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El síndrome de Gary Lineker

El PP celebra con indisimulado alborozo la encuesta del IESA que vaticina por primera vez en la historia de Andalucía su triunfo electoral sobre el PSOE, aunque sea por un punto y medio. Un servidor ni quita ni pone rey pero, sin ánimo ni de aguar la fiesta a unos ni de servir de paño de lágrimas a otros y desde la más exquisita neutralidad, observa un pequeño detalle en el sondeo que ha pasado demasiado inadvertido. Quizás pasmados por su propia osadía de revolverse contra el partido que gobierna en la región desde hace dos generaciones, un 52,1% de los andaluces expresa en ese mismo estudio su opinión de que, vayan las cosas como vayan y pase lo que pase, las próximas elecciones autonómicas volverán a ganarlas los socialistas en el último minuto. Esto me recuerda a Gary Lineker. Aquel delantero centro goleador de la selección inglesa y del F. C. Barcelona, acuñó una frase que pasó a la historia: “El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y en el que al final siempre gana Alemania’.¿Sufrirán los andaluces el mismo ‘síndrome’ de Lineker?

El derecho a la impunidad

La Hispalense trata de camuflar que reconoce el derecho de los alumnos a copiar en los exámenes con la tesis de que el derecho es a que los copiones acaben la prueba. Si se extrapolara a otro ámbito de la vida este derecho, como el orden público, el procedimiento correcto de un policía que sorprendiera a un delincuente  ‘in flagranti’ no sería su arresto inmediato, sino tomar nota del hecho delictivo, incautarle el material con el que lo comete (pistola, cuchillo, ganzúa, palanqueta…), dejarle que acabe la faena y elevar el caso a una comisión paritaria compuesta por tres policías y tres colegas del ‘chorizo’ para que determine si se trataba de un delito, mera falta o nada de nada. De esta manera se garantizaría que no serían condenados un 2% de los aparentes infractores de la ley, aunque se escaparan el 98% de los que realmente la infringen. ¿Surrealismo? No es extraño que la Universidad reconozca el derecho a copiar en un país donde el ministro de Justicia ya reconoció el derecho a mentir impunemente de los implicados en el crimen de Marta del Castillo.

El simulador

Un lector de Triana aporta su testimonio sobre los efectos de la peatonalización de San Jacinto y los cambios de dirección en San Vicente de Paul, Clara Jesús Montero y Santa Cecilia. Cuenta cómo los comerciantes han notado una caída de ventas porque no se ha previsto dónde aparcarían los visitantes al arrabal; cómo los mayores se quejan porque sus hijos que viven fuera ya no pueden venir a verlos con la frecuencia de antaño ante las restricciones al tráfico; cómo lo máximo que ha visto al extinto autobús C-7 es circulando con tan sólo dos personas….Todo esto y más se lo traslada al delegado de su distrito, Alberto Moriñas, y al de (in)Movilidad, Francisco Fernández, y he aquí la respuesta de este último: el simulador de tráfico es quien lleva la razón. Así pues, la simulación de la realidad se impone a la realidad misma, aun cuando en nada se parezca a ella. El Ayuntamiento vive instalado en una Sevilla virtual y de ficción en donde hasta el alcalde cree que va a seguir siendo alcalde aun cuando el PSOE ya ha metido otros nombres en su propio simulador.

La intrahistoria del Metro

El (des)tapado del alcalde, Celis, dice  que sólo por haber inaugurado el Metro Monteserín ya merece pasar a la historia. Le ciega el servilismo, porque nadie ha pasado a la historia por haber ido como invitado a la inauguración de un Metro que ni ha construido ni donde tiene competencias. El alcalde sólo ha participado a la hora de apoquinar, y por esos amaños políticos para justificar la extensión de este transporte al alfoz de Sevilla, ya que según la ley del Metro al Estado le correspondía pagarlo casi todo y a la ciudad el material móvil. Si se habrá borrado el Ayuntamiento del Metro en beneficio (¿?) de la Junta que hasta quitó a Tussam del accionariado de la sociedad constructora. La obra del suburbano ha estado plagada de tantas incidencias y retraso que nadie ha sacado pecho por su parcial inauguración, ni siquiera su madre política, la consejera Gutiérrez. En todo caso, quien debe pasar a la historia es su padre político, Rojas Marcos, pues fue a él, merced a su pacto con Chaves, a quien Monteseirín debe la Alcaldía,  y Sevilla, el Metro.

Desecho de tienta

Una bofetada sin manos a Monteseirín. Así hay que interpretar la confirmación por Griñán de que el PSOE intentó que Guerra fuera su candidato a la Alcaldía en 2007. El propio Griñán fue tocado. Quizás también otros, pero todos rechazaron el caramelo envenenado, por el tufo a derrota que emanaba de las encuestas y por temor a verse en el mismo dilema de Luis Yáñez: chupar el banquillo de la oposición durante cuatro años o dar la ‘espantá’ a las primeras de cambio. Ya saben la historia: el alcalde repitió mandato, pero merced al apoyo ortopédico de Torrijos, el ATS de IU. Ahora ya todos saben públicamente que Monteseirín fue, digamoslo con todo el respeto en lo personal pero con un símil taurino, un candidato de desecho de tienta. Esta revelación, ahora,  no es gratuita. Griñán espera que el alcalde capte el mensaje y obre en consecuencia. Cuando dice que Guerra “es un grande de la política para un ayuntamiento grande como el de Sevilla” está diciendo que Monteseirín es un hombre pequeño de la política al que le viene grande el ayuntamiento de Sevilla.

