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«No sin mi tranvía»

Espadas pidió justo en la víspera del estado de alarma dinero a la UE para la ampliación del tranvía

En sólo dos meses de coronavirus Tussam ha dejado de ingresar al menos 14 millones de euros

Por un gran sentido de la oportunidad o del oportunismo, por un fino olfato político, por gozar de información privilegiada, por casualidad o por un poco de todo o por todo eso a la vez, lo cierto es que Espadas se dio trazas para pedir el 13 de marzo, es decir justo en la víspera de la declaración del estado de alarma por causa del coronavirus, una subvención  a la UE (con cargo a los fondos Feder) de 19.608.000 euros para la primera fase de la ampliación del tranvía (desde la estación de San Bernardo hasta el centro comercial Nervión Plaza), en la que el Ayuntamiento desembolsaría el 20% restante (4.902.000 euros).

¿Tiene sentido todavía, si es que alguna vez lo tuvo, dedicar en la catastrófica situación actual  24,5 millones de dinero público, entre europeo y municipal,  a la primera fase de la redundante ampliación del tranvía cuando el coronavirus ha cambiado las condiciones del transporte en las grandes urbes y está obligando a revisar el modelo existente, tanto en este campo como en todos los de la vida? ¿Tiene sentido la huida hacia adelante de Espadas con el tranvía redundante cuando el confinamiento por el Covid 19 y el miedo al contagio en los transportes colectivos han provocado en tan sólo dos meses (desde mitad de marzo a mitad de mayo) una desbandada de usuarios y el  hundimiento de los ingresos de Tussam en al menos 14 millones de euros?

El proyecto de ampliación del tranvía en dos fases (San Bernardo-Nervión Plaza primero y Nervión Plaza-estación de Santa Justa después) tiene un coste total estimado superior a los 49 millones de euros y, aparte de solaparse en superficie con el Cercanías de Renfe que discurre soterrado y de suplir el servicio que ya prestan en conjunto una decena de líneas de autobuses de Tussam, carece de justificación económica, como pone de manifiesto el mismísimo Plan Especial y el Estudio Ambiental ¿justificativo?  redactado por la consultora Ayesa, tal como vimos en el informe ‘Ampliación del tranvía: 117 millones de euros de déficit de entrada’, publicado en mayo de 2018 y al que para mayor amplitud de detalles remito al lector:


DINERO INVISIBLE

En síntesis, Ayesa calculó que los costes globales de ampliar en 1,7 kilómetros la línea del tranvía desde San Bernardo a Santa Justa, más los de operación y mantenimiento hasta el año 2052, superarán en 117,4 millones de euros a los ingresos. Para tratar de justificar como sea el proyecto se ha recurrido a valorar económicamente intangibles como el ahorro de tiempo que generaría el tranvía (se le atribuye a este concepto ¡245 millones de euros!) y el de las emisiones de gases contaminantes (10,4 millones), como si ese supuesto dinero invisible pasara a engrosar las arcas de Tussam. 

Monteseirín junto al tranvía en unión de Fran Fernández

Los estudios de viabilidad realizados por la consultora de José Luis Manzanares omiten de forma escandalosa las estadísticas completas de viajeros transportados por el tranvía al reflejar tan sólo los del periodo 2009-2011 para poder presentarlo así como un éxito al decir: “los datos de explotación están poniendo de manifiesto cómo este nuevo modo de transporte ha conseguido incrementar, de manera notable, su participación en el transporte de personas dentro de la ciudad”. La realidad, sin embargo, es bien distinta: en los últimos nueve años (2011-2019), el tranvía ha tenido cada vez menor utilización y ha perdido 1,2 millones de viajeros, a un promedio superior a 133.000 anualmente, de modo que su demanda se reduce ya a 10.082 usuarios/día. Según expertos en transporte, la construcción de una línea de tranvía sólo se justifica cuando la demanda diaria está comprendida entre al menos 30.000 y 150.000 pasajeros. Esos números lo dicen todo, pero Espadas los ignora de forma deliberada, en su quijotesco plan de  “sostenella e no enmendalla”. 

Número de viajeros del tranvía

          (en millones)

Año                Viajeros

2008              4,46

2009              4,50

2010              4,70

2011              4,77

2012              4,54

2013              4,30

2014              4,15

2015              3,93

2016              4,03

2017              3,97   

2018              3,81

2019             3,68

FACTURA AÑADIDA

A los 49 millones de euros de coste de construir la infraestructura habrá que añadir el de los trenes. Los redactores del proyecto plantean la compra de tres convoyes para la primera fase de la ampliación y de dos más para cuando se complete la misma. En total, pues, cinco. ¿Y cuál podría ser su importe futuro? Veamos. En 2015, el fabricante CAF, suministrador de las unidades en circulación  del tranvía sevillano, vendió 21 vehículos del modelo Urbos 3 con tecnología ACR-Freedrive (similares a los de Sevilla, con cinco módulos y, para entendernos aunque no sea muy apropiado expresarlo así, sin catenaria) por 83 millones de euros, por lo que cada tren costó 4 millones en números redondos. A la ciudad de Nantes le vendió ocho trenes por 22 millones, con lo que en este caso el coste de cada tren salió por 2,75 millones. Si, dado el tiempo transcurrido, hacemos una estimación de 3 millones por unidad, el coste de los cinco trenes para dar servicio a la ampliación del tranvía sería de 15 millones. Sumados a los 49 millones de la infraestructura (vías y otros), elevarían la factura a 64 millones de euros.

Como anteriormente Monteseirín se gastó del orden de 93 millones en el tramo Plaza Nueva-San Bernardo, la línea extendida hasta Santa Justa (un total de 6 kilómetros en números redondos) supondría un coste de al menos 142 millones de euros, sin contar el de los trenes, antiguos, actuales y futuros. Piensen cuánto se podría haber hecho y hacer con ese dinero, antes y después del coronavirus, en una ciudad como la nuestra, con media docena de barrios entre los más pobres de España y cien mil sevillanos en riesgo de exclusión social, y máxime sabiendo todos que el tranvía es redundante con el Metro y el Cercanías, o sea perfectamente prescindible y no esencial. 

Tranvía fabricado por CAF

Para tratar de justificar la ampliación, los redactores del proyecto hicieron una comparación entre el tranvía, que sólo tendría que recorrer los citados 6 kilómetros, y las líneas de autobuses de Tussam C-1 y C-2, cada una de las cuales recorre 14,43 kilómetros. Y estimaron que con los cinco trenes del tranvía se podrán transportar un máximo de 2.614 viajeros a la hora (una media de 522 por cada unidad, que haría dos recorridos durante ese periodo de tiempo), mientras que los catorce autobuses que darían servicio a las líneas C-1 y C-2 (en más del doble de distancia) tendrían una capacidad de 1.600 pasajeros/hora (114 de media cada autobús).

PRECEDENTE COMPARABLE

Casualmente, el pasado 28 de febrero (2020) Tussam culminó la adquisición de catorce autobuses, cantidad que coincide con la tomada como referencia por los redactores del Plan de ampliación del tranvía. Se trata de vehículos de gas natural comprimido (GNC), un carburante mucho más ecológico que los tradicionales. La inversión fue de 4,5 millones de euros: en nueve autobuses Scania de 12 metros de longitud y habitualmente con capacidad para unos 85 viajeros (9 x 85 = 765) y en cinco articulados de 18,75 metros de Man, con capacidad para 142 viajeros cada uno (5 x 142= 710). En total estos catorce autobuses ecológicos podrán transportar 1.475 viajeros/hora.

Autobuses fabricados por Man y Scania adquiridos en febrero de 2020 por Tussam

Hagamos unas simples reglas de tres: con los 15 millones de euros que costarían las cinco unidades para la ampliación del tranvía (capacidad, 2.614 pasajeros/hora) se podrían comprar 47 autobuses tipo GNC que podrían transportar 4.916 viajeros/hora, casi el doble que el tranvía. Y si en vez de gastar 64 millones en las vías y en los trenes del tranvía hasta Santa Justa se dedicara ese dinero a autobuses ecológicos en la misma proporción que los comprados por Tussam el pasado febrero (los catorce por 4,5 millones), el dinero daría para adquirir nada menos que 199 autobuses (la flota actual de Tussam es de 410, por lo que se podría incrementar en un 48,5%) con capacidad para transportar 20.977 pasajeros/hora.

FACTOR DIFERENCIAL

Y hay un factor diferencial importantísimo. Mientras que con los 64 millones de euros que habría que gastar para, a la postre, poner en servicio tan sólo cinco trenes más del tranvía y que únicamente  podrían circular a lo largo de los 6 kilómetros entre la Plaza Nueva y Santa Justa, con los 199 autobuses que se podrían adquirir por ese mismo dinero se podría reforzar el servicio e incrementar la frecuencia de paso en cada línea de Tussam o en las que en cada momento hiciera más falta y beneficiar a todos los barrios de la ciudad. Esto es aún más destacable en la era del transporte público marcada por el coronavirus, la mascarilla obligatoria en los viajes y la limitación del aforo, ya que disponer de más autobuses permitiría recoger más viajeros en menos tiempo y paliar así las restricciones impuestas por la pandemia. 

Aviso de Tussam sobre mascarillas y limitación de aforo en todos sus vehículos a partir del 4 de mayo de 2020

Justamente por eso el Covid-19 ha convertido en todavía más papel mojado argumentos y datos del proyecto de ampliación del tranvía presentado a la Unión Europea, el cual  ha quedado más desfasado que antes. Debido al Covid 19, con la entrada del mes de mayo el aforo máximo permitido por unidad tranviaria es de 90 pasajeros, por lo que si la línea del tranvía ya estuviera ampliada y en servicio los cinco trenes previstos, a razón de dos viajes /hora cada uno su capacidad máxima de transporte sería de 900 viajeros/hora en vez de los 2.614 que calcularon los redactores del proyecto. Así pues, un gasto de 64 millones para incrementar la capacidad de transporte en la era del coronavirus en 900 viajeros cada hora. 

