El alcaldable socialista, Juan Espadas, visitó el barrio de Las Huertas de San Pablo, donde anunció que si es elegido alcalde en mayo, desde junio la ciudad contará «por fin» con un plan de empleo propio diseñado por el Ayuntamiento y con recursos municipales para crear empleo, teniendo entre sus ejes el impulso de proyectos para la rehabilitación de viviendas en colaboración con otras administraciones. «Hay recursos, hay posibilidades y lo vamos a hacer. Porque el Ayuntamiento debe ser el motor económico de la ciudad, y lleva casi cuatro años sin serlo», aseveró.
En este sentido, el candidato socialista citó el Plan de Construcción Sostenible de la Junta y subrayó que se trata de una muestra de «cómo es posible impulsar un plan de empleo que permita crear oportunidades para muchas personas y contribuir a la reactivación económica y a apoyar al sector de la construcción».
Espadas estaba poniendo de ejemplo el Plan de Construcción Sostenible sin saber que, para financiarlo, el Gobierno andaluz había detraído los fondos destinados a la rehabilitación de, entre otros barrios desfavorecidos, el Polígono Sur de Sevilla.

¿Qué garantías de rehabilitar barriadas con la ayuda de la Junta puede dar el alcaldable del PSOE si los teóricos fondos están supeditados a la estrategia de Susana Díaz pese al mensaje populista y en favor de los más afectados por la crisis que lanza la presidenta? Dicho de otro modo, Díaz ha dejado sin discurso a Espadas y ha ratificado la sensación que tienen los habitantes del Polígono Sur de que ellos, pese a reivindicarse como parte de Sevilla, en realidad están en el último lugar de las preocupaciones de los gobernantes.
IMPULSO A LA CONSTRUCCIÓN
El caso lo desveló Izquierda Unida el mismo día del anuncio de Espadas sobre su futurible plan de empleo basado en la rehabilitación de viviendas, una de las parcelas responsabilidad de la coalición de izquierdas con Elena Cortés al frente, hasta que Susana Díaz decidió disolver el Parlamento, convocar elecciones anticipadas y formar un Gobierno en funciones monocolor socialista.
IU ya acusó a la presidenta de haberse apropiado de su Plan de Construcción Sostenible, que tenía preparado Elena Cortés, para presentarlo como si fuera una iniciativa suya en la precampaña electoral, en un acto con los empresarios del sector. Aunque unos y otros se atribuyan la paternidad de la idea, en realidad el primero que preconizó estas medidas con un enfoque centrado en el ahorro de energía a través de la rehabilitación fue el propio Espadas, al inicio de la legislatura de Rajoy y cuando él era aún senador.

El año pasado, ya el Gobierno de coalición PSOE-IU dotó una convocatoria para la renovación de acristalamientos, aislamiento de viviendas, colocación de toldos y similares con 124 millones de euros, a fin de reactivar la construcción. Este año, el denominado Plan de Construcción Sostenible ha sido dotado con 74,5 millones de euros, pero con la particularidad de que el próximo 22 de marzo se celebrarán elecciones autonómicas y de que el Gobierno andaluz quería capitalizar políticamente a toda prisa el reparto de las subvenciones.
REPARTO RÉCORD
Así fue cómo el 11 de febrero los 74,5 millones de euros destinados a la rehabilitación de viviendas se repartieron en tan sólo ocho horas a través de la Agencia Andaluza de la Energía y merced, según la versión oficial, a una aplicación telemática que permitió soportar hasta 4.300 conexiones simultáneas por parte de las 7.000 empresas que a tal fin están acreditadas por la Consejería de Innovación.
En una demostración de que cuando la Administración tiene interés político en un asunto, no hay problema burocrático, la Junta repartió en una sola jornada 74,5 millones de euros entre 14.500 proyectos de rehabilitación (la subvención máxima era de 18.000 euros) distribuidos por las ocho provincias.
Sin embargo, había un ‘pequeño’ problema: la falta de dinero suficiente para nutrir estas subvenciones en ese tiempo récord. ¿Cómo solucionarlo?

