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Récord

Contaba  el testimonio de Enriqueta Vila sobre el provisional mercado de Las Palmeritas, que lleva en esta transitoriedad desde hace 39 años, a sólo uno de la cifra redonda de los 40, pero me llegan noticias de que esa marca ha sido ampliamente batida en el Porvenir. Allí, con motivo de una visita del alcalde a las obras en la calle Exposición (por la del 29, no la del 92), se ha constatado que unos postes que se colocaron ‘provisionalmente’ para los cables del teléfono hace 50 años aún siguen en pie, en espera de que Telefónica sustituya el cableado aéreo por otro subterráneo. Desde una perspectiva ecologista la actuación es impecable: total, si aún dan el avío, ¿para qué cambiarlos? Al igual que esos azulejos indicadores de la altura a la que llegaron las riadas de antaño, Zoido debería aprovechar sus giras por los barrios para identificar con una placa todos esos elementos urbanos que han sobrepasado con creces su condición de soluciones de urgencia para convertirse en parte constitutiva del paisaje de Sevilla, capital de lo efímero trocado en permanente.

 

Sueldos

Juan Espadas anunció la presentación en el próximo Pleno de una moción para que se regulen los “elevados sueldos” de los 33 directivos y/o gerentes de las empresas municipales, y puso como ejemplo al director-gerente de Fibes, al que “irresponsablemente” –dijo el portavoz socialista – Zoido le mantiene una retribución de 150.000 euros/año. Pues bien, ese mismo día se conocía la sentencia que obliga al Consistorio a pagarle a Felipe Luis Maestro, antecesor de Gaspar Sanz en la Feria de Muestras, una indemnización de 218.256 euros estipulada en su contrato para caso de ruptura, que graciablemente le había aprobado Monteseirín y que hasta la propia juez que ha fallado a su favor (un contrato es un contrato) ha calificado de escandalosa para los tiempos que corren. Y a ello hay que unirle los 270.000 euros anuales que cobraba entre fijo y variables, por lo que Espadas se lo ha puesto a huevo a Zoido para el próximo Pleno, si es que aún piensa en presentar la moción. Hay días en que las noticias las carga el diablo para dejar a algún político con el culo al aire.

 

Micropolítica

Con Zoido se demuestra que es posible un giro a la izquierda que, paradójicamente, era inviable con Monteseirín. No me refiero a cuestiones ideológicas, sino de ordenación vial. Monteseirín, el (sin) alcalde que presumía de la contaminación evitada con la pseudopeatonalización de la Avenida, fomentaba las emisiones de CO2 en Los Remedios con la prohibición de que los automovilistas que circulaban por el puente de San Telmo giraran hacia el Paseo de Colón. Así, durante estos años, los miles de conductores procedentes de Triana y  República Argentina eran obligados a dar un rodeo por el Paseo de las Delicias y cambiar de sentido en la glorieta de los Marineros Voluntarios para poder embocar el Paseo de Colón, con el consiguiente gasto de gasolina y emisiones de gases de efecto invernadero. Ahora, Zoido ha acabado con esta prohibición ilógica y autorizado el giro a la izquierda en el puente de San Telmo, una simple medida de micropolítica que ahorra atascos y contaminación a Sevilla. ¿Que qué es esto de la micropolítica? Pues la aplicación del sentido común.

 

Un AVE para los nietos de Griñán

La ministra de Fomento, Ana Pastor, anunció el 3 de julio durante el homenaje tributado por Radio Sevilla a la Red de Ciudades con AVE –cuyo presidente es también Zoido- el firme compromiso del Gobierno de seguir extendiendo la red por España. Por su boca, el Ejecutivo de Rajoy se comprometió a conectar por AVE Sevilla con Galicia, el País Vasco y Alicante, “como ha ocurrido recientemente con Valencia”.

Griñán tomó nota en los siguientes términos: “Ministra, será una gran alegría, y un gran éxito, que mis nietos, que llevan el apellido Piñeiro, puedan viajar en el futuro desde Sevilla a Lugo en AVE. Esperamos que sea pronto”.

