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Alfrediano

El (sin) alcalde saliente y doliente, que no acaba de irse pero al que ya sólo le quedan tres telediarios, ha cometido un significativo lapsus alfrediano en una de sus penúltimas entrevistas de despedida, cargadas de mensajes subliminales y hasta explícitos. Según Sigmund Freud, los ‘lapsus linguae’ o aparentes equivocaciones verbales no son tales porque afloran motivaciones inconscientes que nunca nos atreveríamos a expresar de forma consciente. Pues bien, en una de esas interviús del adiós le plantean al (sin) que dé un consejo a Juan Espadas, y va y se le escapa esta perla que luego trató de corregir cuando ya no tenía solución: “Juan Espadas, como referencia del PSOE en Sevilla se va a encontrar en un momento difícil por la deuda municipal”. ¿Y quién si no el propio Monteseirin, que en la misma entrevista se expresa en términos de “penuria de las arcas municipales”, es el responsable de ese macro déficit de la Hacienda local? Al final, el alcalde saliente y doliente ha acabado cantando la gallina. Y es que sólo los niños y Alfredo dicen la verdad.

 

El Metrogato

Desde que en el año 1975 se aprobó en las Cortes Generales de la Nación Española la ley específica del Metro de la ciudad de  Sevilla, por ende capital de Andalucía por más que muhos no quieran admitirlo, todas las Administraciones Públicas, del signo que fueran, procuraron escaquearse y darle a la ciudad gato por liebre con eufemismos lingüísticos para camuflar como Metro desde el incompleto Anillo de Cercanías de la era Aznar, al que presentaron como Metrotrén, hasta el tranvía de la era Monteseirín, al que denominaron Metrocentro. Ahora que ha costado Dios y ayuda rematar una escuálida línea con casi 40 años de retraso, la Junta, siempre rácana con Sevilla, sigue erre que erre alabando las excelencias del Metro ligero (un eufemismo más, que oculta un tranvía) con tal de ahorrarse un suburbano, que por definición es subterráneo y del que disponen otras grandes urbes, en algún caso desde hace más de un siglo. Por eso hace bien Zoido en plantarse y exigir un Metropolitano de verdad que vertebre la ciudad y llegue a los barrios más alejados, ya que, tal como dice el nuevo alcalde, si somos poco reivindicativos tendremos el sucedáneo de una red de tranvías y una vez más nos habrán dado Metrogato por liebre.

 

Atleti y Bayern

Final de la Copa de Europa 1973/74 en Bruselas. Estadio Heysel. Atlético de Madrid-Bayern de Múnich. El tiempo reglamentario acaba con 0-0. Prórroga. Luis marca de falta directa, pero a 30’’ del final Schwarzenbeck iguala de tiro lejano que sorprende a Reina. Se fija un partido de desempate en  48 horas. Los españoles descansan del esfuerzo y se van de paseo y de compras por la capital belga. Los bávaros van al campo a entrenarse aún más fuertemente tras la paliza del día anterior. En el encuentro decisivo, los atléticos, faltos de ritmo, se desfondan. Los ‘panzer’ alemanes los machacan: 4-0. 22 de mayo de 2011. Debacle socialista en las elecciones municipales. Juan Espadas proclama que empieza un ciclo nuevo para el PSOE en la Oposición y, según se publica en los medios más tarde, se toma (más de) un par de días de descanso antes de retornar a su actividad. 23-M. Zoido, el alcalde electo tras conseguir una histórica victoria con 20 concejales, toma un taxi a las 9 de la mañana y se presenta en el barrio de Su Eminencia. ¿Quién hace de Atleti y quién de Bayern?

