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Dónde estaban

Zoido se pregunta dónde han estado PSOE e IU estos 12 años, porque parece como si no hubieran gobernado mediante Monteseirín/Torrijos. Planteaba la interrogante por críticas como la de Espadas que, oportunista, se ha enganchado a la polémica por la dimisión de Bami Unido a cuenta de los ‘gorrillas’ y le exige que dé a conocer su estrategia global para atajar este problema histórico de la movilidad. No se trata de echarle un capote al alcalde, que se pasó tres pueblos emulando a Adolfo Suárez con el “puedo prometer y prometo”  y que se extraña por que le pidan el cumplimiento de la palabra dada, pero no parece lógico que si, según reconoce Espadas, el problema de los ‘gorrillas’ es histórico y PSOE e IU estuvieron doce/ocho años y no fueron capaces de resolverlo, ahora venga él instándole a que lo liquide de la noche a la mañana. Si Zoido fuera más astuto, aparte de incluir a los ‘gorrillas’ en la herencia recibida, podría pedirles a los electores que le den el mismo plazo en el Poder que a Monteserín para acabar con ellos: doce años, igualdad de oportunidades.

La tiranía del ‘statu quo’

En los días previos al primer aniversario de las elecciones municipales que lo convirtieron en el alcalde con más concejales  de la historia de la Democracia en Sevilla, Zoido ha sufrido una serie de reveses concatenados: el ‘entierro’ por parte de la Junta de la Ciudad de la Justicia, tachada de proyecto de ‘ciencia-ficción’ sin que el alcalde lo haya sabido convertir en un ‘casus belli’; la masiva descalificación pública de su folklórica ‘Operación Talento’; la dimisión de la Directiva de una asociación de vecinos próxima al Ayuntamiento, Bami Unido, dejando en evidencia la falta de soluciones municipales para el problema de los ‘gorrillas’, y la ruptura de la Coordinadora de Asociaciones Independientes de Sevilla (CAIS) con el Consistorio.

Si a ello se le une la movilización vecinal en la Alameda contra el parking rotatorio, la de los Amigos de los Parques por el abandono y el vandalismo en las zonas verdes y la de la Plataforma por el Descanso contra la Ordenanza de Veladores, Zoido llega a su primer aniversario con focos de rebelión social activos como no se conocían desde los estertores del mandato de Monteseirín.

El elemento preocupante para el alcalde es que prácticamente todos estos colectivos contribuyeron a su victoria el 22-M y que ahora le acusan de lo mismo que en su día le reprocharon a Monteseirín: inacción, pasividad, desidia, incumplimientos, olvido…. Son sintomáticas al respecto las declaraciones de la expresidenta de Bami, Laura Baños: “Zoido nos decía que esto pasaba por votar al PSOE, y ahora, con un 80% de votantes del PP, ¿a quién le echamos la culpa?”.

José Baena, el presidente de la CAIS, ha hablado sin tapujos de “falta de nexo” que conecte al Ayuntamiento  con los barrios; del “miedo de los delegados municipales, que sólo buscan una paz social ficticia premiando a los de siempre para que no se muevan y olvidando a los que antes pelearon contra el Poder creyendo que ahora no lo harán”, y de demasiada tardanza en cumplir lo pactado con las asociaciones de vecinos, “que ven como todo queda en promesas”.

Por más que Zoido le dé la máxima nota a su gobierno en este primer año y sea cierto todo lo que ha dicho sobre la pésima herencia recibida de Monteseirín, del contraste entre las grandes expectativas depositadas en él y los logros alcanzados en este tiempo queda la sensación de cierta frustración, de oportunidad perdida.

LUNA DE MIEL

Es probable que Zoido esté ya sufriendo el fenómeno sociológico que Milton y Rose Friedman describieron en su ya clásica obra titulada ‘La tiranía del ‘statu quo’. Milton Friedman, premio Nobel de Economía y padre de la vilipendiada (por la izquierda) Escuela de Chicago, ha pasado a la historia, con sus luces y sus sombras, como economista, pero se olvida que acumuló una vasta experiencia política en cuatro campañas a las presidenciales de EE UU y como uno de los asesores principales de Nixon, Ford y Reagan.

