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El nudo gordiano de Zoido

Ahora que para la Feria la Policía Local amenaza con una huelga de celo, y hasta puede que algo más, se puede decir que con Zoido se cumplen las tradiciones de las fiestas primaverales al igual que con sus antecesores: los sindicatos de las empresas y/o servicios municipales convocan huelgas o protestas en las estratégicas fechas de Semana Santa y Feria y el Ayuntamiento, tras amagar una resistencia numantina a ceder a las pretensiones de los huelguistas, acaba claudicando.
La última vez que se intentó romper esta tradición fue durante la penúltima Feria de Monteseirín, el cual, incapaz de mantenerle el pulso a los sindicalistas de Tussam respaldados por Susana Díaz y el PSOE de Sevilla, se les rindió con armas y bagajes y dejó desautorizada a la plana mayor de la empresa municipal, con la consiguiente dimisión de Guillermo Gutiérrez “por dignidad”.

BAUTISMO DE FUEGO

Zoido ya ha sufrido su bautismo de fuego con la convocatoria de huelga de Lipasam en Semana Santa, y cumpliendo el guión habitual, tras tensar la cuerda hasta el límite, en el último minuto plegó velas y los sindicatos volvieron a salirse con la suya. En esta ocasión las circunstancias eran aún más críticas que en años precedentes, con el Ayuntamiento en estado de excepción económica (“intervenido”, según Espadas) tras acogerse al Plan de Ajuste para poder pagar los casi 60 millones de euros dejados como deuda con los proveedores por Monteseirín, amén de 600 millones con los bancos.

Este Plan obliga al Consistorio a reducir gastos al máximo. En síntesis, iba a recortar en un 5% los salarios en Tussam, Lipasam, IMD, Emvisesa y Emasesa; incrementar la jornada laboral a 37,5 horas semanales conforme al acuerdo de la FEMP; ‘congelar’ las plantillas, sin reponer las plazas que pudieran quedar vacantes por jubilaciones; reducir las horas extra y revisar los calendarios laborales.
Como el Plan ha sido aprobado por el Pleno, jurídicamente debe ser de obligado cumplimiento en todos los ámbitos municipales, pero…. Pero el comité de empresa de Lipasam se declaró en rebeldía y le convocó a Zoido huelga en su primera Semana Santa como alcalde. El final de la historia es
conocido: el presidente de la FEMP ha sido incapaz de cumplir en su Ayuntamiento el ajuste comprometido con el Gobierno, y en Lipasam se mantendrá vigente el último convenio colectivo de la era Monteseirín, firmado para el periodo 2009-2011 y que irritó al equipo del nuevo alcalde tras poner las empresas municipales bajo la supervisión de Jesús Maza.

PRECARIEDAD O EXCESO

Mientras que los sindicatos de Lipasam sostenían que el Plan de Ajuste les suponía un retroceso de 26 años en los derechos laborales adquiridos, para el equipo de Zoido Monteseirín les había hecho tan generosas concesiones que les había dotado de un estatus poco acorde con la imagen de precariedad que el comité de empresa ha divulgado en los días previos al Miércoles Santo.
Así,  la tasa de reposición cero será imposible de aplicar en Lipasam, porque en virtud del convenio prorrogado de facto la empresa debe mantener el nivel de empleo estable, con una plantilla mínima de personal fijo indefinido de 1.372 operarios, mediante la inmediata ocupación del número de plazas que queden  vacantes. Todo trabajador jubilado anticipadamente será sustituido por otro contratado al efecto y la empresa se obliga a aceptar cuantas solicitudes de jubilación a tiempo parcial se le formulen, contratando en su lugar a otro trabajador a tiempo parcial y por la jornada restante.
Las retribuciones de los trabajadores se incrementan con doce complementos salariales distintos. Al gobierno le sorprendió que existiera hasta una prima de compensación por no pedir anticipos. Al salario base se le añade un 20% en concepto de plus de convenio y, por cada día trabajado, otro 20% como plus de penosidad. También se paga una prima de actividad en las fiestas primaverales que asciende a unos 634 euros, amén de pluses de transporte por acudir al trabajo en coche (0,25 euros/Km) o en moto (0,15 euros/Km).

LA PAGA ANTIABSENTISMO

Además de tres pagas extra (primavera, verano y Navidad), el equipo de Zoido comprobó que Monteserín, para combatir el elevado absentismo y que llegó a ser del 9,5%, aprobó una cuarta paga extra de carácter lineal para todas las categorías, conocida como ‘Incentivo de no absentismo’ y que asciende a 1.400 euros. O sea, que en vez de controlar y sancionar al absentista, se le prima con más dinero por cumplir con su mera obligación. El dinero detraído por faltas al trabajo no se lo ahorra la empresa ni le revierte, sino que se reparte proporcionalmente entre toda la plantilla a modo de hucha común.
Lipasam paga además 5,61 euros por día laborable que coincida con las vacaciones del personal, concede 25 días naturales de permiso por matrimonio y 5 para preparar exámenes finales en caso de estudios, y hasta paga las tasas, el montaje y el desmontaje de la caseta de la Feria, entre otras ventajas.
Por todo ello, el equipo de Zoido creía que tenía fuerza moral para exigir a la plantilla un sacrificio del 5% en sus retribuciones, pero al final al alcalde le entró el mismo miedo escénico que a sus antecesores y frenó el ajuste para evitarse la primera huelga. Aunque Espadas diga que Zoido está atado de pies y manos por Rajoy, en realidad todos los alcaldes de Sevilla están atados por los sindicatos cuando llega la Semana Santa y la Feria de Abril, y ninguno se atreve a desatarse o a romper ese nudo gordiano.

Las ‘Setas’ no resucitan la Encarnación

La Semana Santa ha confirmado la tendencia iniciada durante la Navidad en el Metropol Parasol: contrariamente al triunfalista discurso de Monteseirín durante el acto inaugural (27 de marzo de 2011) de lo que calificó como ‘hito arquitectónico’, la “sevillanía rancia” (sic) se ha impuesto a la “Sevilla del siglo XXI” y ha asaltado con sus tradiciones este presunto icono de la modernidad.
Si en Navidad la plaza fue un trasunto de la calle del Infierno, con sus tiovivos, dromedarios, ponies, tenderetes y gitanas ofreciendo  romero, en esta Semana Santa los turistas que instintivamente acudían a guarecerse de la lluvia bajo las ‘Setas’,  en vano por las oquedades de la cubierta, han visto en la plaza elevada otra muestra de la Sevilla clásica abominada por Monteseirín: seis tenderetes de lona (uno de ellos triple) albergando churrerías, chocolaterías, freidurías, heladerías, cervecerías, chucherías y montaditos.

