La Junta, en vez de la red completa exigida por Pérez, anuncia dos medias líneas de Metro
La estrategia del Gobierno andaluz coincide más con la de Espadas que con la del alcaldable del PP
El pasado 23 de enero, tras anunciar Espadas que el Ministerio de Hacienda del Gobierno de Pedro Sánchez avalaba la firma del protocolo de financiación negociado a tres bandas (Ayuntamiento, Junta de Andalucía en tiempos de Susana Díaz y Gobierno central) para las obras del tramo Pino Montano-Prado de San Sebastián de la línea 3 del Metro, el portavoz y alcaldable del PP, Beltrán Pérez, le acusó de “usar el Metro para estafar electoralmente” a los sevillanos.
Beltrán Pérez recordó que en los Presupuestos Generales del Estado para el año en curso, elaborados por la ministra sevillana María Jesús Montero, “no se contemplaba ni un solo euro para el Metro de Sevilla”, por lo que a su juicio la entrevista entre la titular de Hacienda y el alcalde no era más que “una foto preelectoral y una estafa a los sevillanos”.

El alcaldable popular anunció que presentaría una nueva moción en el Pleno para reclamar otra vez la construcción de la red completa de Metro que, a su juicio, había traicionado Espadas al conformarse sólo con media línea de la 3 (el tramo Pino Montano-Prado). Según Beltrán Pérez, “Sevilla no puede renunciar a su red completa de Metro, gobierne quien gobierne en cada Administración; por eso -añadió- el PP va a seguir pidiendo su construcción en 15 años, priorizando la línea 3, y la 2 con arranque en Sevilla Este”.
156 MILLONES
Posteriormente, el 12 de febrero, Beltrán Pérez se reunió con su correligionaria y consejera de Fomento, Marifrán Carazo, y con el viceconsejero, Jaime Raynaud, y anunció que la titular del departamento le había comunicado que “hoy podríamos disponer de 156 millones de euros para la ampliación del Metro”.
Según el portavoz y alcaldablde del PP, era “la primera vez en los últimos diez años que se habla de compromiso presupuestario, lo que es una gran noticia -añadió- para todos los sevillanos que demandan esta infraestructura tan relevante para el futuro de la movilidad en la ciudad”.

Beltrán Pérez continuó diciendo que “frente a compromisos verbales del alcalde del PSOE, Juan Espadas, con la anterior Consejería y la cortedad de sus aspiraciones al pedir media línea (del Metro), nos encontramos con el Gobierno del cambio, con una clara apuesta que puede marcar un antes y un después”.
Todas estas declaraciones han ido en línea con los mensajes lanzados por Beltrán Pérez en los últimos meses, en los que ha convertido el Metro en el “leit motive” de su campaña preelectoral a las municipales, con las ideas-fuerza de que Espadas ha renunciado a la red completa (líneas 2, 3 y 4, las pendientes) al conformarse sólo con la mitad de la línea 3; que el protocolo de financiación tripartita no estaba respaldado por ninguna partida en los Presupuestos Generales del Estado (aparte de que la ley del Metro exonera al Ayuntamiento del pago de la infraestructuras de las líneas, no así de otros conceptos) y que cuando llegara el PP a la Junta de Andalucía habría dinero y compromiso para activar la red completa, subterránea además y prácticamente de construcción simultánea.
REBAJA
Pues bien, los anuncios del nuevo Gobierno andaluz han desmentido toda la estrategia del portavoz y alcaldable del PP. El viceconsejero de Fomento, Jaime Raynaud, ha adelantado en el curso de un encuentro empresarial celebrado en la Cámara de Comercio de Sevilla que la Junta va a destinar un millón de euros, repartidos en los Presupuestos de 2019 y 2020, para revisar y actualizar los proyectos básicos de las tres líneas de Metro pendientes de construir y que se acabaron de redactar en 2011 pero que acabaron metidos en un cajón tras el estallido de la crisis económica y la falta de recursos para grandes inversiones en obra pública.