Por una relación causa-efecto tras el discurso de la ministra o por casualidad, lo cierto es que dos días después, en Bruselas, eurodiputados alemanes, holandeses y fineses entre otros del Norte de Europa, exigieron que España ofrezca datos reales de ocupación de sus trenes AVE antes de entrar a negociar la financiación por la UE del Corredor ferroviario del Mediterráneo, uno de los diez proyectos incluidos en la Red Europea de Transportes y que unirá Francia con Algeciras a través del litoral, incluyendo un ramal hasta Sevilla.

Aunque la Comisión Europea dio luz verde el año pasado a ese eje vital para Andalucía y Sevilla, cuyo coste se evalúa entre 40.000 y 50.000 millones de euros, su financiación depende del Parlamento Europeo y los eurodiputados nórdicos se han cansado de librar dinero para infraestructuras de dudosa rentabilidad. Ya han enfilado al AVE español.

El anuncio de un AVE Sevilla-Galicia en plena crisis y en un país rescatado ‘de facto’ por la UE, contribuye a la pésima imagen actual de la ‘marca’ España, pues significa que aún mantenemos la mentalidad de ‘nuevos ricos’ pese a la magnitud de nuestra deuda y que los criterios políticos siguen predominando sobre los de la eficiencia a la hora de asignar los cada vez más escasos recursos existentes o concedidos por Bruselas. Del despilfarro de los aeropuertos sin aviones, como el de Castellón, podemos acabar pasando al de los AVE sin pasajeros, como el futurible Sevilla-Galicia, prometido por una ministra que ejerció de gallega y que puede acabar poniendo en peligro la conexión ferroviaria que en verdad interesa a Sevilla: la europea del Corredor Mediterráneo.

Entre Sevilla, capital de Andalucía, y Santiago de Compostela, capital de Galicia, media una distancia en ruta (no en línea recta), de unos 900/950 kilómetros, para los que habría que salvar ríos, valles y cordilleras, una orografía muy distinta a la plana del valle del Guadalquivir por donde discurre la línea Madrid-Sevilla y, por tanto, a un coste enorme. En euros constantes de 2010, el kilómetro de línea AVE Madrid-Sevilla ha costado 10 millones de euros; el de Madrid-Barcelona, 15 millones; el de Córdoba-Málaga, 18 millones y el de Madrid-Valladolid, 26 millones de euros. ¿Tiene sentido tender casi mil kilómetros de vía AVE a un coste aún mucho mayor cuando esa distancia se puede cubrir de forma mucho más barata y más rápidamente por avión, dado que el AVE sólo es competitivo para distancias del orden de 500 kilómetros?

Un reciente estudio del Real Automóvil Club de Cataluña con datos de Renfe, Adif, Fomento y la Unión Internacional de Ferrocarriles, fija el umbral de rentabilidad de una línea AVE entre 6,5 y 8 millones de viajeros/año, una ratio que no cumple ni de lejos ninguna de las existentes en España y que ‘a priori’ tampoco cumpliría un AVE por la Ruta de la Plata y en paralelo a la ‘Raya Portuguesa’, una de las zonas más deprimidas y menos pobladas del país.

Y, como muestra de la ocupación de los trenes que exigen conocer los eurodiputados alemanes, el 20 de marzo la prensa difundió el balance del primer trimestre del AVE interior gallego, tras una inversión de 2.500 millones de euros entre  Compostela y Orense y de 1.000 millones entre aquélla y La Coruña: tres de cada cuatro asientos iban vacíos.

En diciembre de 2010 se inauguró el AVE interior de Castilla-La Mancha entre Toledo-Cuenca-Albacete, pasando por Madrid. Fue cerrado medio año después tras registrar una media de ¡nueve viajeros diarios! en vez de los potenciales 2.190, y con unas pérdidas de 18.000 euros cada jornada. Renfe admitió que se trataba de un “desastre”.

España presume de ser, tras China, el segundo país del mundo con más kilómetros de alta velocidad, unos 2.900, casi 1.000 más que Japón y Francia y el triple que Alemania, países ricos y que sin embargo no se permiten este, para ellos, lujo. El estudio del RAAC muestra que mientras la línea AVE Madrid-Sevilla mueve 14.000 pasajeros por Kilómetro/año de media y 9.000 la Madrid-Barcelona, la de Colonia-Fráncfort capta 51.000; la París-Lyon, 59.000, y la Osaka-Tokyo, 235.000.