SIN KIOSCOS DE CRISTAL

Nada que ver con aquellos kioscos de cristal y de diseño ultramoderno que iban a insuflar vida a este complejo de 140 millones de euros destinado, según el exalcalde, a resucitar la Encarnación y su deteriorado entorno.
El zoco navideño, las churrerías por Semana Santa, las botellonas similares a las del Salvador (hay vídeos grabados por los vecinos), los corros hasta altas horas de la madrugada y los turistas mochileros con el torso desnudo al menor rayo de sol han dado la razón a Monteseirín pero en el sentido contrario a sus deseos cuando profetizó que el Metropol sería “uno de los lugares más sevillanos de Sevilla”. “Estoy seguro –afirmó- de que harán este espacio suyo, igual que hay gente que cree que la Avenida peatonal o la Alameda siempre estuvieron así”.
Así ha estado el icono este primer año, cumplido en vísperas de la Semana Santa, con una imagen muy alejada de la publicitada por el exalcalde,  que en sus ensoñaciones aventuró que Sevilla lo exportaría al resto del mundo: “Las ciudades se disputan ya los diseños (de Jürgen Mayer, al que calificó de “macareno de Berlín”), cuyo estilo evoca el barroco sevillano”.

EL CUENTO DE LA LECHERA

Queda por ver si se ha cumplido el objetivo económico invocado por Monteseirín para justificar el gasto de 140 millones de euros. En la ceremonia del 27-3-2011, dijo: “Inauguramos hoy un magnífico espacio en el centro histórico de Sevilla que abre las puertas al progreso económico y al desarrollo de un sector de la ciudad que estaba en franca decadencia. Este proyecto, concebido en época de bonanza económica y concluido en una de crisis, es una excelente herramienta para la creación de actividad económica y empleo. Los beneficios económicos que el Metropol Parasol va a traer a la ciudad superarán en un solo año la inversión acometida”.
Esos beneficios para la Encarnación y su entorno sólo en este primer año deberían haber sido, según el entonces delegado de Urbanismo, Manuel Rey, de 369 millones de euros (61.396 millones de pesetas), cifra cinco veces superior a lo que costó construir Isla Mágica.
Si hubiera entrado este río de dinero (más de un millón de euros/día) gracias al Metropol lo lógico sería que no hubiera hoy un solo metro cuadrado de local comercial vacío, ni edificios en ruinas o abandonados en derredor.

ALREDEDORES

Basta con darse un paseo para comprobar cómo la realidad no refleja las previsiones de Monteseirín. Accediendo por Imagen a la calle lateral Este colindante con el Parasol se puede observar el hotel Ducal, de 51 habitaciones, que cerró a los ocho meses de inauguradas las ‘Setas’  por falta de clientes. ¿No es acaso este cerrojazo el símbolo del mayor fracaso de la operación urbanística? Monteseirín la ‘vendió’ como el eje del proyecto ‘Cardo’ para crear un nuevo itinerario turístico hacia la Encarnación y captar así el flujo de turistas del Alcázar, el Archivo de Indias y la Catedral-Giralda, para lo cual también se incluyó la visita a las ‘Setas’ y el ‘Antiquarium’ en la entrada al palacio almohade.  El nuevo emporio turístico que iba a ser el Metropol ha sido incapaz de garantizar la supervivencia del único hotel existente junto al mismo, cerrado por falta de turistas.
Al lado del hotel, otro inmueble cerrado, el Nº 17, en venta por BNP Paribas. Por el Norte, al inicio de Regina, de ocho locales comerciales existentes en la parte izquierda, seis están cerrados, al igual que dos edificios vecinos, ya con el síndrome de la piqueta. Y a lo largo de la calle, hasta la embocadura de Feria hay al menos otros cinco locales abandonados.

INTERIOR

Veamos por dentro del Metropol. De los 38 placeros que se trasladaron al mercado, tres han echado ya el cierre y sólo quedan 35 (un 8% menos en sólo un año). Los locales exteriores sí registran una buena ocupación, sobre todo con bares de copas, cervecerías, heladerías y similares, si bien hasta el punto de convertir en espacio comercial el que en el proyecto básico figuraba como una calle de conexión con el mercado. Los locales del pasillo interior siguen vacíos, con la única excepción de una empresa de telefonía en ciernes.
Monteseirín se ufanó de que hasta que él decidió levantar el Metropol, la Encarnación era “un nido de ratas, un parking de coches y un estacionamiento de autobuses”. Un año después, el parking de coches ha vuelto, los autobuses también (aunque aún no aparcan, todo se andará) y las ratas tienen un foco de atracción en los pestilentes restos del mercado (el mal olor se extiende por la zona cercana a la calle José Gestoso) del ángulo Noroeste y que a mediodía del Lunes Santo (sin huelga a la vista) aún estaban por recoger.

Zoido, del Corpus al Domingo de Ramos

El pasado mes de junio, recién investido como alcalde, Zoido se dio un baño de multitudes en la procesión del Corpus Christi, donde fue vitoreado, besado y abrazado de forma tan entusiasta que él no pudo contener las lágrimas de emoción. Nueve meses después (diez desde las elecciones municipales) llega a las procesiones del Domingo de Ramos con menos palmas de lo que podía imaginarse a la luz de aquellas adhesiones que parecían inquebrantables.

No ha habido ningún medio que no haya hablado del debilitamiento del ‘efecto Zoido’, aquella corriente de simpatía sin precedentes que, gracias al voto ‘prestado’ de barrios sociológicamente de izquierdas, impulsó al candidato del PP a la Alcaldía de una forma arrolladora al premiarlo con 20 concejales.
Por más que por su distinta naturaleza no deban compararse elecciones diferentes, ha sido inevitable que tanto en los partidos como en los medios se haya entrado en el juego de las extrapolaciones tras el 25-M. Los números  reflejan que en los diez meses transcurridos entre las elecciones municipales que encumbraron a Zoido a la Alcaldía y las regionales en que ha sido cabeza de lista del PP por la provincia, su apoyo popular ha pasado en la capital de 166.040 a 150.897 votos. Ha perdido 15.143 sufragios.

LA IZQUIERDA SE RECUPERA

Por el contrario, el bloque PSOE-IU ha pasado de 123.234 votos (99.168 + 24.066) en las municipales, a 165.474 (132.338 + 33.136) en las autonómicas. Hace diez meses, el PP aventajaba en Sevilla capital a la izquierda en 42.806 sufragios; ahora se ha invertido la situación y PSOE e IU, sumando su fuerza electoral, obtienen 14.577 votos más que el PP. La extrapolación indica que, como ha pregonado un jubiloso Espadas, Zoido habría perdido virtualmente la mayoría absoluta (16 concejales) y que PSOE e IU la habrían recuperado (17) y podrían reeditar su coalición de gobierno.

Aunque faltan tres años para que las urnas ratifiquen tal posibilidad en las siguientes municipales, los resultados del 25-M denotan al menos una tendencia y deben ser interpretados por Zoido como un aviso para que no olvide que muchos de sus votos del 22 de mayo de 2011 fueron un préstamo y que sus dueños pueden retirárselos, máxime si el tiempo sigue pasando y no ven que la situación de la ciudad haya experimentado ninguna variación sustancial.
Ahora que los sondeos han vuelto a jugar una mala pasada al PP, por exceso de confianza en las expectativas creadas, cabe recordar que el realizado hace unos meses para la Fundación Antares reflejó la opinión de los sevillanos de que tras el ascenso de Zoido a la Alcaldía en realidad todo seguía igual.