Una de las medidas habría consistido, según han denunciado instaladores, en derivar 34 millones de euros procedentes de la similar convocatoria del año pasado. Pese al tiempo transcurrido, la Junta ha estado retrasando en todo lo posible el pago de las subvenciones, escudándose en razones como defectos de forma en las certificaciones de obras, con lo cual deja a los pies de los caballos a las pymes afectadas por los impagos.
Y otro de los métodos ha consistido en lo que vulgarmente se dice ‘desvestir un santo para vestir a otro’: recurrir al dinero destinado a la rehabilitación de las barriadas más desfavorecidas de la comunidad autónoma.
FONDOS EUROPEOS
Como gestora del programa desde la Consejería de Fomento y Vivienda, IU ha informado de que la UE había concedido, a través de los fondos Feder, 15,5 millones de euros a la Junta para la rehabilitación de viviendas en barrios degradados, en el típico programa que se complementa con fondos de otras Administraciones del país beneficiario.
Para el Polígono Sur se había programado la rehabilitación completa de varios conjuntos de inmuebles de la barriada Martínez Montañés; la mejora de espacios comunes y autorreparación de interiores en 32 bloques y diversas actuaciones en áreas urbanas y zonas verdes.
En conjunto, el plan iba a beneficiar a 816 viviendas, con una inversión global de 5,3 millones de euros, de los que unos 3,5 millones debían emplearse en este año.

Tras la convocatoria de elecciones anticipadas, el dinero de este programa ha sido trasvasado por la Junta al Plan de Construcción Sostenible, con el fin de proceder a la aprobación de las subvenciones por valor de 74,5 millones de euros en tan sólo ocho horas.
La Consejería de Medio Ambiente, que asumió las competencias de Fomento, ha recurrido al pretexto de los “problemas técnicos” para tratar de esquivar la espinosa cuestión del desvío del dinero destinado al Polígono Sur y otras zonas de actuación especial como Marismas del Odiel (Huelva) , Las Moreras (Córdoba), El Saladillo (Algeciras), El Puche (Almería) y Almanjáyar (Granada).
SIN FECHA
Según la titular de este departamento, María Jesús Serrano, se están “ultimando” los detalles técnicos para actuar en los barrios desfavorecidos, pero no ha podido dar fecha alguna. Esta “ultimación” de detalles técnicos para rehabilitar las viviendas del Polígono Sur contrasta con la celeridad (tan sólo ocho horas) con que se han repartido los 74,5 millones de euros del Plan de Construcción Sostenible, cuando justamente por la situación de vulnerabilidad y marginación, la prioridad política y económica debería haber sido el Polígono Sur y el resto de barriadas marginadas de Andalucía.
El mensaje que reciben los vecinos del Polígono Sur no puede ser más desesperanzador, al verse preteridos de nuevo por las Administraciones Públicas -en este caso, por la Junta- poco tiempo después de que representantes de las mismas se reunieran con la Comisionada para evaluar las actuaciones realizadas y pendientes en estos diez años de vigencia del plan de regeneración e integración de la barriada en Sevilla.

No sólo sigue pendiente la construcción de las miles de veces demandada y prometida comisaría de Policía, el soterramiento de las vías del tren y, entre otros, la conexión con el parque del Guadaíra, sino que también se paraliza ‘sine die’ y se desvía el dinero destinado a rehabilitar 816 viviendas porque para la Junta es más prioritario por interés electoralista repartir el dinero entre 14.500 proyectos por toda Andalucía.
El desvío de los fondos incrementa el sentimiento de marginación de los vecinos del Polígono Sur, asesta un golpe a la credibilidad del plan de empleo basado en la rehabilitación de viviendas presentado por Espadas y da un nuevo argumento a Zoido en sus denuncias de que la Junta maltrata a Sevilla.






























