El (sin) alcalde que no iba a alegar al proyecto del Metro por –decía- haberlo pactado todo previamente con la consejera de Obras Públicas le ha roto ahora los esquemas a la Junta al alinearse con la inmensa mayoría que pide una segunda estación en el centro aparte de la prevista en la plaza del Duque. Por más que los técnicos digan que los cimientos de las setas impiden excavar la parada en la Encarnación, el (sin) propugna un pozo de bolsillo con dos bocas: una al Antiquarium y otra dentro del Parasol para hacer honor a su nombre de Metropol. Si se admite la tesis de Alfredo, que para más ‘inri’ reconoce que no es suya cuando dice que se trata de “imitar a Barcelona” (¿será algún día al revés?), la Junta ya no tendrá argumentos para encastillarse en paradas cada 1.400 metros, porque el Duque y la Encarnación sólo distan 250. Más que nunca, como sostienen los comerciantes, se justificaría la gran estación central en Plaza Nueva, situada a 500 metros del Duque y donde no hay problemas técnicos para excavar porque el pozo lleva veinticinco años esperando.
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Precipicio
Tras acordar Tussam pedir un crédito de 12 millones de euros para pagar las nóminas, el (sin) alcalde ha dicho que estos problemas no son de hoy porque la empresa municipal “siempre ha estado al borde del precipicio”. Monteseirín es un experto en manipular la historia. Tal como recordamos en su día, doña Sole (Becerril) puso a cero el contador de las pérdidas de Tussam antes del traspaso de poderes municipales a Alfredo, en 1999. Desde entonces, gracias a la política de barra libre con los sindicatos practicada por el (sin) y materializada en generosos convenios con subidas superiores al IPC en las vísperas de los Viernes de Dolores y de los lunes del ‘alumbrao’ de la Feria (Guillermo Gutiérrez dixit), Tussam ha acumulado 384 millones en números rojos, salvados sólo por la campana de las aportaciones extraordinarias municipales y de los créditos bancarios. Pan para hoy y hambre para mañana. Si, como dice Monteseirín, Tussam ha estado siempre al borde del precipicio, todos estaremos de acuerdo en que con él la empresa municipal ha dado un paso al frente.
SE-40
Mal de muchos…..Hay suspiros de alivio porque el ministro de Fomento, Pepiño Blanco, no le ha metido en demasía las tijeras de trasquilar kilómetros a Andalucía y ha prometido que las obras de la SE-40 van a seguir, aunque con más retrasos que los aviones por las enfermedades imaginarias de los controladores. El eufemismo se llama ‘reprogramación’. Significa que las obras públicas se van a demorar de uno a cuatro años….más del retardo acumulado. Es el sino de Sevilla. Y, ojo, Blanco ha dicho vagamente –las rebajas las concretará en septiembre- que va a seguir lo que está en ejecución (24 kilómetros), no lo que falta, englobable en la categoría del ‘sine die’ o las calendas griegas. Y también ha dicho que hay viaductos que parecen obras de arte en vez de ingeniería; vamos, que podrían hacerse de catálogo. Mucho me temo que los Atlantes en forma de túnel diseñados por el ingeniero trianero José Luis Manzanares para salvar el Guadalquivir pueden poner sus barbas a remojar. Más que al ralentí, Blanco ha puesto la SE-40 en cuarentena. Acabará siendo la SE-50.
Tres en uno
El (sin) alcalde es un mar de contradicciones: unas veces Alfredo desmiente a Sánchez; otras, es Sánchez el que lleva la contraria a Monteseirín y, las más, Alfredo deja en ridículo a Sánchez y a Monteseirín. Alfredo, Sánchez y Monteseirín, uno y trino. Recordarán que Alfredo dijo que no alegaría al proyecto del Metro por coherencia, al haberlo pactado previamente todo con la Junta. Sin embargo, ahora Monteseirín dice a los empresarios lo opuesto a las tesis de Alfredo: que cómo iba a haberse pactado el trayecto de las líneas 2, 3 y 4 si resulta que provocan una especial afección a avenidas como la de Juventudes Musicales y Montes Sierra, y que la mejor estación en el Centro no sería la del Duque, como sostiene Rosa-Rosae Aguilar, sino la de la Encarnación. Sólo falta saber si, con tal de darle en la cabeza a Alfredo y a Monteseirín, el señor Sánchez decide alegar al proyecto ‘in extremis’, para pedir al menos una parada en el Metropol Parasol, aunque sea en superficie porque aún no se ha enterado de que la impiden los cimientos de sus propias setas.
