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Cobardía

Ante la amenaza de huelga en Lipasam y Mercasevilla, el Ayuntamiento amaga con divulgar los abusos en las empresas municipales. Y filtra algunos botones de muestra: desde horarios laborales que acaban a las 13 horas los viernes hasta el derecho (¿?) de que un pariente ‘herede’ el empleo de un jubilado en Lipasam, en plan feudal, como si se tratara de una monarquía sindical hereditaria. De Juzgado de Guardia. Y, sin embargo, el gobierno local dice que no va a revelar estos privilegios, a costa de los contribuyentes y pese a la que está cayendo,  “por responsabilidad y por facilitar el diálogo”. ¿Responsabilidad? ¡Cobardía!,  para no enfrentarse a los sindicatos, cómplices de este régimen contrario a la igualdad de derechos de todos los ciudadanos para optar a un empleo público, como ya dictaminó el Defensor del Pueblo  en el caso de Tussam. El gobierno de los 20 concejales no tiene el valor de acabar con estos abusos y prefiere seguir haciendo la vista gorda. ¿En qué consistía el cambio de Zoido? Como en ‘El Gatopardo’, de Lampedusa, en que todo siga igual.

 

Arboles

Me he leído las 23 páginas de la nueva Ordenanza de Arbolado, Parques y Jardines Públicos en el municipio de Sevilla que ha redactado el gobierno de Zoido y que no han suscitado excesivo entusiasmo, sino más bien lo contrario, entre las asociaciones protectoras de las zonas verdes. El problema no son las Ordenanzas, donde teóricamente se protege todo lo protegible, se prohíbe todo lo prohibible y se sanciona todo lo sancionable, sino el desprecio al árbol innato en nuestro incivismo y que acabarán por convertirlas, como las anteriores, en papel mojado.

Hace unos años pudieron verse imágenes de una calle de París, cercana a la sede de la Unesco, toda levantada por obras. Lo que más me llamó la atención era que el tronco de todos y cada uno de los árboles había sido rodeado por un perímetro de tablones que llegaban hasta la cruz, desde donde partían las ramas, de forma que quedaban protegidos ante cualquier golpe accidental de los albañiles y/o de su maquinaria. Pues bien, similar protección del arbolado durante la ejecución de obras se decreta en el artículo 14 de las Ordenanzas de Sevilla, pero ¿ha visto alguien alguna vez que esta medida se haya aplicado durante la infinidad de obras acometidas en los últimos años en nuestra ciudad?

Durante el anterior mandato municipal se dio bula a los ciclistas, o si no ellos se la tomaron debido al interés político en fomentar el uso de la bicicleta para justificar la inversión (bien hecha, por otra parte) en la red de carriles bici, para que ataran sus vehículos de dos ruedas a cualquier tipo de soporte vertical en la vía pública. De las señales de tráfico y farolas se pasó sin solución de continuidad a  troncos de los árboles, especialmente de naranjos, que acabaron presos, y con la corteza dañada, de las cadenas antirrobo. Sobre el papel de la Ordenanza se trata de una práctica prohibida. ¿Quién la respeta y quién la hace respetar?

Monteseirín, que se las daba de progresista y moderno, fue tan bárbaro que en vez de trasplantarlos, como se habría hecho en una urbe civilizada, cortó a ras de suelo (lo vieron mis ojos) todos los naranjos de la Plaza Nueva, considerados un obstáculo durante los trabajos para el nuevo enlosado perimetral.

Así que yo, más que artículos sobre la tala y abatimiento en las Ordenanzas, le pediría a Zoido que cumpliera a rajatabla una de aquellas promesas que hizo cuando estaba en la oposición: para cortar un árbol en Sevilla será condición ‘sine qua non’ el permiso previo y por escrito del alcalde.

