Archivo de la categoría: Política

‘Invictus’

Espadas fue a despedirse del (sin) alcalde a su vez despedido mediante aquel  teletipo de Europa Press y dijo que con la experiencia que tiene Monteseirín tras 12 años en la Casa Grande no desaprovecharía ninguno de los consejos que pudiera darle en su labor de oposición, “porque para eso somos compañeros de partido”. ¿Compañeros? Ya dijo Adenauer que, en orden creciente de virulencia, hay adversarios, enemigos, enemigos a muerte y compañeros de partido. En la víspera, el compañero Alfredo declaró que él no podía aconsejar a Espadas en la Oposición porque siempre había gobernado. Más claro, agua: Espadas es un perdedor y él, un ganador. Tarquino el Soberbio se queda en pañales al lado de Alfredo, el que va por la vida de buena gente pero con dagas florentinas bajo su piel de cordero. El mistificador Monteseirín tergiversa continuamente la historia: gobernó, pero no por ganar (perdió frente a Soledad Becerril y Juan Ignacio Zoido dos de las tres elecciones a las que se presentó), sino por pactar. En realidad ha gobernado merced a los pactos de los perdedores.

 

Sin + sin

El PSOE sigue  tendido en el diván buscando explicaciones a su laminación por el PP. Viera ha dejado caer ‘sotto voce’ que otro gallo habría cantado si a Monteseirín lo hubieran relevado antes. ¿Y quién debería haber decretado el relevo del (sin) alcalde que estaba hundiendo las expectativas electorales del partido mucho antes de que, cuando ya se había rebasado el punto de no retorno, lo hiciera Griñán mediante aquel teletipo de Europa Press? Respuesta: el propio Viera. Tras haber arrasado en el congreso provincial a Monteseirín y su facción de críticos atrincherados en el Ayuntamiento y con los sondeos de Julián Santamaría para el PSOE que mostraban el pernicioso efecto de Alfredo para la marca socialista y el inusitado nivel de rechazo que suscitaba hasta entre los propios simpatizantes, esos que luego han preferido prestar su voto a Zoido, Viera tenía todos lo argumentos para imponer su autoridad. Tenía todos los argumentos, pero no tuvo la autoridad. He aquí las consecuencias. Sevilla estuvo sin alcalde, y el PSOE de Sevilla, sin secretario general.

 

Arcas vacías

Zoido  ha anunciado una auditoría para averiguar cómo está el  Ayuntamiento, pese a que Monteseirín dijo en el Pleno del 23 de abril: “Dejaré las arcas municipales en infinitamente  mejores condiciones de lo que yo me las encontré”. Y añadió: “¿Han oído hablar de los bonos samurái, a los que yo llamaba bonos harakiri? ¿Y de la deuda con ACS por una importante infraestructura de esta ciudad?”

Al acabar la Expo, el Ayuntamiento presidido por Rojas Marcos sufrió la grave crisis post-92, que se prolongó hasta 1998 y que obligó a Felipe González a tres devaluaciones consecutivas de la peseta, por lo que los tipos de interés se situaron en el entorno del 15-20%..

Las arcas municipales estaban vacías, casi ni había dinero para pagar a los funcionarios y la deuda heredada del socialista Del Valle ascendía a 31.000 millones de pesetas (186 millones de euros).

Al prohibitivo precio que estaba el dinero en España, el Ayuntamiento optó por  lo mismo que hizo el Gobierno socialista para tapar el ‘agujero’ de 20.000 millones de pesetas como balance –no fue precisamente cero, como prometió Olivencia- de la gestión de Pellón: recurrir a los mercados internacionales, donde los tipos de interés eran bastante más bajos.