En estos 20 años,  el AVE Madrid-Sevilla ha transportado 53,6 millones de viajeros, a una media de 2,68 millones/año: de dos a cuatro veces menos que el umbral de rentabilidad. Pese a reconocer la satisfacción general de los usuarios, el estudio del RAAC señala que los ingresos obtenidos no dan para cubrir los costes de su construcción, ni tampoco los de explotación, incluida la amortización de los trenes. Por éso, en Europa, cansados de los alardes de España (recuérdese a Zapatero hablando de la Champions y de lo pronto que íbamos a adelantar a Alemania), se echan las manos a la cabeza cuando oyen a Ana Pastor prometer un AVE Sevilla-Galicia para los futuros viajes de los nietos de Griñán.

 

 

Goebbels

Cuentan las crónicas periodísticas que, durante su intervención en la clausura del XII congreso del PSOE (A), Rubalcaba aseguró que la victoria (de Pepe Griñán) en las pasadas elecciones autonómicas fue “una proeza”. ¿Proeza? ¿Victoria? ¡Pero si con Griñán el PSOE perdió por primera vez en treinta años unas elecciones autonómicas en Andalucía, además de 654.000 votos y nueve diputados! ¡Pero si con Griñán el PSOE(A) venía de perder previamente las elecciones municipales y las generales en la comunidad autónoma! La vuelta a la tortilla de Rubalcaba con Griñán me recuerda la leyenda urbana alimentada por los socialistas sobre las tres supuestas victorias de Monteseirín en Sevilla. El (sin) sólo ganó unas elecciones municipales, y sin mayoría absoluta, y perdió las otras dos, frente a Soledad Becerril y Juan Ignacio Zoido, por lo que sólo pudo gobernar con las muletas del PA primero y de IU después, al verse en minoría frente al PP. Como se ve, el PSOE es experto en aplicar al principio goebbelsiano de repetir muchas veces una mentira para que parezca la verdad.

Sin cabeza

Zoido dice que habrá que prever nuevas medidas para evitar que los vándalos vuelvan a decapitar la estatua alegórica de Híspalis en la fuente de la Puerta de Jerez. ¿Cómo que nuevas? Habría bastado con prever alguna tan antigua como el vallado perimetral del monumento, igual que en otras ocasiones en que el Sevilla o la Selección conquistaron algún título, pero esta vez el alcalde se quedó ‘in albis’ y fue pasado por encima por el ‘desmadre’ en la bulla por ‘La Roja’. Gobernar es prever y en una ciudad donde los estudiantes han empaquetado en plan Christo (el artista norteamericano de origen búlgaro) la estatua de Santa Angela de la Cruz y los vándalos habituales robado el violín a la de Mozart a las puertas del Maestranza y embadurnado de pintura las de Curro Romero y Cayetana de Alba, habría que haber previsto medidas de seguridad para la fuente de Brackembury, pero para eso no se puede estar yendo de la Ceca a la Meca y hay que tener la cabeza puesta en Sevilla y no tanto pensando en la FEMP, las Cinco Llagas y las ‘peleítas’ malagueñas en el seno del PP.

Preocupante

Curro Pérez, la Voz a Ti Debida de Zoido, habló, en su calidad de alcalde del arrabal,  en el acto
de presentación del cartel de la Velá de Triana, pero no o además de sobre el barrio, sino
también  sobre la torre Cajasol, alias Pelli, y el salvados por la campana de ser incluidos en la
‘lista negra’ de la Unesco en la convención de San Petersburgo, con estas palabras: “El que
quiera remover las cosas se encontrará con cosas (sic) desagradables. Hemos descubierto
cuestiones preocupantes. Es un aviso a navegantes”. Lo preocupante es que el Ayuntamiento
pepero haya descubierto cosas preocupantes sobre el rascacielos y mande avisos a
navegantes de que no remuevan nada y se imponga la ley del silencio como en la película de
Elia Kazan, por más que Curro Pérez no sea Marlon Brando precisamente. ¿Qué está
ocultando el Ayuntamiento que no quiere que conozcan la opinión pública y la plataforma
‘Túmbala’? ¿A quién está protegiendo el Consistorio? Con estos secretismos se demuestra que
la promesa de Zoido de luz y taquígrafos no era más que un brindis a (Caja)sol.

