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El secreto

‘Si piensas en un elefante con intensidad, aparecerá un proboscídeo en tu salón’. Con esta metáfora, Rhonda Byrne, autor de ‘El secreto’ (uno de los libros más vendidos durante semanas según el ranking del suplemento literario de El Mundo), ilustra la ley de la atracción universal. Al igual que otros clásicos de la literatura de autoayuda y superación, Byrne preconiza que el universo responde a las frecuencias del deseo y que lo satisface como el genio de la lámpara maravillosa de Aladino, diciendo: “Tus deseos son órdenes para mí”. Javier Arenas, que ha cosechado su cuarto fracaso en su asalto a la Junta aun ganando las elecciones por primera vez, ha seguido al pie de la letra las enseñanzas del ‘best-seller’ de Byrne, porque proclamó en el mitin de Los Palacios: “En San Telmo no me quiero sentar”. Por éso, llegado el 25M, el genio de la lámpara contestó: “Tus deseos son órdenes para mí”. Y lo ha dejado sin silla en San Telmo, como Arenas dejó vacía la silla (no se habrá arrepentido ni ‘ná’) en el debate con Griñán y Valderas en Canal Sur. Profecía autocumplida.

Las tijeras

Finalmente he comprendido la razón del agravio comparativo de los políticos malagueños con Sevilla y su leyenda negra sobre el centralismo sevillano: el Ayuntamiento de la capital de la Costa del Sol, con 31 concejales, sólo tenía ocho coches oficiales, según las cuentas de María Rionegro; el de Sevilla, con 33 ediles, 27, más el equivalente en conductores cobrando horas extra. No es lo mismo apretujarse cuatro capitulares en un mismo coche que gozar prácticamente de uno ‘per cápita’ como en Sevilla. Supongo que Monteseirín atribuiría esta flota al ‘efecto capitalidad’; Zoido, al ‘efecto derroche’, más injustificable aún por la crisis. El alcalde le ha metido un recorte tal al parque móvil ministerial, perdón, quería decir municipal, que se va a ahorrar 900.000 euros en todo su mandato “racionalizando” el servicio, de lo que se colige que era manifiestamente irracional, en plan nuevos ricos. Recordarán que en la Oposición Zoido pidió una escoba para barrer debajo de las alfombras de Monteseirín. Por la poda que está haciendo en sobrecostes le van más unas tijeras.

Rector ni-ni

Al contrario que el PNV, cuya máxima frente al Gobierno era “se acata pero no se cumple”, el nuevo rector de la Hispalense, Antonio Ramírez de Arellano, ha declarado estar dispuesto a “acatar y cumplir” la demoledora sentencia del TSJA y del Supremo sobre la ilegal biblioteca de inspiración marchenera y monteseirinesca erigida en mala hora en el Prado por la Universidad que debe dar ejemplo. Pero a continuación añadió que trabaja en las alegaciones a la demanda vecinal de que se ejecuten ya los doce o no sé cuántos fallos judiciales a su favor en estos años de lucha. O sea, que el nuevo rector, compadre con Luque de la criatura concebida por la arquitecta Zaha Hadid en una zona verde, que te quiero verde, del Prado de todos hace lo contrario de lo que dice, pues si prepara alegaciones significa que no tiene intención de tirar ese esqueleto de cemento que cada día que pasa le cuesta un pico en vigilancia a los contribuyentes. Total, como dijo un día que ese dinero era de la Junta y no de la US…. Con Arellano nos ha salido un rector ni-ni: ni acata ni cumple.

Telonero

Monteseirín ha vendido la burra en su altavoz marchenero, el único que le da pábulo tras comprarlo en su día por un plato de lentejas, de que el PSOE lo ha reclamado como salvador ante su posible debacle electoral. En realidad es él, que primero quiso ser en la radio y no le siguieron el juego, quien no ha dejado de ofrecerse, casualmente siempre desde el mismo medio, para ver si captaban su mensaje. Un articulito para recordar sus raíces cristianas (¿será fariseo?), fotos hasta debajo del agua o colándose entre los intelectuales (¿?) en el acto con Griñán en el teatro Quintero, y hasta una página ‘ad hominem’ presentando su regreso como si fuera el hijo pródigo y un referente del partido equiparable a Alfonso Guerra. Tanto por saco ha dado pidiendo una oportunidad, como El Platanito o Camarena cuando se encadenó a la Catedral, que el PSOE por fin lo metió ayer en sus convocatorias. La historia recogerá que el doce años alcalde de Sevilla debutó en la campaña del 25M en el barrio de Palmete y no como cabeza de cartel, sino como telonero de María Jesús Montero.

Sin subvención

El carnaval de San Jerónimo es no sólo la fiesta más popular y vertebradora del barrio, sino también el referente sevillano en la materia. Monteseirín le dio en su último año una subvención de 25.000 euros. Como Zoido vino con las rebajas de la crisis, y tras el precedente de la Cabalgata, los carnavaleros pidieron al menos 9.000 eurillos para la carpa, el escenario y demás. A última hora, el delegado del Distrito les comunicó que 2.000 euros, y gracias. El barrio consideró “insultante” la cantidad, acusó al Consistorio de cargarse la fiesta y amenazó con montarle un circo a Zoido en la Plaza Nueva. Al final, por dignidad, el vecindario rechazó el dinero y, reutilizado material antiguo, con donativos, voluntarios y esfuerzo solidario de todos ha organizado su mejor carnaval pese al Ayuntamiento. O quizás gracias a él, porque lo han hecho desde la libertad y el orgullo y no pidiendo limosna en plan clientelar al Poder. Ya no le deben nada a nadie. Son dueños de sí mismos. Lo insultante, pues, era la subvención, no que no se la dieran. Que cunda el ejemplo.

