En el mitin de vergüenza ajena, ya que no propia, que Carmen Tovar perpetró como delegada de la Junta en Sevilla a los alumnos de ESO de un instituto de Gines y que el PP debió denunciar ante el Defensor del Menor (¿intervendrá Chamizo de oficio?) además de a la Junta Electoral, la doña insistió mucho en organizarles a los críos un Taller para explicarles en qué consiste el escaño 110, aunque ya les dio un anticipo didáctico con estas palabras: “Mirad. 109 escaños tiene el Parlamento de Andalucía, y uno que el PSOE incorporó, el 110. Ese es el vuestro. Está disponible para que cualquier iniciativa que quiera llevar cualquier colectivo, de lo que queráis, vaya al Parlamento”. Pero, vamos a ver, ¿acaso la función del Parlamento y de los diputados no es justamente ésa de recoger las inquietudes y demandas de los ciudadanos y de canalizar sus iniciativas? La creación del escaño 110 por el PSOE, señora Tovar (ich), se convierte en la prueba de cargo de la manifiesta inutilidad de los otros 109 y de cómo sus ocupantes viven de espaldas a la realidad de los andaluces.
Archivo por meses: marzo 2012
Desfachatez
La pregunta del millón de la Tovar (ich) Carmen a los alumnos de Gines fue: “¿Y si pasa lo que no queremos que pase ( o sea, que gane y gobierne el PP), y que no va a pasar, y se olvidan del instituto El Majuelo y no nos terminan el gimnasio?”. Habría que decirle a la delegada de la Junta que pasaría lo mismo que ha pasado desde que en 1991 Chaves acudió a inaugurar oficialmente el centro docente y prometió en aquel acto no sólo el gimnasio, sino también un aula de informática, laboratorios y una biblioteca. En los 22 años transcurridos ( y mira que no ha llovido desde entonces), la Andalucía Imparable de Chaves no ha tenido todavía tiempo de poner la primera piedra del gimnasio del instituto de Gines, por más que Griñán se pasa todo el día dándonos la tabarra con eso de que la prioridad de la Junta es la educación, educación, educación, como la de Anguita era el programa, programa, programa. La Tovar (ich) Carmen ha tenido la desfachatez de preguntar qué pasaría “si no nos terminan el gimnasio”. Respuesta del catón: ¡Pero si todavía no lo habéis empezado!
El gimnasio del escándalo de Carmen Tovar en Gines lleva 21 años pendiente
Chaves lo prometió al inaugurar en 1991 el
Instituto ‘el Majuelo’, además de un aula
Informática, laboratorios y biblioteca
La TV municipal y la página web del Ayuntamiento
culpan de la demora al anterior gobierno
local en manos de los populares
La obra la pagará finalmente la Unión
Europea con fondos Feder y fue licitada el
29 de febrero en 423.682 euros
La delegada de la Junta en Sevilla, Carmen Tovar, metió el miedo en el cuerpo a los alumnos del IES ‘El Majuelo’, de Gines, al esgrimir que una posible victoria del PP en las elecciones del 25-M implicaría que no se terminara el gimnasio del centro, una eventualidad ante la cual les señaló la vía del escaño 100 del Parlamento andaluz para pedir la continuación de “las políticas progresistas”.
La argumentación de Carmen Tovar no pudo ser más demagógica, ya que no hay obras en curso que puedan correr riesgo alguno de paralización; el proyecto ya está licitado y financiado por fondos Feder de la Unión Europea, y si hay un partido que se comprometió a ejecutarlo y no lo ha hecho en 21 años ha sido el PSOE, si bien la televisión municipal de Gines, en un vídeo colgado en la página web del Ayuntamiento gobernado por el socialista Manuel Camino, responsabiliza de la falta de gimnasio al gobierno local anterior del PP.
Fue Manuel Chaves, entonces secretario general del PSOE (A) y presidente de la Junta de Andalucía, quien inauguró oficialmente el instituto ‘El Majuelo’ en el año 1991. En su discurso prometió no sólo el gimnasio que ahora ve Carmen Tovar en peligro, sino también un aula de informática, unos laboratorios y una biblioteca.