Ello, unido a su capacidad analítica, le llevó a la conclusión de que el cuerpo electoral le otorga al vencedor de unas elecciones un periodo de luna de miel que dura entre seis y nueve meses. Transcurrido ese plazo, comienzan a aparecer manifestaciones de descontento en algunos de los sectores sociales que con más ilusión acogieron su mensaje de cambio.

Por tanto, o el gobernante impulsa y materializa durante sus primeros nueve meses el cambio político que había prometido encarnar durante la campaña electoral previa o lo que Milton Friedman llamaba ‘el triángulo de hierro’ empieza a bloquear toda capacidad de reforma.

En ese ‘triángulo de hierro’ el padre de la Escuela de Chicago, y por tanto nada sospechoso de izquierdismo para Zoido y su gente, incluía los burócratas, los grupos de presión que se habían beneficiado económicamente de las políticas aplicadas por la anterior Administración y los miembros del propio partido, que comenzaban a dar prioridad a las prácticas clientelares (¿no le da a Friedman la razón el escándalo del enchufismo en los talleres de los Distritos?) sobre las reformas estructurales. La conjunción de este trío de intereses acaba por imponerse, mantiene el ‘statu quo’ y frustra el cambio: el desencanto empieza a extenderse y se traduce en un descenso del apoyo electoral.

El programa de cambio de Zoido está resumido en la carta de siete folios que el 5 de septiembre de 2011 le envió a Griñán. Allí se enuncian esos cambios estructurales de que habla Friedman en su libro: red completa de Metro, ley de Capitalidad, Ciudad de la Justicia, erradicación del chabolismo y del Vacie, finalización de Melonares, restauración de Santa Catalina, ampliación del Museo, conexión AVE-aeropuerto…..

Esos proyectos están tan estancados hoy como entonces y Zoido, salvo la derogación del Plan Centro, la Copa Davis y el anuncio del parking de la Alameda, no puede ofrecer mucho más (ni siquiera su prometida paralización de la torre Cajasol) a quienes, también los del voto prestado, le dieron la mayoría absoluta hace un año, un periodo en el que ha actuado más en clave electoralista por las continuas citas con las urnas (generales de noviembre; autonómicas de marzo, en que concurrió como candidato) que como alcalde, y continuando generalmente con la misma mentalidad que tenía cuando era el líder de la Oposición de priorizar la ‘micropolítica’

Prueba de ello es que al presentarse con todos sus concejales ante la prensa para hacer balance de su primer año, el anuncio que se tenía guardado como as en la manga era…. el de los dodotis en los coches de caballos.

 

 

 

 

De (sin) a (sin)

Como si no hubiera ocurrido el escándalo de los enchufados en los Distritos; como si no hubiera habido una general reprobación social a su ocurrencia de la ‘Operación Talento’; como si hubiera cumplido su promesa de ser el ‘alcalde del empleo’ y no hubiera registrados más de 85.000 parados en Sevilla; como si no se hubiera descubierto que las cámaras del derogado Plan Centro seguían grabando a los incautos conductores; como si no se hubiera hecho el logotipo de la Davis recurriendo al ‘copia y pega’; como si no se hubiera plegado a Lipasam con el Plan de Ajuste para comprar así la paz social…. Como si no hubiera echado un solo borrón, el alcalde le ha puesto a su equipo -y por tanto a sí mismo- matrícula de honor en su primer año en el Ayuntamiento. Hombre, Juan Ignacio, has tenido aciertos, pero también alguna metedura de pata, ¿no? A ver si vamos a tener que decirte, pero por un argumentario inverso, lo mismo que Rajoy a Rosa Díez: “Menos mal que está usted, que es estupendo”. Del (sin) alcalde Monteseirín hemos pasado al (sin abuela) Zoido.