Locuaz

Zoido ha roto, por fin, su voto de silencio en plan cartujano. Llevaba un mes callado y sin pronunciarse sobre los Presupuestos de Rajoy para Sevilla, por más que Torrijos y Espadas lo instaban una y otra vez a que se animara en tal sentido, pero apenas presentar  los suyos Griñán ha roto en un torrente de palabras. El alcalde hasta ahora mudo y silente con el Gobierno de la nación ha dicho de las Cuentas de la Junta de Andalucía que “no hay en ellas ninguna partida que permita a Sevilla seguir creciendo, porque es muy difícil crecer en empleo sin nuevas obras” como el Metro, la SE-35 y Santa Catalina. Argumentos que se resumen en un “son muy perjudiciales para Sevilla” pero que son reversibles y aplicables a las políticas de Madrid para la capital andaluza, tanto con el Metro como con Santa Catalina. Basta sólo con trocar la SE-35 por la SE-40. Son increíbles los efectos que tienen los Presupuestos según cual sea su procedencia: los de Rajoy tienen la virtud de estimular la oratoria de Espadas, y los de Griñan, de devolverle la locuacidad reivindicativa a Zoido.

 

El Metro

Antonio Rodrigo Torrijos, muy cucamente y en plan trampa saducea,  viene dándole la tabarra a Zoido para que éste alce la voz contra el Gobierno de Mariano Rajoy por mor de los rácanos -todo hay que decirlo- Presupuestos Generales del Estado para Sevilla, y le ha instado a que defienda unas cuentas “dignas y acordes con los problemas, retos y desafíos de la ciudad”, como el Metro. Y ha sido La Voz a Ti Debida de Zoido, el muy desaprovechado Curro Pérez después de haber sido la mano derecha de Juan Ignacio en la época de los duros bancos de la oposición, quien ha tenido que saltar a la Palestra para dejar en evidencia al verborreico portavoz  de IU. El también ‘alcalde’ de Triana le ha recordado a Torrijos que quien ha paralizado las nuevas líneas de Metro, alegando la falta de fondos de la Junta de Andalucía, ha sido la consejera de Fomento, Elena Cortés, que, miren por dónde, es correligionaria del líder municipal de Izquierda Unida. Torrijos tira por elevación para que Zoido le exija a Madrid los dineros que él es incapaz de pedirle a su colega en Sevilla.

 

Etiquetas

El día en que inauguró el parque Vega de Triana, Zoido hizo un llamamiento contra el vandalismo. En este sentido, serían dignas de imitación las campañas de etiquetado del mobiliario urbano con su precio de adquisición para prevenir actos vandálicos y que, entre otros, han realizado ayuntamientos como el de Pamplona y el de Miajadas (Cáceres). Con el lema ‘Cuidar tu ciudad no te cuesta nada, a Pamplona 1.500.000 euros’, escolares pamplonicas colocaron gigantescas etiquetas que llevaban impreso el coste de bancos, farolas, papeleras….Además, las colocaron, a modo de pegatinas, en las zonas verdes para indicar el desembolso que supone al Lipasam de la ciudad de los sanfermines la retirada de los excrementos de perros, y en paredes y monumentos, para que la gente supiera el importe de  la factura de eliminar las pintadas. Claro que, bien mirado, Zoido ha ido mucho más lejos que sus homólogos de Pamplona y Miajadas: ha inaugurado el nuevo parque Vega de Triana sin bancos, farolas y papeleras. Así también se ha ahorrado el coste de las etiquetas antivandálicas.

 

Tachuelandia

Caso verídico, como habría dicho Paco Gandía, ocurrido durante el ‘puente’ del 12 de octubre: una turista tropieza en una de las innumerables tachuelas clavadas como carrera de obstáculos en el suelo de la Avenida y un ciudadano atento la salva de que caiga de bruces sobre las vías del tranvía. Pues esto no va a ser nada con la que se puede liar a cuenta de la Ordenanza de Veladores, que obligará a los bares a acotar las zonas de terraza y los pasillos peatonales de 1,5 metros (es muy poco, pero menos da una piedra) con más tachuelas todavía, las cuales además deberán llevar en relieve el escudo del NO8DO homologado por el Ayuntamiento. Fedeme, la patronal del Metal, agradecida le va a poner sendos pisos a Vílchez y a Zoido, por el gran negocio que se le viene encima. Contaban Estrabón y Plinio el Viejo en la antigüedad que la masa forestal de Hispania era tal que una ardilla podía recorrer de punta a punta la Península sin bajarse de los árboles. Mutatis mutandi, aquí más pronto que tarde podrán cruzar el Centro de Sevilla saltando de tachuela en tachuela.