 

 

SIN SEGURO DE CAMBIO

 

Fue así como la banca japonesa prestó 10.000 millones de yenes, los bonos samurái citados por Monteseirín, al Consistorio hispalense, mientras que el Reino de España avaló un crédito multidivisas de una treintena de bancos internacionales para afrontar los nunca oficialmente reconocidos números rojos de la Expo.
Curiosamente, ambas Administraciones cometieron el mismo error, hasta cierto punto comprensible, tanto por la falta de liquidez como por el elevado coste de la medida, que hubiera disparado aún más la factura de ambas operaciones: no suscribieron un seguro de cambio en previsión de que una subida de tipos multiplicara el pago de los intereses. No parecía probable, pero ocurrió, de ahí que todavía en la recta final del primer mandato de Monteseirín (1999-2003)  quedaran por pagar 82,5 millones de euros, por lo que éste calificó los bonos japoneses como ‘harakiri’.

.

 

 

ESCONDER LA MANO

 

La  gran infraestructura adeudada a  ACS era el Estadio Olímpico, con un coste de 20.500 millones de pesetas (123 millones de euros), inferior al de las ‘setas’ (140 millones incluyendo el valor de las cesiones en especie a Sacyr).

Aunque imputado en exclusiva a Rojas Marcos, la financiación de este coliseo para el Mundial de Atletismo de 1999, y de matute para la candidatura olímpica, fue acordada por todas las Administraciones,  incluida la Diputación  presidida entonces por Monteseirín, que el 20 de marzo de 1997 había defendido en Turín ante la IAF no sólo la candidatura para acoger la competición atlética, sino el estadio  en construcción como futurible núcleo del anillo olímpico para los deseados Juegos de 2004.

Monteseirín tiró la piedra del Mundial y del estadio y luego escondió la mano, al igual que hizo años después votando cinco veces a favor de que se construyera un parking subterráneo sobre los restos arqueológicos de la Encarnación pero, con esa extraordinaria habilidad del PSOE para el marketing y la manipulación, traspasó luego toda la responsabilidad y la factura política del proyecto de su gobierno de coalición con el PA exclusivamente a los andalucistas.

 

FIN DE LA ESTABILIDAD

 

Aun incluyendo los bonos samurái  pendientes de pago, en 2002 el Ayuntamiento tenía una deuda de unos 200 millones de euros (33.000 millones de pesetas), equivalente a la dejada por Del Valle a Rojas Marcos.

Así pues, en el primer decenio transcurrido desde la Expo y hasta avanzado el primer mandato de Monteseirín la deuda no crece, entre otras razones porque recibe una Tussam con el contador a cero tras el saneamiento practicado por las corporaciones del PP y del PA.

Sin embargo, en los posteriores ocho años de gobiernos de coalición con Torrijos, Monteseirín ha realizado una faraónica política de obras de dudosa utilidad o a su mayor gloria personal pensando en pasar a  la posteridad como el alcalde que modernizó Sevilla y rellenó sus vacíos urbanos (las ‘setas’ en la Encarnación, la biblioteca en los jardines del Prado) o duplicando infraestructuras (el tranvía que discurre sobre el mismo trazado del Metro); ha dado barra libre a los sindicatos con onerosos convenios colectivos muy por encima del IPC en empresas municipales (Tussam es el máximo exponente, al pasar del balance cero a deber más de 100 millones de euros, casi otras ‘setas’) y también manos libres a sus socios de IU para sus componendas en fundaciones (DeSevilla) y sociedades públicas (Sevilla Global).

 

CAJONES LLENOS DE FACTURAS

 

Sevilla está hoy en la lista negra del Tribunal de Cuentas por no haberle remitido aún sus datos de 2008, y la deuda acumulada por el Ayuntamiento y su consorcio asciende, que se sepa,  a 633 millones de euros. ¿Cuánto no se sabe aún? Eso es lo que pretende averiguar Zoido con la auditoría al Consistorio y a las empresas municipales, vedadas en estos años  a la fiscalización de la Oposición. Sólo en las semanas previas a las elecciones, Monteseirín sacó del cajón facturas pendientes de pago -incluso desde 2004- por valor de 15 millones de euros.

Monteseirín ha triplicado los números rojos a su paso por el Ayuntamiento y, parafraseándolo, deja a Zoido las arcas municipales en infinitamente peores condiciones de cómo él se las encontró.

