El (sin) alcalde ha firmado un acuerdo con Endesa para empezar a llenar de enchufes Sevilla en primavera, dentro de su estrategia de movilidad eléctrica global. Sí, hay que moverse eléctricamente en la ciudad con gobierno ‘de progreso’ porque, contrariamente a lo que dijo el Guerra –no el torero, sino Alfonso-, el que no se mueve por los entresijos del Poder sociata no sale en los papeles. Que hablen de mí, aunque sea mal. O ande yo caliente y ríase la gente. Es el caso del sobrino arquitecto de Felipe González, que ha obtenido un contrato a dedo por 63.956 euros de vellón a la sombra de las setas. Anteriormente, otro dedazo municipal lo benefició con 146.740 euros, también en el Parasol sin Metro(pol). Y todavía antes, el valido del (sin), Manuel Marchena, le dio digitalmente y sin concurso público otro contrato. Van tres.Y el Colegio de Arquitectos, como quien oye llover. ¿Comprenden ahora la importancia del plan de enchufes de Monteseirín? Algunos ni siquiera tienen que esperar al cambio de estación para disfrutarlo. Ya es primavera en la Encarnación.
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Más madera
El (sin) alcalde se retrató y decidió con su voto “de calidad” –en Laponia hace frío, y yo, me río- darle otro mangazo de 30,4 millones a los dineros del PGOU para las setas, su particular Estadio Olímpico. Hasta los arqueólogos han perdido la cuenta del dinero enterrado en el Alfredarium de la modernidad. Monteseirín dice que este segundo modificado del primer modificado de la parte modificante no era por necesidades sobrevenidas, sino por mejoras añadidas y el “interés general”. ¿Mejoras añadidas? ¡Pero si el proyecto del alemán no había por dónde cogerlo y llevan años dándole a la mollera para hacer viable lo inviable, según el informe de los técnicos de Urbanismo, ocultado por Monteseirín, Marchena y Celis? ¿Interés general? ¿Quién lo define? Pues Alfredo. El decide que gastar 100 millones de euros para envolver un simple mercado a costa de privatizar durante 40 años la Encarnación en beneficio de Sacyr es de gran interés para Sevilla. El (sin) pasa de los técnicos, del secretario y del Consejo Consultivo. El ya sólo responde ante Dios y la Historia.
Tres en uno
El (sin) alcalde es un mar de contradicciones: unas veces Alfredo desmiente a Sánchez; otras, es Sánchez el que lleva la contraria a Monteseirín y, las más, Alfredo deja en ridículo a Sánchez y a Monteseirín. Alfredo, Sánchez y Monteseirín, uno y trino. Recordarán que Alfredo dijo que no alegaría al proyecto del Metro por coherencia, al haberlo pactado previamente todo con la Junta. Sin embargo, ahora Monteseirín dice a los empresarios lo opuesto a las tesis de Alfredo: que cómo iba a haberse pactado el trayecto de las líneas 2, 3 y 4 si resulta que provocan una especial afección a avenidas como la de Juventudes Musicales y Montes Sierra, y que la mejor estación en el Centro no sería la del Duque, como sostiene Rosa-Rosae Aguilar, sino la de la Encarnación. Sólo falta saber si, con tal de darle en la cabeza a Alfredo y a Monteseirín, el señor Sánchez decide alegar al proyecto ‘in extremis’, para pedir al menos una parada en el Metropol Parasol, aunque sea en superficie porque aún no se ha enterado de que la impiden los cimientos de sus propias setas.
Floreros
Al (sin) alcalde de Sevilla habría que hacerle una pregunta equivalente a la del pescadero de Triana en la casa-hermandad de la Esperanza: “¿Usted cree en el Consejo Consultivo de Andalucía?”. Porque si se precia de demócrata que dice hasta creer en la libertad de prensa (¡ja, ja,ja!) y que un día fantaseó con que había corrido delante de los grises, debería atenerse al demoledor dictamen del Consejo en contra de las setas de la Encarnación, su particular Estadio Olímpico. Pero si se pasa olímpicamente por el arco del triunfo ese informe, lo mismo que las peticiones de información del Defensor del Pueblo sobre la peatonalización de San Jacinto escudándose en que ninguno de los dos son vinculantes, entonces habrá vuelto a demostrar que ambos organismos son lo que son: floreros que sirven de coartada al sistema político y que a la hora de la verdad aquél utiliza según le convenga. Si el (sin) alcalde desobedece al Consejo y al Defensor del Pueblo y aquí no pasa nada, ¿para qué nos sirve en tiempos de crisis y de recortes mantener los floreros del sistema?