En el vídeo de Gines TV que ha sido colgado en la página web del Ayuntamiento se afirma que la delegada de la Junta acudió al instituto a presentar el proyecto del gimnasio por invitación del propio centro y que fue acompañada por el director del mismo, Miguel Cerro, y por el presidente del AMPA ‘Pedro Salinas’, Rafael Molina.
En la grabación se dice que la construcción del gimnasio es “una vieja demanda que llevaba más de 20 años sin solución”, pero de esta situación no se responsabiliza a la Junta de Andalucía ni a la promesa incumplida de Chaves y que data de 1991, sino al gobierno municipal anterior, con estas palabras: “Se comprometió con la comunidad educativa a llevar a cabo las obras a través de la empresa municipal Sodegines, aunque nunca realizó la pertinente dotación económica para convertir el gimnasio en realidad, en lo que constituye un incumplimiento flagrante del compromiso adquirido en su día por parte de los gobernantes anteriores. Ahora, tras las innumerables gestiones realizadas por el actual gobierno municipal –continúa-, se da respuesta a esta importante necesidad de la comunidad educativa de Gines, en concreto de los 1.300 alumnos y alumnas que cursan estudios en el instituto”. El vídeo dura seis minutos e incluye sendas entrevistas a Carmen Tovar y al alcalde, Manuel Camino.
La delegada de la Junta en Sevilla tiene una especial predilección por el IES ‘El Majuelo’, que ya fue elegido por el Gobierno andaluz para celebrar el acto de inauguración oficial del curso educativo 2011/2012 en la provincia de Sevilla y al que acudió junto al delegado provincial de Educación, Jaime Mougán; la delegada de Economía, Francisca Amador, y el delegado de Salud, Tomás Martínez. Fue entonces cuando Mougan anunció la demorada construcción del gimnasio prometida hacía 20 años por Chaves.
El proyecto fue incluido en el Plan de Oportunidades de Andalucía (OLA) por el Ente Público Andaluz de Infraestructuras y Servicios Educativos y anunciado en el Boletín Oficial de la Junta el 2 de febrero. Fue licitado el 29 de ese mismo mes por un importe de 423.682,49 euros y goza de una financiación del 80% de la Unión Europea a través de los fondos Feder.
El gimnasio, que gracias a esta financiación comunitaria no supondrá coste alguno para las arcas del Ayuntamiento de Gines, tendrá 631 metros cuadrados totales construidos y se construirá en el patio del centro, próximo a la zona de pistas deportivas. El plazo de ejecución será de seis meses desde el inicio de las obras.
Según el Consistorio, además de la zona deportiva propia del gimnasio el recinto incluirá aseos, vestuarios, almacén, un despacho y un porche exterior. La arquitecta redactora del proyecto, Victoria Rodríguez, explicó que el recinto contará también con un novedoso sistema de ventilación e iluminación para hacerlo más sostenible.
Copión
Aunque cometieron sus pecados, justamente por haberlos cometido han pasado del gobierno a la oposición y los han expiado. Por eso ahora tienen derecho a tirar la primera piedra (más de una van ya) en la nueva era Zoido. IU ha criticado que el jovencísimo concejal del PP y líder de NNGG al que se augura una gran carrera por su celeridad en el aprendizaje de las malas artes políticas, el inefable José Luis García, ha ampliado su currículum de enchufador de parientes, afectos y colegas con la adjudicación de contratos en los que “se excluye la concurrencia competitiva por razones de interés público y social”. Este finolis y críptico lenguaje burocrático esconde, como la realidad de Al Gore, que los ha dado a dedo. El cachorro pepero le ha respondido a la edil Medrano, la misma que decía no saber quién era Foxá, que se ha limitado a copiar en el Distrito Sur lo que antes que él hacía Izquierda Unida. Si el PP de Zoido hace en el Poder lo mismo que en la Oposición le reprochaba a Monteseirín y Torrijos, ¿en qué ha consistido entonces el cambio político en Sevilla?