Por lo que se refiere a los autobuses, el aforo máximo permitido tras la pandemia es de 35 viajeros para los de 12 metros de longitud y de 50 para los de 18 metros. Por tanto, si los 64 millones de euros de coste estimado para la ampliación del tranvía y sus cinco trenes se dedicaran a la compra de autobuses en la misma proporción que en la adquisición del pasado febrero (nueve de doce metros y cinco articulados de dieciocho en cada catorce unidades), esos vehículos podrían transportar con la limitación de aforo por el coronavirus 8.035 pasajeros/hora, nueve veces más que el tranvía ampliado. La proporción en favor del autobús ecológico incluso se incrementaría en un punto con las actuales limitaciones de aforo.

Espadas, en la presentación del proyecto de ampliación del tranvía

Con estos datos se pone de relieve una vez más que el  proyecto-estrella de Espadas para las pasadas elecciones municipales (se lo tumbó la oposición, el ahora arrepentido Ciudadanos incluido) de ampliar el tranvía redundante carece de sentido y de lógica, sobre todo económica, y máxime tras la catástrofe provocada por el coronavirus. Si con una estimación de 2.614 viajeros/hora ya iba a tener un déficit a largo plazo de 117 millones de euros, de mantenerse de forma indefinida el aforo limitado por causa de la pandemia los números rojos podrían ascender a 351 millones de euros, el equivalente a tres veces el gasto de Monteseirín en las faraónicas Setas de la Encarnación. ¿Acabará siendo el tranvía para Espadas el equivalente a lo que supusieron las Setas para Monteseirín?

La pirámide de la «nueva realidad»

El coronavirus debe obligar a revisar qué es básico para Sevilla y qué no

El casi olvidado Zoosanitario Municipal ha sido vital para desinfectar la ciudad

Se cree que la pandemia del coronavirus va a suponer un antes y un después en las sociedades humanas porque va a obligarlas a revisar gran parte de los supuestos en que se ha basado su organización y su economía y por el temor, como auguran expertos epidemiólogos, a que no será la última, sino que es probable que a partir de ahora estaremos de forma permanente bajo la espada de Damocles de nuevos virus que infecten y/o maten a millones de personas (la mal denominada gripe “española” habría causado al menos 50 millones de muertos en todo el mundo hace un siglo). Por de pronto, el coronavirus ha dejado más de 27.000 muertos en España y un impacto económico estimado inicialmente en 300.000 millones de euros.

Sanitarios protegiéndose del coronavirus con bolsas de basura por falta de equipos

Con motivo de esta crisis, que ha sorprendido a nuestro país sin apenas equipamientos básicos para el sector sanitario (mascarillas, guantes, equipos de protección individual…), creo que es más oportuno que nunca volver a referirme a la jerarquía de las necesidades humanas que acuñó el sociólogo Abraham Maslow, jerarquía  más conocida como la pirámide de Maslow.

CINCO CATEGORÍAS

En esa jerarquía o escala, las necesidades del ser humano definidas por el sociólogo van ascendiendo desde la base hasta el vértice de la pirámide imaginaria. Obviamente, lo primero de todo es la satisfacción de las necesidades básicas: comer, beber, vestirse, calzarse…. Cuando el ser humano satisface en ese primer escalón sus necesidades fundamentalmente biológicas se pasa al segundo nivel en la jerarquía: la seguridad en todos los órdenes de la vida, la personal, la familiar y la social.

En la tercera categoría de la jerarquía aparecen las necesidades que Maslow califica como las sociales, cuya función consiste en trascender la individualidad y no quedar condenado a la soledad, una categoría puesta más de manifiesto que nunca durante el confinamiento por el coronavirus: nos ha privado de la interacción social más allá de hablarnos a distancia desde los balcones (quienes los tengan, ya que el urbanismo depredador y especulativo ha acabado en demasiados inmuebles con este elemento arquitectónico por considerarlo superfluo en su política de ahorro de costes y multiplicación de beneficios). Para no condenarse a la soledad el ser humano procura formar una familia e integrarse en el conjunto de la sociedad a través de colectivos diversos (miembro de un club, de una caseta, de una cofradía…). 

En el cuarto nivel de la pirámide el ser humano busca el reconocimiento social a su actividad y en el último, ya en el vértice, el sociólogo Maslow sitúa la necesidad de trascendencia espiritual una vez que se han satisfecho en los niveles inferiores las necesidades de tipo personal y social.

TRASLACIÓN

Vuelvo aquí y ahora a plantear que la clase política debería hacer el ejercicio de trasladar la pirámide individual de Maslow al ámbito comunitario -ya sea un municipio como Sevilla, una región como Andalucía o un país como España- para colocar en cada nivel de la pirámide colectiva las necesidades del conjunto de la población y a partir del principio de que hasta que no estén satisfechas las necesidades del nivel precedente, empezando por las básicas, no se pueden destinar recursos a los niveles siguientes o destinarlos en muchísima menor proporción.

Un político, un partido, un gobernante…deben ser juzgados y valorados en función de si sus decisiones y el empleo de los recursos colectivos están orientados de forma prioritaria a satisfacer las necesidades básicas de la sociedad  en que se halla o, por el contrario, se destinan al vértice de la pirámide, como si ya estuvieran resueltos todos los problemas y sólo quedaran pendientes aspectos a mayor gloria de los mismos. Un ejemplo de libro lo tenemos en Sevilla, ciudad con siete de sus barrios entre los diez más pobres de España y con 100.000 habitantes en riesgo de exclusión social pero donde Monteseirín se permitió el dispendio de gastar al menos 120 millones de euros en sus faraónicas Setas de la Encarnación, sin funcionalidad alguna.

Monteseirín, orgulloso de haberse gastado más de 120 millones en las Setas de la Encarnación

La crisis del coronavirus debe servir al menos para que la sociedad sevillana se plantee cuál debe ser la jerarquía de necesidades de la ciudad, el orden de prioridades, su particular pirámide de Maslow, partiendo del principio de que los recursos del Ayuntamiento deben destinarse de forma prioritaria a resolver los problemas  insertos en la base de aquélla como condición “sine qua non” antes de poder pasar al siguiente nivel.

ACTIVIDADES ESENCIALES

Tras la declaración del estado de alarma con motivo de la pandemia, que obligó al confinamiento de la inmensa mayoría de los 47 millones de españoles, el Gobierno de la nación aprobó un Real Decreto (el 463/2020, de 14 de marzo) por el que una serie de actividades y servicios fueron declarados esenciales, para que el país pudiera seguir mínimamente funcionando. Esos servicios y actividades esenciales constituirían la base de la pirámide colectiva, a imitación de la individual de Maslow, la primera categoría en el orden jerárquico.

Y bien, ¿qué ha sido esencial para Sevilla durante esta pandemia y volvería a serlo en caso de otras similares en el futuro? ¿Habría sido disponer de más carriles en el puente del Centenario a un coste superior a los 100 millones de euros? ¿Para qué, si sólo han podido circular camiones de suministro de vez en cuando? ¿Habría sido tener un redundante tranvía ampliado hasta la estación de Santa Justa a un coste de 48 millones de euros? ¿Para qué, si el existente circulaba prácticamente vacío, sin demanda que atender?

El tranvía ha circulado prácticamente vacío durante la pandemia del coronavirus

¿Haberle comprado a la Junta de Andalucía un tercio de la sede de la Consejería de Gobernación en la Plaza Nueva por 6 millones de euros y alquilado los dos tercios restantes para concentrar allí los funcionarios municipales? ¿Para qué, si la mayoría han estado confinados y teletrabajando desde sus casas sin necesidad de acudir a  un despacho fuera?

Uno de los servicios que se han demostrado esenciales para Sevilla durante la pandemia ha sido el cuasi olvidado Zoosanitario Municipal, cuya labor ha sido calificada por el propio Ayuntamiento como “vital para frenar la propagación del virus, dada la importancia de la desinfección que, en unión con Lipasam y la Unidad Militar de Emergencias (UME), ha acometido en vías públicas, colegios, mercados y edificios municipales”.

Trabajadores del Zoosanitario de Sevilla, en labores de desinfección del coronavirus

En la primera semana del estado de alarma, el equipo del Zoosanitario desinfectó más de medio centenar de inmuebles públicos, todos los parques de bomberos, las comisarías de la Policía Local, las plazas de abasto, las sedes de los distritos, las unidades de trabajo social y 40 vehículos de los bomberos, la Policía y otros servicios, los entornos de los hospitales, las residencias de ancianos y las calles peatonales. Además, repartió 1.125 mascarillas y 27.700 guantes de protección entre los empleados del Ayuntamiento, a fin de que pudieran trabajar en condiciones de seguridad.

ABANDONADO

Ha quedado claro que el Zoosanitario es esencial y debería formar parte de la base de la pirámide colectiva de Sevilla en que se insertan las actividades que constituyen la primera de las jerarquías. Sin embargo, el Zoosanitario ha estado abandonado a su suerte desde hace demasiado tiempo. En 2017, el PP denunció que por su falta de medios y personal tenía más de cien avisos sobre enjambres de abejas sin atender; sólo había operativos dos de los cinco equipos de desratización y desinsectación prometidos por el gobierno local, carecía de teléfonos móviles para que los operarios pudieran coordinarse entre ellos y el camión plataforma para realizar tratamientos a más de tres metros de altura llevaba más de un año averiado.

