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Modelo matemático: hacia el millón de infectados por coronavirus en España en noviembre y un millón y medio en primavera

Actualmente habría 3,1 millones de españoles contagiados, según el análisis estadístico de Joan Corominas

La pandemia habría causado ya 47.200 muertes en nuestro país

“Debemos estar preparados para que la pandemia en España alcance el millón de infectados hacia primeros de noviembre y cerca de millón y medio hacia la mitad de la primavera de 2021, pronósticos que ojalá sean inciertos por un mejor freno de la pandemia o por la aparición de una vacuna (proceso que durará más de medio año) que pueda alcanzar a un 75% de la población, con lo que se conseguiría la inmunidad de grupo”, expone el ingeniero Joan Corominas Masip, ex director de la Agencia Andaluza del Agua, en la novena actualización de su trabajo ‘Aproximación al análisis estadístico de la pandemia del coronavirus en España’, con datos a fecha 7 de septiembre de 2020.

Al concluir la primera semana de septiembre la cifra oficial de infectados es de 534.000 (de los cuales unos 155.000 serían infectados asintomáticos), que se corresponde con una tasa oficial de 11.380 infectados por millón de habitantes. La estimación del ingeniero afincado en Sevilla los elevaría a 3,1 millones de infectados. La cifra oficial de fallecidos es de 29.594, que probablemente, en estimación de Corominas,  asciendan a cerca de 47.300, al dejar de reflejar las estadísticas oficiales a los fallecidos con trastornos compatibles con el coronavirus pero a los que no se les ha hecho el test de diagnóstico (téngase como referencia las más de 18.000 muertes en residencias de mayores). Esta estimación también reduce la tasa de letalidad actual desde el 5,5% oficial al 1,5%, cifra más cercana respecto a las señaladas en la bibliografía sobre el coronavirus.

Corominas estima que al final de la primera oleada y la fase de rebrote actual de la pandemia podríamos alcanzar en España 1,49 millones de infectados diagnosticados con test PCR, que se elevarían a 3,6 millones de infectados sintomáticos (muchos con pequeños síntomas) y del orden del 5,4 millones de infectados totales, incluyendo los asintomáticos no detectados, que representarán un 11,5% de la población (la tercera ronda del estudio nacional de sero-epidemiología señalaba una prevalencia del coronavirus del 5,2% a finales de mayo). La cifra de muertos alcanzaría los 33.500 contabilizados y del orden de 54.000 muertos totales, incluidos aquellos a los que no se les ha hecho el test PCR de confirmación. La tasa de letalidad descendería hasta el 2,25% según cifras oficiales, superior a la citada por la revista ‘The Lancet Infectious Diseases’, del 0,66%, correspondiente a un estudio sobre los infectados en la región china de Wuhan.

LA DESESCALADA

Corominas califica de “éxito” el proceso de desescalada hasta finales de mayo, debido a diversos factores entre los que destaca el buen diseño de las fases de vuelta a la nueva normalidad, la colaboración de las administraciones autonómicas y, sobre todo, el comportamiento responsable de la población -más allá de algunos comportamientos incívicos-, que mantuvo las prácticas de distanciamiento social e higiene sanitaria. Sin embargo, a su juicio “las prisas de las administraciones autonómicas para alcanzar la nueva normalidad no fue acompañada por un fortalecimiento de la gobernanza sanitaria, que se ha mostrado débil y frágil, careciendo de los suficientes medios humanos (dotación de los centros de salud y rastreadores, entre otros) y anticipación y decisión política para dictar con anticipación las normas que aseguren el distanciamiento social de la población”.

El ingeniero reitera su crítica a los fallos, cambios y retrasos en los datos estadísticos sobre la pandemia, “atribuibles -afirma- a todas las administraciones, que pudieron ser inevitables al principio de la pandemia y que en la actualidad son imperdonables. Necesariamente -continúa- deberá fortalecerse el sistema de información epidemiológica en España, cooperando las diversas administraciones en trasladar a la sociedad y los expertos la información cierta y en tiempo real”.