Ya lo hizo en la Diputación y ahora lo repite: política de tierra quemada para quienes vengan detrás. Es un experto en hacerle el harakiri a las cuentas, y sin necesidad de irse a Japón.

 

Descontrol

Una de las estrategias del sector crítico del PSOE, encastillado en el Ayuntamiento junto a Monteseirín como bastión rebelde contra Viera, consistía en usar su presunto dominio de las agrupaciones de distrito, que a su vez garantizaban los graneros de votos al partido, para forzar el nombramiento del candidato a la Alcaldía de Sevilla al margen de la Ejecutiva Provincial. En esa estrategia, Celis, el delfín de Alfredo cuando éste fue  defenestrado por el teletipo de Europa Press, pasaba por ser el controlador de los controladores socialistas en los barrios. Este mito también se ha derrumbado el 22-M. En el distrito donde Celis es el mandamás, San Pablo-Santa Justa, el PSOE ha perdido casi 3.000 votos, los mismos –e incluso más- que ha ganado el PP. Y eso que Alfonsito, en plan hijo pródigo vuelto al redil del oficialismo por aquello de sálvese quien pueda (aunque no ha caído esa breva), hizo campaña puerta a puerta en plan Avon pidiendo el voto para Espadas. Si como alcaldable ‘in pectore’ no tuvo futuro, parece que tampoco lo tiene como vendedor a domicilio.

 

Graneros

Uno de los muchos mitos de  ‘Sevilla la roja’ destruidos por Zoido en estas elecciones municipales ha sido el de los barrios calificados como inevitables graneros de votos del PSOE. De los once distritos en que está dividida la ciudad, el PP gobernará en nueve, tras arrebatar a los socialistas sus otrora cotos privados de Macarena, San Pablo-Santa Justa y Este-Alcosa-Torreblanca y duplicar su número de sufragios en los dos únicos islotes con el emblema del puño y la rosa que aún emergen en un mar plagado de amenazantes gaviotas como en la película ‘Los pájaros’, de Alfred Hitchcock: Cerro-Amate y Macarena-Norte. Si, metafóricamente, los medios de comunicación  han calificado de ‘tsunami’ la histórica victoria pepera, en la mayor parte de los distritos de la ciudad al menos también simbólicamente  podría colocarse en las paredes la siguiente leyenda, similar a la de las grandes riadas: “El día 22 de mayo del año 2011, a las 23 horas, llegaron los sufragios del maremoto de Juan Ignacio Zoido a los 20  concejales marcados en la línea inferior de este azulejo”.

 

Tsunami

El (sin) alcalde más en funciones que nunca dijo en cierta ocasión que el resultado de estas elecciones municipales sería el mejor balance de sus doce años de gobierno. Pues el pueblo de Sevilla ha hecho en el 22-M balance de la gestión de Monteseirín, el único aún no imputado de su gobierno, y de qué manera: le  ha dado a Zoido una mayoría absolutísima de veinte concejales (récord histórico, uno más que los obtenidos por Del Valle en 1983, aprovechando la estela de Felipe González), con lo que aquél casi dobla en ediles a Espadas;  67.000 votos más que al PSOE y la victoria en todos los distritos menos en dos para que, como se susurraba en la antigua Roma a los oídos de cada nuevo césar, sea consciente de que no es inmortal. Estos resultados, por tanto, más que una debacle para los socialistas, son un tsunami. Bueno, pues conociendo al personaje que aún está de interino en la Plaza Nueva, es capaz de atribuir la catástrofe a que lo quitaran a él del medio (demasiado tarde) o de ir al partido a pedir  un cargo en agradecimiento (¿?)  a los servicios prestados.

Zoido, el triunfo de la micropolítica

Juan Ignacio Zoido, que pasa oficialmente por ser un juez en excedencia, es en realidad un ‘banquero’, un ‘banquero’ muy particular que se ha hecho con la Alcaldía de forma arrolladora tras una campaña electoral marcada por el movimiento juvenil del 15-M, cuyo lema original era ‘Democracia real ya; no somos mercancía en manos de políticos y banqueros’.