Agenda oculta
El (sin) alcalde ha dicho más de una vez que Zoido tenía una agenda oculta. Yo no sé si Juan Ignacio tendrá una agenda o un cuaderno azul, pero lo que toda Sevilla ya sabe es que las setas son la agenda oculta de Monteseirín. Él, Marchena y el resto de la peña política de los ultra-Sur(Africa) han tapado con sus mentiras durante años la inviabilidad del Parasol sin Metro(pol), los errores de todo tipo cometidos en el particular Estadio Olímpico del (sin) alcalde, las causas de su paralización y el multimillonario desvío presupuestario a costa de los sevillanos y de los señores del ladrillo. Éstos, tras pagar la derrama del PGOU y las ‘pinceladas’ al centro, ahora se percatan de que de nada les ha valido hacerle la pelota durante años al ídem. Todo ha sido ocultación y mentira en las setas, y como lo que mal empieza mal acaba y la cabra siempre tira al monte, el Ayuntamiento se inventa que el Consejo Consultivo recomienda en su demoledor –nunca mejor dicho- informe mantener el contrato para acabar la faraónica obra. A Monteseirín pronto le crecerá la nariz.
Borrada de la Wikipedia la parada de la Encarnación
Wikipedia, la enciclopedia libre más popular e importante en Internet y fuente de consulta de millones de usuarios en todo el mundo, era la prueba palpable de que en la Plaza de la Encarnación de Sevilla estaba prevista la construcción de una estación de Metro, y así constaba hasta que el pasado martes, a las 23:35 horas, la entrada denominada ‘Estación de Plaza de la Encarnación’ fue redireccionada a otra nueva con el título ‘Estación de Plaza del Duque’, menos de 48 horas después de que la Junta de Andalucía expusiera a información pública los proyectos de futuras líneas del Metro y reflejara su renuncia a la construcción de la citada estación por su inviabilidad si no es a costa de la demolición de parte del Metropol Parasol, el proyecto-estrella de Monteseirín. Así pues, al menos en la Wikipedia ya no quedarán rastros comprometedores de que un día alguien prometió una parada del Metro en el corazón de Sevilla.
Wikipedia, la enciclopedia de referencia en Internet, ha venido manteniendo hasta poco antes de la medianoche del pasado martes una entrada denominada ‘Estación Plaza de la Encarnación’, con el siguiente texto, tal como aparecía pocas horas antes de su eliminación: “Plaza de la Encarnación será una de las dos estaciones del Metro de Sevilla situadas en pleno casco histórico de la ciudad, corresponde a la Línea 2 y estará situada en la Plaza de la Encarnación, lugar considerado como el corazón geográfico de Sevilla.
La estación tendrá una boca de acceso directo en la acera de los números impares situada en la confluencia de la plaza con la Calle Imagen, además contará con un acceso a través del Antiquarium, una especie de pequeño museo arqueológico, que será construido dentro del proyecto de rehabilitación de la zona conocido como Metropol Parasol.
La estación de Plaza de la Encarnación tendrá una tipología diferente a todas las estaciones proyectadas dentro de la red de Metro, pues los túneles construidos con tuneladora, estarán superpuestos uno encima del otro, lo que hará que se cuente con dos andenes independientes uno para cada sentido. El túnel situado más superficialmente se estima que irá a una cota de 15 metros bajo la superficie y el segundo de ellos a unos 27 metros, haciendo de esta estación la más profunda de toda la línea 2 y de toda la red de Metro de Sevilla. Contará con ascensores para personas de movilidad reducida, escaleras mecánicas, venta de billetes manual y automática y sistema de evacuación de emergencia”.
De esta entrada se ha eliminado todo el texto anterior, por lo que la página ha quedado en blanco, y se ha redireccionado a otra con el título ‘Estación de Plaza del Duque’, en la que se dice lo siguiente: “Plaza del Duque será una de las dos estaciones del Metro de Sevilla situadas en pleno casco histórico de la ciudad, corresponde a la Línea 2 y estará situada en la Plaza del Duque de la Victoria, lugar considerado como el corazón geográfico de Sevilla.
La estación de Plaza del Duque tendrá una tipología diferente a todas las estaciones proyectadas dentro de la red de Metro, pues los túneles construidos con tuneladora, estarán superpuestos uno encima del otro, lo que hará que se cuente con dos andenes independientes uno para cada sentido. El tunel situado más superficialmente se estima que irá a una cota de 37 metros bajo la superficie y el segundo de ellos a unos 50 metros, haciendo de esta estación la más profunda de toda la línea 2 y de toda la red de Metro de Sevilla. Contará con 6 ascensores de alta velocidad para acceder a los andenes desde el vestíbulo principal, así como de 9 tramos de escaleras mecánicas. Durante su construcción será necesario abrir un pozo de 32 metros de diámetros y de una profundidad superior a los 50 metros de profundidad”.