Como el arpa de Bécquer

Los sindicatos denuncian que, al igual que el arpa de la rima de Bécquer, del almacén en el ángulo oscuro, del alcalde tal vez olvidadas, silenciosas y cubiertas de polvo, se ven las bicis policiales. En el organigrama de la Policía  hay una Unidad Ciclista cuyo estreno eran tan inminente que le compraron diez bicicletas. Eso fue hace tres años, pero  la Unidad sigue sin constituirse y sus monturas de hierro se han quedado arrumbadas en uno de esos polígonos industriales. ¿Será éste uno de esos Servicios que, según nos advirtió Monteseirín, estaban en peligro por la crisis económica? La razón de su creación era la vigilancia del cumplimiento de la Ordenanza que regula la utilización de los carriles-bici, de lo que se infiere la escasa confianza municipal en el civismo de los ciclistas sevillanos, pues en caso contrario no hubieran pensado en un pelotón policial para vigilarlos. El caso es que el Consistorio gastó el dinero en bicicletas y al cabo de tres años aún carece de policías que se monten en ellas. A eso se llama empezar la casa por el tejado.

Yo también soy un ‘magiógrafo’

La Comisaría de Nervión, teóricamente abierta las 24 horas, carece de aseos tanto para el público como para los policías. Quien sienta una necesidad fisiológica perentoria ha de echarse a la calle en busca de un bar; y si le sobreviene a horas intempestivas, tendrá que  aliviarse frente a una tapia, en un callejón o tras los contenedores. Se supone que las comisarías -centros de atención al público- deben cumplir las normas. ¿Cómo es posible entonces que ese local tenga licencia de Urbanismo, certificado de final de obra y licencia de apertura y haya pasado las revisiones obligatorias de la Sanidad municipal? Cuando a los ciudadanos se les obliga a cumplir la ley a rajatabla, parece cuando menos chirriante que sea la Policía la que presuntamente la incumpla. Por formular estas preguntas es probable, tal como ha dicho el jefe superior, Alvarez Riestra, que yo también sea un  “falso crítico, demagogo, enemigo de la libertad, leguleyo y magiógrafo”. Este palabro ni figura en el Diccionario, pero en boca de Riestra suena poco menos que a condenación eterna.

La realidad y el deseo

Por más que numerosos sevillanos presuman de que justo en la zona en que viven sí nevó y no en el resto de barrios de la ciudad, el director del Centro Meteorológico los acaba de dejar sin argumentos al decir que técnicamente no cayó nieve sobre Sevilla, sino aguanieve, una preciosa palabra perdida en la noche de los tiempos de nuestra memoria porque hasta ese fenómeno meteorológico es excepcional en nuestras latitudes. Aguanieve es agua de lluvia mezclada con copos de nieve que no cuajan en su trayectoria descendente o al llegar a tierra porque no hay la temperatura mínima que lo propicie. El pasado domingo, cuando las nubes vertían aguanieve desde el cielo, a ras de suelo el termómetro marcaba unos dos grados sobre cero y los copos se diluían en la atmósfera: lluvia helada, pero no nieve. No obstante, miles de sevillanos jurarán que ellos están entre los privilegiados que vieron nevar, por más que fuera un engaño de sus sentidos. Como decía Octavio Paz comentando la obra poética de Luis Cernuda, el deseo vuelve real lo imaginario, irreal la realidad.

Vuelve el ‘banquero’ de Bellavista

¿Recuerdan la perra de Zoido con el banco de Bellavista? Una de las tácticas del ganador de las municipales, por más que el  pacto PSOE-IU le impidió gobernar (como en su día el pacto PP-PA a Yáñez), fue la de entrar en ‘territorio comanche’, el que hasta entonces todos, incluidos los populares, creían vedado al PP: los barrios-granero de votos de la izquierda. Zoido empezó a patearse el extrarradio, donde lo más que habían visto de un político pepero eran los carteles electorales, si es que sobrevivían pegados más de un día en las tapias antes de amanecer hechos jirones. Vecinos del Sur clamaban por un banco roto. Allí acudió Zoido a retar al alcalde: o reponía el banco o lo haría él mismo. Se lo tomaron a chacota y lo apodaron el ‘banquero’ de Bellavista. Vieron que iba en serio cuando cogió pico y pala en El Vacie y le avalaron los votos. Ahora Zoido amenaza al alcalde con ir a limpiar y a pintar el colegio ‘Nuevo Tussam’, dejado de la mano de Alfredo. Ya me veo la foto de Zoido con el cubo y la brocha. El ‘banquero’ de Bellavista ataca de nuevo.

La metamorfosis de Torrijos

Con la verborrea salpicada de demagogia que le caracteriza cuando le interesa, Torrijos insiste en el ‘Pacto por Mercasevilla’ para que recupere su imagen corporativa “deteriorada por ser centro de un debate partidario”. No te confundas ni trates de confundirnos, Antonio. El debate político y democrático es la lógica consecuencia, que no la causa, tras el deterioro de esa imagen corporativa, motivado por las comisiones ilegales, la presunta venta fraudulenta del terreno con un menoscabo de miles de millones de las antiguas pesetas y demás cuentas de un rosario de escándalos, como el reparto de las cestas con 23 kilos de mariscos por Navidad. Giovanni Agnelli, el patrón de la Fiat, decía que el peatón que se sube a un coche ya no piensa como peatón, sino como conductor. El discurso de Torrijos obedece a esa misma metamorfosis: la que sufren quienes cuando estaban en la Oposición exigían “luz y taquígrafos” a las primeras de cambio y ahora, en cuanto se suben al coche oficial, piden pactos de silencio escudándose en “la responsabilidad institucional”.