Pues bien, Sevilla está desde ahora en manos de un político y ‘banquero’ cuyo estilo representa el triunfo de la micropolítica, simbolizado en el banco estropeado de una plaza de Bellavista. Frente a la indiferencia del Ayuntamiento por una de tantas quejas vecinales por aparentes pequeñeces, en este caso por un banco roto en aquel barrio, Zoido desconcertó al Poder municipal y a la opinión pública al hacer suya la causa vecinal y desafiar al gobierno PSOE-IU de Monteseirín-Torrijos con un reto: si pasado cierto plazo de tiempo el Consistorio no arreglaba el banco o no lo reponía, lo haría él con sus propias manos.

El PSOE, sorprendido por lo que consideró una tontería del juez en excedencia, se lo tomó a chacota y lo bautizó como el ‘banquero’ de Bellavista. Fue sólo el principio, porque al banco siguieron en otros barrios farolas, losas, todo tipo de mobiliario urbano, jardines y hasta la basura del Vacie, que el hoy nuevo alcalde retiró de forma voluntaria con una pala porque el asentamiento chabolista más antiguo de España estaba dejado de la mano de Dios y de la de Monteseirín.

COMO LA MANZANA DE NEWTON

El sarcástico Alfonso Guerra se ha burlado en los mítines de este estilo de hacer política de Zoido al decir que su única preocupación era  “mirarle el culo a las papeleras a ver si estaban rotas”, pero en su continuo patearse los barrios en estos cuatro años, el líder local del PP y sus colaboradores comprobaron que a la gente no le interesaban en demasía o le sonaban a música celestial los grandes proyectos de transformación de la ciudad, casi siempre asociados al centro, sino que le arreglaran sus problemas más cercanos. Y la micropolítica  cayó por su propio peso  como la ley de la gravedad derivó de la caída de la manzana de Newton.

La segunda clave del éxito de Zoido ha sido su campechanía y capacidad de conexión con los vecinos de unos barrios hasta entonces considerados cotos exclusivos del PSOE y en los que los vecinos acabaron viéndolo no como un pijo de Los Remedios, un juez que podía infundir miedo o todo un exdelegado del Gobierno, sino como a un hombre de pueblo, cercano y sin aristas, ataviado con una simple cazadora, capaz de escuchar y de comprometerse hasta el punto de remangarse para echar una mano, lo mismo apaleando basura en El Vacie que despegando caramelos sin recoger por Lipasam tras el paso de una cabalgata de Reyes por Su Eminencia. Zoido predicaba con el ejemplo.

DOBLE TRAGEDIA

No era una pose ni marketing político, porque no en vano el nuevo alcalde nació en un pueblo (Montellano, 21 de enero de 1957) y se crió en otro, Fregenal de la Sierra. Zoido es un hombre con el alma marcada por dos tragedias familiares que  le han hecho aún más humano y que se reflejan en el poso de tristeza  de sus ojos: perdió a su padre, Florentino, de profesión pastelero, cuando él era aún un zagal, el mayor de cuatro hermanos varones,  y su progenitor contaba 44 años de edad. Y perdió en un accidente de tráfico a su hijo José María, de 17 años, aunque le queda el consuelo de que vive en las siete personas que tras su muerte contribuyó a salvar con la donación de sus órganos.

Padre de otros dos hijos, el posterior nacimiento del pequeño Fernando le insufló nuevos ánimos para seguir adelante. Ha confesado que la persona que más le ha influido  ha sido su padre, aunque no le diera mucho tiempo a aprender de sus consejos por su temprana muerte (tenía él entonces 12 años), de tanto como sus parientes y amigos suyos le han hablado de él y de su forma de entender la vida.

