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Locuaz

Zoido ha roto, por fin, su voto de silencio en plan cartujano. Llevaba un mes callado y sin pronunciarse sobre los Presupuestos de Rajoy para Sevilla, por más que Torrijos y Espadas lo instaban una y otra vez a que se animara en tal sentido, pero apenas presentar  los suyos Griñán ha roto en un torrente de palabras. El alcalde hasta ahora mudo y silente con el Gobierno de la nación ha dicho de las Cuentas de la Junta de Andalucía que “no hay en ellas ninguna partida que permita a Sevilla seguir creciendo, porque es muy difícil crecer en empleo sin nuevas obras” como el Metro, la SE-35 y Santa Catalina. Argumentos que se resumen en un “son muy perjudiciales para Sevilla” pero que son reversibles y aplicables a las políticas de Madrid para la capital andaluza, tanto con el Metro como con Santa Catalina. Basta sólo con trocar la SE-35 por la SE-40. Son increíbles los efectos que tienen los Presupuestos según cual sea su procedencia: los de Rajoy tienen la virtud de estimular la oratoria de Espadas, y los de Griñan, de devolverle la locuacidad reivindicativa a Zoido.

 

Fotos

Zoido y/o su gabinete de prensa, que tanto monta monta tanto, difunden una foto del alcalde tres-en-uno (regidor, presidente del PP (A) y diputado autonómico, amén de señor de cuatro castillos medievales) y sin -dicen- tiempo ni para prepararse los Plenos del Parlamento  paseándose por la Alameda de Hércules con los componentes del grupo cordobés Medina Azahara, que habían venido para la grabación del videoclip de una canción dedicada a Sevilla. Espadas y/o su gabinete divulgan a continuación una foto de la reunión mantenida por el líder de la oposición con la plana mayor de la patronal Gaesco y el indignado (con el alcalde, claro) Miguel Rus al frente, para analizar el impacto de las Ordenanzas Fiscales y estudiar medidas para reactivar el depauperado (ahora) sector de la construcción. Pues nada, Juan Ignacio, tú sigue así: de las sevillanas de la Expo al rock andaluz en la Alameda, y tiras de folklore porque te toca, que la Sevilla de los 90.000 parados y de los cabreados empresarios, por ti pueden seguir esperando. Ahora sólo te falta la foto con Miguel Bosé.

 

Memoria

El líder de la Oposición municipal, Juan Espadas, nos ha dado una lección a la grey periodística al realizar una rueda de prensa sobre el proyecto de Ordenanzas Fiscales con un pedazo de pantalla en la que se podía leer el siguiente texto: “Los alcaldes tienen que bajar los impuestos -como el ICIO- y las licencias y tasas que se pagan al Ayuntamiento. Creo que es la forma de crear empleo”. Era el recordatorio, con inmejorable visión periodística, de unas declaraciones de Juan Ignacio Zoido  al diario económico Expansión, fechadas el 12 de octubre de 2011. O sea, hace ahora un año y, por entonces, cuatro meses después de su toma de posesión como alcalde, cuando ya debía conocer de sobra la situación de las arcas municipales, pese a lo cual todavía no hablaban en el Consistorio de la herencia recibida de Monteseirín para tratar de justificar la elevación posterior de la presión fiscal,  contrariando la previa promesa electoral de Zoido de bajarla. Así pues, apúntate un tanto, Juan. Esto sí que es tirar de hemeroteca y tener memoria histórica….. y económica.

 

El mensaje

Marshall McLuhan acuñó aquello de que el medio es el mensaje. En el Ayuntamiento de Sevilla,  el mensaje es Maximiliano Vílchez, al que todavía se le nota el pelo de la dehesa político a siete leguas. Presenta el delegado de Urbanismo el sablazo fiscal de su Departamento a los sevillanos por las puñeteras tasas de veladores, obras, sillas de Semana Santa y demás, y trata de justificar lo injustificable diciendo que nos clava un 6% después de que no subieran desde el año 2009 (gobernaba Monteseirín), ni siquiera de acuerdo con el IPC. El mensaje que lanza el ingenuo Max a los votantes en su candidez es que Monteseirín fue tan bueno para los contribuyentes que no les subía los impuestos cuando gobernaba y que el que los sube ahora el doble que la inflación y se inventa siete tasas nuevas (pagar hasta por tramitar un papeleo ante la Gerencia) es el alcalde que llegó a la Plaza Nueva prometiendo justo lo contrario: que iba a rebajarlos. Espadas y Torrijos tienen que estar encantados con este delegado: Zoido, a Maximiliano, como al pulpo del chiste, ni tocarlo.

