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Ciudadanos desvela un pacto con el PSOE para no devolver al Alcázar los 17 millones que le cogió para Tussam

Ambos pretenden destinar a otros usos los 18,3 millones de la posterior ayuda del Gobierno exclusiva para el transporte público

El portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Sevilla, Álvaro Pimentel, ha desvelado que su grupo y el del PSOE, los cuales sustentan el gobierno de Espadas, pactaron en noviembre de 2020 destinar la ayuda que concediera el Gobierno de España a Tussam a otros usos distintos, porque ya entonces el alcalde había decidido adelantarse a los plazos de Madrid y coger 17 millones de euros de la hucha del Alcázar con el mismo fin. Así pues, ni Pimentel ni Espadas tenían ni tienen la intención de devolver el dinero al Alcázar, pero tampoco han caído en la cuenta de que los 18,38 millones de euros concedidos por el Gobierno de España tienen un carácter finalista: están destinados al transporte público y no a otros usos.

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Espadas se olvida de devolver al Alcázar el dinero que le cogió pese a haber recibido de Hacienda 18,3 millones con el mismo fin de compensar las pérdidas de Tussam

Con los 17 millones del monumento puede desde pagar la subida de sueldo en la empresa municipal hasta financiar la ampliación del tranvía

Pasan los días y ni el gobierno de Espadas, ni los grupos políticos municipales de la oposición ni el Patronato del Real Alcázar hacen alusión alguna a si el Ayuntamiento va a devolver a las cuentas del monumento al menos los 17 millones de euros que le cogió para compensar las pérdidas de Tussam por la pandemia y una vez que, por el mismo motivo, el Ministerio de Hacienda ha transferido al Consistorio 18,36 millones de euros.

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La tasa (turística) encubierta

La tasa turística que pide Espadas ya la aplica en las entradas al Alcázar

 

Las subió en dos euros con idea de dedicar tres millones al patrimonio

Espadas, en su discurso inaugural del IV Foro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), abogó por que los ayuntamientos españoles, previa reforma de la ley reguladora de las Haciendas Locales, gocen de autonomía “para fijar marcos propios de financiación a través del turismo”. Por tanto, el alcalde, que hasta ahora se ha enfrentado a la negativa en tal sentido de la Junta de Andalucía incluso cuando la gobernaba su propio partido, confía en que el nuevo Gobierno de España, se forme cuando se forme, le dote del instrumento legal para imponer una tasa turística que, según sus propias palabras, se dedicaría a la rehabilitación del patrimonio histórico-artístico, sería de un euro por noche de pernoctación y por tanto se podrían recaudar tres millones de euros anuales, si bien posteriormente elevó su estimación a los cinco millones.

Este asunto ya lo abordamos aquí en noviembre de 2016, en un anterior análisis titulado ‘La tasa (turística) de la discordia’, al que remito. Desde entonces a la fecha se ha producido un significativo cambio en el discurso municipal: ya no se habla de destinar el dinero que se recaude a la promoción de Sevilla y por tanto a captar más turistas mientras se dice de forma contradictoria que hay que luchar contra la masificación de visitantes, sino a la preservación del patrimonio.

Pues en tal caso hay que destacar que en Sevilla ya existe una tasa turística encubierta con tal finalidad y con esa misma previsión de recaudación de tres millones de euros: la subida del precio en dos euros de las entradas del Alcázar (de 9,5 a 11,5 euros), que entró en vigor en enero del año en curso con esa justificación patrimonial de que así se obtendrían más fondos para rehabilitar monumentos de la ciudad.

 

DINERO DEL MONUMENTO

 

Pero, ¿qué garantía existiría de que el dinero de esa tasa turística añadida que ahora pretende Espadas se destinaría a tal fin y no a otro muy distinto? Rememoremos. En 2005, con Monteseirín como alcalde, el Ayuntamiento decidió que con los fondos del Real Alcázar se pagara la conservación de las Casas Consistoriales, motivo por el cual presentó su dimisión como miembro del Patronato del monumento la ex alcaldesa Soledad Becerril, la cual fue secundada por algún que otro personaje ilustre de la ciudad.

El término conservación se convirtió en un cajón de sastre en el que cabía todo, hasta el pago de la reposición de las bombillas que se fundían en la sede de Plaza Nueva.  Cuatro años más tarde (2009), Monteseirín ordenó que seis millones de euros del superávit acumulado en las cuentas del Alcázar se destinaran sin disimulo alguno al pago de gastos corrientes del Consistorio.