En España, según los datos oficiales, se han  alcanzado los citados  534.513 infectados (confirmados con test PCR) y 29.594 muertos a la fecha de 7 de septiembre de 2020. Se duplica así el impacto de la pandemia que se registró al final del estado de alarma, pero en opinión del ingeniero afincado en Sevilla existe una diferencia muy importante en la comparación de las cifras de la primera ola y del rebrote actual: antes se detectaba con test PCR uno de cada nueve infectados y actualmente se detecta uno de cada tres. Hay semejanza en el número máximo diario de infectados pero el ritmo de crecimiento de la pandemia es mucho más lento (en la primera  ola el máximo diario de infectados se alcanzó al mes del inicio, y en el rebrote se alcanzará en el entorno de los 115 días desde su inicio a primeros de junio), con una curva de descenso de los contagiados diarios también mucho más lenta.

FACTOR DIFERENCIAL

Un elemento diferenciador esencial entre la primera ola y el rebrote es el muy inferior impacto actual en cuanto a la gravedad de los síntomas que ocasiona, lo que se traduce en unas muy inferiores tasas de hospitalización y de cuidados en UCI y fallecimientos: en el punto álgido de primeros de abril fallecían diariamente unas 825 personas, sin contar unas 460 personas fallecidas en residencias de mayores con síntomas compatibles con COVID-19, y en la actualidad no se superarán, probablemente, los 60 fallecimientos diarios, afirma Corominas en su trabajo.  El avance en la detección de los casos de infectados, especialmente con síntomas leves o asintomáticos (especialmente entre la  población de 20 a 40 años) ha permitido atender precozmente a los sintomáticos rebajar la presión en las UCI y reducir la letalidad actual al 1% frente al 14% a principios de abril.

En todas las autonomías se ha repetido el crecimiento de la pandemia en esta fase de rebrote, aunque se mantienen diferencias importantes en su incidencia: Madrid, Aragón y La Rioja casi duplican la prevalencia media española y, por el contrario, Asturias, Canarias, Andalucía, Comunidad Valenciana, Extremadura y Galicia han sufrido la mitad de la prevalencia española.

Para mejorar el conocimiento de la pandemia y predecir su evolución futura en función de las estrategias de mitigación que se han ido adoptando, el ingeniero ha desarrollado un modelo epidemiológico SIR de tres compartimentos, del que se desprende que actualmente están infectados cerca de 3,1 millones de españoles y que las muertes serían unas 47.200, datos que multiplican por 5,9 y 1,6, respectivamente, las cifras oficiales. Esta aproximación a la realidad del coronavirus muestra que la información estadística oficial minusvalora el impacto en la infección de la población y las muertes ocasionadas por el coronavirus. Este aserto no debe entenderse -afirma Corominas- como una crítica a las informaciones proporcionadas por las diversas autoridades autonómicas, españolas y mundiales efectos (salvo la crítica a las inexactitudes y confusiones señaladas en lo concerniente a España desde el inicio de la desescalada), sino apuntar a que “seguimos desconociendo mucho sobre el coronavirus, su propagación y su diverso impacto sobre la población y los territorios”.

INFRAVALORACIÓN

La no detección de todos los infectados, debido a la poca extensión de los test a buena parte de la población, infravalora la cifra de los infectados en las estadísticas oficiales al no contemplarse los pacientes asintomáticos o con patologías leves. El aumento de test de anticuerpos que se viene realizando desde hace el inicio de la desescalada ha puesto en evidencia el gran número de infectados asintomáticos y la muy importante disminución de pacientes con síntomas muy graves o graves. En la fase de confinamiento, el 54% de los test PCR positivos correspondían a personas con patologías muy graves o graves, mientras que en las tres últimas semanas únicamente representan el 4,8%, estima Corominas. El total de infectados estimados era superior a 9,3 veces el número de diagnosticados con test PCR, habiéndose reducido en las tres últimas semanas 3,4 veces, lo que indica la ampliación del número de diagnósticos con test PCR a los nuevos infectados y a su círculo de relaciones.