MEMORIAL DE AGRAVIOS

El alcalde inició el curso político en septiembre con una carta de siete folios al presidente de la Junta de Andalucía, Griñán, que era todo un memorial de agravios por la desatención del Gobierno andaluz hacia Sevilla, y la exigencia de que contrajera un compromiso con la ciudad “para poner en marcha grandes proyectos olvidados y estancados”.  En su larga lista, el mandatario sevillano enumeró la ley de Capitalidad, una red completa de Metro, la Ciudad de la Justicia, el pantano de Melonares, el museo de Bellas Artes, la iglesia de Santa Catalina, la conexión del AVE con el aeropuerto….
La carta, filtrada a los medios antes incluso de que llegara a su destinatario, fue interpretada como el inicio de la confrontación política con la Junta desde las capitales de provincia gobernadas por el PP, al modo de lo que había hecho el Gobierno andaluz contra el central en la era de Chaves y Aznar, y para preparar el terreno de cara a las autonómicas del 25-M, por entonces a seis meses vista, y el luego frustrado desembarco de Arenas en San Telmo.
En todo este tiempo Zoido ha esquivado pronunciarse sobre las opciones que la Junta ha puesto sobre la mesa en temas capitales como la ampliación del Metro y la Ciudad de la Justicia, con el claro propósito de que no se abordaran hasta que Arenas no ganara las elecciones para que así su partido pudiera rentabilizar políticamente la realización de los grandes proyectos. Nada nuevo bajo el sol. La Junta dio continuamente largas a Soledad Becerril sobre el Metro, cuya construcción no se inició hasta que, aun por la exigencia de Rojas Marcos, Chaves no se garantizó  de que se acometería  con un alcalde socialista (Monteseirín).

CAMBIO DE ESCENARIO

Pero los planes del PP y de Zoido se han convertido en humo tras el 25-M y la continuidad de Griñán en la Junta. Zoido se presentó como el alcalde del empleo pero durante su mandato hay 10.000 parados más. En plena recesión y con continuos recortes por parte del Gobierno central para reducir el gasto público, el alcalde difícilmente puede justificar un encastillamiento en su postura de que o red completa, simultánea y subterránea de Metro o nada, en vez de que se inicie de una vez el tramo Pino Montano-Prado, como ha preconizado y cuantificado económicamente la Junta. Tampoco se comprendería que siguiera  mareando la perdiz sobre la ubicación de la Ciudad de la Justicia, un día en Los Gordales, otro en el Prado y al siguiente en el Buen Aire. Y así sucesivamente.
Son infraestructuras y equipamientos que suponen inversión y creación de empleo para la ciudad y sobre los que Zoido no puede mantener por más tiempo su indefinición con tal de ejercer de oposición a la Junta. En la disyuntiva entre confrontación y cooperación, de inclinarse por la primera corre el riesgo de aparecer como el paralizador de los grandes proyectos de Sevilla y de sufrir un serio desgaste entre quienes, prestándole  su voto hace diez meses, le dieron la Alcaldía.

La hora de la verdad

Los sevillanos  y los andaluces están convocados hoy a unas elecciones regionales que pueden ser históricas de consumarse el vuelco que auguran todas las encuestas y producirse por vez primera la alternancia en el Poder en beneficio del PP de Javier Arenas. Incluso pasarán a los Anales si se mantiene el ‘statu quo’ actual, pues supondría que los socialistas, de sufrir una ‘dulce’ derrota por no obtener el PP la mayoría absoluta, estarían en disposición de seguir gobernando mediante una coalición con IU y salvarían así la peor situación imaginable: la arrolladora marea azul popular tras las municipales y generales, el escándalo de los ERE y una tasa de paro en Andalucía superior al 31% tras sus 30 años de gobierno. Nunca lo tuvo aparentemente más difícil el PSOE y nunca más fácil el PP.

Todas las encuestas publicadas en los dos últimos años, y de forma más acusada hace una semana, le dan la mayoría absoluta al PP, pero pueden acabar siendo un espejismo, como bien sabe el propio Arenas por experiencias anteriores en que, merced a su poderosa maquinaria y a las redes clientelares tejidas desde la Junta, Diputaciones y Ayuntamientos,  el PSOE ha sido capaz de invertir la situación en el último minuto para al menos seguir gobernando en minoría o con alianzas.

LA MAYORÍA ABSOLUTA

Arenas apenas ha podido contener el triunfalismo entre sus filas tras divulgarse hace una semana los sondeos realizados por Sigma Dos para El Mundo, IMC para ABC y Metroscopia para El País, ya que todos le daban al PP la mayoría absoluta o lo colocaban al borde de la misma. Paradójicamente, el medio menos sospechoso de simpatizar con el partido de la gaviota, El País,  es el que le augura la victoria más aplastante:  el 47,3% de los sufragios y una amplia mayoría absoluta de 59 diputados (55 le bastarían para gobernar en solitario), frente al 34,4% de votos y 41 escaños del PSOE, donde ha caído como un jarro de agua fría por no esperar un vaticinio de semejante castigo, que superaría la peor de sus pesadillas.

Ni Arenas lo tiene todo ganado ni Griñán todo perdido, porque los sondeos tienen un significativo margen de error, en algunos casos destacan el peor dato de la horquilla para el PSOE y en el mejor para el PP e incluso el más amplio de todos, el del CIS, tampoco incluye algo fundamental: la participación/abstención. Hemos visto que con tan sólo 120 entrevistas telefónicas por provincia se han hecho estimaciones de escaños, con lo cual hay grandes probabilidades de equivocación.
Al PP, que logró 47 diputados en las anteriores elecciones autonómicas, le bastaría con sumar uno más en cada provincia (8) para obtener la ansiada mayoría absoluta.
Para que Arenas, cuya victoria se da por descontada, no logre gobernar en solitario, el PSOE precisa al menos que el PP no lo supere en diputados en las tres provincias en que ha depositado todas sus esperanzas – Sevilla, Huelva y Jaén- y obtener unos resultados razonables en las restantes.

CLAVE, LA PARTICIPACIÓN

El grado de participación y el de movilización a última hora de los indecisos serán determinantes en este 25-M. De las ocho elecciones anteriormente celebradas en Andalucía, sólo dos, además de éstas, no han coincidido con otras, ya fueran generales o europeas: las de 1982 y las de 1990. En ambos casos la participación fue inferior a la registrada cuando se han celebrado de forma conjunta con unas generales: un 66,31% en 1982 y tan sólo un 54,72% en 1990.
En el resto de citas electorales, la participación ha oscilado entre el 67,28% (año 1994) y el 75,85% (año 2004). ‘A priori’ la menor participación beneficia al PP en una región sociológicamente de izquierdas,  porque implica que más potenciales votantes socialistas se quedan en casa, mientras que la fidelidad del votante popular es muy superior. Sin embargo, como estos comicios se perciben de una forma especial porque pueden suponer un vuelco tras 30 años, hay muchas posibilidades de que la participación supere las cotas de las dos elecciones autonómicas anteriores en solitario.
A partir de un 65% de participación, Arenas tendría serios motivos para preocuparse, porque significaría que el PSOE habría encontrado respuesta a su desesperado toque de corneta.