Sin reflejos

Decididamente, Dios no llamó a Juan Espadas para ser líder de la Oposición municipal y
enfangarse los zapatos pateándose los barros y los barrios de Sevilla, sino para pisar moqueta
en los despachos de la Junta, ya que en caso contrario habría cogido la oportunidad al vuelo.
En la entrevista que Eduardo del Campo le ha hecho a mi exvecina y carismática exlíder vecinal
de Bami, Laura Baños, ésta declara: “Llevo un año pidiendo una señal para que no metan los
perros en el parque infantil; un año para que repongan un contenedor….”. Así se las pone Laura
a Espadas, para que éste hubiera saltado ‘ipso facto’ y hubiera dicho: “¿Que Zoido lleva un año
sin ponerle a usted una señal en el parque? En 24 horas se la pongo yo de mi bolsillo, me hago
la foto ante la prensa y dejo en evidencia al alcalde”. La señal de Bami, como su propio nombre
indica, podría ser para Espadas lo que para Zoido fue el banco de Bellavista: el inicio en plan
Mao de la larga marcha hacia el Poder, pero Juan no tiene clarividencia para ver estas señales
simbólicas, sino sólo para la macropolítica.

Trato de favor

Zoido ha calculado a ojo de buen cubero que el Sevilla F. C. y el Real Betis le deben al Ayuntamiento unos cuatro millones de euros en tributos desde la era Monteseirín. Esta es otra de las herencias recibidas por el alcalde que pone una multa cada cuatro minutos a los conductores sevillanos pero que cuando se trata de aplicarle la ley a los dos clubes de fútbol se achanta. A Zoido se le ha escapado que negocia con los peloteros no sé qué de un beneficio mutuo en forma de imagen. Tate: esto quiere decir que no van a pasar por caja como todos nosotros, sino que van a hacer como que pagan en especie publicitando alguna ocurrencia municipal. Por ejemplo, eso de la ‘Operación Talento’ en las camisetas de Beñat y de Navas, y deuda saldada. Que yo sepa, a la hora de pagar el sello del coche o cualquier otro tributo a la Hacienda Local, a los sevillanos no les preguntan ni en la ventanilla de la Encarnación ni en la del banco lo mismo que tan cortésmente el alcalde a José María Del Nido y a Miguel Guillén: “¿cómo lo va a hacer, en efectivo o en derechos de imagen?”.

El parking

Al defender en el Pleno municipal el gran parking rotatorio en la Alameda, que Maximiliano Vílchez jura haber leído en el programa electoral del PP cuando estaba destinado en Cádiz sin que nadie más que él haya gozado de tan mística visión, Zoido declaró solemnemente que se hará “sin dar cabida a la especulación”. Es la primera vez que he oído la palabra “especulación” asociada a un aparcamiento. ¿Por qué dijo Zoido lo que dijo? ¿No resulta extraño? El gerente de Aussa, José Carlos Cabaleiro, no debió enterarse de la aseveración del alcalde, porque en el curso de una entrevista en Radio Sevilla calificó el futuro estacionamiento como “una oportunidad de negocio”. Aussa son las siglas de Aparcamientos Urbanos de Sevilla S. A., una empresa de mayoría municipal que, como su nombre indica, se dedica a la construcción y gestión de aparcamientos. ¿Lo van cogiendo? O sea, que el Ayuntamiento cambia el PGOU para hacer un parking que puede acabar siendo un gran negocio para una empresa del Ayuntamiento. A esto se le llamaría en mi pueblo ser juez y parte al mismo tiempo.

La operación ‘OT’ de Zoido

Zoido, que por la crisis ha recortado hasta en un 50% la aportación municipal a los festivales culturales y en más de un 75% a las salas y teatros, se gasta 23.000 euros en una ‘Operación Talento’ que es un ‘remake’ de la televisiva ‘Operación Triunfo’ y que abunda en el tópico de Sevilla como reserva folklórica de Occidente. ¿Esta es la imagen que de sí mismo y de Sevilla quiere proyectar Zoido en el exterior para ser noticia en los telediarios aparte de por los sucesos y los personajillos del corazón? ¿No hay otros talentos que promocionar en ámbitos fuera de la copla y el flamenquito como la ciencia, la medicina, la informática, el diseño, la ingeniería, las telecomunicaciones, la arquitectura, el arte, la biología, etcétera, y que ofrezcan otra cara de la Sevilla del siglo XXI, que conmemora el vigésimo aniversario de cuando fue capital del mundo con la Exposición Universal del 92? A Zoido, que no sé si ha tocado ya fondo con esta frivolidad o todavía es capaz de superarse a sí mismo, le pierde su vena populista, y su vena populista le hace perder el Norte.