 

Fotos

Zoido y/o su gabinete de prensa, que tanto monta monta tanto, difunden una foto del alcalde tres-en-uno (regidor, presidente del PP (A) y diputado autonómico, amén de señor de cuatro castillos medievales) y sin -dicen- tiempo ni para prepararse los Plenos del Parlamento  paseándose por la Alameda de Hércules con los componentes del grupo cordobés Medina Azahara, que habían venido para la grabación del videoclip de una canción dedicada a Sevilla. Espadas y/o su gabinete divulgan a continuación una foto de la reunión mantenida por el líder de la oposición con la plana mayor de la patronal Gaesco y el indignado (con el alcalde, claro) Miguel Rus al frente, para analizar el impacto de las Ordenanzas Fiscales y estudiar medidas para reactivar el depauperado (ahora) sector de la construcción. Pues nada, Juan Ignacio, tú sigue así: de las sevillanas de la Expo al rock andaluz en la Alameda, y tiras de folklore porque te toca, que la Sevilla de los 90.000 parados y de los cabreados empresarios, por ti pueden seguir esperando. Ahora sólo te falta la foto con Miguel Bosé.

 

Memoria

El líder de la Oposición municipal, Juan Espadas, nos ha dado una lección a la grey periodística al realizar una rueda de prensa sobre el proyecto de Ordenanzas Fiscales con un pedazo de pantalla en la que se podía leer el siguiente texto: “Los alcaldes tienen que bajar los impuestos -como el ICIO- y las licencias y tasas que se pagan al Ayuntamiento. Creo que es la forma de crear empleo”. Era el recordatorio, con inmejorable visión periodística, de unas declaraciones de Juan Ignacio Zoido  al diario económico Expansión, fechadas el 12 de octubre de 2011. O sea, hace ahora un año y, por entonces, cuatro meses después de su toma de posesión como alcalde, cuando ya debía conocer de sobra la situación de las arcas municipales, pese a lo cual todavía no hablaban en el Consistorio de la herencia recibida de Monteseirín para tratar de justificar la elevación posterior de la presión fiscal,  contrariando la previa promesa electoral de Zoido de bajarla. Así pues, apúntate un tanto, Juan. Esto sí que es tirar de hemeroteca y tener memoria histórica….. y económica.

 

Pluriempleo

Los periódicos adscritos a cierta corriente ideológica han coincidido estos días en subrayar la desazón que provocan en las propias filas del PP(A) las intervenciones de Juan Ignacio Zoido en el Parlamento de Andalucía en su rol como líder de la Oposición frente al presidente de la Junta y secretario general del PSOE (A), José Antonio Griñán. Cuenta una apócrifa leyenda periodística que como Zoido no da abasto por su triple condición de alcalde de Sevilla, presidente del PP (A) como imprevisto sucesor de Arenas tras el fiasco electoral de éste en las andaluzas y diputado autonómico (y menos mal, para su salud, que dimitió como presidente de la FEMP), los Plenos en el antiguo hospital de las Cinco Llagas se los prepara en los recesos de los Plenos que se celebran en la Plaza Nueva.

Y eso si no tiene que salir pitando para hacerse una foto, contraprogramando o imitando, vete a saber, a Griñán, con los damnificados por las inundaciones en el Oriente andaluz, o preparar la petición al COI para la trascendental cuestión de que el windsurf siga siendo un deporte olímpico y que así deportistas sevillanas continúen trayéndose medallas de los Juegos.

