Cuando Ignacio Agustí publicó ‘Mariona Rebull’, Azorín exclamó: “¡Tenemos novelista!”. Los cronistas han dicho algo similar tras escuchar a Monteseirín en el Día de la Policía: “¡Habemus alcalde!”. Alfredo perdió el prefijo de (sin) alcalde para ejercer de tal, aunque fuera sólo como en aquel concurso de la tele franquista, ‘Reina por un día’, que Giralda podría recuperar en plan ‘revival’ como con ‘Yo, Claudio’. ¿Y cuál ha sido el factor diferencial para que Sevilla pase de sin alcalde a con alcalde en horas 24? ¿Merced a qué ha variado la percepción general? Hay unanimidad de opiniones: al discurso/bronca a los guindillas. Por tanto, el mérito no es de Alfredo, sino del ‘negro’ que le redactó esta pieza de oratoria en que por fin Monteseirín puso sobre el atril lo que había que poner: el bastón de mando. El autor del discurso es Enrique Hernández, que es a Alfredo como Vargas Llosa a la tía Julia. Miren qué paradoja: el PSOE buscando candidato como Diógenes buscaba con un candil y resulta que en la Plaza Nueva había un alcalde en la sombra: el escribidor.
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Dos ruedas
Yo, que en la escala evolutiva me sitúo en la cúspide de la pirámide al haber adquirido la condición de peatón muchos años antes que Torrijos la de ciclista de salón, me felicito por que el Tribunal Supremo haya declarado que los viandantes podemos circular por las aceras al igual que los ciclistas. Interpreto el fallo judicial al revés que el Ayuntamiento, en línea con lo que pregonaba Suárez durante la Transición: hay que dar rango de ley a lo que es normal en la calle. Y aquí lo normal, dijera lo que dijera el TSJA con sus prohibiciones, es que los ciclistas incívicos, que desgraciadamente son legión por lo que observo a diario en mi deambular por la rúa, han tomado el carril bici, la calle y las aceras. Por tanto, ahora al menos se reconoce que unos y otros estamos en pie de igualdad y que los peatones podemos ser atropellados en las aceras por los ciclistas prepotentes, esos que te gritan que te apartes porque les estorbas, con todas las de la ley. La sentencia también da vía libre al amarre en los árboles. Si de verdad lo siento es por los naranjos.
Mano invisible
El último de Filipinas del (sin) alcalde y delegado de (in)Movilidad, Fran Fernández, se opone a que se cree una comisión de investigación sobre por qué no se han construido no ya los 67 aparcamientos prometidos por Monteseirín, sino 17 de los 19 adjudicados hace años y de los que nunca más se supo. En plan Poncio Pilatos, el inmóvil delegado se lava las manos y dice que tampoco hay que investigar si se han devuelto las fianzas a los sevillanos que en su día reservaron la plaza de garaje, porque ése no es su problema (del delegado), sino de las empresas adjudicatarias. Según el último fiel ejecutor del (sin) alcalde, menear todo este asunto es otra conspiración de la derecha judeomasónica con el único fin de crear crispación entre los ciudadanos. Si éste no es su problema, ¿podría explicar entonces el delegado qué mano invisible se ocupó en verano de que a todos los vecinos de su calle que solicitaron un parking les devolvieran la fianza? Como ven, plantear estas cosas genera crispación, sobre todo entre los que aún no han visto ni su dinero ni el parking.
El conseguidor
El comité de empresa de Mercasevilla asegura que los dos intrusos que habrían cobrado prejubilaciones sin haber trabajado allí nunca no figuraban en la lista cerrada para los dos expedientes de regulación de empleo y que, por consiguiente, como diría Felipe González, debió de haber listas paralelas: la que el comité cerró y la que pasaron (desde la Junta) al Banco para el pago de las pólizas. ¿Y quién hizo la lista paralela? ¿Ven como hay motivo para hablar de una Administración paralela en Andalucía? ¿O será que ha vuelto la ‘mano negra’? Pero esta vez para blanquear pasta, que a estas horas puede estar hasta en algún paraíso fiscal. Dicen que ya se han evaporado 282.000 euros, pero nadie se acuerda de que un conseguidor de Jaén, de Jaén tenía que ser, cobró 143.145 (y ya van 425.000) por asesorar en el expediente de regulación de empleo. ¿Asesorar? ¿Pero es que acaso la Consejería de Ídem no sabe hacer un ERE? Según la Academia, la palabra ‘conseguidor’ no está en el Diccionario. No estará en el suyo. Aquí abajo todos sabemos su significado: Mercasevilla.
Alien en Mercasevilla
En la película ‘Alien, el octavo pasajero’, de Ridley Scott, los siete tripulantes de una nave espacial descubren con horror que llevan un intruso a bordo: un extraterrestre que se camufla en los conductos de ventilación. Mercasevilla se parece cada vez más a esta pesadilla de la ciencia-ficción, y hasta la supera, ya que en 48 horas han sido descubiertos dos alienígenas camuflados entre los prejubilados por la Junta pese a que jamás trabajaron en la compañía. El primer alienígena era un carguete del PSOE de Baeza que ya ha devuelto hasta el carnet del partido, pero no la pasta (131.550 euros), y el segundo es una fémina que por tal condición la pusieron la primera de la lista a la hora de cobrar y en cuya cuenta habrían ingresado al menos 156.749 euros. Houston, tenemos no un problema, sino dos, y a medida que se vaya escarbando en el estiércol acumulado en el Merca pueden aparecer alienígenas por todas partes. Y eso pese a que Torrijos, que estaba de político de guardia, dijo aquello de “en Mercasevilla no se mueve un papel sin que yo me entere”.