Tras el malestar del Patronato por esta política, Monteseirín cambió aparentemente de táctica en 2011 y decidió que el Alcázar transfiriera cada año un millón de euros para la conservación de bienes patrimoniales municipales (concretamente, el Antiquarium, el castillo de San Jorge y el Centro de la Cerámica).

En los ocho años transcurridos desde entonces se debería haber invertido ocho millones en los monumentos citados y tenerlos de dulce en vez de descuidados hasta el extremo de que una de las puertas del Antiquarium se desplomó sobre un grupo de visitantes y causó serias heridas a algunos de ellos y  que ha habido que cerrar durante diversos periodos los bienes sitos en Triana por la falta de aire acondicionado, filtraciones de humedad u otras incidencias.

Y es que los fondos que aparentemente se iban a destinar al patrimonio municipal acabaron, como denunció Ciudadanos, en las cuentas del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS), que lo utilizó a su antojo y conveniencia, también para el pago de sus gastos corrientes. O sea, lo mismo que había hecho Monteseirín anteriormente en las Casas Consistoriales. Simplemente se cambió el destino del dinero pero no la forma de manejarlo.

 

NUEVO ACUERDO

 

Tras estos antecedentes y debido a la firme posición de los miembros independientes del Patronato del Alcázar, el delegado de Cultura, Antonio Muñoz, declaró en septiembre del año pasado lo siguiente: “La aportación que hacía el Alcázar hasta ahora era de un millón, pero como consecuencia de la subida de las entradas se incrementa a tres (millones) y donde antes iba a la caja común del Presupuesto, ahora se vincula a la rehabilitación de edificios históricos. No se va a poder destinar ni un euro -añadió- a ninguna cuestión que no sea ésta”.

Y es que el Patronato del Alcázar se opuso a que el exceso de recaudación por la subida del precio de las entradas en dos euros se destinara de forma genérica a la promoción de la ciudad y exigió que se empleara en edificios propiedad del Ayuntamiento, preferentemente declarados bien de interés cultural, en situación de conservación delicada, con proyectos ya redactados por Urbanismo para acelerar los trabajos y no concentrándolo todo en un solo inmueble (por ejemplo, en Santa Clara o en Artillería) sino repartiendo el dinero por varios.

Según el texto que se preparó del convenio, el Patronato del Alcázar, una vez formalizadas las recaudaciones mensuales por venta de entradas, ingresará en la entidad bancaria y en la cuenta que le señale el ICAS el importe correspondiente a la liquidación de tres euros por cada entrada general vendida.

 

RETRASO

Se previó en el acuerdo la creación de una Comisión de Seguimiento del destino y uso del dinero que debe estar compuesta por tres miembros del Patronato del Alcázar y por tres del Ayuntamiento, sin que nueve meses después de la subida del precio de las entradas al monumento en dos euros con fines teóricamente patrimoniales se tenga noticia de la constitución de la misma.

Item más, en otra demostración del grado de preocupación del gobierno por el patrimonio en cuyo nombre pide otra tasa turística que añadir a la que ya sin tal nombre aplica a las entradas al Alcázar, ha tardado más de la cuenta en designar a los nuevos miembros del Patronato del monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Tradicionalmente la composición del Patronato se acordaba en el primer Pleno del Ayuntamiento tras el de constitución de la nueva Corporación emanada de las elecciones municipales. Han tenido que pasar más de tres meses desde la toma de posesión de Espadas como alcalde para tal designación, por lo que en este tiempo el órgano de gobierno del principal monumento de la ciudad ha estado tan en funciones como Pedro Sánchez y su gobierno, a la espera no se sabía si de Godot, el personaje de ficción de Samuel Beckett, o de que Benito Navarrete, el principal asesor cultural de Zoido (PP), aceptara por fin su nombramiento como patrono por el alcalde del PSOE, Espadas.

 

INCÓGNITAS

 

Si todo esto ha ocurrido desde hace años con el dinero del superávit del Alcázar, utilizado por el Ayuntamiento para cualquier cosa (mantenimiento de ascensores, equipos de aire acondicionado…) antes que para rehabilitación del patrimonio, ¿qué garantías existen de que no ocurriría lo mismo con la tasa turística patrimonial que propugna Espadas? ¿Quién controlaría el uso del dinero recaudado? ¿Por qué tendrían que recaudarla sólo los hoteleros y pagarla sus clientes y no quienes se alojaran en apartamentos turísticos? La conservación del patrimonio parece una coartada para implantar otros instrumento recaudatorio en la ciudad. Total, como la pagarían los turistas….

