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Coronavirus: Corominas alerta del riesgo de repetir por la Semana Santa el error de relajar las medidas en Navidad, causa de la tercera ola de la pandemia

Esta ola está siendo la más explosiva: 20.000 muertos, 1,4 millones de infectados, 110.000 hospitalizados y 9.800 ingresos en UCI

Se ha debido a la flexibilización de las restricciones a la movilidad y las relaciones sociales en diciembre y fiestas navideñas

Si las Administraciones no priorizan el control de la pandemia a la economía y la fiesta sufriremos una cuarta ola

No se debe bajar la guardia hasta que la tasa de infectados en 14 días sea inferior a 50, y a mitad de febrero era de 476

El cansancio y el agotamiento de la población, junto con los graves impactos económicos y de desempleo en muchos sectores de los servicios, no deberían inducir a las autoridades a relajar rápidamente las medidas de protección y
distanciamiento social, sobre todo ante la próxima Semana Santa, que podría conducirnos a la cuarta ola de la pandemia: la experiencia navideña debería habernos inmunizado frente a estos errores. Así lo afirma Joan Corominas, ex director de la Agencia Andaluza del Agua, en la undécima actualización (a fecha 16 de febrero de 2021) de su ‘Aproximación al análisis estadístico de la pandemia del coronavirus en España’.

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El Gobierno de Juanma Moreno dice a octogenarios andaluces que se busquen un sobrino que les lleve a vacunarse contra el coronavirus

El Servicio Andaluz de Salud está llamando por teléfono a personas octogenarias de la Cuenca Minera onubense para anunciarles que en un posterior contacto telefónico les darán fecha y hora para vacunarse contra el coronavirus en el polideportivo municipal de Riotinto. Cuando uno de estos octogenarios expresó su preocupación por cómo desplazarse de un pueblo a otro, la respuesta no pudo ser más indignante y le dejó en la tesitura de tener que “buscarse la vida”.

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La contaminación en Sevilla se redujo a la mitad durante el confinamiento por el coronavirus

En el periodo de la pandemia marzo-octubre ha disminuido en un 34%, cuatro puntos menos que la media nacional

Hubo picos de dióxido de nitrógeno en julio, septiembre y octubre por una mayor movilidad que influyó, al igual que en el resto del país, en la segunda ola del Covid

Ecologistas en Acción pide más espacio urbano para la movilidad peatonal y que se potencie el uso de la bicicleta

La contaminación ambiental en Sevilla por NO2 (dióxido de nitrógeno, que junto al óxido nitroso o NO es uno de los principales contaminantes de las grandes urbes, por causa generalmente del tráfico) durante el confinamiento decretado por el Gobierno tras la aparición del coronavirus se redujo en más de la mitad según el estudio ‘Efectos de la crisis del Covid 19 sobre la calidad del aire urbano en España’, realizado por Ecologistas en Acción con datos de las 26 principales ciudades del país.

Ocho meses después de que la emergencia sanitaria debida a la COVID-19 fuera elevada a pandemia internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el pasado 11 de marzo de 2020, la crisis sin precedentes que produjo sigue presente, y sus efectos en la actividad económica y, por tanto, en la movilidad, siguen notándose.
De la profunda y aguda crisis inicial, que llevó a restricciones en la libertad de circulación vía declaración del estado de alarma por parte del Gobierno central (Real
Decreto 463/2020, de 14 de marzo, en vigor hasta el 21 de junio tras sucesivas prórrogas), se pasó a una desescalada relativamente rápida, con el objetivo de salvar la campaña turística de verano.

Avenidas desiertas en Sevilla durante el confinamiento por el Covid 19

Esto condujo a un nuevo aumento de los casos a finales del estío, lo que a su vez llevó
a las autoridades autonómicas a establecer, de nuevo, varias limitaciones de carácter local o autonómico, pero en todo caso de menor alcance que el inicial confinamiento domiciliario general.

Uno de los muchos efectos de esta serie de políticas ha sido la reducción generalizada del transporte y, en menor medida, de la actividad industrial y la generación de electricidad, fuentes principales de la emisión de los contaminantes a la atmósfera. El efecto ha sido mucho más claro en los dos meses y medio de restricciones severas. Sin embargo, la suma de cambios en hábitos sociales, modificaciones laborales como el teletrabajo y, en gran medida, el cierre o suspensión de actividad de numerosas empresas en sectores de gran impacto como el turismo, han contribuido a
que esta disminución de las emisiones contaminantes se prolongue el tiempo.

Esta tendencia llevó a caídas de hasta el 90% en el tráfico en grandes ciudades en algunos días, y a descensos medios superiores al 70% en las primeras semanas del estado de alarma. La otra cara ha sido el descenso en el uso del transporte
público urbano, que superó el 90% en las cercanías ferroviarias y en los autobuses urbanos.

Labores preventivas del coronavirus en el interior de un autobús de Tussam

Teniendo en cuenta que el tráfico motorizado es el principal factor que influye en la calidad del aire urbano, un descenso tan marcado de la circulación y de sus emisiones a la atmósfera ha incidido en una mejora muy significativa de la calidad del aire que respiramos, aunque se deba a circunstancias tan excepcionales como éstas. Así lo están poniendo de manifiesto algunas instituciones y centros de investigación, y especialmente numerosos medios de comunicación estatales y locales, a partir de la comparativa de imágenes de satélite y mediciones de estaciones de vigilancia de la calidad del aire, utilizando series de datos en ocasiones muy dispares, para periodos muy cortos y poco homogéneos, dada la todavía escasa perspectiva que tenemos.

Según los estudios del equipo de Julio Díaz y Cristina Linares, del Departamento de Epidemiología y Bioestadística del Instituto de Salud Carlos III, la mortalidad atribuible por la exposición a corto plazo a las partículas, el dióxido de nitrógeno (NO2) y el ozono, por causas naturales, respiratorias y circulatorias, ascendería en conjunto en España a una media de 10.000 muertes anuales. Pequeñas reducciones en los niveles de estos contaminantes pueden ser determinantes para salvar vidas, en el corto plazo.


PRINCIPALES CIUDADES

Intentando dar una visión de conjunto y a la vez más precisa de la situación actual, Ecologistas en Acción ha adaptado la metodología que viene utilizando desde hace década y media en sus informes anuales sobre la calidad del aire. El análisis se ha limitado en esta ocasión al NO2, por ser la sustancia más directamente relacionada con el tráfico urbano, frente a otros contaminantes con fuentes alternativas como las partículas PM10 y PM2,5 (inferiores a 2,5 micras). Se han recogido los datos oficiales de 129 de las 600 estaciones de medición de este contaminante existentes en España, correspondientes a las redes de las 26 principales ciudades.

Las 26 ciudades evaluadas suman una población de 13,6 millones de habitantes, el 29,0% de la empadronada en España, y resultan representativas de la contaminación a que se halla expuesta la población urbana en general, por lo que las conclusiones obtenidas pueden extrapolarse a otras ciudades de menor tamaño sin redes de medición suficientemente desarrolladas para el adecuado control del NO2.

Sevilla, durante un episodio de contaminación

El periodo de recopilación de la información ha comprendido entre el 1 de marzo y el 31de octubre de 2020 y los mismos meses de los diez años anteriores (2010 a 2019), con el fin de reducir los sesgos meteorológicos debidos a las variaciones del tiempo. Se trata además de un intervalo temporal en el que por efecto de la crisis económica de 2008 los niveles de contaminación han sido en general más bajos que en la década anterior.

Dentro de este periodo, que permite observar la variación de la calidad del aire a lo largo de ocho meses de 2020 y de la década anterior (media de los años 2010 a 2019), se han analizado y comparado con los correspondientes promedios de los últimos diez años tres periodos separados, en el conjunto de las redes y en la estación orientada al tráfico más significativa de cada ciudad, por su mayor concentración de NO2 y/o por su posición central. Estos periodos han sido: a) 14 de marzo al 21 de junio (primavera y estado de alarma), b) 22 de junio a 31 de agosto (verano y vacaciones escolares, en las que suele haber menos actividad) y c) 1 de septiembre a 31 de octubre (vuelta al colegio e inicio del otoño).

RESULTADOS

Como resultado de las medidas de confinamiento social y limitación de la movilidad derivadas del estado de alarma y meses posteriores, en el periodo comprendido entre el 14 de marzo y el 31 de octubre de 2020 se ha producido una reducción muy importante de los niveles de NO2 en las redes de medición de las 26 ciudades consideradas, por comparación con el promedio del mismo periodo de los diez años anteriores. En el conjunto de las 129 estaciones evaluadas, la reducción se cuantifica en un 38% de los niveles habituales para el total del periodo, mientras que durante el primer estado de alarma (14 de marzo a 21 de junio) la reducción fue del 52%.

Por lo que se refiere a Sevilla capital, la contaminación por NO2 se redujo en similar proporción que la media nacional durante el confinamiento, pero a medida que se fueron relajando las restricciones y se incrementó el volumen de tráfico el dióxido de nitrógeno presente en la atmósfera sevillana también fue creciendo y, en consecuencia, disminuyendo la reducción de la contaminación, que aun así fue significativa: un 20% menos en los meses de verano y un 23% inferior durante el otoño. Globalmente, entre marzo -el mes en que se decretó el confinamiento- y octubre, ambos incluidos, la contaminación por NO2 ha caído en Sevilla en un 34%, menos que la media de las 26 ciudades analizadas, donde la caída ha llegado al 38%.

