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Compatibilizar

La biblioteca del Prado da más juego que la de Alejandría. Ahora, Espadas insta a Zoido a que se pronuncie “sin intermediarios” sobre la sentencia y sobre cómo se “compatibilizará” su ejecución con “la conservación de una inversión que ya ha supuesto un importante gasto”. En su obsesión por meterle las cabras en el corral a Zoido o viceversa, yerra. Desde que Monteseirín y Marchena embaucaron a la Hispalense y ésta les firmó un papel exonerador de responsabilidad, quien debe pronunciarse es el rector, no el alcalde. Se nota en Espadas la nefasta cultura del “ya que”. Ya que la Universidad ha gastado un dineral en las obras, ¿cómo se van a derribar?, plantea subliminalmente con el término “compatibilizar”. Ya que hemos gastado 170 millones en la esclusa, ¿cómo no se va a hacer el dragado?, dicen los del Puerto. Ya que se alzó el ilegal hotel en el Algarrobico, ¿ahora cómo se va a tirar?, dicen los del ladrillo. “Compatibilizar”, amigo Espadas, equivale en todos estos  casos a premiar la política de hechos consumados y a saltarse a la torera el Estado de Derecho.

Cal y arena en los primeros Presupuestos de Zoido

Cuando se comparan los últimos Presupuestos de Monteseirín con los primeros de Zoido llama poderosamente la atención que, mientras en el capítulo de préstamos bancarios aparecían 9,9 millones de euros y en el de intereses financieros, 14,3 millones en las cuentas de 2011, para el nuevo año esas partidas se han disparado hasta 49,7 y 20 millones, respectivamente. Así pues, globalmente el alcalde socialista sólo tuvo necesidad de reservar 24,23 millones de euros para la banca, mientras que Zoido destina a las entidades financieras 69,73 millones, una diferencia de 45,5 millones de euros.

¿Quiere decir esto que Zoido va a incrementar el endeudamiento del Consistorio justo en las peores circunstancias económicas y cuando más difícil, y por tanto más caro, es acceder al grifo del crédito? Justamente lo contrario, y ésta es una de las claves que condicionan los Presupuestos  para 2012 por mor de, más que la herencia, la deuda recibida.

 

Porque, tal como descubrió en su día el colega Carlos Navarro, Monteseirín renegoció hasta por dos veces con los bancos la deuda municipal a fin de garantizarse un balón de oxígeno financiero en la última etapa de su mandato, pensando vanamente hasta casi el final que volvería a ser el candidato del PSOE. Por éso difirió a 2012  el pago en todo lo que pudo de deudas bancarias por valor de 272 millones de euros, aun a costa de que el Consistorio soportara luego intereses cercanos al 6%. Como, por otra parte, Monteseirín dejó los cajones llenos de facturas pendientes y tres años consecutivos (prácticamente su último mandato) de remanentes negativos de tesorería que también hereda Zoido, en este panorama “financieramente arrasado” (Gregorio Serrano ‘dixit’), la nueva Corporación ha redactado unas Cuentas con una previsión de 33 millones de euros de superávit (762 millones de ingresos frente a 728 millones de gastos) para absorber también el trienio monteseirinesco de déficits.

Y si a ello se le suma que se ha destinado una partida de 5 millones para pagar atrasos a lo proveedores –“las pymes serán las primeras en cobrar, para que no se pierdan puestos de trabajo”, declaró el alcalde-, se llega a la conclusión de que las Cuentas municipales están totalmente lastradas por el penoso legado de Monteseirín.

El superávit previsto se puede alcanzar por una doble vía: menores gastos y/o mayores ingresos. Los recortes se han aplicado fundamentalmente a la partida de Personal (un 4,16% menos) y a las transferencias a las empresas y organismos municipales (un 20% menos con la excepción política de Tussam, que recibirá 6 millones de euros más).