De su progenitor, el confitero de Fregenal (su hermano regenta el negocio familiar), Zoido guarda en secreto, como si fuera la fórmula de la Coca Cola, una receta de confitar carne de membrillo. Quienes han tenido la suerte de probarla dicen entusiasmados que es pura delicatessen. Zoido en persona va a las plazas de abasto y a las fruterías, elige los membrillos, los monda y en plan Arguiñano crea su dulce, que luego regala a quienes distingue con su amistad. Los afortunados se chupan los dedos y se aprestan a tomar nota, pero él no revela la receta ni a tiros.

LA VENA DE JUEZ

Si había quienes iban por atún y a ver al duque, Zoido es al revés: va a los mercados a pasearse y comprar fruta –le encanta hacer la compra, previa llamada a su esposa, Beatriz, para ver qué falta en casa- y, de paso, a dar un mitin. De esa soltura para moverse entre los tenderos y placeros –para colmo, también entiende de pescado- le viene su capacidad para conectar con el pueblo llano en los barrios; incluso con quienes no comulgan con sus ideas y se lo espetan en la cara. No sólo no se inmuta ni le molesta esa franqueza con que le disparan buscando su desconcierto, sino que, sin perder la sonrisa, no ha dudado en pedirles prestado el voto a quienes iban predispuestos contra él.

Por su propio carácter y más aún tras su paso por el Juzgado de Familia, Zoido es una persona conciliadora que procura evitar los conflictos o resolverlos con la mediación. Es más un gestor de la Justicia que un juez propiamente dicho. Muy afable de trato, sus colaboradores dicen que es casi imposible enojarse con él y verlo enojado con ellos, y que libera las tensiones poco a poco, tratando de buscar siempre el lado positivo o poniendo un toque de humor. Cuando le domina la preocupación, opta por refugiarse en el silencio, meditativo.

FÚTBOL Y PÁDEL

Le encanta el fútbol. ‘Palangana’ confeso (fue el primer presidente del Foro Sevillista), mantiene desde hace años el mismo asiento en el estadio de Nervión. Es hincha apasionado, y es secreto del sumario y políticamente incorrecto plantear la cuestión de cómo un juez, aunque sea en excedencia , se refiere en el graderío al juez árbitro durante los partidos del club de sus amores, y máxime en caso de pitar un penalti en su contra.

No es tan aficionado a los toros como al balompié y sí fan del pádel, aunque la falta de tiempo por la actividad política y las sobrecargas musculares le impiden practicarlo tanto como él quisiera. Parece que en materia de libros pica de todo un poco y que en cuestiones de música le gustan especialmente las bandas sonoras de las películas que forman parte de la memoria de su vida, como ‘Love story’.

EL VENENO DE LA POLÍTICA

Culpa a Javier Arenas de haberle inoculado el veneno de la política, en la que dijo una vez que se había visto metido “sin saber muy bien cómo”, tras cruzar el Rubicón que supuso la aceptación de un cargo técnico en el Ministerio de Justicia. Acabó de delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha y en Andalucía; de secretario general del PP (A); de diputado en el Parlamento de Andalucía y, ahora, de alcalde.

Es toda una metáfora política que el hombre que al cabo de doce años ha arrebatado la capital de Andalucía a los socialistas y fuera calificado por éstos despectivamente como el ‘banquero’ de Bellavista, haya dado este golpe de mano iniciando su asalto a la Plaza Nueva en esta segunda etapa justamente desde el mismo barrio en que nació Felipe González, que es tanto como ganar por goleada a domicilio.

Si el PP tuviera la misma capacidad marketiniana que el PSOE, que convirtió en todo un símbolo la foto del clan de la tortilla en los pinares de La Puebla del Río, hoy ese banco de Bellavista (donde, por cierto, ningún periódico  ha fotografiado aún al nuevo alcalde)  sería ya su particular icono de la reconquista de Sevilla.