Panfleto
Trabajadores de Tussam me entregan un panfleto en Plaza Nueva. Dice: “¿Está tardando su autobús?”. ¡Jopé que si tarda!. Sigo leyendo: “¡Llame al 010 (teléfono gratuito –será lo único- del Ayuntamiento) y reclame hoy mismo! ¡Movilízate en tu barrio contra este atropello! El Ayuntamiento pretende cargarse Tussam recortando servicios por no contratar a los trabajadores necesarios, que se quedan sin trabajo. Ahora en verano ya se nota, pero en septiembre vendrá el verdadero recorte”. Doy fe de que el bus tarda en verano y en las cuatro estaciones de Vivaldi, pues me he pasado hasta una hora en la parada más de una vez. Antes de que los conductores la liaran en la Feria y provocaran la injerencia de Susana Díaz, tenían sobre la mesa de negociación esta propuesta: incremento salarial del 0,2% e incorporación de los 110 eventuales a lo largo del año, con garantía de seis meses de trabajo, a cambio de externalizar las líneas nocturnas. Rechazaron la oferta y ahora están en congelación salarial y con los eventuales en la calle. Pero de eso no decía nada el panfleto.
Frenazo y marcha atrás
“Nada volverá a ser como antes”. Estas palabras del ministro de Fomento, José Blanco, el 24 de mayo en el Congreso eran una premonición del drástico recorte de las inversiones en obra pública. Zapatero se comprometió ante la UE a ajustar en 50.000 millones de euros el gasto en 2010-2013, de los que 6.400 corresponderían a Fomento entre este año y el próximo. Blanco ya ordenó que sólo se terminaran las carreteras cuya finalización fuera más barata que las indemnizaciones que habría que pagar por suspenderlas. Esta semana, Fomento ha comunicado a la patronal sus planes: rescisión de los contratos de 70 obras en curso, ninguna carretera nueva en 2011 y retraso de las que están en obras hasta 2016-2017.
Sevilla aparece de nuevo -la inversión pública en nuestra provincia sólo ha superado la media nacional una vez en los 18 años desde la Expo- como la primera en la ‘lista negra’ del Ministerio, por los 500 millones de coste de los túneles de los Atlantes, proyectados por José Luis Manzanares sobre el río para la SE-40. El ingeniero trianero decía: “Un túnel bajo el Guadalquivir, en el lago Tharsis, cuna de Tartesos y sede de leyendas ancestrales , debe rememorar la gesta de los atlantes de los que toma el nombre: una estructura épica para un lugar épico y misterioso”.
CORTAR POR LO SANO
Pero como en Fomento no hay lugar para la épica, los cuatro túneles de 2,5 kilómetros –los más largos bajo un río en España- cuentan con un 99,99% de posibilidades de ser diferidos ‘ad calendas graecas’ o incluso de quedar enterrados en el baúl de los recuerdos y ser sustituidos por un modesto puente, no se sabe cuándo. A Fomento no le duelen prendas a la hora de recortar, y ya eliminó el puente gemelo al del Alamillo diseñado para la Expo por Calatrava y lo sustituyó por otro sencillito de catálogo. La ley asegura a los contratistas –las andaluzas Sando y Azvi entre ellas- el cobro del 6% de la obra no ejecutada, más los gastos por la compra de maquinaria y otros conceptos, pero el Gobierno prefiere pagar esa indemnización (30 millones de euros) antes que 500 millones.
