Los socios del Gobierno de progreso hacia la opacidad absoluta, Monteseirín y Torrijos, han liquidado al PP en Mercasevilla y acabado con la tradición en Democracia de que la Oposición esté también en las empresas municipales para ejercer allí, y no sólo en el Pleno, su rol fiscalizador. Pero eso es lo que no quieren: tener a Beltrán Pérez de único testigo en plan amish, como en la película de Peter Weir, en una sociedad pública donde la juez Alaya saca un escándalo tras otro, enlazados como las cerezas de Montserrat Roig. Carecen de la coartada del ahorro por la crisis, ya que el consejero del PP jamás cobró dietas, al contrario que el (sin) alcalde. Y no pueden hablar de despolitización de la empresa, porque políticos de PSOE e IU se han quedado dentro, de guardia. Monteseirín, presidente de la compañía, se quitó del medio, como suele cada vez que a chamusquina huele. El (sin) alcalde del (sin) Ayuntamiento que ni alega al Metro y fía el proyecto a la autogestión ciudadana, quiere ahora que Sevilla se quede también sin Oposición: un sin elevado al cubo.
Archivo de la etiqueta: Torrijos
Escaqueo
Rosamar podría parafrasear a Torrijos, que dijo sobre la final de la Copa: “Al final pude hacer un hueco en mi agenda de trabajo y logré ver el partido por televisión”. Ella al final también pudo hacer un hueco y logró ver la romería del Rocío, pero no por Tv, sino en directo: cogió carreta y manta aunque por el camino se quedara la agenda de trabajo del Ayuntamiento con un Pleno en el que el PSOE quería aprobar otro modificado de las ‘setas,’ pero al quedarse en minoría por la afición rociera de la edil ha tenido que diferir la moción. El PSOE creía urgente librar el dinero para las obras, pero Rosamar pensaría que a qué tanta prisa: en tantos años de retraso dos semanas más ni se van a notar. Ella dice que avisó de que se iría de Sevilla, porque la devoción está antes que la obligación, pero su grupo no se enteró, como tampoco del viaje del alcalde y Marchena a Turquía. ¿Ven como va a ser cierto que en el PSOE tienen un problema de comunicación? Rosamar, que iba a dar el salto a la Alcaldía, al final se ha quedado sólo para dar el salto a la reja.
Gatos rojos
Torrijos escenifica a un año de las elecciones su separación del (sin) alcalde al anunciar una moción contraria a la externalización de líneas deficitarias como solución al déficit de Tussam por defender la naturaleza pública de los servicios ciudadanos. ¿Es ésta la naturaleza pública que defiendes, Antonio, u otra cosa? A los hechos me remito: trabajar cada vez menos (35 horas/semana), con más prebendas, colocando a más gente afín (querían los puestos de trabajo hasta hereditarios y fueron condenados por el Defensor del Pueblo) y ganando al menos un 30% más que en el sector privado (3.000 euros/mes según denunció Gutiérrez) a costa de los contribuyentes. Con la que está cayendo, el ciudadano está hasta la coronilla de las ideologías y de que la solución, huelgas (salvajes o no) previas, sea siempre meterle la mano en el bolsillo subiéndole el billete. Acuérdate del mensaje de tu camarada Deng Xiao Ping a Felipe: gato blanco, gato negro, no importa: sólo que cace ratones. La externalización ni se habría planteado con menos ideología y más eficacia.
La encuesta secreta
Dicen que se le mudó la color y el pelo se le puso aún más blanco cuando vio los datos de todas las maneras posibles. Nada, por más vueltas y revueltas que le dio al sondeo sobre la intención de voto en Sevilla, los resultados eran catastróficos según su punto de vista, naturalmente, pues otros hubieran opinado radicalmente lo contrario. Era ‘El hundimiento’ pero con Monteseirín refugiado en el búnker de la Plaza Nueva como protagonista y al que el 85% de los simpatizantes del PSOE confesaban que no votarían ni locos. Si eso decían los simpatizantes, imaginen qué decía el resto. A la vista estaba la intención de voto: el PP de Zoido, 19 concejales, mayoría súper absolutísima; el PSOE de los restos del naufragio del alcalde, 10 ediles y bajando. IU con Torrijos, 4. Aquello no había forma de precocinarlo ni de cocinarlo, ni mucho menos de maquillarlo. ¿Qué hacer? Hasta se peleó con su equipo, pero logró meterla en un cajón, y desde entonces es como la película aquella del espía británico en Huelva en la II Guerra Mundial: la encuesta que nunca existió.