Al mismo tiempo la pandemia afecta actualmente a gente más joven, con síntomas más leves, habiéndose reducido los casos de personas mayores de 70 años desde el 36,8 % al final del confinamiento al 9,8 % en la actualidad. El diagnóstico temprano, junto con el cambio de cohortes de edad afectadas, ha permitido reducir mucho la cifra diaria de fallecidos, siendo pequeño el rebrote en la cifra de muertos Desde el inicio de la desescalada se han producido rebrotes, que en opinión de Corominas “eran de esperar al aumentar la movilidad y las interacciones sociales”.

En el conjunto de España esta nueva incidencia del coronavirus es asumible a nivel sanitario actualmente, aunque en algunos territorios, como Madrid, País Vasco, Navarra, la Rioja y Aragón el rebrote está empezando a tensar el sistema hospitalario. En casi todos los territorios las tasas diarias de infectados son del orden de las producidas en la oleada de marzo. “El éxito en el control y encapsulamiento de estos rebrotes -asevera el ingeniero- es imprescindible para permitir controlar la pandemia, con elevada incidencia pero con poca presión sobre el sistema sanitario y con tasas de letalidad de los nuevos contagios bajas (del orden del 0,5%)”.

El número de infectados es de 534.513 (7-9-20) y desconocemos el número de recuperados (no se informa de ello desde el 24 de mayo) pero se acercarán ya a los 450.000 (84% de los infectados).

A partir del inicio de la desescalada se ha producido un aumento, esperable, del ritmo de infectados diarios con un ritmo de nuevos casos actual de unos 9.000 infectados diarios que se mantendrá próximo a este nivel a lo largo del resto del año, convirtiendo la pandemia en una cuasi endemia.

En esta fase de rebrote la pendiente de crecimiento del número diario de infectados es muy inferior a la de la primera fase aunque, por el contrario, será más aplanada y duradera (menor tasa reproductiva que en la primera ola), como puede observarse en el siguiente gráfico (la escala del número de infectados diarios es logarítmica).

El número oficial de fallecidos actualmente es de 29.594, contrastados con test PCR, aunque el número real de muertos por efectos de la COVID pueda ascender a unos 47.400.

Las gráficas correspondientes a la distribución diaria de los fallecidos por coronavirus muestran un rebrote significativo pero del orden de 12 veces inferior al de la primera ola, probablemente debido a una detección precoz de los nuevos casos y a la mejor atención médica por la no saturación de los hospitales y los tratamientos más experimentados.

“Como era de prever -concluye Corominas en su trabajo- es difícil volver progresivamente al estilo de vida “habitual” (que, a buen seguro, lo iremos adaptando a esta dura experiencia) y que se mantenga la pandemia controlada sanitariamente, a pesar de los inevitables rebrotes. Es probable que la pandemia se cronifique y que mantengamos durante muchos meses un nivel de infectados y fallecidos similar al sufrido en los meses de marzo y abril, con menor gravedad de los síntomas y las muertes que cause, pero que mantenga en tensión a toda la sociedad y sigan repercutiendo negativamente en nuestra economía. Las autoridades, y toda la sociedad, deberemos acertar en las medidas a implementar para retomar la actividad social y económica sin asumir riesgos importantes de que se descontrole la pandemia y que tengamos que desandar el costoso camino que hemos recorrido para dominar al coronavirus”.

“No sin mi tranvía”

Espadas pidió justo en la víspera del estado de alarma dinero a la UE para la ampliación del tranvía

En sólo dos meses de coronavirus Tussam ha dejado de ingresar al menos 14 millones de euros

Por un gran sentido de la oportunidad o del oportunismo, por un fino olfato político, por gozar de información privilegiada, por casualidad o por un poco de todo o por todo eso a la vez, lo cierto es que Espadas se dio trazas para pedir el 13 de marzo, es decir justo en la víspera de la declaración del estado de alarma por causa del coronavirus, una subvención  a la UE (con cargo a los fondos Feder) de 19.608.000 euros para la primera fase de la ampliación del tranvía (desde la estación de San Bernardo hasta el centro comercial Nervión Plaza), en la que el Ayuntamiento desembolsaría el 20% restante (4.902.000 euros).

