A pesar del homenaje que con motivo del XX aniversario le organizó la SER, Felipe González no fue el padre espiritual de la Expo, sino que, como San Pablo camino de Damasco, se cayó del caballo y pasó de principal objetor a su apóstol. Socialistas de aquella época recordaban cómo tardaron ocho meses desde el primer Ayuntamiento de la Democracia, merced al impulso de Rodríguez Almodóvar como primer teniente del alcalde Uruñuela, en vencer la inicial oposición del presidente a seguir la aventura de la Expo, que sobre el papel se había iniciado con la petición formal del Consistorio hispalense el 26 de enero de 1981. Hay que ponerse en su lugar: España venía de una asonada golpista y de unos Pactos de la Moncloa, y González decía que no había dinero para tamaña empresa. Así se mantuvo en sus trece, hasta que, quizás por la influencia de Guerra, que vio la Expo como pretexto para relanzar el país ante el mundo, el 15-6-1983 su Gobierno presentó ante el BIE el proyecto conjunto con EEUU. Luego, quien se cayó del caballo fue Chicago y Sevilla se quedó con la exclusiva.
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Casi una semana después de que saltara la noticia, La Voz a Ti Debida de Zoido, Curro Pérez, ha dicho que el Ayuntamiento no había pedido oficialmente la semifinal de la Copa Davis. Sin embargo, Sevilla figuraba entre las ciudades candidatas que manejaba la Federación. El Consistorio se escuda en que todo ha obedecido a charlas informales entre Zoido y Escañuela. Pensábamos que las charletas informales se referían al tiempo atmosférico. Ahora, gracias a Zoido y Escañuela, cuando no sepamos qué decir en el ascensor siempre nos quedará hablar de tenis, como a Bogart siempre le queda París en ‘Casablanca’. Si el gobierno local ha tardado tanto en rectificarse a sí mismo y/o a la Federación/Prensa (sí, la que siempre lo malinterpreta todo) ha sido al palpar la tibia cuando no negativa reacción a la idea: aún no ha presentado las cuentas de la Final y no hay ánimo ciudadano para más fiestas tras los fiascos de la Semana Santa y la Feria y el recorte o la nueva tasa de cada día. En este peloteo Ayuntamiento-RFET, uno o los dos han tomado en vano el nombre de Sevilla.
Ser o estar
Dicen que el gran ausente en el Pleno del Parlamento andaluz donde Griñán pronunció su discurso de investidura presidencial fue su antecesor y excompañero de butaca en los cines del fin de semana, Manuel Chaves. Para compensar tan significativa ausencia y chupar cámara en su defecto, allí estaba él, Alfredo Sánchez Monteseirín. El enchufado por cagalástima de María Jesús Montero en el Instituto de Salud Carlos III de Madrid se aplicó a sí mismo el lema del proyecto docente que desarrolla (o desarrollaba, vete a saber) en la capital de España, ‘Salud en todas las políticas’, y, haciendo de tripas corazón, acudió a aplaudir en el antiguo hospital de las Cinco Llagas al que lo defenestró de la Alcaldía de Sevilla mediante el famoso teletipo de Europa Press. Hay que tener poca dignidad y estar mendigando un carguillo para ir a rendir pleitesía a tu verdugo, por si te premia con una migaja y dejas así de ser un cesante, un mero ‘ex’. Y con su habitual torpeza política, apareció en la foto de los periódicos junto a Ramón Díaz. El que a un mal ERE se arrima…..
El penalty
Después de los fallos de Messi, Cristiano Ronaldo, Kaká y Sergio Ramos desde el punto fatídico, Peter Handke debería cambiarle el título a su famoso libro ‘El miedo del portero al penalty’, porque ahora son los jugadores de campo quienes sufren el pánico de pasar de héroes a villanos en tan sólo once metros. El camero Sergio Ramos ha sido objeto de todo tipo de burlas en las redes sociales, e incluso en la prensa deportiva, por haber lanzado a las nubes la pelota en la tanda de penalties contra el Bayern de Múnich en la semifinal de la Champions League. Sin embargo, cuando Mourinho pidió voluntarios para la hora suprema, muchos de los multimillonarios jugadores del Real Madrid escurrieron el bulto y sólo Ramos y otros cuatro dieron un paso al frente. Su caso es una metáfora de esta sociedad española en crisis económica y de valores: se condena al que falla porque asume riesgos, tiene capacidad de iniciativa y considera el fracaso sólo como un peldaño en el aprendizaje hacia el éxito en vez de al cobarde que no hace nada y ve los toros siempre desde la barrera.
Los ‘sincaseta’
Con más moral que el Alcoyano, Goro Serrano anuncia la ampliación de la Feria con 200 casetas a costa de retranquear la calle del Infierno. En pleno aniversario de la Expo, esa futurible franja ferial me recuerda la Banda de Servicios de la Muestra. Salvando las distancias y el fin, Goro el empecinado podría aprovechar la oportunidad, que así se traduce la palabra ‘crisis’ en chino, para crear ahí la banda de servicios de los ‘sincaseta’, tanto nativos como visitantes, y acabar con el mito de que como todos los sevillanos conocen a alguien que al final los invita a su caseta siempre encuentran acomodo en el Real. Goro podría pasar a la historia como el creador de las casetas para todos los públicos en su particular Banda de Servicios. Y visto que la Feria ha de ser un negocio sí o sí y de que necesitamos de forasteros que la llenen y se gasten los dineros, el edil debería conceder una caseta a cada uno de los 100 hoteles de la ciudad, para sus turistas, que no es cuestión de organizarles visitas guiadas para luego dejarlos tirados en mitad de la calle.