Desembarco en Nervión
Manuel Marchena fue visto hace unos días en Utrera con un tal Jiménez (no el exentrenador de Arahal, sino otro que alardeaba de ir de blanco y rojo por la vida), algunos directivos del Sevilla F. C. y el presidente José María Del Nido. La cuestión no tendría nada de extraño, dado que el valido del alcalde es un furibundo hincha palangana al igual que Torrijos y gran aficionado a las pinceladas de mariscos al centro, pero parece que la reunión secreta era de más altos vuelos. En la hipótesis de que Del Nido tuviera problemas judiciales en Marbella con el ‘caso minutas’, los conmilitones habrían abordado la posibilidad de que las acciones del grupo al que representa fueran pignoradas en favor de una sociedad a la que se vincularía Marchena que, atención a la jugada, no descartaría optar a la presidencia del club. Si a esto se une la decisión del Sevilla F. C. de activar su canal de televisión digital cuanto antes, esto huele a los preparativos para un desembarco de hombres de Monteseirín en la entidad de Nervión. Y la paradoja es que Alfredo es del Betis.
Semana de Pasión política
No crean que la Semana Santa supone una interrupción en las hostilidades políticas, como antiguamente suponía un alto el fuego en las guerras. Hasta tal punto ha avanzado el laicismo, que Samaranch intentó como presidente del Comité Olímpico Internacional que durante los Juegos los combatientes en cualquier conflicto aceptasen la ‘tregua olímpica’, de tres semanas, a fin de que pudieran ver tranquilamente por Tv las hazañas de los atletas, aunque luego se mataran en las trincheras con más saña aún que antes.
No hay tregua política porque, al menos entre nosotros, todo cuanto gira en torno al mundo cofradiero se convierte en una escuela de aprendizaje para el desempeño de un cargo público. Si el general prusiano Clausewitz acuñó la famosa frase de que ‘la guerra es la continuación de la política por otros medios’, en Sevilla el universo semanasantero es la cantera donde se forjan, entre candidaturas para juntas directivas y pactos para reparto de puestos, muchos de los que luego dan el santo a la política, de ahí la enorme atención con que siguen la vida interna de las cofradías muchos gerifaltes de la Administración a pesar de proclamarse ajenos al hecho religioso.
MUCHO ANTES DEL ‘TSUNAMI’
No hay tregua porque en la Semana Mayor el Ayuntamiento ha procurado siempre recoger el fruto de su estrategia del ‘urbanismo morado’, en busca del voto de los más de cien mil sevillanos que, según estimaciones, pagan religiosamente la cuota de su hermandad aunque luego muchos de ellos se olviden de estar al día con la Hacienda municipal, y los casi 50.000 que, según el informe ‘Cíngulo’ patrocinado por la Fundación Cofrade se visten de nazarenos. Es curioso comprobar el ‘tsunami’ (Barbeito ‘dixit’) por las declaraciones del pregonero –“ni voy a misa, ni me confieso (etcétera)”– cuando el susodicho informe ya revelaba hace nueve años –imagínense ahora- que sólo la mitad de los nazarenos confesaban ser católicos practicantes, una cuarta parte decía que procesionaba por afición en vez de por convicción y un 20% reconocía que no iba nunca a misa.