Manifestación en protesta por la situación del Zoosanitario de Sevilla

En septiembre de 2018, varios centenares de personas se manifestaron desde la Puerta de Jerez hasta la Plaza Nueva para protestar por la “crítica situación del Zoosanitario”, que achacaban a su falta de medios y de personal. Y el pasado 30 de enero, los ediles Susana Serrano y Daniel González Rojas, del grupo Adelante Sevilla, denunciaron las vacantes de personal sin cubrir y la precariedad de sus instalaciones, que a su juicio incumplen la Ley de Protección Animal de Andalucía,la cual  se aprobó en 2011.

Esta es la situación de un Servicio que ha sido y está siendo esencial durante la pandemia del coronavirus  pese a hallarse bajo mínimos. Y al igual que el Zoosanitario podríamos citar  otras áreas sin cuya actividad Sevilla no habría podido funcionar durante las semanas de mayor confinamiento por causa del virus. Cuando se instaure la “nueva normalidad” de que habla el presidente del Gobierno, ¿resolverá Espadas las carencias del Zoosanitario y de otros servicios auténticamente  fundamentales o, por el contrario,  seguirá creyendo  que es más importante  gastarse 48 millones de euros en ampliar de forma redundante el tranvía? ¿Dónde colocará sus prioridades el alcalde, en la base de la pirámide colectiva de Sevilla, la ciudad con los barrios más pobres de España y cien mil sevillanos en riesgo de exclusión social,  o bien en el vértice, por pensar, como Monteseirín con las Setas, que debe hacer algo que se asocie para siempre con su figura y con sus mandatos?

El Plan del Arbolado Urbano de Sevilla

Incumple la promesa de Espadas sobre ningún alcorque vacío al fin del mandato

El miedo a una plaga no puede justificar la erradicación de los típicos naranjos

El Plan Director del Arbolado Urbano de Sevilla (2019-2039) parece un buen documento de diagnóstico del estado de los árboles de la ciudad, que trata de dar respuestas a la creciente y positiva preocupación de los sevillanos sobre el patrimonio verde, tanto por los arboricidios perpetrados por Monteseirín y sus sucesores como por los efectos del cambio climático, y porque, que se recuerde, carece de precedentes. Es decir, nunca antes se habría realizado un trabajo tan exhaustivo como éste, encomienda que hay que reconocerle al gobierno de Espadas. Aun valorando positivamente la labor desarrollada, hay aspectos mejorables o discutibles, siempre desde una óptica constructiva.

Si se va a centrar únicamente en el arbolado, como su nombre indica, se trata de un plan reduccionista. Debería haberse desarrollado un Plan de Vegetación y no sólo arbóreo, aunque contiene apuntes en esa dirección. Como consecuencia de los pesticidas, la contaminación, los monocultivos, las especies invasoras y el cambio climático las abejas, abejorros, mariposas y otras especies polinizadoras, vitales para la agricultura y la supervivencia de plantas y ecosistemas, están reduciéndose de forma tan acelerada en el mundo que la ONU ha declarado el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas y en numerosas ciudades y países han surgido iniciativas para incrementar sus poblaciones, ya que polinizan el 80% de las plantas.


Estructura con plantas para las abejas en Oslo (Noruega)

A título individual se han multiplicado las personas que instalan colmenas en balcones, terrazas y azoteas. Y hay ciudades, como Oslo, donde se han creado las denominadas “autopistas” para abejas e insectos mediante la siembra de plantas melíferas a lo largo de kilómetros (con macizos de plantas al menos cada 250 metros) y aprovechando desde suelos hasta alféizares y tejados para que esas especies beneficiosas hallen alimento y puedan multiplicarse.

BORDES SIN PLANTAS

Miremos a nuestro alrededor en Sevilla. Por ejemplo, a esas praderas de césped o suelos terregosos de parques como el del Guadaíra, en cuyos bordes no se ha sembrado ni una sola planta que pueda servir de sustento y cobijo para abejas, pájaros y otras especies, al contrario de lo que se está haciendo en Europa y Estados Unidos.

Esta política de revegetación debería aplicarse en toda Sevilla como prioridad absoluta, pero parece que los árboles no nos dejan ver las humildes y esenciales plantas, el sotobosque. El Plan del Arbolado se limita en este sentido a las recomendaciones Nº 25 y 26 para algunos parques (Amate, Vega de Triana, San Jerónimo) y calles peatonales, pero a nuestro juicio deberían generalizarse y no constreñirse a sólo unos pocos espacios.


Ni un solo borde con plantas en los caminos y praderas de los parques sevillanos

Como toda la atención se ha centrado en lo que se ha escrito y declarado sobre el supuesto exceso de naranjos en Sevilla han pasado inadvertidos otros aspectos que creemos mucho más importantes, como la existencia de 21.888 alcorques vacíos, aunque luego, en el mismo documento, con datos contradictorios se reducen a 19.369. 

Es más, en la rueda de prensa de presentación del Plan se habría limitado a 12.300 los alcorques a replantar  de árboles con el confuso argumento de que los restantes no cumplen las mínimas condiciones de espacio para ser arbolados. Por tanto, 9.588 alcorques se ensolarían o se taparían con cemento, y se perderían estos espacios verdes para la ciudad. Esta implícita política no debe ser aplicada: alcorque donde supuestamente no quepa un árbol debe ser ocupado por un arbusto o una planta, como alternativa.

Demasiados alcorques vacíos en la ciudad

Además, los redactores del Plan proponen reducir a la mitad el número de alcorques vacíos en un periodo máximo de cinco años, lo cual supondría plantar sólo 6.150 árboles en los mismos y en ese periodo. ¿Por qué dejar otros 6.150 alcorques vacíos  al cabo de un quinquenio y no llenarlos de árboles todos en el menor plazo posible? Recuérdese que Espadas prometió durante la última campaña electoral lo siguiente: “campañas de plantaciones que conlleven al menos 5.000 ejemplares anuales, con un mínimo de 20.000 ejemplares más en los primeros cuatro años, lo que permitirá, además de reponer los alcorques vacíos, incrementar los árboles en los parques….”.  A las palabras del alcalde nos remitimos: no debe quedar ningún alcorque vacío al final del mandato (los 21.888 contabilizados, no los 12.300 de que se habla).

REDUCIR NARANJOS

Los redactores del Plan han contado 45.065 naranjos sólo entre los 182.033 árboles cuyo mantenimiento depende del Ayuntamiento (se han censado 235.000 árboles pero según la cobertura vegetal existente, un 20% del espacio, se estima que en total debe de haber 300.000 en toda la ciudad), luego la proporción de agrios es del 24,76%. “Se trata -dicen- de una excepcionalidad propia de Sevilla, donde supone una especie emblemática ligada a la imagen de la ciudad”. 

En la rueda de prensa, el alcalde y las directora de la empresa redactora del Plan parecieron abogar por no sembrar ningún naranjo más con el fin de que a medida que se planten otros árboles su proporción se reduzca al 10%. “Si tuviéramos un problema grave con los naranjos, como está sucediendo en otras ciudades, sería devastador -afirmó Espadas- porque dependemos en exceso de esta especie, pero no nos planteamos ir a saco ni demonizarlos”.

Sin embargo, en la directriz Nº 9 del Plan puede leerse lo siguiente: “Elaborar un Plan Especial del Naranjo para toda la ciudad que llegue a definir calle por calle aquéllas en las que mantener la especie y en cuáles no. El esfuerzo debe centrarse más en el viario, donde supone el 33%, frente al 11% en zonas verdes”. Este párrafo contribuye a la sospecha de quienes hablan de que Espadas planea un “naranjicidio” en Sevilla.

El Patio de los Naranjos, árbol emblemático de Sevilla

Aunque somos partidarios de incrementar la biodiversidad arbórea de la ciudad con nuevas especies, en todo caso la sustitución de naranjos debería hacerse a medida que los naranjos se fueran perdiendo por razones puramente biológicas, pero no de forma sistemática que recuerde a los arboricidios de infausta memoria. 

No obstante, hay que relativizar la amenaza de plaga bíblica que parece invocarse como única razón contra los típicos naranjos sevillanos. Estos 45.000 naranjos están repartidos por las 8.740 hectáreas del casco urbano y por lo tanto el riesgo de que una plaga acabe con todos a la vez es muy limitado y habría tiempo para combatirla, como ha ocurrido con el picudo de las palmeras.

Hectáreas de naranjales propiedad de García Carrión en la provincia de Huelva

Si se actuara con ese miedo, ¿cómo se justificarían entonces las más de 3.000 hectáreas de cítricos en una sola ubicación de la Río Tinto Fruit  y que constituye la plantación más extensa de Europa? ¿O las 1.500 ha. Íntegramente de naranjos de J. García Carrión en el Andévalo onubense para su marca de zumos Don Simón? En este caso la compañía murciana habla de “millones de naranjos”, resultado de una inversión multimillonaria en euros y que no se ha frenado por miedo a posibles plagas y pese a que el riesgo para tan ingente cantidad de árboles unos junto a otros no es comparable al de los 45.000 naranjos diseminados por toda Sevilla.

OLMOS Y PALMERAS

Plagas ha habido y siempre las habrá, tanto para el naranjo como para otras muchas especies, y lo que hay que hacer es combatirlas cuando se presenten, pero el miedo a las mismas no puede invocarse para tratar de justificar una especie de política preventiva de erradicación de árboles como parece denotar la directriz Nº 9 del Plan.