Conclusión: nos plantaremos como mínimo en 2021 antes de que se construya un solo metro del Metro, valga el juego de palabras. ¿No decía Beltrán Pérez en febrero pasado que “hoy podríamos disponer de 156 millones de euros para la ampliación” del suburbano? Hay declaraciones carentes de lógica porque no se puede empezar la casa por el tejado, sino por los cimientos. El nuevo Gobierno andaluz actúa con seriedad y prudencia al proceder primero a la revisión de los proyectos básicos, para así conocer los costes actualizados de las tres líneas pendientes y poder obrar en consecuencia y en función de los recursos económicos disponibles en cada momento.
No se olvide que, como ha revelado Raynaud, en la Consejería de Fomento hay ya comprometidos 3.650 millones de euros en proyectos hasta el año 2042, un dinero equivalente prácticamente al coste estimado de las tres líneas de Metro que faltan en Sevilla. Así pues, no hay dinero para todo, por lo que lo más probable es que aprovechando digamos el paréntesis del bienio 2019-2020, dedicado sólo a revisiones y estudios de los proyectos básicos, la programación de las obras del Metro se subordinará al próximo Plan de Infraestructuras de Andalucía 2021-2027.
MITADES
No obstante, ya hay varias directrices para el Metro sevillano en ese nonato Plan de Infraestructuras que se desarrollará en el próximo decenio. Lo avanzó la consejera en unas declaraciones que pasaron inadvertidas en plena Semana Santa y lo ha ratificado su viceconsejero, Rynaud, en el encuentro celebrado en la Cámara de Comercio: acometer, de momento no se sabe si simultáneamente o no (lo más probable es que no), la construcción no integral de las líneas 3 y 2, sino sólo la mitad aproximadamente de las mismas: el tramo Pino Montano-Prado de San Sebastián de la línea 3 (que, completa, llegaría hasta Los Bermejales) y el tramo Sevilla Este-María Auxiliadora/Puerta Osario de la línea 2 (que, completa, llegaría hasta Torre Triana, en la isla de la Cartuja). De este modo, las líneas 3 y 2 confluirían en María Auxiliadora y desde allí los pasajeros podrían conectar con la línea 1 en la estación del Prado de San Sebastián.
Raynaud ha afirmado que el compromiso de la Junta de Andalucía es con la red completa del Metro tal como aprobó el Pleno del Ayuntamiento de Sevilla a instancias del PP aunque “acometida por tramos”.

¿Y no era acaso esa misma la postura de Espadas, el cual, ante la falta de fondos por mor de la crisis económica, trató de impulsar al menos la construcción del tramo Pino Montano-Prado de la línea 3 en alianza con la Junta de Andalucía y el Gobierno de la nación?
Como la política, y todo en la vida, es según el color del cristal con que se mire, si el alcalde impulsa mejor que nada el tramo Norte de la línea 3, entonces es tachado de traidor y de alcalde de “la media línea de Metro” por Beltrán Pérez, pero si el nuevo Gobierno andaluz, de forma tan bien razonable ante la imposibilidad de disponer de 3.700 millones de euros de golpe y la necesidad de optimizar y repartir los recursos, hace eso mismo, entonces el portavoz y alcaldable del PP guarda silencio y asume así el “compromiso por tramos”.
Beltrán Pérez reprochaba a Espadas haberse conformado con una mera media línea de Metro y ahora resulta que podría haber en todo caso dos medias líneas pero no la red completa, tantas veces por él demandada y prometida. El plan de la Junta de Andalucía parece más cercano a la estrategia (haciendo de la necesidad virtud) del socialista Espadas que a la del popular Beltrán Pérez. Paradojas de la política.






En plena crisis económica, con recortes a la inversión en obras públicas por doquier debido a las órdenes del Gobierno de España de reducir como sea el déficit público, el alcalde es perfectamente consciente de que exigir una inversión de 3.700 millones de euros de la Junta en Sevilla capital, cantidad que supera en diez veces el presupuesto de la Consejería de Fomento para las ocho provincias de Andalucía, equivale a pedir la Luna de Valencia. Todo da igual, en aras de mantener el discurso de que la Junta maltrata a Sevilla.
