“Sevilla vivió ayer una vibrante jornada más de esta Feria…que se está caracterizando por…la presencia constante, casi obsesiva, de una perenne nube de albero que amenaza con enturbiar el desarrollo de una fiesta que aspira a la perfección. Lo curioso del caso es que, a pesar de las difusas explicaciones oficiales, el exceso de polvo de la Feria tiene una justificación, tan simple como incomprensible: el Ayuntamiento ha decidido este año ahorrarse los cuatro millones de pesetas que costaba regar el albero con el llamado líquido antipolvo…”. Este texto, que refleja lo vivido estos días en el Real, no es una crónica de la Feria 2012, sino de la Feria 1992. Sí, exactamente: la del año de la Expo. Así que el Ayuntamiento de Zoido, en su primer festejo abrileño, no ha tenido mejor manera de conmemorar el XX aniversario de la Exposición que copiando lo mismo que se hizo en aquel entonces. Pero como no ha colado, y ante las quejas unánimes, el miércoles tuvo que esparcir 8.000 kilos de cloruro cálcico por el recinto. Hay ahorros sin sentido.
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Babilonia
Cuenta la Biblia que, ufano por las riquezas acumuladas en el templo de Jerusalén, Israel hizo alarde de ellas ante una legación extranjera, por lo que despertó su codicia. Al poco, en justo castigo de Yavé a ese pecado de soberbia que era la culminación de muchos otros, el rey Nabucodonosor invadió la Tierra Prometida, saqueó sus tesoros y se llevó cautivos a los judíos hasta Babilonia para una diáspora que duró 70 años. ¿Que a qué viene esto aquí y ahora? Pues a que de tanto fardar el Ayuntamiento con los dineros que mueve la Feria en tan sólo siete días, ha acabado por levantarle la liebre al ministro de Hacienda, para colmo diputado por Sevilla: Cristóbal Montoro. Este, cual redivivo Nabucodonosor, ha enviado aquí a un ejército de inspectores, los cuales han invadido las casetas pidiendo papeles, examinando contratos y aflorando la economía sumergida predominante en el Real para llevarse su parte del botín a Madrid. Más de uno estará maldiciendo la hora en que a Gregorio Serrano le dio por presumir de que la Feria genera 600 millones de euros.
La Preferia
Una lectora proponía ayer que el Ayuntamiento tome medidas para controlar la Preferia porque,
a su juicio, está desvirtuando la fiesta y, lo que es peor, la deja vacía de sevillanos a partir del
jueves. Si el pueblo soberano ha convertido la Preferia en Feria, ¿por qué el Ayuntamiento
debería ponerle puertas al campo? Prohibido prohibir, como en el mayo francés. La Feria es un
reflejo de su tiempo y viceversa: al cambiar la sociedad cambia también la fiesta, su ritmo y su
disfrute sin perder por ello su esencia. En todo caso, ha de ser el Consistorio el que se adapte a
la Feria o la ‘evolucione’, como los ingenieros ‘evolucionan’ la Fórmula-1 carrera tras carrera y
temporada tras temporada sin que nos deje de parecer siempre la misma apasionante
competición. Seguro que al ingeniero de la Feria, el súperconcejal Goro Serrano, se le ocurre
algo en esa darwiniana evolución, como este año se le han ocurrido las visitas guiadas para
turistas. Y en último extremo, atengámonos al mandato bíblico: no se hizo el hombre para el
sábado, sino el sábado para el hombre.
El ecuador
Oído en el autobús. Una pasajera le pregunta a gritos desde un extremo al otro del vehículo a un amigo el pasado domingo: “¡¿Irás el lunes por la noche a la Feria?!”. Respuesta igual de altisonante: “¡Pero si ya estamos en Feria desde el viernes por la tarde!”. Efectivamente, el interpelado añade que a esas alturas ya lleva metido tres días en la caseta familiar, a la que retornaba en el bus, y, como él, decenas, por no decir ‘cienes’, de miles de sevillanos, de lo cual se infiere que en esta ciudad dual tenemos un calendario oficial y otro real, como el reloj que marcaba un tiempo distinto según lo miraran el Ayuntamiento o los canónigos de la Catedral. Y que el sevillano de a pie y el de coche de caballos no reparan en esas distinciones administrativas entre Preferia y Feria: Feria desde las mismas vísperas o vísperas convertidas directamente en Feria. Cuando, tras la prueba del ‘alumbrao’, estas líneas vean la luz, el almanaque municipal señalará el inicio de la Feria, pero el reloj biológico de la ciudad marca que en realidad ya estamos en su ecuador.
Saturación
De las acepciones que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua da para la palabra ‘saturar’ me quedo con la que aprendí en las clases de Física: “añadir una sustancia a un disolvente hasta que éste no admita mayor concentración de ella”. Eso era hasta ahora, porque al igual que el científico italiano que creyó descubrir que los neutrinos viajaban a mayor velocidad que la luz contrariando así las inmutables leyes de Einstein, Zoido ha revolucionado los principios de la Física con su ‘borrador’ de Ordenanza de Veladores, la cual permite instalar nuevas terrazas en zonas acústicamente saturadas. O sea, que aunque ya están saturadas, aún pueden saturarse de más ruido ( y que les den por saco a los vecinos) porque al Ayuntamiento aquél no le merece la calificación de contaminación acústica, sino que le suena a música celestial al activar la caja registradora de la Hacienda Municipal. Mientras en otros sitios todo el monte es orégano, en Sevilla todo metro cuadrado es susceptible de albergar un velador y, aunque sea imposible físicamente, dos mejor que uno.
