En pleno siglo XXI, la única opción que nos da la empresa municipal de transportes, Tussam, para distinguir entre un bonobús con transbordo y otro sin transbordo es pintarles encima con bolígrafo o rotulador una señal diferencial que, dadas las características del plástico con que están fabricados, acaba emborronándose con el tiempo para dejarte las manos (y por extensión la ropa) manchadas de tinta. Protesté por el ‘teléfono rojo, volamos hacia Moscú’ que sólo uso para casos de emergencia y me contestaron que era técnicamente inviable hacerlas bicolores. Pero hete aquí que ahora Juan Ignacio Zoido ha presentado junto a José María Del Nido y Miguel Guillén un bonobús verdiblanco y otro rojiblanco, destinados a los hinchas de los dos equipos futboleros de la ciudad, que así no tendrán necesidad de pintarraquearles encima una señal con el rotulador además de no utilizar el coche. Mientras el ciudadano de a pie ha de fastidiarse, está claro que para este Ayuntamiento, como para los anteriores y los que vendrán, el Sevilla y el Betis tienen un color especial.
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Dineros
Guillermo Vázquez Consuegra ha lamentado de forma despectiva que a los periodistas que preguntaban en el ‘chupacámaras’ del alcalde por el coste final de la ampliación de Fibes “sólo les preocupa el dinero” cuando, como Francisco Umbral en su famosa anécdota televisiva, si él había tragado con ir allí de escolta de Zoido era para hablar sólo de su libro, vamos, de su diseño arquitectónico. Pues sí, don Guillermo, aun sin dudar de su arte, cuando una obra ha sido presupuestada por los técnicos en 65,4 millones de euros y acaba costando al contribuyente 120 millones, comprenderá que incurramos en, para usted como sublime arquitecto-estrella, la ordinariez de interesarnos por esta ‘pequeña’ miseria terrenal ajena al Olimpo arquitectónico: un desfase de 55 millones, equivalentes al coste oficial de su restauración del Palacio de San Telmo. Aunque usted sólo querría hablar de su libro, como Umbral, en una Democracia que debe velar por el dinero con el que entre todos le pagamos sus cuantiosos emolumentos también, aunque le pese, hay que hablar del libro de cuentas.
La ley
En la polémica entre el arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, y el consejero de Cultura, Luciano Alonso, sobre el cobro de la entrada a los templos restaurados con dinero público yo me daría con un canto en los dientes con tal de que se cumpliera lo dispuesto en la Ley 14/2007, de 26 de noviembre del Patrimonio Histórico de Andalucía, cuyo artículo 14.3 reza (nunca mejor dicho) así: “Cuando se trate de Bienes de Interés Cultural, además se permitirá la visita pública gratuita al menos cuatro días al mes, constando esta información de manera accesible y pública a los ciudadanos en lugar adecuado del Bien de Interés Cultural’. Mientras en cualquier obra de medio pelo de la Junta hay un cartelón indicando desde el arquitecto del proyecto hasta los millones invertidos, todavía no he visto que en ningún BIC figure la más mínima alusión a este precepto legal, con lo cual se burla el derecho de los contribuyentes a disfrutar de la cultura a cuya conservación ayudan con sus impuestos. La ley obliga a todos, incluida la Iglesia y aunque su Reino no sea de este mundo.
Enchufados
En otro país o ciudad, el gerente de Lipasam que ha sido grabado recomendando a una trabajadora que se arrimara a Beltrán y a ‘Currito’ (sic), los -según él- del botoncito de los empleos en el Ayuntamiento sin más carnés que el de identidad -Zoido ‘dixit’-, habría sido puesto en la calle ‘ipso facto’ para no dejar por mentiroso al alcalde y para que no quedara ni la más mínima sombra de duda, pero como esto es España y Sevilla, el primer edil es quien ha saltado a los medios para echarle un capote a su cienmileurista fichaje galáctico. Y lo ha justificado revelando públicamente -¿dónde la ley de protección de datos?- el nombre de enchufados del PSOE supervivientes en el Ayuntamiento. ¿Y cómo sabe el alcalde quiénes son socialistas si en virtud de la Constitución nadie está obligado a revelar sus creencias religiosas ni ideológicas? Zoido se lo ha puesto a huevo a Espadas en la deducción lógica de éste de que si lo sabe es porque previamente ha clasificado al personal municipal en función de su ideología o adscripción política. Por la boca muere el pez.
La bombilla
Hoy entra en vigor la subida del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y también la prohibición en toda la Unión Europea de fabricar más bombillas incandescentes. Mi ferretero me dice que al igual que muchas familias han anticipado compras para ahorrarse el IVA, bastantes comunidades de vecinos del barrio le demandan bombillas tradicionales, no sólo porque dejen de fabricarse sino también porque por la crisis carecen de recursos para sustituir la iluminación de portales, escaleras y trasteros por otra de bajo consumo. Cuando murió Thomas Alva Edison, autodidacto genial que patentó más de mil inventos en su fecunda vida pese a haber ido tan sólo tres meses a la escuela, en Estados Unidos quisieron rendirle homenaje apagando todas las luces en varias de sus ciudades. No pudieron: la bombilla de filamento de carbono que creó en 1879 era ya demasiado indispensable para la Humanidad. A pesar de que falló en infinidad de ocasiones antes de lograrla, nunca desesperó. A un periodista que le recordó tantos fracasos le respondió: “No fracasé. Sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla”. ¡Qué lección de constancia para nuestras vidas! Edison, genio imperecedero por más que Bruselas decrete la muerte de sus bombillas.