 

Los parados también votan

El presidente del Banco de Alimentos de Sevilla, Juan Pedro Alvarez Giménez, ha declarado hace unos días que la demanda de comida en la capital se ha disparado desde principios de año y que su organización registra casi 2.000 personas más mensualmente como demandantes de auxilio alimenticio, con la particularidad de que se está creando otro tipo de pobre: “la persona que nunca había estado en esta situación, que incluso no la había visto cerca y que ahora la está padeciendo”.
Con 90.000 parados en números redondos, muchísimos de ellos de larga duración y sin esperanza de encontrar trabajo a corto plazo, y con miles de familias sin ingreso alguno, estamos en una situación de auténtica emergencia social en que toda ayuda parece poca. Y, sin embargo, el Ayuntamiento parece que no se entera y que da la espalda a los desfavorecidos cuando, con ‘nocturnidad y alevosía’, ha suspendido el bonobús solidario de tapadillo, confiado en que esta decisión impopular no trascendiera a la opinión pública y cometiendo una torpeza tras otra en la gestión del problema.
Y es que, una vez dejado en evidencia por las informaciones de Viva Sevilla, ha añadido a su error político inicial el de haber presentado a los parados beneficiarios del bonobús como unos defraudadores, responsables del 95% de las irregularidades detectadas en los títulos de viaje de Tussam, sin más matizaciones.

ARGUMENTARIO DE ZOIDO

En esta línea argumental insistía Zoido una y otra vez tras estallar la polémica y surgir un clamor en contra de la decisión municipal en los partidos de la oposición, las centrales sindicales y organizaciones de consumidores como Facua. El alcalde, en rueda de prensa, abundó en ese mensaje a la opinión pública de que “han existido grandes irregularidades”, para contradecirse a sí mismo cuando añadió: “No sé cuántos casos de fraude habrá habido”. Pero volvió a la carga: “Habrán sido muchos y de circunstancias muy diversas. Se presupuestó el mismo dinero que en ejercicios anteriores a pesar del aumento del paro porque se creyó que se podría controlar el fraude”. Y más vuelta de tuerca a la misma idea: “Se está comprobando la situación para documentar las irregularidades y realizar una nueva normativa que evite el fraude”. Según Zoido, es lamentable que se hayan cometido estas “irregularidades” cuando se ha de “atender a personas en estas situaciones”.
Asociar los términos “fraude” e “irregularidades” al bonobús solidario ha sido la línea de defensa argumental del Ayuntamiento, pero se le ha derrumbado como un castillo de naipes cuando el PSOE difundió a continuación un documento firmado por el director-gerente de Tussam, Manuel Torreglosa, el pasado 27 de junio, en el que afirmaba que el nivel de fraude detectado en esta modalidad de tarjeta de viaje hasta mitad de año era de un 2% en números redondos; y en el conjunto de todos los bonobuses de Tussam sólo representaban el 0,07% del total.

UNAS CIFRAS MÍNIMAS

Carente ya por completo de esa coartada, el gobierno local tiró de estadística actualizada hasta septiembre para tratar de incrementar las cifras del fraude. Al final, según sus cuentas, como en el ínterim se ha pasado de 8.000 bonobuses a 12.000, los 450 retirados por irregularidades suponen un 3,75% del total de los solidarios, no del total del conjunto de títulos expendidos por Tussam.
No hay, pues, fraude masivo ni mucho menos, y estas cifras le han dado pie al líder de la oposición, Juan Espadas, a decir que por tanto la suspensión se basa “en una mentira como un piano”. Tampoco ha explicado con detalle el Ayuntamiento dónde radica el fraude, aunque parece que alude a su intento de utilización por otros familiares distintos al titular o a su uso más allá del período de seis meses para el que es concedido, unas circunstancias ‘a priori’ fácilmente detectables por los conductores de los autobuses y que en el segundo de los casos denota que el periodo de validez es demasiado corto y que sería conveniente plantearse ampliarlo a un año.
Así pues, en un error tras otro, el gobierno local ha tratado de ‘criminalizar’ al 96,25% de parados con bonobús solidario que lo usan correctamente,  al meterlos en el mismo saco con el 3,75% restante autores de las irregularidades, cuando señalaba que el 95% de los fraudes en Tussam eran por este tipo de títulos de viaje. Nunca fue más apropiada que a esta situación la frase de justos pagando por pecadores.