 

POLÍTICAS DE EMPLEO

 

Nueve de los doce millones ahorrados en sueldos corresponden a los Planes de Empleo que tradicionalmente sufragaba la Junta de Andalucía en forma de escuelas-taller y convenios para mejorar la preparación de los parados, subvenciones para cuya obtención es condición necesaria en un programa de cofinanciación que el Ayuntamiento hubiera consignado previamente las cifras en los Presupuestos.

La ausencia de partidas para estas políticas tradicionales de formación e inserción sociolaboral en una ciudad que camina hacia los 85.000 parados, y con el argumento de que no se esperan esas transferencias económicas por parte de la Junta de Andalucía, no parece coherente con la proclamación de Zoido de que su máxima prioridad es el empleo. Sobre todo porque no es verosímil que el sector privado vaya a ser la locomotora económica capaz de suplir a las Administraciones Públicas creando puestos de trabajo en Sevilla. La delegada de Hacienda, Asunción Fley, que se ha estrenado en estas lides, ha mantenido como línea argumental que, a diferencia de las Cuentas en la era de Monteseirín, los primeros Presupuestos de Zoido se caracterizan por ser realistas y no estar  ‘inflados’ con partidas como la de ‘ingresos imprevistos’.

Sin embargo, hay contradicciones en el discurso oficial, como la señalada por Juan Espadas de que se hayan incluido 30 millones de euros favorables al Ayuntamiento en la liquidación de la participación en los ingresos del Estado cuando, por la menor recaudación general debido a la crisis y a la caída de la actividad económica , en los últimos años la Corporación municipal ha tenido que devolver dinero al Gobierno.

Otra contradicción evidente es que la delegada no ha incluido ni un solo euro para el Metro, pese a que la Junta le reclama el pago de 23 millones de euros por la parte alícuota que le corresponde de los gatos de la línea 1 en 2010 y en 2011, a los que habría que sumar los del año próximo. La tesis municipal es que no se consigna partida alguna porque el Gobierno andaluz aún no se lo ha comunicado oficialmente, pese a que se celebró una reunión hace poco al respecto.

 

LA GAVIDIA COMO PRECEDENTE

 

Ello no es óbice para que, aun no habiendo sido oficialmente vendidos, el Consistorio sí haya incluido como ingresos 19,1 millones de euros por la enajenación  del edificio de la Gavidia (que deberá someterse previamente  a un complicado procedimiento administrativo, con el beneplácito de la Junta de Andalucía) y del edificio del Registro en la calle Pajaritos, y sin tener en cuenta  si esa valoración es acorde con la actual coyuntura del mercado inmobiliario, con precios hundidos tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, y si habrá ofertas por ellos.

En este sentido, Zoido ha acabado siendo tan poco realista como Monteseirín. Su predecesor también incluyó la Gavidia en los Presupuestos de 2009 y 2010. Tres años después, la antigua comisaría de Policía aún tiene colgado el cartel de ‘Se vende’.

El descanso

Quien no se consuela es porque no quiere. Las elecciones siempre ofrecen algún dato al que los políticos se agarran como un clavo ardiendo para no reconocer una derrota o alimentar las expectativas de una recuperación o victoria. A pesar de que Zoido dice que no se pueden mezclar churras con merinas (y que lo perdone Carmen Calvo por utilizar tal expresión, que en su incultura de exministra de Cultura consideraba soez) ni peras con manzanas, Espadas compara estas elecciones no con las generales de 2008 (el PSOE pierde en Sevilla capital entre una y otra 69.996 votos y el PP gana 16.099), sino con las municipales de mayo. E interpreta entonces las consolaciones de Listz: le ha recuperado al alcalde 40.000 votos en sólo cinco meses. Eufórico tras aliñar este gazpacho electoral, el portavoz del grupo municipal Socialista proclama ‘urbi et orbi’ que su partido “sólo está en el descanso”. Lo malo para ti, Juan, es que en tu caso el descanso no va a durar 15 minutos ni los cuatro meses hasta las elecciones autonómicas, sino cuatro años de travesía por el desierto.