 

El mausoleo

Una de las señas de identidad de este ruedo ibérico llamado España son las guerras del callejero. Si hubiera que escribir una leyenda en la correspondiente pared para reflejar el cambio de nombre de calles, plazas y avenidas a cada nuevo régimen político triunfante, no habría espacio suficiente. En línea con nuestra tradición, apenas 48 horas después del triunfo de Zoido el primer debate ciudadano suscitado ha sido el de si habría que mantener o no a Pilar Bardem en el callejero, por nascencia, que no querencia sevillana. Y todavía no se ha ido el (sin) alcalde saliente y ya un querido colega plantea para cuándo van a rotular una esquina con su nombre, tal como se hizo con Uruñuela y Del Valle y se supone se hará con Rojas Marcos y Soledad Becerril. De todos los regidores que en la Democracia han sido, Alfredo es quien menos necesita verse reflejado en una lápida sobre un muro. Sería demasiado poco para alguien cuyo nombre irá por siempre asociado a todo un mausoleo faraónico, al que sus admiradores llaman ‘la catedral sin paredes’: las setas de la Encarnación.

 

Fariseo

El  (sin) alcalde saliente se ha revestido de su habitual piel de cordero para pasar por buena gente y en la hora del adiós pedir perdón de forma farisea por sus muchos errores. Son palabras nada más porque, como expresó Juan Pablo II,  previa al perdón debe ser la reparación del daño causado, un daño que Alfredo, el de la doble moral, nunca resarcirá. Por ende, ha tomado el nombre de Machado en vano al cogerle prestados sus versos de que se va “ligero de equipaje, como los hombres de la mar”. Nada más lejos de la realidad, ni en el sentido estricto, por haber sido el alcalde que más equipajes ha cargado para sus numerosos viajes por todo el mundo a costa de los contribuyentes sevillanos, ni en el sentido metafórico del poema, ya que su primera decisión al llegar a la Alcaldía fue subirse el sueldo en lo que significó un escándalo nacional  y, luego, cobrar todas las dietas de las empresas municipales para al menos duplicarlo. Al discurso de Monteseirín sólo cabe responderle con otro verso de Machado, aquel que dice: “Desdeño las romanzas de los tenores huecos”.

 

Sin + sin

El PSOE sigue  tendido en el diván buscando explicaciones a su laminación por el PP. Viera ha dejado caer ‘sotto voce’ que otro gallo habría cantado si a Monteseirín lo hubieran relevado antes. ¿Y quién debería haber decretado el relevo del (sin) alcalde que estaba hundiendo las expectativas electorales del partido mucho antes de que, cuando ya se había rebasado el punto de no retorno, lo hiciera Griñán mediante aquel teletipo de Europa Press? Respuesta: el propio Viera. Tras haber arrasado en el congreso provincial a Monteseirín y su facción de críticos atrincherados en el Ayuntamiento y con los sondeos de Julián Santamaría para el PSOE que mostraban el pernicioso efecto de Alfredo para la marca socialista y el inusitado nivel de rechazo que suscitaba hasta entre los propios simpatizantes, esos que luego han preferido prestar su voto a Zoido, Viera tenía todos lo argumentos para imponer su autoridad. Tenía todos los argumentos, pero no tuvo la autoridad. He aquí las consecuencias. Sevilla estuvo sin alcalde, y el PSOE de Sevilla, sin secretario general.

 

Fin de ciclo

El (sin) alcalde en funciones ha escrito en su blog una entrada a modo de despedida en la que dibuja un panorama de Sevilla tras su paso por el Ayuntamiento más idílico aún que el del cartel diseñado por José Ramón Sánchez para el PSOE en las primeras elecciones democráticas (1979) y que fue una auténtica preciosidad, en plan medio ‘naif’, con sus pajaritos, arboledas, huertos urbanos, teatrillo de marionetas en el parque, ciclistas hollando el césped, estatuas a los poetas…. El (sin), que desvió el dinero del PGOU para su faraónico mausoleo de las ‘setas’ en la Encarnación, cuenta el cuento de que su mayor satisfacción es por lo que ha hecho en los barrios durante estos años y por cómo ha mejorado sus calles, plazas y aceras. Sin embargo, los vecinos han respondido a esa Arcadia alfrediana con una ingratitud tal que tras estas elecciones el PSOE ha dejado de gobernar en nueve de los once distritos de la ciudad. Los resultados del 22-M son la demostración de la distancia entre la Sevilla oficial que pinta Monteseirín y la Sevilla real que perciben los sevillanos.