Dos euros más por entrar en el Alcázar, uno añadido por cada miembro de la familia y noche de pernoctación en un hotel… ¿Y si un día a los turistas les da por echar cuentas y comparar Sevilla con otros destinos, cercanos o lejanos, más baratos, allí donde no impere sobreprecio alguno?

La Sevilla eterna supera a las Setas de vanguardia

CATEDRAL

El templo metropolitano recibe en un solo año más visitas que el Parasol en siete

ALCÁZAR

El palacio capta más turistas en un ejercicio que el diseño de Mayer en cuatro

MAESTRANZA

El Museo Taurino logra desde 2015 más público que el Metropol de la Encarnación

 

En sus primeros siete años en números redondos (2011-2017) las Setas de la Encarnación, presentadas por Monteseirín como si fueran el icono de la modernidad de Sevilla junto al rascacielos de la Cartuja, ha recibido del orden de dos millones de visitas, una cifra inferior a la que se registró en la Catedral el año pasado. El templo metropolitano y el Real Alcázar baten de largo las cifras del Metropol Parasol que diseñó el arquitecto alemán Jürgen Mayer, al igual que desde hace tres años lo hace también otro exponente de la Sevilla tradicional, el Museo Taurino de la Real Maestranza de Caballería.

Según fuentes municipales, de los alrededor de dos millones de visitantes de las Setas en el septenio 2011-2017, la mitad fueron sevillanos y la otra mitad, turistas de paso por la ciudad. La tendencia observada es una cada vez menor afluencia de público nativo, ya que su interés decae una vez que sube al Metropol Parasol y también pasa el digamos “efecto novedad” tras su apertura. Por el contrario, el número de turistas que aprovechan su estancia en Sevilla para darse una vuelta por la estructura diseñada por Jürgen Mayer en la Plaza de la Encarnación se va incrementando gradualmente, como consecuencia también del ‘boom’ turístico que vive la ciudad en los últimos años, pero sin parangón con el poder de atracción que tienen los grandes monumentos simbólicos de Sevilla desde siempre, la Catedral y el Alcázar.

Así, en el cuatrienio 2014-2017 el número de sevillanos que subieron al mirador de las Setas fue de 401.927 (el 36,25% del total), mientras que el de turistas ascendió a 707.000 (el 63,75%). A pesar de que para los nativos la visita a los Parasoles es gratuita, la subida de sevillanos a las Setas pasó de 126.000 en el año 2014 a 87.000 en 2017, una caída del 31%.

El número de visitantes al Metropol Parasol incluso ha disminuido en el último periodo según los datos disponibles, ya que en el año 2014 se registraron un total de 286.000 entre sevillanos y turistas y en 2017 la cifra global bajó a 281.000.

 

CATEDRAL Y ALCÁZAR

 

Por el contrario, el número de visitantes a los dos grandes monumentos representativos de la ciudad y declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, la Catedral y el Alcázar, no ha dejado de aumentar año tras año en el mismo periodo de tiempo, con incrementos de hasta el 17,64% en el templo metropolitano (año 2017) y de hasta el 14,66% en el palacio real en uso más antiguo de Europa (año 2015). Sólo en 2018 acudieron a la Catedral más visitantes que en siete años a las Setas.

Si se compara la evolución del número de visitas de cada monumento, los 281.000 registrados en el Metropol Parasol fueron 5.000 menos que en 2014, mientras que el Alcázar pasó de 1.325.854 a 1.799.465 (473.611 más) y la Catedral, de 1.434.444 a 1.934.373 (499.929 más).

Es la demostración de que el poder de atracción de la Sevilla digamos tradicional es muy superior a la de la supuestamente vanguardista que al coste de al menos 120 millones de euros representarían las Setas de la Encarnación.

Y ya no se trata sólo de los dos monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad. Otro exponente de la Sevilla de siempre, el Museo Taurino de la Real Maestranza de Caballería supera en cada vez mayor número los visitantes de las Setas desde el año 2015: 325.173 frente a 281.000 en 2017.