Minipisos de Los Pajaritos
El día en que a la entonces ministra María Antonia Trujillo se le ocurrió anunciar que había firmado un convenio con la FIRA de Barcelona para explorar “nuevas condiciones espaciales” en las viviendas sociales, bajo las premisas básicas de mínimo espacio habitable y un presupuesto limitado, se armó la marimorena nacional: sobre el papel habían nacido los ‘minipisos’ de 30 m2, que la ministra pensaba incluir en la tipología de las VPO para abaratar el descabellado precio de la vivienda.
El Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid desmontó la presunta rebaja de costes que la titular del ramo creía se podría lograr con su propuesta. Los peritos hicieron un estudio comparativo a partir de precios de mercado y llegaron a la sorprendente conclusión de que un minipiso de 30 m2 era un 36,6% más caro de construir que uno de 90 m2. La aparente paradoja se explicaba por los costes de alicatados, chapados, carpintería, cristalería e instalaciones de gas, los cuales duplicaban e incluso triplicaban los del piso más grande, a los que había que añadir los gastos por movimiento de tierras (un 74% superiores), fontanería (+ 89%), cimentación y particiones interiores (+ 36%).
RECHAZO GENERAL
Salvo el Consejo Superior del Colegio de Arquitectos de España y la Asociación Española de Gestores Inmobiliarios, que le hicieron un quite a la ministra con el argumento de que su ‘solución habitacional’ (eufemismo acuñado posteriormente tras quedar maldita la expresión ‘minipiso’) podía ser adecuada para estudiantes y familias unipersonales, la idea de María Antonia Trujillo, que en la calle llegó a ser denostada con el calificativo de ‘pisos-zulo’, desató una generalizada reacción negativa.
El portavoz parlamentario de IU, Joan Herrera, expresó su temor de que los ‘minipisos’ generaran guetos “en los que se amontonaran numerosas personas en apenas 30 metros”. Por su parte, Pablo Matos (PP), dijo al tiempo de pedir la comparecencia en las Cortes de la ministra que “una cosa son las viviendas para estudiantes y otra cosa es hacer VPO como se hacían en la posguerra”.
HACINAMIENTO
A sus señorías les hubiera bastado con girar una visita al sevillano barrio de Los Pajaritos, como hizo el martes la ministra de Sanidad y Asuntos Sociales, Ana Mato, de la mano de Zoido para haberse hecho una idea de cómo se sobrevive en un minipiso de 30 m2 y de cómo aquí se cumplió el miedo expresado por Joan Herrera de hacinamiento de varias generaciones de una misma familia, al no poder independizarse por permanecer atrapadas en un ambiente de paro y pobreza. Y es que los ‘minipisos’ no fueron un invento frustrado de María Antonia Trujillo, sino la triste realidad de miles de familias sevillanas, nativas o de adopción, a lo largo de más de medio siglo.
Los 524 pisos de alquiler de Los Pajaritos aún propiedad del Ayuntamiento de Sevilla empezaron y acabaron convertidos en un gueto dentro de la superficie equivalente a 35 campos de fútbol de Los Tres Barrios, uno más de los conjuntos urbanísticos construidos durante el franquismo (las primeras obras se iniciaron en 1959, veinte años después del final de la guerra) para dar cobijo a las 70.000 personas que, huyendo del campo y de la miseria, levantaron miles de chabolas extramuros de la ciudad y que recibirían un nuevo golpe del Destino con la posterior riada del Tamarguillo.
CONDICIONES INFRAHUMANAS
El nombre de la barriada deviene del de sus calles, o viceversa, pues en el nomenclátor se dan cita todo tipo de aves, como en otras zonas de la ciudad se recurrió a advocaciones de vírgenes (Los Remedios) o a países y ciudades europeos (Los Bermejales). Aquí, bajo la ropa tendida al aire libre en cordeles de una punta a otra de los bloques, se puede caminar por calles de nombres tan eufónicos como Gaviota, Tórtola, Estornino, Mirlo, Alondra, Codorniz….. preciosos rótulos que, sin embargo, no pueden ocultar la realidad socioeconómica del barrio y de sus moradores.
