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‘Excepcionar’

De la polémica sobre el nombramiento de varios funcionarios como altos cargos y la morterada que van a cobrar, más aún que con Monteseirín (a quien Juan Ignacio se la dé, Asunción Fley se la bendiga),  me llama la atención hasta el lenguaje administrativo para estas designaciones: “Excepcionar, en base a la ley, los siguientes puestos…”. ‘En base a’ es uno de esos latiguillos copiados por los tecnócratas del inglés. ‘Excepcionar’, aunque admitido por la Academia, es un palabro jurídico que viene a significar que se alega una excepción legal durante un juicio, pero lo suyo habría sido el verbo ‘exceptuar’. ¿Qué está denotando el uso de esta terminología en la nueva corporación dominada por abogados y presidida por un juez? La traslación del argot jurídico al lenguaje oficial, de lo que se infiere la ‘judicialización’ de la vida política municipal. Yo creo que en la RPT de los altos cargos de Zoido falta, como en las modernas Redacciones de los periódicos, un corrector de estilo, si se me permite ‘excepcionar en base a’ nuestra lengua la justificación del puesto.

 

El problema

Alfonsito R. Gómez de Celis, animado por la debacle electoral de su partido -en su lectura particular, debacle de la corriente oficialista del PSOE- ha reaparecido en la escena política dando lorquianos saltos jabonados de delfín. El niño Celis ha declarado que “históricamente, en el PSOE se ha demostrado que cada vez que se ha propuesto la sucesión de un alcalde con un candidato por fuera ha sido catastrófico”. El mensaje subliminal está muy claro: si en lugar de Espadas –el candidato por fuera- el alcaldable hubiera sido él mismo –el candidato por dentro-, el resultado no habría sido una catástrofe. Celis, que ha sido siete años hombre de confianza del peor alcalde de la historia de Sevilla tal como reflejaban sistemáticamente todas las encuestas, calla lo que le dijeron en el PSOE cuando se postuló como alcaldable: “Quien forma parte del problema no puede ser la solución”. Celis ha sido tan torpe que es el único que ha salido en la foto de cuantos homenajeron a Monteseirín en lo alto de las setas. Demuestra así  que aún sigue siendo parte del problema.

 

La tómbola

¿Se puede ser gerente sin tener ni idea de la normativa que debe aplicarse en función del cargo y de la responsabilidad que ello entraña? Sería imposible en una empresa que se precie, porque el interfecto habría acabado de patitas en la calle al evidenciarse su ignorancia, pero en el Ayuntamiento de Monteseirín el desconocimiento de la ley no era un impedimento para ser alto cargo, ya que la ‘condición sine qua non’, como ha demostrado la deposición de su valido, Manuel Marchena, ante la juez Alaya era ser amiguete y paño de lágrimas del (ex) alcalde. Del interrogatorio de la magistrada al otrora gerente de Urbanismo ha trascendido que el cienmileurista (170.000 euros de sueldo) confesó desconocer el Reglamento de Gestión Urbanística y el expediente urbanístico relacionado con las empresas Larena y Sanma (a pesar de que estaban en juego 158 millones de euros), y que dijo tan campante que las firmas en los documentos eran “puramente procedimentales”.De todo lo cual se colige que a Marchena le tocó el cargo de gerente en una tómbola, la tómbola de Monteseirín.

 

 

Símbolo

¿Y qué ganamos los vecinos de Sevilla con que se reponga el solar de la biblioteca universitaria impulsada en el Prado de San Sebastián por Monteseirín y Marchena a su estado anterior? ¿Quién de las generaciones futuras guardará memoria de este triunfo judicial popular sobre la soberbia y las tropelías urbanísticas del Poder si el trozo amputado al jardín se repuebla de árboles y plantas y se funde con el resto del parque como si aquí no hubiera pasado nada de nada? Lo mejor no es que se recupere la zona verde tal como estaba, sino que se deje tal como está ahora, mutilada por efecto del contubernio entre Miguel Florencio y el exalcalde y con la biblioteca de catálogo de Zaha Hadid, que ni siquiera se dignó a venir a Sevilla, a medio construir, como un recordatorio permanente de la victoria del pueblo y advertencia a gobernantes futuros de hasta dónde conducen la chulería y la prepotencia. Frente a las ‘setas’ de la Encarnación, erigidas como hito triunfalista del Régimen, deben seguir alzándose su contrapunto, las ruinas de Palmira de la era Monteseirín.

 

Broche final

Cuentan las crónicas que el autohomenaje que  Marchena le organizó en lo alto de las ‘setas’ a Monteseirín junto con los últimos de Filipinas (desde el delfín Celis hasta el hombre grande, que no al revés, Fran Fernández) del Régimen demolido por los sevillanos el 22-M  se inició y acabó como el rosario de la aurora. El valido expulsó con cajas destempladas a la prensa que quería democratizar las vistas del ágape en el mausoleo alfrediano y la entrega del regalo de recuerdo (¿sería acaso el teletipo de Europa Press enmarcado?), y uno de la claque del (ex)  lió una bronca con los indignados del 15-M que derivó en heridas a un camarero y forzó la intervención de los antidisturbios. Todo un numerito. Y mientras los miembros de su club de fans político daban la cara por él, o trataban de partírsela los desafectos del Régimen, el muy heroico e ‘invictus’ exalcalde hizo la jugada de baloncesto que siempre ha hecho a lo largo de su vida cada vez que olía a chamusquina: meterse en las ‘setas’ por la puerta de atrás. Osea, la misma por la que ha salido del Ayuntamiento.

