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Ciclos

El arquitecto Antonio Cruz ha aportado una lúcida observación en la magnífica entrevista que le hizo Juan Miguel Vega en El Mundo. El autor -junto con Antonio Ortiz- de la restauración del Rijksmuseum de Amsterdam y de obras como la estación de Santa Justa y el estadio de la Cartuja, expresa su terror cuando el Domingo de Resurrección oye decir que quedan “trescientos no sé cuántos días para el Domingo de Ramos”. Esta permanente cuenta atrás es la demostración, a su juicio, de que Sevilla es una ciudad que no quiere evolucionar hacia el futuro, sino vivir en un ciclo repitiendo un serie de ritos anuales. No me había percatado, pero esta aguda percepción de Cruz encaja perfectamente con la tesis de  Giambattista Vico y Friedrich Nietzsche, entre otros, de que la historia no se produce de manera lineal y en avance hacia un progreso indefinido, sino que es fruto de ciclos temporales en los que los hechos se repiten una y otra vez, como el cine reflejó en la película ‘Atrapado en el tiempo’. Sevilla sería en esta visión la encarnación del mito del eterno retorno.

Chapapote

El informe del Defensor del Ciudadano se hace eco de los parcheos que aplica el Ayuntamiento en calles de la ciudad, donde ataca baches y socavones (impresionante el que para mi sorpresa me encontré en una esquina de la Plaza de la Gavidia) esparciendo asfalto no sólo sobre los adoquines donde éstos aún perviven, caso de la calle Cuna, sino también sobre las aceras, allí donde hasta ahora se reponían las losetas desaparecidas o rotas. He visto extenderse el chapapote municipal por sitios tan distintos y distantes como las aceras de la calle Baños, la Plaza del Duque y la avenida de Holanda, aunque no sé si las continuas lluvias habrán tenido un efecto disgregador sobre estas tortas de capa asfáltica. Mientras que durante la Transición Queraltó liberó del asfalto con que, para uso y abuso del automóvil, habían sido sepultadas plazas como la de San Francisco y les devolvió su aspecto original, con Zoido ha resurgido la marea negra como efecto colateral de su Plan Centro. Al final va a resultar que la micropolítica no eran más que unas cuantas manos de alquitrán.

Babia

Luis Díaz del Río, decano de los arquitectos sevillanos a sus 90 años y padre del decano del Colegio de Arquitectos (toda una saga profesional), ha declarado en una entrevista concedida a la compañera María Jesús Pereira que no le dejaron terminar la restauración de la Casa de los Artistas, tarea por la que aún no le han pagado, porque decían que era demasiado exigente con las calidades y la forma de actuar. Y, lo más grave. A la pregunta de si otra persona remató la obra, apostilló: “Usted lo ha dicho muy bien: la ‘remató’. Yo no quería tocar la portada -añadió- y finalmente le han puesto un estuco delante, así que han matado la obra porque el edificio ya no tiene nada de viejo. Había allí un arco califal cordobés que había que mantener y cuando llegué un día lo habían tirado, por lo que yo sentía que boicoteaban mi trabajo”. Y mientras, la Comisión de Patrimonio, que tras estas palabras debería haber actuado automáticamente de oficio -siquiera para confrontar con el Ayuntamiento, propietario del antiguo palacio de los marqueses de Torrenueva-, en Babia.

Premio

El delegado de Empleo, Economía, Fiestas Mayores y Turismo, Gregorio  Serrano, ha anunciado la creación del premio taurino Ayuntamiento de Sevilla, que será entregado por el alcalde en el salón Colón después de la Feria. Esté dotado económicamente o no, para el caso es lo mismo: este gobierno peca de sobredosis tradicionalista, costumbrista y jaranera. Sin volver a recordar el Museo de las Tradiciones que impulsa Zoido, basta con repasar la agenda municipal de cada día. El alcalde aparece  presentando el traje que va a lucir  Eva Yerbabuena en el invento ése de las Santas de Zurbarán, creado por los intelectuales orgánicos del PP para las nuevas mamandurrias. Gregorio Serrano, en vez de ir de la Ceca a la Meca en busca de inversiones y subvenciones para Sevilla, va de la dehesa a la mesa presentando jornadas gastronómicas sobre, otra vez, el toro de lidia. Así que creo que de sus títulos como delegado le sobran la mitad. Huelga eso de Empleo y Economía (total, si siempre dice que no tiene competencias) cuando sobre todo es de Fiestas Mayores, Medianas y Menores.

Coherencia

El Diccionario de la Academia define coherencia como “actitud lógica y consecuente con una posición anterior”. El entorno del alcalde sostiene que Zoido es coherente cuando se pasa toda la Semana Santa chupando cámara en plan capillita y que no engaña a nadie, porque previamente se definió como católico y seguidor de la Biblia (las otras definiciones acuñadas por Valle Inclán han sido omitidas en este caso). Los pretorianos del alcalde, por el contrario, tachan de incoherentes a quienes van de rojos y de agnósticos por la vida y luego se arriman a los pasos con tal de captar el ‘voto morado’. No sé por qué, pero me dio la impresión de que se referían indirectamente a un tal Espadas, el mismo que no quiso hacerse la foto ante el crucifijo en la inauguración de la nueva unidad de Oncología Infantil en el Hospital Virgen del Rocío pero que luego, de la mano de su nuevo edil Juan Miguel Bazaga, no tiene reparos en dejarse ver y que lo vean con el capilliteo. A ver si va a resultar que el portavoz socialista se ha transmutado en el bíblico lobo con piel de cordero.