Así que entre tanto pluriempleo político y tantas obligaciones protocolarias y no protocolarias de sus cargos no es de extrañar que Zoido llegue a la Cámara autonómica como el estudiante que lo ha dejado todo para última hora y al que de repente se le queda la mente en blanco porque aún no le ha dado tiempo a fijar los conocimientos en el disco duro del cerebro. Para ningunearlo, Griñán dice que ahora hasta echa en falta a Arenas, porque  por lo menos lo ponía en tensión, y que tiene que preocuparse más de estudiar para los debates con el portavoz de su propio grupo Socialista que con el líder de la Oposición y alcalde de Sevilla. En el PSOE ya califican los días de Pleno como ‘los Jueves al sol’: sestean.

Pero es que en los Plenos de la Plaza Nueva Juan Ignacio tampoco abre ya la boca, y ya no sé si es que a la vista de los acontecimientos está en proceso de inversión de papeles y preparándose el orden del día municipal en los recesos de las Cinco Llagas. Quien mucho abarca, poco aprieta.

Para colmo, los teletipos escupían hace unos días que por su condición de alcalde hispalense, Zoido es también ‘señor’ de los castillos de Fregenal de la Sierra, Almonaster la Real, Encinasola y Utrera, y como tal responsable de la gestión de estas cuatro fortalezas medievales.

¿Y si Zoido probara a ser solamente el ‘señor’ de Sevilla?

 

Anti-bocata

El alcalde de Roma, Gianni Alemano, ha hecho honor a su apellido tan poco mediterráneo prohibiendo que los turistas coman bocadillos al aire libre so pena de multas de hasta 500 euros. La excusa para esta medida contra los turistas-mochileros es que degradan áreas tan emblemáticas como la Plaza de España y la Fontana di Trevi. Algunos han saludado con alborozo el denominado bando ‘anti-panino’ (‘pan’ en italiano) y consideran que Zoido debería emularlo en Sevilla.

De un tiempo a esta parte observo una ofensiva general contra los despectivamente denominados ‘turistas de alpargata’ o ‘de mochila’, pero ¿quién no lo ha sido alguna vez? Y ¿quién que lo fue no ha vuelto luego de otra manera a los sitios que aprendió a amar de esta forma? A ver si vamos a repetir el error de Coral, la central de reservas de la Expo, pensando en que todo el monte del turismo era orégano con precios hoteleros prohibitivos que estigmatizaron  Sevilla con la fama de ser la ciudad más cara de Europa.

Sin recurrir a esta humilde forma de viajar, ni yo ni muchos otros habríamos conocido otras ciudades del mundo, Roma entre ellas. He comido bocadillos y pizzas en todos los lugares ahora prohibidos por el alcalde romano: desde a la sombra de los pinos del Capitolio hasta bajo la columnata de Bernini en el Vaticano. Y sin dejar nunca un papel o una botella en el suelo, porque la humildad no está reñida con el respeto y la limpieza.

Curiosamente, el bando de Alemano ignora otro fenómeno similar al que sufrimos en Sevilla y que es tan perjudicial para los espacios nobles como el turismo de los pobres: la invasión de las plazas públicas por los veladores, que allí denominan ‘mesas salvajes’. Los restaurantes de, por ejemplo, la plaza Navona cada vez abarcan más sitio para ofrecer a los turistas que pueden permitírselo sus platos de pizza como aquí los de paella, incrementando de paso la presión sobre las tres maravillosas fuentes existentes. El Ayuntamiento, sin embargo, hace la vista gorda. Pasar o no pasar por caja, ésa es la cuestión y no tanto el celo por el patrimonio.

Miremos a nuestro alrededor: a nuestras calles, plazas, parques, jardines en temporada baja turística, y a los entornos de los estadios de fútbol cada domingo, no frecuentados precisamente por visitantes foráneos pero que devienen en basureros al aire libre. Si Zoido tuviera que emular a su homólogo romano no sé yo si se impondrían más multas por ensuciar la vía pública a los nativos de Sevilla o a los turistas mochileros.