VOTO DEL ÚLTIMO DÍA

El segundo elemento clave van a ser los indecisos. Algunos sondeos han reflejado que entre un 25%-30% de los votantes aún no tenían decidido su sufragio hace siete días. Como dato de referencia, en las generales del 20 de noviembre un 7% de los andaluces decidió su voto en la misma jornada electoral. Se estima que en torno al 20% se decanta en la semana precedente, por lo que habrá que ver cómo han influido la campaña de los partidos, las movilizaciones contra la reforma laboral y la declaración ante la juez Alaya del ‘chófer de la cocaína’ en el escándalo de los ERE.
La tercera clave será la Andalucía profunda, tradicional feudo del PSOE. El PP ha ido laminando progresivamente el poder socialista. Primero, en el litoral. Después, en las capitales de provincia. Si Arenas consigue un avance suficiente en los municipios del interior, y especialmente en la provincia de Sevilla, tendrá prácticamente asegurada la mayoría absoluta.
Por eso Sevilla es tan importante en estas elecciones, porque tiene el 14% de todos los pueblos andaluces, el 24% del censo electoral (uno de cada cuatro votos en disputa) y elige a uno de cada seis diputados en el Parlamento.
Ganar hoy en Sevilla o al menos que no gane aquí el rival (empate en escaños) es una de las condiciones para que el PP o el PSOE puedan celebrar esta noche la victoria en el conjunto de Andalucía o, al menos, una ‘dulce’ derrota.

El veneno de San Telmo

“En San Telmo no me quiero sentar”. Con esta frase, Arenas anunció en un mitin en Los Palacios que si es elegido presidente de la Junta no se instalará en la  sede de la Presidencia porque es “un ejemplo del despilfarro de los gobiernos socialistas”. El candidato del PP encargaría “de inmediato” un estudio para saber el coste del traslado de las oficinas a la Casa Rosa, que albergó a Chaves mientras duraron las obras de restauración/reinvención (hay opiniones enfrentadas al respecto) del edificio.  Asimismo, ha prometido que cedería parte del palacio al Ayuntamiento de Sevilla para usos museísticos y culturales.

Por una vez Arenas ha acabado de acuerdo con Chaves porque, aunque no lo crea, su eterno rival y ex-presidente socialista al final tampoco quería irse a San Telmo, sino quedarse en la Casa Rosa. Chaves me lo confesó durante una entrevista en el antiguo chalé construido por el sastre de los Montpensier. Estaba encantado de la paz que allí se respiraba y de la maravillosa vista al extenso jardín romántico de la que gozaba y en el que paseaba entre palmeras, yucas, cycas, araucarias, cipreses, cedros, magnolios, ficus, casuarinas, moreras, pitosporos, sóforas, grevilleas, largestroemias….. y hasta patos, pavos reales e innumerables pájaros trinando por la arboleda.

Chaves, entre los jardines de la Casa Rosa, los de las Delicias y el Parque de María Luisa, estaba en la gloria: a un tiro de piedra de su propio domicilio y con un acceso a través de una calle colindante con el cuartel de Eritaña, donde no había apenas sitio ni para montarle manifestaciones, al contrario que en la amplia explanada frente a San Telmo. Así que hacía votos por que las obras del palacio se acabaran lo más tarde posible.

Tras haber presentado durante años la restauración/reinvención  de San Telmo como un monumento al despilfarro, Arenas quiere ser coherente y cederle el palacio a Zoido, que se apresuró en el mismo mitin a aceptar el posible regalo. Oficialmente, según Mar Moreno en el Parlamento andaluz, los trabajos acometidos en los 27.000 m2 de superficie construida y en los 18.000 m2 de jardines durante cinco años han costado 53 millones de euros, una cantidad que el PP eleva a entre 80 y 100 millones.

Como dato comparativo, las inacabadas obras de Fibes van ya por 110 millones de euros, y las ‘setas’ de Monteseirín costaron otro tanto (más los 32 millones en especie del edificio de Hacienda aportado a Sacyr).

Los planes iniciales eran de que en San Telmo trabajasen 300 funcionarios, aunque su número se elevó a 350. Su traslado allí permitió un ahorro anual de  722.695 euros en alquileres.

ESPACIO LIMITADO

Para liberar el palacio y cedérselo al Ayuntamiento, Arenas tendría que meter esos 350 funcionarios en el limitado espacio de la Casa Rosa y sus antiguas caballerizas, donde por no caber no cabían ni los de la Consejería de Medio Ambiente. Para ésta se construyó otro edificio, destrozando su perspectiva de profundidad que era uno de sus mayores encantos, en los jardines de la Casa Sundheim.

Habría, pues, que empezar dispersándolos por distintos inmuebles contra el más elemental principio de eficacia o recurrir de nuevo a alquileres en estos tiempos de crisis, por lo que la acusación de despilfarro podría volverse contra el propio Arenas.

Zoido dijo en el mitin de Los Palacios (se ve que el guión iba ese día en plan palaciego) que “a los 30.000 m2 de historia del arte y de jardines sólo tienen acceso los cargos públicos y los que trabajan allí, porque están cerrados a cal y canto”. El alcalde afirma que ya tiene estudiado un proyecto de uso museístico y hasta conciertos en los jardines, al modo del Palau de la Generalitat de Cataluña, visitable durante dos fines de semana al mes. Arenas no necesitaría mudarse a la Casa Rosa (a lo mejor Chaves le acabó confiando su secreto y su melancolía), ni Zoido hacerse cargo de San Telmo para abrirlo al público. El edificio ya tiene un servicio de atención telefónica (955 00 10 10) y un correo electrónico que permiten concertar visitas jueves, sábados y domingos: 12 días al mes, o sea, tres veces más accesible que el Palau de la Generalitat, el modelo de Zoido. Las 13.000 personas que lo habían visitado hasta octubre pueden dar fe de que no está cerrado a cal y canto.

Vázquez Consuegra diseñó el proyecto con una parte para uso cultural que podría potenciarse aún más, en línea con lo preconizado por Arenas y Zoido, sin necesidad de mudanzas presidenciales ni de alterar la función pública. Además de la maravillosa capilla, que por sí sola justifica la visita, existe un auditorio mediano en el ala Sur que permitiría presentaciones de libros, conferencias y conciertos de cámara. La antigua zona de seguridad existente a la entrada por la calle Palos fue habilitada para poder realizar exposiciones de pintura y de fotografía. Una galería en semisótano con vistas a los jardines, pensada para exhibir los restos arqueológicos hallados durante las obras, ha acabado como almacén de archivadores. Un amplio programa cultural es realizable sin cambiar el ‘statu quo’ actual.
El Ayuntamiento, que no sabe cómo utilizar y mantener la fábrica de Artillería, tendría que hacerse cargo de los costes de mantenimiento, vigilancia, luz, agua, etcétera, que le supondría una cesión de San Telmo por la hipotética Junta de Arenas.
Con razón decía Cassinello (ex-comisario de la Expo-92), cuando en nombre del Gobierno de España rechazaba las donaciones de pabellones que en masa querían hacer los países participantes en la Muestra Universal, que hay regalos “envenenados”.