Número de visitas a entes culturales sevillanos

Año Setas Alcázar Catedral Museo taurino

 

2014 286.000 1.325.854 1.434.444 234.765

2105 267.000 (-6,64%) 1.520.322 (+14,66 %) 1.581.238 (+10,23) 272.650 (+16,13)

2016 275.000 (+,299%) 1.621.355 (+6,64 %) 1.644.272 (+3,98%) 306.715 (+12,49%)

2017 281.000 (+2,18%) 1.799.465 (+10,98%) 1.934.373 (+17,64%) 325.173 (+6,01%)

2018 ¿? 1.875.000 (+4,19%) 2.123.836 (+9,79%) ¿?

 

Origen de las visitas a las Setas

Año Sevillanos Turistas

2014 126.000 160.000

2015  98.000 169.000

2016  90.927 184.000

2017 87.000 194.000

Subtotal      401.917 (36,25%) 707.000 (63,75%)

La cripta del Patio de Banderas

El Consejo de Gobierno del Patronato del Alcázar ha sido el escenario de un debate patrimonial sobre el futuro del yacimiento arqueológico descubierto durante las excavaciones que vienen realizándose desde hace años en el Patio de Banderas, que han obligado a acotar una buena parte del espacio y que han roto la estampa clásica de uno de los lugares más típicos de Sevilla.

En el Patronato se formaron dos grandes bandos: el de los partidarios de no enterrar los restos, cuya consecuencia sería la materialización del proyecto de exhibirlos al público en una especie de cripta cubierta, al modo del Antiquarium bajo el mercado de la Encarnación, y el de quienes, por el coste de materializar el proyecto y las restricciones impuestas por el Plan de Ajuste debido a la crisis económica, abogaban por esperar a tiempos mejores, por lo que la consecuencia lógica sería el enterramiento para preservar los testimonios del pasado y evitar su deterioro por las inclemencias meteorológicas y el riesgo de expolios.

Recuérdese en este sentido que en noviembre de 2012, en el que se registraron abundantes lluvias, se formó una bolsa de agua en uno de los laterales de la carpa que cubre las excavaciones y aquélla provocó el deslizamiento del cajón de obras. Aunque la incidencia no acabó afectando a los hallazgos, el riesgo al aire libre siempre existe.

SOLUCIÓN SALOMÓNICA

Para evitar someter a votación la cuestión, se acordó por asentimiento encargar un informe técnico que señale “las distintas vías para poner en valor los restos arqueológicos e incluso fórmulas alternativas para que los ciudadanos puedan observarlos mejor y los trabajos que allí se desarrollan”.

Se trata de una fórmula diplomática de diferir ‘ad calendas graecas’ el proyecto de la cripta, dado su coste inicialmente previsto pero que como suele ser habitual en estos casos podría encarecerse notablemente a la hora de la verdad: 3,5 millones de euros.

En los últimos años, el Patronato del Real Alcázar ha promovido una intensa campaña de excavaciones arqueológicas en el Patio de Banderas, donde de hecho se ubicaría el primitivo acceso al recinto fortificado. En este enclave, pero en 1974, el arqueólogo Manuel Bendala Galán había descubierto unos restos arquitectónicos de época medieval que él atribuía entonces a una antigua basílica paleo cristiana.

Continuando con las catas arqueológicas antaño realizadas por Manuel Bendala Galán y otra investigación impulsada en 1999, las nuevas excavaciones han propiciado en los últimos tiempos la identificación del más antiguo vestigio de ocupación humana de la ciudad, fosas y un fondo de cabaña con restos de lo que pudiera haber sido una cocina utilizada allá por el siglo IX antes de Cristo.

Los arqueólogos han descubierto también restos de muros correspondientes a un antiguo edificio de la Hispalis romana. Se trataría de un edificio datado en el siglo I antes de Cristo, del periodo republicano, y de gran tamaño dada la envergadura de sus sillares. Según ha detallado Miguel Ángel Tabales, director de estas nuevas labores, estos vestigios arquitectónicos podrían haber correspondido a un almacén quizá relacionado con el puerto de la antigua ciudad romana.

HISTORIA CONTINUADA

Siguiendo la secuencia cronológica, los investigadores han descubierto además restos arquitectónicos datados en el siglo V después de Cristo y relativos a un edificio religioso perteneciente a la cultura paleo cristiana, así como vestigios de otro edificio levantado en torno al siglo VII sobre este último y también asociado al culto cristiano.

