Espadas ha cogido a Max Vílchez no con el paso cambiado, sino repitiendo el mismo que el año pasado tuvo que refrenar cuando fue también pillado ‘in fraganti’ tratando de colarle a los señores del ladrillo una Ordenanza Fiscal que le habría permitido subirles hasta en un 100% las licencias de obras. Sin propósito de enmienda, ha intentado repetir la jugada, pero su movimiento ha sido detectado por el radar de los sociatas, cuyo líder se ha declarado en guardia permanente para lo que resta de mandato. Para salir del desaguisado, política y económicamente incorrecto, Vílchez se ha escudado en que los duendes de Urbanismo han provocado el ‘error material’ de que se repitiera en el proyecto de Ordenanzas para 2014 el texto que había sido retirado a última hora el año pasado, merced a la alegación de Miguel Rus, de la Ordenanza de 2013. Vamos, que ha cantado la gallina de que en las caracolas de la Cartuja se recurre sin rubor al ‘copiar y pegar’. En su escala y salvando las distancias, las Ordenanzas de Urbanismo equivalen al caso Minutas del Gobierno Zoido.
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Urbanismo, el reloj averiado de Zoido
La Delegación de Urbanismo, por acción u omisión, ha vuelto una vez más a chafarle los titulares al alcalde, que había planificado el inicio del nuevo curso político con la plasmación de su vieja promesa de rebajarles los impuestos a los sevillanos. La otrora área más poderosa del Ayuntamiento, y ahora bajo mínimos por su sobredimensionamiento tras la crisis económica general y el estallido de la burbuja inmobiliaria en particular, anunció una propuesta de modificación de las Ordenanzas Fiscales a elevar al Pleno municipal con la misma estrategia que Tussam empleaba cada año con la revisión de las tarifas para el autobús.
La empresa municipal de transportes desviaba la atención de la opinión pública hacia el dato de la subida media del autobús intentando convencer de que se alineaba con la inflación prevista o incluso se situaba por debajo del IPC. Para ello aprobaba subidas mínimas en los títulos de viaje menos utilizados mientras cargaba la mano en los billetes y bonobuses más demandados por los sevillanos. En apariencia, la subida media estaba por debajo del coste de la vida, pero en la práctica los usuarios habituales del autobús pagaban y pagan más cada año.
UN ‘TROYANO’ EN LAS ORDENANZAS
Siguiendo la misma estrategia del bonobús, el delegado de Urbanismo, Maximiliano Vílchez, presentó un cuadro de rebajas para 2014 que en puridad sólo se producía en cuatro tasas menores y sin apenas incidencia en el bolsillo de la mayoría de los sevillanos; suponía una ‘congelación’, que no rebaja, en el resto y ocultaba un ‘caballo de Troya’ que, de no haber sido advertida a tiempo antes de su aprobación por el Pleno, habría incrementado hasta en un 100% el coste de las licencias de obras.
El ‘troyano’ de Vílchez era un párrafo que rezaba así: “Se entenderá, en todo caso, que tienen carácter singularísimo y peculiar a estos efectos las obras o instalaciones proyectadas cuyos presupuestos excedan en más de un 25% del valor resultante de la ampliación de las reglas y módulos que se contienen en los artículos 10 y 11”. Hasta ahora, el módulo base fijado por Urbanismo es de 486 euros, pero si se aprobaba este punto y se tomaba como referencia el valor real en un proyecto a un coste de 1.000 euros el m2, la licencia de obras se duplicaría.
La Gerencia de Urbanismo, que ha pasado de nadar en la abundancia a sufrir pérdidas y a conocer que el Ayuntamiento piensa en su disolución y en un recorte salarial del 30% a una plantilla en la que casi la mitad de sus miembros cobra un plus por jefatura de algo, ya intentó el año pasado incrementar sus ingresos con una Ordenanza Fiscal similar a la de este proyecto.
MALESTAR DE LA PATRONAL
Aquel intento fue considerado ‘casus belli’ por la patronal sevillana, la CES, y la sectorial de la construcción, Gaesco, cuyo líder en ambos casos es el constructor Miguel Rus, el cual ha mantenido desde el principio algunos llamativos desencuentros, por decirlo diplomáticamente, con el Gobierno municipal. Zoido, una de cuyas máximas era la de tender alfombras rojas a los inversores, ordenó a Vílchez que retirara la propuesta.