Ecologistas en Acción también ha analizado las variaciones que se han registrado en estaciones más orientadas al tráfico rodado, como es en Sevilla el caso de la situada en la calle Torneo.

En este caso la reducción de la contaminación ha sido entre dos y tres puntos superior a la que se ha producido en el conjunto de la ciudad, pero no tanto como en estaciones similares del resto de España, donde la contaminación ha disminuido una media del 42%.

La gráfica referida a los valores diarios medios de dióxido de nitrógeno en los periodos comparados (años 2010-2019, en color rojo y de marzo a octubre de 2020, en color azul) para la estación situada en la calle Torneo demuestra cómo en julio, tras el confinamiento y por las vacaciones de verano, y en octubre de 2020 se registraron picos de contaminación superiores a los que se produjeron en el decenio anterior, por una mayor movilidad.

Este comportamiento, común al conjunto del país, influyó en el advenimiento de la segunda ola de la pandemia y obligó al Gobierno a decretar el estado de alarma el 25 de octubre.

Los picos de contaminación en el conjunto de la red sevillana también se produjeron en septiembre y a principios de octubre en comparación con el decenio precedente.

RECOMENDACIONES VERDES

Ecologistas en Acción afirma que en general, es necesario mantener algunas “buenas prácticas” de la crisis que limitan la necesidad de desplazamientos, adaptadas a un escenario de paulatina normalización, como son la compra de proximidad, el teletrabajo como opción laboral voluntaria, una administración electrónica más eficiente o el escalonamiento de los horarios laborales. Se trata de opciones compatibles con el distanciamiento social que permitirían manejar de forma
más racional el acceso de la ciudadanía a los servicios y a ciertos trabajos.

El transporte público es la columna vertebral de la movilidad urbana y de él depende una gran parte del transporte suburbano e interurbano, por lo que su buen funcionamiento es imprescindible en un modelo de movilidad sostenible. Por otro lado, la movilidad peatonal necesita una mayor amplitud de espacios, para garantizar el distanciamiento físico. Al mismo tiempo, surge la oportunidad de potenciar la bicicleta como una forma de movilidad activa segura, sostenible y saludable.

Tussam ha sufrido especialmente la caída de viajeros por causa del coronavirus

La distribución del espacio público urbano debe ser consecuente con las prioridades sanitarias de la desescalada, fomentando una movilidad ciudadana compatible con la salud. Para ello hay que ampliar los espacios reservados a la movilidad activa ciclista y peatonal, priorizando estos modos de transporte en las calles e intersecciones.

Teniendo en cuenta lo anterior, se deben ejecutar de forma urgente medidas para potenciar los medios de transporte sostenibles y limitar el uso del automóvil privado. Para su aplicación en la “nueva normalidad”, Ecologistas en Acción propone las siguientes:

Gestión de la demanda de movilidad

-Reducir las necesidades de transporte, fomentando el teletrabajo, la compra de proximidad y la administración electrónica.
-Reducir al máximo la aparición de horas punta, flexibilizando los horarios y escalonando la entrada y salida a los puestos de trabajo y servicios.
-Campañas a favor de los desplazamientos caminando y en bicicleta en trayectos de
menos de 6 kilómetros.
-Ampliar la extensión de zonas verdes en todas las ciudades para evitar aglomeraciones
en parques y jardines y reducir desplazamientos a lugares de recreo.

Fomento de los desplazamientos a pie

-Ampliación de aceras para facilitar el distanciamiento físico. Se puede realizar a costa del espacio de la calzada o de las bandas de aparcamiento.
-Establecimiento de calles compartidas (sin separación calzada-acera) y zonas con prioridad peatonal, en las calles en las que no se puedan ampliar las aceras, donde las personas tendrán prioridad para caminar por la calzada.
-Ubicación de terrazas, contenedores y aparcamiento de motos preferentemente en la
calzada y no en la acera.

Transeúntes por una calle de Sevilla


-Reducir los límites de velocidad de circulación en las ciudades, generalizando las calles a 30, 20 y 10 km/h para facilitar la movilidad activa.
-Restricción de la circulación de vehículos a motor en torno a los centros docentes, en las horas de entrada y salida del alumnado.
-Programación semafórica para reducir los tiempos de espera en los pasos de peatones, evitando las aglomeraciones de personas.

Fomento de los desplazamientos en bicicleta


-Implantar redes y corredores ciclistas permanentes, y consolidar los de emergencia que se pusieron en marcha durante la desescalada.
-Establecer líneas de financiación estatales, autonómicas y locales para estas infraestructuras ciclistas.

Carril bici en Sevilla junto a la torre del Oro


-Promover aparcamientos seguros en puntos estratégicos (intercambiadores de transporte público, edificios administrativos, estaciones de tren).
-Implantar estacionamientos de bicicletas en los centros de trabajo.
-Plan de ayudas para la adquisición y reparación de bicicletas por particulares.
-Programas de aprendizaje para montar y circular en bicicleta.
-Facilitar y potenciar la intermodalidad, permitiendo viajar con bicicleta en el transporte
público.

Potenciar el transporte público

-Ampliar el número y dimensión de los carriles bus en las zonas urbanas y priorizarlos
semafóricamente.
-Habilitar carriles bus en todas las autovías y autopistas de acceso a las grandes ciudades.
-Ley de financiación del transporte público que garantice su viabilidad, con medidas de
financiación de urgencia.
-Moratoria en la ampliación de autopistas y autovías, destinando su presupuesto para
implementar medidas que favorezcan el transporte público.
-Facilitar sistemas de protección frente a la COVID-19 a las personas que viajen en el
transporte colectivo.

Más de 70.000 españoles habrían muerto ya por el Covid según el modelo matemático de Joan Corominas

El número de muertes oficialmente reconocidas por el Gobierno es de 46.252

El Instituto Carlos III ha registrado 66.700 fallecidos más de lo habitual entre marzo y noviembre, coincidiendo con el coronavirus

El ex director de la Agencia Andaluza del Agua estima que hay 4,5 millones de infectados

El Ministerio de Sanidad mantiene que son casi tres veces menos, 1.685.000

Al final de la segunda ola podría quedar infectada la décima parte de la población

Las prisas de las Autonomías por alcanzar la “nueva normalidad” al inicio del verano han sido determinantes para la segunda ola de la pandemia

Corominas aboga por limitar al máximo las relaciones familiares y sociales en Navidad

Controlar la pandemia y mantener la movilidad y relaciones sociales del pasado verano sólo será posible cuando al menos el 20% de la población esté vacunada

La última previsión de Sanidad es que la vacuna llegue al 40% en mayo y que la inmunidad de grupo se alcance con el 75%

El Covid está afectando ahora a más gente joven y los casos de mayores de 70 años se han reducido al 12%

El impacto de la pandemia en Andalucía depende en un 60% de los factores climáticos

El ingeniero Joan Corominas, ex director de la Agencia Andaluza del Agua, ha terminado su décima actualización -a fecha 3 de diciembre de 2020- de su ‘Aproximación al análisis estadístico de la pandemia del coronavirus’, basado en un modelo matemático que ha ido ampliando y perfeccionando en los últimos meses y que refleja un número estimado de muertos y de infectados superior al oficialmente admitido: 70.500 víctimas mortales (frente a las 46.252 que da el Gobierno de la nación) y 4.475.000 portadores de la enfermedad (en contraste con los 1.685.000 en números redondos que reconoce el Ejecutivo central).

A juicio de Corominas, su modelo epidemiológico es congruente con una tasa de infección real 2,7 veces superior a la deducida de los datos oficiales, lo que conduce a estimar en 0,86 veces la relación de infectados asintomáticos respecto a los sintomáticos. Asimismo, del modelo se desprende que la cifra de muertos reales debe ser del orden de 1,5 veces a la ofrecida en las cifras oficiales de fallecidos, lo que es concordante con el exceso de mortalidad detectado en el estudio MoMo del Instituto de Salud Carlos III.

Este último organismo también ha ido avanzando los Informes MoMo sobre Vigilancia de los excesos de mortalidad por todas las causas ( el último ha sido actualizado a fecha 1de diciembre de 2020), en el que concluye que se ha producido un exceso de mortalidad del 25% en el período del 13 de marzo al 30 de noviembre, probablemente debido en gran parte a la pandemia (unos 66.700 fallecidos en exceso), de los cuales unos 56.000 serían personas mayores de 74 años. Dos terceras partes de estas muertes se produjeron en la primera ola. Es una aproximación al impacto total de la mortalidad del coronavirus.

A fecha de 3 de diciembre de 2020, la cifra oficial de infectados es de 1.685.000 (de los cuales unos 647.000 serían infectados asintomáticos), que se corresponde con una tasa oficial de 35.824 infectados por millón de habitantes; la estimación del ingeniero los elevaría a 4,5 millones.