  «No hemos encontrado la basílica que Manuel Bendala Galán pensaba que estaba en este entorno», ha dicho no obstante el arqueólogo director del Real Alcázar. Las ruinas más recientes halladas en el yacimiento, según Tabales, corresponden al viario público y los alzados de un barrio de la antigua medina islámica, restos datados estos últimos en el siglo XI después de Cristo. En resumen, para el equipo arqueológico el valor de los vestigios hallados en el Patio e Banderas es que los estratos muestran restos de la historia de Sevilla en un mismo lugar desde el siglo IX antes de Cristo hasta el siglo XXI de nuestra era.

La Gerencia de Urbanismo redactó  un proyecto integral destinado a instalar sobre el yacimiento arqueológico una «cripta» que acoja las ruinas y permita su visita. Su presupuesto estimado es de 3,5 millones de euros y tendría un plazo de ejecución de aproximadamente 20 meses. Incluiría un «centro de interpretación» en la casa número 15 del Patio de Banderas, cuya cesión reclama el Consistorio hispalense a la Dirección Nacional de Patrimonio del Estado. El proyecto, además, incluye la construcción de un túnel que conecte el futuro centro de interpretación con la propia cripta arqueológica.

CONCENTRACIÓN EN TORNO AL ALCÁZAR

Una cosa es el valor científico de los hallazgos arqueológicos, sobre los que incluso hay discrepancias según los expertos a los que se pida opinión, y otra su atractivo turístico que justifique la realización en estos momentos de crisis de un proyecto aledaño al Alcázar y que requeriría una inversión que muy probablemente superará los 3,5 millones de euros.

Según las fuentes consultadas, en Sevilla se han tapado anteriormente restos arqueológicos de igual o superior valor a los hallados en el Patio de Banderas, en cuyas excavaciones no se ha encontrado material que suponga un gran gancho para los visitantes, como sería el caso de los mosaicos romanos bajo el mercado de la Encarnación, sino sólo muretes y segmentos estratigráficos que no suponen una justificación taxativa para la fuerte inversión proyectada, máxime cuando el Ayuntamiento ni siquiera ha conseguido todavía del Gobierno de la nación la cesión de la casa del Patio de Banderas donde instalar el centro de interpretación y conectarla mediante un túnel a cinco o seis metros de profundidad con la futurible cripta. Ello equivaldría a empezar la casa por el tejado.

Por otra parte, se recuerda el escaso aprovechamiento turístico de la cisterna romana hallada en la Pescadería y preservada a modo de cripta. Aunque se dijo en su momento  que sería uno de los hitos turísticos para enlazar el Alcázar con las ruinas halladas bajo la Encarnación, lo cierto es que la cisterna ha acabado abandonada a su suerte y sólo se abre al público en contadas ocasiones, como alguna Noche en blanco por la cultura.

Por ende, el conjunto del Alcázar, declarado Patrimonio de la Humanidad, tiene tal potencia cultural y turística ‘per se’, que la adición de la cripta no es esencial para garantizar una mayor afluencia de visitantes. Dicho de otro modo: no por construir la cripta arqueológica en el Patio de Banderas puede pensarse en que se incrementará el número de turistas al Alcázar, cuando lo que interesa a la ciudad es potenciar otras zonas como el sector Norte del Casco Antiguo u otros atractivos actualmente fuera de la vista del público.

ORFANDAD DEL CARAMBOLO

Recuérdese que el Tesoro del Carambolo, que bien publicitado podría ser un foco cultural y turístico de primer orden, no se exhibe al público y sigue encerrado en la caja fuerte de un banco porque la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento han sido incapaces de acordar la fórmula para repartirse el pago de los 145.000 euros anuales que costaría su vigilancia y seguridad.

Si, pese a ser el propietario de esa maravilla de la orfebrería, el Ayuntamiento no está dispuesto a sufragar siquiera el 50% de una factura de 145.000 euros, más difícil sería para Zoido justificar un gasto en tiempos de crisis de 3,5 millones de euros (daría para poder exhibir durante 24 años el Tesoro del Carambolo y 48 años si el coste de la vigilancia lo paga a medias la Junta de Andalucía) que podrían tener un uso alternativo más rentable turística y culturalmente para la ciudad.