Para salvar la cara ante los empresarios y la opinión pública hubo que lanzar la versión de que se había tratado de un borrador, un documento provisional redactado por los técnicos a espaldas o sin la aprobación del gerente, Alberto de Leopoldo (procedente de Cajasol y sin experiencia conocida en las lides urbanísticas), y del delegado, Maximiliano Vílchez, también sin antecedentes profesionales ligados a esta disciplina tan especializada.
La coartada ponía a los pies de los caballos a ambos responsables políticos, porque era el reconocimiento público de que no controlaban la Delegación y de que los técnicos maniobraban a su antojo. Si a ello se le unían fiascos anteriores como la pérdida de la inversión de Decathlon en la Cartuja y del proyecto de La Caixa en las Atarazanas, más el anuncio sin fundamento del inminente desbloqueo que nunca llega de la segunda tienda de Ikea, más que llovía sobre mojado en las caracolas de la Cartuja, sede de la Gerencia.
Fue el grupo municipal Socialista, liderado por Juan Espadas, el que destapó sobre la marcha que Urbanismo intentaba colar por segunda vez en dos años una Ordenanza Fiscal que le permitiría incrementar en un 100% el coste de las licencias de obras expedidas en la ciudad pese al hundimiento del sector de la Construcción, el cual lleva cinco años sin levantar cabeza. Esta contumacia podía de nuevo al alcalde en la tesitura de enfrentarse al ‘lobby’ del ladrillo y reeditaba el hondo malestar de los empresarios con un Ayuntamiento que no deja de proclamar su apuesta por la iniciativa privada y por la necesidad de rebajar impuestos para reactivar la economía.
SEGUNDO PRETEXTO
En un ‘déjà vu’ del año anterior, Urbanismo ha tenido que buscarse otro pretexto para tratar de justificar su actuación y la retirada, por segunda vez, de la Ordenanza de la discordia. Ahora, la coartada oficial consiste en que se ha producido un “error material” que ha propiciado “la introducción de un párrafo relativo a la tasa por licencia de obras que había quedado anteriormente suprimido del texto, no debiendo, por tanto, haberse reproducido”.
Explícitamente, pues, la Gerencia estaba reconociendo que había volcado el texto suprimido a última hora el año anterior en el de las Ordenanzas Fiscales para 2014, una chapuza informática que hunde aún más la reputación de un organismo que está colocado en el punto de mira de la Delegación de Hacienda por sus costes excesivos y sus números rojos y que da así más argumentos a la dama de hierro municipal, Asunción Fley, para meterle las tijeras de los recortes.
Los frenazos y retrocesos de Urbanismo, que hay que justificar unas veces por el descontrol de sus dirigentes y otras por supuestos errores materiales -como si los ordenadores actuaran autónomamente y al margen de quienes los manejan-, suponen un tiro en el pie de un alcalde que en su toma de posesión anunció la excelencia en la gestión de los Servicios Públicos y que la ciudad funcionaría con la precisión de un reloj suizo.
EN EVIDENCIA
La Gerencia tiene 437 personas en plantilla, la mitad de ellos jefes que en conjunto cobran pluses millonarios por la responsabilidad que asumen en el desempeño de su labor. Pues bien, ninguno de estos 437 empleados municipales se percató del supuesto error motivado por la práctica de reproducir textos antiguos del proyecto de Ordenanzas Fiscales para 2013 y volcarlos en el de 2014 y salir así del paso lo más rápidamente posible. Tampoco se percató el Gobierno local, con sus 20 concejales y su amplio equipo de asesores.
Quien advirtió la supuesta duplicidad o el pretendido “error material” fue el Grupo municipal Socialista, compuesto por once ediles y un número reducido de asesores bajo la dirección de Juan Espadas, que ha dejado así en evidencia a toda la Gerencia y al equipo de Gobierno al demostrar un mayor celo y eficacia en la supervisión de la documentación remitida al Pleno y que la labor de la Oposición no consiste sólo en populistas paseos por los barrios para aparecer en las fotos estrechando las manos de los vecinos, sino también o incluso principalmente en un trabajo mucho más difícil, por su complejidad técnica, oscuro, callado y menos reconocido de pasarse muchas horas en los despachos escudriñando expedientes y haciendo números.