Lluvia
Al contrario de lo que se dice (o más bien se traduce de forma arbitraria) en las películas ‘My fair lady’ e ‘Irma la dulce’, la lluvia en Sevilla no es una maravilla. Al menos en Semana Santa y Feria, porque a los aguaceros ¿a destiempo? de este año de sequía se les responsabiliza, junto con la crisis, del fiasco económico de una Semana Mayor en la que se perdieron 80 millones de euros y de una Feria de Abril en la que se han dejado de ingresar 75 millones, según las cuentas de Goro Serrano. Demasiado para una ciudad cada vez más dependiente del turismo y donde cada día se abre un bar y se llena una calle de veladores, a mayor gloria de hosteleros y hoteleros. Desvirtuada la Semana Santa de su sentido religioso y la Feria de su sentido festivo por la conversión de ambas en el negocio colateral que al final acaba siendo lo esencial, la economía sevillana ya no es el resultado del trabajo sobre la tierra, conforme a su raíz etimológica griega (oikos/nemein, administración de la casa), sino de lo que al margen de la voluntad de los hombres acaezca en el cielo.
Barandas
Con la coartada de la crisis, el Ayuntamiento ha convertido las barandas de los puentes en soporte publicitario durante la Feria. Dice que en estricto cumplimiento de la Ordenanza, que prohíbe cualquier tipo de anuncio que no forme parte del mobiliario urbano tanto en el Real como en las vías públicas de acceso al campo de Los Remedios en un radio de un kilómetro. A ojo de buen cubero, me pregunto si el puente de las Delicias, uno de los incluidos en la lista, está o no a la distancia prohibida. Al igual que en Madrid el clásico teatro Calderón de toda la vida es ahora el de los helados Häagen-Dazs que lo patrocina, y en Londres el campo del Arsenal ya no se conoce por Highbury sino como el Emirates Stadium, por los petrodólares que lo publicitan, en Sevilla el puente de San Telmo es en estos días el de la Cruzcampo, y el de Los Remedios, el puente Movistar. A este paso, una vez rotos todos los tabúes, la Feria dejará un día de ser de Abril y de Sevilla para llamarse conforme al nombre de la marca que más puje por ella. Al tiempo.
Polvo
“Sevilla vivió ayer una vibrante jornada más de esta Feria…que se está caracterizando por…la presencia constante, casi obsesiva, de una perenne nube de albero que amenaza con enturbiar el desarrollo de una fiesta que aspira a la perfección. Lo curioso del caso es que, a pesar de las difusas explicaciones oficiales, el exceso de polvo de la Feria tiene una justificación, tan simple como incomprensible: el Ayuntamiento ha decidido este año ahorrarse los cuatro millones de pesetas que costaba regar el albero con el llamado líquido antipolvo…”. Este texto, que refleja lo vivido estos días en el Real, no es una crónica de la Feria 2012, sino de la Feria 1992. Sí, exactamente: la del año de la Expo. Así que el Ayuntamiento de Zoido, en su primer festejo abrileño, no ha tenido mejor manera de conmemorar el XX aniversario de la Exposición que copiando lo mismo que se hizo en aquel entonces. Pero como no ha colado, y ante las quejas unánimes, el miércoles tuvo que esparcir 8.000 kilos de cloruro cálcico por el recinto. Hay ahorros sin sentido.
Babilonia
Cuenta la Biblia que, ufano por las riquezas acumuladas en el templo de Jerusalén, Israel hizo alarde de ellas ante una legación extranjera, por lo que despertó su codicia. Al poco, en justo castigo de Yavé a ese pecado de soberbia que era la culminación de muchos otros, el rey Nabucodonosor invadió la Tierra Prometida, saqueó sus tesoros y se llevó cautivos a los judíos hasta Babilonia para una diáspora que duró 70 años. ¿Que a qué viene esto aquí y ahora? Pues a que de tanto fardar el Ayuntamiento con los dineros que mueve la Feria en tan sólo siete días, ha acabado por levantarle la liebre al ministro de Hacienda, para colmo diputado por Sevilla: Cristóbal Montoro. Este, cual redivivo Nabucodonosor, ha enviado aquí a un ejército de inspectores, los cuales han invadido las casetas pidiendo papeles, examinando contratos y aflorando la economía sumergida predominante en el Real para llevarse su parte del botín a Madrid. Más de uno estará maldiciendo la hora en que a Gregorio Serrano le dio por presumir de que la Feria genera 600 millones de euros.
La Preferia
Una lectora proponía ayer que el Ayuntamiento tome medidas para controlar la Preferia porque,
a su juicio, está desvirtuando la fiesta y, lo que es peor, la deja vacía de sevillanos a partir del
jueves. Si el pueblo soberano ha convertido la Preferia en Feria, ¿por qué el Ayuntamiento
debería ponerle puertas al campo? Prohibido prohibir, como en el mayo francés. La Feria es un
reflejo de su tiempo y viceversa: al cambiar la sociedad cambia también la fiesta, su ritmo y su
disfrute sin perder por ello su esencia. En todo caso, ha de ser el Consistorio el que se adapte a
la Feria o la ‘evolucione’, como los ingenieros ‘evolucionan’ la Fórmula-1 carrera tras carrera y
temporada tras temporada sin que nos deje de parecer siempre la misma apasionante
competición. Seguro que al ingeniero de la Feria, el súperconcejal Goro Serrano, se le ocurre
algo en esa darwiniana evolución, como este año se le han ocurrido las visitas guiadas para
turistas. Y en último extremo, atengámonos al mandato bíblico: no se hizo el hombre para el
sábado, sino el sábado para el hombre.