El perro del…

…hortelano, que ni come ni deja comer. A esa figura se asemeja ahora Espadas con lo del túnel bajo la confluencia de la Avenida de Andalucía y la ronda del Tamarguillo. Juan lleva desde el regreso de las vacaciones machacando como un martillo pilón sobre las dos mismas piedras. “¡Metro por Pino Montano y túnel del Tamarguillo YA!”. Zoido, harto de que le zumben los oídos por idéntica cantinela día tras día, le ha concedido al fin uno de sus dos deseos y decretado que le abran el paso subterráneo, a ver si se calla. Pero, en vez de alegrarse y de festejarlo, el portavoz del grupo municipal socialista brama contra el alcalde: “¡Cinco meses tarde y a tres días de las elecciones!”. Si, tal como insinúa Espadas, abrir un túnel acabado una vez subsanadas las chapuzas y omisiones de Monteseirín es electoralismo, la puesta en servicio de un solo tramo de la ronda SE-40, a la que le faltan por rematar diez más y 66 kilómetros de asfalto, ¿qué es entonces? Pues la adaptación al siglo XXI y a Sevilla de la parábola bíblica de la paja (el túnel) y la viga (la SE-40).

Agente 007

Como Espadas no está dispuesto a bajarse de la burra del Metro, que coge en Pino Montano y suelta en el Prado, yo tampoco. No hay día en que Espadas no hable del Metro y en que  ‘Kodak’ Zoido no salga en alguna foto en los periódicos, en competencia con Luismi. Pues bien, dice ahora el portavoz del PSOE que Zoido no pacta un acuerdo con la Junta sobre la línea de Metro que debería acometerse primero porque desde que se convocaron las elecciones se quitó el gorro de alcalde y se puso el de agente electoral de Javier Arenas. ¿Quién es más agente de quién, Zoido de Arenas o Espadas de Griñán? Porque Espadas ha cantado la gallina al añadir que si el alcalde accede y decide lo que debe decidir la Junta en cuanto es su competencia y no del Ayuntamiento, entonces él, el propio Espadas, garantiza que el Gobierno andaluz librará dinero en los Presupuestos  para las obras del suburbano. ¿Y quién es él, un simple concejal, para hablar en nombre del Gobierno andaluz, salvo que sea un infiltrado de San Telmo en Plaza Nueva? Espadas, agente 007, con licencia para prometer.

El edil Nº 21

Los relucientes pivotes de diseño bajo las ‘setas’ de la Encarnación han sido desplazados para que el espacio así recortado a los peatones lo ganen los vehículos y, en especial, los autobuses. Lo más llamativo es que la medida se ha adoptado no porque la pidiera la Delegación de Movilidad o Tussam, sino Aprocom. Voy a tener que darle la razón a Espadas cuando se hace la clásica pregunta de la Roma antigua: “qui prodest? (¿a quién beneficia?”. Sí, porque buena parte de las decisiones del gobierno local del PP  benefician en último extremo a los comerciantes del Centro, desde la eliminación del Plan ídem de tráfico hasta la reinstauración de los autobuses a la Encarnación, el Duque y la Magdalena, pasando por el gasto de 300.000 euros en flores de Pascua para exornar las plazas y calles del Casco Antiguo. Alien era el octavo pasajero; Aprocom parece el concejal número 21 de Zoido, con más poder que los otros 20 porque gobierna desde la sombra. Si en el Betis de antaño era “lo que diga don Manué”, en la Sevilla de hogaño se hace “lo que diga don José. (Cañete)”.