OTRO MÁS
El Gobierno municipal ha fallado y la Oposición no. Esa es la imagen que queda en la opinión pública tras este episodio y es lo que más debe preocupar al alcalde, que ha comprobado que la oposición frontal anunciada por Espadas es mucho más activa y eficaz que antes.
Los fallos en Urbanismo no se limitaban sólo a la Ordenanza que afectaba a las licencias de obras. Obligada por la denuncia/revelación del PSOE a revisar todos los expedientes -ahora sí-, la Gerencia se percató además de que el texto utilizado por supuesto error tampoco recogía unas modificaciones aprobadas por el Pleno y referidas a la Ordenanza Fiscal regulada de la tasa por los documentos que expida o tramite la propia Gerencia a instancia de parte. Corrección de errores sobre corrección de errores, error al cuadrado y en una materia tan delicada como el bolsillo de los ciudadanos.
Definitivamente, Urbanismo se ha convertido por deméritos propios en el reloj averiado de Zoido.
El suspenso de cada septiembre
El veterano político y diplomático español Marcelino Oreja Aguirre, ya práticamente retirado de la vida pública, visitó Sevilla en el año 1984 cuando en un país por entonces recién salido de la
Dictadura franquista ocupaba uno de los puestos exteriores de mayor relevancia a los que podíamos aspirar: la Secretaría General del Consejo de Europa. Quien diez años más tarde sería también comisario europeo de Transportes y Energía dijo durante un acto celebrado en el club Antares de nuestra ciudad que cuando visitaba oficialmente un país en su calidad de secretario general del Consejo Europeo, pedía que le mostraran escuelas, bibliotecas y mercados porque de esa manera medía el grado de desarrollo de la sociedad que le acogía, dado que en su opinión nada debía preocupar más a unos gobernantes que el estado de las instalaciones en que tenían que estudiar sus hijos, las generaciones futuras.
Si el perfecto estado de revista en que deben encontrarse los colegios era para Marcelino Oreja el termómetro para medir el progreso y desarrollo social, más que económico y más que los kilómetros de autopistas y de líneas de AVE, el mercurio sevillano marca una temperatura más bien baja, pese al asfixiante calor ambiental que caracteriza a la ciudad durante los veranos.
Y es que no falla: cada mes de septiembre, a la vuelta de las vacaciones, las Administraciones Públicas, sean del signo que sean, merecen un suspenso general por los retrasos en la ejecución de las obras pendientes en colegios, de modo que el curso se inicia en muchos de ellos con la compañía de albañiles, fontaneros, electricistas, pintores…. suponiendo, en el mejor de los casos, que estén allí porque al menos se ha dotado de partidas presupuestarias para acometer esos trabajos de mejora o de reparación. Entre el Escila de la falta de dinero y el Caribdis de la improvisación, esta reiterada realidad septembrina demuestra claramente, por remitirnos de nuevo a las palabras de Marcelino Oreja, que la educación de nuestros hijos no es la número uno en nuestro orden de prioridades, por más que los políticos digan siempre lo contrario en sus manidos discursos.
LAS OBRAS NO SON PARA EL VERANO
Y ello con la agravante de que todo el mundo sabe, desde los gobernantes hasta los alumnos, pasando por los profesores, los padres y los operarios, que el curso comienza cada año por las mismas fechas de principios o mediados de septiembre, por lo que cabría planificar el ritmo de las obras y de las inversiones de forma tal que los trabajos estuvieran concluidos para la fecha señalada. Se cuenta, además, con la ventaja de que las aulas se quedan vacías durante los meses de verano y se puede trabajar con absoluta comodidad.
