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Vender

Habrán leído cómo un hipermercado de Costcos, el gigante comercial americano que desembarca en Sevilla, albergó el rodaje de una cinta protagonizada por Michael Douglas. Desde el pelotazo multimillonario que dio la marca Reese´s Pieces al suministrar los caramelos con que el niño protagonista se ganaba la confianza del marciano en la película de Spielberg ‘E.T.’, posibilidad despreciada previamente (y aún se tiran de los pelos) por su rival y hasta entonces líder M&Ms, las grandes empresas y marcas de EEUU se pirran por colaborar con el Séptimo Arte, y Costcos no iba a ser menos. Para que vean la mentalidad de la firma que se va a instalar en Sevilla, el rodaje se realizaba por las noches, una vez cerrado el híper al público. Y entonces la dirección del establecimiento envió una cajera a que hiciera guardia nocturna junto a los vigilantes de seguridad. Acabó vendiéndole de todo a los actores, al director y al equipo de rodaje. Este es el ‘american way of life’ de Costcos a la hora de vender: hasta de madrugada si hay un dólar de por medio.

El roscón

Hace unos días vi cómo un cliente habitual de un horno sevillano encargaba, como todos los años, el tradicional roscón de Reyes. Dado que, aprovechando la festividad, se concentra en su casa casi toda su familia, pidió “el de siempre”, el más grande, para poder atender a su gente. La sorpresa que incluía este año el pastel no estaba dentro, sino fuera del mismo: los dependientes le informaron de que sólo había roscones pequeños y medianos. No, no era que se hubieran agotado, es que no se los habían surtido. Dada la vinculación del parroquiano con el establecimiento, el encargado se comprometió a pedir a otros proveedores la pieza demandada. El resultado de sus llamadas telefónicas fue infructuoso: nadie le proporcionaba unidades del tamaño superior. Ayer, en la página de publicidad que El Corte Inglés insertó en este periódico de su campaña ‘Somos los Reyes del Roscón’, ninguna pieza superaba los 1.600 gramos y los 20 euros de precio. El roscón XL ha desaparecido porque el mercado piensa que carecería de suficientes compradores: es la última víctima de la crisis.

 

Autóctono

El Consorcio de Turismo invitó a 400 turoperadores holandeses a que vinieran a llevarse, según las crónicas, otra imagen de Sevilla distinta de la habitual, “en la que apenas hay hueco para otros monumentos que no sean la Giralda, el Alcázar o la Catedral”. Así que les asignaron  guías  y les dieron libertad  para que eligieran lo que quisieran conocer de la ‘otra’ Sevilla. ¿Por qué se interesaron? ¿Por la torre Pelli, que según sus fans iba a captar el exclusivo turismo de rascacielos? ¿Por las ‘setas’ de la Encarnación, que según Monteseirín iban a atraer hacia el norte del casco histórico los flujos turísticos de la Catedral y el Alcázar? La mayoría se decantaron por la Sevilla del 29, la del apogeo de la arquitectura regionalista, por ser autóctona y difícil de hallar en otra parte, y se sintieron impactados por la obra de Aníbal González. Por mucho que pese a quien pese, los holandeses están hartos de ver rascacielos como el cartujano y cubiertas tipo Metropol, como la de aquella gasolinera de Hamburgo, pero Plaza de España sólo hay una y está en Sevilla.

Carmen

Prematuramente, a los 63 años y víctima de una rara enfermedad que soportó con entereza hasta el final, ha muerto Carmen Calleja, histórica dirigente socialista. Desde que la conocí, no hace mucho, mantuvimos un trato cordial, alimentado por esporádicas coincidencias en actos a los que ambos nos veíamos obligados a asistir pero más frecuente por vía telefónica, cuando yo necesitaba contrastar alguna información sobre asuntos en los que ella había tenido algo que que ver. Me sorprendió por su integridad moral, inusual en la clase política, ya que pese a su conocida militancia socialista no dudó en deducir testimonio veraz en un pleito contra Tussam, de la que había sido gerente, y que por éso se sustanció en contra del Ayuntamiento. El fallo judicial fue recibido con gran indignación por Monteseirín y su camarilla, que esperaban de ella su mismo sectarismo y falta de escrúpulos y poco menos que vasallaje por haberla nombrado para el cargo. Aquel gesto la definió ante mis ojos: prefirió arrostrar el reproche de sus correligionarios antes que faltar a la verdad.

 

Año nuevo

Año nuevo, problemas viejos. El tiempo en Sevilla, al contrario que en la máxima latina, no parece que vuele, sino que marche en sentido inverso, hacia atrás. A la ocupación de edificios, ahora llamados ‘corralas’ como en Madrid, en demanda de una vivienda para los desahuciados o los que carecen de ella, se une el encierro de los trabajadores de la factoría Roca, de Alcalá de Guadaíra, en la catedral en protesta contra el proyectado cerrojazo a la fábrica. Esta pacífica toma del templo metropolitano por turnos de 40 obreros nos retrotrae treinta años en el tiempo, cuando eran tan frecuentes estas formas de protesta en las iglesias que inspiraron al gran Manuel Barrios una de sus obras más celebradas, ‘El encierro de San Serapio’, en la que un sacerdote que no se había visto en otra semejante debía afrontar la ocupación de su templo por unos obreros en conflicto laboral. Tanto éxito tuvo que hubo de ser repuesta en cartelera diez veces en el plazo de seis años. Por éso este 2013, más que un año nuevo semeja un año viejo que nos trae el aroma de lo ya vivido.