Alien en Mercasevilla
En la película ‘Alien, el octavo pasajero’, de Ridley Scott, los siete tripulantes de una nave espacial descubren con horror que llevan un intruso a bordo: un extraterrestre que se camufla en los conductos de ventilación. Mercasevilla se parece cada vez más a esta pesadilla de la ciencia-ficción, y hasta la supera, ya que en 48 horas han sido descubiertos dos alienígenas camuflados entre los prejubilados por la Junta pese a que jamás trabajaron en la compañía. El primer alienígena era un carguete del PSOE de Baeza que ya ha devuelto hasta el carnet del partido, pero no la pasta (131.550 euros), y el segundo es una fémina que por tal condición la pusieron la primera de la lista a la hora de cobrar y en cuya cuenta habrían ingresado al menos 156.749 euros. Houston, tenemos no un problema, sino dos, y a medida que se vaya escarbando en el estiércol acumulado en el Merca pueden aparecer alienígenas por todas partes. Y eso pese a que Torrijos, que estaba de político de guardia, dijo aquello de “en Mercasevilla no se mueve un papel sin que yo me entere”.
El calvo de la Navidad
Clive Arrindell fue durante años ‘el calvo de la Navidad’, el protagonista de los spots publicitarios que anunciaban el sorteo extraordinario de lotería en la tradicional fecha del 22 de diciembre. El personaje cobraba un dineral por la exclusiva de rodar única y exclusivamente ese anuncio, sólo ése, en todo el año. Al calvo lo quitaron del medio porque los publicistas llegaron a la conclusión de que la gente acababa recordándole más a él que lo que anunciaba. Contrariamente a la teoría de Marshall McLuhan, en este caso el medio no era el mensaje, sino el personaje. Lo canibalizaba hasta tal punto que él era por sí mismo la Navidad en vez de la lotería. Por ironías del destino, la fecha del 22 de diciembre de 2010 va a quedar asociada en Sevilla a otro calvo que también cobra una morterada y que lo ha fagocitado todo durante la reciente etapa de la ciudad, la era de Monteseirín como (sin) alcalde. Ese calvo, ni en sus peores pesadillas pudo imaginar que el 22 de diciembre le iba a tocar una lotería muy diferente a la de Navidad: la de Mercasevilla.
Sardinas y marisco
Como sardinas en lata. Así vamos los usuarios de Tussam en el autobús si por cualquier circunstancia no podemos subirnos a él antes de las 9 de la mañana, porque una vez rebasada la hora límite laboral-estudiantil, las frecuencias de paso se han alargado notablemente para ahorrar a costa de los sufridos pasajeros -y después piden que no se utilice el coche privado- lo que no han tenido valor de ahorrar en las nóminas infladas por encima del IPC en toda la era Monteseirín hasta desembocar en el pozo sin fondo de 130 millones de euros en pérdidas, equivalentes al coste de las setas de la Encarnación. Tras media hora o más esperando desesperadamente a la intemperie, una masa vociferante toma al asalto el atestado autobús tratando de hacerse un hueco a empellones y desafiando las leyes de la física. La bronca es monumental. El conductor se escuda en que él es un mandado y que las quejas, al (sin) alcalde. Pero las iras no se vuelven contra Monteseirín, Arizaga o Troncoso, sino ¡contra Torrijos y la mariscada! Decididamente, Antonio, creo que tienes un problema.
El túnel
El túnel de la Avenida de las Tres Mil Palmeras según (in)Movilidad se ha retrasado tanto que, miren qué inocente casualidad, puede acabar inaugurándose justo en vísperas de las elecciones municipales según la última (im)previsión municipal. Dicen que primero dijeron que lo iban a rematar en junio de este año, pero yo oigo hablar del túnel tan inacabado como la sinfonía de Schubert desde que el (sin) alcalde se peleaba con Viera y con Carrillo, antes de acabar K.O. a manos de Griñán con un simple teletipo de Europa Press. Para justificar los retrasos del túnel estratégico desde los tiempos del Plan ídem que iba a liquidar los atascos en las Tres Mil Palmeras y aledaños, el último hombre de Filipinas del (sin), Fran Fernández, alega que los contratistas acometen las obras al ritmo que estiman oportuno y que el Consistorio apenas puede hacer nada ante ello. El mundo al revés: no es la corporación municipal la que marca los plazos y penaliza por los retrasos, sino las empresas las que imponen su calendario a la ciudad. Sevilla, sin alcalde y sin Ayuntamiento.
Tala fantasma
Si Marx -Karl, no Groucho, aunque ésto es más propio del cómico que del ideólogo- acuñó aquello de que la historia acaece primero como tragedia y se repite como farsa, la falsa factura falsa por los 3.000 árboles talados para el túnel de la Avenida de la Palmera demuestra que tras el escándalo por las facturas ídem del caso Macarena, que acabó con algún colaborador del (sin) alcalde en la cárcel, éste hay que tomárselo no como drama, sino a chacota. En La Palmera-Bueno Monreal no hay ni 3.000, ni 300, ni 30 ni creo que 3 árboles talados, por la sencilla razón de que ya se ahorraron plantar alguno en su día y porque las obras del túnel no afectaron a las aceras, habitual ubicación de los vegetales cuando los plantan. Pero como a (in)Movilidad le cabe el Titanic de los atascos, le cupo hasta que le colaran la factura de la tala fantasma. Parafraseando a Jardiel, podríamos preguntar: “pero…¿hubo alguna vez 3.000 palmeras en La Palmera?”. El delegado de (in)Movilidad es el único que cree que los reyes magos son Marchena y que hay 3.000 palmeras en La Palmera.