Oslo

El entorno (también en Sevilla lo hay, como en el Barça) del alcalde trata de justificar la sobreexposición física y mediática de Zoido durante la Semana Santa, donde lo único que le ha faltado ha sido suplir a Maldonado dando el parte del tiempo a las cofradías, con el argumento de que si no se hubiese hecho tantas fotos capillitas en esta época más habría parecido el alcalde de Oslo que el de Sevilla. Parafraseando a Montserrat Roig, si éste era tiempo de cofradías, hasta podría comprenderse la obsesión de Zoido por retratarse junto a los pasos y utilizar el email municipal (mal hecho) para divulgar sus devociones particulares. El problema no es una semana al año, pues como sostiene Paracelso todo es cuestión de dosis, sino que en las 51 restantes suele moverse en el mismo ambiente, cuando hay muchas otras Sevilla por las que no aparece nunca y que no lo han visto ni en pintura pese a su rollo de la micropolítica. Por éso a mí no me importaría que, al menos de uvas a peras,  Zoido pareciera ser el alcalde de Oslo en vez de el de, siempre, la Sevilla eterna.

La pareja

Aviso a navegantes, o más apropiadamente, a automovilistas. Demetrio Cabello, el Charles Bronson municipal,  ya tiene circulando por las calles de Sevilla a sus dos coches ‘ponemultas’ a la misma vez, como habría dicho el que decirlo solía: el viejo, que estaba la mitad del tiempo estropeado en el taller, y el novísimo, del que dicen incorpora los últimos adelantos en detección para que ningún vehículo escape a su ojo de Polifemo. Cuentan que pese a sus múltiples averías y períodos de inactividad, el ‘ponemultas’ original cazó el año pasado a 31.322 infractores de las Ordenanzas de Tráfico. A razón de 200 euros por conductor pillado ‘in fraganti’, la Hacienda municipal ingresó 6.264.400 euros gracias al dichoso cochecito. Un negocio redondo y tan bizcochable que la Dama de Hierro, Asunción Fley, se olvidó del plan de ajuste y de las tijeras de los recortes y decidió darle un hermanito para que el ‘ponemultas’, como Adán antes de tener su media costilla, no se sintiera tan solo. Ahora hay una pareja rondando por Sevilla y no es precisamente de la Guardia Civil.

Hamburgo

Zoido ha desvinculado la futurible zona franca del dragado en profundidad del río, pero en la campaña que no cesa se dice que  en Hamburgo y Rotterdam se draga y no pasa nada. El de Hamburgo en el río Elba siempre ha sido un puerto de aguas profundas, hasta el punto de que en Alemania se le considera puerto marítimo pese a distar 110 Kms. del mar del Norte; el de Rotterdam, dada la afición de los holandeses a construir diques y canales conforme al dicho de “Dios creó el mundo y Holanda la hicieron los holandeses”, depende de un canal artificial que facilita la conexión del Rin y el Mosa con el mar, pero también nuestros ingenieros se han hartado de llenar de cortas el Guadalquivir para acercar Sevilla al Atlántico. Ni Hamburgo ni Róterdam tienen al lado 36.000 Has. de arrozales que generan 145 millones de euros brutos anuales y un Patrimonio de la Humanidad como Doñana, que pueden verse en peligro por el dragado. Eso es de lo que carecen Hamburgo y Rotterdam y en lo que los adalides de meter la draga nunca reparan al hablar de Sevilla: un factor diferencial.

Silencio

Caixabank ha anunciado que le sobran sólo en Sevilla 491 de los antiguos empleados de Cajasol/Banca Cívica del total de los 864 que quiere amortizar en toda Andalucía. Estos casi 500 trabajadores que van a perder su puesto en Sevilla por la vía de las prejubilaciones, bajas incentivadas y traslados a Cataluña superan la suma de los de Danone (85), Cargill (101) y Roca en Alcalá de Guadaíra (227) por los que se han visto encierros en la catedral, manifestaciones populares, concentraciones ante el Parlamento y hasta llamamientos a no comer más yogur de la multinacional francesa. Y, sin embargo, en este caso es como si no pasara nada. Hasta puede que no se haya enterado casi nadie del espeso manto de silencio que ha cubierto la noticia. Ni siquiera el beligerante Juan Espadas ha incitado a boicot alguno ni ha repetido eso de convertir el carro de la compra en una especie de carro de combate contra el capital. Será que para el portavoz socialista en el Ayuntamiento es más fácil cambiar de marca de yogur que osar molestar a quien le presta los dineros a Griñán.

Perogrullo

El presidente de la Confederación Hidrográfica, Manuel Romero, ha dicho una fantástica obviedad sobre los recientes temporales: “Se inunda lo que está en zona inundable”. Es de Perogrullo, pero con ser tal resulta que centenares de alcaldes y miles de andaluces llevan toda la vida viéndolo y a estas alturas de la historia todavía no se han convencido, de ahí las casas construidas sobre los márgenes de los cursos de agua, las urbanizaciones sobre antiguas ramblas aparentemente secas, las calles sobre soterrados arroyos y un largo etcétera de despropósitos puestos en evidencia cuando sobreviene un otoño, invierno o primavera más lluviosos de lo normal o lluviosos como antaño. Por mucho que digan eso de que el periodo de retorno de una avenida son centenares de años, más temprano que tarde los ríos y arroyos siempre acaban mostrando las escrituras de propiedad de sus zonas de influencia. Y entonces hay que volver a recordar lo obvio…. hasta la próxima riada. Y es que ya se sabe: el hombre es el único animal que tropieza reiteradas veces con la misma inundación.