No se ha invocado la grafiosis para reducir el número de olmos en Sevilla

En contraste, nada similar se preconiza para los olmos, pese a que en su momento se temió que la grafiosis los exterminaran en prácticamente toda Europa. Pues bien, según el inventario en Sevilla aún sobreviven 4.718. Es decir, hay un olmo por cada diez naranjos. ¿Hay que erradicarlos por miedo a dicha plaga? ¿Y qué decir de las palmeras? Aún tenemos 9.748. Los redactores del Plan podrían recomendar eliminar una buena proporción, como de naranjos, por las plagas que sufren, pero en sus directrices de la 53 a la 56 instan a su saneamiento, mantenimiento y vigilancia para detectar amenazas aún no llegadas a la ciudad, como la HLB y Xilella fatidiosa, pero no a su limitación como con el naranjo, cuando equivalen a casi la cuarta parte de esta especie.

Más preocupante es la errónea selección de especies  que se ha hecho hasta ahora en Sevilla: el 35% de las mismas se considera inaceptable. Otrosí, la falta de viveros de calidad para abastecer de árboles a la ciudad. ¿Y los viveros municipales? Aquí tiene Espadas un clarísimo nicho de empleo para reducir el paro y contribuir a la mejora de nuestro patrimonio forestal.

Y atención a lo que se dice en el Plan sobre motivos para la tala de arbolado. Se justifica cortar árboles que provoquen “interferencias que causen daños en elementos de obra civil”. Suele ser al revés: obras que dañan a los árboles porque se proyectan allí donde ya están éstos y porque resulta más barato cortar el árbol que buscar una alternativa. ¿No sería el caso de las melias junto al mercado de la Puerta de la Carne? También se justifica en el Plan cortar árboles “en los casos en que los beneficios de ejecutar una obra de interés público superen a los aportados por el arbolado afectado”.

Tala de plataneros en la Plaza Nueva durante el mandato de Monteseirín

Este párrafo habría servido de coartada a Monteseirín y Zoido para justificar sus arboricidios para el tranvía o por las vistas de la Torre del Oro.

Monteseirín ganó en la Zona Franca de Sevilla más que el alcalde y que muchos ministros

Su sueldo, 75.070 euros en 2019, superó en 11.571 al de Espadas y se quedó a sólo 7.000 del de  Pedro Sánchez

El ex alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, “arrecogido” por el sanchismo como delegado de la Zona Franca hispalense, percibió en 2019 una retribución de 75.070,77 euros, según refleja el Portal de la Transparencia de la Administración General del Estado y pese a que en privado se le ha oído quejarse de que prácticamente desempeñaba el cargo de forma honorífica por, según él, la escasa cuantía de su soldada.

A pesar de sus peseteras lamentaciones, el “arrecogido” en la Zona Franca cobró el año pasado más que muchos ministros, que percibieron del orden de 73.000 euros, y sólo 7.000 menos que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cuya retribución fue de 82.000 euros. Asimismo, el “arrecogido” por el sanchismo ganó bastante más que el alcalde de Sevilla, su correligionario Juan Espadas, que habría percibido entre un mínimo de 57.573 euros y un máximo de 63.499 el año pasado, según las estimaciones realizadas con motivo del Pleno municipal en que se acordaron las retribuciones de la corporación.

Monteseirín, con Viera

Los 75.070 euros del delegado “arrecogido” por el sanchismo en la Zona Franca resaltan todavía más si se tiene en cuenta que según lo publicado por ABC

https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-zona-franca-sevilla-entra-causa-disolucion-llegar-monteseirin-201910022328_noticia.html

Al año de su llegada al cargo ya había puesto a la entidad en causa de disolución por, como ha sido habitual en él allí por donde ha pasado (Diputación Provincial, Ayuntamiento de Sevilla), su manga ancha en el gasto, una prodigalidad que conforme a lo publicado por el rotativo sevillano provocó en la Zona Franca un déficit cercano al millón de euros, dado que sus ingresos apenas llegaron a los 100.000 (su sueldo ha equivalido al 75% de esos ingresos).

Monteseirín, genio y figura siempre….a costa del contribuyente.

Tranvía: Pimentel, ahora tampoco

Ciudadanos habla del tranvía como derroche pero sólo si lo pagan los sevillanos en vez de la UE

Con la doble ampliación el tranvía costaría 141 millones, un dinero que nunca se halla para los barrios pobres

Gaesco también aprovecha el tranvía para situarse contra Miguel Rus, como ya hizo con el puente de la SE-40

Se aprobará la ampliación del tranvía sin el dinero de la UE como se hizo el estadio Olímpico sin Olimpiadas y la esclusa sin luz verde al dragado

El portavoz del grupo municipal Ciudadanos, Álvaro Pimentel, ha tratado de justificar el veletazo naranja sobre el proyecto de ampliación del tranvía que impulsa Espadas con, entre otros, los siguientes argumentos, que voy a transcribir en letra negrita, y a continuación mi comentario:

Ahora sí es el momento. Ciudadanos siempre se ha mantenido firme en que para respaldar esta ampliación era necesario que cambiaran las circunstancias (….). Ahora sí es el momento, porque al fin este equipo de gobierno empezaría a tomarse en serio los problemas de movilidad en Sevilla con la presentación del avance del Plan de Movilidad Urbana Sostenible que este grupo municipal lleva reclamando desde 2016.

-Ciudadanos nunca supeditó la ampliación del tranvía a la presentación de ese Plan, como demuestra que el anterior portavoz municipal, Javier Millán, nunca lo mencionó cuando votó en contra de la misma hace trece meses. Millán expresó que la ampliación del tranvía “no es una prioridad de Sevilla” y que la “necesidad” de la ciudad es el Metro. El predecesor de Pimentel (Álvaro, que no Manuel) destacó el coste del proyecto, “una inversión de 48 millones de euros que saldrán de los bolsillos de todos los sevillanos para un recorrido que une dos intercambiadores, las estaciones de Santa Justa y de San Bernardo que ya están doblemente conectadas, por superficie con la red de autobuses, y bajo tierra con los trenes de cercanías”.

Por tanto, lo que han cambiado no son las circunstancias, ya que las estaciones de San Bernardo y Santa Justa siguen igual de interconectadas que antes por varias líneas de autobuses de Tussam en superficie y , bajo tierra, por los trenes de Cercanías de Renfe; el que ha cambiado es Pimentel (Álvaro, que no Manuel).


Y en cuanto a su argumento de que el Plan de Movilidad Sostenible (encargado por Espadas, que es el padre de la ampliación ) avala la ampliación del tranvía, sobre la seriedad de este tipo de planes y metaplanes basta recordar un precedente demostrativo de todo lo contrario. Monteseirín también justificó la anterior ampliación del tranvía desde el Prado hasta San Bernardo (que elevó el coste del mismo a 93 millones de euros) invocando un estudio según el cual gracias a dicha ampliación el tranvía pasaría a transportar una media de 18.400 pasajeros diarios y un total por consiguiente de 6.716.000 al año. La auténtica realidad es que el tranvía transporta hoy un millón de pasajeros menos que hace nueve años y que su media ha caído a 10.082 viajeros/día.

¿Y qué decir de la seriedad del estudio justificativo de Ayesa en que se basa el proyecto de ampliación de Espadas y en el que, entre otras cosas, se omitió el dato de la caída de viajeros para así presentar una realidad ficticia acorde con los deseos del alcalde? Remito a mi análisis de dicho informe, por el que no cobré ninguna millonada, al contrario que Ayesa:

-Pero nuestro sí a la ampliación del tranvía lleva aparejadas unas exigencias que persiguen el éxito del proyecto. Ciudadanos tiene claro que esta obra tiene que costar lo mínimo a los sevillanos, que no deben consentir más derroches económicos. Por eso es fundamental que el alcalde pelee por la consecución de los fondos europeos necesarios para financiar la obra.

-Pimentel (Álvaro, que no Manuel) se pone él solo en evidencia cuando se refiere a la ampliación del tranvía en términos de derroche económico que los sevillanos no deben consentir pero del que él sí se va a hacer consentidor y cómplice. En Europa causa asombro el derroche de Monteseirín de gastarse 93 millones de euros en una línea de tranvía que en sus tres cuartas partes tiene un trazado que se solapa en superficie con el de la línea 1 del Metro y que en la cuarta parte restante (Puerta de Jerez-Plaza Nueva) el tramo es tan corto que se llega incluso antes andando. ¿Y no es otro derroche, como bien dice Pimentel (Álvaro, que no Manuel), gastarse otros 48 millones de euros en seguir ampliando esa línea de tranvía redundante por el mismo tramo que ya sirven, y de forma mucho más barata, los autobuses de Tussam y el Cercanías de Renfe?

Objetivamente la ampliación es un despilfarro económico a costa del contribuyente, pero para Pimentel (Álvaro, que no Manuel) el derroche no es tal si lo pagan los europeos en vez de los sevillanos, como si la calificación de una obra dependiera no de su naturaleza, sino de quien la costeara, un paupérrimo argumento que deberían tener muy en cuenta los tecnócratas de Bruselas. En el colmo de los contrasentidos, el portavoz del grupo naranja dice haber puesto como condición a Espadas para la ampliación del tranvía que éste logre fondos europeos para su financiación. ¿Condición? En realidad le ha dado un cheque en blanco, sin condiciones, porque Espadas, sin garantía alguna de que Bruselas libre alguna subvención, ya le ha comprado a Pimentel (Álvaro, que no Manuel) su veletazo y se ha apresurado a llevar a la Gerencia de Urbanismo el próximo 12 de febrero la aprobación del proyecto, el mismo que tumbó Ciudadanos hace trece meses, cuando lo dirigía Javier Millán.

-Nuestra prioridad es la red completa de Metro.