Arboricidio

Cuando Juan Ignacio Zoido estaba en la Oposición, yo le oí decir a cuenta de los arboricidios de Monteseirín a lo largo de la Avenida y de la Plaza Nueva para la pseudopeatonalización con tranvía y bicicletas de por medio, que en el futuro en Sevilla no se cortaría ningún árbol más si no era con la firma del alcalde, o sea, con la suya propia, confiado como estaba en lograr la Alcaldía. Pues bien, Ecologistas en Acción ha denunciado públicamente, con fotos demostrativas incluidas, la tala de al menos cuatro moreras y de cuatro olmos de más de 25 años de antigüedad que daban sombra a las personas y cobijo a los pájaros en la plaza de Bib Rambla. Una de dos: o Zoido ha autorizado de su puño y letra este ‘arboricidio’ o alguien en el Ayuntamiento pasa olímpicamente del alcalde y de la Ordenanza de Arbolado, Parques y Jardines, que exige la apertura de un expediente por cada árbol que se pretenda cortar y siempre que no sea viable otra alternativa como, por ejemplo, su trasplante. Al contrario de lo que cantaba Bob Dylan, en Sevilla los tiempos no están cambiando.

Los sapos de Zoido

El Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco ha decidido que la Catedral, Archivo de Indias y Alcázar no sean incluidos este año en la ‘lista negra’ del patrimonio en peligro como había propuesto Icomos, después de los compromisos adoptados por Zoido. Es una moratoria de un año pero que todo el mundo sobreentiende será definitiva y que supone un triunfo de la habitual política española de los hechos consumados.
Tal como dice Fernández Salinas, secretario del comité español de Icomos, ha sido una decisión de carácter político, ya que los aspectos técnicos se han quedado fuera del debate. Ha trascendido, aunque no aún el coste de la factura y quién la paga -si el Ayuntamiento o el Gobierno- que para influir en la decisión de la Unesco se contrataron los servicios del ex-director adjunto del Comité del Patrimonio Mundial, el cual, tras 16 años en el seno de la organización, se ha establecido como consultor privado y cobra por hacer ‘lobby’.
Al igual que en otros organismos, como el COI, donde los votos se compran y se venden a cambio de contraprestaciones presentes o futuras, también en este caso se han forjado alianzas con ciertos países para frenar la exclusión de Sevilla del Patrimonio Mundial, por el golpe que habría supuesto para la deteriorada ‘marca España’. No es casual que esta alianza se forjara con países tercermundistas como Argelia, Colombia, Iraq, India, Senegal, Mali… y que, por contra, los más desarrollados y cultos, caso de Alemania, Suiza y Estonia, fueran los más críticos con Sevilla y con el Gobierno de España por haber propiciado con su inhibición durante tres años la construcción de la torre Cajasol, pese a las advertencias de la Unesco, finalmente papel mojado.

VICTORIA MORAL

Zoido, que de objetor de la torre desde la Oposición ha pasado a su paladín con el furor del neoconverso (ahora propugna rascacielos extramuros del Centro), se ha escudado en el argumento esgrimido por los partidarios de la torre para subrayar las diferencias entre Dresde y Sevilla: mientras en la ciudad alemana se había protegido el paisaje histórico, que destrozaría un puente, en la nuestra la protección sólo se otorgó a la Catedral, el Archivo y el Alcázar y no a todo el casco histórico; y como desde estos tres bienes no se divisa a ras de suelo la torre Cajasol, técnicamente no puede decirse que haya una afección de ésta sobre aquéllos.
Por paradójico que resulte, los compromisos de Zoido para evitar la inclusión de Sevilla en la ‘lista negra’ suponen una victoria moral para Icomos, que siempre habló del impacto de esta Babel sobre el paisaje histórico hispalense extendido sobre una planicie y al que consideró globalmente y no sólo a los tres monumentos aislados de su entorno; y que también subrayó la necesidad de ampliar jurídicamente las zonas de protección del casco histórico frente a la inhibición de la Junta, que propició así que Monteseirín  facilitara la erección de la torre de 178 metros cuando previamente tumbó el proyecto de torre de Ricardo Bofill (impulsado por el PA) de tan sólo 80 metros por su impacto sobre el casco antiguo (y porque por debajo camuflaba más edificabilidad de la permitida) . El urbanismo, como se percata ahora Fernández Salinas, es pura política disfrazada de razones técnicas, y la Unesco tampoco ha escapado a la política de pasillos tejida en torno a la torre Cajasol.

