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Fuera del armario

La portavoz del Gobierno andaluz, Mar Moreno, dice tras el varapalo del Supremo a la Junta en el caso de los ERE -con origen en Mercasevilla- que la voluntad de Griñán es remitir a la juez Alaya el 100% de las actas del Consejo de Gobierno “sin excluir ni una coma, porque no tiene absolutamente nada que ocultar”. Y si no tiene qué ocultar ni hay materia reservada en unas actas que por naturaleza deben ser públicas en una Democracia que sale reforzada por esta sentencia  y por la batalla de la juez, ¿por qué se ha resistido como gato panza arriba durante meses a entregar los papeles y montó el numerito de los viajes de ida y vuelta en los armarios blindados hasta el Juzgado? De perdidos, al río, se habrá dicho Griñán, que quiere aparecer ahora marchando el primero por la senda de la transparencia. Según Mar Moreno, en el fondo la Junta ha procedido así por una mera cuestión de fuero. ¿Y qué fuero defendía si no era el de parapetarse tras un secreto oficial decretado por ella misma?  Ahora los papeles tendrán que salir del armario. Al final, ni fuero ni huevo.

Mas

El presidente de la Generalitat de  Cataluña, Artur Mas, para defender que los alumnos catalanes sacan notas similares en castellano que los de otras comunidades autónomas, ha colocado a los andaluces y sevillanos a la cola en la escala de la evolución lingüística, al decir: “Y no le hablo ya de Sevilla, de Málaga, de (A) Coruña, etcétera, porque allí hablan castellano, efectivamente, pero a veces a algunos no se les entiende”. Antes que el nacionalista Artur Mas, también desde Cataluña la entonces líder del PP  Montserrat Nebrera despreció la forma de expresarse de los andaluces, personificada en la ministra Magdalena Alvarez, de la que dijo: “Tiene un acento que parece un chiste”. Y desde Madrid, el diputado popular Juan Soler descalificó a Trinidad Jiménez igualmente por su acento andaluz, “que la hace más apta -dijo- para Dos Hermanas o Vélez Málaga”. El problema no es que no se nos entienda a nosotros, sino que a Artur Mas, el que ahora exige un concierto como los vascos para no pagar, pagar cada vez menos o trincar cada vez más (como su propio nombre indica), se le entiende todo porque no habla con el poético acento de Bécquer, Cernuda, los Machado y el nobel Aleixandre, sino con el universal lenguaje del dinero.

 

 

A dieta

Tras un acuerdo del Consejo de Ministros en el que se instaba a adoptar medidas urgentes para reducir el déficit público y otro de la FEMP sobre aminoración de salarios de los altos cargos municipales, Monteseirín llevó al Pleno de mayo de 2010 una moción en la que instó a suprimir las dietas por asistencia a las reuniones en las empresas municipales. Marchemos por la senda del sacrificio y yo el primero, parece que dijo el prócer. Ya encendido en su discurso patriótico, el (sin) alcalde propuso “no ya una regulación coyuntural como la que se está tratando ahora, sino una de más calado”. Ahora se ha descubierto que no sólo no dejó de cobrar dietas, sino que las trincó todas, al menos en Emvisesa, donde la crisis inmobiliaria no fue óbice para que él se embolsara 7.392 euros hasta el final de 2010. Y es que en el fondo Alfredo es muy unamuniano. Mientras que don Miguel decía eso de que inventen ellos, Monteseirín, degustador de restaurantes de cinco tenedores junto a su valido en su paso por la Alcaldía, ha acuñado esto otro: “¡A dieta, que se pongan ellos!”.

 


 

 

Subsistencia

El exalcalde socialista de El Pedroso y miembro del clan de la Sierra Norte, Rafael Rosendo, ha negado por escrito ante la juez Mercedes Alaya que sea un intruso en el ERE de la empresa Cydeplas y ha defendido que los 109.750 euros que percibió por una póliza avalada por la Junta de Andalucía fue una “renta de subsistencia” individual, de carácter extraordinario y legal. Según Rosendo, él ha recibido el mismo trato que cualquier otro trabajador en paro con problemas para acceder al mercado laboral por su avanzada edad, ya que cuando abandonó la Alcaldía  tenía 59 años. Si era una renta de subsistencia porque iba con una mano atrás y otra delante, ¿cómo ha podido devolver al cabo de cuatro años el dinero para aminorar una posible condena? Los dos millones de parados que en España no perciben ayuda gubernamental alguna habrán tomado buena nota de la declaración de Rafael Rosendo para, en cuanto frisen los 60 años, exigir el mismo trato igualitario que él: una rentita de 109.750 euros. Eso sí que es un puente hacia la jubilación y no el del  anuncio de Mapfre.