Al alcalde no le dolieron prendas en reconocerlo públicamente esta semana en su visita, con estas palabras: “Es una de las zonas más degradadas de Sevilla. Estos vecinos viven en unas condiciones infrahumanas en unos pisos que ya no son susceptibles de rehabilitarse, sino que hay que tirarlos. Estoy muy satisfecho de empezar el proyecto, pero también avergonzado del estado de vuestras casas, por las condiciones en que han tenido que vivir estas personas durante este tiempo”.
POLÍTICA SOCIAL
El proyecto anunciado por Zoido es el del inicio, en un año, del derribo de los bloques de Los Pajaritos y su reconstrucción, previo alojamiento de los vecinos en un edificio-puente de la Avenida de Andalucía. La operación urbanística tardará en completarse siete años, pero permitirá transformar los ‘minipisos’ actuales en viviendas dignas de 65 m2 y dotar al barrio de 3.200 m2 de zonas verdes, frente a los deteriorados 1.050 existentes.
Se dirá que esta promesa electoral de Zoido es una copia del Plan Integral de Tres Barrios que aprobó el Ayuntamiento de coalición PSOE-IU en 2009, pero mientras Monteseirín guardó el documento en el cajón del olvido y se dedicó a gastarse los dineros del PGOU en “la ciudad consolidada” del Centro, Zoido no ha tardado ni nueve meses en dar los primeros pasos para acabar con el gueto de Los Pajaritos. Un alcalde del PP será el que haga realidad el ‘urbanismo de rostro humano’ prometido por Monteseirín, el alcalde del PSOE que acabó olvidándose de los barrios humildes y de su base electoral para impulsar el urbanismo faraónico de la torre Pelli y de las ‘setas’ de la Encarnación.
Vergüenza
Una de las vecinas de Los Pajaritos invitó expresamente a la ministra de Sanidad y Servicios Sociales, Ana Mato, y al alcalde, Juan Ignacio Zoido, a que entraran en su infravivienda para que comprobarán por sí mismos cómo, a pesar de la sequía, los techos se caen por la humedad, al tiempo que lamentaba que en los últimos diez años ha escuchado muchas promesas de los políticos pero que, como no han hecho nada, los residentes son ya como Santo Tomás: ver para creer. Zoido, al anunciar la reconstrucción integral de la barriada, confesó sentirse avergonzado por el estado de los pisos, cuyo propietario es el Consistorio. A ver si al alcalde le va a pasar con Los Pajaritos lo mismo que con la torre Cajasol, que se va a echar sobre sus hombros las cruces dejadas por Monteseirín mientras que éste, responsable por acción u omisión, sigue lavándose las manos ayer, hoy y mañana. Zoido debió decir que sentía vergüenza, sí, pero vergüenza ajena, la que no ha tenido Monteseirín por no haber hecho nada por Los Pajaritos en los doce años que ha estado en el Ayuntamiento.
La querella
Si no fuera verídico, como habría dicho Paco Gandía, parecería un chiste del serio humorista sevillano o de Gila: Mellet, el exgerente de Mercasevilla, se ha querellado contra los empresarios del grupo La Raza que, por indicación de un alto cargo de la Junta al que acudieron a contarle lo que les estaba pasando, grabaron la conversación en que aquél, presuntamente, les exigió el pago de comisiones ilegales. Saltó así el escándalo Mercasevilla, que en sus distintas ramificaciones, cual cerezas entrelazadas saliendo de un cesto, ha acabado destapando el de los ERE, los intrusos, los falsos prejubilados…. Sostiene Mellet que los empresarios han incurrido en un delito contra la intimidad y de violación de secretos. Pero, ¿qué quería, que le hubieran avisado de que le iban a poner una grabadora por delante para que les repitiera eso de que les pagara 450.000 euros en comisiones? ¿Y que hubieran guardado un silencio cómplice porque la exigencia, obviamente, era secreta? Si no fuera cierto la presentación de la querella, parecería un chiste, el chiste de Mellet.