-Prioridad, según el Diccionario de la Real Academia, significa “anterioridad de algo respecto de otra cosa, en tiempo o en orden”. Si la prioridad de Ciudadanos es el Metro, entonces carece de sentido gastarse otros 48 millones de euros en el tranvía redundante, que sumados a los 93 millones derrochados por Monteseirín elevarían la factura a 141 millones, un dinero que se podría haber destinado a pagar parte de lo que le corresponde al Ayuntamiento de la futura línea 3 del Metro, a renovar por completo con modernos autobuses ecológicos la flota de Tussam, a mejorar el servicio en las barriadas del Centro o a otros usos alternativos como a mejorar las condiciones de vida de los más de 100.000 sevillanos que viven en zonas desfavorecidas. ¿Habrá alguna vez 48 millones para el Polígono Sur, Los Pajaritos, etcétera?  Con su apoyo a la ampliación del tranvía, Pimentel (Álvaro, que no Manuel) convierte en prioritaria no la suya, sino la prioridad política de Espadas, y además sin exigir nada a cambio ni obtener contrapartidas. ¿Cuánto tiempo lleva Ciudadanos exigiendo el autobús rápido a Los Bermejales y Bellavista? Pues desde el mandato anterior, y Espadas, ni caso. Y qué decir de su exigencia de la conexión entre el aeropuerto y Santa Justa, que lleva el mismo tiempo sin avance alguno.

En conclusión, Pimentel (Álvaro, que no Manuel) dice tener claro que va a seguir tendiendo la mano a Espadas para desbloquearle otros asuntos,  y políticamente en plan gratis total, porque Espadas no ha hecho ni siquiera amago de desbloquearle proyecto alguno a los naranjas como signo al menos de agradecimiento por su veletazo.

GAESCO, TAMBIÉN

Otra que se ha subido en las últimas horas al tranvía de Espadas es la patronal de la construcción, Gaesco. Según el “lobby” del ladrillo, el proyecto de ampliación del tranvía es “complementario a las diferentes alternativas de tráfico actualmente existentes”. Y añade: “El proyecto tiene un carácter estratégico y prioritario junto con el Metro para la mejora de la movilidad en la ciudad”. 

Como hemos visto hasta la saciedad, el proyecto no es complementario, sino REDUNDANTE, pero Gaesco aplica el “principio de la esclusa”. ¿En qué consiste? Como se recordará, las fuerzas vivas sevillanas se llevaron años y años clamando por el dragado del río Guadalquivir y presionaron para que el puerto, sin tener ninguna garantía de recibir luz verde por parte de la Administración española y de los organismos internacionales, construyera la esclusa para tener así un hecho consumado con que inclinar la balanza a su favor, aunque ello supusiera un gasto de unos 200 millones de euros que ha dejado hipotecada a la Autoridad Portuaria (debe aún del orden de 100 millones, cuyo abono se come el 40% de su presupuesto anual) hasta el año 2035.

En esta tierra en la que no impera la lógica ni la racionalidad sino la ilógica, la irracionalidad y los intereses políticos y económicos, se hizo la esclusa antes de tener permiso para el dragado, como se hizo el estadio ‘Olímpico’ antes de obtener unas Olimpiadas y está previsto (12 de febrero en la Gerencia de Urbanismo) aprobar la ampliación del tranvía antes de obtener los fondos de la Unión Europea, esa condición que Pimentel (Álvaro, que no Manuel) dice haber puesto a Espadas.

Cuenta la leyenda que a raíz del fiasco del dragado, algunos empresarios dijeron lo siguiente: “Lo importante no era que la esclusa fuera o no necesaria, sino que se hiciera y que el dinero nos lo lleváramos nosotros”. 

Con la ampliación del tranvía se aplica ahora el mismo principio que con la esclusa: la cuestión no es si se necesita o es redundante con la línea del Cercanías y perfectamente sustituible y de forma más barata por una plataforma reservada para autobuses de Tussam (como ha hecho Toscano en Dos Hermanas al sustituir el tranvía por un ‘Metrobús’ : tres kilómetros a un coste de 3,1 millones de euros, frente a los 48 millones de euros para 2,1 kilómetros del tranvía de Espadas), sino que se van a gastar 48 millones de euros, un pastel demasiado goloso como para que Gaesco entre en otro tipo de disquisiciones sobre el coste de oportunidad.

El veletazo de Gaesco es tan clamoroso como el de Ciudadanos, ya que hasta ahora había seguido la doctrina oficial marcada por el órgano superior al que pertenece, la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES) y el presidente de esta última, Miguel Rus, el cual también lo fue de Gaesco. En las últimas asambleas anuales de la CES, Rus ha dicho y repetido que la ampliación del tranvía “no es prioritaria en estos momentos para la ciudad porque su recorrido ya está cubierto de forma suficiente por tres líneas de Cercanías y por los autobuses de Tussam”.

La disidencia de Gaesco respecto de la línea marcada por Miguel Rus en la CES demuestra que éste no dejó atada y bien atada su sucesión en la patronal del ladrillo, en la cual parece que se está gestando un núcleo opositor a su figura y gestión que puede disputarle el liderazgo de la patronal sevillana. Y es que en los últimos tiempos Gaesco hace alarde de llevarle la contraria públicamente a Rus. Así, su eterno gerente y que en realidad es quien manda, Juan Aguilera, contradijo a Rus respecto de la idoneidad de sustituir los túneles de la SE-40 por un puente. A nadie se ocultó que para tratar de llevar al hombre fuerte de Gaesco al redil, la CES le concedió pocos días después uno de sus Premios Empresariales. 

Miguel Rus, en el centro, con Juan Aguilera (izquierda) y Rafael Sánchez Alcalá (derecha)

Ni por esas. Ahora, Gaesco aprovecha de nuevo la ocasión para darle con la ampliación del tranvía una patada en el trasero a Miguel Rus, el cual había vuelto a reiterar hace unos días que la prioridad de Sevilla debe ser el Metro y no el tranvía del alcalde. Así pues, las infraestructuras se han convertido en campo de batalla interno en el seno del empresariado sevillano, que habla ya con dos voces distintas y en el que se han creado dos facciones a cuenta de la SE-40 y del tranvía.

Y mientras, Espadas viendo cómo los planetas se alinean en torno a él. Nunca fue más fácil gobernar en minoría en Sevilla. De hecho Espadas parece que lleva gobernando con mayoría absoluta, la que no tiene, desde hace más de cuatro años al aprovecharse de la fragmentada oposición existente en el Ayuntamiento y también de la (inexistente) sociedad civil sevillana.

El tranvía de Monteseirín pierde más de un millón de viajeros en nueve años

Transportó 3,68 millones en 2019

Su media es de 10.082 diarios

Monteseirín prometió 6,7 millones/año y 18.400/día

La inversión en un tranvía sólo se justifica con una demanda mínima de 30.000 diarios

El pasado 11 de enero de 2020, el Ayuntamiento de Sevilla difundió una nota de prensa en la que destacó que la empresa municipal de transportes, Tussam, había cerrado el año con un balance de 1,86 millones de viajeros más (incremento del 2,3%), hasta lograr un total de 83,36 millones (83.362.555).

En la información se incluía la T1, correspondiente al tranvía, entre las líneas con mayor demanda de la ciudad junto con la 2 (Barqueta-Heliópolis), la 27 (Sevilla-Este / Plaza del Duque), la 32 (Polígono Sur-Plaza del Duque), las circulares C2 y C1 y la 13 (Pino Montano-Plaza del Duque), pero sin ofrecer en el caso del tranvía ningún dato sobre su balance de viajeros en el año precedente.

Esta omisión ocultaba que con sus 3,68 millones de pasajeros transportados en 2019 el tranvía,  eufemísticamente denominado Metrocentro para tratar de presentarlo como el Metro al Centro que Sevilla sigue sin tener y que a coste multimillonario construyó de forma electoralista Monteseirín, ha perdido 130.000 viajeros en números redondos respecto de 2018 y ha continuado en la línea descendente que arrastra desde 2016.

Aún más significativo es que los 3,68 millones de viajeros de 2019 están por debajo de los 4,70 millones de 2010 y de los 4,77 millones de 2011. Así pues, en los últimos nueve años el tranvía de Monteseirín se ha dejado por el camino más de un millón de viajeros, concretamente 1,2 millones, a un promedio superior a los 133.000 anuales. Actualmente su promedio es de 10.082 viajeros/día, cuando según expertos en transporte la inversión en un tranvía sólo se puede justificar cuando su demanda diaria es de al menos entre 30.000 y 150.000 usuarios. Por tanto, el tranvía de Monteseirín  tiene una demanda tres veces inferior a la mínima necesaria y podría y debería haber sido sustituido por una simple línea de autobús, muchísimo más barata para los contribuyentes sevillanos.

Monteseirín y Fran Fernández, junto al tranvía

Como se recordará, para tratar de justificar el gasto en la ampliación de la línea desde el Prado de San Sebastián hasta San Bernardo, que elevó el coste total hasta la fecha a 93 millones de euros, el entonces alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, aseguró que conforme a los estudios previos realizados el tranvía llegaría a transportar una media de 18.400 pasajeros cada día. Por tanto, un total de 6.716.000 anuales. La realidad ha convertido aquellas cifras y aquel estudio, nunca mostrado en público, en pura ciencia ficción.

Ahora Espadas pretende gastar 49.012.736 euros para prolongarlo hasta Santa Justa, un trayecto que, aparte del Cercanías de Renfe en subterráneo, cubren en superficie (sin contar la línea especial al aeropuerto, más para los turistas) estrictamente tres líneas de Tussam: la Nº 28 , la C1 y la C2. Las dos últimas son la cuarta y quinta con más viajeros transportados en 2019, con lo que no parece justificable gastar 49 millones de euros en sustituirlas por un tranvía. 