La delegada de Hacienda del Ayuntamiento de Sevilla, Asunción Fley, ha acuñado este año como coartada para tratar de justificar los retrasos la teoría de que no es posible acometer las obras en los colegios durante el verano, sin que haya profundizado en el argumento, el cual contrasta con el hecho de que en los tajos al aire libre, con casi 40º o más durante el estío, se trabaja desde primera hora de la mañana hasta las 15 horas o las 17 horas, sin que se sepa qué factor diferencial impide hacerlo en colegios vacíos y a cubierto en vez de a pleno sol.
Como la clase política ve siempre la paja en el ojo ajeno antes que la viga en el propio, el diputado sevillano del PP Juan de la Rosa se ha dedicado a hacer su particular balance de cómo ha ido este año la vuelta al ‘cole’ en la provincia de Sevilla. Según sus datos, el curso escolar se ha iniciado con el 62% de las actuaciones de reforma o de mejora en los centros educativos sin haberse terminado.
Estima el diputado del PP que de las 87 actuaciones que deberían haberse realizado durante las vacaciones escolares, 44 todavía estaban en ejecución al volver los alumnos a clase; 10 ni siquiera se habían iniciado y 33 habían finalizado a tiempo. Juan de la Rosa ha destacado que “a pesar de los reiterados anuncios de la Junta año tras año, el curso ha empezado con aulas en caracolas en 21 centros docentes”, aunque ha pasado de puntillas sobre la responsabilidad en el retraso en las obras de los colegios, que se supone es de competencia municipal y no del Gobierno autonómico.
ESPADAS PASA REVISTA
Tampoco ha quedado muy claro si en el balance del PP de esas 47 obras aún en ejecución y 10 ni siquiera iniciadas se incluyen o no las 37 fuera de plazo existentes en Sevilla capital y que, por su parte, ha denunciado el portavoz del grupo municipal Socialista, Juan Espadas. El líder de la
oposición en la capital recordó que Zoido se había comprometido en julio de 2012 a invertir casi 4 millones de euros en reparaciones en centros docentes de la ciudad, pero según su particular balance, para el curso pasado sólo se ejecutaron 19 obras, 4 no se concluyeron hasta el segundo trimestre y 14 siguen aún pendientes a estas alturas.
En el balance de este año, Espadas contabilizó que de los 24 colegios en que se iban a hacer trabajos de mejora, sólo uno (Santa Catalina) estaría a tiempo para el inicio del nuevo curso, por lo que instó al alcalde a pedir perdón a los sevillanos por estas dilaciones y anunció que, al modo de la micropolítica de Zoido, iba a visitar uno por uno los colegios en obras para comprobar su situación real.
Las denuncias, con profusión de datos, de Espadas, demostrativas de que lo de la oposición frontal va completamente en serio y no de farol, obligaron a Zoido a reaccionar para adelantarse al movimiento anunciado por su rival y hacer lo que mejor sabe: echarse a la calle y protagonizar un gesto mediático, cual ha sido una maratón de visitas a los centros docentes, desde por la mañana hasta por la tarde y a razón de uno por cada uno de los once distritos de la ciudad.
OBRAS ANTIGUAS O MENORES
Ahora bien, el populismo de Zoido no podía ocultar esta realidad:
-En cuatro de los colegios que visitó se habían anunciado obras en 2012 y se ejecutaron ese mismo año. Zoido, pues, había cumplido su promesa, por lo que no tenía sentido incluir el grupo
España, Borbolla, San Jacinto y Juan XXIII en su gira, cual si estuviera en campaña electoral, hecho que denotaba justamente que no tenía nada nuevo que mostrar en esos distritos y recurría a obras realizadas en el plan anterior. Indirectamente, pues, era un reconocimiento a las denuncias de la oposición.
-En el colegio Sor Angela de la Cruz, la obras se anunciaron en 2012 y llegado el inicio del curso 2013-2014 ni siquiera habían empezado.
-Otro de los colegios visitados, el Vara del Rey, debió estar listo para el inicio del curso 2012-2013 en vez de para el curso actual.
-En el resto de los centros inspeccionados por Zoido (Pablo Ruiz Picasso, Juan Sebastián y Bandarán, Pío XII, Azahares y Martín de Gaínza), los trabajos se han anunciado y ejecutado durante este año, pero en la mayoría de los casos se trataba de obras menores, con presupuestos inferiores a 15.000 euros (2.000 euros por instalar un frente de armario o 2.600 por una mano de pintura), que no son como para lanzar las campanas al vuelo.