¿Tiene sentido todavía, si es que alguna vez lo tuvo, dedicar en la catastrófica situación actual  24,5 millones de dinero público, entre europeo y municipal,  a la primera fase de la redundante ampliación del tranvía cuando el coronavirus ha cambiado las condiciones del transporte en las grandes urbes y está obligando a revisar el modelo existente, tanto en este campo como en todos los de la vida? ¿Tiene sentido la huida hacia adelante de Espadas con el tranvía redundante cuando el confinamiento por el Covid 19 y el miedo al contagio en los transportes colectivos han provocado en tan sólo dos meses (desde mitad de marzo a mitad de mayo) una desbandada de usuarios y el  hundimiento de los ingresos de Tussam en al menos 14 millones de euros?

El proyecto de ampliación del tranvía en dos fases (San Bernardo-Nervión Plaza primero y Nervión Plaza-estación de Santa Justa después) tiene un coste total estimado superior a los 49 millones de euros y, aparte de solaparse en superficie con el Cercanías de Renfe que discurre soterrado y de suplir el servicio que ya prestan en conjunto una decena de líneas de autobuses de Tussam, carece de justificación económica, como pone de manifiesto el mismísimo Plan Especial y el Estudio Ambiental ¿justificativo?  redactado por la consultora Ayesa, tal como vimos en el informe ‘Ampliación del tranvía: 117 millones de euros de déficit de entrada’, publicado en mayo de 2018 y al que para mayor amplitud de detalles remito al lector:


DINERO INVISIBLE

En síntesis, Ayesa calculó que los costes globales de ampliar en 1,7 kilómetros la línea del tranvía desde San Bernardo a Santa Justa, más los de operación y mantenimiento hasta el año 2052, superarán en 117,4 millones de euros a los ingresos. Para tratar de justificar como sea el proyecto se ha recurrido a valorar económicamente intangibles como el ahorro de tiempo que generaría el tranvía (se le atribuye a este concepto ¡245 millones de euros!) y el de las emisiones de gases contaminantes (10,4 millones), como si ese supuesto dinero invisible pasara a engrosar las arcas de Tussam. 

Monteseirín junto al tranvía en unión de Fran Fernández

Los estudios de viabilidad realizados por la consultora de José Luis Manzanares omiten de forma escandalosa las estadísticas completas de viajeros transportados por el tranvía al reflejar tan sólo los del periodo 2009-2011 para poder presentarlo así como un éxito al decir: “los datos de explotación están poniendo de manifiesto cómo este nuevo modo de transporte ha conseguido incrementar, de manera notable, su participación en el transporte de personas dentro de la ciudad”. La realidad, sin embargo, es bien distinta: en los últimos nueve años (2011-2019), el tranvía ha tenido cada vez menor utilización y ha perdido 1,2 millones de viajeros, a un promedio superior a 133.000 anualmente, de modo que su demanda se reduce ya a 10.082 usuarios/día. Según expertos en transporte, la construcción de una línea de tranvía sólo se justifica cuando la demanda diaria está comprendida entre al menos 30.000 y 150.000 pasajeros. Esos números lo dicen todo, pero Espadas los ignora de forma deliberada, en su quijotesco plan de  “sostenella e no enmendalla”. 

Número de viajeros del tranvía

          (en millones)