 

 

 

 

 

Fran y Cruyff

Fran Fernández, el último de Filipinas de Monteseirín y otro más de los imputados de su (des)gobierno, ha declarado con total desparpajo ante el juez que si adjudicó a dedo y saltándose todos los procedimientos un contrato de 644.000 euros fue por “las presiones mediáticas”. Puedo dar más fe que nadie (¿verdad, Marchena?) de que era justamente al revés: no eran los medios quienes presionaban al Ayuntamiento, y menos para vulnerar la legalidad, sino el Consistorio el que acosaba, vetaba y mucho más a ciertos periodistas y periódicos. ¡Qué lástima que esa supuesta presión mediática no surtiera efecto alguno en escándalos como las facturas falsas, los falsos prejubilados de Mercasevilla, el desalojo a golpe de billetes de los chabolistas de Los Bermejales, los viajes de Monteseirín y un larguísimo etcétera! Decía Cruyff que quien no supiera soportar la presión del Nou Camp no podía jugar en el Barcelona. A la vista de su desvergonzada coartada, Fran no estaba capacitado no ya para ser concejal, sino ni siquiera para jugar en el Cerro, el equipo de su barrio.

 

 

Casualidades

Antonio Pardal, dueño de Larena 98, reveló que le impusieron el patrocinio del Patín Macarena para entrar en Mercasevilla. Ahora se descubre que Monteseirín adjudicó el Plan Centro a una empresa que financiaba al equipo de fútbol del Cerro del Aguila, el barrio del delegado de Movilidad, Fran Fernández. La beneficiaria alega que no hay caso porque su patrocinio – “una acción social sin ánimo de lucro”, dice- se inició seis años antes del contrato. Sí, pero seis años antes el Cerro era tan coto de Fran Fernández como seis años después, y será casualidad, pero entre todos los equipos de Sevilla el patrocinado fue el del Cerro y no otro. Y también fue  casualidad que justo en la temporada pasada, a finales de la cual se adjudicó el Plan, el patrocinio se firmó a través del Ayuntamiento “para darle oficialidad a la colaboración”. ¿Por qué, si era una acción social sin ánimo de lucro? Aunque daba la casualidad de que así la empresa  permitía a Fran trasladar la imagen de que el barrio le debía a él la financiación del equipo. ¿No habrá alguna casualidad más?

 

 

Una es poco

El Ayuntamiento presidido entonces por Monteseirín adjudicó en enero de 2010, por 956.926 euros, el sistema de cámaras de vigilancia  de los automóviles que accedieran al Casco Antiguo, fundamental para la aplicación a partir de diciembre del Plan Centro.

Tras la llegada de Zoido, el área de Movilidad ha descubierto que Monteseirín, con claros fines electoralistas, dejó de tramitar multas desde finales de marzo de 2011, cuando ya se habían impuesto en los tres meses de vigencia del Plan un total de 7.285 sanciones y, peor aún, que el máximo índice de fiabilidad alcanzado por el sistema de vigilancia -y en una sola cámara- era del 86,5%, cuando el pliego técnico exigía un mínimo del 97%.

Esta es sólo una de las 18 irregularidades detectadas en el sistema, que podrían obligar al Ayuntamiento a devolver en torno a medio millón de euros por multas ilegales, con el coste añadido en tiempo y dinero para subsanar los efectos de tal cúmulo de despropósitos.

Según el contrato, la empresa operadora del sistema es responsable de cualquier fallo durante dos años (el plazo expira dentro de cinco meses), pero mientras los servicios municipales estudian cómo proceder, el Pleno ya ha acordado por unanimidad la creación de una comisión de investigación sobre “un fraude de principio a fin”, en palabras del portavoz del gobierno, Francisco Pérez.