LA HERENCIA RECIBIDA
Como era de esperar, el Ayuntamiento ha culpado de los retrasos a la herencia recibida de Monteseirín, un argumento un poco ajado si se tiene en cuenta que se encuentra ya en el tercer
año de mandato, como si los problemas endémicos que dice se dedica a resolver fueran la causa que explica por qué obras anunciadas el año pasado tampoco estaban listas ni siquiera un año después, pese a la promesa de Zoido en su investidura de que los Servicios Municipales y la ciudad en general iban a funcionar bajo su dirección con la puntualidad de un reloj suizo.
En algunos colegios el reloj acumula un año de retraso, pese a lo cual el Consistorio ha insistido en que los centros educativos son una de las prioridades del alcalde. Si realmente lo fueran, tanto de él como del resto de alcaldes sevillanos, como preconizaba Marcelino Oreja a la hora de tomarle el pulso a las sociedades que visitaba, ni el diputado del PP habría denunciado las obras pendientes en la provincia (atribuibles, por deducción, a Ayuntamientos socialistas), ni Espadas habría hecho lo propio con las que faltan en Sevilla capital. Como estudiantes desaplicados, gobiernen quienes gobiernen, unos y otros volverán a repetir la misma asignatura en septiembre de 2014, con la próxima vuelta al ‘cole’.
BBC
El título no se refiere a la British Broadcasting Corporation, la Radiotelevisión británica, sino al calificativo de Torrijos a Zoido por el segundo aniversario de la apabullante victoria electoral que, con 20 ediles, le llevó a la Alcaldía: “un alcalde de bodas, bautizos y comuniones”. Espadas ha abundado en la misma idea al decir que Zoido no tiene agenda de gobierno, sino agenda social, por estar en todas las fiestas con tal de salir más en las fotos que en su época Gregorio Conejo, apodado el inevitable. Ignoro si Zoido es consciente de la imagen pública que está proyectando aunque sea por un afán de agradar a todo el mundo y no parecer descortés, pero lo cierto es que ha devenido en personaje fijo de la Sevilla del canapé y hasta ha llegado a cortar la cinta inaugural de un bar. ¿Se imaginan eso mismo en el alcalde de Barcelona, por ejemplo? En el ecuador de su mandato, Zoido debe reflexionar sobre si no está dando pie a que Torrijos le diga eso de “alcalde BBC” y a que la gente piense que es más fácil verlo en cualquier sarao antes que en el Ayuntamiento.
La foto
El portavoz socialista, Juan Espadas, intentó dar un golpe de efecto en el último Pleno al mostrar una imagen de Zoido jugando al tenis en la cancha que se montó en el estadio de la Cartuja durante los prolegómenos de la final de la Copa Davis entre España y Argentina, que nos dejó un agujero de un millón de euros. “No vaya a repetir esta foto con este revés”, le espetó al alcalde. Rauda y llena de reflejos respuesta de éste: “Eso es un ‘drive’, señor Espadas”. Réplica pusilánime del líder de la oposición: “Ah, es que yo no sé de tenis”. Espadas fue por lana y salió trasquilado, pero sólo porque eligió la foto errónea. Entre las instantáneas que difundió el Gabinete de Prensa del alcalde cuando éste se adueñó de la pista como si fuera su cortijo particular para chupar cámara había una en la que se veía a Zoido sacando mientras pisaba la línea de fondo. Y éso es falta de pie y debió ser punto para su rival imaginario o real pero fuera de la foto. Así que en materia tenística, los dos políticos andan parejos: uno por no saber nada y el otro por pasarse de listo.