Año                Viajeros

2008              4,46

2009              4,50

2010              4,70

2011              4,77

2012              4,54

2013              4,30

2014              4,15

2015              3,93

2016              4,03

2017              3,97   

2018              3,81

2019             3,68

FACTURA AÑADIDA

A los 49 millones de euros de coste de construir la infraestructura habrá que añadir el de los trenes. Los redactores del proyecto plantean la compra de tres convoyes para la primera fase de la ampliación y de dos más para cuando se complete la misma. En total, pues, cinco. ¿Y cuál podría ser su importe futuro? Veamos. En 2015, el fabricante CAF, suministrador de las unidades en circulación  del tranvía sevillano, vendió 21 vehículos del modelo Urbos 3 con tecnología ACR-Freedrive (similares a los de Sevilla, con cinco módulos y, para entendernos aunque no sea muy apropiado expresarlo así, sin catenaria) por 83 millones de euros, por lo que cada tren costó 4 millones en números redondos. A la ciudad de Nantes le vendió ocho trenes por 22 millones, con lo que en este caso el coste de cada tren salió por 2,75 millones. Si, dado el tiempo transcurrido, hacemos una estimación de 3 millones por unidad, el coste de los cinco trenes para dar servicio a la ampliación del tranvía sería de 15 millones. Sumados a los 49 millones de la infraestructura (vías y otros), elevarían la factura a 64 millones de euros.

Como anteriormente Monteseirín se gastó del orden de 93 millones en el tramo Plaza Nueva-San Bernardo, la línea extendida hasta Santa Justa (un total de 6 kilómetros en números redondos) supondría un coste de al menos 142 millones de euros, sin contar el de los trenes, antiguos, actuales y futuros. Piensen cuánto se podría haber hecho y hacer con ese dinero, antes y después del coronavirus, en una ciudad como la nuestra, con media docena de barrios entre los más pobres de España y cien mil sevillanos en riesgo de exclusión social, y máxime sabiendo todos que el tranvía es redundante con el Metro y el Cercanías, o sea perfectamente prescindible y no esencial. 

Tranvía fabricado por CAF

Para tratar de justificar la ampliación, los redactores del proyecto hicieron una comparación entre el tranvía, que sólo tendría que recorrer los citados 6 kilómetros, y las líneas de autobuses de Tussam C-1 y C-2, cada una de las cuales recorre 14,43 kilómetros. Y estimaron que con los cinco trenes del tranvía se podrán transportar un máximo de 2.614 viajeros a la hora (una media de 522 por cada unidad, que haría dos recorridos durante ese periodo de tiempo), mientras que los catorce autobuses que darían servicio a las líneas C-1 y C-2 (en más del doble de distancia) tendrían una capacidad de 1.600 pasajeros/hora (114 de media cada autobús).

PRECEDENTE COMPARABLE

Casualmente, el pasado 28 de febrero (2020) Tussam culminó la adquisición de catorce autobuses, cantidad que coincide con la tomada como referencia por los redactores del Plan de ampliación del tranvía. Se trata de vehículos de gas natural comprimido (GNC), un carburante mucho más ecológico que los tradicionales. La inversión fue de 4,5 millones de euros: en nueve autobuses Scania de 12 metros de longitud y habitualmente con capacidad para unos 85 viajeros (9 x 85 = 765) y en cinco articulados de 18,75 metros de Man, con capacidad para 142 viajeros cada uno (5 x 142= 710). En total estos catorce autobuses ecológicos podrán transportar 1.475 viajeros/hora.

Autobuses fabricados por Man y Scania adquiridos en febrero de 2020 por Tussam

Hagamos unas simples reglas de tres: con los 15 millones de euros que costarían las cinco unidades para la ampliación del tranvía (capacidad, 2.614 pasajeros/hora) se podrían comprar 47 autobuses tipo GNC que podrían transportar 4.916 viajeros/hora, casi el doble que el tranvía. Y si en vez de gastar 64 millones en las vías y en los trenes del tranvía hasta Santa Justa se dedicara ese dinero a autobuses ecológicos en la misma proporción que los comprados por Tussam el pasado febrero (los catorce por 4,5 millones), el dinero daría para adquirir nada menos que 199 autobuses (la flota actual de Tussam es de 410, por lo que se podría incrementar en un 48,5%) con capacidad para transportar 20.977 pasajeros/hora.