El debate patrimonial sobre el proyecto de cripta en el Patio de Banderas se ha producido justo una semana después del desalojo de la iglesia de San Roque por la rotura del cordón inferior de las cerchas metálicas que soportan las cubiertas y que implican el riesgo de un derrumbamiento inminente. Salvar San Roque cuesta 500.000 euros, siete veces menos que mostrar los restos hallados en el Patio de Banderas.

Podría argüirse que al fin y al cabo la conservación de la iglesia de San Roque es responsabilidad de su propietaria, la Diócesis de Sevilla, pero el Ayuntamiento también es dueño de bienes de interés cultural de primerísima categoría, como la fábrica de artillería de San Bernardo, por cuya “situación de deterioro y riesgo de desprendimientos” Urbanismo prohibió hace unos meses que por su interior discurriera la procesión del Corpus Christi.

Afortunadamente, el gobierno de Zoido ha reservado 500.000 euros en los Presupuestos de 2014 para reparar la zona de cubiertas más deteriorada de la antigua fábrica, la conocida como ‘la catedral’.

Con los 3,5 millones de euros de la cripta del Patio de Banderas se podría multiplicar por siete la intervención en la rehabilitación de Artillería, que podría servir de inmenso contenedor cultural para la ciudad (desde museos a todo tipo de equipamientos)  y convertirse en un foco de atracción lejos de los trillados circuitos habituales en torno a los tres monumentos Patrimonio de la Humanidad.

Dado que con el enterramiento de los restos arqueológicos hallados en el Patio de Banderas se preserva su integridad para el futuro;  que nos hallamos en una situación de crisis en que hay que medir la rentabilidad de los escasos fondos públicos disponibles y la gran cantidad de inmuebles necesitados de rehabilitación, el proyecto de la cripta puede esperar.

Impactos

A Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y diputado cunero por Sevilla, se las ponen como dicen le ponían las carambolas al ominoso Fernando VII.

Por si no se hubiera levantado ya suficiente polvareda -por más que el albero haya estado este año más compactado que nunca-  a cuenta de los inspectores enviados por el ministro para supervisar la Feria de Abril tras divulgarse desde los tiempos de Emilio Carrillo que el festejo sevillano genera un impacto de 675 millones de euros que escapaban por completo al Fisco, en Granada se ha presentado un estudio similar sobre la repercusión económica de la Alhambra. Parece que es la nueva moda de la temporada primaveral.

La capital nazarí no había entrado mucho en el juego de la rivalidad con Sevilla, quizás porque tiene a Málaga más cerca y la ve como una competidora más directa y peligrosa por el segundo lugar del podio, pero también ha sufrido ataques de fijación con la capital de Andalucía.

Ya no sólo alardea de que sus estudiantes organizaron una botellona para el Guinness de los records con el solo propósito de batir el número de participantes en otra movida con motivo de una Fiesta de la Primavera aquí en la Cartuja, sino también de que el monumento más visitado de España, la Alhambra, genera más riqueza que la Feria de Abril, 750 millones de euros frente a 675, y más empleos: 10.000.

El estudio lo ha patrocinado La Caixa y lo ha elaborado la Universidad de Barcelona por encargo del Patronato del monumento, sin que el consejero de Cultura, Luciano Alonso, haya dicho ni pío sobre cómo desde un órgano dependiente de la Junta de Andalucía se encargan informes allende Despeñaperros. Sin pecar de nacionalistas, mal de nuestro tiempo, ¿habría sido concebible que un estudio similar sobre, por ejemplo, la Sagrada Familia de Barcelona lo hubieran encomendado en Cataluña a una Universidad andaluza?

Granada, pues, ya se ha apuntado esta pírrica victoria sobre Sevilla en la Liga de los impactos económicos. Pírrica porque así sólo conseguirá atraer sobre sí la atención de los hombres de negro de Montoro sobre cuanto se mueve en derredor de la Alhambra.

Ahora sólo caben dos opciones, o que el Ayuntamiento hispalense rescate a Emilio Carrillo para que con su proverbial retórica infle los datos referidos a la Feria de Abril y recuperemos así el liderazgo andaluz perdido, o que a Gregorio Serrano le dé por encargar otro estudio, esta vez sobre el impacto económico del Real Alcázar, para competir con la Alhambra.

Mejor no meneallo.