La cifra oficial de fallecidos es de 46.252, que probablemente asciendan a cerca de 70.500 al dejar de reflejar las estadísticas oficiales los fallecidos con trastornos compatibles con el coronavirus pero a los que no se les ha hecho el test de diagnóstico (téngase como referencia las más de 18.000 muertes en residencias de mayores durante la primera ola). Esta estimación también reduce la tasa de letalidad actual desde el 2,7% oficial al 1,6%, cifra más cercana respecto a las señaladas
en la bibliografía sobre el coronavirus.

Corominas estima que al final de la segunda oleada de la pandemia podríamos alcanzar 1,93 millones de infectados diagnosticados con test PCR y del orden del 4,9 millones de infectados totales, incluyendo los asintomáticos no detectados y con síntomas leves, que representarán un 10,4% de la población (la tercera ronda del estudio nacional de sero-epidemiología señalaba una prevalencia del coronavirus del 5,2% a finales de mayo).

La cifra de muertos alcanzaría los 48.700 contabilizados y del orden de 74.000 totales, incluidos aquellos a los que no se les ha hecho el test PCR de confirmación. La tasa de letalidad descendería hasta el 2,53% según cifras oficiales, superior a la citada por la revista ‘The Lancet Infectious Diseases’, del 0,66%, correspondiente a un estudio sobre los infectados en la región china de Wuhan. La estimación por parte de Corominas de la tasa de letalidad, incluyendo todos los infectados sintomáticos y asintomáticos, descendería hasta el 1%.

Esta importante reducción de la tasa de letalidad se ha conseguido gracias a la buena respuesta, aunque estresada, de nuestro sistema público de salud, puesto que de no haber podido atender las hospitalizaciones y cuidados intensivos de los enfermos con mayores patologías se habría disparado la misma.

Se comprueba así la utilidad de los dos estados de alarma para reducir rápidamente primero la tasa de infectados y, posteriormente, la de hospitalizados, ingresados en UCI y finalmente las muertes. En la segunda ola, el pico de hospitalizados se produjo
hacia el 10 de noviembre, y el de ocupación de camas de UCI, hacia el 15 de noviembre.

En La Rioja y Melilla se superó el 60% de ocupación de camas UCI Y en Aragón, Asturias, Castilla y León y Cataluña, el 40%. En todas estas comunidades se estuvo en condiciones críticas para atender a los enfermos que precisaban las atenciones de la Unidad de Cuidados Intensivos.

LA SEGUNDA OLA

El proceso de desescalada hasta finales de mayo fue un éxito, debido a diversos factores, entre los que debe destacarse el buen diseño de las fases de vuelta a la “nueva normalidad”, la colaboración de las administraciones autonómicas y, sobre todo, el comportamiento responsable de la población -más allá de algunas conductas incívicas-, que mantuvo las prácticas de distanciamiento social e higiene sanitaria.

Pero, en opinión del ex director de la Agencia Andaluza del Agua, las prisas de las administraciones autonómicas para alcanzar la “nueva normalidad” al inicio del verano no fue acompañada por un fortalecimiento de la gobernanza sanitaria, que se ha
mostrado débil y frágil al carecer de los suficientes medios humanos (dotación de los centros de salud y rastreadores, entre otros) y de decisión política para dictar con anticipación las normas que aseguraran el distanciamiento social de la población. Ha fallado la cooperación y la coordinación entre las comunidades autónomas y la Administración Central, lo que ha reducido la eficacia para frenar al virus y ha transmitido incertidumbre y confusión a los ciudadanos.

Joan Corominas

Corominas reitera su crítica a los fallos, cambios y retrasos en los datos estadísticos sobre la pandemia, atribuibles a todas las administraciones, que pudieron ser inevitables al principio de la pandemia y que en la actualidad son -afirma- “imperdonables”. Necesariamente, a su juicio, deberá fortalecerse el sistema de
información epidemiológica en España, cooperando las diversas administraciones en trasladar a la sociedad y los expertos la información cierta y en tiempo real.

Al finalizar el estado de alarma, a mediados de junio, empezó a aumentar de nuevo la incidencia del coronavirus de manera lenta y se denominó rebrote a lo que a primeros de octubre, al acelerarse el ritmo de contagios, ya se ha llamó claramente segunda ola de la pandemia.

Las escasas medidas que se tomaron para frenar al rebrote nos han conducido, sin casi darnos cuenta, en el mes de noviembre a unas cifras de infectados muy superiores a las de la primera ola, aunque de menor letalidad. Este período no se aprovechó para fortalecer la Atención Primaria y los sistemas de rastreo, lo que ha impedido un freno al desarrollo de la segunda ola.

En España, según los datos oficiales, hemos alcanzado los 1.684.647 infectados (confirmados con test PCR o de antígenos) y 46.252 muertos a la fecha de 3 de diciembre de 2020, cifras que multiplican por 6,7 veces los infectados y un incremento del 60% de fallecidos en relación con el final del primer estado de alarma.

Existe una diferencia muy importante en la comparación de las cifras de las dos olas: antes se detectaba con test PCR uno de cada nueve infectados y actualmente se detecta uno de cada dos.

La tasa de reproducción del COVID 19 indica el ritmo de crecimiento exponencial de la pandemia ( si es superior a 1, o su desaceleración si es menor que la unidad) estuvo durante todo el verano en cifras superiores a la unidad. Ello provocó un aumento lento pero imparable de la incidencia de la infección, por lo que bastó un repunte a primeros de octubre para disparar las infecciones y los fallecimientos y requerir nuevas y duras medidas de distanciamiento social.

EL RIESGO DE RELAJARSE EN NAVIDAD

Afirma Corominas que la segunda ola se caracteriza por una menor gravedad de los síntomas que provoca entre los infectados, por lo que disminuyen las tasas de hospitalización, de cuidados en UCI y fallecimientos, debido en gran parte a la detección de muchos asintomáticos o con síntomas muy leves: en la primera ola se hospitalizó a la mitad de los infectados, frente al 6% en la actualidad; en las UCI se trató al 5% de los infectados frente al 0,3% en la segunda ola; en la primera falleció el 11,5% de los
infectados y en esta segunda, el 1,2%.

En este momento está decreciendo el número de infectados diarios y el ingeniero vaticina que en los próximos días se consolidará esta tendencia en los fallecimientos. Para Corominas no se debe bajar la guardia hasta que la tasa acumulada de infectados en 14 días, actualmente de 300 infectados por cada 100.000 habitantes, sea inferior a 50, como sucedía a primeros de mayo en el inicio de la desescalada.

La inauguración del alumbrado navideño está atrayendo a gran número de personas pese al Covid

Y añade el autor del estudio: “El debate actual sobre cómo celebrar socialmente las fiestas de Navidad debería contemplar el precedente de relajar las medidas de protección y distanciamiento social que tuvimos en verano, y optar por limitar al máximo las reuniones familiares y sociales, manteniendo en todo caso las máximas
medidas de protección”.

LA VACUNA

El ex director de la Agencia Andaluza del agua cree que en el primer trimestre de 2021 es probable que se pueda empezar a vacunar a los colectivos más vulnerables y que en el tercer trimestre se extienda la vacunación a toda la población.

En esta hipótesis estima que a lo largo del próximo año deberían reducirse lentamente las medidas de protección y distanciamiento social y acompasarlas al ritmo de vacunación de la población, pero controlando que nunca la tasa de reproducción del COVID sea superior a 1.

Vacuna de Pfizer contra el Covid 19

Como ejemplo, controlar la pandemia y mantener el tipo de movilidad y relaciones sociales del verano de este 2020 sólo será posible cuando se supere el 15%-20% de la población vacunada. La última previsión del Ministerio de Sanidad es que en mayo esté vacunado el 40% de los habitantes y que la inmunidad de grupo se alcance cuando esté vacunado al menos el 70-75% .

En todas las autonomías se ha repetido el crecimiento de la pandemia en esta segunda ola, aunque se mantienen diferencias importantes en su incidencia: Navarra, Aragón, La Rioja, Madrid y Castilla y León superan en un 50% la prevalencia española; por el contrario, Canarias y Galicia, han sufrido la mitad.

EVOLUCIÓN DE LA PANDEMIA

La no detección de todos los infectados, debido a la poca extensión de los test a buena parte de la población, infravalora la cifra de los infectados en las estadísticas oficiales al no contemplar los pacientes asintomáticos o con patologías leves.

El aumento de test PCR o de antígenos que se viene realizando desde hace el inicio de la desescalada ha puesto evidencia el gran número de infectados asintomáticos y la muy importante disminución de pacientes con síntomas muy graves o graves.

En la fase de confinamiento, el 54% de los test PCR positivos correspondían a personas con patologías muy graves o graves, mientras que en los últimos meses únicamente representan el 4,6%. El total de infectados estimados era superior a 8,5 veces el número de diagnosticados con test PCR, habiéndose reducido actualmente a 1,85
veces, lo que indica la ampliación del número de diagnósticos con test PCR a los nuevos
infectados y a su círculo de relaciones.

El coronavirus afecta cada vez más a jóvenes, pese a lo cual siguen con sus botellonas, como ésta de Heliópolis contra la que actuó la Policía Local de Sevilla

La pandemia afecta actualmente a gente más joven, con síntomas más leves. Se han reducido los casos en personas mayores de 70 años desde el 36,8 % al final del confinamiento al 12 % en la actualidad. El diagnóstico temprano, junto con el cambio de cohortes de edad afectadas, ha permitido reducir mucho la cifra diaria de fallecidos desde el 11,8% de los infectados al final del estado de alarma al 2,75% actual.

