El Tribunal de Cuentas ha constatado irregularidades en el 100% de las obras del Plan ‘E’ en Sevilla durante el fin de ciclo de la dupla Monteseirín-Torrijos. Dice, entre otras perlas, que el gobierno ‘de progreso’ en ningún caso tuvo en cuenta el precio como criterio de adjudicación en los contratos de obra. Naturalmente. El Tribunal sólo entiende de economía, pero no de política, y, al igual que en el flamenco-fusión, el arte del (sin) alcalde anterior consistía en hacer economía-política o en convertir la economía en pura política. Monteseirín se atuvo a la frase de Machado de que sólo el necio confunde valor y precio, típico error en que incurren los organismos fiscalizadores, que no tienen en cuenta los condicionantes de la vida política. Ya que disparaba con pólvora del Rey, de lo que se trataba con el Plan ‘E’ era de poner en valor el dinero público contratando el máximo número de operarios posible para hacer chapuzas en las aceras. En su inocencia el Tribunal cree que se trataba de inflar las cuentas cuando en realidad se trataba de inflar los votos.
Congelar, según la octava acepción del DRAE, significa declarar inmodificables los precios. La delegada de Hacienda, Asunción Fley, vende la burra de que nos congela los impuestos. La congelación se logra físicamente a los cero grados, pero los políticos obran el milagro de congelar subiendo la temperatura por encima de cero. Así, la doña de Hacienda nos pone por delante la zanahoria de la congelación de impuestos para que los periódicos piquen con ese titular, cuando son sólo cinco, y minimiza el dato de que nos sube 37 de las 42 ordenanzas fiscales y se inventa siete nuevas. Haciendo juegos malabares con el lenguaje, no se sale de la vereda de la congelación y empieza a enredar diciendo que cinco ordenanzas mantienen congelación nominal de tipos y tarifas, 13 mantienen congelación real al 3% (vamos, que sube este porcentaje, y que de congelación nada de nada) y 7 mantienen la misma congelación pero amplían impuestos impositivos. Y sí, nos congela el IBI, pero, claro, tras haberlo subido previamente un 10%. ¡Qué buena es Asunción, que nos aplica su congelación!
Casualidad o coincidencia, en el teatro Infanta Isabel de Madrid se está representando el espectáculo ‘¡Sin paga, nadie paga!’, revisión que el nobel italiano Darío Fo ha hecho de su comedia ‘Aquí no paga nadie’, escrita en 1974 y cuya temática se asemeja a los recientes asaltos a supermercados por la marcha jornalera comandada por Juan Manuel Sánchez Gordillo, diputado de IU y alcalde de Marinaleda: la crisis, el paro y la inflación empujan a un grupo de personas a llevarse los productos básicos de las estanterías de los supermercados. Fue una premonición de lo que pasó posteriormente en la realidad y, casi 40 años después, en la Andalucía de Griñán. El actor Pablo Carbonell perjura que su montaje fue concebido antes de la marcha del SAT y no como reacción oportunista tras el asalto al Mercadona, y que ha estado atento al cansancio sobre la política que impregna a los españoles. Ahora sólo falta que algún espacio escénico programe la obra en Sevilla para comprobar si el revisionismo de Darío Fo ha incorporado las últimas aportaciones de Sánchez Gordillo.
Paracelso dijo que sólo la dosis determina que una cosa sea o no veneno. Veladores en su justa proporción incrementan el encanto de los espacios públicos. Exceso de veladores producen el efecto contrario. Y los 10.000 autorizados por el Ayuntamiento (más los ilegales) proyectan una imagen de casi zoco medieval. Ahora, Max Vílchez ha recalificado, el verbo más conjugado por los delegados de Urbanismo, una veintena de calles como de categoría especial a efectos del sablazo en el cobro de tasas. Arguye el hombre que proclama su desapego de los campanilleros que se trata de una medida justa, debido al incremento de los servicios de limpieza y seguridad, entre otros. Aparte de ese cajón de sastre vacío llamado ‘entre otros’, ¿alguien ha visto algún policía los fines de semana velando, nunca mejor dicho, por las calles declaradas ahora como integrantes de la Champions League urbana? Pidamos a Max que se deje de eufemismos. El Consistorio, que ha propiciado el negocio dando permisos a mansalva, lo que en realidad quiere es su parte de la tarta. O del velador.
Casi un año después de aquel Pleno en el que se acordó conmemorar el XX aniversario de la Expo, el Ayuntamiento ha parido con fórceps y en el último minuto un ratón en forma de cante por sevillanas y de ‘photocall’ de la mascota ‘Curro’ para las fotos nostálgicas, como apéndice impostado del IV Encuentro de Casas Regionales y Provinciales. Con la coartada de la austeridad, al Consistorio le ha salido la Sevilla de charanga y pandereta para celebrar de la forma más típica y tópica el evento que se presentó como su antítesis y como la incorporación a la modernidad. En vez de haber aprovechado la oportunidad para presentarle a España y al mundo nuestra evolución en estos veinte años, el aprovechamiento del legado de la Expo merced a la Tecnópolis de Cartuja-93 y nuestros proyectos para el futuro, hemos reducido el acontecimiento a una verbena de barrio con exhibición de folklore y al reparto de material de desecho de los almacenes municipales. Menudo ridículo ha hecho el gobierno de Zoido. Para este viaje no hacían falta alforjas: mejor no haber conmemorado nada.