 

Alcázar

El Patronato del Alcázar se presentó a una convocatoria del Ministerio de Cultura para ayudas a proyectos de conservación de bienes Patrimonio Mundial y ha conseguido 128.000 euros para la “urgente” restauración de la Puerta de Marchena. En otras circunstancias o para otros monumentos habría aplaudido este logro de dinero público en beneficio de Sevilla, pero en este caso me parece hasta una inmoralidad, porque el Patronato le regaló en julio al Ayuntamiento 6,8 millones de euros de las cuentas del Alcázar y aun así todavía le queda en caja un remanente de 5,5 millones. Un monumento que se autofinancia y al que aún le sobra dinero con creces no necesita de subvenciones, que podrían y deberían haber sido destinadas a otros fines o a otro patrimonio en peligro, por más que carezca de la vitola del Patrimonio Mundial, desde Santa Catalina hasta Santa Mª la Blanca o la capillita de San José. Y yo me pregunto: ¿habiendo llegado a tener más de 12 millones en el banco, cómo es que la Puerta de Marchena necesita una restauración urgente por el deterioro que presenta?

 

Autóctono

El Consorcio de Turismo invitó a 400 turoperadores holandeses a que vinieran a llevarse, según las crónicas, otra imagen de Sevilla distinta de la habitual, “en la que apenas hay hueco para otros monumentos que no sean la Giralda, el Alcázar o la Catedral”. Así que les asignaron  guías  y les dieron libertad  para que eligieran lo que quisieran conocer de la ‘otra’ Sevilla. ¿Por qué se interesaron? ¿Por la torre Pelli, que según sus fans iba a captar el exclusivo turismo de rascacielos? ¿Por las ‘setas’ de la Encarnación, que según Monteseirín iban a atraer hacia el norte del casco histórico los flujos turísticos de la Catedral y el Alcázar? La mayoría se decantaron por la Sevilla del 29, la del apogeo de la arquitectura regionalista, por ser autóctona y difícil de hallar en otra parte, y se sintieron impactados por la obra de Aníbal González. Por mucho que pese a quien pese, los holandeses están hartos de ver rascacielos como el cartujano y cubiertas tipo Metropol, como la de aquella gasolinera de Hamburgo, pero Plaza de España sólo hay una y está en Sevilla.

Cátedras

Una peculiaridad de los conservatorios es la denominación de asignaturas y/o de los profesores que las imparten no por la actividad musical, sino por el instrumento. Así, en vez de catedrático de interpretación pianística existe el titular de piano, del trombón y hasta de modalidades de guitarra, como la clásica o la flamenca. Es como si el catedrático de Química lo fuera de probeta o pipeta. Ahora, la Universidad  ha copiado esa terminología de los conservatorios de música al anunciar la creación de la Cátedra Metropol-Parasol, así denominada porque es una manera de hacerle publicidad a la obra de quien la financia, la constructora Sacyr, en cuyo beneficio ese pseudosocialista aparente defensor de la cosa pública llamado Alfredo Sánchez Monteseirín se la hurtó a los sevillanos y la privatizó por los próximos 40 años. En cinco siglos  de historia, ni a la Hispalense ni a ninguna empresa local les dio por financiar la Cátedra Giralda, Real Alcázar o Torre del Oro, y miren por dónde la primera que se constituye está dedicada a las polémicas Setas de la Encarnación.