Minipisos de Los Pajaritos

El día en que a la entonces ministra María Antonia Trujillo se le ocurrió anunciar que había firmado un convenio con la FIRA de Barcelona para explorar “nuevas condiciones espaciales” en las viviendas sociales, bajo las premisas básicas de mínimo espacio habitable y un presupuesto limitado, se armó la marimorena nacional: sobre el papel habían nacido los ‘minipisos’ de 30 m2, que la ministra pensaba incluir en la tipología de las VPO para abaratar el descabellado precio de la vivienda.

El Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid desmontó la presunta rebaja de costes que la titular del ramo creía se podría lograr con su propuesta. Los peritos hicieron un estudio comparativo a partir de precios de mercado y llegaron a la sorprendente conclusión de que un minipiso de 30 m2 era un 36,6% más caro de construir que uno de 90 m2. La aparente paradoja se explicaba por los costes de alicatados, chapados, carpintería, cristalería e instalaciones de gas, los cuales duplicaban e incluso triplicaban los del piso más grande, a los que había que añadir los gastos por movimiento de tierras (un 74% superiores), fontanería (+ 89%), cimentación y particiones interiores (+ 36%).

RECHAZO GENERAL

Salvo el Consejo Superior del Colegio de Arquitectos de España y la Asociación Española de Gestores Inmobiliarios, que le hicieron un quite a la ministra con el argumento de que su ‘solución habitacional’ (eufemismo acuñado posteriormente tras quedar maldita la expresión ‘minipiso’) podía ser adecuada para estudiantes y familias unipersonales, la idea de María Antonia Trujillo, que en la calle llegó a ser denostada con el calificativo de ‘pisos-zulo’, desató una generalizada reacción negativa.

El portavoz parlamentario de IU, Joan Herrera, expresó su temor de que los ‘minipisos’ generaran guetos “en los que se amontonaran numerosas personas en apenas 30 metros”. Por su parte, Pablo Matos (PP), dijo al tiempo de pedir la comparecencia en las Cortes de la ministra que “una cosa son las viviendas para estudiantes y otra cosa es hacer VPO como se hacían en la posguerra”.

HACINAMIENTO

A sus señorías les hubiera bastado con girar una visita al sevillano barrio de Los Pajaritos, como hizo el martes la ministra de Sanidad y Asuntos Sociales, Ana Mato, de la mano de Zoido para haberse hecho una idea de cómo se sobrevive en un minipiso de 30 m2 y de cómo aquí se cumplió el miedo expresado por Joan Herrera de hacinamiento de varias generaciones de una misma familia, al no poder independizarse por permanecer atrapadas en un ambiente de paro y pobreza. Y es que los ‘minipisos’ no fueron un invento frustrado de María Antonia Trujillo, sino la triste realidad de miles de familias sevillanas, nativas o de adopción, a lo largo de más de medio siglo.

Los 524 pisos de alquiler de Los Pajaritos aún propiedad del Ayuntamiento de Sevilla empezaron y acabaron convertidos en un gueto dentro de la superficie equivalente a 35 campos de fútbol de Los Tres Barrios, uno más de los conjuntos urbanísticos construidos durante el franquismo (las primeras obras se iniciaron en 1959, veinte años después del final de la guerra) para dar cobijo a las 70.000 personas que, huyendo del campo y de la miseria, levantaron miles de chabolas extramuros de la ciudad y que recibirían un nuevo golpe del Destino con la posterior riada del Tamarguillo.

CONDICIONES INFRAHUMANAS

El nombre de la barriada deviene del de sus calles, o viceversa, pues en el nomenclátor se dan cita todo tipo de aves, como en otras zonas de la ciudad se recurrió a advocaciones de vírgenes (Los Remedios) o a países y ciudades europeos (Los Bermejales). Aquí, bajo la ropa tendida al aire libre en cordeles de una punta a otra de los bloques, se puede caminar por calles de nombres tan eufónicos como Gaviota, Tórtola, Estornino, Mirlo, Alondra, Codorniz….. preciosos rótulos que, sin embargo, no pueden ocultar la realidad socioeconómica del barrio y de sus moradores.

Al alcalde no le dolieron prendas en reconocerlo públicamente esta semana en su visita, con estas palabras: “Es una de las zonas más degradadas de Sevilla. Estos vecinos viven en unas condiciones infrahumanas en unos pisos que ya no son susceptibles de rehabilitarse, sino que hay que tirarlos. Estoy muy satisfecho de empezar el proyecto, pero también avergonzado del estado de vuestras casas, por las condiciones en que han tenido que vivir estas personas durante este tiempo”.

POLÍTICA SOCIAL

El proyecto anunciado por Zoido es el del inicio, en un año, del derribo de los bloques de Los Pajaritos y su reconstrucción, previo alojamiento de los vecinos en un edificio-puente de la Avenida de Andalucía. La operación urbanística tardará en completarse siete años, pero permitirá transformar los ‘minipisos’ actuales en viviendas dignas de 65 m2 y dotar al barrio de 3.200 m2 de zonas verdes, frente a los deteriorados 1.050 existentes.

Se dirá que esta promesa electoral de Zoido es una copia del Plan Integral de Tres Barrios que aprobó el Ayuntamiento de coalición PSOE-IU en 2009, pero mientras Monteseirín guardó el documento en el cajón del olvido y se dedicó a gastarse los dineros del PGOU en “la ciudad consolidada” del Centro, Zoido no ha tardado ni nueve meses en dar los primeros pasos para acabar con el gueto de Los Pajaritos. Un alcalde del PP será el que haga realidad el ‘urbanismo de rostro humano’ prometido por Monteseirín, el alcalde del PSOE que acabó olvidándose de los barrios humildes y de su base electoral para impulsar el urbanismo faraónico de la torre Pelli y de las ‘setas’ de la Encarnación.

Ikea dinamita el discurso de la ‘Gran Sevilla’

Si aún proyectaran las películas premiadas en los Oscar, quizás más de un sevillano decidiría ir a verlas a multicines como Metromar, Abaco o Al Andalus También podría haber optado ayer sábado por un día de compras en Airesur, acercarse a ver gangas en el ‘Factory’ del aeropuerto, buscar  ‘gadget’ electrónicos en el Mediamarkt de la autovía del 92, ver la nueva oferta de MerKmueble al pie de la carretera de Huelva, hacer deporte en el Sato del polígono Pisa, darse una vuelta por el ‘outlet’ de La Cartuja en la antigua ruta a Mérida, llevar a los niños a la bolera del Megaocio, comprar productos ‘made in Germany’ en el Lidl frente a la arrocería de Herba o acabar la tarde en un asador argentino del extrarradio.
Cada día, miles de sevillanos se desplazan con total naturalidad para comprar, comer, trabajar, vestirse, practicar deporte o divertirse  en cualquiera de los sitios citados sin reparar en el hecho, o no darle mayor importancia, de que radican en Castilleja de la Cuesta, Mairena del Aljarafe, Bormujos, La Rinconada, Bollullos de la Mitación, Salteras, San Juan de Aznalfarache o cualquiera de los otros 46 municipios del área metropolitana, eso que los políticos llaman la ‘Gran Sevilla’.