Y no hay tregua porque en los palcos y sillas de la Carrera Oficial y en otros cenáculos se van a hacer más que nunca variaciones, combinaciones y permutaciones entre el Ayuntamiento, la Junta y puede que hasta la Delegación del Gobierno a cuenta de la fecha de salida de Monteseirín, de si los ediles nombrados a dedo se van o se quedan, de si Juan Espadas corre por fuera o por dentro su particular carrera electoral y con dorsal o no de delegado del Gobierno, de si alguna de las intoxicaciones periodísticas de Celis va a fructificar por fin en la pedrea de algún cargo autonómico tras haber perdido el tren de la Ejecutiva socialista primero y del nuevo Gobierno de Griñán después, de si Viera va a dejar algún superviviente del sector crítico en la Casa Grande para que pueda contarlo o los va a liquidar a todos…..
MARCADA POR LA POLÍTICA
La política no descansa ni en Semana Santa, y los políticos tampoco descansan de conspirar. El Domingo de Ramos pasado ya estuvo marcado por la salida de Chaves de la Junta, y éste lo está por la salida de Monteseirín de la Alcaldía tras el famoso teletipo de Europa Press, de ahí que estos siete días serán la particular Semana de Pasión del alcalde, ya interino. Alfredo, por mucho que porte la vara en la procesión de la Hiniesta, es consciente de que los sevillanos ya saben que no pinta nada y lo más probable es que se salga de la carrera oficial a la altura del Ayuntamiento para no exhibir más su caída en desgracia.
Si hoy, conforme al dicho popular ‘Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene manos’, Sevilla no ha estrenado alcaldesa con Rosamar Prieto y Monteseirín no ha tomado las de Villadiego es, probablemente, por mor de Torrijos y su recordatorio de que legalmente él sería el alcalde en cuanto dimitiera el defenestrado Alfredo y hasta que él mismo convocara un Pleno para elegir el sucesor. Y aunque Torrijos declarara que, por su condición de agnóstico, no tenía intención de presidir procesiones ni palcos, no parece que el PSOE estuviera por la labor de facilitarle el cargo de alcalde provisional justo en Semana Santa.
EVITARLE LA FOTO A TORRIJOS
De lo cual se infiere que Monteseirín deberá dimitir el lunes de Pascua, y aun así los plazos estarían ajustadísimos, si no quiere continuar de alcalde interino hasta mayo, pues en caso de que siguiera deshojando la margarita de la duda o con el regateo de un cargo de consolación, no habría ya margen de maniobra para que Torrijos convocara un pleno extraordinario para la elección antes de Feria de Rosamar Prieto como alcaldesa de transición.
El PSOE no quiere que Monteseirín deje pasar más de un día tras esta Semana Santa para irse, pues basta un retraso para que quien se pasee por el Real como alcalde, presida las recepciones en la caseta municipal y salga chupando cámara en las televisiones y periódicos sea Torrijos como alcalde accidental, ya que no daría tiempo a celebrar el Pleno de la sucesión antes del ‘alumbrao’.
La última carta que le queda a Monteseirín es manejar el tiempo de su sucesión, ya que no la elección de su sucesor, y puede jugar esa baza aunque sin arriesgar demasiado so pena de volverse de médico a San Lázaro con las manos vacías. El PSOE nunca le perdonaría que le diera a Torrijos la oportunidad de disfrutar del bastón de mando, si no en las palmas del Domingo de Ramos, sí al menos en los farolillos de la Feria.
Comulgar con ruedas de Sevici
Torrijos califica de “razonable” la subida del 150% del abono anual de las bicicletas que él mismo ha acordado con JCDecaux y con efectos retroactivos para que pueda embolsarse de inmediato casi un millón de euros a costa de los 66.519 sevillanos apuntados a Sevici. El líder de IU quiere hacernos comulgar con ruedas de bicicleta al decir que son los precios de capitales europeas y transoceánicas (¿?) como Barcelona, Montreal, París, Bruselas, Nantes… como si el nivel de vida allí fuera el mismo que el de Sevilla, donde tenemos cerca de 80.000 parados y la bici es el transporte más asequible para las clases desfavorecidas. ¿A quién defiende Torrijos, a la multinacional francesa o a los sevillanos?.Si esto lo hubieran acordado Guillermo Gutiérrez y Carlos Arizaga en Tussam, aquí habría ardido Troya, porque equivaldría a que el billete del autobús pasara de golpe de 1,20 a 3 euros; la tarjeta mensual, de 30 a 75 euros; el bus nocturno, de 1,20 a 3 euros…Así entiende Torrijos la Ley de Economía Sostenible y las Infraestructuras para la Sostenibilidad.