El gobierno de Espadas parece tratar de justificar la existencia de un tranvía con cada vez menos usuarios quitando las líneas de autobuses, mucho más baratas y que pueden ser servidas por vehículos ecológicos, para que los usuarios no tengan más opción que subirse a los vagones de aquél. De materializarse el plan de Espadas, la línea del tranvía desde la Plaza Nueva hasta Santa Justa costaría un total de 142 millones de euros. Piénsese en lo que se podría hacer con ese dinero en Tussam o en cualquier otro aspecto de la ciudad, como la conexión de Santa Justa con el aeropuerto de San Pablo, que costaría del orden de 30 millones de euros.

Número de viajeros del tranvía

          (en millones)

Año                Viajeros

2008              4,46

2009              4,50

2010              4,70

2011              4,77

2012              4,54

2013              4,30

2014              4,15

2015              3,93

2016              4,03

2017              3,97   

2018              3,81

2019             3,68

Más información, en el siguiente enlace:




Impactos económicos (Sevilla)

Los impactos económicos estimados de eventos y otros superan los 3.650 millones en 2019

No se comprende que con tanto dinero estimado haya en la ciudad 68.307 parados

Casualmente, tan sólo un día después de celebrado el debate entre los cinco principales líderes políticos que se presentaban a las elecciones generales del 10-N se conoció el dato oficial del paro de octubre, en cuya lista aparecen 68.037 sevillanos. La cifra se divulgó apenas clausurada en Sevilla la gala de los premios MTV European Music, que según el Ayuntamiento ha tenido un impacto económico superior a los 50 millones de euros.

Un mes antes se inauguró el centro comercial Lagoh, cuyos promotores afirman haber creado 1.800 empleos en la ciudad merced a su inversión en Palmas Altas de 220 millones de euros en números redondos. Aquel  dato casi coincide con el de los 1.929 sevillanos que han encontrado un trabajo entre enero del año en curso, cuando había registrados 70.236 desempleados en Sevilla, y octubre, cuando la cifra se ha quedado en 68.307.

Centro comercial Lagoh

Si sumamos los impactos económicos estimados, conforme a declaraciones de políticos o estudios de profesores universitarios, de los eventos incluidos en el calendario de 2019 en Sevilla y la parte proporcional correspondiente a actuaciones iniciadas con anterioridad (el Plan General y la Red de Carriles Bicis de 2006) obtendremos como resultado a la baja la cantidad de 3.650,7 millones de euros. Y hay que decir a la baja porque no tenemos todas las informaciones sobre los impactos económicos estimados para los eventos, planes, obras y otros en la ciudad o no hemos incluido algunos de los aireados.

LAS SETAS

Por ejemplo, en su precipitado acto inaugural del 27 de marzo de 2011 pese a no estar aún terminadas, Monteseirín afirmó que los beneficios económicos, directos e indirectos, que las Setas de la Encarnación iban a traer a la ciudad en turismo, comercio, hostelería, imagen y proyección exterior supondrían en sólo un año la inversión acometida en las mismas, una factura oficialmente nunca desvelada pero estimada en al menos 120 millones de euros. Así que en puridad podría engrosarse el cuadro estadístico con otro supuesto impacto anual por ese valor conforme a las palabras del ex alcalde.

Monteseirín inauguró las Setas antes de que estuvieran acabadas

¿Y qué decir del supuesto impacto económico de la Cumbre Mundial del Turismo (WTTC), celebrada la pasada primavera con la anhelada asistencia para las fotos de Barack Obama, aunque sólo fuera por unas horas? La estimación más realista, dentro de este terreno pantanoso en que todas las cifras suenan poco menos que al cuento de la lechera, es que el sector turístico local obtuvo unos 3,5 millones de euros gracias al evento.

Ahora bien, según el triunfalista discurso oficial, como la candidatura de Sevilla se presentó como una especie de proyecto de Estado y nos visitaba la flor y nata del turismo mundial, del encuentro en nuestra ciudad derivarán futuras inversiones para el conjunto de España por valor de entre 1.800 y 3.000 millones de euros, cantidad en que se evaluó, no se sabe conforme a qué criterios objetivos ni anuncios específicos, el impacto económico del evento.

Con tal suma de supuestos impactos económicos tan sólo en 2019, un río de euros entrando en la ciudad, es incomprensible que todavía tengamos a 68.307 sevillanos en paro. Si se sostiene que con el centro comercial Lagoh se han creado 1.800 empleos tras una inversión de 220 millones de euros, con los 3.650 millones de tantos impactos deberían de haberse creado, por pura proporcionalidad, cerca de 30.000, pero la realidad demuestra que el efecto laboral de los supuestos impactos económicos que se pregonan es mínimo. ¿O será que tales impactos están sobreestimados?

EJEMPLOS

Por ejemplo, llama poderosamente la atención la estimación de los 1.200 millones de euros que se da para el primer año de funcionamiento de Torre Sevilla, un impacto que es 3,5 veces superior al coste de construcción del rascacielos y sus edificios Podio, el Caixaforum y los jardines de Magallanes a lo largo de once años, y 5,5 veces superior al coste de edificación de Lagoh en Palmas Altas, el mayor complejo comercial de Andalucía.

Torre Sevilla y sus edificios Podio

Veamos otro caso. En el año 2008, bajo la presidencia de Monteseirín se celebró en el Salón Colón del Ayuntamiento el acto de presentación de un estudio de profesores  universitarios sobre el impacto económico del nuevo Plan General de Ordenación Urbana. Según sus autores, el PGOU iba a incorporar a lo largo de sus quince años de vigencia (2007-2021, ambos incluidos) al proceso de urbanización 38 millones de m2 de suelo, equivalentes al 27% de la superficie del término municipal, para una población futura estimada de 875.000 habitantes.

Reportaría una inversión directa de 12.212 millones de euros (media de 814 millones anuales) y, atención, permitiría crear 30.000 empleos cada año. De esos 12.212 millones de inversión, 2.782 corresponderían a infraestructuras, espacios libres, edificaciones y equipamientos destinados a uso público, y 9.430 millones a usos lucrativos privados. Según los redactores del estudio, sólo la actividad de la Administración Pública generaría más actividad económica que el PGOU, el cual podría llegar a suponer entre un 4% y un 5% del Producto Interior Bruto de toda la provincia.

Obviamente, estas estimaciones sobre el impacto económico del Plan General no han resistido el paso de los años: ni Sevilla llegará en 2021 a los 875.000 habitantes ni se han creado -ojalá hubiera sido así- 30.000 empleos cada año para su ejecución.

A la luz de estas proyecciones incumplidas hay que preguntarse por la validez de tantas estimaciones de impacto económico que se lanzan a la opinión pública constantemente y entre las que se pueden citar los 25 millones de euros de la Bienal de Flamenco (2018), los 10 millones del congreso sobre salud pulmonar previsto para el año que viene, los 830 millones de la Feria de Abril y los 400 de la Semana Santa conforme a estudios de hace años y a los que se aplica el IPC por sistema para darlos por válidos sin reparar en las circunstancias cambiantes y los 1.744 millones de euros en que evaluó el suyo propio (2015) la Universidad Hispalense. 

Bienal de Flamenco

Con tantos impactos estimados la economía sevillana debería ser poco menos que Jauja y gozar de pleno empleo en vez de aportar 68.307 parados a la estadística.

Impactos económicos estimados en Sevilla (año 2019)

-Complejo Torre Sevilla isla Cartuja 1.200

-Feria de Abril   830

-Parte alícuota del PGOU   814

-Semana Santa   400

-Fibes   200

-Premios MTV     50

-Salón del Caballo (Sicab)     40

-Día Fuerzas Armadas+Concierto Alejandro Sanz+

Feria del Libro + Circada     30

-Parte alícuota Red Carriles-bici     21

-Festival de Cine Europeo     20

-Final Copa del Rey Fútbol     12

-Interestelar     12

-Zúrich maratón Ciudad de Sevilla     12

-Gala premios Goya       5

-Cumbre mundial del Turismo       3,5

-XXIII Triatlón by Zone       1,2

Total           3.650,7

Notas.- Cifras, en millones de euros. Los 814 millones del PGOU son la parte proporcional de los 12.212 millones en que se estimó su impacto en el plazo de 15 años. Los 21 de la Red de Carriles Bici son la parte alícuota de los 550 millones en que se estimó su impacto entre 2006 y 2032. Aunque el impacto directo de la Cumbre mundial del Turismo en Sevilla ha sido de 3,5 millones, se ha llegado a estimar que supondría para el conjunto de España inversiones por valor de entre 1.800 y 3.000 millones de euros. La cantidad total no recoge los otros muchos eventos o estudios de impacto realizados en la ciudad para el año 2019, por lo que la real arrojaría una cifra superior. 


Cine Alameda

Zoido cumplió una sentencia del Tribunal Supremo favorable a los dueños del cine

Su expropiación en plena crisis y teniendo la Gavidia, Artillería y Santa Clara carecía de sentido

 

Tras conocerse la noticia de que un grupo de inversores ha llegado a un acuerdo con la familia Hernández, su propietaria, para la compra del cine Alameda y su conversión en otro hotel, el delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, Antonio Muñoz, ha reaccionado diciendo que es una pena que el Centro pueda perder un cine clásico tan vinculado a la historia de la ciudad y ha acabado señalando a Zoido.

El delegado ha recordado que “esto ha ocurrido después de que una sentencia en 2011 y el cambio de calificación del suelo realizado en 2014, con el gobierno de Juan Ignacio Zoido (PP), permitan la conversión de este espacio”.