PSOE e IU, los partidos gobernantes en la etapa anterior y como tales promotores del Plan Centro y contratantes del sistema presuntamente fraudulento, han votado a favor de la comisión propuesta por el PP pero, paradójicamente, denostando su creación, lo cual es un contrasentido.

Espadas y Torrijos subrayan con asombro que es la primera vez que un gobierno impulsa una comisión de investigación (su asombro quizás provenga de que esa práctica democrática lleva años vetada por el rodillo socialista en el Parlamento andaluz) y que con ella Zoido demuestra que aún no se ha quitado el ‘chip’ de oposición, porque se empeña en seguir controlando lo que hizo el Consistorio anterior en vez de pasar página y gobernar el presente pensando en el futuro.

Sorprende que dos formaciones empeñadas en remover la guerra civil con la ley de la Memoria Histórica y las últimas medidas de Griñán al cabo de 75 años de aquella contienda fratricida felizmente superada con la reconciliación  que supuso la  Democracia, exijan ahora que no se someta al escrutinio del nuevo Ayuntamiento la nefasta gestión plagada de sombras y despilfarro de Monteseirín, cuando continuamente saltan nuevos escándalos y va ‘in crescendo’ el ‘agujero’ económico dejado con su política de tierra quemada, tal como ya anticipamos conforme a sus antecedentes en la Diputación.

Al dar cuenta durante el traspaso de poderes de que en tan sólo cinco meses se había gastado ya el 90% del presupuesto, Monteseirín dijo con total cinismo que era “la costumbre” en un año electoral. Ahora se descubre que no sólo casi agotó el dinero disponible para todo 2011, sino que también dejó un remanente negativo de tesorería de 31,4 millones de euros en 2009 y de 50,9 millones en 2010. ¿Acaso no sería conveniente investigar la forma en que Monteseirín generó este ‘default’ municipal?

El penúltimo (a poco que se escarbe a buen seguro saldrán más) escándalo conocido ha sido el del cobro por personal de confianza (¿?) de PSOE e IU a vecinos del Sur y San Pablo-Santa Justa de una ‘tasa de reserva’ en los autobuses que los llevaban de excursión a la playa, pese a que todos los gastos corrían previamente por cuenta de las respectivas Juntas de Distrito.

A esa ‘tasa’ se unía otra, cobrada a escote en el interior de los autocares, para pagar sobre la marcha el peaje de la autopista Sevilla-Cádiz, pese a que también estaba incluido en los gastos. Con estas prácticas irregulares se habrían recaudado a lo largo de los últimos años varias decenas de miles de euros de los que no existe asiento contable y tan sólo en estos dos distritos. ¿Acaso no sería conveniente crear otra comisión para investigar si este ‘modus operandi’ era generalizado en todos los distritos y no sólo en los viajes recreativos, sino también en la prestación de otros servicios gratuitos?

¿Qué decir del escándalo de las cuentas de Giralda TV, la ‘caja tonta’ creada por Monteseirín a su mayor gloria  y que en su corta existencia ya ha precisado de una inyección de casi 7,8 millones de euros para tapar un ‘agujero’ contable al que, según denunciaba el PP cuando estaba en la oposición, habrían contribuido los costes artificialmente inflados y las duplicidades de gastos en beneficio de ciertas productoras ‘patas negra’ afines ideológicamente a Monteseirín?

¿Sabemos realmente cuánto han costado a la ciudad las ‘setas’ de la Encarnación? Recuérdese que el Consejo Consultivo de Andalucía no avaló que el Ayuntamiento asumiera el último sobrecoste (más de 30 millones de euros) y que había informes del secretario municipal planteando la exigencia de responsabilidades, pero el Consistorio aprobó ese pago merced al voto de calidad (¿?) de Monteseirín. Este prometió abrir una investigación cuando se acabaran los trabajos para no interferir en su ejecución y…..hasta hoy.

Por mucho que Espadas y Torrijos sostengan que con la  comisión de investigación sobre el Plan Centro el nuevo Gobierno se dedica a hacerle oposición al anterior, su creación está más que justificada.

