como un reloj suizo se dedica a hacer trampas con el cronómetro a su conveniencia y acaba por contradecirse a sí mismo, ya que ha aprobado un gasto de 150.000 euros para sustituir las farolas del proyecto ‘La piel sensible’ pese a no ser -y menos en tiempos de crisis- una prioridad para él. En el Centro cambia las farolas y en Tablada iba de farol.

Barranca

La Dirección General de Movilidad del Ayuntamiento ha impuesto una sanción de 700 euros a un taxista que le cobró nueve euros más que la tarifa oficial aprobada a un usuario por una carrera realizada entre el aeropuerto de San Pablo y el hotel Zénit (calle Pagés del Corro), le insultó y sometió a vejaciones cuando aquél le pidió la factura y acabó entregándole un recibo no oficial, que no tenía ni el escudo municipal ni el troquelado de la licencia y estaba indebidamente cumplimentado. Si a esta noticia se le suma la fotografía que se hicieron los dos policías locales con el fajo de multas que se habían cobrado durante la Feria de Abril y haciendo con los dedos la señal de la victoria, ¿qué cuadro tenemos? Pues ni más ni menos que la demostración empírica del último informe del Defensor del Ciudadano, el cual destacó la falta de formación y de habilidades sociales de la Policía Municipal y matonismo en un sector del taxi. Ambos gremios, por más que pusieron el grito en el cielo tras conocer el documento, se han empeñado en demostrar que Barranca tenía razón.