En sentido inverso, si cada día 200.000 vehículos acceden desde el alfoz a Sevilla capital es porque decenas de miles de residentes en ésos y otros pueblos  vienen de igual modo a la metrópolis a trabajar, comprar, pasearse o divertirse, sin sentirse forasteros, sino como cualesquiera otros vecinos de la ciudad.

UNA CONURBACIÓN

La construcción de urbanizaciones de adosados y de barrios enteros a continuación o extramuros de los pueblos, han convertido Sevilla y su área metropolitana en una conurbación, donde millón y medio de personas comparten el mismo espacio físico, los equipamientos comerciales, culturales y de ocio y las infraestructuras, hasta el punto de que un macroatasco, como el famoso de Ikea, colapsa el tráfico en la capital y buena parte de su área de influencia.

Esta realidad se ha formado como un magma con irracional voluntad propia y se ha extendido como mancha de aceite, sin orden ni concierto, superando los tímidos intentos de las Administraciones por domesticarla, siempre a destiempo y con planes urbanísticos o de ordenación del territorio (Potaus) que no han pasado de meros diseños sobre el papel.

DOBLE CAPITALIDAD
El caso de Ikea en Sevilla capital ha demostrado que mientras los ciudadanos tienen más que asumida el área metropolitana y se mueven por ella como peces en el agua, el discurso político sobre la ‘Gran Sevilla’ ha saltado hecho añicos a las primeras de cambio.

Fue muy significativo que Zoido hiciera en su investidura como alcalde un alegato en defensa de Sevilla como capital de Andalucía y reclamara una ley específica de capitalidad y olvidara subrayar el rol de la urbe como genuina capital de su gran área metropolitana, que le aporta 800.000 habitantes más (1,5 millones en el global) y la dota de un peso demográfico y económico contra el que Málaga no puede competir por la primacía regional.

Por contraste, quizás por su experiencia previa como presidente de la Diputación, Monteseirín siempre hizo referencias en sus tomas de posesión al papel que debía jugar Sevilla  como representante y valedora de los municipios de su entorno.

ALCALÁ EN ESCENA

Ante las dificultades que está teniendo el Ayuntamiento sevillano para satisfacer las exigencias que en suelo y comunicaciones plantea desde hace meses Ikea para construir en San Nicolás Oeste un nuevo complejo comercial, el Consistorio hermano (¿o no?) de Alcalá de Guadaíra, dirigido por el socialista Gutiérrez Limones, divulgó que dispone de 3 millones de m2 de terrenos ya urbanizados al borde de dos vías estratégicas, la A-92 y la SE-40,  y con el Plan Parcial aprobado en fase inicial.

Limones advirtió que su ofrecimiento tenía por objeto “evitar que se pongan en peligro (7.000) puestos de trabajo por los problemas de Sevilla”, dado que en reiteradas ocasiones la multinacional ha amenazado con llevarse su inversión a otra parte. El alcalde de Alcalá, que ha esperado ocho meses a que Zoido solucionara en sus prometidos “quince días” el bloqueo de Ikea, ha actuado con visión metropolitana al declarar: “Aquí debe primar el interés general por encima de cualquier ayuntamiento y de cualquier color político, porque es una gran oportunidad para la provincia de Sevilla, y Alcalá tiene la posibilidad de que esta actuación se realice de inmediato”.

RIVALIDAD

No lo ha entendido así Zoido, que ha visto a Limones como un competidor “por oportunismo político” y a Alcalá como una amenaza para Sevilla en vez de cómo extensión de sí misma. Pidió en el Pleno a la Oposición formar un bloque común para “ir juntos” por el proyecto de Ikea frente a la ciudad del Guadaira. Hasta el portavoz socialista, Espadas, se ha alineado con él y contra su correligionario Limones, con el argumento de que el proyecto debe desarrollarse en la capital “al haber sido el PSOE el que logró traerlo a esta ciudad”. Se da la circunstancia de que Espadas ha sido consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio (¿?)  y, por tanto, se le suponía una visión supramunicipal y metropolitana y menos localista.

Probablemente, a los ciudadanos les resultará indiferente que el híper del mueble  se instale junto a la SE-35 o la SE-40, en término de Alcalá o de Sevilla, porque irán a comprar igual en un sitio que en otro, como ya lo hacen en el Ikea ‘de’ Castilleja.

Cualquier día los suecos anuncian que ni en Sevilla ni en Alcalá, que se van a Córdoba o a otra parte, pero la clase política seguirá con su pomposo discurso de la ‘Gran Sevilla’.

Primos, hermanos, hijos, novias, cuñados

Buceando en la Hemeroteca, encuentro una noticia del 13 de mayo de 2008 sobre la campaña ‘Todos queremos ser el primo de Monteseirín’. Fue presentada por los entonces presidente y secretaria de Nuevas Generaciones (NNGG) del PP, José Manuel Luque y Virginia Pérez, respectivamente. Aludía a Félix Alfredo Sánchez, primo del entonces alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, que había sido contratado para realizar la página web del Plan Estratégico Sevilla 2020 a cambio de 5.500 euros y pese a que, según los populares, no tenía experiencia informática previa.

La campaña estaba ilustrada con un vídeo en la que se parodiaba la entrevista de selección de personal a la que supuestamente se había presentado Félix Alfredo y con unas sevillanas con letra alusiva al escándalo. NNGG repartió más de 30.000 folletos en los campus universitarios y centros de FP para condenar “la obtención de empleo por amistad o influencia política”.

Esta acción formó parte de una serie de iniciativas sostenidas en el tiempo por el PP para destacar el clientelismo y el enchufismo que, según denunciaba, imperaban en el Ayuntamiento de Monteseirín y Torrijos. Así, registró una propuesta para el Pleno del día 16 de mayo en la que reclamó que el alcalde compareciera ante la Corporación para “aclarar” la polémica suscitada por el contrato adjudicado por Emasesa a su primo hermano Félix Alfredo Sánchez Tavira; que se aprobara una declaración institucional condenatoria de “este tipo de prácticas”; que se rescindiera el contrato suscrito en su momento y que se “desterraran” las contrataciones “de esta naturaleza” porque “ponen en tela de juicio” la objetividad, transparencia y claridad de las contrataciones vinculadas a la Administración.
Y tras el primo del alcalde, el de Francisco Manuel Silva, concejal de IU. El PP consideró escandaloso que David  Domínguez Silva, primo segundo del delegado de Deportes, hubiera sido contratado como asesor del IMD, del que era vicepresidente el edil, y que además fuera secretario de la entidad  ‘Club Deporte Sur’, que había sido beneficiaria de convenios con el Ayuntamiento para la organización de actividades de senderismo y de las Olimpiadas Escolares.
El hoy  concejal de Participación Ciudadana y Coordinación de Distritos de Zoido, Beltrán Pérez, exigió “la dimisión de inmediato” del concejal Silva porque, a su juicio, el trato de favor a su familiar era evidente. Y lanzó el siguiente mensaje a Torrijos: “Se pasa el día dando lecciones con altas dosis de incontinencia verbal, pero cuando se habla del primo del alcalde y del primo de Francisco Manuel Silva se queda más callado que el mudo de los hermanos Marx en la escena del camarote lleno de primos en que están convirtiendo este Ayuntamiento”.