Escrache
El delegado de Seguridad y ex-comisario de Policía, Demetrio Cabello, ha calificado de “totalmente ejemplar” el escrache realizado en la noche inaugural de la Feria por un grupo antidesahucios, cuya sola presencia provocó tras el ‘alumbrao’ la estampida de Zoido, el cual dejó solo a Espadas para que chupara cámara en las teles. Si según la doctrina del PP (Cospedal y Arenas dixerunt), el escrache es nazi, acosador y coactivo, por definición ninguno puede ser calificado de ejemplar, aunque el factor diferencial -o incluso por eso mismo- sea la Feria de Abril y se desarrolle ante una caseta en vez de ante una casa. Pero doctores tiene el PP y no seré yo quien se meta en ese jardín. Así que ya lo saben todos los que tengan algo que reivindicar, en Feria y con Demetrio, licencia para ‘escrachar’.
Coherencia
El Diccionario de la Academia define coherencia como “actitud lógica y consecuente con una posición anterior”. El entorno del alcalde sostiene que Zoido es coherente cuando se pasa toda la Semana Santa chupando cámara en plan capillita y que no engaña a nadie, porque previamente se definió como católico y seguidor de la Biblia (las otras definiciones acuñadas por Valle Inclán han sido omitidas en este caso). Los pretorianos del alcalde, por el contrario, tachan de incoherentes a quienes van de rojos y de agnósticos por la vida y luego se arriman a los pasos con tal de captar el ‘voto morado’. No sé por qué, pero me dio la impresión de que se referían indirectamente a un tal Espadas, el mismo que no quiso hacerse la foto ante el crucifijo en la inauguración de la nueva unidad de Oncología Infantil en el Hospital Virgen del Rocío pero que luego, de la mano de su nuevo edil Juan Miguel Bazaga, no tiene reparos en dejarse ver y que lo vean con el capilliteo. A ver si va a resultar que el portavoz socialista se ha transmutado en el bíblico lobo con piel de cordero.
Silencio
Caixabank ha anunciado que le sobran sólo en Sevilla 491 de los antiguos empleados de Cajasol/Banca Cívica del total de los 864 que quiere amortizar en toda Andalucía. Estos casi 500 trabajadores que van a perder su puesto en Sevilla por la vía de las prejubilaciones, bajas incentivadas y traslados a Cataluña superan la suma de los de Danone (85), Cargill (101) y Roca en Alcalá de Guadaíra (227) por los que se han visto encierros en la catedral, manifestaciones populares, concentraciones ante el Parlamento y hasta llamamientos a no comer más yogur de la multinacional francesa. Y, sin embargo, en este caso es como si no pasara nada. Hasta puede que no se haya enterado casi nadie del espeso manto de silencio que ha cubierto la noticia. Ni siquiera el beligerante Juan Espadas ha incitado a boicot alguno ni ha repetido eso de convertir el carro de la compra en una especie de carro de combate contra el capital. Será que para el portavoz socialista en el Ayuntamiento es más fácil cambiar de marca de yogur que osar molestar a quien le presta los dineros a Griñán.
Bacalao
Espadas declaró que al equipo que lleva la economía y el empleo hay que relevarlo de inmediato, “ya que el alcalde y el delegado de Fiestas Mayores están dedicados exclusivamente a la vida social”. Para darle aún más la razón, Zoido incluyó ayer en su agenda la asistencia a la colocación de la réplica de un bacalo que hasta hace 37 años sirvió de reclamo comercial a una tienda de coloniales situada en la calle Argote de Molina esquina Placentines, motivo por el cual se conoce popularmente desde entonces a aquel tramo como la cuesta del bacalao. La iniciativa se acompañó de toda esa parafernalia con la que se identifica el alcalde que promueve un museo de las tradiciones (¿qué otra cosa si no va a promover Zoido?) al lado de la torre de la Plata: un pasacalles de una agrupación musical interpretando marchas procesionales y posterior degustación de pavías. Como el alcalde no tiene cosas más importantes que hacer en la Sevilla de los 91.000 parados, pues a falta de colocación de primeras piedras de grandes proyectos o negocios, en casa de Zoido, bacalaos de madera.