Mucho se ha hablado del broncazo que Miguel Rus, presidente de la CES, le echó a Zoido, al Ayuntamiento en pleno y a la Junta de Andalucía aquel día en que acudió a los desayunos del Club Antares con gatos en la barriga, pero nada de una propuesta estupenda que lanzó en medio de la filípica: declarar una Semana sin confrontación entre San Telmo y la Plaza Nueva. Al igual que Samaranch pedía a la ONU que se instaurara la tregua olímpica en el planeta para que hubiera un alto el fuego obligado en todas las guerras durante la celebración de los Juegos, Rus plantea una solicitud muy razonable: tan sólo una semana de las 52 que tiene el año en que los chicos de Griñán y los de Zoido dejen de tirarse a la cabeza la iglesia de Santa Catalina, las líneas del Metro, la Ciudad de la Justicia, la SE-40, el Equipo Quirúrgico…. ¡Qué descanso sería una semana con voto de silencio por ambas partes! A la Semana Fantástica y a los Siete Días de Oro de El Corte Inglés habría que añadir en el calendario paralelo la Semana sin Confrontación de Miguel Rus. ¿Empezamos mañana?
He tenido que frotarme varias veces los ojos para comprobar que lo que estaba leyendo obedecía a la realidad y no se trataba de un engaño de mis sentidos, pero el titular en los periódicos era éste: Gregorio Serrano invita a los empresarios sevillanos a invertir en México. No, no era que Serrano había ido a Centroamérica e invitaba a las empresas mexicanas a invertir en Sevilla, sino al revés, tal como lo han leído. Con la que está cayendo y con los 90.000 parados que tenemos en la ciudad, Serrano va, le organiza al país azteca unas jornadas específicas e insta a una fuga de inversores locales: que en vez de invertir y creen riqueza y empleo aquí con los que mitigar la crisis, crucen el Charco. ¿Se tratará acaso de una indirecta directísima a Miguel Rus tras la bronca de éste a Zoido para que haga las maletas? Más que como delegado de Economía, Empleo y etcétera del Ayuntamiento de Sevilla, Goro ha actuado como el mejor embajador de México en España. Allí deben estar poniéndole ya un piso. No diga Gregorio Serrano, sino Xerrano, con equis de México.
Hay días en que a los políticos debe parecerles que algunas páginas de los periódicos las maqueta el diablo. Analicemos ésta de ayer en un medio de la competencia no precisamente desafecto a la causa encarnada por el alcalde de Sevilla. Titular bajo una foto a tres columnas de Juan Ignacio Zoido aplaudiendo al representante de una de las asociaciones de jubilados sevillanas homenajeadas por el Ayuntamiento en plan populista con motivo del Día de los Mayores: “Los mayores sois una de las prioridades de este Gobierno (frase del alcalde refiriéndose al suyo propio)”. Titular de la información contigua en la misma página y a cinco columnas: ‘Zoido quiere ahorrar 900.000 euros al año a costa de los jubilados municipales’. Este es el poder del periodismo: dejar con el culo al aire a un político con la mera distribución de las informaciones. ¿Cómo pueden ser prioritarios para un alcalde los mayores si trata de rebañarles a sus jubilados el premio extraordinario por el que han cotizado un 8,5% a lo largo de sus vidas? Hay páginas que son editoriales sin palabras.
La suspensión de una de las sesiones del juicio por el escándalo Mercasevilla debido a la imposibilidad técnica de reproducir la famosa grabación en que los acusados habrían exigido, presuntamente, el pago de una ‘mordida’ de 300.000 euros a los empresarios del grupo La Raza es una metáfora de la situación de la Justicia. Para rizar el rizo, tuvo que ser un miembro del Jurado, de profesión informático, el que arreglara el cacharro -nunca mejor dicho- con que cuenta la Audiencia. Al igual que ante una urgencia en un teatro o cualquier otro local público se pregunta por los altavoces si hay un médico en la sala, a partir de ahora los jueces sevillanos deben estar preparados para inquirir si hay un informático entre los presentes, capaz de realizar una chapuza sobre la marcha. Ya que no podemos aspirar a que se construya la Ciudad de la Justicia de la que se viene hablando desde el siglo pasado por ser un tema de ciencia-ficción según el consejero Emilio Llera, roguemos al menos por que en los tribunales funcione el equipo de sonido, que no tiene tanta ciencia.
Imaginen que a Rajoy le preguntaran por Merkel y que dejara de morderse la lengua, como Mel, y se pusiera a largar: el grado de confianza es muy bajo; el descontento con ella es total; no hay ninguna interlocución; no atiende los intereses generales de la UE y, por detrás, se dedica con excesiva facilidad a los intereses particulares de ciertos países; penaliza la economía; es tan rígida que los inversores se nos van de Europa; tiene un equipo de iluminados alemanes que manejan estupendamente el Excel y que cuadran las cuentas subiéndole los impuestos a todo el mundo, con lo cual pueden causar un daño irreparable…E imaginen que en medio de la crisis formada por estas declaraciones va Soria, el ministro de Turismo de Rajoy, y declara: “¿Las relaciones con Merkel? ¡Fantásticas!. ¿Que cómo entonces Rajoy dijo ayer lo que dijo? ¡Ah, pues lo habrá dicho por él!”. ¿Qué ocurriría si un ministro desautorizara al presidente? Pues mutatis mutandi, esto es lo que ha hecho Sánchez-Cuerda con el presidente de la CES. Houston, digo Rus, tienes un problema. O un troyano.