La cuestión de fondo no es ésa, sino por qué, a la vista de tantos escándalos, sólo se ha creado una.

 

Fraude

Lo ha dicho Pérez, no el que estuvo veraneando en Mallorca (acaso también), sino el que, siendo sevillano, vino de Huelva en plan cantes de ida y vuelta y que es ahora la voz a ti debida de Zoido: “El Plan Centro es un fraude de principio a fin”. Ni las cámaras de vigilancia habrían cumplido el pliego técnico (en algunos casos apenas superaban el 65% de fiabilidad) ni se habría sancionado a los conductores que se paseaban por el Casco Antiguo durante ¡más de 200 minutos!, cuando el límite eran 45. Fraude es, según la tercera acepción del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, un delito. Palabras mayores. La defraudada en este caso sería la ciudad de Sevilla, que ha pagado 956.946 euros por el ‘Gran Hermano’ miope elegido por Monteseirín para vigilar a todo hijo de vecino sobre ruedas por el Centro. Ante las graves acusaciones del portavoz del gobierno municipal, a Zoido ya no le queda más opción que la de irse directamente al Juzgado de Guardia en defensa de Sevilla. Como juez que es se presupone que no se le ha olvidado el camino al Prado.

 

El funcionario

El presidente de la CEOE, Joan Rosell, se atuvo al tópico de los funcionarios que no la doblan o se van de cafelitos y pidió que los evalúen para que sepan que no son dueños del empleo. Pues un funcionario de Los Palacios -Juan José Picossi es su gracia- le ha roto los esquemas al jefe de la Patronal al ganarle un pleito al Ayuntamiento saliente. Como este probo secretario municipal se negaba a hacer la vista gorda sobre los presuntos chanchullos que desfilaban ante sus ojos, lo dejaron sin función alguna. Así, cuatro años en los que, contra su voluntad, no hacía ni el huevo, pese a lo cual hasta le subían el sueldo para comprar su silencio. Liberado de la maldición bíblica, otro en su lugar se habría dedicado a pasar el tiempo en sus cosas, sin olvidarse de pasar por caja, pero él ha logrado que la Justicia obligue al nuevo Ayuntamiento a darle trabajo. Una victoria judicial que más parece una condena, ¿no?. Cada vez que un político del Norte vuelva a hablar de los andaluces indolentes, no les mienten a sus madres, sino a Juan José Picossi. Razón, Los Palacios.

 

Quince años de vacas flacas

Celis, exdelegado de Urbanismo, ha declarado a El MUNDO, entre otras cosas, lo siguiente:

 

1) “Las setas no se han pagado con impuestos de los ciudadanos, sino por los empresarios del ladrillo, que cuando se aprobó el PGOU (2006) pusieron algo más de 200 millones de euros en base a los aprovechamientos que tenían para hacer viviendas”.

 

 

Celis trata de hacer creer a los sevillanos que el dinero empleado en las ‘setas’ no ha salido de la caja común  y por lo tanto no han supuesto un despilfarro. Su tesis se sustenta en un par de sofismas, como el de que los empresarios no son también ciudadanos y que su aportación dineraria parezca voluntaria y desinteresada  en vez de venir impuesta por el Plan General y las leyes urbanísticas.

 

El exdelegado ha aclarado una cuestión esencial: que los promotores inmobiliarios entregaron más de 200 millones de euros. Y es que en la última etapa de Monteseirín, a medida que crecía el escándalo por el sobrecoste de las ‘setas’, el Consistorio rebajaba a 172 millones el dinero de la denominada ‘hucha del PGOU’, cuando otrora se habló de una recaudación de entre 230 y 240 millones como fruto de la firma de entre 55 y 70 convenios urbanísticos.

 

Por tanto, atendiendo a Celis, hay entre 28 y 68 millones de euros ‘desaparecidos’ en el triángulo de las Bermudas municipal, razón más que suficiente para realizar la auditoría anunciada por Zoido y de la que nada se sabe.

 

 

2) “Ese dinero estaba tipificado por ley en qué cosas se podía gastar, que era en grandes infraestructuras. El destino que se ha dado a esos fondos responde a lo estipulado, si no estaríamos hablando de que habría sido ilegal”.