El pan nuestro de cada día
El sindicato Comisiones Obreras presentó en vísperas del Día de Andalucía un estudio sobre el balance laboral del año 2012, basado en los datos del Servicio Andaluz de Empleo
(SAE) y de la Encuesta de Población Activa (EPA). Como es sabido, debido a su diferente metodología y a que el primero sólo registra los parados realmente inscritos como demandantes de trabajo y no a quienes estando en edad de trabajar no se han registrado por la falta de expectativas o han dejado de hacerlo tras haber tirado la toalla por la desesperanza, las cifras no suelen concordar: el SAE estimaba en 254.855 el número de parados en toda la provincia y la EPA, en 302.500 (sólo en Sevilla capital, 89.332). En cualquier caso, ambas cifras son de récord absolutamente negativo, hasta el punto de que el secretario general de CCOO de Sevilla, Alfonso Vidán, ha calificado 2012 como el ‘annus horribilis’ del paro.
Entre el conjunto de cifras abrumadoras que reflejan el drama de tantos miles de sevillanos afectados por la lacra del paro destacan especialmente dos:
-Prácticamente uno de cada tres desempleados (en concreto 92.632) es mayor de 45 años, y, tal como ha expresado Vidán, si ya en los tiempos de bonanza económica era difícil hallar ocupación para este colectivo, en las actuales circunstancias tienen escasas posibilidades de trabajar y su paro se convertirá en estructural. Su único horizonte son los lunes al sol.
-El 43% de los sevillanos en paro (entre 109.587 y 130.075 según la fuente que se tome como referencia) llevan tanto tiempo en el desempleo que han agotado las prestaciones y o carecen de ingreso alguno (dependen de la caridad de familiares y amigos y/o de las organizaciones asistenciales), o sólo cuentan con los 420 euros de ayuda que ha prorrogado ‘in extremis’ el Gobierno hasta que la tasa de paro nacional no baje del 20%.
Este es, pues, el telón de fondo, una situación de auténtica emergencia social, en que se desarrollan las negociaciones entre los grupos políticos del Ayuntamiento de Sevilla para acordar un Pacto por el Empleo a cuatro meses de que se cumplan los dos años de Zoido como alcalde.
LA PROPUESTA DEL PP
El grupo municipal del PP ha llevado a la mesa tripartita una propuesta que no sólo no afronta la urgencia del gravísimo problema socioeconómico que sufre la ciudad, sino que
trata de descargar en otras Administraciones Públicas, fundamentalmente la Junta de Andalucía, la responsabilidad de acabar con el paro y no ahora, mañana o dentro de unos meses, sino a varios años vista. Así, el equipo de Zoido promete la creación de 46.000 empleos siempre que se acometa la ejecución de los grandes proyectos pendientes, a los que el Ayuntamiento aportaría una financiación de 70 millones de euros.
El gobierno local sabe que en un sistema democrático y garantista de los derechos como el nuestro la ejecución de cualquier obra sólo es posible tras el cumplimiento de trámites administrativos y urbanísticos que requieren de unos plazos que no pueden saltarse a la torera (como apenas aterrizado en la Alcaldía pretendía Zoido con la segunda tienda de Ikea) y de una dotación presupuestaria inexistente en las actuales circunstancias socioeconómicas, máxime cuando el ministro de Hacienda y diputado por Sevilla, Cristóbal Montoro, acaba de anunciar que exigirá a la Junta de Andalucía más sacrificios y más recortes presupuestarios en aras del cumplimiento del déficit público.
Por tanto, el planteamiento de Zoido y de su equipo de que si la Junta construye la Ciudad de la Justicia y la red completa del Metro contribuiría a crear 46.000 empleos en Sevilla no deja de ser un brindis al sol al tiempo que una trampa política: mientras el alcalde le exige al Gobierno andaluz inversiones en infraestructuras y equipamientos, el Gobierno de la nación que es sustentado por el mismo partido de Zoido exige a la Junta de Andalucía que meta aún más las tijeras y ahorre más, que no gaste.
Por pedir la Luna de Valencia, los populares del Ayuntamiento sevillano también achacan al Ejecutivo de Rajoy la responsabilidad de reducir a casi la mitad el paro en Sevilla a medio plazo con la aprobación del polémico dragado del río, en la estimación no contrastada científicamente de que permitiría crear 20.000 puestos de trabajo. Se trata de otro proyecto ‘ad calendas graecas’, cuya materialización aún ha de superar los pertinentes trámites administrativos y la supervisión europea y sobre el que pende la amenaza de impugnación judicial por parte de ecologistas y arroceros, por su potencial impacto en Doñana y en las tablas del arroz.
