Hace cinco años, cuando Zoido ni siquiera sabía que era el candidato ‘in pectore’ de Arenas para la Alcaldía, Raynaud ya quería ir con un notario levantando acta de las losetas defectuosas colocadas a toda prisa por Monteseirín en la Avenida y la calle San Fernando para llegar a tiempo a las elecciones municipales con su presunta peatonalización. Por ironías del destino, tiene hasta gracia que ahora sea Espadas el que denuncie no las chapuzas de su correligionario, sino los parches sor Virginia de cemento de Zoido para rellenar los huecos dejados por las frágiles baldosas monteseirinescas, pese a que en su día la constructora de las cuatro letras adjudicataria de las obras las presentó como el no va más de la dureza granítica. Cierto es que los rellenos provisionales son antiestéticos, pero más antiestéticas y peligrosas aún eran las losas rotas heredadas del anterior mandato. El cemento postizo de la Avenida es una metáfora de lo que le sucede a Zoido, condenado a ir parcheando cuanto halla a su paso para taparle a Sevilla los agujeros legados por Monteseirín.
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El pagador del frac
En el Ayuntamiento no quieren que Demetrio Cabello comparezca ante los medios. Yo, al contrario que los censores de Zoido, querría que diera todos los días una rueda de prensa como la de sus presupuestos. Demetrio, el Charles Bronson municipal, es un tipo probablemente sensible por dentro pero duro por fuera y que, como no ha aprendido a mentir como los políticos profesionales, aún llama al pan, pan. Dice cosas políticamente incorrectas y sus frases son directas, rotundas, como golpes al mentón. Ni circunloquios ni metáforas. Sus descripciones de la realidad municipal, sin medias tintas ni paños calientes, te dan los titulares hechos. De los inútiles despachos diseñados por Monteseirín en la nueva sede policial ha dicho que son “para jugar al golf “; ha reconocido que, como no tiene dinero suficiente, en mayo o junio empezará a deber horas extra por un tubo a policías y bomberos, y en una sola frase ha sintetizado en qué consistió el despilfarrador Consistorio de Monteseirín y a qué ha quedado reducido el de Zoido: “Somos un gobierno pagador de facturas”.
2012
Con la entrada del nuevo año capicúa y bisiesto, Zoido cumplía 206 días como alcalde, equivalentes a casi siete meses. Ha cruzado, pues, el Rubicón del medio año, la raya divisoria que los americanos trazan para que una Administración deje de culpar de todos los males a la herencia recibida de la anterior. Zoido, en su escala, podría seguir diciendo ‘ad calendas graecas’ de Monteseirín lo mismo que Fátima Báñez del Gobierno de Zapatero: “nos ha dejado una ciudad en la ruina económica y en la ruina social”. La diferencia es que Fátima aterrizó en el Ministerio que fue de Griñán, Arenas y Pimentel antier por la tarde y que el alcalde ya lleva más de 200 días. Por eso, sus lamentaciones sobre los cajones llenos de facturas impagadas y las alfombras ocultando el polvo de los escándalos ya han sido descontadas por esos otros mercados que son la opinión públicana sevillana. El reto de Zoido en una ciudad con más de 81.000 parados no es ya aclarar el pasado, sino vislumbrar el futuro. No debe afrontar con un viejo discurso el tiempo nuevo que a partir de ahora se abre.
‘Violencia de género’
La izquierda se solivianta por que la ministra Ana Pastor y Javier Landa no hablan de ‘violencia de género’ en los asesinatos de mujeres, sino de ‘violencia en el entorno familiar’. Torrijos le montó un numerito a Landa; Susana Díaz dice indignada que “a las cosas hay que llamarlas por su nombre”, y la consejera de Salud, Mª Jesús Montero, proclama que “el lenguaje importa”. De acuerdo al 100% con la consejera. Y como cuando enfermamos vamos al médico, que es el que sabe, en materia de lengua yo la remito a la máxima autoridad, la Real Academia, que ya hizo un esclarecedor dictamen -accesible en Internet- sobre la cuestión. Resumo sus argumentos y la conclusión: la expresión ‘violencia de género’ es una traducción (una más, como ‘piso piloto’ y tantas otras sin ton ni son) del inglés, sin sentido en nuestra maravillosa lengua que todos deberíamos defender y donde las palabras tienen género (y no sexo), mientras que los seres vivos tienen sexo (y no género). Por tanto, lo correcto es decir ‘violencia doméstica’ o ‘por razón de sexo’. Roma locuta, causa finita.
Compatibilizar
La biblioteca del Prado da más juego que la de Alejandría. Ahora, Espadas insta a Zoido a que se pronuncie “sin intermediarios” sobre la sentencia y sobre cómo se “compatibilizará” su ejecución con “la conservación de una inversión que ya ha supuesto un importante gasto”. En su obsesión por meterle las cabras en el corral a Zoido o viceversa, yerra. Desde que Monteseirín y Marchena embaucaron a la Hispalense y ésta les firmó un papel exonerador de responsabilidad, quien debe pronunciarse es el rector, no el alcalde. Se nota en Espadas la nefasta cultura del “ya que”. Ya que la Universidad ha gastado un dineral en las obras, ¿cómo se van a derribar?, plantea subliminalmente con el término “compatibilizar”. Ya que hemos gastado 170 millones en la esclusa, ¿cómo no se va a hacer el dragado?, dicen los del Puerto. Ya que se alzó el ilegal hotel en el Algarrobico, ¿ahora cómo se va a tirar?, dicen los del ladrillo. “Compatibilizar”, amigo Espadas, equivale en todos estos casos a premiar la política de hechos consumados y a saltarse a la torera el Estado de Derecho.