¡Qué casualidad! El oportunismo político de Zoido se demuestra una vez más cuando disfraza de prudencia y paciencia lo que no ha sido más que silencio calculado para no hablar del Metro a lo largo del casi año y medio en que ha ejercido también como presidente regional del PP y con el fin de no malquistarse con los alcaldes de Málaga y Granada, militantes del PP, que aspiran a ver concluidas las obras de sus primeras líneas de Metro. Si tan defensor de Sevilla se proclama ahora, cabe preguntarse cómo no ha tenido arrestos desde julio de 2012 de enfrentarse a Málaga hablando de discriminación a Sevilla por los dineros consignados en los Presupuestos para la capital de la Costa del Sol. Sólo recupera ese discurso una vez que ya se asume por él mismo, su partido y la opinión pública que deja la Presidencia regional del PP para centrarse en exclusiva en la Alcaldía de Sevilla y le da igual lo que puedan pensar en la zona oriental de la comunidad autónoma porque ya no tiene que obrar con disimulo alguno.
Lo que calla el alcalde de Sevilla es que son las partidas necesarias para acabar la primera línea del Metro malagueño, al igual que las destinadas a rematar también la obra de la primera línea del suburbano de Granada, mientras que Sevilla lleva disfrutando de su línea 1 desde el año 2009 y la Junta ha destinado 658 millones de euros a su construcción y 48 millones en cada ejercicio desde entonces (200 millones en números redondos) en subvencionar la explotación para que a los sevillanos les cueste más barato el billete de su Metro.
que se construya en nuestro término municipal. Así se respetó y así se plasmó en el acuerdo de septiembre de 2005 entre el Gobierno central y el autonómico, en virtud del cual el primero pagó el 100% del trazado de la línea 1 del Metro a su paso por Sevilla (176 millones de euros) y el 33% de los tramos que se extienden hasta Dos Hermanas y el Aljarafe (42 millones), sin contar el material móvil.
Tanta confianza suscita el Ayuntamiento entre los inversores privados que Zoido ha sido incapaz de encontrarlos para los concursos públicos que ha tenido que declarar desiertos en los casos de los aparcamientos subterráneos de Martín de Porres y el Prado de San Sebastián (unos 6 millones de euros cada uno), Museo de las Tradiciones (retirado), el Costurero de la Reina (25.000 euros anuales), la Plataforma Digital para Emprendedores (59.290 euros) y 220 VPO en la Hacienda del Rosario (3,8 millones de euros).
Zoido ha roto, por fin, su voto de silencio en plan cartujano. Llevaba un mes callado y sin pronunciarse sobre los Presupuestos de Rajoy para Sevilla, por más que Torrijos y Espadas lo instaban una y otra vez a que se animara en tal sentido, pero apenas presentar los suyos Griñán ha roto en un torrente de palabras. El alcalde hasta ahora mudo y silente con el Gobierno de la nación ha dicho de las Cuentas de la Junta de Andalucía que “no hay en ellas ninguna partida que permita a Sevilla seguir creciendo, porque es muy difícil crecer en empleo sin nuevas obras” como el Metro, la SE-35 y Santa Catalina. Argumentos que se resumen en un “son muy perjudiciales para Sevilla” pero que son reversibles y aplicables a las políticas de Madrid para la capital andaluza, tanto con el Metro como con Santa Catalina. Basta sólo con trocar la SE-35 por la SE-40. Son increíbles los efectos que tienen los Presupuestos según cual sea su procedencia: los de Rajoy tienen la virtud de estimular la oratoria de Espadas, y los de Griñan, de devolverle la locuacidad reivindicativa a Zoido.
Antonio Rodrigo Torrijos, muy cucamente y en plan trampa saducea, viene dándole la tabarra a Zoido para que éste alce la voz contra el Gobierno de Mariano Rajoy por mor de los rácanos -todo hay que decirlo- Presupuestos Generales del Estado para Sevilla, y le ha instado a que defienda unas cuentas “dignas y acordes con los problemas, retos y desafíos de la ciudad”, como el Metro. Y ha sido La Voz a Ti Debida de Zoido, el muy desaprovechado Curro Pérez después de haber sido la mano derecha de Juan Ignacio en la época de los duros bancos de la oposición, quien ha tenido que saltar a la Palestra para dejar en evidencia al verborreico portavoz de IU. El también ‘alcalde’ de Triana le ha recordado a Torrijos que quien ha paralizado las nuevas líneas de Metro, alegando la falta de fondos de la Junta de Andalucía, ha sido la consejera de Fomento, Elena Cortés, que, miren por dónde, es correligionaria del líder municipal de Izquierda Unida. Torrijos tira por elevación para que Zoido le exija a Madrid los dineros que él es incapaz de pedirle a su colega en Sevilla.