VUELTA A LA TORTILLA

Cuatro año después de aquellas acusaciones de enchufismo, y con el PP en  el Ayuntamiento desde hace ocho meses, la Oposición socialista ha descubierto que en los talleres de al menos siete de los once distritos municipales hay ya colocada una más que significativa muestra (una treintena) de parientes, militantes y simpatizantes del nuevo gobierno local y/o del partido que lo sustenta como coordinadores (sueldo de 18.000 euros) o monitores (pagos de entre 7,5 y 10,5 euros la hora) de los talleres de distrito, a saber:

-La prima del delegado del distrito Sur, José Luis García, y la novia de éste.
-La hermana del presidente de Nuevas Generaciones de Andalucía, Luis Paniagua.
-El responsable de Actos Públicos de Nuevas Generaciones de Sevilla, Saulo Fraga.
-El vicesecretario general de Nuevas Generaciones de Sevilla, Alberto Galbis.
-El cuñado del delegado del distrito Norte, Juan García Camacho.
-La hija de un miembro de la Junta Municipal del distrito Norte.
-La exprimera teniente de alcalde de Cazalla.
-Candidatos del PP que fueron en las listas de Zoido, militantes y simpatizantes del partido.

El gobierno local y el propio alcalde trataron en primera instancia de minimizar el escándalo diciendo:

1)   Que la mayoría de los contratados ya estaban trabajando en los distritos antes de que se constituyera el nuevo Ayuntamiento, obviando que todos los coordinadores habían cesado en sus puestos al tiempo que la corporación anterior.

2)   Que el Ayuntamiento no había efectuado de forma directa ninguna de esas contrataciones, sino las empresas a través de las cuales está externalizado este servicio desde 2005. O sea, el mismo procedimiento por el que fue contratada como portera de la piscina de San Pablo la madre del edil de IU Silva y que escandalizó tanto a Zoido  cuando era líder de la Oposición que declaró: “Si mi nombre  o el de alguno de mis concejales estuviera en tela de juicio, yo mismo pedía una comisión de investigación y firmaría el decreto de creación si fuera el alcalde de Sevilla”.
Los argumentos defensivos eran tan endebles y el escándalo iba tan ‘in crescendo’ a medida que el PSOE escudriñaba distrito a distrito y revelaba nuevos casos de clientelismo político que, finalmente, el Ayuntamiento no ha tenido más remedio que forzar la dimisión de varios coordinadores que son familiares de cargos electos del PP.

Naturalmente, al contrario que en el caso de los primos de ediles de PSOE e IU, aquí, según Beltrán Pérez, otrora fustigador del enchufismo, no ha habido irregularidad alguna y estas dimisiones “voluntarias” han sido sólo por una mera cuestión de “estética”.

Y es que, como dijo Zoido, para trabajar en su Ayuntamiento el único carnet que se pide es el de identidad.

Sálvese quien pueda

“Yo nunca he ido con nocturnidad y alevosía o provocando deslealtades. ¿En qué estamos pensando, en el día 25 o en el 26? Entiendo desde el punto de vista personal que haya gente que en algún momento tenga que anteponer el interés de su familia al interés del partido y a su propia dignidad. Si vamos a seguir pidiendo a la gente el pedigrí de su grado de lealtad según se haya acompañado o no, según hayan cambiado las condiciones personales o económicas de alguno, esta organización, si no se mueve en otra dirección, no se parece a la sociedad a la que queremos representar”.
Así anunció Viera su dimisión como secretario general del PSOE de Sevilla, unas esclarecedoras palabras que revelan que el navajeo en el seno del partido que gobierna Andalucía desde hace 30 años no se debe a discrepancias ideológicas, de táctica o estrategia, sino al afán por situarse en las listas electorales en puestos de salida que garanticen un medio de vida los próximos cuatro años, por pánico a que el Titanic socialista se hunda el 25 de marzo.
Y como no hay sitio para todos en los botes salvavidas, de ahí que, como ha denunciado Viera, los candidatos ya piensan más en sí mismos que en el partido. Sálvese el que pueda.

DOS FASES DE LA BATALLA

La batalla es feroz. La primera fase consiste en asaltar un escaño en el Parlamento andaluz. La segunda, en controlar el partido desde el más que posible último reducto de poder institucional y de recolocación de cargos tras el 25M, la Diputación. Esta singular  condición de Alcázar socialista de la Corporación Provincial ha acabado confiriendo a su titular, Fernando Rodríguez Villalobos, un poder orgánico que ha sobrepasado con creces el que le otorgaba su título meramente honorífico de presidente de los socialistas sevillanos.
El propio Viera ha reconocido que entre la militancia se había extendido la idea de que en el PSOE local ejercían en realidad tres secretarios generales, cada uno apoyado por diferentes tribus: él mismo, Villalobos y Susana Díaz, la secretaria de Organización regional y que ha pasado de ser su mano derecha en la organización provincial a querer liquidarlo políticamente.

DISTANCIARSE DE ZAPATERO

Si en el PSOE sevillano se piensa ya más en clave personalista es porque las últimas encuestas conocidas varios días antes del cónclave socialista en que Viera arrojó la toalla auguran, incluso sin recoger todavía el efecto de estas disputas entre el electorado,  un ‘tsunami’ del PP que se va a llevar por delante al partido del puño y la rosa no sólo en toda Andalucía, como en las generales de noviembre, sino también en el metafórico Ararat donde siempre ha encontrado refugio la nave socialista incluso en las peores tormentas: Sevilla.
Griñán convocó elecciones separadas en Andalucía y las fijó cuatro meses después de las generales con el objetivo de que la desastrosa gestión/negación  de la crisis por Zapatero no le arrastrara en el inevitable  naufragio que se avecinaba. Y, asimismo, con la esperanza de que las inevitables, impopulares y dolorosas medidas de ajuste económico ‘impuestas por Bruselas a Rajoy provocaran un rechazo que se expresara en forma de voto de castigo en las urnas y le permitiera al PSOE el mantenimiento de la Junta de Andalucía.

MINIMO DESGASTE

Sin embargo, el barómetro del CIS divulgado siete días antes de la dimisión de Viera demuestra que pese a la subida del IRPF y del IBI, la moratoria de un año en las ayudas a la dependencia y restantes medidas del primer gran recorte del nuevo Gobierno, el PP apenas ha sufrido erosión entre el electorado y que el PSOE sólo ha podido reducir en dos puntos la ventaja con que Rajoy ganó las elecciones el 20 de noviembre. Los socialistas todavía están a 14,7 puntos del PP en intención de voto en todo el país.
Tan sólo tres días más tarde, en la antevíspera de la reunión del Comité Provincial del PSOE sevillano, el Capdea divulgó los datos provincializados del sondeo realizado en diciembre y que revelan  que, por primera vez en la historia, el PP ganaría también en la provincia de Sevilla además de cosechar una holgada mayoría en el conjunto de Andalucía (47% frente al 37,6%). En la tierra de Felipe González y Alfonso Guerra, el sondeo atribuye al PP el 32,3% de los votos, frente al 25,1% del PSOE y, además, revela que el 60% de los sevillanos creen en la victoria de los populares, frente a sólo un 22% que aún confían en un triunfo socialista en nuestra provincia.