Hagamos memoria para situar las cosas en su justo término. El Alameda, al igual que otros cines de la familia Hernández como el aún más histórico Cervantes y el Avenida multicines, es de los últimos supervivientes de la treintena larga de salas de proyección cinematográfica que existían en el Casco Antiguo y que se fueron cerrando gradualmente por la pérdida de espectadores, debida al cambio de las costumbres sociales, la aparición de multicines en centros comerciales de la periferia más fácilmente accesibles en automóvil y otras razones.

El Ayuntamiento permitió que esos cines que se iban cerrando por razones económicas y no por capricho de sus propietarios, generalmente amantes del séptimo arte, se convirtieran en otro tipo de negocios, como salas de juego, supermercados, librerías…..

El Alameda, inaugurado en 1977, resistió a esta tendencia, pese a la caída de espectadores, sostenido en su deficitaria situación gracias a las inyecciones económicas procedentes de otros negocios de la familia propietaria, cinéfila desde sus orígenes. El gobierno de Monteseirín, en vez reconocer este esfuerzo con algún tipo de auxilio (y se puede auxiliar de muchas maneras), decidió convertirlos en esclavos a perpetuidad de su negocio ruinoso calificando en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2006 el suelo ocupado por el cine como Servicio de Interés Público y Social de Carácter Privado y por tanto como intocable.

RECURSO JUDICIAL

El Ayuntamiento sostuvo de manera demagógica que debía velar por que los vecinos del Centro siguieran disfrutando de la oferta cultural que suponían las proyecciones cinematográficas en el Alameda, máxime tras haber desaparecido la inmensa mayoría de las salas y pese a que los propietarios demostraron la inviabilidad económica en que se hallaba.

La empresa, cuya razón social es Segismundo Hernández SA, recurrió en casación ante el Tribunal Supremo tras haber sido desestimadas sus alegaciones y/o recursos previos ante el Ayuntamiento, la Junta y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Su recurso se basó, esencialmente, en cuatro argumentos:

 

1.- Se habría vulnerado el principio de equidistribución con la calificación urbanística de la parcela y la consiguiente limitación de usos, que abocaba a la propiedad al mantenimiento del cine de forma claramente antieconómica por su localización en el Casco Antiguo. Ello equivalía al sacrificio injustificado de los dueños de la sala en beneficio del conjunto de los sevillanos y con una asignación claramente restrictiva en comparación con la existente en el Plan General de 1987, norma que ante la evidencia del carácter antieconómico de la actividad cinematográfica para los establecimientos clásicos existentes en el Centro posibilitó su reconversión a otros usos, generalmente de tipo comercial.

Esta reconversión es la que ahora se impedía con el nuevo PGOU, “lo que resulta especialmente injusto -decían  los recurrentes- para los tres cines (de la familia Hernández, esto es Alameda, Cervantes y Avenida) que no se acogieron a la reconversión permitida por el PGOU anterior y que se mantuvieron pese a las dificultades económicas. El nuevo PGOU pretendía imponer el mantenimiento de las proyecciones mediante su calificación como equipamiento colectivo.

 

2.-Se identificaba la actividad cinematográfica comercial con un Servicio de Interés Público y Social en contra de numerosa jurisprudencia que negaba tal asimilación, especialmente en un caso similar en Castilla y León.

 

3.-No existía, a juicio de los recurrentes, ninguna necesidad colectiva que demandara tal calificación y asignación de usos. Aducían que en la alegación al PGOU impugnado y en el escrito de demanda aportaron estudios sobre el carácter antieconómico de los cines situados en los centros históricos de las ciudades, con carácter general en todas ellas, y en Sevilla en particular. También la tendencia a su sustitución por establecimientos del tipo multicines, de entre diez y quince salas, situados fuera del Centro de la ciudad y en grandes áreas comerciales. Esta tendencia obedecía al comportamiento social y “no puede revertirse, por más que el PGOU pretenda mantener tal uso”, aseguraban.

 

Los propietarios del Alameda aportaron como prueba las estadísticas del Ministerio de Cultura y el balance de pérdidas del cine ubicado sobre la parcela en litigio urbanístico. A ello añadieron  la inexistencia de demanda suficiente para justificar tal calificación, ya que era decreciente e “imparable”, a lo que había que unir el proceso de terciarización y despoblación de residentes en el Casco Antiguo de Sevilla.

 

4.-El sistema de usos previsto en el Plan General impugnado acabaría provocando la ruina definitiva de la actividad y el cierre del Alameda.

 

FALLO FAVORABLE

 

El Tribunal Supremo falló a favor de los recurrentes, la familia propietaria del cine Alameda, y en contra del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía, fundamentalmente por haber vulnerado éstos el principio de equidistribución (de los beneficios y cargas del planeamiento urbanístico entre los propietarios afectados con un justo reparto de los mismos), al haber impuesto una regulación de usos restrictiva y sacrificado el derecho de los propietarios en beneficio del interés público.

En resumen, el Ayuntamiento (y la Junta, que dio luz verde al texto del PGOU) habían impuesto en exclusiva a los dueños del cine Alameda una carga exorbitante en beneficio del resto de los sevillanos, pero sin haber articulado mecanismo de compensación alguna, por lo que el Supremo dejó sin efecto la calificación del PGOU de 2006 y mantuvo vigente para el cine el régimen que tenía en el previo del año 1987, aprobado durante el mandato de otro socialista mucho más comprensivo, Manuel Del Valle Arévalo.

 

Ahora, un correligionario de Monteseirín y Del Valle, Antonio Muñoz, achaca a Zoido el cambio de calificación del suelo del cine Alameda, cuando el entonces alcalde del PP se limitó a la ejecución de la sentencia dictada por el Tribunal Supremo y contraria al Ayuntamiento. ¿O es que acaso pretendía Muñoz que Zoido hubiera incurrido en un delito de prevaricación y/o desobediencia y se hubiera hecho el sueco tras el fallo judicial?

Muñoz ha dejado entrever que Zoido podría haber optado por la expropiación del cine Alameda en vez de por devolverle la antigua calificación urbanística (PGOU de 1987) que ahora propicia su venta para su conversión en hotel.

 

EL CONTEXTO

 

Recordemos que Zoido tomó posesión como alcalde en el mes de junio de 2011 y que la sentencia del Tribunal Supremo sobre el cine Alameda se dictó en octubre de ese mismo año. Aun así Muñoz reconoce que el cambio de calificación del suelo en cumplimiento del fallo judicial no se materializó hasta tres años después, justo en plena crisis económica, cuando Sevilla llegó a tener más de 91.000 parados.

¿Con qué argumento habría justificado Zoido gastar dinero del Ayuntamiento en expropiar el cine Alameda en una situación de emergencia social? Se supone que, conforme a los criterios del PGOU aprobado durante el mandato de Monteseirín, en tal caso habría sido para seguir manteniendo las proyecciones y convirtiéndose así el Consistorio en empresario cinematográfico sustitutivo de los Hernández, o cediendo su explotación a bajo precio (coste subvencionado) a un tercero, algo carente de sentido en una sociedad de libre mercado.

Y en caso contrario, la expropiación para no hacer nada -el edificio no tiene valor  arquitectónicamente hablando- y sólo para engrosar el patrimonio municipal tampoco tenía sentido en un Ayuntamiento que ya poseía, entre otros, la Comisaría de la Gavidia cerrada desde hacía un decenio, la inmensa Fábrica de Artillería pendiente de ocupación  y el antiguo convento de Santa Clara, en el que sobra espacio.

Por tanto Zoido hizo lo menos gravoso para la ciudad, que fue cumplir la sentencia del Supremo, ya que no se podía condenar a los dueños del Alameda a arruinarse a cambio de nada ni el Ayuntamiento quedarse, previo pago del justiprecio, con el cine sin saber para qué.

Si todos los vecinos de Sevilla que se lamentan de la futura conversión del Alameda en un hotel -entre los que me incluyo- hubieran ido mucho más a menudo a ver sus proyecciones, quizás el cine seguiría abierto y no tendríamos que decir como Antonio Muñoz que su cierre es una pena para todos. Pues bien, aún quedan el Cervantes y el Avenida. Ya sabemos qué hay que hacer para que no sigan el mismo camino y no engrosen la lista de los 40 desaparecidos.

La tasa (turística) encubierta

La tasa turística que pide Espadas ya la aplica en las entradas al Alcázar

 

Las subió en dos euros con idea de dedicar tres millones al patrimonio

Espadas, en su discurso inaugural del IV Foro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), abogó por que los ayuntamientos españoles, previa reforma de la ley reguladora de las Haciendas Locales, gocen de autonomía “para fijar marcos propios de financiación a través del turismo”. Por tanto, el alcalde, que hasta ahora se ha enfrentado a la negativa en tal sentido de la Junta de Andalucía incluso cuando la gobernaba su propio partido, confía en que el nuevo Gobierno de España, se forme cuando se forme, le dote del instrumento legal para imponer una tasa turística que, según sus propias palabras, se dedicaría a la rehabilitación del patrimonio histórico-artístico, sería de un euro por noche de pernoctación y por tanto se podrían recaudar tres millones de euros anuales, si bien posteriormente elevó su estimación a los cinco millones.

Este asunto ya lo abordamos aquí en noviembre de 2016, en un anterior análisis titulado ‘La tasa (turística) de la discordia’, al que remito. Desde entonces a la fecha se ha producido un significativo cambio en el discurso municipal: ya no se habla de destinar el dinero que se recaude a la promoción de Sevilla y por tanto a captar más turistas mientras se dice de forma contradictoria que hay que luchar contra la masificación de visitantes, sino a la preservación del patrimonio.