 

 

El PGOU, que debe atenerse a la legalidad, dice con su farragoso lenguaje tecnocrático que el dinero de los convenios firmados con los ‘empresarios del ladrillo’ se destinará “a la ejecución de (atención) los nuevos sistemas generales de la ciudad y, de forma preferente, al establecimiento del sistema general de espacios libres, el viario y desvíos de encauzamiento de la red hídrica, financiando así parte de las actuaciones atribuidas al Municipio de conformidad con la programación y Estudio Económico Financiero del nuevo Plan”.

Está taxativamente claro: dinero para las carreteras, viales, aceras, zonas verdes, equipamientos, canalizaciones y demás dotaciones necesarias para construir los nuevos barrios previstos en el PGOU durante los próximos 15 años, no para las ‘setas’ de la Encarnación, el ‘paseo marítimo’ de la Alameda, la Plaza de España, los carriles-bici…. en la Sevilla consolidada y/o en el Centro como escaparate de la ‘grandeur’ de Monteseirín.

 

 

3) “No podemos construir una carretera (en alusión a la SE-35) que vaya de ningún sitio a ninguna parte”.

 

 

Curiosamente, Celis aplica a la SE-35 el dicho popular sobre el tranvía de Monteseirín y obvia  todos los argumentos a favor de esa vía de comunicación dados en su día por el propio Ayuntamiento como vía clave para descongestionar el saturado tráfico de la ciudad y eje articulador de nuevos desarrollos urbanísticos previstos en el PGOU. Y si no se podía construir la carretera, ¿por qué se gastaron 1,4 millones de euros en diseñarla? ¿No es acaso otra muestra más de despilfarro del dinero?

 

 

4) “No se pueden tener 200 millones de euros parados en una cuenta corriente esperando tiempos mejores”.

 

 

Pero a los empresarios les decía todo lo contrario, les mentía, como ha vuelto a recordar el presidente de Gaesco, Miguel Rus: “Cada vez que pedíamos un desglose de los fondos se nos decía que el dinero estaba a buen recaudo en una cuenta corriente”.

 

Si, según Zapatero, España merecía un Gobierno que no mintiera a sus ciudadanos, ¿qué decir en Sevilla del Ayuntamiento de Monteseirín, Marchena y Celis, que no sólo mintió sobre los dineros del PGOU sino que también ocultó a los sevillanos los informes sobre los problemas técnicos de las ‘setas’, para cuya construcción se han desviado 65 millones de euros aportados por los promotores inmobiliarios para la expansión de la ciudad?

 

 

5) “Se ha acordado mediante un compromiso por escrito, que queda fijado para el futuro que una vez que los empresarios vayan desarrollando esos suelos, el Ayuntamiento, de sus recursos propios, invertirá en la infraestructura necesaria para ello”.

 

 

Celis calla que ante la amenaza de los empresarios de querellarse contra Monteseirín por estafa tras el desvío del dinero, el Consistorio tuvo que firmarles un documento en el que reconocía implícitamente la irregularidad de su actuación y se comprometía a no pedirles ni un euro más y a asumir el coste de las infraestructuras futuras. Por tanto, serán los sevillanos quienes con sus impuestos tapen el ‘agujero’ dejado por Monteseirín.

 

El último sofisma de Celis es decir que una vez que los empresarios desarrollen los suelos, el Ayuntamiento invertirá en la infraestructura necesaria. ¡Si es justamente al revés! Hasta que no se hayan desarrollado los sistemas generales no se puede autorizar ningún desarrollo urbanístico nuevo.

¿Y con qué dinero, si Monteseirín se lo ha pulido todo? Según los datos logrados por el colega Carlos Mármol, de los 172 ó 240 millones de euros del PGOU, sólo quedan 1,5 millones.

 

Sevilla tenía repleta la ‘hucha’ del PGOU para impulsar la construcción (VPO, por ejemplo) y crear empleo en esta hora de crisis, pero en vez de imitar a la hormiga de la fábula, el alcalde-‘cigarra’ Monteseirín  ha dejado vacía la hucha y condenado a la ciudad a quince años de ‘vacas flacas’.