Taller del 110

En el mitin de vergüenza ajena, ya que no propia, que Carmen Tovar perpetró como delegada de la Junta en Sevilla a los alumnos de ESO de un instituto de Gines y que el PP debió denunciar ante el Defensor del Menor (¿intervendrá Chamizo de oficio?) además de a la Junta Electoral, la doña insistió mucho en organizarles a los críos un Taller para explicarles en qué consiste el escaño 110, aunque ya les dio un anticipo didáctico con estas palabras: “Mirad. 109 escaños tiene el Parlamento de Andalucía, y uno que el PSOE incorporó, el 110. Ese es el vuestro. Está disponible para que cualquier iniciativa que quiera llevar cualquier colectivo, de lo que queráis, vaya al Parlamento”. Pero, vamos a ver, ¿acaso la función del Parlamento y de los diputados no es justamente ésa de recoger las inquietudes y demandas de los ciudadanos y de canalizar sus iniciativas? La creación del escaño 110 por el PSOE, señora Tovar (ich), se convierte en la prueba de cargo de la manifiesta inutilidad de los otros 109 y de cómo sus ocupantes viven de espaldas a la realidad de los andaluces.

Desfachatez

La pregunta del millón de la Tovar (ich) Carmen a los alumnos de Gines fue: “¿Y si pasa lo que no queremos que pase ( o sea, que gane y gobierne el PP), y que no va a pasar, y se olvidan del instituto El Majuelo y no nos terminan el gimnasio?”. Habría que decirle a la delegada de la Junta que pasaría lo mismo que ha pasado desde que en 1991 Chaves acudió a inaugurar oficialmente el centro docente y prometió en aquel acto no sólo el gimnasio, sino también un aula de informática, laboratorios y una biblioteca. En los 22 años transcurridos ( y mira que no ha llovido desde entonces), la Andalucía Imparable de Chaves no ha tenido todavía tiempo de poner la primera piedra del gimnasio del instituto de Gines, por más que Griñán se pasa todo el día dándonos la tabarra con eso de que la prioridad de la Junta es la educación, educación, educación, como la de Anguita era el programa, programa, programa. La Tovar (ich) Carmen ha tenido la desfachatez de preguntar qué pasaría “si no nos terminan el gimnasio”. Respuesta del catón: ¡Pero si todavía no lo habéis empezado!

Copión

Aunque cometieron sus pecados, justamente por haberlos cometido han pasado del gobierno a la oposición y los han expiado. Por eso ahora tienen derecho a tirar la primera piedra (más de una van ya) en la nueva era Zoido. IU ha criticado que el jovencísimo concejal del PP y líder de NNGG al que se augura una gran carrera por su celeridad en el aprendizaje de las malas artes políticas, el inefable José Luis García, ha ampliado su currículum de enchufador de parientes, afectos y colegas con la adjudicación de contratos en los que “se excluye la concurrencia competitiva por razones de interés público y social”. Este finolis y críptico lenguaje burocrático esconde, como la realidad de Al Gore, que los ha dado a dedo. El cachorro pepero le ha respondido a la edil Medrano, la misma que decía no saber quién era Foxá, que se ha limitado a copiar en el Distrito Sur lo que antes que él hacía Izquierda Unida. Si el PP de Zoido hace en el Poder lo mismo que en la Oposición le reprochaba a Monteseirín y Torrijos, ¿en qué ha consistido entonces el cambio político en Sevilla?

Vergüenza

Una de las vecinas de Los Pajaritos invitó expresamente a la ministra de Sanidad y Servicios Sociales, Ana Mato,  y al alcalde, Juan Ignacio Zoido, a que entraran en su infravivienda para que comprobarán por sí mismos cómo, a pesar de la sequía, los techos se caen por la humedad, al tiempo que lamentaba que en los últimos diez años ha escuchado muchas promesas de los políticos pero que, como no han hecho nada, los residentes son ya como Santo Tomás: ver para creer. Zoido, al anunciar la reconstrucción integral de la barriada, confesó sentirse avergonzado por el estado de los pisos, cuyo propietario es el Consistorio. A ver si al alcalde le va a pasar con Los Pajaritos lo mismo que con la torre Cajasol, que se va a echar sobre sus hombros las cruces dejadas por Monteseirín mientras que éste, responsable por acción u omisión, sigue lavándose las manos ayer, hoy y mañana. Zoido debió decir que sentía vergüenza, sí, pero vergüenza ajena, la que no ha tenido  Monteseirín por no haber hecho nada por Los Pajaritos en los doce años que ha estado en el Ayuntamiento.

El pulso

Zoido ha dicho que si existiera una causa para paralizar la torre Cajasol “la hubiéramos parado ya”, y que él no va a “mirar para otro lado ni me va a temblar el pulso”. Si busca un motivo, la ministra de Fomento ya le dio uno al decir que la torre “está fuera del ordenamiento jurídico” por interferir en el tráfico aéreo, pero como el alcalde no ha querido enterarse, cuando Monteseirín no necesitó motivo  para cargarse el proyecto de Moneo, sigue con su doble discurso. Matiza que hay que transmitir seguridad jurídica y generar confianza, “por lo que no se puede estar revisando los temas caprichosamente”. Si no puede generar desconfianza, ¿por qué colocó el rascacielos bajo sospecha desde la precampaña? Si no puede estar en permanente revisionismo, ¿por qué intentó frenarlo tras el informe de Icomos para la Unesco? Zoido siempre amaga y luego retrocede, en su habitual intento de tratar de contentar a tirios y troyanos para al final defraudar a unos y a otros. A estas alturas ya sabe toda Sevilla que por mucho pulso que invoque, este pulso se lo ha ganado Cajasol.