Pues en tal caso hay que destacar que en Sevilla ya existe una tasa turística encubierta con tal finalidad y con esa misma previsión de recaudación de tres millones de euros: la subida del precio en dos euros de las entradas del Alcázar (de 9,5 a 11,5 euros), que entró en vigor en enero del año en curso con esa justificación patrimonial de que así se obtendrían más fondos para rehabilitar monumentos de la ciudad.

 

DINERO DEL MONUMENTO

 

Pero, ¿qué garantía existiría de que el dinero de esa tasa turística añadida que ahora pretende Espadas se destinaría a tal fin y no a otro muy distinto? Rememoremos. En 2005, con Monteseirín como alcalde, el Ayuntamiento decidió que con los fondos del Real Alcázar se pagara la conservación de las Casas Consistoriales, motivo por el cual presentó su dimisión como miembro del Patronato del monumento la ex alcaldesa Soledad Becerril, la cual fue secundada por algún que otro personaje ilustre de la ciudad.

El término conservación se convirtió en un cajón de sastre en el que cabía todo, hasta el pago de la reposición de las bombillas que se fundían en la sede de Plaza Nueva.  Cuatro años más tarde (2009), Monteseirín ordenó que seis millones de euros del superávit acumulado en las cuentas del Alcázar se destinaran sin disimulo alguno al pago de gastos corrientes del Consistorio.

Tras el malestar del Patronato por esta política, Monteseirín cambió aparentemente de táctica en 2011 y decidió que el Alcázar transfiriera cada año un millón de euros para la conservación de bienes patrimoniales municipales (concretamente, el Antiquarium, el castillo de San Jorge y el Centro de la Cerámica).

En los ocho años transcurridos desde entonces se debería haber invertido ocho millones en los monumentos citados y tenerlos de dulce en vez de descuidados hasta el extremo de que una de las puertas del Antiquarium se desplomó sobre un grupo de visitantes y causó serias heridas a algunos de ellos y  que ha habido que cerrar durante diversos periodos los bienes sitos en Triana por la falta de aire acondicionado, filtraciones de humedad u otras incidencias.

Y es que los fondos que aparentemente se iban a destinar al patrimonio municipal acabaron, como denunció Ciudadanos, en las cuentas del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS), que lo utilizó a su antojo y conveniencia, también para el pago de sus gastos corrientes. O sea, lo mismo que había hecho Monteseirín anteriormente en las Casas Consistoriales. Simplemente se cambió el destino del dinero pero no la forma de manejarlo.

 

NUEVO ACUERDO

 

Tras estos antecedentes y debido a la firme posición de los miembros independientes del Patronato del Alcázar, el delegado de Cultura, Antonio Muñoz, declaró en septiembre del año pasado lo siguiente: “La aportación que hacía el Alcázar hasta ahora era de un millón, pero como consecuencia de la subida de las entradas se incrementa a tres (millones) y donde antes iba a la caja común del Presupuesto, ahora se vincula a la rehabilitación de edificios históricos. No se va a poder destinar ni un euro -añadió- a ninguna cuestión que no sea ésta”.

Y es que el Patronato del Alcázar se opuso a que el exceso de recaudación por la subida del precio de las entradas en dos euros se destinara de forma genérica a la promoción de la ciudad y exigió que se empleara en edificios propiedad del Ayuntamiento, preferentemente declarados bien de interés cultural, en situación de conservación delicada, con proyectos ya redactados por Urbanismo para acelerar los trabajos y no concentrándolo todo en un solo inmueble (por ejemplo, en Santa Clara o en Artillería) sino repartiendo el dinero por varios.

Según el texto que se preparó del convenio, el Patronato del Alcázar, una vez formalizadas las recaudaciones mensuales por venta de entradas, ingresará en la entidad bancaria y en la cuenta que le señale el ICAS el importe correspondiente a la liquidación de tres euros por cada entrada general vendida.

 

RETRASO

Se previó en el acuerdo la creación de una Comisión de Seguimiento del destino y uso del dinero que debe estar compuesta por tres miembros del Patronato del Alcázar y por tres del Ayuntamiento, sin que nueve meses después de la subida del precio de las entradas al monumento en dos euros con fines teóricamente patrimoniales se tenga noticia de la constitución de la misma.

Item más, en otra demostración del grado de preocupación del gobierno por el patrimonio en cuyo nombre pide otra tasa turística que añadir a la que ya sin tal nombre aplica a las entradas al Alcázar, ha tardado más de la cuenta en designar a los nuevos miembros del Patronato del monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Tradicionalmente la composición del Patronato se acordaba en el primer Pleno del Ayuntamiento tras el de constitución de la nueva Corporación emanada de las elecciones municipales. Han tenido que pasar más de tres meses desde la toma de posesión de Espadas como alcalde para tal designación, por lo que en este tiempo el órgano de gobierno del principal monumento de la ciudad ha estado tan en funciones como Pedro Sánchez y su gobierno, a la espera no se sabía si de Godot, el personaje de ficción de Samuel Beckett, o de que Benito Navarrete, el principal asesor cultural de Zoido (PP), aceptara por fin su nombramiento como patrono por el alcalde del PSOE, Espadas.

 

INCÓGNITAS

 

Si todo esto ha ocurrido desde hace años con el dinero del superávit del Alcázar, utilizado por el Ayuntamiento para cualquier cosa (mantenimiento de ascensores, equipos de aire acondicionado…) antes que para rehabilitación del patrimonio, ¿qué garantías existen de que no ocurriría lo mismo con la tasa turística patrimonial que propugna Espadas? ¿Quién controlaría el uso del dinero recaudado? ¿Por qué tendrían que recaudarla sólo los hoteleros y pagarla sus clientes y no quienes se alojaran en apartamentos turísticos? La conservación del patrimonio parece una coartada para implantar otros instrumento recaudatorio en la ciudad. Total, como la pagarían los turistas….

Dos euros más por entrar en el Alcázar, uno añadido por cada miembro de la familia y noche de pernoctación en un hotel… ¿Y si un día a los turistas les da por echar cuentas y comparar Sevilla con otros destinos, cercanos o lejanos, más baratos, allí donde no impere sobreprecio alguno?

El tranvía de Sevilla ha perdido en el verano de 2019 un 2% de sus viajeros

CONTRASTE

En comparación, la demanda general de las líneas de Tussam ha subido un 4%

EVOLUCIÓN

La media sigue siendo inferior a 10.000 pasajeros diarios

INCUMPLIDO

Se anunció que con la ampliación a San Bernardo llegaría a 18.400

 

La empresa municipal de transportes Tussam ha transportado durante los meses centrales del verano, julio y agosto, 9,78 millones de viajeros, lo que ha supuesto 379.776 más que en el mismo periodo del año anterior (un +4,04%). La línea 2, Barqueta-Heliópolis, con casi 900.000 usuarios, ha sido la más demandada, y la especial al aeropuerto de San Pablo, la que más ha crecido, con un 14%.

El reverso negativo de la moneda continúa siendo, balance estadístico tras balance, la línea del tranvía entre la Plaza Nueva y la estación de San Bernardo, que no deja de perder viajeros. De los 241.585 que transportó en julio del año pasado se ha evolucionado a 236.375 en julio del año en curso (5.210 menos, con una caída del 2,16%). Y de los 181.293 de agosto de 2018, a 177.228 el mes pasado, con una pérdida de 4.065 (-2,25%):

El problema añadido es que durante el mismo periodo de 2018 también se registró una caída en el número de usuarios en comparación con el año precedente de 2017: 10.082 en total (9.275 entre ambos meses este año).

En el acumulado del año en curso sólo hay dos meses en los que ha crecido la demanda de viajeros del tranvía en vez de bajar, marzo y abril, lo que se corresponden con las grandes fiestas primaverales de la ciudad. En el resto de los meses hasta ahora la cifra de usuarios ha caído, en línea con la tendencia general que se viene observando en este medio de transporte en los últimos años.

Como se recordará, para tratar de justificar el gasto en la ampliación de la línea desde el Prado de San Sebastián hasta San Bernardo, que elevó el coste total hasta la fecha a 93 millones de euros, el entonces alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, aseguró que conforme a los estudios previos realizados el tranvía llegaría a transportar una media de 18.400 pasajeros cada día. Por tanto, un total de 6.716.000 anuales.

La realidad ha sido la contraria. En lo que va de año la demanda ha bajado a 9.777 diarios desde los 10.291 de enero-agosto del año 2017. La conclusión es obvia: el número de usuarios es prácticamente la mitad de lo prometido en su día por Monteseirín invocando aquellos estudios previos. Y en vez de 6.716.000 viajeros anuales, el tranvía acabó el año pasado con 3.816.022 (un 43% menos de lo previsto).

Dado que en los ocho primeros meses del año en curso ha transportado 2.375.882 viajeros, para igualar al menos la cantidad del año pasado en los cuatro meses que faltan para que termine 2019 del tranvía tendría que transportar 1.440.140, a un promedio de 11.804 diarios. Es decir, 2.027 pasajeros más cada día, un reto que depende de la afluencia estudiantil con el regreso a las aulas a partir del otoño y de la de personas al Centro con motivo de las fiestas navideñas.

Demanda de viajeros del tranvía

(Enero-Agosto)
Año 2017 2018   2019
Enero 333.553 319.749 314.939
Febrero 321.939 315.109 307.199
Marzo 398.140 354.674           356.591
Abril 367.896 325.573           331.258
Mayo 329.605 359.867 350.202

Junio 316.555 303.255 302.090

Julio 244.061 241.585 236.375
Agosto 188.899 181.293 177.228
TOTAL        2.500.648         2.401.105         2.375.882
Media/día   10.291     9.881     9.777