El pulso
Zoido ha dicho que si existiera una causa para paralizar la torre Cajasol “la hubiéramos parado ya”, y que él no va a “mirar para otro lado ni me va a temblar el pulso”. Si busca un motivo, la ministra de Fomento ya le dio uno al decir que la torre “está fuera del ordenamiento jurídico” por interferir en el tráfico aéreo, pero como el alcalde no ha querido enterarse, cuando Monteseirín no necesitó motivo para cargarse el proyecto de Moneo, sigue con su doble discurso. Matiza que hay que transmitir seguridad jurídica y generar confianza, “por lo que no se puede estar revisando los temas caprichosamente”. Si no puede generar desconfianza, ¿por qué colocó el rascacielos bajo sospecha desde la precampaña? Si no puede estar en permanente revisionismo, ¿por qué intentó frenarlo tras el informe de Icomos para la Unesco? Zoido siempre amaga y luego retrocede, en su habitual intento de tratar de contentar a tirios y troyanos para al final defraudar a unos y a otros. A estas alturas ya sabe toda Sevilla que por mucho pulso que invoque, este pulso se lo ha ganado Cajasol.
Cangrejos
A Bernardo Bueno no se le había comido la lengua el gato. El hombre que también hizo la vista gorda con Monteseirín dice que abrir un aparcamiento en la Encarnación es una vuelta atrás “como los cangrejos” y que pensaba que las licencias provisionales como la otorgada por el Ayuntamiento a ese parking no existían. Caliente, caliente, don Bernardo, pese a quien pese. Yo hice un máster en golfadas urbanísticas a cuenta de las licencias provisionales, convertidas por el Poder en el truco del almendruco para pasarse por el arco del triunfo la normativa en función de sus conveniencias y amparadas por la Junta cuando las usaban los de su cuerda. Y sí, pese a la jungla de normas autonómicas, deben de seguir existiendo cuando hasta la LOUA las cita en su artículo 177.1.e, pero siempre han sido de carácter excepcional, otorgables sólo en suelo urbanizable o rústico y previo informe de la Comisión Provincial de Ordenación del Territorio y Urbanismo. Miren por dónde, gracias al parking nos enteramos ahora de que la Encarnación es suelo rústico, ¿verdad, Maximiliano?
Ikea dinamita el discurso de la ‘Gran Sevilla’
Si aún proyectaran las películas premiadas en los Oscar, quizás más de un sevillano decidiría ir a verlas a multicines como Metromar, Abaco o Al Andalus También podría haber optado ayer sábado por un día de compras en Airesur, acercarse a ver gangas en el ‘Factory’ del aeropuerto, buscar ‘gadget’ electrónicos en el Mediamarkt de la autovía del 92, ver la nueva oferta de MerKmueble al pie de la carretera de Huelva, hacer deporte en el Sato del polígono Pisa, darse una vuelta por el ‘outlet’ de La Cartuja en la antigua ruta a Mérida, llevar a los niños a la bolera del Megaocio, comprar productos ‘made in Germany’ en el Lidl frente a la arrocería de Herba o acabar la tarde en un asador argentino del extrarradio.
Cada día, miles de sevillanos se desplazan con total naturalidad para comprar, comer, trabajar, vestirse, practicar deporte o divertirse en cualquiera de los sitios citados sin reparar en el hecho, o no darle mayor importancia, de que radican en Castilleja de la Cuesta, Mairena del Aljarafe, Bormujos, La Rinconada, Bollullos de la Mitación, Salteras, San Juan de Aznalfarache o cualquiera de los otros 46 municipios del área metropolitana, eso que los políticos llaman la ‘Gran Sevilla’.
En sentido inverso, si cada día 200.000 vehículos acceden desde el alfoz a Sevilla capital es porque decenas de miles de residentes en ésos y otros pueblos vienen de igual modo a la metrópolis a trabajar, comprar, pasearse o divertirse, sin sentirse forasteros, sino como cualesquiera otros vecinos de la ciudad.