Contramano

El pasado febrero, Sevilla amaneció durante varios días cubierta por una ‘boina’, una
espesa capa negra contaminante que se atribuyó a la conjunción de las bajísimas temperaturas,
las emisiones del tráfico y las hogueras de los agricultores para salvar la cosecha del
melocotón.
Pero la alta contaminación de Sevilla no es una excepción. Tan sólo cinco meses antes,
un estudio global de la Organización Mundial de la Salud sobre la calidad del aire en 1.100
ciudades de 91 países reveló que las urbes con más contaminación atmosférica de España son
Zaragoza y Sevilla. El estudio analizaba, entre otros parámetros, la concentración de partículas
menores de diez micras conocidas como PM10, que emiten sobre todo las industrias, los
vehículos y las calefacciones. El aire de nuestra ciudad contiene más del doble de PM10 del
límite recomendado por la OMS (20 microgramos por m3). Dada la falta de industria pesada y
en que por nuestro clima tampoco usamos calefacción central con fuel, el agente causante de
esta contaminación, que cada año mata en el mundo a 1.340.000 personas, es el tráfico.
Además, Sevilla es la tercera ciudad española con más contaminación por ozono y ha
habido años en que se ha superado el nivel tolerable durante un centenar de días en el conjunto
de los puntos de muestreo, sobre todo en la zona Sur y en el Centro, debido a la combinación
calor+vehículos.
TRÁFICO RESTRINGIDO
Atendiendo a las recomendaciones de las organizaciones internacionales de medio
ambiente y salud, buena parte de las ciudades más avanzadas vetan o limitan el acceso del
tráfico privado a sus centros históricos. La estrategia de movilidad de la Comisión Europea
preconiza incluso la eliminación de los automóviles impulsados por combustible convencional
(gasolina, gasóleo) en las urbes del Viejo Continente.
Londres introdujo en 2003 un peaje a los vehículos privados que circularan por el
Centro, para reducir la contaminación atmosférica y la acústica, la ocupación de espacio público
y demás efectos perniciosos del tráfico. En 2008 dio una vuelta de tuerca al imponer una tasa
adicional a los vehículos en función de sus emisiones contaminantes. Cuando acabe este año
olímpico, retirará la licencia a los taxis con más de 15 años de antigüedad, responsables de una
cuarta parte de la contaminación, con el objetivo de que todos sean eléctricos en 2020.
En 700 hectáreas del casco histórico de Roma sigue vigente su declaración como zona
de tráfico restringido: sólo circulan los residentes y quienes allí trabajan, previo pago de un pase
anual. París puede, en virtud de una norma que data de 1997, prohibir circular a la mitad de los
vehículos: un día los de matrícula par, otro los de matrícula impar.
¿NUEVAS TENDENCIAS?
En este contexto, sorprende que Zoido invoque “las nuevas tendencias de
peatonalización” (¿?) en los centros históricos para tratar de justificar la modificación del PGOU
y construir así un gran aparcamiento rotatorio en la Alameda y, ojo, también ya en cualquier otro
punto del Casco Antiguo. Las “nuevas tendencias” por él inventadas consisten, según sus
propias palabras, en que se pueda llegar al Centro en coche privado para luego desplazarse allí
por otros medios, cuando lo que rige en las ciudades avanzadas es justo lo contrario:
desplazarse al Centro en otros medios que no sean el coche particular, que o no se usa para tal
fin o se deja aparcado en la periferia.
Y sorprende también que su delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, diga que el
parking estaba en el programa electoral del PP. En tal caso podría ilustrar a la opinión pública
mostrando la página concreta de esa promesa electoral que nadie parece haber advertido antes
que él, pues el discurso oficial de Zoido frente a Monteseirín, al que acusaba de haber impuesto
su Plan Centro de tráfico sin diálogo con los sectores afectados, fue siempre el de que él
actuaría de forma opuesta y consensuaría con los vecinos medidas alternativas.
SIN CONSENSO
El diálogo ha brillado por su ausencia (las promesas electorales se las lleva el viento al
día siguiente de las elecciones) y el anuncio del gran parking rotatorio, pensado al servicio de
los comerciantes del Centro antes que como respuesta a una demanda vecinal jamás planteada
en los últimos años, ya ha suscitado una fuerte oposición de parte de los residentes.
Estos temen que se vuelva a abrir en canal la Alameda por otra larga temporada, tras
haber sufrido durante meses las obras de la desafortunada remodelación actual a un coste
oficial de entre 7 y 10 millones de euros (dinero que ahora se tiraría a la basura), y que el
antiguo bulevar y la calle Calatrava de acceso al mismo se conviertan en la nueva versión de la
Gavidia y Baños, por el efecto llamada del aparcamiento, al igual que sucede con el de El Corte
Inglés.
MINIMA OCUPACIÓN
Si el alcalde se molestara en consultar la página web de la empresa municipal
Aparcamientos Urbanos de Sevilla (Aussa) y viera la Memoria Económica allí colgada (la de
2008), comprobaría que los índices de ocupación de los aparcamientos rotatorios que gestiona
en el Centro y su periferia son los siguientes: El Arenal, 230 plazas y un 20,8% de ocupación
(13,69% en 2009, según datos oficiosos); Triana, 150 plazas y un 31% de ocupación; José
Laguillo (éste es de carácter mixto), 523 plazas y un 5,1% de ocupación.
A la vista de estos datos oficiales, que probablemente podrían extrapolarse a los
parkings de las empresas privadas, ¿pueden decir el Ayuntamiento y Aprocom que los
sevillanos no van a comprar al Centro porque no encuentran donde aparcar y que por éso hace
falta el estacionamiento de la Alameda?