SEVILLA TAMBIÉN CAE

Y en tan sólo un lapso de cuatro días, otro sondeo, esta vez de NC Report, venía a coincidir en lo esencial con el de Capdea al otorgar al PP en el conjunto de Andalucía un 47,4% de intención de voto frente al 34,2% del PSOE, con una atribución de 57 escaños frente a 41. La presumible debacle socialista se traduciría en Sevilla en la pérdida de cuatro escaños, al pasar de once a siete diputados. En 30 años de elecciones autonómicas, el partido que ha conseguido al menos un 47% de los votos (caso del PSOE en 1986) ha logrado la mayoría absoluta en el Parlamento regional, habida cuenta de que la ley D´Hont prima siempre las listas más votadas.
La guerra librada en Sevilla entre por ocupar el séptimo puesto de la lista electoral (Carmelo Gómez o Celis, siendo finalmente éste) demuestra que el propio PSOE asume la validez de estos sondeos y, por tanto, su derrota ya no sólo en Andalucía, sino también en su feudo por antonomasia.
Por eso denunció Viera que ya hay gente que antepone “el interés de su familia al interés del partido y a su propia dignidad”.

El chocolate del loro

A finales de agosto de 2011, el hoy ministro de Hacienda y diputado por Sevilla, Cristóbal Montoro; el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, y el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, visitaron el complejo termosolar que en Sanlúcar la Mayor ha alzado la multinacional sevillana Abengoa, con cuyo presidente, Felipe Benjumea, posaron al pie de una hilera de helióstatos.
Arenas declaró que Andalucía atesora “grandes recursos naturales” como los que le permiten tener “todas las condiciones para ser líder en energías renovables” y abogó por estar permanentemente estudiando la obtención a partir de estas riquezas naturales de elementos que “incentiven el crecimiento económico y el empleo”.
Montoro, por su parte, dijo que la política económica del futuro Gobierno de España “tiene que estimular las capacidades de emprender, innovar e internacionalizarse como salida a esta crisis”.
La puesta en escena no podía ser más simbólica, ya que Abengoa es pionera y líder de la energía termosolar, un sector en el que Sevilla va a la vanguardia mundial y que se desarrolla ya con un 80% de tecnología nacional. La compañía sevillana no sólo tiene 15 centrales termosolares aprobadas en España (siete en nuestra provincia), sino que también construye a 150 kilómetros de Los Angeles y por encargo de la Administración Obama el mayor complejo termosolar del planeta –Mojave-, de 280 MW y con una inversión de 1.600 millones de dólares. Recientemente ha ganado el concurso internacional convocado por Suráfrica para montar las dos primeras termosolares de ese país por 1.000 millones de euros, con lo que abre el continente africano a la exportación de la tecnología termosolar ‘made in Sevilla’.

HECHOS Y PALABRAS

Tan sólo cinco meses después de aquella foto en Abengoa y de las declaraciones de Montoro, el Ejecutivo de Rajoy ha decretado una moratoria al estímulo de las energías renovables, con el fin de reducir el déficit público en 160 millones de euros. El anuncio era un error técnico, porque confundía el déficit público (saldo negativo entre los ingresos de la Administración y sus gastos) y el déficit de tarifa eléctrico ( saldo negativo entre los ingresos de las empresas eléctricas y los costes que las normas les reconocen, lo cual no significa que sean sus costes reales).
Políticamente también ha sido un error mayúsculo y supone la culminación de la deriva del PP en materia energética: ha pasado de instaurar con Aznar el sistema de primas que ha permitido a España ponerse a la cabeza del mundo en energías renovables (primera en termosolar, tercera en eólica y entre las cinco primeras en fotovoltaica) a frenarlas en seco, sin revisar el sistema para corregir los errores en su aplicación durante la era Zapatero que, con su habitual dominio del marketing, arrebató al PP la bandera de las renovables y lo dejó ante la opinión pública como el negacionista del cambo climático.
Aunque la moratoria no afecta a las centrales termosolares por haber sido ya preasignadas en el Registro de Industria hasta 2013, deja sin perspectiva a este sector y sin presente a la fotovoltaica, eólica, biomasa, cogeneración…. con unos efectos demoledores para el empleo y la inversión.
España, falto de petróleo, gas y uranio y peligrosamente dependiente de estas fuentes de energía extranjeras, debe incentivar el desarrollo de las energías renovables, basadas en recursos inagotables y no contaminantes como el sol y el viento, hasta que maduren tecnológicamente y ya no necesiten más apoyo público.
Las grandes eléctricas las culpan del déficit de tarifa, pero sendos estudios de la consultora Deloitte sobre la termosolar y la eólica en 2010 desmontan esta leyenda negra y revelan sus efectos positivos. La termosolar, que percibió 185 millones de euros en primas, aportó al PIB 1.650 millones y sólo con los ahorros generados a la Seguridad Social, a Hacienda, en CO2 dejado de emitir y en toneladas de petróleo equivalente no importadas más que duplicó las subvenciones recibidas.
La eólica ahorró en importaciones de combustibles fósiles 1.616 millones de euros, exportó por valor de 1.105 millones, ahorró 329 millones en costes de CO2 y aportó 2.984 millones al PIB. Pero lo más importante de ambas renovables es la actividad generada en todo el país y, especialmente, en las regiones más deprimidas como Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha: 24.000 empleos la termosolar y 30.747 la eólica.

REBELIÓN DE LOS BARONES

Por eso la moratoria a las renovables decretada por el Gobierno ha provocado la rebelión de los barones del PP en todas sus Autonomías, hasta el punto de que la secretaria general, María Dolores de Cospedal, y el ministro Soria tuvieron que convocar una ‘cumbre’ anticrisis en Madrid, abortada ‘in extremis’ cuando trascendió su celebración. La Fundación Renovables calcula que hasta 2020 se perderán 62.000 millones de euros en inversión privada y 300.000 empleos.
Sólo en Andalucía se frenará una inversión de 14.700 millones de euros que generaría más de 51.000 empleos. La primera víctima ya ha sido Foret, que ha cerrado en Huelva al convertirse en inviable su alianza con Fertinagro. Once parques eólicos se paralizan en Sevilla. Y en Almería, sede con la PSA de la I+D que dio pie a la industria termosolar, Arenas concurrirá a las elecciones del 25M con el ‘handicap’ de que el ministro Soria liquida allí 217 proyectos fotovoltaicos, 45 parques eólicos y 24 proyectos de cogeneración.
Y todo por la decisión de Industria de ahorrarse 160 millones de euros: el chocolate del loro.