Y es que Barranca, con la impulsividad propia de su carácter y quizás más con un sentido de adhesión personal y lealtad militar al superior jerárquico que otra cosa, tuvo la ocurrencia de enviar a dos periódicos locales una carta para solidarizarse con el teniente general Mena tras ser éste destituido a raíz del discurso que pronunció durante la Pascua Militar del año 2006.
Barranca reaccionó enviando la misiva, titulada ‘Mi respetado general’, a los periódicos y en la que, entre otras cosas, decía: “Hacía tiempo que me preguntaba cómo era posible que nadie dijera nada y mirase hacia otra parte ante la ruina moral en que este Gobierno ha sumido a nuestra nación….. Mi general, somos muchos los españoles que pensamos y estamos unidos a usted en estos momentos. Desde estas letras, mi respeto y mi apoyo más sincero….”. Barranca concluía su escrito con una petición de dimisión generalizada del Gobierno por “desleal” con la Constitución y la nación española, “la única hasta la llegada de los progresistas”.
Barranca es un verso suelto que va por libre y no se somete a nada ni nadie. Además, interpreta de modo muy particular y ‘sui generis’ su función, hasta el punto de que no se limita a recibir, enumerar y transcribir las quejas de los sevillanos en el típico Informe anual que eleva y presenta ante el Pleno, sino que cámara de fotos en ristre se pasea con ojos escrutadores por la ciudad y va tomando notas y recogiendo pruebas sobre lo que ve, para así formarse su propia opinión sobre el funcionamiento de los servicios municipales. El ciudadano José Barranca acaba formulando al Defensor José Barranca sus propias quejas además de o al margen de las que le envían los sevillanos, y luego las incluye en su Informe anual.
Pleno, Javier Landa, de quien institucionalmente depende y al que por ser un político al que se da por amortizado para las próximas elecciones el PP encomendó la difícil misión de domeñar al rebelde militar.
El Pleno se convirtió, episodios con Landa aparte, en un rifirrafe entre Espadas y Barranca, para regocijo del PP, que pasó de presunto censor a presentarse como paladín de la libertad de expresión cuando Juan Bueno se permitió el lujo de acusar a Espadas de querer taparle la boca al Defensor mientras que el PP -dijo- escucha sus opiniones aunque no las comparta.
Los niños que jugaban al fútbol en las calles del madrileño barrio del Pilar fueron sus conejillos de Indias. Les dio a probar todo tipo de combinaciones de ingredientes y sólo cuando la mayoría de ellos coincidieron en señalar la que más les gustaba de todas supo que había dado con la fórmula, la cual tradujo en un lema comercial: ‘El secreto está en la masa’. Había nacido Telepizza.
Tras frustrarse, por impopular, la idea de implantar el copago policial, la oposición descubrió en el Pleno de las Ordenanzas celebrado el pasado 30 de octubre que el secreto de Fley estaba en la tasa….. de la basura, en la Ordenanza reguladora de la recogida de residuos. Así, se suscitó un debate entre lingüístico y técnico, de esos que espantan a los no iniciados, pero que justamente por la aversión que suscitan permiten que en caso de no producirse los tecnócratas como Asunción Fley, fichada para la política por Zoido, acaben camuflando sus medidas y que éstas no se perciban hasta que sus consecuencias no se hacen evidentes, ya demasiado tarde.
La tesis de Asunción Fley no parece muy consistente: los camiones de Lipasam siguen pasando por la calle donde se haya clausurado un negocio y por tanto el local comercial está ya vacío, pero los operarios no recogen ninguna basura procedente de los mismos ni cajas vacías de cartón, no le prestan ningún servicio técnicamente hablando, sencillamente porque el comerciante o el profesional ya ha echado el cierre por la crisis y lo único que queda es un cartel sobre la luna del escaparate o en la puerta con el anuncio de ‘se vende’ o ‘se alquila’. Los centenares de locales afectados por el cerrojazo seguirán generando derechos de cobro de la tasa de basura para Hacienda aunque no generen ninguna renta para sus propietarios, los cuales en muchos casos han invertido en ellos los ahorros de toda una vida.
Como medida defensiva, el propietario al que se le quede vacío un local comercial podría tratar de darle de baja en el Catastro para así librarse del tasazo de Fley, pero la delegada ya ha previsto tal posibilidad y ha modificado también la Ordenanza para asegurarse seguir cobrando por la basura durante el tiempo que el Catastro tarde en hacer la modificación y hasta tanto el propietario no presente una declaración fehaciente del cambio.