Davis2

Casi una semana después de que saltara la noticia, La Voz a Ti Debida de Zoido, Curro Pérez, ha dicho que el Ayuntamiento no había pedido oficialmente la semifinal de la Copa Davis. Sin embargo, Sevilla figuraba entre las ciudades candidatas que manejaba la Federación. El Consistorio se escuda en que todo ha obedecido a charlas informales entre Zoido y Escañuela. Pensábamos que las charletas informales se referían al tiempo atmosférico. Ahora, gracias a Zoido y Escañuela, cuando no sepamos qué decir en el ascensor siempre nos quedará hablar de tenis, como a Bogart siempre le queda París en ‘Casablanca’. Si el gobierno local ha tardado tanto en rectificarse a sí mismo y/o a la Federación/Prensa (sí, la que siempre lo malinterpreta todo) ha sido al palpar la tibia cuando no negativa reacción a la idea:  aún no ha presentado las cuentas de la Final y no hay ánimo ciudadano para más fiestas tras los fiascos de la Semana Santa y la Feria y el recorte o la nueva tasa de cada día. En este peloteo Ayuntamiento-RFET, uno o los dos han tomado en vano el nombre de Sevilla.

Saturación

De las acepciones que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua da para la palabra ‘saturar’ me quedo con la que aprendí en las clases de Física: “añadir una sustancia a un disolvente hasta que éste no admita mayor concentración de ella”. Eso era hasta ahora, porque al igual que el científico italiano que creyó descubrir que los neutrinos viajaban a mayor velocidad que la luz contrariando así las inmutables leyes de Einstein, Zoido ha revolucionado los principios de la Física con su ‘borrador’ de Ordenanza de Veladores, la cual permite instalar nuevas terrazas en zonas acústicamente saturadas. O sea, que aunque ya están saturadas, aún pueden saturarse de más ruido ( y que les den por saco a los vecinos) porque al Ayuntamiento aquél no le merece la calificación de contaminación acústica, sino que le suena a música celestial al activar la caja registradora de la Hacienda Municipal. Mientras en otros sitios todo el monte es orégano, en Sevilla todo metro cuadrado es susceptible de albergar un velador y, aunque sea imposible físicamente, dos mejor que uno.