EL PLAN DE CHOQUE
Frente a estas propuestas irrealizables a corto plazo por falta de presupuesto para acometerlas aunque hubiera voluntad política por parte de la Junta de Andalucía y del Gobierno de la nación, los grupos municipales de PSOE e IU tratan de, como se dice vulgarmente, bajar la pelota de las nubes de la irrealidad a que la ha lanzado el PP hasta el suelo, para tratar de pactar al menos un plan de choque que permita contratar a entre 3.600 (PSOE) y 4.000 (IU) parados, sobre todo de larga duración y que hayan perdido sus prestaciones y a los que habría que procurar “el pan nuestro de cada día” subveniendo a sus necesidades básicas.
Los socialistas plantean esencialmente:
1) Que el Ayuntamiento financie el salario mínimo interprofesional (634 euros) durante los seis primeros meses de las personas que sean contratadas de entre parados de larga duración sin prestaciones o mayores de 35 años con más de uno en el paro.
2) Que aplique una bonificación del 95% en impuestos y tasas municipales para aquellas empresas que acrediten un aumento de plantilla durante la segunda mitad de 2013.
3) Que asuma durante medio año los gastos de contratación de diez personas con el salario mínimo interprofesional en proyectos de innovación que se presenten en el marco de un convenio a tal efecto.
El coste de este plan para las arcas municipales sería de 10 millones de euros en subvenciones y la renuncia a ingresar 4,6 millones por las bonificaciones en impuestos y tasas.
RESPONSABILIDAD PROPIA
La ‘filosofía’ de IU es similar: dotar con 15 millones de euros un plan de choque que permita dar a entre 3.000 y 4.000 sevillanos excluidos del mercado laboral la oportunidad de hallar una ocupación, siquiera temporal, en obras menores y de embellecimiento de la ciudad, y así salvarlos de la marginación y el paro estructural.
Las propuestas de PSOE e IU centran el tiro en la responsabilidad del Ayuntamiento y de Zoido, que prometió ser “el alcalde del empleo”, en vez de lanzar balones hacia la Junta y el Gobierno. La respuesta del PP a este planteamiento ha sido la de que se trata de empleos efímeros que no solucionan el problema de fondo y que de dónde va a sacar el Ayuntamiento los 15 millones de euros que pide la oposición.
Los empleos así creados serían efímeros, obviamente -y nadie se llama a engaño al respecto-, pero al menos paliarían la situación de varios miles de familias sevillanas en riesgo de exclusión social, mientras que los 46.000 hipotéticos que promete el PP a años vista son de momento pura entelequia. Y en cuanto al dinero necesario para abordar el plan de choque, los populares incurren en una flagrante contradicción, ya que si el Consistorio no puede obtener 15 millones de euros, ¿cómo promete que librará 70 millones si la Junta y el Gobierno se pliegan a sus exigencias?
EXCEDENTES FINANCIEROS
El gobierno local dice no saber de dónde sacar 15 millones de euros, pero mantiene 20 millones de excedente de tesorería a plazo fijo y alardea de que el Ministerio de Hacienda ha estimado en 83 millones de euros el superávit obtenido por el Ayuntamiento en 2012 tras la aplicación del plan de ajuste, lo cual le permitiría pedir nuevos créditos por hasta un máximo de 30 millones de euros.
También en víspera del Día de Andalucía una señera empresa sevillana como Merkamueble presentó concurso de acreedores. Su presidente, Francisco León, explicó las razones con una frase que resume la situación en Sevilla: “Si no hay ahora ni para las necesidades primarias, ¿cómo va a haber para comprar muebles?”.
Noventa mil sevillanos en paro en la capital no tienen ni para las necesidades básicas, pero el Ayuntamiento, en vez de tratar al menos de paliar esta situación con medidas de urgencia propias, remite a lo que pudieran hacer en un futuro incierto otras Administraciones con el Metro, la Ciudad de la Justicia, el dragado del Guadalquivir…..
La respuesta de Zoido a los parados de Sevilla son castillos en el aire: ni pan para hoy ni para mañana.