Desde el inicio de la desescalada empezó a remontar lentamente la incidencia del coronavirus, lo que se llamó un rebrote, que era de esperar al aumentar la movilidad y las interacciones sociales. Tanto las instituciones como los ciudadanos dieron poca importancia a este crecimiento de la pandemia, lo que se tradujo en un verano con bastante movilidad y poco distanciamiento social. No se tomaron mayores medidas de mitigación, sin percatarse de que la tasa reproductiva R0 se mantenía en este período entre 1 y 2,1, lo cual es un indicador de aceleración exponencial de la pandemia en todo este período veraniego: “estábamos instalados en la segunda ola -afirma Corominas- sin haberlo percibido”.

SEGUNDO ESTADO DE ALARMA

A primeros de octubre se produjo un nuevo incremento de R0 hasta 1,5. Se tradujo en una aceleración de la segunda ola que puso en tensión al sistema sanitario y obligó a tomar medidas más duras que condujeron al establecimiento del segundo estado de alarma el 25 de octubre de 2020.

Las fuertes restricciones a la movilidad y a las relaciones sociales han sido efectivas y
la pandemia se desaceleró a lo largo del mes de noviembre (R0 actual de 0,73).
El número de infectados a 3 de diciembre es de 1.684.647. Desconocemos el número de recuperados (no se informa de ello desde el 24 de mayo) pero se acercarán ya a los 1,55 millones (92% de los infectados), según el autor del estudio.

Corominas ha realizado unos ajustes en su modelo matemático que le llevan a extrapolar el previsible desarrollo de la pandemia en los próximos meses, en los que de continuar las medidas de mitigación actuales alcanzaríamos 1,9 millones
de infectados a finales de febrero de 2021.

A partir del inicio de la desescalada se ha producido un aumento del ritmo de infectados diarios, esperable pero que se descontroló en verano y se disparó a principios de octubre. Se alcanzaron los 25.000 infectados diarios a finales de octubre, que se han reducido hasta los 9.500 actuales.

La incidencia acumulada en los últimos 7 y 14 días muestra claramente el desarrollo de los picos de las dos olas a primeros de abril y de noviembre, respectivamente. Para volver a alcanzar la incidencia de 100 infectados por millón de habitantes en 14 días que teníamos al levantarse el primer estado de alarma habrá que esperar a finales del invierno, siempre que continúen las tasas reproductivas del orden de R0=0,8 actuales.

El número oficial de fallecidos actualmente es de 46.252 (2,75% de los infectados), contrastados con test PCR, aunque el número real de muertos por efectos del Covid podría ascender a unos 70.500, contando los infectados asintomáticos o muy leves que no han sido detectados.

Las gráficas correspondientes a la distribución diaria de los fallecidos por coronavirus muestran un aumento significativo desde el inicio del verano hasta alcanzar los 360 fallecidos diarios -cifra inferior al de la primera ola, en la que se alcanzaron las 820 muertes diarias-, probablemente debido a una detección precoz de los nuevos casos y a la mejor atención médica por la no saturación de los hospitales y los tratamientos más experimentados.

Previsiblemente los fallecimientos se reducirán más rápidamente que las nuevas infecciones, pudiéndose alcanzar a finales de año las 20 muertes diarias.

IMPACTO EN ANDALUCÍA

Con similares criterios se puede simular el comportamiento de la pandemia en cada comunidad autónoma. Existen grandes diferencias en el desarrollo del covid en cada una de ellas.

En Andalucía y Cataluña se observa que el pico de la segunda ola, en la que se produjo una aceleración a primeros de octubre, se retrasó respecto al de Madrid unos 15 días. En las tres comunidades el último pico ha sido superior al doble del de primeros de abril, especialmente en Andalucía, donde se ha multiplicado por 9.

Las diferencias en la tasa de infección entre las comunidades autónomas son muy grandes, variando en una relación de 1 a 6. Están entre las más bajas Canarias, Galicia, Comunidad Valenciana, Baleares y Asturias, las cuales se sitúan en el entorno de los 10.000-25.000 infectados por millón de habitantes, mientras que Castilla y León, Madrid, La Rioja, Aragón y Navarra superan los 5.000 infectados por millón de habitantes. La media española es de 35.824 infectados por millón de habitantes.

En cuanto a la tasa de mortalidad (muertos por millón de habitantes) las diferencias entre comunidades mantienen la misma tendencia, aún más acusada, ya que varían entre los 160 de Canarias y los 1.900 de Castilla y León. La media española es de 984 fallecidos por millón de habitantes.

La letalidad del coronavirus es también diversa entre los territorios (entre el 1% en Melilla y Murcia y el 4,4% en Asturias), siendo la media española del 2,7%. Un indicador de la importancia actual de la fase de rebrote lo representa la incidencia acumulada
en 7 días de nuevas infecciones: es muy alta en el País Vasco (1.704 nuevos contagios por millón de habitantes) y varía en el resto del territorio entre 800 y 1.600. La menor incidencia acumulada se da en Canarias, con 455. La media española está en 1.200 contagios por millón de habitantes.

La incidencia acumulada de fallecidos en 7 días se sitúa en España en 31 muertos por millón de habitantes; es muy baja en Canarias (3,3) y muy alta en Asturias (116).

Algunas comunidades que habían tenido escasa incidencia en la primera ola, como Andalucía y Asturias y Murcia, han empeorado su posición relativa en la segunda ola, y otras como Canarias, Baleares, Cantabria, Cataluña y Madrid la han mejorado.

La pandemia es de largo recorrido y no está establecido que su incidencia final siga el desarrollo actual de la misma. Dependerá de cómo se diseñen estrategias sanitarias adecuadas, de la fortaleza de los sistemas de salud y del comportamiento responsable de los ciudadanos.

En el caso español la explicación de la diversa incidencia en las comunidades autónomas o en las provincias de Andalucía, en función de los mismos parámetros socioeconómicos y climáticos, es concluyente: en las comunidades autónomas parece que inciden especialmente, aumentando el impacto, las diferencias de PIB per cápita, el porcentaje de población rural y la densidad de población; lo reducen los porcentajes de gasto sanitario sobre el PIB.

Los factores climatológicos representan un 40% del peso de los indicadores considerados; con el aumento de la temperatura y la humedad desciende el impacto de la pandemia.

En el caso de las provincias de Andalucía se repite la ponderación de factores que incidían en las comunidades autónomas, pero adquiere un peso del 60% la influencia de los factores climatológicos.

Más de 7 millones de usuarios han dejado de ir al Centro en los autobuses de Tussam desde el coronavirus

Si se suman los del tranvía, la cantidad se eleva a casi 8,5 millones

Las trece líneas de Tussam que penetran hasta el Casco Antiguo de Sevilla (se ha incluido en el análisis las que tienen principio/fin de ruta en las plazas del Duque, la Magdalena y Ponce de León pero no en el borde interior o exterior de aquél, como pudieran ser Plaza de Armas y el Prado de San Sebastián, mientras que  el tranvía es objeto de un análisis aparte) han perdido 2.090.992 viajeros en el verano de 2020 (junio-agosto), en comparación con el mismo periodo del año 2019, cuando aún no se cernía en el horizonte la amenaza del coronavirus.

Si a la pérdida de viajeros del verano se le une la del trimestre anterior (marzo-mayo, el del confinamiento), en el conjunto de los seis primeros meses de la pandemia las trece líneas que conectan el Casco Antiguo con diversos barrios de Sevilla han dejado de transportar 7.168.340 viajeros.

Como en este semestre del coronavirus (marzo-agosto) Tussam ha perdido un total de 25.092.858 usuarios, los más de 7 millones de las líneas del Centro suponen el 28,56% del total, es decir casi un tercio o casi uno de cada tres. Dicho de otro modo, desde que en el pasado mes de marzo el virus se hizo presente en nuestras vidas, más de 7 millones de viajeros que utilizaron algún medio de transporte de Tussam en el mismo periodo del año 2019 no han vuelto a subirse a un vehículo de la compañía municipal de transporte y con casi toda probabilidad han optado por quedarse en sus barrios por miedo al contagio.

La cifra sería aún más impactante si en la estadística del Centro se suman los viajeros perdidos durante la pandemia por el tranvía, que han ascendido a 1.300.303. La adición del denominado ‘Metrocentro’ a las trece líneas de autobuses consideradas arrojaría una cantidad total de 8.468.643 pasajeros perdidos, es decir el 33,74% del total, algo más de un tercio de todos los dejados de transportar  por la empresa municipal en estos seis meses.

Las rutas en las que más se ha notado la caída de pasajeros, por encima del millón en el semestre del coronavirus, han sido la que cubre la línea 27 (Plaza del Duque-Sevilla Este), con 1.278.931 viajeros menos; la de la línea 32 (Plaza del Duque-Polígono Sur), con una caída de 1.141.995 pasajeros, y la de la línea 13 (Plaza del Duque-Pino Montano), con 1.024.130 viajeros menos.