La tasa
Como según el Charles Bronson municipal, Demetrio Cabello, el Ayuntamiento no tiene afán recaudatorio, en el intervalo de los tres minutos que median entre una multa de tráfico y otra se ha inventado la ‘tasa de acompañamiento’, otro ‘feliz’ hallazgo de la verborrea tecnocrática. El nuevo sablazo municipal se aplica a todo colectivo que ocupe la vía pública en actitud reivindicativa o lúdica (como si no existiera el constitucional derecho de manifestación y reunión) y que, en opinión del Gran Hermano que nos vigila desde la Plaza Nueva, precise de escolta policial, no se vaya a desmandar. Por cada hora de un guindilla siguiendo a quien no se lo ha pedido y que además le ha pagado el sueldo previamente con sus impuestos, ¡zas!, 35 euros de mordida municipal. A la marcha ciclista del domingo le quisieron clavar 3.000 euros, más que lo que valían las bicicletas, y previamente intentaron aplicarle la tasa sin tasa hasta a los patinadores y los domingueros del Parque del Alamillo. Y, mientras, Zoido, incapaz de cobrarle las deudas tributarias al Sevilla y al Betis.
Reparación
Si, como dijo Zoido en el homenaje que con la excusa de la Expo le tributó la Cadena SER, “parte de la historia de Sevilla del siglo XX la hizo y la escribió con letras de oro Felipe González”, ¿por qué en el anterior mandato municipal el PP, con el propio Zoido a la cabeza, vetó que el Ayuntamiento le otorgara el título de Hijo Predilecto de Sevilla? En aquel entonces, con gran irritación de los peperos, taché tal actitud de torpeza política y de mezquindad. Cuatro años después, con su participación y sus palabras en el homenaje, Zoido ha rectificado y reparado el error, en gesto que le honra. Sin embargo, le han faltado los reflejos que sí tuvo al adelantarse y pedir la Copa Davis de tenis para, en vez de una emisora de radio, haber sido él quien capitaneara una iniciativa similar, y aun la superara anunciando en dicho acto públicamente lo que, demostrando mucha mayor agilidad, le ha tenido que pedir al día siguiente Espadas: el reconocimiento oficial de la ciudad a uno de sus hijos que, con sus luces y sombras, es una figura histórica de la Transición.
Proboscidios
Los medios divulgan que el Rey cazó en Botsuana elefantes o paquidermos, de lo que se colige que los periodistas somos más antiguos que las cucharas de palo y legos en Zoología. Como nadie lo precisa, deberé hacerlo en este humilde rincón. Paquidermo (del griego ‘paqús’, en libre transcripción tipográfica del alfabeto helénico, que significa grueso, y ‘derma’, piel) remite a un antiguo orden de mamíferos, en desuso desde la era posterior al Catón, por lo que el sinónimo correcto de elefante es proboscidio, por el (nuevo) orden en que se clasificó esta especie y que no deriva del griego, sino del latín ‘proboscis-idis’, que significa trompa. ¿A que ahora está clarísimo? Pues así lo aprendí en el instituto, de profesoras como Margarita Ramírez Montesinos, a la que rindo homenaje. Cuando les hagan la clásica pregunta de para qué sirve estudiar griego y latín, ya tienen una respuesta: para saber que el Rey no mataba rinocerontes (perisodáctilos), ni hipopótamos (artiodáctilos), o sea animales con pezuña, en Africa, sino proboscidios (con trompa), vulgo elefantes.
El borrador
Es absolutamente falso que el Ayuntamiento no haya hecho nada para preparar el aniversario de la Exposición Universal, que se cumple el viernes. La semana pasada inició su particular homenaje a la Muestra imitando las prácticas de (in)comunicación de Pellón. Recuerdo que cada vez que publicaba un documento comprometedor para la Organizadora, inmediatamente sus asesores de la Burson Marsteller saltaban diciendo que aquel papel no era nada definitivo, sino sólo un borrador previo y sin importancia. Pues el Consistorio, igual. El jueves anunció mediante nota oficial el nuevo horario de cierres de las terrazas y las sanciones por los veladores, y tras la bronca de vecinos afectados por los ruidos y de los hosteleros que quieren más madera, reculó en 24 horas con la excusa de que se trataba sólo de un borrador, de “un punto de partida y un proceso que se acaba de iniciar”. ¿Y desde cuándo se envían notas oficiales sobre los borradores? Zoido lleva diez meses liado con el borrador de su proyecto para cambiar Sevilla. A ver cuándo lo acaba de pasar a limpio de una vez.
Bolis caídos
Ahora que la torre Pulido o Monteseirín, que como padres intelectuales (es un decir) o financieros del rascacielos merecen dar el título antes que Pelli, el cual hace de ‘albañil’ como Pellón en la Expo, ahora que -decía- supera la Giralda, Urbanismo se percata de que imita a la de Pisa y se inclina más de la cuenta. Vamos, que la han movido un metro y ha invadido el viario público. Pulido se lo ha puesto a huevo a Zoido para que le pare las obras sin costarle ni 200 millones ni un solo euro al Ayuntamiento sino gratis total hasta que no la retranquee un metro para dentro, lo que equivaldría a tener que derribarla para rehacerla de nuevo fuera del dominio público, y encima ponerle un multazo de Icomos y señor mío para que se entere de lo que vale un alcalde con un par. Pero, pelillos a la mar. El Consistorio dice que, total, por un metro (ojo, a multiplicar por 178 de alto más la anchura) que le quite la torre al suelo, unido a lo ya quitado a los cielos que perdimos, no va a sancionar a Caixasol. No son sólo los policías quienes están en huelga de bolis caídos.