 

El primero

Como el gato escaldado del agua huye, Espadas no ha osado de nuevo a señalar el primer error de Zoido, que parece evidente: restringir la participación de los consumidores en las empresas municipales y, en particular, de Facua, presente en Tussam desde 2007. Aquí, mucho hablar de la sociedad civil y de la participación ciudadana, pero no salimos de la partitocracia. Facua tiene el enorme mérito de haberse convertido desde Sevilla en el referente nacional de los consumidores. Si salta un caso que afecta al bolsillo o a la salud pública, la prensa de Madrid y las grandes cadenas de Tv conectan con Sevilla para que Rubén Sánchez siente cátedra en materia de consumo. ¿Qué entidad local tiene tal proyección? De nada ha servido que Facua sea identificada en todo el país como la asociación de consumidores por excelencia para quitarla del medio en beneficio de Híspalis. ¡Con lo fácil que habría sido mantener al menos dos puestos para los consumidores en las empresas públicas! Por no ocurrírsele, al Ayuntamiento no se le ha ocurrido ni siquiera una solución salomónica.

 

Socrático

Manuel Marchena, el valido de Monteseirín, sufría tal impaciencia por declarar ante la juez Alaya tras su imputación en el caso Mercasevilla que otrora se presentó en los Juzgados sin cita previa. Tuvieron que echarlo de allí porque, fiel a sus despóticas maneras, ni siquiera había pedido la vez. Ahora, tras ocho meses en el corredor de los imputados, ha comparecido al fin ante su señoría. Cuentan las primeras crónicas que se quedó tan demudado al conocer que lo era por cuadruplicado, que lo único que se le ocurrió fue pedir un vaso de agua. De Emasesa, naturalmente, no de las de marca a  que acostumbraba en los restaurantes para acompañarse las pinceladas al centro. Repuesto del susto, el geógrafo se mostró más bien filósofo, en concreto socrático ateniense, al sostener: “Yo sólo sé que no sé nada”. El valido ha confesado ante la magistrada que él ni daba instrucciones en la Gerencia, ni sabía de expedientes, ni ná de ná. Osea, que lo único que sabía como gerente de Urbanismo era cobrar. Para eso era un lince: 170.000 euros  por no tener ni p..ajolera idea.

 

 

Ciudadano Kane

A través de ese tam-tam digital que es Internet se va extendiendo el conocimiento de una impresionante infografía sobre la estructura de la propiedad de los medios de comunicación en España, publicada originalmente en ‘La mirada del mendigo’ con la colaboración de Hugo MM, Manolox y Picapiedra.

Aunque se advierte que algunos medios podrían haber cambiado de manos -o, peor aún, haber desaparecido dada la crisis que sufren-, en lo sustancial este gran trabajo que de un solo vistazo permite conocer qauiénes son los ciudadanos Kane en España sigue siendo plenamente válido, tal como se aprecia pulsando sobre este enlace:

 

http://despuesdeg.com/2011/06/27/quien-posee-los-medios-de-comunicacion-en-espana-infografia/

La maldición

Bela Guttman fue un exitoso entrenador, equivalente en su época a Mourinho o Guardiola hoy. Hizo campeones a equipos de diferentes países y forjó al gran Benfica de Eusebio, ‘la perla negra’, con el que ganó sendas Copas de Europa al Barcelona de Kubala y al Real Madrid de Di Stéfano. Pese a su hoja de servicios, su  mezquino presidente no le renovó el contrato y entonces lanzó una maldición: “Sin mí, el Benfica no ganará una copa europea en los próximos cien años”. Desde entonces ha pasado medio siglo, el Benfica ha disputado varias finales y la maldición se ha cumplido: ha perdido todas. Rafael Moneo es uno de los más laureados arquitectos del mundo. Catedrático, doctor honoris causa por numerosas universidades, premio Pritzker y Van der Rohe….Pese a su historial, en 1999 un mezquino Monteseirín le tumbó el nuevo Ayuntamiento que para Sevilla había proyectado en el Prado. Desde entonces, allí han intentado alzar desde un hotel a la Biblioteca universitaria, pero nada, todo se viene abajo. Para mí, sobre ese sitio pesa una maldición, la maldición de Moneo.

 

 

El contador de sombras

No hay manera de librarse de él. Tras 12 años chupando cámara es hasta lógico que Monteseirín sufra un síndrome postraumático. Va proclamando en plan llanero solitario que él no sólo ha gobernado (¿?) más años que cualquier alcalde en Sevilla, sino que además lo ha hecho “sin doblegarse ante nada ni ante nadie”. ¿Recuerdan cuando se doblegó ante el PSOE y la Junta en el tema de la fusión de las Cajas y votó en una asamblea cajeril lo contrario de lo que había defendido en el Ayuntamiento? ¿Recuerdan que votó cinco veces a favor del parking subterráneo en la Encarnación tras doblegarse ante sus socios del PA, como se doblegó por el caso Bazar España? ¿Recuerdan que no sólo no recuperó el dominio público de la margen derecha del Guadalquivir sino que prorrogó las concesiones a los clubes privados tras doblegarse ante lo que previamente consideraba poderes fácticos? ¿Para qué seguir? El (ex) me recuerda ya a aquella novela de Antonio Burgos, cuyo protagonista acabó hablando solo en la esquina de un bar y creyéndose sus propias mentiras: el contador de sombras.