En este contexto, el gobierno de Espadas decidió publicar el pasado 18 de septiembre en el Boletín Oficial de la Provincia de Sevilla

https://www.dipusevilla.es/system/modules/com.saga.sagasuite.theme.diputacion.sevilla.corporativo/handlers/download-bop.pdf?id=7d44d9e2-f8d8-11ea-ba56-0050569fe27b

el  inicio del procedimiento para la declaración como Áreas de Tráfico Restringido a vehículos privados el Casco Antiguo y la zona histórica del barrio de Triana.

Invocó para ello no el borrador de Plan de Movilidad Urbana Sostenible que preparó en su día el gobierno de Zoido y al que ahora Espadas, tras denostarlo duramente en aquel entonces, ha dado plena validez jurídica con tal de obtener subvenciones europeas para ampliar el tranvía, sino su proyecto de Plan de Movilidad, que lleva en redacción desde el año 2017 y aún no ha sido sometido a información y debate públicos, ni aprobado por el Pleno municipal. Del mismo sólo se conoció en el pasado mes de enero el documento de diagnóstico.

Más información en:

https://www.manueljesusflorencio.com/2020/09/el-coronavirus-deja-a-tussam-con-25-millones-de-pasajeros-menos/

.https://www.manueljesusflorencio.com/2020/09/el-bus-del-aeropuerto-perdio-el-82-de-sus-viajeros-este-verano-y-refleja-la-crisis-turistica-en-sevilla-por-la-pandemia/

El bus del aeropuerto perdió el 82% de sus viajeros este verano y refleja la crisis turística en Sevilla por la pandemia

Se ha retrocedido a cifras anteriores al año 2017

Las estadísticas de Tussam muestran que la línea especial al aeropuerto (EA) ha perdido durante los meses de junio a agosto de 2020, el verano del coronavirus, un total de 256.131 viajeros en comparación con el mismo periodo del año 2019, el de la “vieja normalidad”. Este dato supone una reducción del número de usuarios del 82,21%, es decir una pérdida de 82 de cada cien de los que tuvo hace un año por la misma época.

En la práctica es la línea que proporcionalmente ha perdido el mayor número de pasajeros, ya que el C5 se ha dejado por el camino la totalidad de los que tenía (100%) pero debido a la suspensión del servicio tras el grave accidente en que se vio involucrado un autobús de la línea en diciembre de 2019 en la Plaza del Duque de la Victoria.

Pese a que el dato del verano pasado es catastrófico, supone una notable mejoría en comparación con la evolución observada a raíz de que se reconociera a mediados de marzo oficialmente la pandemia del coronavirus en España y se decretara el confinamiento de la población. A partir de entonces el hundimiento del sector turístico en Sevilla en general y del tráfico aéreo en particular fue tan drástico que la línea especial al aeropuerto de San Pablo sólo transportó 55 personas en todo el mes de abril y 70 en mayo.

Durante el pasado verano (trimestre de junio a agosto de 2020) el bus al aeropuerto sólo ha podido recuperar dieciocho de cada cien pasajeros que tuvo en el verano del año anterior, cifra que da idea de la magnitud de la crisis turística que ha sacudido de golpe, tras el ‘boom’ que venía disfrutando la ciudad de Sevilla en los últimos años.

Si se observa la estadística de usuarios del autobús al aeropuerto en los ocho primeros meses del año desde 2017 a 2020, periodo del que podemos completar alguna serie estadística, se aprecia cómo a partir de marzo del año en curso, el mes en que se decretó el estado de alarma, se corta en seco la racha de continuo crecimiento registrado mes tras mes en cada ejercicio.

Los 323.232 usuarios acumulados por Tussam en el periodo enero-agosto de este 2020 sólo suponen un 36,74% de los viajeros que transportó en el mismo periodo del año pasado y reflejan que se ha retrocedido a los niveles anteriores a 2017, cuando el bus especial llevó desde o hasta San Pablo 525.509 viajeros en los ocho primeros meses del año (879.750 en el pasado ejercicio para el mismo periodo).

Más información, en los siguientes enlaces:

https://www.manueljesusflorencio.com/2020/09/el-coronavirus-deja-a-tussam-con-25-millones-de-pasajeros-menos/

https://www.manueljesusflorencio.com/2020/09/el-tranvia-ha-perdido-13-millones-de-viajeros-en-seis-meses-de-pandemia/

https://www.manueljesusflorencio.com/2020/09/mas-de-7-millones-de-usuarios-han-dejado-de-ir-al-centro-en-los-autobuses-de-tussam-desde-el-coronavirus/

Modelo matemático: hacia el millón de infectados por coronavirus en España en noviembre y un millón y medio en primavera

Actualmente habría 3,1 millones de españoles contagiados, según el análisis estadístico de Joan Corominas

La pandemia habría causado ya 47.200 muertes en nuestro país

“Debemos estar preparados para que la pandemia en España alcance el millón de infectados hacia primeros de noviembre y cerca de millón y medio hacia la mitad de la primavera de 2021, pronósticos que ojalá sean inciertos por un mejor freno de la pandemia o por la aparición de una vacuna (proceso que durará más de medio año) que pueda alcanzar a un 75% de la población, con lo que se conseguiría la inmunidad de grupo”, expone el ingeniero Joan Corominas Masip, ex director de la Agencia Andaluza del Agua, en la novena actualización de su trabajo ‘Aproximación al análisis estadístico de la pandemia del coronavirus en España’, con datos a fecha 7 de septiembre de 2020.

Al concluir la primera semana de septiembre la cifra oficial de infectados es de 534.000 (de los cuales unos 155.000 serían infectados asintomáticos), que se corresponde con una tasa oficial de 11.380 infectados por millón de habitantes. La estimación del ingeniero afincado en Sevilla los elevaría a 3,1 millones de infectados. La cifra oficial de fallecidos es de 29.594, que probablemente, en estimación de Corominas,  asciendan a cerca de 47.300, al dejar de reflejar las estadísticas oficiales a los fallecidos con trastornos compatibles con el coronavirus pero a los que no se les ha hecho el test de diagnóstico (téngase como referencia las más de 18.000 muertes en residencias de mayores). Esta estimación también reduce la tasa de letalidad actual desde el 5,5% oficial al 1,5%, cifra más cercana respecto a las señaladas en la bibliografía sobre el coronavirus.

Corominas estima que al final de la primera oleada y la fase de rebrote actual de la pandemia podríamos alcanzar en España 1,49 millones de infectados diagnosticados con test PCR, que se elevarían a 3,6 millones de infectados sintomáticos (muchos con pequeños síntomas) y del orden del 5,4 millones de infectados totales, incluyendo los asintomáticos no detectados, que representarán un 11,5% de la población (la tercera ronda del estudio nacional de sero-epidemiología señalaba una prevalencia del coronavirus del 5,2% a finales de mayo). La cifra de muertos alcanzaría los 33.500 contabilizados y del orden de 54.000 muertos totales, incluidos aquellos a los que no se les ha hecho el test PCR de confirmación. La tasa de letalidad descendería hasta el 2,25% según cifras oficiales, superior a la citada por la revista ‘The Lancet Infectious Diseases’, del 0,66%, correspondiente a un estudio sobre los infectados en la región china de Wuhan.

LA DESESCALADA

Corominas califica de “éxito” el proceso de desescalada hasta finales de mayo, debido a diversos factores entre los que destaca el buen diseño de las fases de vuelta a la nueva normalidad, la colaboración de las administraciones autonómicas y, sobre todo, el comportamiento responsable de la población -más allá de algunos comportamientos incívicos-, que mantuvo las prácticas de distanciamiento social e higiene sanitaria. Sin embargo, a su juicio “las prisas de las administraciones autonómicas para alcanzar la nueva normalidad no fue acompañada por un fortalecimiento de la gobernanza sanitaria, que se ha mostrado débil y frágil, careciendo de los suficientes medios humanos (dotación de los centros de salud y rastreadores, entre otros) y anticipación y decisión política para dictar con anticipación las normas que aseguren el distanciamiento social de la población”.

El ingeniero reitera su crítica a los fallos, cambios y retrasos en los datos estadísticos sobre la pandemia, “atribuibles -afirma- a todas las administraciones, que pudieron ser inevitables al principio de la pandemia y que en la actualidad son imperdonables. Necesariamente -continúa- deberá fortalecerse el sistema de información epidemiológica en España, cooperando las diversas administraciones en trasladar a la sociedad y los expertos la información cierta y en tiempo real”.

En España, según los datos oficiales, se han  alcanzado los citados  534.513 infectados (confirmados con test PCR) y 29.594 muertos a la fecha de 7 de septiembre de 2020. Se duplica así el impacto de la pandemia que se registró al final del estado de alarma, pero en opinión del ingeniero afincado en Sevilla existe una diferencia muy importante en la comparación de las cifras de la primera ola y del rebrote actual: antes se detectaba con test PCR uno de cada nueve infectados y actualmente se detecta uno de cada tres. Hay semejanza en el número máximo diario de infectados pero el ritmo de crecimiento de la pandemia es mucho más lento (en la primera  ola el máximo diario de infectados se alcanzó al mes del inicio, y en el rebrote se alcanzará en el entorno de los 115 días desde su inicio a primeros de junio), con una curva de descenso de los contagiados diarios también mucho más lenta.