Usted paga
Tras el fallo del Supremo que aboca inevitablemente al derribo de la biblioteca medio construida
por la Universidad en suelo amputado a los jardines del Prado, la Hispalense debería haber
reaccionado acatando públicamente la sentencia y anunciando en consecuencia la inmediata
demolición ‘motu proprio’ del adefesio de cemento perpetrado sobre una zona verde. Pero no.
Han sido el Ayuntamiento y el vecindario quienes han clamado por que este caso se acabe de
una vez por todas, mientras que la culpable y condenada, la entidad cinco veces centenaria
cuya historia quedará mancillada por este baldón, guarda un inexplicable silencio y no asume
sus responsabilidades. Como la Universidad no se mueve ni se conmueve pese a los trece
fallos judiciales en contra que acumula, otra vez tendrán que ser los vecinos quienes insten a
que se dice un auto de ejecución de la sentencia, que puede tardar seis meses más. Como
cada día de demora supone 10.400 euros, la sinrazón universitaria supondrá un coste añadido
de 1.872.000 euros, que pagarán los sevillanos. Luque, suma y sigue.
Tarjeta roja
El Supremo estima inadmisible el recurso contra la anulación de la biblioteca en el Prado porque era nula de pleno derecho al haber sido expulsada ya del ordenamiento jurídico. Tarjeta roja. Es la decimotercera sentencia favorable a los vecinos y contraria a la Hispalense, cuyo rector, Joaquín Luque, era vicerrector de Infraestructuras cuando se promovió el ilegal proyecto y se acordó eximir al Ayuntamiento de Monteseirín y Marchena, los dos embaucadores, de cualquier responsabilidad sobre lo que acaeciera. La Hispalense debió haber demolido las obras en julio de 2009, cuando las paralizó el TSJA, y no gastar 10.400 euros/día en su vigilancia y mantenimiento, empecinada en un recurso tras otro. Los ha perdido todos y en estos dos años y medio, aparte del dinero en la fallida construcción, ha gastado 11.232.000 euros en sostener aquel esqueleto de cemento. Un despilfarro del que Luque, cuya única salida es la dimisión, se hace el loco. Hoy, como no han derruido la biblioteca, la locura de Luque nos cuesta a los sevillanos otros 10.400 euros. Y así sucesivamente.
Las naves de Renfe
Inspirado quizás por el vagón del maharajá, construido para un viaje a la India que la británica reina Victoria nunca emprendió y que se conserva en el museo minero de Riotinto, el Loco de la Colina (alias Jesús Quintero), compró otro del desaparecido tren ‘Al Andalus’. ¿Para qué? Para estacionarlo, como símbolo, ante las naves de Renfe en San Jerónimo, que iba a rehabilitar para convertirlas en una especie de taller renacentista de la cultura y cuya cesión negociaba con el Ayuntamiento. Y en eso llegó Torrijos, reciente por entonces su pacto con Monteseirín, y dijo que nones: ni contenedor cultural ni audiovisual, sino gran ‘Ciudad del Empleo’ de 40.000 m2 de extensión abrazando las antiguas naves ferroviarias y albergando hasta las sedes de la Confederación Empresarial Sevillana, la UGT y CCOO. Quintero acabó montando su teatro en la calle Cuna, Sevilla perdió la ocasión de ver rehabilitadas y con un uso noble las naves ferroviarias, los saqueadores las expolian cada día un poco más y de la Ciudad del Empleo de Torrijos se ha perdido hasta la memoria.
La estatua
Hacía tiempo que no iba a la Catedral. Aquel día, sin prisas, se presentó la ocasión y entré de nuevo en esa maravilla. Me percaté de que al pie de una de las enormes pilastras, no muy lejos de la tumba de Colón, había una escultura de Juan Pablo II. Era la esculpida por Miñarro, que ha sido ubicada de forma imaginaria en diversos puntos del entorno catedralicio: debajo del magnolio que el canónigo Gil Delgado quería cortar por miedo a sus raíces (propuesta fracasada, a Dios gracias); al lado de la Casa de la Moneda; en la Puerta de Jerez, compitiendo con la fuente; en la Plaza de la Contratación y, ahora, junto al convento de la Encarnación como si fuera cosa hecha aunque la Junta lo desmiente. No comprendo esta obsesión, que frisa en campaña, por ocupar la calle como sea con la estatua del Pontífice. A mí me pareció perfecta su ubicación en el interior del tercer mayor templo de la Cristiandad. Si las esculturas de Papas y santos abundan empotradas en las columnas de la basílica de San Pedro en Roma no veo por qué Sevilla habría de enmendarle la plana al Vaticano.
El mártir
Del Nido ha alardeado siempre de que es el Sevilla F. C. y no el Real Betis el equipo representativo de la ciudad, por llevar el nombre de la misma. Según su teoría, decir Sevilla F.C. equivalía a decir Sevilla, con lo que equiparaba la parte con el todo. A partir de ahora la marca Sevilla, indistintamente deportiva o institucional según la tesis de Del Nido, arrastrará la mácula de la condena a siete años y medio de cárcel, 15 años de inhabilitación y 2,7 millones de euros de multa que pesa sobre quien dice representarla por los estadios de España y puede que incluso de Europa. Las hinchadas de los equipos rivales podrán corearle al Sevilla F. C. la sentencia de la Audiencia Provincial de Málaga para comerle la moral a sus jugadores, al igual que le cantan el nombre de Messi a Cristiano Ronaldo para sacarlo de sus casillas. José María Del Nido, ‘martir’ al unamuniano modo, dice estar dispuesto a soportar el sufrimiento por el bien de la entidad de Nervión. Si antes confundía el club con la ciudad, ahora confunde su persona y su sevillismo con el Sevilla.