Hace días se coló en la prensa una carta que reflejaba la realidad que percibo en mi deambular por la ciudad. Un sevillano contaba cómo llevaba a diario en moto a su hija al colegio y ello le permitía comprobar el progresivo y avanzado deterioro de la feble capa asfáltica existente en las calles y avenidas por las que circulaba, incluyendo el entorno del Parlamento de Andalucía, en las Cinco Llagas. Y, consciente de que el también alcalde de Sevilla es diputado autonómico, se preguntaba si Zoido no se percataba de que muchas vías de comunicación están como un queso gruyère, con el riesgo que ello supone para conductores y viandantes, o era que ya no se baja del coche oficial ni se patea la ciudad. Al leer la misiva me vino a la memoria cómo el pueblo soberano, ante una situación similar a ésta, acabó rebautizando a Manuel Del Valle, finalmente sustituido por Luis Yáñez. Como Zoido no espabile y no invierta pronto los 9 millones de euros presupuestados para reparaciones en las calles, corre el riesgo de que lo equiparen a su antecesor en plan ‘Zoidobache’.
Archivo de la categoría: El francotirador
Más bacalao
El dueño de Calzados Mayo -en la Alfalfa, especializado en artículos de la Feria y la Semana Santa-, escribe una carta en la que muestra su sorpresa por la reposición del anuncio en forma de bacalao de madera de una tienda de ultramarinos que cerró hace 40 años en Argote de Molina. Cuenta que con un esfuerzo titánico mantiene aún la pequeña tienda familiar que data de 1940 y en cuyo exterior tenía unos carteles anunciadores del negocio, que el Ayuntamiento le ha obligado a retirar a un coste final superior a los 3.000 euros. La pregunta que deja en el aire es por qué el alcalde, hasta con banda de música incluida, participó en la fiesta popular organizada para celebrar la reposición del fósil publicitario en forma de teleósteo, pese a que anuncia un comercio inexistente, mientras el Ayuntamiento que preside el mismo Zoido obliga a retirar la publicidad externa que un comercio necesita para seguir sobreviviendo a la crisis y no morir en el intento. Coda final: confiesa que su único consuelo es haber contribuido (con su dinero) a toda la fanfarria del bacalao.
El debate
Algunos se asombran por la discusión aparentemente bizantina en que se halla sumida la ciudad sobre la fecha en que debe comenzar la próxima Feria: si una o dos semanas después de la Semana Santa, o sea, en el mes de abril como siempre y conforme al título oficial del festejo, o en mayo y en contra de la tradición con tal de que los múltiples Cecop que tiene el Ayuntamiento dispongan de más tiempo para los preparativos. El debate, lanzado por el delegado multiusos de Zoido, Goro Serrano, no es baladí, porque tiene muchas implicaciones económicas para hosteleros y hoteleros, los cuales ya andan a la greña por ver quiénes se llevan la mayor parte del futuro negocio. Y, claro, si al progresista arquitecto Antonio Cruz le parecía terrible escuchar apenas acabada la Semana Santa eso de que faltan trescientosnosecuantos días para el Domingo de Ramos, ante la incógnita abierta por el delegado de Fiestas Mayores imaginen lo horroroso que debe de ser para el sector rancio de la ciudad no poder precisar aún los días que faltan para la próxima Feria de Abril.
Contrasentido
Como los zoólogos que examinan la egagrópilas regurgitadas por ciertas aves para averiguar qué han comido, el Ayuntamiento se dedica a contabilizar las toneladas de residuos que dejan los visitantes en el Real para calificar o no de éxito la Feria de Abril: este año, un 7% más de basura que en la edición anterior, indicativo a juicio de nuestros munícipes de una mayor ingesta de comida y bebida, para jolgorio de Pedro Sánchez Cuerda, el presidente de los hosteleros. En este contexto, ya me dirán si ha tenido sentido la campaña publicitaria lanzada por Lipasam con una modelo vestida de flamenca para invitar a los sevillanos a ser limpios durante la fiesta y no generar residuos. Si la campaña de la empresa municipal de la limpieza hubiera sido un rotundo éxito, a estas horas ni Zoido ni su delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, estarían alardeando del resultado económico del evento. Así que imagino que Jesús Maza le leerá la cartilla a Lipasam para que el año próximo cambie de discurso y aconseje lo contrario que ahora: ¡Más basura, que ésto es la Feria!
El parte
El delegado de Seguridad, Demetrio Cabello, califica esta Feria de “modélica” y se felicita por la gestión de las botellonas. ¿Modélica? Tampoco es para exagerar. Si así estuviera siendo tendríamos incidencias cero en el parte policial en vez de lo que cuentan sobre arrestos, comas etílicos, peleas, robos y demás. En cuanto a las botellonas, el delegado no habrá visto lo que ha saltado a la vista de todo el mundo: riadas de chavales cruzando la Portada cargados de bolsas repletas de bebidas, minibotellonas debajo de los árboles y calles perpendiculares a Asunción tomadas por la movida, por lo que hubo que pedir ayuda a la Policía Nacional. Nuestro cronista confesaba que su aspiración oculta era escribir de la Feria sin pisarla. O sea, como Demetrio, que la controla con el mando a distancia.