FACTOR DIFERENCIAL

Un elemento diferenciador esencial entre la primera ola y el rebrote es el muy inferior impacto actual en cuanto a la gravedad de los síntomas que ocasiona, lo que se traduce en unas muy inferiores tasas de hospitalización y de cuidados en UCI y fallecimientos: en el punto álgido de primeros de abril fallecían diariamente unas 825 personas, sin contar unas 460 personas fallecidas en residencias de mayores con síntomas compatibles con COVID-19, y en la actualidad no se superarán, probablemente, los 60 fallecimientos diarios, afirma Corominas en su trabajo.  El avance en la detección de los casos de infectados, especialmente con síntomas leves o asintomáticos (especialmente entre la  población de 20 a 40 años) ha permitido atender precozmente a los sintomáticos rebajar la presión en las UCI y reducir la letalidad actual al 1% frente al 14% a principios de abril.

En todas las autonomías se ha repetido el crecimiento de la pandemia en esta fase de rebrote, aunque se mantienen diferencias importantes en su incidencia: Madrid, Aragón y La Rioja casi duplican la prevalencia media española y, por el contrario, Asturias, Canarias, Andalucía, Comunidad Valenciana, Extremadura y Galicia han sufrido la mitad de la prevalencia española.

Para mejorar el conocimiento de la pandemia y predecir su evolución futura en función de las estrategias de mitigación que se han ido adoptando, el ingeniero ha desarrollado un modelo epidemiológico SIR de tres compartimentos, del que se desprende que actualmente están infectados cerca de 3,1 millones de españoles y que las muertes serían unas 47.200, datos que multiplican por 5,9 y 1,6, respectivamente, las cifras oficiales. Esta aproximación a la realidad del coronavirus muestra que la información estadística oficial minusvalora el impacto en la infección de la población y las muertes ocasionadas por el coronavirus. Este aserto no debe entenderse -afirma Corominas- como una crítica a las informaciones proporcionadas por las diversas autoridades autonómicas, españolas y mundiales efectos (salvo la crítica a las inexactitudes y confusiones señaladas en lo concerniente a España desde el inicio de la desescalada), sino apuntar a que “seguimos desconociendo mucho sobre el coronavirus, su propagación y su diverso impacto sobre la población y los territorios”.

INFRAVALORACIÓN

La no detección de todos los infectados, debido a la poca extensión de los test a buena parte de la población, infravalora la cifra de los infectados en las estadísticas oficiales al no contemplarse los pacientes asintomáticos o con patologías leves. El aumento de test de anticuerpos que se viene realizando desde hace el inicio de la desescalada ha puesto en evidencia el gran número de infectados asintomáticos y la muy importante disminución de pacientes con síntomas muy graves o graves. En la fase de confinamiento, el 54% de los test PCR positivos correspondían a personas con patologías muy graves o graves, mientras que en las tres últimas semanas únicamente representan el 4,8%, estima Corominas. El total de infectados estimados era superior a 9,3 veces el número de diagnosticados con test PCR, habiéndose reducido en las tres últimas semanas 3,4 veces, lo que indica la ampliación del número de diagnósticos con test PCR a los nuevos infectados y a su círculo de relaciones.

Al mismo tiempo la pandemia afecta actualmente a gente más joven, con síntomas más leves, habiéndose reducido los casos de personas mayores de 70 años desde el 36,8 % al final del confinamiento al 9,8 % en la actualidad. El diagnóstico temprano, junto con el cambio de cohortes de edad afectadas, ha permitido reducir mucho la cifra diaria de fallecidos, siendo pequeño el rebrote en la cifra de muertos Desde el inicio de la desescalada se han producido rebrotes, que en opinión de Corominas “eran de esperar al aumentar la movilidad y las interacciones sociales”.

En el conjunto de España esta nueva incidencia del coronavirus es asumible a nivel sanitario actualmente, aunque en algunos territorios, como Madrid, País Vasco, Navarra, la Rioja y Aragón el rebrote está empezando a tensar el sistema hospitalario. En casi todos los territorios las tasas diarias de infectados son del orden de las producidas en la oleada de marzo. “El éxito en el control y encapsulamiento de estos rebrotes -asevera el ingeniero- es imprescindible para permitir controlar la pandemia, con elevada incidencia pero con poca presión sobre el sistema sanitario y con tasas de letalidad de los nuevos contagios bajas (del orden del 0,5%)”.

El número de infectados es de 534.513 (7-9-20) y desconocemos el número de recuperados (no se informa de ello desde el 24 de mayo) pero se acercarán ya a los 450.000 (84% de los infectados).

A partir del inicio de la desescalada se ha producido un aumento, esperable, del ritmo de infectados diarios con un ritmo de nuevos casos actual de unos 9.000 infectados diarios que se mantendrá próximo a este nivel a lo largo del resto del año, convirtiendo la pandemia en una cuasi endemia.

En esta fase de rebrote la pendiente de crecimiento del número diario de infectados es muy inferior a la de la primera fase aunque, por el contrario, será más aplanada y duradera (menor tasa reproductiva que en la primera ola), como puede observarse en el siguiente gráfico (la escala del número de infectados diarios es logarítmica).

El número oficial de fallecidos actualmente es de 29.594, contrastados con test PCR, aunque el número real de muertos por efectos de la COVID pueda ascender a unos 47.400.

Las gráficas correspondientes a la distribución diaria de los fallecidos por coronavirus muestran un rebrote significativo pero del orden de 12 veces inferior al de la primera ola, probablemente debido a una detección precoz de los nuevos casos y a la mejor atención médica por la no saturación de los hospitales y los tratamientos más experimentados.

“Como era de prever -concluye Corominas en su trabajo- es difícil volver progresivamente al estilo de vida “habitual” (que, a buen seguro, lo iremos adaptando a esta dura experiencia) y que se mantenga la pandemia controlada sanitariamente, a pesar de los inevitables rebrotes. Es probable que la pandemia se cronifique y que mantengamos durante muchos meses un nivel de infectados y fallecidos similar al sufrido en los meses de marzo y abril, con menor gravedad de los síntomas y las muertes que cause, pero que mantenga en tensión a toda la sociedad y sigan repercutiendo negativamente en nuestra economía. Las autoridades, y toda la sociedad, deberemos acertar en las medidas a implementar para retomar la actividad social y económica sin asumir riesgos importantes de que se descontrole la pandemia y que tengamos que desandar el costoso camino que hemos recorrido para dominar al coronavirus”.

“No sin mi tranvía”

Espadas pidió justo en la víspera del estado de alarma dinero a la UE para la ampliación del tranvía

En sólo dos meses de coronavirus Tussam ha dejado de ingresar al menos 14 millones de euros

Por un gran sentido de la oportunidad o del oportunismo, por un fino olfato político, por gozar de información privilegiada, por casualidad o por un poco de todo o por todo eso a la vez, lo cierto es que Espadas se dio trazas para pedir el 13 de marzo, es decir justo en la víspera de la declaración del estado de alarma por causa del coronavirus, una subvención  a la UE (con cargo a los fondos Feder) de 19.608.000 euros para la primera fase de la ampliación del tranvía (desde la estación de San Bernardo hasta el centro comercial Nervión Plaza), en la que el Ayuntamiento desembolsaría el 20% restante (4.902.000 euros).

¿Tiene sentido todavía, si es que alguna vez lo tuvo, dedicar en la catastrófica situación actual  24,5 millones de dinero público, entre europeo y municipal,  a la primera fase de la redundante ampliación del tranvía cuando el coronavirus ha cambiado las condiciones del transporte en las grandes urbes y está obligando a revisar el modelo existente, tanto en este campo como en todos los de la vida? ¿Tiene sentido la huida hacia adelante de Espadas con el tranvía redundante cuando el confinamiento por el Covid 19 y el miedo al contagio en los transportes colectivos han provocado en tan sólo dos meses (desde mitad de marzo a mitad de mayo) una desbandada de usuarios y el  hundimiento de los ingresos de Tussam en al menos 14 millones de euros?

El proyecto de ampliación del tranvía en dos fases (San Bernardo-Nervión Plaza primero y Nervión Plaza-estación de Santa Justa después) tiene un coste total estimado superior a los 49 millones de euros y, aparte de solaparse en superficie con el Cercanías de Renfe que discurre soterrado y de suplir el servicio que ya prestan en conjunto una decena de líneas de autobuses de Tussam, carece de justificación económica, como pone de manifiesto el mismísimo Plan Especial y el Estudio Ambiental ¿justificativo?  redactado por la consultora Ayesa, tal como vimos en el informe ‘Ampliación del tranvía: 117 millones de euros de déficit de entrada’, publicado en mayo de 2018 y al que para mayor amplitud de detalles remito al lector:


DINERO INVISIBLE

En síntesis, Ayesa calculó que los costes globales de ampliar en 1,7 kilómetros la línea del tranvía desde San Bernardo a Santa Justa, más los de operación y mantenimiento hasta el año 2052, superarán en 117,4 millones de euros a los ingresos. Para tratar de justificar como sea el proyecto se ha recurrido a valorar económicamente intangibles como el ahorro de tiempo que generaría el tranvía (se le atribuye a este concepto ¡245 millones de euros!) y el de las emisiones de gases contaminantes (10,4 millones), como si ese supuesto dinero invisible pasara a engrosar las arcas de Tussam. 