Desde este texto hay sendos enlaces a ‘Metro de Sevilla’ y ‘Línea 2’. Cuando se accede a la información sobre los proyectos del Metro hispalense, en el cuadro referido a la línea 2 Torreblanca-Puerta de Triana aún se mantiene la estación de la Plaza de la Encarnación y no hay referencia alguna a la de Plaza del Duque. En el enlace referido más concretamente a la línea 2, la estación Plaza del Duque ya ha sustituido a la de la Encarnación.
Esto formaba parte de la entrada ‘Metro de Sevilla’ en Wikipedia
Línea 2 [editar]
Artículo principal: Línea 2
El recorrido de la L2 será Torreblanca-Sevilla Este-Santa Justa-Centro-Puerta Triana, ha quedado descartada una conexión al aeropuerto debido a que está proyectado un túnel ferroviario hacia éste desde Santa Justa. Pudieran existir en el futuro extensiones metropolitanas hacia el Aljarafe. Esta línea se encuentra actualmente en proyecto y en fase de alegaciones. Su trazado, al igual que el del resto de la red, será generalmente subterráneo.
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Si se busca la entrada ‘Línea 2’ se verá ahora que a la derecha, en vertical, hay una ilustración en que ya han eliminado la parada de la Encarnación y la han cambiado por Duque
Y si se busca la entrada ‘Estación de Plaza de la Encarnación’, se verá que ya no existe y que la han redireccionado a Plaza del Duque.
Todo esto sin culminar siquiera el proceso de alegaciones.
Wikipedia está cambiando su aspecto.Ver más.
Estación de Plaza de la Encarnación
De Wikipedia, la enciclopedia libre
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Excusatio
El (sin) alcalde inauguró las obras (nunca mejor dicho, porque están sin acabar) de la Plaza de España y se vanaglorió de que recupere el aspecto original concebido por Aníbal González, su estampa en la Expo del 29, conforme a “fotos muy antiguas”. Y el (sin) dijo: “Nunca hemos destruido nada antiguo por hacer algo nuevo. Sólo lo hemos hecho en zonas destruidas o deterioradas, como la Encarnación o la Alameda”. Tal como reza la locución, ‘excusatio non petita, accusatio manifesta’. ‘La piel sensible’, la biblioteca a costa de jardines del Prado, la Alameda….Pero, hombre, Alfredo, ¿con qué cara puedes decir que no te has cargado nada? Aunque hubiera estado destruida, que no era el caso, el estado de la Alameda no justificaba que la hayas convertido de paseo romántico en el remedo del paseo marítimo de Islantilla. Deberías haberla recuperado conforme a esas estampas antiguas que citas. ¿Por qué lo que vale para la Plaza de España no valía para la Alameda? Te has cargado paisajes urbanos y, con ellos, parte de la memoria histórica y sentimental de Sevilla.
Sobrecoste de los cimientos de las ‘setas’
La técnica de cimentación del Metropol Parasol
supuso un sobrecoste del 73%
El exceso de longitud de los pilotes no ha dejado además
sitio para la estación del Metro en la Encarnación
El Ayuntamiento de Sevilla tendría ya en su poder un informe preparado por el catedrático de Ingeniería del Terreno de la Escuela de Arquitectura de Sevilla, Antonio Jaramillo, que pone de manifiesto que en la cimentación de las ‘setas’ de la Encarnación se usó una técnica de pilotaje que supuso un sobrecoste del 73% en comparación con un método más habitual perfectamente utilizable en Sevilla y sin merma ni de la seguridad ni de la rapidez de ejecución de la obra. Del estudio del catedrático se podría colegir que con el método alternativo de cimentación y un pilotaje a la mitad de profundidad del realizado habría sido quizás factible la construcción de la estación del Metro en la plaza de la Encarnación.
El profesor Jaramillo accedió a certificaciones e informaciones de la consultora del Metropol Parasol de la Encarnación, la firma Ove Arup, cuando participaba como experto con otro catedrático de la Universidad Hispalense en un proceso judicial y le llamó poderosamente la atención en la documentación técnica que la solución de pilotes utilizada en la cimentación de las ‘setas’ resultaba aproximadamente 1,5 millones de euros más cara de lo necesario: la certificación de la obra se acercaba a un coste de 2 millones de euros y a juicio del profesor sevillano se podría haber realizado por medio millón.