UNA CONURBACIÓN
La construcción de urbanizaciones de adosados y de barrios enteros a continuación o extramuros de los pueblos, han convertido Sevilla y su área metropolitana en una conurbación, donde millón y medio de personas comparten el mismo espacio físico, los equipamientos comerciales, culturales y de ocio y las infraestructuras, hasta el punto de que un macroatasco, como el famoso de Ikea, colapsa el tráfico en la capital y buena parte de su área de influencia.
Esta realidad se ha formado como un magma con irracional voluntad propia y se ha extendido como mancha de aceite, sin orden ni concierto, superando los tímidos intentos de las Administraciones por domesticarla, siempre a destiempo y con planes urbanísticos o de ordenación del territorio (Potaus) que no han pasado de meros diseños sobre el papel.
DOBLE CAPITALIDAD
El caso de Ikea en Sevilla capital ha demostrado que mientras los ciudadanos tienen más que asumida el área metropolitana y se mueven por ella como peces en el agua, el discurso político sobre la ‘Gran Sevilla’ ha saltado hecho añicos a las primeras de cambio.
Fue muy significativo que Zoido hiciera en su investidura como alcalde un alegato en defensa de Sevilla como capital de Andalucía y reclamara una ley específica de capitalidad y olvidara subrayar el rol de la urbe como genuina capital de su gran área metropolitana, que le aporta 800.000 habitantes más (1,5 millones en el global) y la dota de un peso demográfico y económico contra el que Málaga no puede competir por la primacía regional.
Por contraste, quizás por su experiencia previa como presidente de la Diputación, Monteseirín siempre hizo referencias en sus tomas de posesión al papel que debía jugar Sevilla como representante y valedora de los municipios de su entorno.
ALCALÁ EN ESCENA
Ante las dificultades que está teniendo el Ayuntamiento sevillano para satisfacer las exigencias que en suelo y comunicaciones plantea desde hace meses Ikea para construir en San Nicolás Oeste un nuevo complejo comercial, el Consistorio hermano (¿o no?) de Alcalá de Guadaíra, dirigido por el socialista Gutiérrez Limones, divulgó que dispone de 3 millones de m2 de terrenos ya urbanizados al borde de dos vías estratégicas, la A-92 y la SE-40, y con el Plan Parcial aprobado en fase inicial.
Limones advirtió que su ofrecimiento tenía por objeto “evitar que se pongan en peligro (7.000) puestos de trabajo por los problemas de Sevilla”, dado que en reiteradas ocasiones la multinacional ha amenazado con llevarse su inversión a otra parte. El alcalde de Alcalá, que ha esperado ocho meses a que Zoido solucionara en sus prometidos “quince días” el bloqueo de Ikea, ha actuado con visión metropolitana al declarar: “Aquí debe primar el interés general por encima de cualquier ayuntamiento y de cualquier color político, porque es una gran oportunidad para la provincia de Sevilla, y Alcalá tiene la posibilidad de que esta actuación se realice de inmediato”.
RIVALIDAD
No lo ha entendido así Zoido, que ha visto a Limones como un competidor “por oportunismo político” y a Alcalá como una amenaza para Sevilla en vez de cómo extensión de sí misma. Pidió en el Pleno a la Oposición formar un bloque común para “ir juntos” por el proyecto de Ikea frente a la ciudad del Guadaira. Hasta el portavoz socialista, Espadas, se ha alineado con él y contra su correligionario Limones, con el argumento de que el proyecto debe desarrollarse en la capital “al haber sido el PSOE el que logró traerlo a esta ciudad”. Se da la circunstancia de que Espadas ha sido consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio (¿?) y, por tanto, se le suponía una visión supramunicipal y metropolitana y menos localista.
Probablemente, a los ciudadanos les resultará indiferente que el híper del mueble se instale junto a la SE-35 o la SE-40, en término de Alcalá o de Sevilla, porque irán a comprar igual en un sitio que en otro, como ya lo hacen en el Ikea ‘de’ Castilleja.
Cualquier día los suecos anuncian que ni en Sevilla ni en Alcalá, que se van a Córdoba o a otra parte, pero la clase política seguirá con su pomposo discurso de la ‘Gran Sevilla’.