Las gafas
El presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, ha respondido a una pitada de sus trabajadores con una bronca, basada en que la Corporación no tiene dinero y que, aun así, su convenio colectivo es envidiable, por lo que la plantilla no debería quejarse. El de La Roda de Andalucía les largó la siguiente catilinaria a sus empleados: “No se pueden pagar tres gafas al año; vamos a abonar una o tendrán que durar dos o tres años”. ¿Y por qué hay que sufragarles siquiera una y no se la pagan con su dinero? Aquí hemos desvelado cómo empresas del Ayuntamiento cargan con las facturas desde tarjetas sanitarias privadas por valor de 9.000 euros anuales hasta del enterramiento en caso de muerte, pasando por una amplia gama de guarderías privadas, gafas, lentillas, libros de texto, el dentista, matrículas desde la educación infantil hasta la Universidad… Si ésta es también la tónica de la Diputación, según revela F.R. Villalobos con las gafas, va a resultar que a costa del contribuyente hay algunos que cobran dos sueldos: uno en líquido y otro en especie.
Protección
En una Democracia auténtica, la Administración debe ser tan transparente como una casa de cristal, pues con que fuera tan sólo un poco opaca ya sería señal de que tendría algo sospechoso de irregularidad que ocultar. Por éso, al igual que la moda-mordaza de las ruedas de prensa sin preguntas, que en todo caso serán monólogos políticos con los periodistas como mudos espectadores, me escama una barbaridad la apelación de Asunción Fley a la Ley de Protección de Datos para no darle acceso a los concejales del PSOE, que lo son tanto como ella -que sí se arroga la exclusividad de manejar los papeles-, a las facturas pagadas a los proveedores, no vaya a haber más duplicidades. Cuando las facturas falsas y otros escándalos de la era Monteseirín/Torrijos, como aquella web encargada al primo, el gobierno local le negaba al PP los expedientes con la coartada de la dichosa Protección de Datos, de ahí aquello que dijo Zoido de que cuando él gobernara, “luces y taquígrafos”. Vuelta la tortilla, el PP recurre a los mismos pretextos que PSOE e IU. ¿Dónde está el cambio?
Duplicados
Juan Espadas, que tras más de un año de rodaje en el Palomar como penitente de las culpas de Monteseirín (el peor alcalde de la historia de Sevilla) le está cogiendo el tranquillo a esto de ser líder de la oposición municipal, se ha apuntado un gran tanto político al descubrir (y con más mérito todavía por el oscurantismo de la Delegación de Hacienda) que en el plan de pago a los proveedores por deudas atrasadas desde los tiempos de Maricastaña se han incluido facturas duplicadas por, de momento, 350.000 euros, que tendrán que ser devueltos. Así pues, gracias a la eficacia de Espadas, los contribuyentes sevillanos se van a ahorrar ese dinero indebidamente abonado pero que, como se incluyó en la relación enviada a Hacienda, nos va a suponer unos 20.000 euros en intereses, de los que ahora en el gobierno local se harán los locos. ‘Chapeau’ para Espadas, que ha demostrado que lo suyo es mirar los papeles y no tanto los bancos rotos en los barrios para tratar de emular a Zoido. Y, esta vez, un cero para Asunción Fley, la delegada que paga lo mismo dos veces.
El mapa
El Ayuntamiento ha encargado a una empresa privada la elaboración de un denominado ‘Mapa de la prostitución de Sevilla’, al precio de 27.271,65 euros. El objetivo del trabajo, según la justificación oficial, es tener un conocimiento de los lugares más habituales de concentración de esta actividad ilícita y las circunstancias que rodean a las personas que la ejercen. Me pregunto para qué servirá este mapa si las prostitutas van cambiando de sitio en respuesta a la presión policial. Y me pregunto también si entre la Delegación de Asuntos Sociales y los agentes de la Policía Local que patrullan por las calles de Sevilla no son capaces, por si aún no lo supieran, de elaborar un plano con los lugares donde hoy (otra cosa será mañana) se ejerce la prostitución y ahorrarles así a los contribuyentes sevillanos casi 30.000 euros. Zoido habló mucho en su época en la oposición, e incluso tras su investidura como alcalde, del gobierno de los funcionarios, pero a la hora de la verdad hasta para elaborar un mapa de Sevilla acaba encargando la brújula fuera del Ayuntamiento.
Acuatlón
Emulando a Fray Luis de León podríamos escribir hoy que, tal como decíamos ayer, Curro Pérez, el portavoz del gobierno de Zoido y alcalde trianero, se lo está poniendo a huevo últimamente a la oposición. El sábado lo volvió a demostrar con la organización en tal fecha del Acuatlón que derivó en los incidentes entre acuatletas (o como se diga) y placeros del mercado de Triana, por el bloqueo que la prueba deportiva sometió a los accesos a la plaza de abastos en el día de mayores ventas de la semana y con la que está cayendo por la crisis. Viendo que el género se les quedaba colgado en los puestos, los comerciantes acabaron perdiendo los nervios y entre unos y otros se montó una trifulca que se saldó con varios heridos. Este Ayuntamiento del PP que corta la circulación y el paso a los comercios un sábado por la mañana en Triana está compuesto por los mismos políticos que, cuando se hallaban en la oposición, bramaban contra Torrijos cuando éste cortaba la Ronda Histórica los domingos para organizar sus ‘Ciclovidas’ con pasacalles, ciclistas y patinadores.