Reina por un día
Como todos los niños de su época, supongo que Torrijos vería en la televisión franquista un concurso llamado ‘Reina por un día’, en el que la ganadora cumplía el sueño de Cenicienta y era coronada para ejercer como simbólica primera dama de un reino virtual durante 24 horas. Torrijos reeditó ayer ese tiempo de su infancia cuando proclamó que, en caso de que Monteseirín dimita antes de agotar su mandato, él también sería ‘reina por un día’, vamos, alcalde en lugar del alcalde, aunque luego deba convocar un pleno extraordinario para elegir a Rosamar Prieto, que sería ‘reina por más de un día’. Torrijos quiere fardar sugiriendo que sería así el primer alcalde comunista de la historia de Sevilla, pero donde él habla de “asumir la Alcaldía”, el Real Decreto dice “desempeñar las funciones del alcalde (que no es ser alcalde) hasta que tome posesión el nuevo”. Por más que se empeñe, Torrijos sería sólo un alcalde accidental, aunque sin Monteseirín de por medio cumpliría al menos el dicho de Andy Warhol: todo el mundo debería tener derecho a 15 minutos de gloria.
La mesa camilla de Mercasevilla
Torrijos reconoce que los gerifaltes de Mercasevilla (Mir y Maymó) han decidido saltarse a la torera el acuerdo de la Ejecutiva de una auditoría en la empresa de los escándalos por ser muy costosa y no aportar nuevos datos. Así, dos señores en una mesa camilla deciden en Mercasevilla (perdón por el pareado, pero es que Torrijos me lo ha puesto a huevo) digan lo que digan los demás (como cantaba Raphael) y pida lo que pida la juez; y al vicepresidente tan amante de las formalidades (el propio Torrijos) le parece de perlas. Y también de perlas que previamente Maribel Montaño hubiera hecho el paripé de correr sin siquiera despeinarse al Juzgado a entregarle a la magistrada en sobre lacrado un documento que ni es auditoría ni es ‘ná’. No hay un euro para auditorías, no vayan a resultar de infarto, pero sí para, como diría Lopera, la ‘tonta’ del alcalde, Giralda TV. Y no hay auditorías porque Torrijos es tan preclaro que ya sabe el resultado. Osea que prejuzga la realidad, y al prejuzgar asume el rol de la juez en plan Charles Bronson: “Yo soy la Justicia”.
La comuna de Sevilla
Del Valle aplicó al Ayuntamiento el principio ecológico del nicho vacío: toda especie tiende a ocupar el espacio que otras dejan libre. Razonaba el exalcalde de la triste figura que si Torrijos tiene más protagonismo que el que le corresponde por sus concejales es porque Monteseirín se ha dejado comer el terreno. Zoido también aprendió ecología con Fuco García Novo y tiende a llenar con sus acciones de guerrilla el vacío municipal. Como cuando anunció la reposición del banco de Bellavista, se fue con pico y pala a las chabolas del Vacie o se comprometió a darle una mano de pintura al colegio Nuevo Tussam, aunque la que necesita no una mano, sino todas las manos del poema de Nicolás Guillén, sea la propia Tussam. Ahora, los residentes de Arjona, hartos de ser ninguneados desde hace cinco años, cogerán ellos mismos el palustre para arreglar los baches y las aceras. Si los vecinos se autogestionan (perdón por la redundancia) su propia calle ante el vacío de atención municipal, ¿para qué sirve el Ayuntamiento? Esto es la comuna de París, pero a la sevillana.