Chiringuitos

chiringuitoEl alcaldable Espadas incurre en  flagrante contradicción cuando promete que, si él gana,  el Ayuntamiento “se apretará el cinturón” en gastos superfluos: unificará delegaciones, reducirá cargos de confianza e igualará  los sueldos del personal nombrado a dedo para que no cobren más que el alcalde (al menos ha tomado buena nota del dineral que ha trincado Manuel Marchena, el valido de Monteseirín, a su paso en plan Atila). Pero a continuación habla de crear la ‘Fundación del Legado Americano de Sevilla’, a fin de  relanzar nuestro riquísimo patrimonio cultural y blá, blá. ¿No habíamos quedado en que iba a unificar delegaciones para ahorrar? ¿Por qué, entonces, otro chiringuito municipal, que todos sabemos sirven sólo para colocar a los enchufados o servir de cementerio para los cadáveres políticos? ¿No tenemos ya la Delegación de Cultura, Turismo, el Convention  Bureau y compañía para promocionar desde el legado andalusí al americanista y lo que haga falta? Con promesas como ésta creo que al cinturón de Espadas todavía le queda más de un agujero que apretar.

El empate

empatePrácticamente todas, por no decir todas, las encuestas publicadas el domingo y el lunes auguran la mayoría absoluta de Zoido y un descalabro del PSOE tras la etapa del dúo Monteseirín-Marchena. El sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO otorga a Zoido 17-18 concejales; el de Ikerfeld para ABC, 18-19, y el de Metroscopia para El País, 18. Frente a Susana Díaz, que habla de encuestas sacadas ahora del congelador para minar la moral de victoria de los socialistas, la más preocupante para el PSOE es la de El País, por tres razones: es el medio más afín a su ideología; se terminó el pasado viernes, a sólo 9 días del 22-M, y se basó en mil entrevistas. Con este panorama, va Espadas con más moral que el Alcoyano y dice que la situación es de “empate técnico”. No sé si al final habrá o no un vuelco en las urnas a esta tendencia, pero en la situación actual la ocurrencia del alcaldable recuerda al chiste sobre aquel boxeador que estaba recibiendo una tunda tremenda y que le preguntó en su rincón al mánager cómo iba la pelea. Respuesta de éste: “Si lo matas, empatamos”.

Cada cual hace su juego

La Feria ha provocado que, casi sin percatarnos, hayamos rebasado con creces el ecuador de la campaña electoral y nos hallemos a sólo una semana del 22-M. ¿Qué queda en la memoria de los días transcurridos entre tantas promesas? Lo único, probablemente, la polémica tras la propuesta de Zoido de que los alcaldables firmen un documento ante notario en el que se comprometan a que gobierne Sevilla la lista más votada.

zoido_facebookTodos han acabado entrando al trapo de la propuesta de Zoido y convirtiéndose en sus altavoces, con lo que el candidato del PP, que sabe perfectamente que la ley electoral permite pactos ‘a posteriori’, ha logrado multiplicar en el inconsciente colectivo la imagen de que, para que no gobierne la lista más votada (y se presupone que será la encabezada por él mismo), Espadas y Torrijos acabarán pactando, de lo que se inferiría que votar a Espadas equivale a votar a Torrijos.

Al agitar el nombre del líder de IU, Zoido pretende una doble jugada: desmotivar al votante socialista moderado, que repudia el extremismo de Torrijos, para que no acuda a las urnas o que le dé a él su voto.

PUGNA POR EL MISMO ESPACIO

En línea con esa estrategia, durante el debate mantenido en la cadena SER entre Espadas y Zoido, los oyentes se sorprendieron al escuchar que ambos pedían para sí el voto de los socialistas, aunque la petición del alcaldable del PP fuera la de un sufragio prestado: “Pido –dijo- el voto prestado de los socialistas que saben que no se ha gobernado bien o que están descontentos. Que confíen en mí. No hay ningún riesgo. Todos podemos conseguir ese cambio tranquilo”.

Curiosamente, Zoido usaba una variante del lema que hace 30 años llevó al socialista Mitterrand al poder en Francia: ‘la fuerza tranquila’.