SE AVISÓ EN EL CES

Si el Consistorio ha tratado de escaparse por la tangente del supuesto fraude masivo es porque políticamente era indefendible la evidencia de que pese a que con el ‘alcalde del empleo’, tal como se presentó a sí mismo Zoido a los sevillanos antes y durante la campaña electoral, el número de parados en Sevilla ha seguido incrementándose, el gobierno local reducía el presupuesto para el bonobús solidario en nada menos que un 10,7%: de 2.800.000 euros a 2.500.000. Y ello también pese a la advertencia o premonición de los agentes sociales, expresada en el seno del Consejo Económico y Social de la ciudad, de que no parecía la decisión más adecuada, habida cuenta de la gravísima situación económica y de que no había visos de que la situación pudiera cambiar a corto plazo.
Los peores temores de los sindicatos se han cumplido y a Zoido se le ha acabado el dinero para el bonobús solidario este verano, justo en paralelo a dos polémicas que implicaban una generosa asignación de recursos para otras iniciativas mucho menos perentorias: 180.000 euros para alicatar con azulejos la zapata de Triana y 230.000 euros para teledirigir propaganda a los distritos a través de Internet. Dicho de otro modo: el 73% de la suma de estas dos iniciativas equivale a los 300.000 euros detraídos al bonobús solidario.

DINERO HAY

¿Cuál es el orden de prioridades del Ayuntamiento? ¿Puede defenderse que en una situación de emergencia social el Consistorio reduzca la partida destinada a la protección social que supone el bonobús solidario y que no la amplíe cuando se agota? Máxime cuando demuestra tener fondos para otras actuaciones perfectamente aplazables, cuando no ya prescindibles.
A Zoido le han faltado reflejos políticos para revertir la situación por propia iniciativa o incluso recogiendo el guante lanzado por los partidos de la oposición municipal y los agentes sociales de que recurriera a modificaciones presupuestarias para mantener este programa que facilita la movilidad de los parados en busca de trabajo, sobre todo cuando todavía le queda un as en la manga: los 3 millones de euros sobrantes o aún no gastados del acuerdo al que llegó con el Ministerio de Hacienda.
En vez de reaccionar sobre la marcha, como ha hecho al restablecer a última hora los premios de jubilación para los pensionistas, y dotar financieramente el bonobús solidario para ya tan sólo los tres meses que le quedan para la finalización del ejercicio, fue y se enrocó en el falso argumento del fraude masivo. Ha proyectado así ante la opinión pública la imagen de que se desentiende de los 90.000 parados de la ciudad y de que los abandona a su suerte.
Ni siquiera  ha sabido corregir la situación por un mero cálculo electoralista al margen de una cuestión de humanidad: esos 90.000 parados también votan y arrastran con sus votos el de muchos de sus familiares y amigos. Ahora, de una forma incomprensible por la sucesión de torpezas en la gestión del asunto, Zoido se ha señalado ante ellos como el alcalde que les quitó el bonobús.

Enchufados

En otro país o ciudad, el gerente de Lipasam que ha sido grabado recomendando a una trabajadora que se arrimara a Beltrán y a ‘Currito’ (sic), los -según él- del botoncito de los empleos en el Ayuntamiento  sin más carnés que el de identidad -Zoido ‘dixit’-, habría sido puesto en la calle ‘ipso facto’ para no dejar por mentiroso al alcalde y para que no quedara ni la más mínima sombra de duda, pero como esto es España y Sevilla, el primer edil es quien ha saltado a los medios para echarle un capote a su cienmileurista fichaje galáctico. Y lo ha justificado revelando públicamente -¿dónde la ley de protección de datos?- el nombre de enchufados del PSOE supervivientes en el Ayuntamiento. ¿Y cómo sabe el alcalde quiénes son socialistas si en virtud de la Constitución nadie está obligado a revelar sus creencias religiosas ni ideológicas? Zoido se lo ha puesto a huevo a Espadas en la deducción lógica de éste de que si lo sabe es porque previamente ha clasificado al personal municipal en función de su ideología o adscripción política. Por la boca muere el pez.