Listillo

Cuando estalló la polémica sobre Ikea y Max Vílchez pretendió darle lecciones de Urbanismo a Espadas diciendo que el tema lo despachaba él con una mera modificación puntual del PGOU, el portavoz municipal del PSOE le reconvino con argumentos de autoridad y justificó sus conocimientos de los procedimientos administrativos por su condición de exconsejero de la Junta. Ahora, Espadas recoge firmas entre los vecinos de Pino Montano para que insten a Zoido a que concierte cita con la consejera de Obras Públicas y le pida que las obras del Metro empiecen ya y por ese barrio. ¿Y por qué tiene que mover ficha el alcalde si la competencia sobre el Metropolitano es de la Junta? Espadas no puede ignorar con el Metro los procedimientos sobre los que alardeaba con Ikea, pero, listillo él, se hace el tonto (útil) para que a ojos de los sevillanos parezca que la culpa de que no se reanude el Metro es de Zoido y no de Griñán o la Villalón. Espadas, como Monteseirín, se pliega a su partido y a la Junta. Sigue pensando en clave de consejero antes que como concejal de Sevilla.

 

 

Mejor callado

Espadas ha reprochado a Zoido que no haya organizado ni acudido como alcalde a un acto de inauguración oficial del paso subterráneo de las avenidas Bueno Monreal y La Palmera y que lo haya puesto en servicio sin más, sin ninguna pompa y circunstancia con música triunfal de Edward Elgar. Según el líder de la Oposición municipal, esta inauguración clandestina se ha debido a que “el PP no quiere que los sevillanos identifiquen que es una obra que lleva la marca socialista”. ¿Será ingenuo (con perdón) Espadas? Mira que quejarse de que los ciudadanos sigan sin asociar la marca PSOE a un túnel que se presupuestó en 5,8 millones de euros y que ha acabado costando 9 millones (una desviación del 55%); que se iba a abrir a principios del año 2010 (última de las sucesivas fechas anunciadas) y que ha acabado poniéndose en servicio con un año y medio de retraso. ¿Existe algún motivo para sentirse orgullosos de la gestión de Monteseirín y Fran Fernández? Hay ocasiones (y son ya demasiadas), Juan, en que lo mejor para la marca PSOE y para ti son los sonidos del silencio.

 

A huevo

Max Estrella es un personaje de ficción creado por Valle Inclán para ‘Luces de Bohemia’, con la que inauguró un nuevo género teatral: el esperpento. (Max)imiliano Vílchez es un personaje real, para más señas delegado de Urbanismo, que amenaza con convertirse en la estrella mediática de la era Zoido merced a sus esperpénticas observaciones urbanísticas sin haber hecho previamente un cursillo de Urbanismo en siete días. Tampoco es tanto. Recuerden que Jordi Sevilla se comporometió a enseñarle economía a ZP en tan sólo dos tardes. La última de Max, declarar que Espadas aprobó once modificaciones del PGOU en 2006, durante su anterior etapa como consejero de la Junta. Naturalmente, el PSOE no ha perdido la oportunidad de dejarlo en ridículo con un comunicado ‘ad hoc’ en el que, aparte de mentarle sus confusiones sobre las tipologías urbanísticas,  le recuerda que Espadas no fue consejero hasta 2008, por lo que no pudo firmar resolución alguna sobre el PGOU. Con el estrellado Max, Zoido se las pone a Espadas como decían que se las ponían a Fernando VII: a huevo.

El problema

Alfonsito R. Gómez de Celis, animado por la debacle electoral de su partido -en su lectura particular, debacle de la corriente oficialista del PSOE- ha reaparecido en la escena política dando lorquianos saltos jabonados de delfín. El niño Celis ha declarado que “históricamente, en el PSOE se ha demostrado que cada vez que se ha propuesto la sucesión de un alcalde con un candidato por fuera ha sido catastrófico”. El mensaje subliminal está muy claro: si en lugar de Espadas –el candidato por fuera- el alcaldable hubiera sido él mismo –el candidato por dentro-, el resultado no habría sido una catástrofe. Celis, que ha sido siete años hombre de confianza del peor alcalde de la historia de Sevilla tal como reflejaban sistemáticamente todas las encuestas, calla lo que le dijeron en el PSOE cuando se postuló como alcaldable: “Quien forma parte del problema no puede ser la solución”. Celis ha sido tan torpe que es el único que ha salido en la foto de cuantos homenajeron a Monteseirín en lo alto de las setas. Demuestra así  que aún sigue siendo parte del problema.