Además de los túneles, se va a paralizar buena parte de la SE-40, una ronda de circunvalación de 77,6 kilómetros, con un coste inicial de 1.200 millones de euros y dividida en once tramos. Iniciada en 2005, sólo están en ejecución cinco de sus once fases, y al ralentí. A preguntas del diputado Ricardo Tarno (PP), el Gobierno reconoció hace dos meses que sólo se habían certificado obras por 70,5 millones de euros en 2009, cuando se habían presupuestado 170 millones. Por tanto, Fomento ya venía pisando el freno al librar sólo el 41,50% del dinero previsto.
LA LISTA NEGRA
El frenazo a la SE-40 implicará la más que probable paralización del gran puente que conectaría La Algaba con la autovía de acceso Norte a Sevilla. Todos los indicios apuntan a que no se van a licitar los tramos pendientes de esta ronda y a que con suerte se podrían rematar los 23,9 kilómetros entre La Rinconada y Dos Hermanas (el 30,79% del total), que acumulan ya ocho meses de retraso. Antes del tijeretazo se preveía su conclusión para el primer semestre de 2011.
En la lista negra de obras sevillanas frenadas también pueden acabar el túnel del AVE Santa Justa-aeropuerto y la ampliación del tercer carril de la A-49 hasta La Palma. Con suerte se concluirían las obras hasta Sanlúcar la Mayor. Y a Blanco le han venido de perlas las protestas de los alcaldes de Utrera y El Cuervo sobre el futuro trazado de la A-4 y la de colectivos de la Sierra de Huelva sobre la mejora de la conexión Sevilla-Lisboa para aparcar estos proyectos. Lo único que parece salvable en la actual coyuntura es el Cercanías ferroviario del Aljarafe, avalado con su presencia por el propio ministro, que le dio el pistoletazo de salida hace unas semanas. Ya entonces Griñán dijo que las carreteras podían esperar, no así el ferrocarril.
CRISIS SOBRE CRISIS
Estos recortes tendrán un efecto demoledor en la construcción y en la refinanciación de empresas andaluzas como Sando, una de las contratistas de la SE-40. La compañía, con fuerte presencia en Sevilla, refinanció hace un año un préstamo sindicado y otros créditos por 1.500 millones de euros con un ‘pool’ de bancos. Todo el plan se basaba en los ingresos que la empresa esperaba por su cartera de obra contratada, unos contratos que en parte son ahora papel mojado.
En los Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno destinaba más de 500 millones de euros para infraestructuras en Sevilla. Esta cifra, aunque insuficiente, fue bien valorada por Comisiones Obreras al contemplarla en un escenario de crisis y con más de 200.000 parados -un 22% de tasa de desempleo-. El sindicato calculó que podría suponer para la provincia el 1,8% del PIB y la creación de 4.000 empleos directos en la construcción y el mantenimiento o inducción de otros 25.000 en sectores auxiliares, por lo que el parón inversor de Fomento en Sevilla tendrá una fuerte repercusión. Las patronales de la construcción calculan que por cada millón de euros dejado de invertir en obra pública se destruyen 18 empleos directos e indirectos, de lo que se colige que sólo la ‘congelación’ de los túneles de la SE-40 dejará de brazos cruzados a 9.000 personas.
Y todo en la semana en que según el último informe socioeconómico, en Sevilla han desaparecido 5.000 empresas víctimas de la peor crisis que se recuerda. Ni siquiera la obra pública aparece ya como una tabla de salvación.
Franco
El alcalde de Coria, José Vicente Franco (PSOE), ha difundido un comunicado para anunciar ‘urbi et orbi’ que “de forma unilateral” prescinde del coche oficial y usará a partir de ahora su vehículo privado, el Metro y el autobús. La noticia no es que Franco se pase al transporte público, demostrando así que podría haberlo hecho desde siempre, sino que tuviera el desparpajo de cargarle a las arcas públicas un coche oficial, con conductor incluido, en un municipio de sólo 28.000 habitantes donde todo el mundo se conoce y que por hallarse a un tiro de piedra de Sevilla está perfectamente comunicado con la capital. Vamos, que no es un pueblo perdido a más de 100 kilómetros por carreteras sinuosas en las Sierras Norte o Sur. ¿Cuántos otros pueblos como Coria o incluso más pequeños no hacen de cireneos motorizados de sus alcaldes con cargo siempre al sufrido contribuyente? Con su ‘autobombo’ de pretendida solidaridad en esta hora de crisis, Franco pretendía dar ejemplo de austeridad, pero lo que en realidad ha revelado es que estaba dando ejemplo de dispendio.