reducidos a 1.738. De un plumazo, Andalucía, y sobre todo Sevilla, sufre un recorte de 2.368 millones de euros. El presidente de la Confederación Hidrográfica , Manuel Romero, dependiente del Gobierno central, ha justificado esta drástica reducción de las inversiones (un 60% menos) “por realismo” y “para adaptarse a la nueva situación económica”. Nadie ha dicho nada hasta ahora de este tijeretazo, a pesar de que su cuantía es dos veces superior al coste estimado de la línea 3 del Metro (Pino Montano-Los Bermejales).
había dinero para rematar los suburbanos de Sevilla y Granada; y si el alcalde de Málaga hubiera montado en cólera y exigido que se licitara al mismo tiempo otra línea para la capital de la Costa del Sol porque en caso contrario se crearía un agravio comparativo, ¿qué opinaríamos en Sevilla?
No ha habido ningún medio que no haya hablado del debilitamiento del ‘efecto Zoido’, aquella corriente de simpatía sin precedentes que, gracias al voto ‘prestado’ de barrios sociológicamente de izquierdas, impulsó al candidato del PP a la Alcaldía de una forma arrolladora al premiarlo con 20 concejales.
La carta, filtrada a los medios antes incluso de que llegara a su destinatario, fue interpretada como el inicio de la confrontación política con la Junta desde las capitales de provincia gobernadas por el PP, al modo de lo que había hecho el Gobierno andaluz contra el central en la era de Chaves y Aznar, y para preparar el terreno de cara a las autonómicas del 25-M, por entonces a seis meses vista, y el luego frustrado desembarco de Arenas en San Telmo.
Porque, tal como descubrió en su día el colega Carlos Navarro, Monteseirín renegoció hasta por dos veces con los bancos la deuda municipal a fin de garantizarse un balón de oxígeno financiero en la última etapa de su mandato, pensando vanamente hasta casi el final que volvería a ser el candidato del PSOE. Por éso difirió a 2012 el pago en todo lo que pudo de deudas bancarias por valor de 272 millones de euros, aun a costa de que el Consistorio soportara luego intereses cercanos al 6%. Como, por otra parte, Monteseirín dejó los cajones llenos de facturas pendientes y tres años consecutivos (prácticamente su último mandato) de remanentes negativos de tesorería que también hereda Zoido, en este panorama “financieramente arrasado” (Gregorio Serrano ‘dixit’), la nueva Corporación ha redactado unas Cuentas con una previsión de 33 millones de euros de superávit (762 millones de ingresos frente a 728 millones de gastos) para absorber también el trienio monteseirinesco de déficits.
Como Espadas no está dispuesto a bajarse de la burra del Metro, que coge en Pino Montano y suelta en el Prado, yo tampoco. No hay día en que Espadas no hable del Metro y en que ‘Kodak’ Zoido no salga en alguna foto en los periódicos, en competencia con Luismi. Pues bien, dice ahora el portavoz del PSOE que Zoido no pacta un acuerdo con la Junta sobre la línea de Metro que debería acometerse primero porque desde que se convocaron las elecciones se quitó el gorro de alcalde y se puso el de agente electoral de Javier Arenas. ¿Quién es más agente de quién, Zoido de Arenas o Espadas de Griñán? Porque Espadas ha cantado la gallina al añadir que si el alcalde accede y decide lo que debe decidir la Junta en cuanto es su competencia y no del Ayuntamiento, entonces él, el propio Espadas, garantiza que el Gobierno andaluz librará dinero en los Presupuestos para las obras del suburbano. ¿Y quién es él, un simple concejal, para hablar en nombre del Gobierno andaluz, salvo que sea un infiltrado de San Telmo en Plaza Nueva? Espadas, agente 007, con licencia para prometer.