 

Cátedras

Una peculiaridad de los conservatorios es la denominación de asignaturas y/o de los profesores que las imparten no por la actividad musical, sino por el instrumento. Así, en vez de catedrático de interpretación pianística existe el titular de piano, del trombón y hasta de modalidades de guitarra, como la clásica o la flamenca. Es como si el catedrático de Química lo fuera de probeta o pipeta. Ahora, la Universidad  ha copiado esa terminología de los conservatorios de música al anunciar la creación de la Cátedra Metropol-Parasol, así denominada porque es una manera de hacerle publicidad a la obra de quien la financia, la constructora Sacyr, en cuyo beneficio ese pseudosocialista aparente defensor de la cosa pública llamado Alfredo Sánchez Monteseirín se la hurtó a los sevillanos y la privatizó por los próximos 40 años. En cinco siglos  de historia, ni a la Hispalense ni a ninguna empresa local les dio por financiar la Cátedra Giralda, Real Alcázar o Torre del Oro, y miren por dónde la primera que se constituye está dedicada a las polémicas Setas de la Encarnación.

Legitimidades

El delegado multiusos y chico para todo del alcalde, Goro Serrano, ha tratado de descalificar al presidente de la CES -por un quítame allá ciertas críticas a su jefe- diciendo que “Rus representa a una parte legítima de los empresarios sevillanos, pero no a todos, ni mucho menos”. Hagamos una analogía. De los 562.670 sevillanos con derecho a voto en las últimas elecciones municipales, tan sólo 166.040 votaron la lista del PP que encabezaba Zoido. Y Zoido, les guste o les disguste a los 99.168 votantes del PSOE; a los 24.066 de IU; a los 16.097 de los andalucistas…. y a los 203.846 abstencionistas, es el alcalde de todos y a todos nos representa, con total legitimidad. Mutatis mutandis, por más que le fastidie a Gregorio Serrano, Miguel Rus representa no a una parte, sino a todos los empresarios sevillanos. Item más, Miguel Rus, que fue elegido por aclamación de los empresarios tras retirarse el resto de candidatos, sería incluso más legítimo presidente de la CES que Zoido -votado sólo por el 29,50% de los sevillanos, uno de cada tres- alcalde de Sevilla.

 

Al revés

Los señores del ladrillo disfrutaron de diez años, los de la burbuja inmobiliaria, no de vacas gordas, como en la historia que se cuenta en el Antiguo Testamento bíblico sobre José en Egipto, sino híper gordísimas, cuando se pusieron las botas y los guantes elevando los precios de los pisos a la altura de la nube (y no la de Internet, precisamente) y dando tantos pelotazos con primeras y segundas residencias y pases de suelo, que deberían tener recursos más que  sobrados para aguantar los cinco años de vacas flacas que llevamos de crisis si hubieran atendido el consejo del hebreo en la corte del faraón y reservado una parte de sus ganancias  de los buenos tiempos  Por éso me ha extrañado esta frase del discurso del ladrillero presidente de la CES: “No salimos de ésta cobrando más los pocos que trabajamos; es mejor cobrar menos y generar empleo”. Incorrecto, estimado Miguel Rus. Al revés te lo digo para que lo entiendas. Deberías haber dicho lo siguiente: “No salimos de ésta sin invertir más los pocos que tenemos dinero; es mejor ganar menos y generar empleo”.

La herencia

La sombra del manirroto Monteseirín, el peor alcalde de la (reciente) historia de Sevilla sigue siendo demasiado alargada. Año y medio después de su salida por la puerta falsa del Ayuntamiento, su sucesor, Zoido, aún paga sus desastres. Ahora, 800.000 euros en intereses de demora por los impagos de obras realizadas hace siete años. Hagan cuentas de lo que podría hacerse con la ‘herencia’ del (sin) alcalde anterior si ese dinero no se dedicara a  tapar los agujeros que ha legado a Sevilla y al nuevo regidor. Por ejemplo, el pago de dos alumbrados de Navidad como el de este año. Mejor aún, aplicando el canon de Evelia Rincón de distribuir entre los necesitados de la Macarena los fondos reservados a la Cabalgata del barrio, un reparto de comida entre 13.632 familias sin recursos de la ciudad. O haber socorrido a uno de cada siete de los 91.627 sevillanos en paro. Si decirse suele que rico es quien vive de las rentas que le dejan las rentas, moroso es quien genera intereses sobre los intereses vencidos: Monteseirín, el moroso (sellos del coche aparte) por excelencia.

Arboricidio

Vecinos de Heliópolis denuncian que la Confederación del Guadalquivir (CHG) ha  cortado 15 árboles (acacias, paraísos, árboles del amor y una palmera) plantados por ellos hace 30 años en la calle Perú, colindante con la carretera camuflada de Parque del Guadaíra que construyen  para unir la SE-30 con la prolongación de la Avenida de la Raza. La CHG dice que no es una tala, sino un apeo, pero la 5ª acepción de este término en el DRAE le da la razón al vecindario: la Confederación ha cortado por lo sano la arboleda, ya tan perdida como la de Alberti, con la manida coartada de que los ejemplares estaban enfermos. Las fotos previas parecen demostrar lo contrario. En todo caso, la calle estaba mejor con árboles supuestamente enfermos que con el talud hecho por las excavadoras. El nuevo arboricidio de Heliópolis (antes se cargaron otros 20 ejemplares) pone en solfa la promesa de Zoido de que no se cortaría ningún árbol si no era con la firma del alcalde. Heliópolis es la prueba de que  en la Sevilla de Zoido se siguen cortando árboles como en la Sevilla de Monteseirín.