‘Safety car’
La consejera de Obras Públicas no descarta la creación de, ojo, varias paradas de Metro en el centro. El fino oído político de Rosa Aguilar ha detectado en el proceso de alegaciones a las líneas 2,3 y 4 -el mismo en el que el Ayuntamiento ni-ni del (sin) alcalde se niega a participar por creer que está todo atado y bien atado- cierto runrún en tal sentido y, en vez de enrocarse en el diseño de los técnicos, se muestra predispuesta a coger esa bandera reivindicativa y a ponerse al frente de la manifestación. Parafraseando a Fernando VII, de deseado a pérfido, doña Rosa está en trance de decir: “marchemos francamente, y yo la primera, por la senda de las dos estaciones en el centro”. El volantazo de la consejera deja en evidencia al (sin) alcalde que, más papista que el Papa, sigue empecinado en defender una sola parada pensando que así se congracia con la Junta. A Monteseirín le pasa como a Fernando Alonso: cree estar en cabeza de carrera y aún no se ha percatado de que la salida a pista del ‘safety car’ de la consejera lo ha dejado a la cola del pelotón.
Paradojas en la Casa Grande
Los 5.459 funcionarios municipales o miembros del personal laboral del Ayuntamiento observarán a partir de este mes la paradoja de que mientras sus emolumentos brutos serán reducidos en 6.500 euros/año en el caso de los sueldos más altos y en 81 euros en los más bajos, pero todos entre un 0,06% y un 10,55%, los 4.000 empleados de las empresas municipales -y entre ellas las sostenidas artificialmente con sus propios impuestos y los del resto de sevillanos, como Tussam y Lipasam- escapan al tijeretazo general.
Mucho antes de que lo dijeran el secretario y el interventor municipales en un dictamen jurídico, los comités de empresa de las ruinosas Lipasam y Tussam ya advirtieron de que sus convenios colectivos les blindaban ante cualquier intento de recorte, de ahí que ni siquiera respaldaran la convocatoria de huelga de los funcionarios en protesta por el Real Decreto sobre rebajas salariales para reducir el déficit de las Administraciones.
INSOLIDARIOS
El secretario y el interventor no han podido dictaminar otra cosa porque el artículo 37 de la Constitución es la garantía legal del derecho a la negociación colectiva y de la fuerza vinculante de los convenios, pero, tal como ha dicho Duran i Lleida, existen mecanismos para aplicar una flexibilidad sin caer en la inconstitucionalidad. La Junta también se ha encontrado con este problema e intentó consensuar con los sindicatos una modificación de los convenios para que todos compartan solidariamente los sacrificios de la crisis.
Ante el rechazo sindical a apretarse el cinturón en las empresas públicas, Griñán ha anunciado una reducción en las transferencias, para que aquéllas se vean obligadas a recortar las nóminas y, además, la desaparición de la mitad de las sociedades de la Junta.
La insensibilidad sindical en las empresas del Ayuntamiento no puede justificarse con el argumento de la defensa del poder adquisitivo -esgrimido por el comité de empresa de Tussam- para seguir parapetándose en el blindaje de los convenios y no compartir los recortes aplicados a funcionarios y personal laboral.
NUEVE AÑOS DE VACAS GORDAS
Un estudio comparativo de la evolución del coste medio por empleado de Tussam y del IPC desde el año 2000 (primero en que se aplica la política de Monteseirín, que accedió a la Alcaldía en el verano de 1999) al 2009 revela que sistemáticamente los sueldos en Tussam suben más que la inflación, luego no ha habido pérdida de poder adquisitivo, sino todo lo contrario.
Si se toma el año 2000 como base 100, en 2003 el IPC era 110 y los sueldos de Tussam, 120. Tres años más tarde, en 2006, el IPC acumulaba una subida del 20% (base 120), y los salarios cerca del 40%. Y el año pasado, el IPC rozaba el 128 y los emolumentos en la empresa de autobuses el 157. La conclusión es obvia: en Tussam los sueldos han subido un 29% más que la inflación en nueve años.