 

Descontrol

Una de las estrategias del sector crítico del PSOE, encastillado en el Ayuntamiento junto a Monteseirín como bastión rebelde contra Viera, consistía en usar su presunto dominio de las agrupaciones de distrito, que a su vez garantizaban los graneros de votos al partido, para forzar el nombramiento del candidato a la Alcaldía de Sevilla al margen de la Ejecutiva Provincial. En esa estrategia, Celis, el delfín de Alfredo cuando éste fue  defenestrado por el teletipo de Europa Press, pasaba por ser el controlador de los controladores socialistas en los barrios. Este mito también se ha derrumbado el 22-M. En el distrito donde Celis es el mandamás, San Pablo-Santa Justa, el PSOE ha perdido casi 3.000 votos, los mismos –e incluso más- que ha ganado el PP. Y eso que Alfonsito, en plan hijo pródigo vuelto al redil del oficialismo por aquello de sálvese quien pueda (aunque no ha caído esa breva), hizo campaña puerta a puerta en plan Avon pidiendo el voto para Espadas. Si como alcaldable ‘in pectore’ no tuvo futuro, parece que tampoco lo tiene como vendedor a domicilio.

 

Pretérito

La duquesa de Alba no quiso perderse el acto de presentación de la estatua de bronce erigida en su honor en los remozados Jardines de Cristina y, pese a sus problemas de salud y dicción y avanzada edad, pronunció de pie un discurso de agradecimiento a la ciudad en el que se refirió a Monteseirín como “el que fue alcalde”, todo un hallazgo semántico muy comentado entre murmullos por la numerosa concurrencia. No dijo el aún alcalde, el alcalde en funciones, ni el alcalde saliente, sino el pretérito alcalde, pese a que sólo habían pasado poco más de 48 horas desde las elecciones del domingo. Y a Zoido, apelado como “el nuevo alcalde”, Cayetana de Alba le pidió que mantenga el estilo de la ciudad y que no tire más casas antiguas, “porque Sevilla, como Venecia, sólo hay una”. Estas palabras fueron toda una carga de profundidad contra Monteseirín, el dilapidador de 140 millones de euros en su muy moderno mausoleo de las ‘setas’ de la Encarnación, y al que ya le pasan factura estando aún políticamente  de cuerpo presente tras el 22-M. ‘Sic transit gloria mundi’.

 

Graneros

Uno de los muchos mitos de  ‘Sevilla la roja’ destruidos por Zoido en estas elecciones municipales ha sido el de los barrios calificados como inevitables graneros de votos del PSOE. De los once distritos en que está dividida la ciudad, el PP gobernará en nueve, tras arrebatar a los socialistas sus otrora cotos privados de Macarena, San Pablo-Santa Justa y Este-Alcosa-Torreblanca y duplicar su número de sufragios en los dos únicos islotes con el emblema del puño y la rosa que aún emergen en un mar plagado de amenazantes gaviotas como en la película ‘Los pájaros’, de Alfred Hitchcock: Cerro-Amate y Macarena-Norte. Si, metafóricamente, los medios de comunicación  han calificado de ‘tsunami’ la histórica victoria pepera, en la mayor parte de los distritos de la ciudad al menos también simbólicamente  podría colocarse en las paredes la siguiente leyenda, similar a la de las grandes riadas: “El día 22 de mayo del año 2011, a las 23 horas, llegaron los sufragios del maremoto de Juan Ignacio Zoido a los 20  concejales marcados en la línea inferior de este azulejo”.