PLAN ESPECIAL

Cuando Zoido se compromete a redactar un Plan Especial para que en la Cartuja no se alce ni un rascacielos más está reconociendo el dictamen de Icomos sobre el impacto de la torre Cajasol sobre toda Sevilla, aunque técnicamente no sea visible desde la Catedral, el Archivo y el Alcázar, porque si es tan legal y no causa afección alguna a estos bienes, ¿qué razón hay para impedir que se construyan más iconos de la pretendida modernidad (el primer rascacielos data de finales del siglo XIX) y para no convertir la Cartuja en el Manhattan sevillano?
Cuando Zoido se compromete ante la Unesco  a organizar un congreso internacional para poner en común los avances en relación con el paisaje urbano y los bienes Patrimonio Mundial, ¿de qué está hablando si no de las tesis de Icomos sobre el valor del paisaje histórico como bien a preservar y no sólo de monumentos aislados?
Y cuando Zoido se compromete a amortiguar el impacto visual de la torre también le da la razón a Icomos, porque si el rascacielos no afecta a los bienes del Patrimonio Mundial, decidir medidas de reducción de su impacto equivale a asumir la tesis de Icomos de que altera el paisaje histórico de Sevilla.
Cada compromiso de Zoido ha supuesto la aceptación implícita del informe de Icomos, que si no ha derivado en la inclusión de Sevilla en la ‘lista negra’ ha sido por ‘razón de Estado’.

CON ARGUMENTARIO AJENO

Y si la política consiste en desayunarse un sapo cada mañana, Zoido se ha tragado en París y en las semanas previas una buena ración de anfibios a cuenta de su conversión a la causa del rascacielos. Ha tenido que tragarse el sapo de defender ante la Unesco el rascacielos con el argumentario de Monteseirín, Marchena, Pulido y Espadas: la modernidad, los puestos de trabajo, la indemnización en caso contrario y hasta que va a quitar muchos coches del Centro (¿?).
No hay nada más patético que hablar por boca de ganso y tener que asumir como propio el discurso de tus rivales políticos. Como decía Ben Bradley, mítico director de ‘The Washington Post’, el mayor premio es que te cite tu competencia en portada. Zoido, aun sin mentarlo por su nombre, no hizo más que citar a Monteseirín ante la Unesco. ¡Menudo sapo!.

Otro soneto

Hace unas semanas contamos en este espacio cómo los ambientes académicos andaban revueltos por causa de un soneto en el que se dirimían diferencias irreconciliables entre dos bandos sobre cuestiones arquitectónicas de actualidad. Ahora, de nuevo en los cenáculos literarios se hacen cábalas sobre quién se esconde tras la firma de Cástor Pólux, el que adopta  el nombre de los mitológicos hermanos gemelos y de cuyo numen ha salido a la luz este otro soneto titulado ‘A la torre Zoido-Monteseirín’, que transcribimos a continuación sin quitar ni una letra: “Nunca viose en el mundo tal vileza,/ nunca se tornara en despojo maravilla,/ cual se trocara el cielo de Sevilla/ en desolado erial con tal presteza/. Nunca viose munícipes tan legos/ como Monteseirín, lerdo atrevido,/ y el juez inane, de soberbia henchido;/ ante el prodigio fueran ambos ciegos./ A la torre, el compás, el campanario,/ a la callada historia, al glauco río,/ hurtáronle la gracia y el respeto/. La gloria de ayer, es hoy osario;/ el sociata iniciara este calvario; la puntilla le dio Zoido el cateto”.