Protección

En una Democracia auténtica, la Administración debe ser tan transparente como una casa de cristal, pues con que fuera tan sólo un poco opaca ya sería señal de que tendría algo sospechoso de irregularidad que ocultar. Por éso, al igual que la moda-mordaza de las ruedas de prensa sin preguntas, que en todo caso serán monólogos políticos con los periodistas como mudos espectadores, me escama una barbaridad la apelación de Asunción Fley a la Ley de Protección de Datos para no darle acceso a los concejales del PSOE, que lo son tanto como ella -que sí se arroga la exclusividad de manejar los papeles-, a las facturas pagadas a los proveedores, no vaya a haber más duplicidades. Cuando las facturas falsas y otros escándalos de la era Monteseirín/Torrijos, como aquella web encargada al primo, el gobierno local le negaba al PP los expedientes con la coartada de la dichosa Protección de Datos, de ahí aquello que dijo Zoido de que cuando él gobernara, “luces y taquígrafos”. Vuelta la tortilla, el PP recurre a los mismos pretextos que PSOE e IU. ¿Dónde está el cambio?

 

 

Duplicados

Juan Espadas, que tras más de un año de rodaje en el Palomar como penitente de las culpas de Monteseirín (el peor alcalde de la historia de Sevilla) le está cogiendo el tranquillo a esto de ser líder de la oposición municipal, se ha apuntado un gran tanto político al descubrir (y con más mérito todavía por el oscurantismo de la Delegación de Hacienda) que en el plan de pago a los proveedores por deudas atrasadas desde los tiempos de Maricastaña se han incluido facturas duplicadas por, de momento, 350.000 euros, que tendrán que ser devueltos. Así pues, gracias a la eficacia de Espadas, los contribuyentes sevillanos se van a ahorrar ese dinero indebidamente abonado pero que, como se incluyó en la relación enviada a Hacienda, nos va a suponer unos 20.000 euros en intereses, de los que ahora en el gobierno local se harán los locos. ‘Chapeau’ para Espadas, que ha demostrado que lo suyo es mirar los papeles y no tanto los bancos rotos en los barrios para tratar de emular a Zoido. Y, esta vez,  un cero para Asunción Fley, la delegada que paga lo mismo dos veces.

 

Sueldos

Juan Espadas anunció la presentación en el próximo Pleno de una moción para que se regulen los “elevados sueldos” de los 33 directivos y/o gerentes de las empresas municipales, y puso como ejemplo al director-gerente de Fibes, al que “irresponsablemente” –dijo el portavoz socialista – Zoido le mantiene una retribución de 150.000 euros/año. Pues bien, ese mismo día se conocía la sentencia que obliga al Consistorio a pagarle a Felipe Luis Maestro, antecesor de Gaspar Sanz en la Feria de Muestras, una indemnización de 218.256 euros estipulada en su contrato para caso de ruptura, que graciablemente le había aprobado Monteseirín y que hasta la propia juez que ha fallado a su favor (un contrato es un contrato) ha calificado de escandalosa para los tiempos que corren. Y a ello hay que unirle los 270.000 euros anuales que cobraba entre fijo y variables, por lo que Espadas se lo ha puesto a huevo a Zoido para el próximo Pleno, si es que aún piensa en presentar la moción. Hay días en que las noticias las carga el diablo para dejar a algún político con el culo al aire.

 

Atascos

Para que luego diga el PSOE que el PP le aplica el rodillo de sus 22 concejales a la oposición. Antes dice Espadas que Zoido no ha pisado la Tecnópolis durante su primer año de mandato y antes se reúne el alcalde con el Círculo de Empresarios de Cartuja-93. Los tecnológicos le dijeron al defensor de la torre Cajasol que temen un colapso circulatorio en la confluencia del rascacielos con la autovía a Huelva, el muro de defensa y la avenida Carlos III, por lo que exigen un plan especial de tráfico. Ah, pero ¿esos estudios y planes de impacto de la torre no se hicieron antes de conceder, al marchenero y monteseirinesco modo, la licencia de obras? ¿Y dónde estaban los empresarios, tan calladitos con Marchena y Monteseirín, que no dieron la voz de alarma cuando se hablaba del proyecto del rascacielos en la entrada/salida misma de Sevilla? ¿No temían entonces el colapso de tráfico que ahora ven de forma tan clarividente? En la memoria colectiva ha quedado el ‘atasco perfecto’ de aquel día por mor de Ikea. Las ciudades que olvidan la historia están condenadas a repetirla.