“No es normal –dice el informe que obraría ya en poder del Ayuntamiento- un coste cuatro veces superior al necesario sin que aumente ni la seguridad del edificio ni la rapidez de la ejecución”.
Los pilotes usados en el Metropol Parasol son de un metro de diámetro y han sido ejecutados con bentonita: cuando se realizaba la excavación se rellenaba el hueco con lodo bentonítico para que no se cayesen las paredes. La longitud media de los pilotes es superior a los 45 metros y se introdujeron en las margas atravesando la capa de zahorra.
Como se recordará, la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía ha afirmado que si ha proyectado la futura estación central del Metro en el casco antiguo en la plaza del Duque en vez de en la Encarnación es porque en este caso habría que demoler los parasoles, habida cuenta de que su cimentación no ha dejado sitio para excavar una parada de Metro.
En el informe preparado para el Ayuntamiento, el profesor Jaramillo ha calculado una cimentación con pilotes diferentes, más convencional, de 65 centímetros de diámetro, que se habrían apoyado en la capa de zahorra, donde justamente descansa el 90% del pilotaje de Sevilla.
Los pilotes utilizados para su estudio son los de barrena, que no necesitan lodos bentoníticos ni sistemas de entubación. La longitud necesaria en este caso hubiera sido de 20 metros aproximadamente, es decir, 25 menos de la utilizada por el Parasol. El planteamiento de partida del catedrático de la Escuela de Arquitectura era que ambas cimentaciones debían tener el mismo coeficiente de seguridad y la misma capacidad de carga.
Su conclusión es que la seguridad en ambas soluciones (la realizada y la estudiada) es la misma. De hecho, la solución estudiada por Antonio Jaramillo es mejor, ya que las deformaciones por asientos, aunque pequeñas en ambas, son menores con los pilotes de 65 centímetros en las zahorras que con los pilotes de 1 metro en las margas. Por tanto se podría haber ahorrado incluso más del 73% en el coste de la cimentación de las ‘setas’, ya que falta en la documentación la partida de los lodos bentoníticos y hay otros factores técnicos que favorecen la solución alternativa.
El catedrático plantea que “si esto es con el pilotaje certificado en el año 2005, ¿cuánto ahorro podría haberse hecho si alguien hubiese chequeado la solución técnica, aportada por Arup, tal y como se realiza en todos los proyectos siguiendo la Ley de Edificación con la figura de las Entidades de Control Técnico?
Coartadas
Monteseirín ha tardado casi dos semanas en fabricar una coartada sobre el envío a Barcelona de su coche durante los tres días que duró su estancia ‘empotrado’ en la expedición del Sevilla a la final de la Copa. Cuando el escándalo destapado por El Mundo ha alcanzado eco nacional y Monteseirín no ha podido constreñirlo al ámbito local, ha decidido romper su silencio culpable y escudarse en que se trató de una cuestión de seguridad y que con la seguridad no se juega.
Dice que la decisión no fue suya –que lo fue- ni de sus asesores de prensa ni de economía, sino que obedecía a un protocolo de seguridad: cuando se prevé situación de riesgo, como acudir a la Moncloa o un partido de fútbol, el protocolo exige que lo acompañen policías.
El protocolo, que como es de seguridad es secreto y obliga a un acto de fe en el alcalde (¡pero si en Alfredo no cree ni su propio partido!), podrá decir (concedámosle el beneficio de la duda) que lleve escolta, pero no que los policías se vayan dos días antes en el Renault Vel Satis del alcalde (coche valorado entre 35.000 y 60.000 euros según su equipamiento) para que éste se pasee por Barcelona a todo confort en vez de usar transporte público y que luego los escoltas se vuelvan en el coche oficial dejando de nuevo solo al alcalde en su regreso a Sevilla.
¿Cuál era entonces la misión de los policías? ¿Proteger al alcalde o hacerle de chóferes en Barcelona?
LA DIFERENCIA CON GALLARDÓN
La final era una situación similar para el alcalde de Sevilla y el de Madrid. Monteseirín, además de enviar el coche por delante, estuvo tres días fuera y alardeó de que iba invitado por el club blanco, aunque ocultó la factura en combustible y dietas de la expedición policial. Gallardón viajó el mismo día a las 5 de la tarde en un vuelo de Iberia pagado por el Ayuntamiento de Madrid, al considerarse la Copa que lleva el nombre del Rey y la participación de un equipo madrileño, motivos más que suficientes para justificar un viaje oficial.