Este factor ha sido la causa/consecuencia de la ruina de la empresa, que acumula 136 millones de déficit y ha cerrado 2009 con una pérdidas de 52,2 millones de euros, tras gastar más de 65 en personal. Si en el año 2000 el Ayuntamiento inyectaba 25 millones para salarios, ahora aporta 61 millones. Tres cuartas partes de los costes de Tussam son salariales y la empresa está en la quiebra, pero ni aun así, ‘motu proprio’, los sindicatos aceptan ningún tipo de sacrificio y siguen exigiendo que los contribuyentes sevillanos afectados por el ‘tijeretazo’ general y con sus sueldos menguados a fin de mes les mantengan su estatus. Es la paradoja de Tussam.
LAS TRES ‘MARÍAS’
“Desgraciadamente tenemos que afrontar los recortes, los mismos que están afectando a todos los teatros, pero las rebajas sólo afectarán al número de espectáculos, nunca a su calidad”. Con estas palabras, la directora gerente del teatro de la Maestranza, Remedios Navarro, presentó hace unos días la próxima temporada lírico-musical en Sevilla, donde se ha pasado de programar 129 representaciones en el escenario del Paseo de Colón a tan sólo 88, y donde el teatro y la Real Orquesta Sinfónica verán reducidos sus presupuestos en un 18% y en un 20%, respectivamente.
La estimación es que la Sinfónica pasa de disponer de un millón de euros anuales a 800.000 –el Ayuntamiento aporta el 50%- , y que el Maestranza tenía un presupuesto de unos 4.900.000 euros y se queda con 4 millones –aquí la aportación municipal es del 25%-. El tijeretazo municipal a la cultura de la ciudad ha seguido por el Lope de Vega, al que pasa de aportar 500.000 euros anuales a 400.000 (un -20%). Sus programadores confían ahora en la respuesta del público para equilibrar gastos.
CON PÓLVORA CIUDADANA
Así pues, estos tres grandes símbolos de la cultura en Sevilla exigen en conjunto una aportación de dineros públicos de 1,2 millones de euros. A los pocos días de darse a conocer esta merma en el apoyo municipal a estas instituciones, la Junta General de DeSevilla Uno Televisión, la sociedad del Ayuntamiento que gestiona Giralda televisión, acordó solicitar al Consistorio una aportación de otros dos millones de euros de dinero público para compensar las pérdidas de explotación de los primeros meses del canal propagandístico de Monteseirín, que arrancó con 5,5 millones de euros.
Osea, que de momento el coste del canal municipal para el año en curso asciende ya a 7,5 millones de euros, 6,25 veces más de lo que suponen al erario público la ROSS, el Maestranza y el Lope de Vega juntos.
No hay tijeras para la ‘caja tonta’ del alcalde.
Ayuntamiento ni-ni
La sociología habla de ‘generación ni-ni’ para referirse a los 700.000 jóvenes menores de 34 años que ni estudian ni trabajan. En línea con los nuevos tiempos, el (sin) alcalde ha inventado el Ayuntamiento ni-ni cuando ha dicho que el Consistorio no va a presentar alegaciones al proyecto del Metro: “Ahora son los ciudadanos los que decidirán los últimos detalles; nosotros no entramos en eso”. Osea, ni alegaciones, ni correcciones, ni puntualizaciones, ni sugerencias, ni mejoras, ni ampliaciones, ni más inversiones, ni más líneas, ni trazados alternativos, ni cocheras y talleres fuera del Alamillo…. Ni siquiera si una o dos estaciones en el Centro, o si la estación única debe ir en la plaza del Duque, la de la Encarnación, la del Cristo de Burgos o la de Ponce de León. Ná de ná. Ni chicha ni limoná. El (sin) alcalde se lava las manos con el Metro, en plan Poncio Pilatos, y deja que el pueblo haga según su libre albeldrío, mientras el Consistorio hace mutis por el foro. Así está Sevilla con Monteseirín: huérfana. Sin alcalde y, ahora, también sin Ayuntamiento.