Monteseirín junto al tranvía en unión de Fran Fernández

Los estudios de viabilidad realizados por la consultora de José Luis Manzanares omiten de forma escandalosa las estadísticas completas de viajeros transportados por el tranvía al reflejar tan sólo los del periodo 2009-2011 para poder presentarlo así como un éxito al decir: “los datos de explotación están poniendo de manifiesto cómo este nuevo modo de transporte ha conseguido incrementar, de manera notable, su participación en el transporte de personas dentro de la ciudad”. La realidad, sin embargo, es bien distinta: en los últimos nueve años (2011-2019), el tranvía ha tenido cada vez menor utilización y ha perdido 1,2 millones de viajeros, a un promedio superior a 133.000 anualmente, de modo que su demanda se reduce ya a 10.082 usuarios/día. Según expertos en transporte, la construcción de una línea de tranvía sólo se justifica cuando la demanda diaria está comprendida entre al menos 30.000 y 150.000 pasajeros. Esos números lo dicen todo, pero Espadas los ignora de forma deliberada, en su quijotesco plan de  “sostenella e no enmendalla”. 

Número de viajeros del tranvía

          (en millones)

Año                Viajeros

2008              4,46

2009              4,50

2010              4,70

2011              4,77

2012              4,54

2013              4,30

2014              4,15

2015              3,93

2016              4,03

2017              3,97   

2018              3,81

2019             3,68

FACTURA AÑADIDA

A los 49 millones de euros de coste de construir la infraestructura habrá que añadir el de los trenes. Los redactores del proyecto plantean la compra de tres convoyes para la primera fase de la ampliación y de dos más para cuando se complete la misma. En total, pues, cinco. ¿Y cuál podría ser su importe futuro? Veamos. En 2015, el fabricante CAF, suministrador de las unidades en circulación  del tranvía sevillano, vendió 21 vehículos del modelo Urbos 3 con tecnología ACR-Freedrive (similares a los de Sevilla, con cinco módulos y, para entendernos aunque no sea muy apropiado expresarlo así, sin catenaria) por 83 millones de euros, por lo que cada tren costó 4 millones en números redondos. A la ciudad de Nantes le vendió ocho trenes por 22 millones, con lo que en este caso el coste de cada tren salió por 2,75 millones. Si, dado el tiempo transcurrido, hacemos una estimación de 3 millones por unidad, el coste de los cinco trenes para dar servicio a la ampliación del tranvía sería de 15 millones. Sumados a los 49 millones de la infraestructura (vías y otros), elevarían la factura a 64 millones de euros.

Como anteriormente Monteseirín se gastó del orden de 93 millones en el tramo Plaza Nueva-San Bernardo, la línea extendida hasta Santa Justa (un total de 6 kilómetros en números redondos) supondría un coste de al menos 142 millones de euros, sin contar el de los trenes, antiguos, actuales y futuros. Piensen cuánto se podría haber hecho y hacer con ese dinero, antes y después del coronavirus, en una ciudad como la nuestra, con media docena de barrios entre los más pobres de España y cien mil sevillanos en riesgo de exclusión social, y máxime sabiendo todos que el tranvía es redundante con el Metro y el Cercanías, o sea perfectamente prescindible y no esencial. 

Tranvía fabricado por CAF

Para tratar de justificar la ampliación, los redactores del proyecto hicieron una comparación entre el tranvía, que sólo tendría que recorrer los citados 6 kilómetros, y las líneas de autobuses de Tussam C-1 y C-2, cada una de las cuales recorre 14,43 kilómetros. Y estimaron que con los cinco trenes del tranvía se podrán transportar un máximo de 2.614 viajeros a la hora (una media de 522 por cada unidad, que haría dos recorridos durante ese periodo de tiempo), mientras que los catorce autobuses que darían servicio a las líneas C-1 y C-2 (en más del doble de distancia) tendrían una capacidad de 1.600 pasajeros/hora (114 de media cada autobús).

PRECEDENTE COMPARABLE

Casualmente, el pasado 28 de febrero (2020) Tussam culminó la adquisición de catorce autobuses, cantidad que coincide con la tomada como referencia por los redactores del Plan de ampliación del tranvía. Se trata de vehículos de gas natural comprimido (GNC), un carburante mucho más ecológico que los tradicionales. La inversión fue de 4,5 millones de euros: en nueve autobuses Scania de 12 metros de longitud y habitualmente con capacidad para unos 85 viajeros (9 x 85 = 765) y en cinco articulados de 18,75 metros de Man, con capacidad para 142 viajeros cada uno (5 x 142= 710). En total estos catorce autobuses ecológicos podrán transportar 1.475 viajeros/hora.

Autobuses fabricados por Man y Scania adquiridos en febrero de 2020 por Tussam

Hagamos unas simples reglas de tres: con los 15 millones de euros que costarían las cinco unidades para la ampliación del tranvía (capacidad, 2.614 pasajeros/hora) se podrían comprar 47 autobuses tipo GNC que podrían transportar 4.916 viajeros/hora, casi el doble que el tranvía. Y si en vez de gastar 64 millones en las vías y en los trenes del tranvía hasta Santa Justa se dedicara ese dinero a autobuses ecológicos en la misma proporción que los comprados por Tussam el pasado febrero (los catorce por 4,5 millones), el dinero daría para adquirir nada menos que 199 autobuses (la flota actual de Tussam es de 410, por lo que se podría incrementar en un 48,5%) con capacidad para transportar 20.977 pasajeros/hora.

FACTOR DIFERENCIAL

Y hay un factor diferencial importantísimo. Mientras que con los 64 millones de euros que habría que gastar para, a la postre, poner en servicio tan sólo cinco trenes más del tranvía y que únicamente  podrían circular a lo largo de los 6 kilómetros entre la Plaza Nueva y Santa Justa, con los 199 autobuses que se podrían adquirir por ese mismo dinero se podría reforzar el servicio e incrementar la frecuencia de paso en cada línea de Tussam o en las que en cada momento hiciera más falta y beneficiar a todos los barrios de la ciudad. Esto es aún más destacable en la era del transporte público marcada por el coronavirus, la mascarilla obligatoria en los viajes y la limitación del aforo, ya que disponer de más autobuses permitiría recoger más viajeros en menos tiempo y paliar así las restricciones impuestas por la pandemia. 

Aviso de Tussam sobre mascarillas y limitación de aforo en todos sus vehículos a partir del 4 de mayo de 2020

Justamente por eso el Covid-19 ha convertido en todavía más papel mojado argumentos y datos del proyecto de ampliación del tranvía presentado a la Unión Europea, el cual  ha quedado más desfasado que antes. Debido al Covid 19, con la entrada del mes de mayo el aforo máximo permitido por unidad tranviaria es de 90 pasajeros, por lo que si la línea del tranvía ya estuviera ampliada y en servicio los cinco trenes previstos, a razón de dos viajes /hora cada uno su capacidad máxima de transporte sería de 900 viajeros/hora en vez de los 2.614 que calcularon los redactores del proyecto. Así pues, un gasto de 64 millones para incrementar la capacidad de transporte en la era del coronavirus en 900 viajeros cada hora. 

Por lo que se refiere a los autobuses, el aforo máximo permitido tras la pandemia es de 35 viajeros para los de 12 metros de longitud y de 50 para los de 18 metros. Por tanto, si los 64 millones de euros de coste estimado para la ampliación del tranvía y sus cinco trenes se dedicaran a la compra de autobuses en la misma proporción que en la adquisición del pasado febrero (nueve de doce metros y cinco articulados de dieciocho en cada catorce unidades), esos vehículos podrían transportar con la limitación de aforo por el coronavirus 8.035 pasajeros/hora, nueve veces más que el tranvía ampliado. La proporción en favor del autobús ecológico incluso se incrementaría en un punto con las actuales limitaciones de aforo.

Espadas, en la presentación del proyecto de ampliación del tranvía

Con estos datos se pone de relieve una vez más que el  proyecto-estrella de Espadas para las pasadas elecciones municipales (se lo tumbó la oposición, el ahora arrepentido Ciudadanos incluido) de ampliar el tranvía redundante carece de sentido y de lógica, sobre todo económica, y máxime tras la catástrofe provocada por el coronavirus. Si con una estimación de 2.614 viajeros/hora ya iba a tener un déficit a largo plazo de 117 millones de euros, de mantenerse de forma indefinida el aforo limitado por causa de la pandemia los números rojos podrían ascender a 351 millones de euros, el equivalente a tres veces el gasto de Monteseirín en las faraónicas Setas de la Encarnación. ¿Acabará siendo el tranvía para Espadas el equivalente a lo que supusieron las Setas para Monteseirín?

La curva del coronavirus se aplanará en Andalucía hacia el 20 de mayo

Un modelo epidemiológico achaca al menor desarrollo económico y a las temperaturas la baja tasa de contagios

El número de inmunizados andaluces sería tres veces menor que en España, pero es un riesgo mayor para el futuro

La bajada de la temperatura media a partir de noviembre podría crear las condiciones para un rebrote

El modelo epidemiológico SIR que ha desarrollado durante el último mes el ingeniero e hidrogeólogo Joan Corominas, ex director de la Agencia Andaluza del Agua, apunta a que la curva que refleja el número de contagiados por la pandemia del coronavirus en Andalucía se aplanará hacia el 20 de mayo, fecha en torno a la cual es previsible que se registren menos de una decena de nuevos infectados al día.