FACTOR DIFERENCIAL

Y hay un factor diferencial importantísimo. Mientras que con los 64 millones de euros que habría que gastar para, a la postre, poner en servicio tan sólo cinco trenes más del tranvía y que únicamente  podrían circular a lo largo de los 6 kilómetros entre la Plaza Nueva y Santa Justa, con los 199 autobuses que se podrían adquirir por ese mismo dinero se podría reforzar el servicio e incrementar la frecuencia de paso en cada línea de Tussam o en las que en cada momento hiciera más falta y beneficiar a todos los barrios de la ciudad. Esto es aún más destacable en la era del transporte público marcada por el coronavirus, la mascarilla obligatoria en los viajes y la limitación del aforo, ya que disponer de más autobuses permitiría recoger más viajeros en menos tiempo y paliar así las restricciones impuestas por la pandemia. 

Aviso de Tussam sobre mascarillas y limitación de aforo en todos sus vehículos a partir del 4 de mayo de 2020

Justamente por eso el Covid-19 ha convertido en todavía más papel mojado argumentos y datos del proyecto de ampliación del tranvía presentado a la Unión Europea, el cual  ha quedado más desfasado que antes. Debido al Covid 19, con la entrada del mes de mayo el aforo máximo permitido por unidad tranviaria es de 90 pasajeros, por lo que si la línea del tranvía ya estuviera ampliada y en servicio los cinco trenes previstos, a razón de dos viajes /hora cada uno su capacidad máxima de transporte sería de 900 viajeros/hora en vez de los 2.614 que calcularon los redactores del proyecto. Así pues, un gasto de 64 millones para incrementar la capacidad de transporte en la era del coronavirus en 900 viajeros cada hora. 

Por lo que se refiere a los autobuses, el aforo máximo permitido tras la pandemia es de 35 viajeros para los de 12 metros de longitud y de 50 para los de 18 metros. Por tanto, si los 64 millones de euros de coste estimado para la ampliación del tranvía y sus cinco trenes se dedicaran a la compra de autobuses en la misma proporción que en la adquisición del pasado febrero (nueve de doce metros y cinco articulados de dieciocho en cada catorce unidades), esos vehículos podrían transportar con la limitación de aforo por el coronavirus 8.035 pasajeros/hora, nueve veces más que el tranvía ampliado. La proporción en favor del autobús ecológico incluso se incrementaría en un punto con las actuales limitaciones de aforo.

Espadas, en la presentación del proyecto de ampliación del tranvía

Con estos datos se pone de relieve una vez más que el  proyecto-estrella de Espadas para las pasadas elecciones municipales (se lo tumbó la oposición, el ahora arrepentido Ciudadanos incluido) de ampliar el tranvía redundante carece de sentido y de lógica, sobre todo económica, y máxime tras la catástrofe provocada por el coronavirus. Si con una estimación de 2.614 viajeros/hora ya iba a tener un déficit a largo plazo de 117 millones de euros, de mantenerse de forma indefinida el aforo limitado por causa de la pandemia los números rojos podrían ascender a 351 millones de euros, el equivalente a tres veces el gasto de Monteseirín en las faraónicas Setas de la Encarnación. ¿Acabará siendo el tranvía para Espadas el equivalente a lo que supusieron las Setas para Monteseirín?

La curva del coronavirus se aplanará en Andalucía hacia el 20 de mayo

Un modelo epidemiológico achaca al menor desarrollo económico y a las temperaturas la baja tasa de contagios

El número de inmunizados andaluces sería tres veces menor que en España, pero es un riesgo mayor para el futuro

La bajada de la temperatura media a partir de noviembre podría crear las condiciones para un rebrote

El modelo epidemiológico SIR que ha desarrollado durante el último mes el ingeniero e hidrogeólogo Joan Corominas, ex director de la Agencia Andaluza del Agua, apunta a que la curva que refleja el número de contagiados por la pandemia del coronavirus en Andalucía se aplanará hacia el 20 de mayo, fecha en torno a la cual es previsible que se registren menos de una decena de nuevos infectados al día.

Corominas, actualmente vicepresidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua, ha analizado el impacto de la enfermedad en 56 países del mundo para, mediante un modelo matemático, realizar su ‘Aproximación al análisis estadístico de la pandemia del coronavirus’. Ha actualizado los datos a fecha 3 de mayo y ha adaptado el modelo a las fases de “desescalada” aprobadas por el Gobierno de España.