El patrimonio, la ‘maría’ municipal

Una de las sorpresas del gobierno de Zoido en este medio año largo de mandato ha sido su escasa sensibilidad respecto del patrimonio histórico, reducido, según los casos, a la condición de caja recaudadora, estorbo para la consecución de otros fines o mero almacén.
El nuevo alcalde no ha tenido empacho en convertir el Real Alcázar, patrimonio de la Humanidad, en señuelo con que incentivar la captación de patrocinios para la Copa Davis. Así, ofreció como contraprestación a la treintena de empresas patrocinadoras del evento deportivo el monumento para que organicen allí sus actos.
No sólo eso: dentro de su política de ‘puesta en valor’ del inmueble lo ha incorporado a la lista de espacios para la celebración de todo tipo de eventos, incluyendo el rodaje de un mayor número de películas si es posible, con todo el movimiento de medios y personas que implican. El nuevo conservador, el arquitecto Jacinto Pérez Elliot, autor de la polémica restauración  (destrucción, según los conservacionistas) de la antigua Posada del Lucero,  aboga por explotarlo turísticamente los 365 días del año, sin considerar las consecuencias del exceso de presión turística y que todo monumento  necesita de, al menos, un día de ‘respiro’ semanal.
El objetivo declarado es exprimir el limón del conjunto histórico, como se exprimían las cuevas de Altamira, para incrementar aún más los ingresos, ya que el excedente no revierte en el monumento para su mejora y conservación, sino en el Ayuntamiento. En vez de corregir la línea iniciada por Monteseirín, Zoido la continúa y amplía.
El Consistorio, mediante una fría carta, también ha conminado a los veinte artesanos del mercado del Postigo a desalojarlo cuanto antes para reubicar allí funcionarios de Hacienda. Aunque en este caso no parece en riesgo la integridad de la antigua Lonja y el Ayuntamiento puede invocar la caducidad de su concesión administrativa, la expulsión de los artesanos supone, al tiempo que otra muestra de insensibilidad, una ingratitud, por cuanto este colectivo salvó de la demolición el inmueble hace treinta años, cuando la Corporación Municipal pensaba derruirlo por no saber qué hacer con él.
Los artesanos lo rehabilitaron y lo han conservado a sus expensas en estos  seis lustros, ahorrándole costes de todo tipo al Ayuntamiento y convirtiéndolo en un atractivo turístico mediante el mantenimiento de la tradición artesanal sevillana. Dado su pequeño tamaño y sus grandes espacios diáfanos interiores, el desalojo del Postigo no resuelve el problema municipal de falta de sitio para sus funcionarios, pero sí destruye un maridaje entre artesanía y patrimonio que ha mostrado su vigencia a lo largo de treinta años.

NAVES DE RENFE

El reciente saqueo durante casi dos semanas de las antiguas naves de Renfe en San Jerónimo por un grupo de indigentes que acampó en su interior y que desmanteló hasta vigas de hierro de la cubierta  ha sido otro ejemplo de la falta de reflejos del Consistorio y de su escasa sensibilidad para la conservación del patrimonio industrial sevillano.
Testigos presenciales del expolio grabaron con sus cámaras el pillaje y alertaron tanto a la Policía local como al alcalde a través de su cuenta en Twitter. El Ayuntamiento tardó casi catorce días en reaccionar: expulsión de los expoliadores y cerramiento de los huecos que habían abierto en los muros de las naves.
Zoido había prometido durante la campaña electoral rehabilitarlas y convertirlas en un vivero de empresas. Ante el cansancio de los vecinos por una situación que se repite con demasiada frecuencia, el delegado del distrito llegó a proponerles la demolición de las naves y construir en su lugar un centro comercial, otro más en una ciudad saturada de ellos. Del vivero de empresas se ha pasado a la conversión de las naves en un solar, como paso intermedio a un destino por ahora incierto. Política de tabla rasa y tierra quemada en vez de recuperación y revalorización del patrimonio industrial.

ARTILLERÍA MULTIUSOS

Cuarto ejemplo de insensibilidad patrimonial: la conversión de la antigua fábrica de Artillería, catalogada como Bien de Interés Cultural, en un almacén para el material y los vehículos de los bomberos mientras se realizan obras de reforma en el parque central.
El plan del gobierno local ha sido motivo de confrontación tanto con PSOE-IU como con la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía. A pesar de las amenazas previas del delegado, Bernardo Bueno, el Gobierno autónomo ha acabado por reconocer que no podía impedir los propósitos del Ayuntamiento, al aferrarse éste a que no va a tocar la estructura del BIC ni acometer obra alguna, sino simplemente a usarlo como depósito con carácter provisional.
Imitando a Monteseirín, que ponía el ventilador de los dossieres cuando se sentía cercado por algún escándalo, el gobierno del PP ha caído en esos vicios que prometió combatir cuando estaba en la Oposición y ha filtrado que en época del PSOE también se utilizó Artillería como almacén, en concreto para que la Hermandad del Rocío de Sevilla diera cobijo allí a sus carretas y bueyes.
No podíamos imaginar que el nuevo gobierno procurase su justificación equiparándose al de Monteseirín. Se cura en salud proclamando además que se trata sólo de un uso provisional como almacén, tras el cual Artillería recuperará su condición anterior.
Bernardo Bueno, socarrón, ha subrayado con buen tino cómo es la ‘provisionalidad’ en Sevilla y recordado que el traslado del mercado de la Encarnación también iba a ser provisional y acabó durando 37 años.