Corominas, actualmente vicepresidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua, ha analizado el impacto de la enfermedad en 56 países del mundo para, mediante un modelo matemático, realizar su ‘Aproximación al análisis estadístico de la pandemia del coronavirus’. Ha actualizado los datos a fecha 3 de mayo y ha adaptado el modelo a las fases de “desescalada” aprobadas por el Gobierno de España.

Joan Corominas Massip

El modelo, al que ha denominado SIR (Susceptibles a infectarse, infectados y recuperados), ha detectado grandes diferencias entre las comunidades autónomas españolas, con variaciones en una relación de 1 a 12. Canarias, Murcia y Andalucía figuran con las tasas de contagio más bajas, del orden de 1.000 a 1.400 infectados por millón de habitantes; País Vasco, Cataluña, Castilla y León, Navarra y Madrid tienen entre 5.800 y 9.300, y en La Rioja se ha registrado la tasa más elevada, al acercarse a 12.500 infectados por millón.

Según Corominas, hay una correlación casi perfecta entre los infectados en las provincias andaluzas y el indicador sintético por él elaborado a nivel mundial, si bien ha ponderado los diversos indicadores en Andalucía de modo que las características socioeconómicas representen el 50% del peso en el mismo y la temperatura media diaria de marzo-abril otro 50%. Entre los indicadores soecioeconómicos ha usado el PIB per cápita (15%), el porcentaje de población mayor de 64 años (15%), el porcentaje de población que vive en pueblos con menos de 10.000 habitantes (11%) y la densidad de población (9%). 

Cuando crecen los indicadores socioeconómicos crece el impacto de la pandemia. Lo contrario ocurre con el aumento de la temperatura media diaria, ya que reduce las infecciones. Para el autor del modelo epidemiológico, por encima de entre 15 y 17 grados disminuye muchísimo el número de infectados.

EVOLUCIÓN

Conforme a su investigación, la curva de la pandemia en Andalucía se aplanará en torno al 20 de mayo, cuando se registrarán menos de una decena de nuevas infecciones diariamente en el conjunto de la comunidad autónoma. De hecho, la tasa de incidencia en la región en el periodo (catorce días) comprendido entre la última semana del mes de abril y la primera del mes de mayo bajó casi un punto y medio en un día (7 de mayo), hasta los 9,35 casos por cada cien mil habitantes, cifra cuatro veces inferior a la media nacional (38,39).

Para el ex director de la Agencia Andaluza del Agua ,pues, en torno al 20 de mayo podría empezar a darse por controlada esta oleada de la pandemia, si bien la recuperación de los infectados y nuevos decesos se prolongarán entre dos y tres semanas más. La subida de la temperatura media en junio (generalmente entre tres y cuatro grados en cada una de las provincias andaluzas) respecto de mayo debe de evitar nuevos rebrotes, salvo que la población se comporte de manera harto imprudente.

Corominas estima que actualmente se ha inmunizado entre un 3% y un 4% de la población de Andalucía (de 253.000 a 338.000 andaluces, en números redondos), número tres veces inferior al de inmunizados en el conjunto de España, por lo cual entre un 96% y un 97% de andaluces ( unos 8,2 millones) aún son susceptibles de sufrir la enfermedad. Esta situación se debe a que nuestra comunidad autónoma ha sido una de las que menos casos de contagios ha tenido. En opinión de Corominas dicha situación se puede mantener si los andaluces siguen extremando las precauciones, se protegen y respetan la denominada distancia social: “cuanto más nos mezclemos -afirma-, mayor riesgo de infección; cuanto más nos aislemos, aislamiento que ha sido la base del confinamiento, menor riesgo de infección”. La clave, a su juicio, es ser cuidadosos en las relaciones sociales y velar especialmente por los mayores.

No obstante, el autor del modelo epidemiológico cree  que cuando las temperaturas medias bajen de entre 17 y 15 grados centígrados a partir del otoño e invierno es probable que se produzca un rebrote de la pandemia en Andalucía, aunque para entonces nuestro sistema sanitario estaría mucho mejor preparado y con más conocimiento de la enfermedad. 

La tabla climática de la temperatura media en las provincias de Andalucía elaborada con datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) entre 1981 y 2010 indica que las condiciones para el resurgimiento del coronavirus se producirían entre noviembre del año en curso y marzo/ abril de 2021.

Abril 2020: La crisis del coronavirus deja en Sevilla capital 82.307 parados pero golpea menos que la de 2008

Hubo en años anteriores cinco meses de abril con más desempleados que ahora

El mecanismo de los ERTE estaría funcionando como colchón amortiguador

El mes de abril de 2020, el primero que ha transcurrido íntegramente bajo el estado de alarma que se decretó el 14 de marzo como consecuencia del coronavirus, se ha cerrado en Sevilla capital con 82.307 parados, una cifra que supera en 3.227 a la de marzo y que supone una subida de algo más de cuatro puntos (+4,08%), menos de la que “a priori” se temía.

En contraste, con la actividad económica paralizada  durante la segunda mitad del mes, el número de parados se incrementó en marzo en la capital de Andalucía en 10.018 personas (un 14,50%). Con ese precedente de tan sólo una quincena sin actividad, podía esperarse que a lo largo de todo el mes de abril, con la economía prácticamente paralizada salvo en las actividades esenciales, el impacto en el empleo sería muchísimo más grave. Afortunadamente no ha sido así y los 3.227 nuevos parados tan sólo equivalen  a un tercio de los que se registraron en marzo.

Item más, los 82.307 parados del mes pasado quedan por debajo de los que se registraron en abril durante cinco años consecutivos de la crisis económica que estalló en 2008, en concreto los de 2012 (hubo entonces 85.852 desempleados), 2013 (89.661), 2014 (89.575), 2015 (85.200) y 2016 (83.051). Así pues, este abril de 2020 es “sólo” el sexto peor abril de la serie histórica de los últimos quince años. 

Por tanto podemos decir que hasta ahora la crisis por el coronavirus está golpeando en Sevilla capital menos que la crisis provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria hace doce años. Ello se debe a que el mecanismo de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) está funcionando como colchón amortiguador. Dicho de otro modo, gracias a que no se están contabilizando oficialmente como paradas las personas que han quedado desocupadas como consecuencia de la pandemia pero cuyas empresas se han acogido a ERTEs, y porque la mayoría de estos expedientes temporales ya se computaron en marzo, tras la declaración del estado de alarma. Fue entonces, en ese mes de marzo cuando se registraron más de diez nuevos parados en Sevilla capital y por consiguiente el mayor impacto de la pandemia.

COMPARATIVAS

Pero los 82.307 desempleados no dejan de ser un drama social, por mucho que tratemos de consolarnos pensando en que la cifra podría haber sido mucho peor.

La magnitud del impacto del coronavirus en el empleo se comprende mejor cuando se hace una mayor proyección en el tiempo. El dato interanual, es decir de abril de 2019 a abril de 2019, refleja un incremento en 13.817 desempleados (se pasa de 68.490 a 82.307), lo que significa un 20,17% más.

Peor aún es la evolución del paro en lo que va del segundo mandato de Juan Espadas como alcalde. Cuando tomó de nuevo posesión, a mitad del año 2019, había en Sevilla capital 67.708 sevillanos sin empleo, por lo que los citados 82.307 suponen 14.599 más, un incremento del 21,56%.

EDADES

Por otra parte, hay que destacar que la Delegación del Gobierno en Andalucía no ha facilitado el dato del paro por sectores económicos, lo que impide conocer la evolución que se ha producido en agricultura, industria, construcción, servicios y el colectivo sin empleo anterior, al contrario de en anteriores estadísticas divulgadas por la Administración, lo cual es harto significativo y denota un menor esfuerzo y mayor oscurantismo por parte de los actuales responsables. Además, la Delegación sólo da cifras sobre tres grandes segmentos de edad, lo que impide ver la situación de colectivos más reducidos. En conclusión, cada vez menos datos y con un espectro más amplio para no poder entrar en detalles.

Con estos impedimentos estadísticos, en el cuadro sólo aparecen los siguientes grandes grupos de edad:

-Menores de 25 años: Hay un  6.119 desempleados, que suponen el 7,43% del total.

-De entre 25 y 44 años: La cifra de parados en estas edades asciende a 36.680, que supone el 44,56% del global.

-Mayores de 44 años: Hay 39.508 desempleados, que suponen el 48% del total. En este segmento está el grupo más afectado, el de las mujeres, con 23.097 parados.

Evolución del paro en abril en Sevilla capital antes de 2008,

Durante la crisis económica y tras el coronavirus

Abril Año                              Número de parados

2006                          44.563

2007                          44.615

2008                          48.241

2009                          65.735

2010                          72.730

2011                          78.175

2012                          85.552

2013                          89.661

2014                          89.575

2015                          85.200

2016                          83.051

2017                          75.139

2018                          71.755

2019                          68.490

2020                          82.307