Joan Corominas Massip

El modelo, al que ha denominado SIR (Susceptibles a infectarse, infectados y recuperados), ha detectado grandes diferencias entre las comunidades autónomas españolas, con variaciones en una relación de 1 a 12. Canarias, Murcia y Andalucía figuran con las tasas de contagio más bajas, del orden de 1.000 a 1.400 infectados por millón de habitantes; País Vasco, Cataluña, Castilla y León, Navarra y Madrid tienen entre 5.800 y 9.300, y en La Rioja se ha registrado la tasa más elevada, al acercarse a 12.500 infectados por millón.

Según Corominas, hay una correlación casi perfecta entre los infectados en las provincias andaluzas y el indicador sintético por él elaborado a nivel mundial, si bien ha ponderado los diversos indicadores en Andalucía de modo que las características socioeconómicas representen el 50% del peso en el mismo y la temperatura media diaria de marzo-abril otro 50%. Entre los indicadores soecioeconómicos ha usado el PIB per cápita (15%), el porcentaje de población mayor de 64 años (15%), el porcentaje de población que vive en pueblos con menos de 10.000 habitantes (11%) y la densidad de población (9%). 

Cuando crecen los indicadores socioeconómicos crece el impacto de la pandemia. Lo contrario ocurre con el aumento de la temperatura media diaria, ya que reduce las infecciones. Para el autor del modelo epidemiológico, por encima de entre 15 y 17 grados disminuye muchísimo el número de infectados.

EVOLUCIÓN

Conforme a su investigación, la curva de la pandemia en Andalucía se aplanará en torno al 20 de mayo, cuando se registrarán menos de una decena de nuevas infecciones diariamente en el conjunto de la comunidad autónoma. De hecho, la tasa de incidencia en la región en el periodo (catorce días) comprendido entre la última semana del mes de abril y la primera del mes de mayo bajó casi un punto y medio en un día (7 de mayo), hasta los 9,35 casos por cada cien mil habitantes, cifra cuatro veces inferior a la media nacional (38,39).

Para el ex director de la Agencia Andaluza del Agua ,pues, en torno al 20 de mayo podría empezar a darse por controlada esta oleada de la pandemia, si bien la recuperación de los infectados y nuevos decesos se prolongarán entre dos y tres semanas más. La subida de la temperatura media en junio (generalmente entre tres y cuatro grados en cada una de las provincias andaluzas) respecto de mayo debe de evitar nuevos rebrotes, salvo que la población se comporte de manera harto imprudente.

Corominas estima que actualmente se ha inmunizado entre un 3% y un 4% de la población de Andalucía (de 253.000 a 338.000 andaluces, en números redondos), número tres veces inferior al de inmunizados en el conjunto de España, por lo cual entre un 96% y un 97% de andaluces ( unos 8,2 millones) aún son susceptibles de sufrir la enfermedad. Esta situación se debe a que nuestra comunidad autónoma ha sido una de las que menos casos de contagios ha tenido. En opinión de Corominas dicha situación se puede mantener si los andaluces siguen extremando las precauciones, se protegen y respetan la denominada distancia social: “cuanto más nos mezclemos -afirma-, mayor riesgo de infección; cuanto más nos aislemos, aislamiento que ha sido la base del confinamiento, menor riesgo de infección”. La clave, a su juicio, es ser cuidadosos en las relaciones sociales y velar especialmente por los mayores.

No obstante, el autor del modelo epidemiológico cree  que cuando las temperaturas medias bajen de entre 17 y 15 grados centígrados a partir del otoño e invierno es probable que se produzca un rebrote de la pandemia en Andalucía, aunque para entonces nuestro sistema sanitario estaría mucho mejor preparado y con más conocimiento de la enfermedad. 

La tabla climática de la temperatura media en las provincias de Andalucía elaborada con datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) entre 1981 y 2010 indica que las condiciones para el resurgimiento del coronavirus se producirían entre noviembre del año en curso y marzo/ abril de 2021.