A su llegada una hora después al aeropuerto de Barcelona, lo recogió un coche del Atlético de Madrid, que lo trasladó hasta el hotel donde se hallaban los colchoneros. Vio el partido y prefirió volverse aquella misma noche en el avión del Atlético para confortar a los perdedores. El vuelo partió a las 2:30 de la madrugada. El llegó a su casa a las 4 de la mañana y a las 9 ya estaba en la Casa de la Villa presidiendo una Junta de Gobierno.
En plena crisis, Gallardón no le restó ni un minuto a su tiempo de despacho en el Ayuntamiento. Monteseirín, en cambio, se quitó del medio durante tres días. Siguiendo su ejemplo, ¿no iba a caerse también Rosamar de un Pleno para largarse al Rocío?
SETAS INTOCABLES
Ha habido que esperar a su vuelta para que, tras el desmarque de sus socios de IU al optar por la abstención, el voto de calidad del alcalde en uno de los múltiples Plenos convocados el mismo día a la proustiana busca del tiempo perdido permitiera librar 13 millones para las ‘setas’ de la Encarnación. El mensaje es difícil de digerir para los funcionarios municipales, a los que se recorta el sueldo con el argumento del ahorro y que simultáneamente ven cómo Monteseirín se saca de la chistera 13 millones para rematar su cada vez más cuestionado proyecto emblemático, su particular Estadio Olímpico.
Ignorando también olímpicamente el informe del secretario municipal, en el que exigía que se depuraran responsabilidades por el sobrecoste en 38 millones, Monteseirín ha atribuido la desviación presupuestaria a la crisis. Otra mentira más. Las ‘setas’ se paralizaron justo antes de las elecciones municipales de 2007, cuando se comprobó que eran técnicamente inviables, y por entonces no había crisis. El sobrecoste, que aproxima el coste final a más de 100 millones de euros sumando la primera fase de las obras, se ha debido a la necesidad de inventarse soluciones técnicas a un problema que se ocultó a los sevillanos para evitar que dieran al PSOE un voto de castigo en las urnas hace tres años.
VIEJAS VANGUARDIAS
Monteseirín esgrime como coartada que “no se trata de hacer un bloque en medio del campo, sino un proyecto de vanguardia que va a dinamizar la parte norte de la ciudad y en la que ya hay muchas empresas invirtiendo”. ¿Es capaz de citar alguna y los empleos creados? Si existieran unas y otros, ya lo habría divulgado ‘urbi et orbi’, pero como no hay nada, se inventa que las ‘setas’ generarán unos beneficios de casi 400 millones/año (Isla Mágica, con casi un millón de visitas, factura sólo 20 millones) y más de 4.000 empleos (¿?).
Mientras Espadas reconoce que las ‘setas’ se le han escapado de las manos al Ayuntamiento, a Monteseirín se le llena la boca con las palabras “vanguardia” y “modernidad”. Pues bien, esta semana se celebrará en Pamplona un congreso de arquitectura con premios Pritzker como Herzog, Piano y Murcutt. Uno de los promotores, Fernández-Galiano, ha declarado: “La bonanza económica ha impulsado la creación de edificios-icono y ha eclipsado el concepto de arquitectura como arte útil y de servicio a las personas. El gran carnaval de exceso y despilfarro debe dar paso a otra arquitectura . La conciencia de que hay que construir de otra manera, con sensibilidad hacia el entorno, está calando. Alemania lo está haciendo de forma decidida…”.
Aquí levantamos las ‘setas’ de un alemán que ya no se harían en Alemania, por el complejo de Monteseirín de parecer muy moderno y muy de vanguardia. Cuando él va, los demás ya están de vuelta.
¡Qué me dices!
‘¿Qué me estás contando?’. Nunca el título de unas Jornadas, como las de la UPO para acercar la política local a los universitarios, pudo ser más apropiado a la luz de las palabras del invitado-estrella, Torrijos. El socio de Monteseirín mostró allí su pública conversión al principio de Schumacher de ‘lo pequeño es hermoso’, expuesto en su libro del mismo título, absolutamente recomendable. Bienvenido al club, Antonio. Torrijos mostró en la UPO sus “serias dudas” de que haya que seguir con grandes proyectos como el de las ‘setas’ de la Encarnación, y en su lugar apostó por la micropolítica y los proyectos a escala humana. Pero, ¡qué callado te lo has tenido estos años mientras te beneficiabas del pacto ‘de progreso’ con Alfredo y silbabas mirando al techo cuando el alcalde soltaba el discurso de la transformación de la ciudad, la modernidad, las vanguardias y los iconos emblemáticos! Mientras Monteseirín discurseaba y Marchena diseñaba el plan de financiación de las ‘setas’ ruinosas, tú, Antonio, callabas con un silencio cómplice. Y el que calla, otorga.