La segunda estrategia de la campaña del PP, sabedor del rechazo que aún suscita su marca en los barrios que son tradicionales graneros de votos del PSOE, está siendo la ocultación de sus siglas para que emerja únicamente la figura de su candidato: Zoido. Donde el PP provocaría inquina, Zoido suscita adhesiones o, al menos, no es rechazado. Ya no se trataría de votar al PP, sino a la persona de Zoido, quien va  por los barrios descorbatado y con una cazadora lo mismo retirando basura del Vacie con una pala que restos de caramelos de las cabalgatas en Su Eminencia.

El spot electoral protagonizado por el frutero de este barrio, en que, como en Las Meninas, Zoido no aparece en el cuadro, es la perfecta plasmación de esta política: un vecino de una zona afín al PSOE que nunca se atrevería a pedir el voto para el PP no tiene reparo alguno en pedirlo para Zoido como “independiente zoidista”.

Definitivamente, el zoidismo ha tomado carta de naturaleza.

PUERTA A PUERTA

Espadas y el PSOE, por su parte, han recibido un inesperado balón de oxígeno con el sondeo del CIS, que refleja que aunque Zoido es el favorito para la victoria no tiene aún garantizada la mayoría absoluta.

Juan_Espadas-polígono-surEn la creencia de que o Zoido la logra o no gobernará porque nunca podrá pactar con Torrijos, los socialistas han tocado a rebato e, imitando a las vendedoras de Avon, ha enviado a 4.200 agentes electorales a llamar puerta por puerta en los cinco distritos más proclives (Cerro-Amate; Este-Alcosa-Torreblanca; Macarena; Macarena Norte y Nervión) para movilizar a los desmotivados simpatizantes a fin de evitar que Zoido obtenga los 17 ediles que le darían la Alcaldía.

A quien quiera escucharles, los socialistas repiten como un mantra que Zoido nunca va a sumar 15.000 votos más que los que el PP obtuvo en las últimas elecciones municipales (128.776 por los 124.534 del PSOE) para alcanzar tal objetivo.

Sin embargo, esa hipótesis es factible. Aunque con mayor participación, que dio la victoria al PSOE (209.515 votos) en las elecciones generales posteriores (mayo de 2008), el PP logró 153.839 sufragios en la capital, y entonces aún no había crisis, ni cerca de 100.000 parados, ni habían estallado escándalos como el de Mercasevilla y los ERE…..

DESMARQUE

Espadas, para no ahuyentar a los socialistas moderados, necesita contrarrestar el mensaje de Zoido de que votarle a él equivale a votar a Torrijos, de ahí que haya proclamado que no es etapa para coaliciones y que prefiere no gobernar antes que ceder la parcela de Economía y Empleo –la joya de la corona de Torrijos en su alianza con Monteseirín- a IU.

torrijos-2011--478x270Ya lo reveló Rosamar Prieto: Espadas no piensa reeditar el pacto con Torrijos, sino gobernar en solitario mediante acuerdos puntuales, como Manuel del Valle en su última etapa.

Torrijos, mientras, está como en el proverbio árabe: sentado a la puerta esperando a verlas venir. La encuesta del CIS le augura que mantendrá sus tres ediles, y en un escenario sin mayorías absolutas volvería a tener la llave del Ayuntamiento. No sintoniza con Espadas, del que dijo en su día que “le faltaba un hervor”, y ahora le ha advertido que no trate a IU como a “un primo menor”.

Sabe que, llegado el momento, si tiene la sartén por el mango puede obligar a Espadas a tragarse todas sus palabras o a entregarle muchas más parcelas de poder a cambio de darle la Alcaldía y la Delegación de Economía y Empleo para que no se desautorice a sí mismo. Urbanismo, por ejemplo, podría ser para IU como moneda de cambio. Y el 70% del presupuesto de inversiones, como le impuso Rojas Marcos a Monteseirín cuando la coalición PSOE-PA.

Siempre en la hipótesis de un escenario con mayoría simple, Espadas comprobaría que Torrijos no es ese “primo menor” sino, como en la famosa campaña publicitaria, más bien “el primo de Zumosol”.