Calor
La trampa saducea de esta Feria radica en preguntar si se prefiere el frío y la lluvia de la Semana Santa a este calor. El resultado del debate meteorológico parece ser como el titular de muchas crónicas taurinas: división de opiniones entre el respetable en los tendidos y entre el público feriante. Nunca llueve ni nunca solea a gusto de todos, aunque hay algunos que han sabido adaptarse en plan darwiniano que ya quisieran para sí muchas empresas de pro al ambiente o, como se diría ahora, al mercado. Los vendedores ambulantes ofrecen de forma preferente (toco madera) abanicos en vez de baratijas a quienes llegan a la Portada de la Feria y los de hielo han subido el precio de la bolsa de cubitos de 3 euros a 3,60: una clavada del 20%. El calor también sirve para explicar la ley de la oferta y la demanda.
Escrache
El delegado de Seguridad y ex-comisario de Policía, Demetrio Cabello, ha calificado de “totalmente ejemplar” el escrache realizado en la noche inaugural de la Feria por un grupo antidesahucios, cuya sola presencia provocó tras el ‘alumbrao’ la estampida de Zoido, el cual dejó solo a Espadas para que chupara cámara en las teles. Si según la doctrina del PP (Cospedal y Arenas dixerunt), el escrache es nazi, acosador y coactivo, por definición ninguno puede ser calificado de ejemplar, aunque el factor diferencial -o incluso por eso mismo- sea la Feria de Abril y se desarrolle ante una caseta en vez de ante una casa. Pero doctores tiene el PP y no seré yo quien se meta en ese jardín. Así que ya lo saben todos los que tengan algo que reivindicar, en Feria y con Demetrio, licencia para ‘escrachar’.
Jamón
El semanario alemán Der Spiegel publica esta semana un informe con este sugestivo título: ‘La mentira de la pobreza. Cómo los países europeos en crisis esconden su riqueza’. Citando informes del Bundesbank y del BCE, más datos de cosecha propia, dicho medio llega a la conclusión de que los alemanes son mucho más pobres que los nacionales de países rescatados como Chipre, Grecia y Portugal, y también que los españoles. Para colmo, va Adecco, la empresa de selección de personal, y en su informe sobre la Feria destaca la demanda para contratar cortadores de jamón, un puesto inexistente antes de la crisis. A Der Spiegel y a Adecco habrá que replicarles con aquel dicho popular de que cuando un pobre come jamón, o muy malito está el pobre, o muy malo (barato, por efecto de la crisis) el jamón.
Holanda
El día 30 del muy sevillano mes de abril, los príncipes Guillermo y Máxima se convertirán en los nuevos reyes de los Países Bajos tras anunciar a principios de 2013 la reina Beatriz su abdicación cuando está a punto de cumplir los 75 años, edad similar a la del rey de España. Ocupados en señalar coincidencias y diferencias respecto a la abdicación entre las dinastías de los Orange y los Borbones, los medios apenas han hablado de las circunstancias en que se conocieron los herederos de la Corona holandesa y futuros reyes. Fue en la Feria de Abril de 1999, tras lo cual el príncipe Guillermo llamó a la reina Beatriz y, entusiasmado, le dijo en plan Corrochano: “Se llama Máxima y es argentina. Confía en mí”. Tras el flechazo en el campo de Los Remedios, la boda se celebró tres años más tarde. Pese a que tanto se ha hablado de la pérdida de glamour de la Feria de Abril y de que ya no vienen los protagonistas del papel couché que venían antaño, para la pequeña historia de la Casa reinante en el país centroeuropeo quedará que Sevilla propició una reina argentina para Holanda.
Espejismo
Deambulaba por la Avenida de la Palmera cuando juro que lo vi. Bueno, o me pareció verlo, de tan inmenso como se aparentaba ante mis ojos. Me los froté varias veces, y hasta me pellizqué, pero la visión continuaba allí, delante de mí, como si con extender los brazos pudiera casi tocarlo en su inmensidad. Un crucero enorme, que por lo menos debía tener unos 140 metros de eslora y unos 20 de manga, se deslizaba majestuoso sobre la lámina de agua para atracar en el muelle de las Delicias y parecía responder al nombre de L´Austral. En mi alucinación hasta creí divisar turistas sobre sus varias cubiertas, asomados para contemplar las bellezas de nuestra ciudad, y alguno hasta haciendo señales de saludo con sus manos. Naturalmente, comprendí que se trataba de una ilusión óptica, un engaño de mis sentidos, un espejismo. Y es que atendiendo al discurso de la Plataforma ‘Sevilla por su puerto’, que nadie debe cuestionar so riesgo de ser excomulgado, era imposible que grandes barcos como aquel pudieran remontar el río porque aún no se ha hecho el dragado del Guadalquivir.